En un contexto de diferenciales de crédito ajustados, elevada demanda de renta fija y creciente protagonismo de la inteligencia artificial como motor de inversión, Christopher Hult, gestor del fondo CT (Lux) Credit Opportunities de Columbia Threadneedle Investments, analiza las principales oportunidades y riesgos que identifica actualmente en los mercados de crédito. El experto mantiene un posicionamiento defensivo centrado en emisores de calidad, señala al sector automovilístico como una de las áreas más vulnerables del mercado y defiende el valor de la gestión activa en un entorno marcado por la volatilidad. Además, aborda el impacto de la expansión de la IA sobre las necesidades de financiación corporativa, las oportunidades que observa en el sector de utilities y su visión sobre la evolución del crédito privado.
¿Cómo ve las valoraciones actualmente? ¿Dónde está el punto más atractivo?
Las valoraciones del crédito llevan tiempo siendo elevadas, pero esto está plenamente justificado. Los fundamentales corporativos son sólidos, el crecimiento de los beneficios es impresionante y el entorno macroeconómico ha registrado un crecimiento positivo constante. La demanda de crédito es insaciable.
Uno de los efectos de esta compresión de diferenciales es una menor dispersión en las rentabilidades. La compensación adicional disponible para los emisores más cíclicos se ha reducido. Los diferenciales puede que se mantengan ajustados durante mucho tiempo, por lo que no queremos posicionarnos agresivamente en contra del mercado, pero dado que ya no estamos adecuadamente compensados con riesgo cíclico o créditos de menor calidad, mantenemos un sesgo defensivo, centrado en emisores de calidad.
¿Hay algún sector que parezca especialmente vulnerable?
Automoción. El sector se enfrenta este año a un entorno regulatorio en transformación, ya que los gobiernos están dando marcha atrás en algunos compromisos relacionados con los vehículos eléctricos y el clima. Esto tiene como consecuencia la prolongación de un ciclo de inversión en capital (capex) que ya era elevado.
Los fabricantes deben mantener ahora costosas inversiones paralelas: avanzar en plataformas de vehículos eléctricos, sistemas de baterías y software, al tiempo que siguen desarrollando tecnologías de combustión tradicionales y sistemas híbridos. Esto impide obtener las ganancias de eficiencia de capital que se derivarían de concentrarse en una única tecnología.
Además, la competencia de los fabricantes chinos está presionando los márgenes existentes. Dadas estas dinámicas, preferimos mantener una infraponderación en el sector.
Tras la oleada de subidas de tipos de 2022, hemos asistido a una fuerte recuperación de la renta fija a nivel global, con rentabilidades reales atractivas. ¿Seguimos en un buen entorno para construir carteras de comprar y mantener? ¿Cómo están asignando las carteras de sus clientes?
Las rentabilidades totales (“all-in yields”) siguen siendo atractivas en los mercados de renta fija y continuamos observando interés en una amplia variedad de inversores.
Sin embargo, esperamos que siga habiendo volatilidad en los mercados. Este es un entorno que exige una inversión cuidadosa y de decisiones ágiles, por lo que existe un argumento evidente a favor de una gestión activa.
Creemos que la prima por plazo (“term premia”) aún no se ha ajustado completamente, por lo que favorecemos los vencimientos más cortos y buscamos oportunidades para aumentar la protección frente a la inflación.
Los inversores en renta fija han estado muy pendientes de las nuevas emisiones de bonos vinculadas a la inteligencia artificial. ¿Le resultan atractivas las emisiones de estos hiperescaladores? ¿Cómo están incorporando la exposición a la IA a través de inversiones en renta fija?
A medida que proliferan las aplicaciones de inteligencia artificial, la carrera por construir la infraestructura que las sustenta ha desencadenado uno de los mayores ciclos de inversión en capital de la historia reciente.
Estimamos que la necesidad de inversión acumulada entre 2025 y 2030 rondará los 6 billones de dólares. Este enorme despliegue genera unas necesidades de financiación sin precedentes. Aunque los gigantes tecnológicos generan importantes flujos de caja operativos, la magnitud de las inversiones necesarias está llevando a las compañías a explorar múltiples vías de financiación.
