SpaceX fue la primera mega salida a bolsa de la nueva era digital. Y, muy probablemente, Anthropic y OpenAI serán las siguientes: sus estrenos en los mercados se esperan a partir del otoño. Comprar acciones en la oferta pública de venta de estas empresas es una forma de estar expuesto a los potenciales futuros campeones de la revolución digital en marcha. Pero también es posible hacerlo a través de ETFs. Son los conocidos como IPO ETFs y varios cotizan en las bolsas de Estados Unidos.
Un IPO ETF es un tipo de fondo cotizado que invierte en títulos de compañías que acaban de salir a cotizar en los mercados públicos a través de una oferta pública inicial (IPO, según sus siglas en inglés). Su rentabilidad depende de la evolución de las acciones de las empresas debutantes en bolsa subyacentes que mantiene, así como de las condiciones del mercado y de la confianza de los inversores.
En líneas generales, un IPO ETF permite a las carteras reducir el riesgo asociado a la inversión en una sola acción. Asimismo, evita al mismo tiempo el solapamiento con los principales índices de referencia, con el fin de lograr una mayor diversificación.
Pero también presenta riesgos. Entre ellos, la volatilidad tradicionalmente asociada a las empresas que acaban de salir a bolsa. Las empresas debutantes en los mercados de valores pueden ser más volátiles que las acciones de compañías con un mayor historial de cotización debido, entre otros factores, a la incertidumbre sobre las perspectivas de futuro.
En First Trust tienen en cuenta cuatro premisas:
1.- Requisitos de rendimiento inicial: La literatura académica demuestra que las acciones con rentabilidades «excesivamente elevadas» en el primer día de cotización tienden a obtener un rendimiento inferior al del mercado en los periodos posteriores (1). “En nuestra opinión, limitar la exposición a estas acciones es una estrategia prudente destinada a evitar las OPI objeto de un entusiasmo excesivo”, apuntan.
2.- Enfoque en las grandes salidas a bolsa: Entre las recientes OPIs, las empresas más pequeñas con menores ingresos han tendido a obtener resultados muy inferiores a los de sus homólogas de mayor tamaño, según la firma. Entre 1980 y 2024, la rentabilidad media a tres años de las salidas a bolsa en Estados Unidos con ingresos inferiores a 100 millones de dólares fue del 5,3%, frente al 36,4% de aquellas con ingresos iguales o superiores a 100 millones de dólares (2).
3.- Requisitos de acciones en circulación: Aunque es habitual que las empresas retengan parte de sus acciones en circulación durante una salida a bolsa, los datos empíricos han demostrado que aquellas que han puesto en circulación un número reducido de acciones suelen obtener resultados inferiores a la media (3).
4.- Inclusión de spin-offs: Ofrecen oportunidades para una mayor diversificación y exposición a empresas más consolidadas.
Asimismo, en Renaissance Capital detallan cinco motivos para invertir en ETFs de empresas que debutan en bolsa. Primeramente, se trata de un segmento de mercado amplio, a lo que se suma que se trata de una clase de activos única, que permite acceso a la innovación e implica un complemento para la parte core de las carteras de inversión. Sin olvidar su baja correlación con el mercado a través de una rentabilidad diferenciada.
Notas:
(1) Krigman, Shaw & Womack, «The Persistence of IPO Mispricing and the Predictive Power of Flipping,» Journal of Finance 54 (1999), 1015–1044. The authors defined “extra hot” performance as exceeding 60%.
(2) Initial Public Offerings: Updated Statistics, Jay R. Ritter, University of Florida, July 7, 2026. Table 16.
(3) Initial Public Offerings: Updated Statistics, Jay R. Ritter, University of Florida, July 7, 2026. Table 18e. Stocks with ≤10% public float had 23.7% average 3-year total returns, compared to 36.4% for all IPOs (both figures are for IPOs with annual sales greater than $100 million), from 1980-2024.



