JP Morgan ha presentado sus perspectivas de mercado para el segundo trimestre bajo el nombre de “Guía de Mercados”. En la presentación, Lucía Gutiérrez – Mellado, directora de Estrategia para España y Portugal, analizó el contexto complejo donde la energía redefine las previsiones de crecimiento y los flujos se desplazan hacia estrategias de rentas más flexibles. Su principal mensajes es que la subida del petróleo y la inflación han llevado la confianza del consumidor en América a niveles mínimos. De hecho, consideran que la evolución de los precios del petróleo y el gas será determinante para el crecimiento global y la estabilidad política.
Un factor decisivo este año son las elecciones en Estados Unidos en noviembre. La campaña electoral, que arrancará este verano, se encuentra según la encuesta del consumidor con un sentimiento negativo debido a la subida del crudo y la inflación. Desde la gestora, el escenario que plantean es que si los republicanos aspiran a la victoria, deberán lograr un control efectivo de los precios y trabajar en el cese de las hostilidades.
Por otro lado, advierten de que la presión no solo viene de Occidente: China e India están presionando a Irán para estabilizar el mercado energético, ya que las potencias asiáticas no pueden permitirse un frenazo económico global con el cierre del estrecho de Ormuz. Aunque China ha diversificado parcialmente sus suministros, se estima que entre un 30% y un 40% de sus importaciones de petróleo siguen dependiendo de este punto estratégico.
Además se esperaba que el nuevo plan fiscal fuera el motor de la economía, pero estudios recientes indican que el alto precio de la gasolina está absorbiendo todas las ventajas financieras que este plan iba a aportar a los ciudadanos. A pesar de esto, hay optimismo en el corto plazo: hay margen para que el precio del gas baje antes de que comiencen las labores de reposición de reservas de cara al verano.
A pesar del ruido del mercado, Gutiérrez-Mellado recalca que existe una diferencial respecto a la crisis de 2022 y que la economía actual está mejor preparada. Hoy, la inflación es más baja, los tipos de interés ya están en niveles positivos (en torno al 3,7% a diferencia de los tipos 0 que vimos hace 4 años) y el mercado laboral se está enfriando de forma ordenada. Por esto, la gestora considera que el mercado está siendo «excesivamente pesimista» al prever múltiples subidas de tipos; su previsión es mucho más moderada, confiando en que la desaceleración de los salarios en EE. UU. actúe como freno natural a los precios.
Posicionamiento en Cartera
JP Morgan sugiere no dejarse llevar por el pánico de corto plazo, recordando que históricamente el 70% de los años el mercado cierra en positivo a pesar de las caídas temporales. En renta variable han comenzado el año con cierta sobreponderación pero han reducido el peso ligeramente y siguen apostando por el factor calidad. También destacan la importancia de los alternativos en carteras multiactivo por su capacidad de descorrelación frente a la renta variable.
Además, la gestora también mencionó que mantienen una posición neutra respecto al crédito, y en deuda pública están optando por estrategias más prácticas. Por último, respecto a los mercados emergentes, la firma considera que si se cumple el escenario de depreciación del dólar (tras revalorizarse y volver a ser activo refugio por la guerra de Irán), los emergentes podrían seguir siendo favorables. Así explican la importancia de tener un enfoque global y presencia local para saber reconocer las buenas oportunidades de estos mercados.


Por Beatriz Zúñiga
