Se cumple un mes desde que Flinket, plataforma tecnológica española de wealthtech y open insurance, lanzó myETF, una solución que ofrece una operativa con ETFs fiscalmente eficiente. Según Gabriela Orille, cofundadora y CEO de myETF, esta iniciativa es un claro ejemplo de cómo las wealthtech están irrumpiendo y transformando el ecosistema de inversión. A través de esta entrevista, Orille desgrana este proyecto y su potencial impacto en la industria.
¿Cómo valoras la irrupción de las wealthtech en la industria?
Es una irrupción real y medible, no una moda. El mercado global de neobanca se valoró en 143.200 millones de dólares en 2024 y se espera que alcance 3,4 billones en 2032, una escala que ninguna banca tradicional puede ignorar. Ahora ese terremoto que ya vivió la banca está llegando ahora al seguro. Capgemini calcula que solo los agentes de IA podrían generar hasta 450.000 millones de dólares de valor económico para el sector de aquí a 2028. Y esto no es solo un discurso de consultoras: según Gallagher Re, la inversión global en insurtech creció un 19,5% en 2025 hasta 5.080 millones de dólares —la primera subida desde el pico de 2021— y, por primera vez, fueron las propias aseguradoras y reaseguradoras, no el capital riesgo tradicional, quienes lideraron ese repunte.
Lo que de verdad está cambiando la industria no es solo la presión competitiva, sino el modelo de compra: la banca y el seguro tradicionales han dejado de comprar tecnología por piezas sueltas y ahora exigen soluciones integradas de punta a punta —front-end, ejecución, custodia, fiscalidad, robo-advisor— implementables en meses, no en años. Es exactamente el hueco que ocupa una infraestructura como la de Flinket: siendo el raíl sobre el que la propia industria financiera y aseguradora se moderniza.
¿Cuál es el principal perfil de inversor/ahorrador al que se dirige esta plataforma?
myETF está pensado para el ahorrador español que hoy está atrapado entre dos mundos: quiere invertir con la eficiencia de un ETF, pero no quiere renunciar a la fiscalidad diferida que ya conocía de los fondos. Hablamos de un perfil con cierta cultura financiera: sabe lo que es un ETF, probablemente ya usa un neobroker o un neobanco, pero al que el patrimonio le está creciendo más rápido que sus herramientas fiscales. Es lo que en el sector se conoce como HENRY (High Earnings, Not Rich Yet): rentas medias-altas, entre 30 y 50 años, digitalmente cómodos, que hasta ahora no tenían acceso a los vehículos fiscalmente eficientes reservados tradicionalmente a banca privada. No es un producto solo para expertos: por eso ofrecemos tanto el modo DIY, para quien quiere construir su propia cartera, como el modo Follow, para quien prefiere replicar la cartera de un gestor verificado.
¿Qué objetivo de clientes o de AUM se han marcado?
Hemos empezado con una fase Alpha de 100 primeros usuarios con una entrada mínima de 1.000 euros, que sube a 3.000 una vez superada esa fase. Nuestro objetivo es alcanzar el punto de equilibrio en torno a los 18 meses, estimando que el patrimonio medio por cliente estará en una primera etapa entre 25.000 y 50.000. De todas maneras, el crecimiento real no lo medimos únicamente en el canal B2C: myETF es la punta de lanza de la infraestructura de Flinket, que también opera en B2B2C —bancos, EAFs y neobancos que quieran lanzar su propia versión white-label— y en B2B puro, licenciando la tecnología a las aseguradoras que quieran quiera construir sobre ella sin desarrollarla desde cero. El crecimiento agregado de esos tres canales es lo que de verdad nos importa a medio plazo.
La plataforma que lanzan permite integrar ETFs en productos de ahorro basados en seguros de vida. ¿En qué medida esta fórmula es habitual?
Lo habitual en Europa es precisamente esto, que el ahorro a largo plazo se canalice a través de seguros, especialmente de tipo Unit Linked. Los inversores de países como Francia, Reino Unido o Italia utilizan mayoritariamente los seguros de vida, combinando fondos y ETFs, aunque no ofrecen ejecución en tiempo real. En España el estándar es la inversión en fondos con traspaso fiscal y los ETFs no tenían diferimiento fiscal. myETF resuelve ambos problemas: es la combinación exacta de ETFs UCITS operados en tiempo real dentro de un seguro de ahorro. Hasta ahora, el Unit Linked español permitía diferimiento fiscal, pero limitado casi siempre a fondos de inversión, con la operativa lenta y poco flexible que eso implica.
¿Está preparado el inversor español para esta fórmula?
Creo que sí, y los datos lo respaldan: en Europa hay una cifra estimada de 10 billones de euros de ahorro de los hogares aparcados en depósitos de bajo rendimiento, precisamente porque faltan puentes sencillos hacia la inversión. El inversor español ya usa apps de neobancos y neobrokers con total naturalidad; lo que le faltaba no era comodidad tecnológica, sino que alguien uniera esa comodidad con la eficiencia fiscal que ya conocía de otros productos. La generación digital nativa está creciendo, y no tiene ningún problema en adoptar esto rápido si el producto está bien explicado.
¿Cómo redefine myETF la infraestructura de ahorro e inversión de cara a la próxima generación?
Lo pienso más en clave Stripe o Twilio que en banca tradicional. Flinket construye ese raíl para que cualquier banco, neobanco, EAF o aseguradora pueda montar su propia versión sin tener que levantar esa infraestructura desde cero. La próxima generación de infraestructura de ahorro, para mí, tiene cuatro rasgos: es en tiempo real -nada de esperar al valor liquidativo, aqui es donde los ETFs ganan a los fondos de inversión-, es transparente en el precio -una sola comisión, sin letra pequeña, al estilo de un neobanco-, es híbrida entre autogestión y comunidad -puedes construir tu propia cartera o seguir a un gestor verificado, y combinar ambas cosas-, y es infraestructura abierta, no un producto cerrado: el mismo raíl sirve para B2C, B2B2C y B2B.
Según su experiencia, a nivel fiscal, ¿qué es lo que más preocupa al inversor?
La preocupación número uno es el «peaje» que se paga por moverse. La mayoría de quienes gestionan directamente un ETF o una cartera de acciones terminan haciendo buy and hold casi por obligación fiscal, no por convicción de inversión: rebalancear, rotar sectores o reducir riesgo a medida que se acerca un objetivo implica generar una plusvalía y tributar por ella de inmediato. Eso produce carteras subóptimas, congeladas por miedo a «activar» el impuesto.
La segunda preocupación es la falta de visibilidad. Mucha gente no sabe exactamente cuánto le va a costar fiscalmente una decisión hasta que ya la ha tomado. Y esto no significa que el rescate quede exento. En ese momento sí se tributa, pero de forma distinta a como se tributaría vendiendo un ETF directamente. No se trata de una ganancia patrimonial, sino de un rendimiento de capital mobiliario propio del seguro de vida, que se integra en la base del ahorro conforme a la escala vigente. Y en caso de fallecimiento, la diferencia es aún mayor: la prestación no tributa en IRPF sino en el Impuesto sobre Sucesiones, y se paga directamente a los beneficiarios designados sin esperar a la partición de la herencia —algo que ninguna cartera de ETFs en un broker ofrece.




Por Beatriz Zúñiga