Los reconocidos gestores Álvaro Sanmartín y Pablo Cano han unido definitivamente sus trayectorias en un nuevo proyecto que hace unas semanas echó a andar, Circular Agencia de Valores. Con más de 180 millones de euros bajo gestión en sus dos vehículos iniciales, la firma apuesta por la gestión activa, el análisis fundamental, la transparencia y el servicio al inversor institucional.
Según reconocen, su puesta en marcha es un paso natural respecto a la actividad que estaban desarrollando hasta el momento y no la identificación de una oportunidad concreta en el mercado. “Este proyecto es el reflejo de todos los años que hemos compartido profesión. Pablo tenía la idea de, en algún momento, volver a liderar la gestión de un fondo europeo, ya que es su gran especialidad, y yo la de un fondo global. Como siempre hemos mantenido mucho contacto, simplemente hemos pasado de una interacción a distancia a una interacción diaria y a un proyecto concreto”, reconoce Álvaro Sanmartín.
La combinación de su experiencia es algo que han querido plasmar también en el nombre de la firma, que no es casualidad. “Responde a nuestra visión complementaria del mercado: la integración en el día a día del análisis top-down (macro) y el análisis bottom-up (micro). El proyecto viene de maridar la macro y la micro”, señalan de forma cercana sus portavoces.
Distribución institucional
En cuanto al modelo de negocio, Circular nace enfocado al inversor institucional; aunque los fondos están disponibles para el inversor minorista, la agencia de valores enfoca su interlocución comercial hacia banqueros privados, asesores financieros, family offices e instituciones aseguradoras. “La respuesta del mercado ante el proyecto ha sido muy ilusionante: el patrimonio conjunto de ambas estrategias supera ya los 180 millones de euros, destacando los ya más de 150 millones de euros consolidados en Alinea Global, cuyo proceso de inversión actual arranca en marzo 2020.También estamos muy satisfechos por la rápida acogida de Alinea European Equities, que desde su lanzamiento a mediados de febrero roza ya los 30 millones de euros”, indican.
Para garantizar la máxima focalización en el análisis y la toma de decisiones financieras, el equipo de gestión ha articulado una infraestructura operativa delegando en terceras entidades la práctica totalidad de las actividades distintas de la gestión de los fondos. Según detalla Sanmartín, “esta arquitectura permite al equipo gestor centrar todos sus recursos en la generación de alfa y en mantener una transparencia total con sus inversores”. La hoja de ruta de Circular no contempla la proliferación indiscriminada de nuevos productos, sino la consolidación de sus dos estrategias principales y el crecimiento orgánico de su equipo de análisis e inversión conforme se expanda la base de activos.
Tracción inicial
La propuesta de Circular no busca experimentar ni lanzar fórmulas financieras precipitadas, sino “empaquetar y proyectar más de dos décadas de track record probado” en dos fondos propios: Alinea European Equities y Alinea Global.
Según explican, Alinea European Equities, liderado principalmente por la especialización bottom-up de Pablo Cano en renta variable europea, es un vehículo 100% invertido -mantiene estructuralmente cerca del 90% en mercado- y altamente concentrado, con un rango de entre 30 y 40 valores, donde las 10 primeras posiciones concentran más del 50% del peso. “La estrategia se caracteriza por una rigurosa exigencia en la solvencia del balance, muchas compañías tienen caja neta o niveles de deuda/EBITDA muy reducidos, así como por un moldeado gradual de las posiciones, lo que le permite batir al mercado con una volatilidad históricamente inferior a la de su índice de referencia”, señala Cano.
Respecto a Alinea Global, el fondo mixto global pilotado por Álvaro Sanmartín desde el prisma top-down, tiene un doble objetivo: un compromiso de preservación de capital orientado a minimizar la probabilidad de pérdidas a 12 meses, combinado con una meta de rentabilidad de entre el 8% y el 10% anual. Según explica Sanmartín, “la estrategia opera con un rango de exposición a renta variable de entre el 0% y el 60% y se apoya en cinco palancas fundamentales de retorno: gestión activa de la exposición a renta variable, a duración, a riesgo de crédito, a divisas , así como la selección de valores aportada por la pata micro”.
El momento relativo de Europa frente a EE.UU.
Desde la perspectiva top-down, Álvaro Sanmartín destaca la sorprendente resistencia mostrada por la economía de la Eurozona frente a perturbaciones severas como las tensiones energéticas o geopolíticas. A su juicio, existen argumentos sólidos para incrementar la ponderación en renta variable europea frente a los promedios de la última década. “La resiliencia demostrada refleja fortalezas internas superiores a las percibidas por el mercado, trasladándose además a los resultados empresariales y a oportunidades atractivas en cotizadas de pequeña y mediana capitalización”, señala.
En opinión de Pablo Cano, en contraste con las exigentes valoraciones de la renta variable estadounidense y las dudas sobre la monetización de tendencias como la inteligencia artificial, Europa ofrece un margen de seguridad más holgado. Por último, Sanmartín advierte sobre los riesgos de sostenibilidad fiscal en EE.UU., donde, aún en contexto de pleno empleo y crecimiento por encima del potencial, el déficit público consolidado (cuando se consideran todos los niveles de gobierno) se sitúa cerca del 8% del PIB.



