Esta semana, la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama) ha publicado sus prioridades para la revisión del Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR 2.0), que los legisladores debatirán en los trílogos que comienzan esta semana. La revisión comenzó como un ejercicio de simplificación y debería terminar como tal: tres categorías de productos distintas que sean fáciles de entender para un inversor final y fáciles de explicar para un distribuidor, con unos pocos criterios que sean claros y aplicables con los datos que existen en la actualidad.
Cada criterio adicional añadido por los Estados miembros o los eurodiputados es un dato que un gestor de activos tendría que obtener para cada acción en cartera, que un supervisor tendría que comprobar y que un distribuidor tendría que explicar. Además, la reducción de los informes CSRD por parte de las empresas significa que los datos necesarios a menudo no están disponibles. También es crucial que el nuevo SFDR 2.0, sus normas técnicas y las reglas revisadas sobre preferencias de sostenibilidad en MiFID e IDD se apliquen al mismo tiempo. De lo contrario, corremos el riesgo de crear una mayor confusión en el mercado si se aplican nuevas categorías antes de que todas las nuevas reglas estén vigentes.
En cuanto al nuevo marco SFDR 2.0, Efama plantea seis peticiones principales a los legisladores:
- Exclusiones en la categoría de transición: Basarse en el texto del Consejo tratando sus dos condiciones de exención como alternativas en lugar de acumulativas (por ejemplo, una empresa necesita o bien destinar un 20% de su CapEx a actividades alineadas con la Taxonomía o bien contar con un plan de reducción de emisiones de Alcance 1 o 2). Si los legisladores adoptan las cuatro condiciones acumulativas del Parlamento, sería imposible nutrir la categoría de ‘transición’.
- Deuda soberana y del sector público: Los bonos gubernamentales extracomunitarios deberían permitirse en la categoría de ‘transición’, utilizando la metodología documentada del gestor como salvaguarda en lugar del domicilio del emisor. La transición climática es un desafío global, y bloquear los bonos soberanos extranjeros obliga a los gestores a ignorar grandes oportunidades de transición fuera de las fronteras europeas.
- Conceptos básicos de ASG: El texto final debe permitir explícitamente que la rentabilidad superior (outperformance) se mida a nivel de cartera, mantener la vía del «historial positivo comprobado», eliminar las divulgaciones adicionales de alineación con la Taxonomía exigidas por el Parlamento y requerir rentabilidad superior en un solo indicador. Esto elimina la burocracia redundante y alinea las reglas con las prácticas actuales del mercado.
- Implicación (Engagement): Eliminar el requisito propuesto por el Parlamento de aplicar e informar sobre estrategias de implicación a nivel de producto, manteniendo el engagement como una herramienta flexible en la que los productos puedan apoyarse y divulgar cuándo se utiliza.
- Divulgación de los PAI a nivel de producto: Se debe permitir a los gestores seleccionar los indicadores de Principales Incidencias Adversas (PAI) que mejor se adapten a los objetivos y la estrategia de su producto, siempre que proporcionen una justificación clara. Una lista de verificación rígida y universal ignora la realidad de que diferentes fondos persiguen distintos objetivos de sostenibilidad.
- Exclusión voluntaria (opt-out) para los FIA vendidos solo a profesionales: El término «inversor profesional» debe mantener su significado bajo la directiva AIFMD y no debe prohibirse el uso de afirmaciones de sostenibilidad cuando un fondo opte por la exclusión, ya que esto impediría que el fondo describiera sus características de sostenibilidad a sus propios inversores.
“Esta revisión se propuso para hacer que la inversión sostenible sea más sencilla para los inversores finales, y esa debe ser la prueba de fuego del texto final: tres categorías claras construidas sobre datos que las empresas realmente divulgan. Las diferentes piezas legislativas también deben funcionar de forma conjunta. Introducir un nuevo marco de productos manteniendo reglas de idoneidad obsoletas en el punto de venta solo confundiría a los mismos inversores a los que la reforma pretende ayudar”, ha destacado Tanguy van de Werve, Director General de Efama.
Por su parte, Anyve Arakelijan, Asesora Senior de Política Regulatoria en Efama, ha añadido: “La categoría de transición es donde los trílogos tienen más en juego para acertar. Si los legisladores tratan las normas como una lista de verificación rígida, los fondos de transición no podrán invertir en las empresas altamente intensivas en carbono que, precisamente, deben transformar. En lugar de impulsar el cambio desde el interior, los estrictos obstáculos de la UE simplemente empujarán a estas empresas —y la influencia sobre ellas— a manos de inversores extranjeros que no se enfrentan a tales restricciones”.



