Cambiar la hora no modifica la cantidad de luz solar. Simplemente cambia el momento en que la disfrutamos. En el ámbito financiero, modificar el calendario de inversiones funciona de manera muy similar, según recoge el último informe de flujos de ETFs de State Street Investment Management correspondiente a octubre.
“Pasar de octubre a noviembre no borra las tendencias que marcaron el mes de octubre. Igualmente, cambiar del año 2026 al 2027 no hará que desaparezcan de repente la inteligencia artificial, la inflación, los déficits fiscales, la fragmentación geopolítica o el incremento de los tipos de interés. Lo que sí puede cambiar es cómo y dónde las experimentan los inversores”, asegura el documento. Así, en el caso de la IA, “la oportunidad podría ampliarse desde las empresas que construyen la infraestructura hasta aquellas que la utilizan para mejorar la productividad. Por lo tanto, la biotecnología surge como un área de interés”.
En el ámbito de la renta fija, los rendimientos elevados ofrecen ingresos significativos, pero la firma alerta de que las presiones persistentes sobre los tipos de interés aconsejan actuar con cautela respecto al riesgo de duración y centrarse en exposiciones de corta duración. A nivel de cartera, un mundo en el que la inflación y las perturbaciones macroeconómicas pueden ejercer presión sobre las acciones y los bonos simultáneamente “refuerza la necesidad de contar con herramientas de diversificación más amplias que ayuden a proporcionar una mayor resiliencia frente a la inflación”. En definitiva, según State Street, “no se trata tanto de predecir el próximo régimen de mercado como de construir una cartera capaz de adaptarse a él”.
Esta readaptación puede resultar incómoda, pues significa ampliar las fuentes de rentabilidad, gestionar el riesgo de forma deliberada y diversificar en función de los resultados de crecimiento e inflación.
Panorama general de los flujos
Tras registrar su peor rendimiento mensual en más de cuatro años, los bonos básicos generales obtuvieron su mejor rendimiento mensual en más de tres años, con una subida de más del 2,4 % en octubre. Justo cuando se produjo este cambio de tendencia, los ETFs de renta fija registraron los mayores flujos de capital jamás registrados en un mes, con una entrada récord de 74.000 millones de dólares. Este fue también el sexto mes consecutivo con entradas superiores a los 50.000 millones de dólares, lo que supone un récord (antes de este año, nunca se había registrado un solo mes con más de 50.000 millones de dólares).
La sólida recaudación de octubre, junto con esa tendencia de meses con más de 50 000 millones de dólares, impulsó las entradas en los ETF de renta fija hasta superar los 542 000 millones de dólares en lo que va de año, y se prevé que alcancen los 660 000 millones de dólares a finales de año (según las previsiones de la firma). Estas entradas han venido impulsadas por una combinación más equilibrada de ETF de renta fija tanto de bajo coste como activos. Esto supone un cambio con respecto a años anteriores, en los que los de bajo coste tenían un mayor peso en la cuota de entradas, ya que el uso de estrategias activas de ETF de renta fija ha crecido dentro de las carteras.
Estos flujos récord en el mercado de renta fija también tuvieron profundidad: el 76% de los ETF de renta fija registró entradas en octubre, más que la media histórica del 73% y en línea con la media de 2026, que fue del 78%.
“La magnitud, la profundidad y la amplitud de los flujos de bonos son las razones clave por las que los ETFs de renta fija son uno de los motores de crecimiento a largo plazo del sector de los fondos cotizados”, argumenta el informe.
De hecho, esta entrada de flujos récord por 74.000 millones de dólares en los ETFs de renta fija, impulsó las suscripciones en el sector de los ETFs por 211.000 millones de dólares en octubre, la segunda cifra más alta de su historia. Por lo tanto, las entradas totales de inversión en lo que va de año en la industria de ETFs cotizados en Estados Unidos ascienden a 1,75 billones (trillion, en términos estadounidenses) de dólares. En definitiva, el hito de los 2 billones (trillion) de entradas para el cierre de 2026 está cada vez más cercano.
