En un contexto en que se espera que el aumento de la cotización previsional, uno de los ejes principales de la reforma de pensiones aprobada en Chile el año pasado, traiga un aumento de los flujos a los vehículos de pensiones, las aseguradoras podrían captar miles de millones de dólares. Las compañías de seguros de vida tienen una participación relevante en el negocio previsional, a través de las rentas vitalicias, por lo que la reforma que está en proceso de implementarse no las deja indiferentes.
“En el mercado de capitales se espera un efecto significativo, dado que la mayor cotización previsional incrementará el volumen de ahorro previsional, y por lo tanto el de los activos gestionados por los inversionistas institucionales”, indicó la Asociación de Aseguradoras de Chile (AACH) en un reporte. Esto incluye a las AFPs, las compañías de seguros de vida y el nuevo vehículo colectivo creado por la reforma: el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP).
Considerando sólo el aumentado de cotización, que lo llevará de 10% en 2024 a 16% en 2054, la estimación de la entidad gremial es que los activos pensionales administrados por las aseguradoras aumentarán un 5%, respecto a un escenario sin reforma. Esto equivale a UF 283 millones adicionales (11,6 billones de pesos chilenos o unos 12.000 millones de dólares).
Más adelante, a medida que el porcentaje adicional va aumentando, la expectativa del sector es que la diferencia suba a 16% para el año 2070. Con esto, el sistema de rentas vitalicias sumaría UF 1.786 millones (cerca de 73 billones de pesos o 77.000 millones de dólares).
“En el largo plazo, cuando la cohorte que empiece a cotizar el 2054 se jubile, luego de cotizar toda su vida laboral un 16% de su remuneración, se observará la mayor diferencia en activos respecto del escenario sin reforma, es decir un 60% adicional”, destacó la AACH en su reporte.
Un motor para los AUM
En la industria financiera en general califican como positivo el aumento de cotización, ya que aportará más recursos en la época de acumulación de los fondos de pensiones.
Estos activos tienen un peso relevante en el ecosistema financiero chileno, según recalcó la AACH, donde han alcanzado niveles muy altos en la última década. Con el auge de los fondos de pensiones y las rentas vitalicias tomando fuerza, las carteras pasaron de representar menos del 1% del PIB, a finales de los 80, al punto en que cerraron el año pasado, cerca del 90%.
A fines de 2025, acotaron en el informe, los fondos gestionados por las AFP ascendieron a cerca de 240.000 millones de dólares, mientras que las rentas vitalicias de las compañías de seguros de vida superaron los 80.000 millones de dólares. “Ambos han mostrado una recuperación tras su brusca caída en 2021-2022, producto de retiros extraordinarios aprobados en un contexto de pandemia”, acotaron.
Esto tendría un impacto en la economía real, dada la importancia de la industria de rentas vitalicias en el sistema previsional chileno. El rubro, comentaron, “canaliza cerca del 60% del ahorro previsional hacia inversiones de largo plazo, contribuyendo al financiamiento de proyectos de infraestructura, empresas y al desarrollo económico del país”.
Naturalmente, el gremio de AFPs también anticipa un auge en los flujos, producto del aumento de cotización. La estimación de la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP) es que el sistema crecerá en 681 millones de dólares hacia agosto de 2028, cuando la tasa adicional alcance 1%. El volumen adicional de acercaría a los 40.000 millones de dólares en agosto de 2035, cuando la tasa de cotización adicional alcance a 4,5%.
Los desafíos de la nueva normativa
Si bien el aumento de cotización podría engrosar las carteras de las compañías de seguros que ofrecen rentas vitalicias, la reforma previsional que está en proceso de implementar Chile también trae consigo algunos desafíos para el sector.
La AACH recalcó en su reporte que la nueva normativa instaló –con el espíritu de aumentar la transparencia y la competencia– dos disposiciones con efecto directo en el régimen de rentas vitalicias. Ambas empezaron a regir en septiembre del año pasado.
La primera eliminó la posibilidad de que las compañías de seguros realicen ofertas externas a los clientes, asociadas a una oferta interna de rentas vitalicias en el SCOMP (Sistema de Consultas y Ofertas de Montos de Pensión). “Cuando una persona cumple con los requisitos para pensionarse, accede a la plataforma SCOMP, en la medida que pueda financiar una pensión mensual de renta vitalicia de al menos UF 2 (en torno a 40.800 pesos o 42 dólares)”, explicaron.
Esto abre un flanco para el sector, considerando que más del 70% de las rentas vitalicias se contrataban mediante esta modalidad –que contempla un acuerdo bilateral entre el cliente y la aseguradora– antes de la reforma.
La segunda disposición relevante redujo el requerimiento de pensión mínima para poder optar por una renta vitalicia, desde UF 3 (unos 122.500 pesos o 126 dólares) a UF 2.
“Considerando las tablas de mortalidad y tasas de descuento actuariales vigentes, este umbral implicaba un saldo acumulado aproximado de 25 millones de pesos en la cuenta individual de capitalización. Con la entrada en vigor de la reforma, el umbral se redujo a UF 2 mensuales, equivalente a un saldo requerido cercano a 16 millones de pesos”, comentaron desde la AACH.
Esta modificación, agregaron, “amplía el universo de afiliados elegibles para la modalidad de renta vitalicia, incorporando a pensionados de menores saldos que antes quedaban excluidos del mercado”.



