La industria europea de la defensa ha vivido un revulsivo en el último año y medio, con los diversos anuncios de incremento de las inversiones en este segmento. Ahora bien, ¿dónde se encuentran ahora las valoraciones? ¿Dónde están las mejores oportunidades? ¿Es una estrategia que pueda replicarse mediante la inversión en índices?
En su podcast semanal Talking Heads, BNP Paribas AM sentó a Andy Craig, co responsable del Investment Insights Centre de la firma, con George Ferguson, analista sénior para Aeroespacio, Defensa y Aerolíneas en Bloomberg Intelligence, la división de análisis de Bloomberg LP., para hablar de la inversión en empresas europeas del sector de la defensa que se centran en el desarrollo de nuevas tecnologías para adaptarse a la evolución de las amenazas y que, en particular, resultan adecuadas para un enfoque de inversión pasiva en el sector de la defensa europeo a través de un índice de referencia elaborado y gestionado por Bloomberg Intelligence. “Se trata de un proyecto a muy largo plazo y que ofrece un potencial significativo para los inversores gracias al enfoque de inversión pasiva que proponemos, utilizando el índice de referencia que ha elaborado Bloomberg y que gestionará para BNP Paribas AM”, explicó Craig.
¿Los avances registrados en el sector de la defensa durante el último año han evolucionado conforme a las expectativas?
Creo que, desde comienzos de año, las acciones del sector de defensa han experimentado cierta corrección. Tanto en Europa como en Estados Unidos surgió la idea entre la comunidad inversora de que quizá habíamos alcanzado el «pico de la defensa»; es decir, que los presupuestos de defensa estaban aumentando en Europa, también en EE. UU., y que probablemente el escenario no pudiera mejorar mucho más.
Por eso, en los últimos meses el sector ha quedado algo rezagado. Sin embargo, desde entonces hemos seguido asistiendo a una persistente inestabilidad geopolítica. Creo que eso recuerda a todo el mundo que se trata de una oportunidad de inversión de largo plazo porque, en primer lugar, el mundo no se está volviendo más seguro y, en segundo lugar, Europa necesita acometer un importante esfuerzo inversor en defensa, especialmente en un contexto en el que Estados Unidos podría estar distraído o centrado en otras regiones del mundo.
Por tanto, considero que la oportunidad sigue estando ahí, aunque las cotizaciones hayan retrocedido desde principios de año. Siempre supimos que la inversión en defensa avanzaría de forma irregular, con periodos de aceleración y otros de menor actividad. Se trata de una industria pesada.
Las industrias pesadas necesitan tiempo para invertir en gasto de capital (capex) con el fin de fabricar los productos para los que han sido contratadas. Primero reciben un pedido de su principal cliente, que normalmente es un gobierno. Y, en ocasiones, las administraciones públicas no avanzan con la rapidez a la que los inversores están acostumbrados o desearían. Esos son algunos de los factores que han ralentizado el proceso: la adjudicación de contratos, la fabricación de los equipos y, posteriormente, el incremento de los ingresos y los beneficios.
Así que el sector ha retrocedido algo desde comienzos de año. Las razones son comprensibles y de carácter coyuntural. En mi opinión, la necesidad de que Europa invierta en defensa es estructural y, por tanto, representa una oportunidad de inversión a largo plazo.
¿Cree que las valoraciones reflejan adecuadamente las perspectivas actuales y el hecho de que se trate de una oportunidad de largo recorrido?
Diría que actualmente las valoraciones son razonables para un sector que cuenta con una oportunidad estructural de largo plazo ligada a la fabricación de equipos de defensa.
Creo que tanto los inversores como los ciudadanos no siempre son plenamente conscientes de que los gobiernos tendrán que destinar una parte fija de sus presupuestos a la defensa. Estamos hablando de un objetivo del 3,5 % del presupuesto en los países europeos para reforzar sus capacidades defensivas. Y esto no es una medida puntual: tendrá que repetirse año tras año de forma indefinida.
Por tanto, lo que estamos viendo en Europa supone un cambio en el destino de una parte importante del gasto público. Y hablamos de una cantidad muy elevada: entre 500.000 y 600.000 millones de dólares solo este año. A medida que Estados Unidos mantiene compromisos en distintos frentes internacionales y surgen nuevos problemas en otras regiones del mundo, Europa tendrá que prepararse para gestionar cualquier amenaza en el continente con un menor respaldo estadounidense.
Eso significa que ese nivel de gasto de entre 500.000 y 600.000 millones de dólares probablemente no será el punto final para los gobiernos europeos. Tendrán que seguir incrementando el presupuesto destinado a defensa y mantener ese esfuerzo de manera continuada año tras año. Ahí es donde reside la oportunidad.