Clase de activos: Grandes flujos en áreas importantes
Las dos principales clases de activos lideraron los flujos del sector, mientras que las otras cinco, de menor envergadura, registraron salidas netas. Tanto los ETFs de renta variable como los de renta fija superaron en octubre importantes hitos en cuanto a flujos acumulados en lo que va de año: las entradas en los fondos cotizados de renta variable superaron el billón (trillion) de dólares, mientras que las de los ETFs de renta fija superaron los 500.000 millones de dólares.
Entre las clases de activos más pequeñas, las materias primas siguieron siendo un punto fuerte, impulsadas tanto por las exposiciones centradas en la energía (+724 millones de dólares) como por las de materias primas en general (+481 millones de dólares), mientras que el oro registró salidas (-700 millones de dólares).
La categoría de materias primas en general registró su decimosexto mes de entradas en los últimos diecisiete, ya que los inversores buscan oportunidades para añadir resistencia a la inflación a sus carteras. Las entradas de octubre también elevaron el total acumulado en lo que va de año a 7.600 millones de dólares, a solo 528 millones de dólares del anterior récord anual de 8.100 millones de dólares establecido en 2021, cuando aún quedan dos meses para que termine el año.
Renta variable: sesgo hacia el mercado nacional
Al inicio de octubre, los ETFs de renta variable no estadounidenses captaban aproximadamente el 35% de todos los flujos hacia los ETFs de renta variable, una cuota superior a su peso en el mercado y que indicaba que los inversores buscaban una mayor diversificación geográfica tras años de concentración en la renta variable estadounidense.
Pero esa tendencia terminó en octubre, pues el mes pasado el 80% de todos los flujos hacia la renta variable se destinó a exposiciones a la renta variable estadounidense.
Esto concuerda con las tendencias de rendimiento observadas en octubre, ya que Estados Unidos superó al resto del mundo debido a las notables caídas registradas en Europa y en determinadas zonas de los mercados emergentes, como China y Brasil.
Sin embargo, la debilidad de los mercados emergentes no frenó las entradas en esa categoría, ni invirtió la tendencia a largo plazo de un rendimiento más sólido de los mercados emergentes en general que el de Estados Unidos durante el último año (12% frente a 11%).
Los ETFs de mercados emergentes registraron entradas por valor de 4.000 millones de dólares en octubre, el vigésimo mes de los últimos 21 en el que han registrado suscripciones de fondos cotizados. Las entradas acumuladas en lo que va de año, que ascienden a 56.000 millones de dólares, ya constituyen un récord anual. Los mercados emergentes también desempeñaron un papel importante en los flujos de los fondos de un solo país.
De los 5.700 millones de dólares que se invirtieron en ETF de un solo país, los centrados en Brasil captaron 3.000 millones de dólares. “Es probable que esos flujos respondieran a operaciones de «long-to-lend» —un ejemplo del papel polifacético que pueden desempeñar los ETFs—, ya que los operadores buscaban cubrirse o vender en corto en el mercado de valores brasileño tras los sorprendentes resultados electorales”, recoge el informe.
Sectores: Tecnología frente a Energía
Un «monocultivo» se refiere a una situación en la que un único tema domina amplios segmentos de la sociedad al mismo tiempo. El auge de la inteligencia artificial y su impacto en la sociedad es un ejemplo de tema de «monocultivo». Y esto se refleja en los flujos sectoriales de este año, ya que las entradas de 7.400 millones de dólares registradas en octubre por los ETF tecnológicos impulsaron los flujos de 2026 hasta alcanzar la cifra líder de 66.000 millones de dólares, lo que supone el 70 % del total de los flujos sectoriales.
Pero en la práctica, un monocultivo no significa que el resto de temáticas dejen de existir, sino que no ocupan un primer plano ni acaparan titulares. Es posible, incluso, que un “monocultivo” dé paso al biculturalismo, en el que se afianzan múltiples temas dominantes con hilos conductores que se solapan.
