¿Qué tienen en común el esquí y la gestión de activos? Parece un chiste, pero es un paralelismo real que ha establecido Iwan Deplazes, apasionado de este deporte y Head of Asset Management en Zürcher Kantonalbank, la matriz de Swisscanto: “La pasión por el esquí es bastante parecida a la pasión que veo en torno a la gestión de activos. Tienes que amar lo que haces; de otra manera, no tendrás éxito. En el esquí, es muy importante comprobar la equipación antes de salir, revisar las condiciones atmosféricas y adaptar tu forma de esquiar en función de la visibilidad que haya en la pista. En el asset management, necesitas ser muy adaptativo para mantener el control de las carteras todo el tiempo”. Finalmente, añade el experto, tanto en el esquí como en la gestión de activos, la performance viene de “una actuación excelente en términos ajustados al riesgo”.
Una forma diferente de entender el propósito de la gestión de activos
Esta visión se extiende también a la manera en que Swisscanto entiende su papel en la economía. Deplazes explicó en una presentación con medios internacionales en la sede de Zurich de la compañía que el propósito de la gestión de activos es conectar a quienes disponen de capital con las personas e instituciones que necesitan financiación para desarrollar sus negocios. A través de fondos de inversión y mandatos discrecionales, las gestoras facilitan ese encuentro entre ambas partes, aunque, a diferencia de los bancos tradicionales, no cuentan con un balance propio.
Para el directivo, esta función convierte a la industria en un pilar económico cuya influencia va más allá de la rentabilidad de las carteras. Las gestoras no solo canalizan el ahorro hacia las empresas, sino que también ejercen sus derechos como accionistas. “También somos responsables de votar y de dialogar con las empresas. Eso es muy importante”, subraya.
Por ello, Deplazes considera que el peso de la gestión de activos en la economía y en la sociedad está infravalorado. Su responsabilidad no se limita a ofrecer soluciones de inversión a los clientes, sino que incluye valorar las consecuencias de sus decisiones sobre las empresas y las instituciones que reciben ese capital. Esta perspectiva forma parte del enfoque de Swisscanto, que integra el análisis de sostenibilidad en su proceso de inversión y busca que las decisiones financieras tengan en cuenta tanto sus implicaciones económicas como su impacto a largo plazo: «Somos una gestora diferente», insiste.
Orgullosamente suizos, pero cada vez más europeos
Swisscanto es una firma orgullosamente suiza, pero con ambición de crecer y expandirse por territorio europeo. España ha sido el último hito de la compañía, con la apertura de la oficina madrileña en 2025 bajo el mando de Gonzalo Ramón-Borja Álvarez de Toledo. En un año, la sucursal española ha pasado de abrir con 20 millones de euros a 95, un crecimiento que en términos porcentuales se sitúa casi en el 370 %. El equipo se ha ampliado con las incorporaciones al equipo de ventas de Antonio Feito y, más recientemente, de Rafael Segovia.
España es, en términos de volumen, el mercado más relevante para la firma fuera de Suiza. Sus activos en las delegaciones de Alemania e Italia (donde se abrió oficina en Milán en 2024) ascienden, respectivamente, a 10,19 y 2,15 millones de euros. “Son números muy respetables y tenemos la intención de incrementar nuestros recursos en cada uno de estos mercados”, destaca el director de Asset Management. La firma también cuenta con presencia en Luxemburgo, donde está domiciliado el 21 % de su gama de fondos.
La filosofía de crecimiento es muy clara, como explica Deplazes: “No tenemos por qué intentar tener éxito en mercados extranjeros donde no somos la mejor solución. Necesitamos ser un jugador local muy fuerte para tener éxito también en otros mercados, y es por eso probablemente que nos haya llevado tanto tiempo salir de Zúrich. Pero, cuando decimos que sí a un mercado nuevo, lo hacemos para la década futura”.
La firma está actualmente inmersa en la ejecución de su plan estratégico a 2028, que incluye una profunda investigación para determinar cuál podría ser el siguiente mercado europeo al que dar el salto, considerando sus capacidades, su gama de productos y las necesidades de los inversores de cada país. “Nuestro objetivo no es tener tantos canales de distribución como sea posible, sino ser lo más eficientes que podamos”, aclara Deplazes.
El Head of Asset Management evita hablar de países concretos, pero sí afirma que es “bastante seguro” que la expansión se circunscriba a territorio europeo: “Hay otras oportunidades dentro de Europa. Al contar con un banco de capital de Zúrich como respaldo, estamos mucho más familiarizados con este tipo de mercado”.
Una manera propia de entender la inversión
Zürcher Kantonalbank es una institución financiera con 156 años de historia, propiedad del cantón y con un rating AAA para los 622.000 millones de euros con los que cuenta en su balance. La oficina central de la firma, sita en Zúrich, está apenas a unos metros andando de la sede del BNS, el banco central de Suiza. En su misma acera hay una estatua de un rinoceronte que simboliza la solidez y resistencia como entidad financiera de la compañía. El experto da algunos números más para terminar de ubicar a Swisscanto: Suiza es el tercer mayor mercado por tamaño, y la gestora helvética es el segundo mayor proveedor dentro de Suiza (con una cuota de mercado del 10,6 %), solo por detrás de UBS. Además, considerando por separado los activos institucionales, se sitúan como la gestora número 13 en términos de sostenibilidad en Europa.
Deplazes lleva en la entidad desde 2007 y ha liderado el proceso de expansión internacional de Swisscanto, que fue adquirida por el banco en 2015 y ha ido creciendo hasta contar con un equipo de 290 profesionales. Hoy, Swisscanto cuenta con un patrimonio de 380.000 millones de euros repartidos en una gama de 240 soluciones de inversión que se estructuran en torno a tres ejes principales: renta fija, soluciones multiactivos y renta variable temática, con un fuerte enfoque en la sostenibilidad como factor diferencial a través de un análisis propio completamente integrado en todo el proceso de inversión. De este modo, antes de tomar una decisión sobre una acción o aumentar su peso en cartera, cada gestor puede evaluar también sus implicaciones en materia de sostenibilidad. “Creemos en la sostenibilidad y analizamos su impacto antes de ejecutar las operaciones”, señala Deplazes.
Para el directivo, las personas, la rentabilidad y la sostenibilidad son los principales factores que explican el éxito a largo plazo de la firma. Lejos de considerar que sostenibilidad y performance sean objetivos contrapuestos, defiende que ambos pueden reforzarse mutuamente. “La sostenibilidad lleva 30 años formando parte de nuestra visión”, explica. Su enfoque no pretende ser dogmático, sino identificar compañías capaces de adaptarse a los cambios y prepararse para el futuro. La transformación del entorno, añade, favorece a las empresas que saben evolucionar, una capacidad que puede contribuir tanto a su sostenibilidad como a sus resultados.
Esta estrategia responde también a una demanda concreta de los inversores. Deplazes apunta que alrededor del 20 % de los clientes muestra interés por los ETF clasificados en los artículos 8 y 9 del Reglamento europeo de divulgación de finanzas sostenibles (SFDR). Aunque reconoce que no se trata de una preferencia mayoritaria, considera que representa una oportunidad relevante para las gestoras con soluciones especializadas. “No todo el mercado está interesado en este tipo de productos, pero nosotros tenemos buenas soluciones para ese segmento y podemos dejar el resto a otros”, concluye.



