Se espera que la Fed mantenga sin cambios su tipo de interés de referencia en su reunión, a pesar de las presiones del sector energético. Según los expertos, la información de que disponen actualmente los miembros con derecho a voto del FOMC no permite identificar ningún posible efecto de transmisión del aumento de los precios de la energía a los precios subyacentes. Entonces, ¿qué podemos esperar de esta reunión?
Según esperan Erik Weisman, economista jefe, y Kish Pathak, analista de renta fija, de MFS Investment Management, el mensaje general será que la política monetaria se encuentra en una buena posición para “esperar y observar” cómo evolucionan las perspectivas de crecimiento e inflación. “Ya el 18 de marzo, el presidente Powell restó importancia a las proyecciones económicas, dada la incertidumbre relacionada con el conflicto. Es probable que reitere que las perspectivas dependen del conflicto. Aunque la incertidumbre asociada a la guerra de Irán ha disminuido desde entonces, sigue siendo muy elevada. No obstante, el mercado estará muy atento a cualquier cambio de tono en las perspectivas de crecimiento e inflación”, reconocen.
Lo que sabemos seguro, según mostraron las actas de la reunión de marzo, es que está surgiendo una opinión minoritaria según la cual podrían ser necesarias subidas de tipos para proteger el aspecto de la inflación del mandato. “El presidente Powell podría tener que responder a preguntas que busquen aclarar qué acontecimientos podrían inclinar al FOMC en esa dirección. Probablemente afirmará que es demasiado pronto para emitir ese juicio y que la política monetaria se encuentra en una buena posición para equilibrar los riesgos en ambos frentes del mandato. Esto estaría en línea con la mayoría de las comunicaciones de la Fed desde la reunión de marzo”, afirman los expertos de MFS IM.
Asuntos sobre la mesa
Por su parte, Mabrouk Chetouane, estratega jefe de Mercados de Natixis IM Solutions, considera que lo que está en juego en esta reunión es doble. “En primer lugar, anclar las expectativas de los inversores sobre los tipos de interés y la inflación para evitar cualquier endurecimiento no deseado de las condiciones financieras; y, en segundo lugar, mantener una gama de opciones disponibles para hacer frente a cualquier tipo de escenario”, indica Chetouane.
Según su visión, esta crisis energética podría provocar una caída significativa de la demanda agregada. “Creemos que los riesgos cíclicos podrían materializarse y que la función de reacción de la Fed sigue dando más importancia a la actividad económica y, en consecuencia, al mercado laboral. Mantenemos que la Fed podría recortar su tipo de interés de referencia entre 25 y 50 puntos básicos de aquí a 2026, no para satisfacer los deseos de la Casa Blanca, sino por la necesidad de apoyar la demanda”, añade.
Ante esta fuerte confianza en que la Fed de Powell apostará por la continuidad, Marco Giordano, investment director de Wellington Management, recuerda que las decisiones de los bancos centrales serán factores determinantes del ciclo global en los próximos trimestres, a medida que los responsables políticos asimilen este último choque exógeno y actúen en consecuencia. “A lo largo del mes de marzo, los bancos centrales de todo el mundo optaron por mantener los tipos de interés sin cambios, alegando el aumento de los riesgos geopolíticos y la incertidumbre en torno a las perspectivas de inflación impulsadas por los precios de la energía”, comenta.
Llega el relevo
Otro de los aspectos más importantes de la reunión de abril es que será la última rueda de prensa del presidente Powell, si Kevin Warsh es confirmado próximamente. “Es probable que se le vuelva a preguntar sobre su decisión de seguir como miembro del Consejo tras finalizar su mandato como presidente y sobre cómo podría cambiar esa decisión si se archiva la investigación del Departamento de Justicia. Lo más probable es que repita que aún no ha tomado una decisión al respecto”, reconoce Weisman.
¿Cómo podría ser la Fed de Warsh? Para Eiko Sievert, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, si Kevin Warsh es confirmado como próximo presidente de la Reserva Federal, es probable que abogue por una bajada de los tipos de interés basándose en su opinión de que el crecimiento impulsado por la IA no provocará inflación.
“Su nombramiento apuntaría a una reducción significativa de la intensidad de la supervisión y a un giro hacia la desregulación, además de un enfoque más limitado en el doble mandato de la Fed de velar por precios estables y máximo empleo. Como resultado, es probable que temas como el riesgo climático y la equidad social, reciban una atención significativamente menor. La reducción del balance de la Fed será una prioridad, aunque es probable que la implementación siga siendo gradual para evitar una volatilidad indebida en los mercados”, destaca Sievert.
Por último, el experto ve probable que se produzcan cambios en la forma en que la Fed se comunica públicamente, con menos orientación prospectiva sobre las expectativas de los miembros del FOMC respecto a los tipos de interés futuros.
“Con este escenario de fondo, la reunión del FOMC de junio será objeto de un minucioso escrutinio. Las bajadas de tipos realizadas sin el respaldo de datos que indiquen un retroceso de las presiones inflacionistas serían una señal del debilitamiento de la independencia de la Fed”, concluye.