En los mercados públicos de crédito, las empresas tecnológicas están emitiendo más bonos, pero la concentración de los índices y las primas de riesgo están aumentando. Dada la elevada calificación crediticia de los hiperescaladores, las emisiones no representan una preocupación en términos de calidad crediticia; la cuestión es si el mercado es lo suficientemente grande para absorberlas y qué descuento exigirán los inversores.
Partíamos de una posición infraponderada en tecnología y hemos ido aumentando exposición durante los últimos nueve meses, ya que los diferenciales del sector ya se han reajustado frente al conjunto del mercado. No obstante, seguiremos siendo ágiles y reduciremos riesgo si no obtenemos una compensación suficiente para el volumen de emisiones que previsiblemente continuará llegando al mercado.
¿Qué otras temáticas están identificando dentro del universo de renta fija investment grade?
La implantación de las tecnologías de inteligencia artificial afectará a numerosos sectores, especialmente al sector de servicios públicos como redes eléctricas, debido a las crecientes necesidades de generación eléctrica. Vemos grandes oportunidades en este sector.
Las inversiones en capital de los servicios públicos suelen traducirse en un aumento de su “base de activos regulada” (“regulated asset base”). Esto permite a las compañías generar mayores ingresos autorizados sobre el conjunto de su base de clientes dentro de su marco regulatorio. Como resultado, sus perfiles de flujo de caja serán resilientes independientemente de la evolución que tenga la industria de la inteligencia artificial.
Además, los servicios públicos tienen la posibilidad de emitir deuda híbrida, lo que les permite captar capital manteniendo sus calificaciones crediticias actuales. Al mismo tiempo, las características estructurales de estos instrumentos híbridos, como la subordinación, opcionalidad de amortización y el aplazamiento de cupones, generan mayores rentabilidades, lo que nos ofrece oportunidades atractivas.
Por otro lado, estamos vigilando el rápido crecimiento del crédito privado. Aunque los mercados privados y públicos suelen centrarse en segmentos diferentes de la economía, seguimos atentos a posibles efectos de contagio derivados de noticias negativas relacionadas con el crédito privado.
En última instancia, no consideramos que el crédito privado represente un riesgo sistémico para el sistema financiero, dado el nivel limitado de exposición que tiene el sector bancario a los fondos privados apalancados y porque la base inversora de estos activos —normalmente institucional— tiene un horizonte de inversión a largo plazo.
No obstante, para mitigar posibles riesgos de contagio, se ha convertido en práctica regular tomar beneficios gradualmente de nuestra exposición al riesgo bancario estadounidense e identificar oportunidades para rotar hacia entidades europeas.
Ante la creciente preocupación por la inflación debido a la guerra con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, ¿cuál es su visión macroeconómica para el segundo semestre de 2026? ¿Qué podemos esperar de la Fed y del BCE?
El BCE ha llevado a cabo una subida de tipos porque se ha superado su objetivo de inflación. Esto ocurre a pesar de que una política monetaria más restrictiva podría debilitar las perspectivas de crecimiento, ya deterioradas por las consecuencias de la guerra en el Golfo Pérsico.
El BCE espera que con esta única subida le permita mantener su credibilidad y, al mismo tiempo, ganar tiempo para que el conflicto pueda terminar y el tráfico marítimo vuelva a la normalidad.
Antes de la guerra, el BCE era la envidia de otros bancos centrales de economías desarrolladas, al haber logrado devolver la inflación al objetivo mientras reducía gradualmente los tipos hasta lo que consideraba una posición neutral. Sin embargo, si la guerra se prolonga, podría verse arrastrado a nuevas subidas por el aumento de la inflación.
Verse limitado por un único objetivo de política monetaria podría aumentar el riesgo de repetir los errores de 2008 y 2011, cuando las subidas de tipos motivadas por el encarecimiento de la energía tuvieron que revertirse rápidamente.
La Reserva Federal dispone de mayor flexibilidad, en parte porque cuenta con un doble mandato: empleo e inflación. Sin embargo, el mercado también está descontando actualmente una subida de tipos por parte de la Fed antes de que termine el año.
