El compromiso climático se mantiene vigente a pesar del reciente revés político a nivel global hacia la sostenibilidad y las iniciativas de cero emisiones netas. El 60% de los encuestados de todo el mundo prevé aumentar la asignación de fondos a inversiones que combatan activamente el cambio climático durante los próximos 3 años. Mientras que casi tres quintas partes (59%) creen que la demanda de soluciones para la mitigación del cambio climático se mantendrá fuerte, sin importar la orientación política.
La sexta Encuesta Global sobre Inversión Climática de Robeco se realizó entre 200 inversores institucionales y 100 inversores mayoristas de Europa, América del Norte, Asia-Pacífico y Sudáfrica. El optimismo hacia las inversiones centradas en el clima se mantiene a pesar de la creciente preocupación de los inversores por la política gubernamental. Solo el 19% piensa que se producirá una transición climática ordenada, mientras que el 47% cree que las medidas serán insuficientes y tardías. Alrededor del 44% considera que el objetivo de limitar el calentamiento global a un nivel muy inferior a los 2°C no es alcanzable, mientras que la incertidumbre en las políticas gubernamentales se percibe como el mayor obstáculo al considerar soluciones de mitigación del cambio climático (según el 45% de los encuestados). Sin embargo, el 94% de los encuestados que se fijaron una meta de cero emisiones netas afirman que mantendrán su rumbo independientemente de la política del Gobierno.
Los riesgos climáticos
Según la encuesta, la mayoría de los inversores cree que los riesgos climáticos físicos continuarán influyendo en los precios de los activos físicos, y dos tercios (66%) prevén una repercusión moderada o significativa en los próximos 5 años. Asimismo, la seguridad energética y el impulso para desarrollar la capacidad nacional para generar energía renovable se están convirtiendo en fuerzas geopolíticas y macroeconómicas cada vez más importantes: la mayoría de los inversores afirma que el conflicto en Oriente Medio acelerará la transición hacia las energías renovables, tanto de forma moderada (60%) como significativa (15%).
“Nuestro análisis de 2026 refleja lo que denominamos “la nueva realidad de la inversión climática”. Si bien los inversores siguen comprometidos con sus objetivos de cero emisiones netas, hay un creciente reconocimiento de que la transición está impulsada por factores económicos y geopolíticos de peso. El impulso hacia la seguridad energética beneficia las inversiones en ámbitos como energías renovables, almacenamiento en baterías y redes eléctricas. La nueva realidad climática nos hace ver también que los riesgos físicos ya están aquí, y no en un futuro lejano. Creemos que ello impulsará cada vez más la confianza de los inversores en los próximos años”, ha señalado Lucian Peppelenbos, estratega de clima y biodiversidad de Robeco.
La preocupación por la rentabilidad de las inversiones se ha reducido
El estudio de este año muestra que los inversores comienzan a entender el equilibrio entre los distintos aspectos que implica la descarbonización de las carteras: la rentabilidad de las inversiones sigue siendo el mayor desafío general (50%), pero ha descendido considerablemente con respecto a 2025 (67%). La calidad de los datos también ha perdido importancia como reto (34% frente al 48% del año pasado), pero equilibrar los objetivos con el impacto (41%) y gestionar clases de activos complejos (37%) siguen ocupando un lugar destacado en la agenda.
“La inversión climática es cada vez más sofisticada, ya que se basa en datos más prospectivos —en vez de limitarse únicamente a las emisiones de carbono— y está más integrada en los resultados financieros. Como ingenieros de inversión, seguimos innovando con datos e investigaciones para poder respaldar a nuestros clientes”, ha señalado Peppelenbos.