“Las entradas de flujos de inversión en el sector energético, un sector clave afectado por la guerra en Irán y fundamental para impulsar la construcción de la infraestructura de la IA, representan esta narrativa de mercado bicultural: los ETFs del sector energético captaron casi 3.000 millones de dólares en octubre, lo que elevó las entradas acumuladas en lo que va de año a más de 12.000 millones de dólares”. Se trata de las mayores entradas que han registrado los ETFs energéticos en un año, y es la primera vez en cuatro años que las suscripciones del año natural son positivas. Sin embargo, se trata de un sector con una volatilidad significativa y, a falta de dos meses para que termine el año, estos récords podrían ampliarse o borrarse.
El sector sanitario registró entradas por valor de 2.400 millones de dólares en octubre, un sector relacionado con la inteligencia artificial con unas expectativas muy modestas de cara a esta temporada de resultados. Las empresas del sector sanitario han superado con creces esas modestas expectativas, ya que el sector ha registrado la mayor magnitud de sorpresa en los resultados de todos los sectores, con un 13,15%.
Bonos: Nuevo mes, mismas tendencias
Los flujos de bonos pueden desglosarse principalmente en tres sectores: duración, crédito e inflación. Y en cada uno de ellos, las tendencias observadas en octubre fueron las mismas que las registradas a lo largo del año: volvió a predominar la preferencia por limitar el riesgo de duración, aunque sin eliminarlo por completo, como demuestra que solo se invirtieran 287 millones de dólares en ETF de bonos del Estado a largo plazo; además, los sectores relacionados con el crédito registraron entradas por 10.000 millones de dólares, ya que los impulsos fundamentales y de crecimiento económico favorecen la exposición al riesgo de crédito; los inversores continuaron buscando formas de dotar a sus carteras de resistencia frente a la inflación, ya que los ETF de bonos indexados a la inflación registraron entradas por valor de 2.600 millones de dólares en octubre, lo que supone su vigésimo primer mes consecutivo con entradas de los últimos 22. Las entradas ascienden ya a 16.000 millones de dólares en lo que va de año, la segunda cifra más alta de la historia, solo por detrás del récord de 40.000 millones de dólares alcanzado en 2021.
Fuera de esos tres sectores, se produjo un notable aumento de los flujos hacia los ETF de bonos municipales. En la firma creen que habrá que estar atentos a si esta tendencia persiste, ya que la rentabilidad de los mercados generales de bonos municipales no ha sido sustancialmente diferente de la de los bonos básicos en general.
Estrategias activas: no todas se beneficiaron
Los ETFs activos registraron entradas por valor de 66.000 millones de dólares en octubre y acumulan ya 637.000 millones de dólares en entradas en lo que va de año, un nuevo récord y una cifra que probablemente alcanzará los 750.000 millones de dólares al cierre de 2026. Pero no todos los segmentos del mercado activo registraron entradas en octubre.
La categoría «Otros» registró salidas netas el mes pasado, lo que supone un cambio radical respecto a la tendencia del año hasta la fecha, en la que este segmento había registrado entradas récord. “El culpable fue un solo fondo, con exposición al mercado monetario”, explican en la firma, que añade que excluyendo ese fondo, “esta mezcla de estrategias que no encajan en la jerarquía tradicional de clases de activos de renta variable y renta fija registró entradas por valor de 2.100 millones de dólares, lo que demuestra que sigue habiendo interés en las exposiciones no tradicionales”.
Las estrategias «core» dominaron los flujos de los ETFs tradicionales activos de renta variable y renta fija. Por su parte, las estrategias diversificadas de renta derivada (es decir, que no se centran en una sola acción) impulsaron la categoría de renta variable no tradicional. Sus entradas de 58.000 millones de dólares en 2026, combinadas con los 49.000 millones de dólares de entradas en ETF de dividendos, elevaron las entradas en renta variable a más de 100.000 millones de dólares, un nuevo récord anual cuando aún quedan dos meses para que termine el año.