Y si las valoraciones se estabilizan en niveles similares a los de sus comparables estadounidenses, que constituyen la mayor industria de defensa del mundo, eso representa un aspecto muy positivo para quienes quieran invertir en este sector.
Hablemos del sector europeo de defensa y de cómo el Bloomberg Europe Defence Select Index representa el universo de inversión para una estrategia pasiva en este ámbito. ¿Cómo permite a los inversores obtener exposición a los segmentos que probablemente serán más relevantes en el futuro?
Lo que solemos observar en el sector de defensa es que Estados Unidos constituye, en cierto modo, el modelo de cómo podría desarrollarse la industria europea. Y, hasta ahora, la evolución que estamos viendo apunta precisamente en esa dirección.
Normalmente existen compañías conocidas como contratistas principales (prime contractors), que reciben la mayor parte de los contratos públicos para desarrollar sistemas de defensa. Estas empresas adquieren los distintos componentes a través de una cadena de suministro, los integran en un sistema operativo completo y posteriormente lo entregan al Gobierno para recibir el pago correspondiente.
A medida que este modelo se desarrolla en Europa, observamos otra tendencia muy importante: muchos gobiernos están destinando mucho más dinero a defensa que hace una década y, además, intentan que la mayor parte posible de ese gasto permanezca dentro de sus propias fronteras para beneficiarse del efecto multiplicador sobre la economía y el empleo nacional.
Esto también supone mayores ingresos fiscales para los gobiernos. En definitiva, quieren fortalecer sus propias industrias. Al mismo tiempo, Europa tendrá que mantener la eficiencia a medida que desarrolla su base industrial de defensa.
Por eso, cuando pensamos en invertir en el sector europeo de defensa, creemos que conviene centrarse en los países con los mayores presupuestos y capacidades. Todos conocemos a los cinco principales: Alemania, que es el mayor mercado, seguida de Francia, Reino Unido, España e Italia. Son los países clave en torno a los que conviene invertir. Cada uno cuenta con un gran contratista nacional de referencia.
Uno de los principales condicionantes para la inversión en defensa será, sin duda, la capacidad presupuestaria de cada país, y esa capacidad varía considerablemente dentro de Europa.
Con frecuencia observamos que en el sur de Europa —Italia, España y Francia— existen mayores restricciones presupuestarias. Resulta más complicado incorporar un incremento del gasto en defensa sin afectar a otros compromisos ya existentes, por lo que el proceso puede requerir más tiempo. Creemos que el crecimiento será algo más lento en estas regiones.
En cambio, en Europa Central y del Norte, donde existe una mayor capacidad presupuestaria —Alemania, los países escandinavos y Polonia—, estamos viendo un ritmo de gasto mucho más rápido. En consecuencia, la oportunidad de inversión podría materializarse antes en esos países. Además, esto coincide con el mapa de riesgos que observamos en Europa. Europa Central y del Norte afrontan amenazas más inmediatas, ya que el principal foco de riesgo se encuentra prácticamente a sus puertas.
Alemania constituye un caso especialmente relevante dentro de este incremento del gasto en defensa, porque es la mayor economía del continente y ha invertido por debajo de sus necesidades desde la caída del Muro de Berlín, e incluso antes. Ahora estamos viendo un importante aumento del gasto alemán, lo que generará todavía más oportunidades. Será un proceso irregular —nada sube en línea recta—, pero así es como entendemos la oportunidad de inversión en defensa en Europa.
También señalaría que el índice incorpora una cierta exposición al sector tecnológico, aunque no excesiva.
Creemos que la tecnología aplicada a la defensa es extremadamente importante. Lo estamos viendo en los conflictos actuales, donde los drones y los sistemas no tripulados desempeñan un papel cada vez más relevante.
No obstante, todavía no sustituyen a las grandes plataformas tripuladas —como los aviones de combate, los vehículos blindados de transporte de tropas o los carros de combate—. Por eso conviene mantener una exposición significativa a ese equipamiento pesado, ya que sigue existiendo un amplio potencial de crecimiento en esa parte de la industria.
Al mismo tiempo, también resulta conveniente destinar una parte —aunque no excesiva— de la inversión a empresas tecnológicas que desarrollarán drones gestionados mediante inteligencia artificial, sistemas de sensores y otras soluciones que mejorarán el conocimiento de la situación sobre el terreno. Ese es el enfoque que aplicamos a la construcción de nuestras carteras de inversión en el sector de defensa, tanto en Europa como en otras regiones del mundo.
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