El sector de los ETFs en Estados Unidos se ha expandido considerablemente en las últimas décadas, tanto en variedad de productos como en volumen. Según datos de JP Morgan, a cierre de agosto, había más de 5.100 ETFs cotizados en Estados Unidos, con unos activos bajo gestión de aproximadamente 16,4 billones de dólares. “Los nuevos lanzamientos siguen siendo sólidos, ya que los proveedores abordan nuevos temas de inversión, ofrecen exposiciones más detalladas, amplían la cobertura del universo de inversión, diversifican la gama de resultados estructurados y continúan trasladando estrategias de gestión activa al formato de los ETF”, recoge la firma.
En un contexto global de crecimiento de los fondos cotizados, en la firma observan cuatro aspectos novedosos dentro de la industria de ETFs global:
1.- Los ETF activos siguen creciendo rápidamente: Los productos activos han representado más del 60% de los nuevos lanzamientos de ETFs en cada uno de los últimos seis años. En Estados Unidos, los ETFs activos superan ahora en número a los pasivos, con un crecimiento interanual de los activos bajo gestión de alrededor del 80%, hasta alcanzar los 1,8 billones de dólares (trillions en términos estadounidenses). También son un elemento clave tanto para los emisores como para los inversores en mercados internacionales como el de EMEA, donde los activos bajo gestión se han duplicado aproximadamente de un año a otro hasta alcanzar los 122.000 millones de dólares.
2.- Los ETF basados en opciones están en auge: Los ETFs basados en opciones utilizan contratos de opciones (de compra y de venta) para alcanzar objetivos específicos, siendo los más comunes la generación de ingresos (rendimiento) y la reducción del riesgo de caída (cobertura). Los activos en estrategias de ETFs basados en opciones en Estados Unidos aumentaron alrededor de un 50% interanual hasta alcanzar aproximadamente 280.000 millones de dólares (a mediados de mayo de 2026). Los fondos de venta de opciones de compra, que venden opciones de compra para generar ingresos, siguen siendo el segmento más importante. Sin embargo, el crecimiento más rápido se da en los ETFs de rendimiento estructurado, cuyo objetivo es ofrecer resultados similares a los de los productos estructurados.
3.- Auge de los ETF apalancados: Los ETFs apalancados, que utilizan deuda y derivados financieros para multiplicar la rentabilidad diaria de un índice de referencia subyacente, también han ganado popularidad. Durante la última década, los activos bajo gestión (AUM) de los ETFs apalancados cotizados en Estados Unidos se han multiplicado casi por seis, hasta alcanzar unos 175.000 millones de dólares en renta variable y más de 190.000 millones de dólares en todas las clases de activos (a mediados de mayo de 2026). El crecimiento también se ha concentrado cada vez más en las exposiciones vinculadas a la tecnología, incluido el Nasdaq, y en los productos basados en una sola acción.
4.- Los ETF temáticos resurgen: Los ETFs temáticos se beneficiaron al inicio de la pandemia, cuando aumentó la demanda de los inversores por exposiciones vinculadas a la innovación y la digitalización. Muchos de estos temas registraron posteriormente un rendimiento significativamente inferior a finales de 2021 y durante 2022, en un contexto de saturación y compresión de las valoraciones, lo que provocó un parón prolongado de la demanda. Sin embargo, se han recuperado durante el último año, y los temas vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial y a la construcción de la infraestructura relacionada están atrayendo importantes entradas de capital.



