La seguridad de la jubilación está sometida a una presión creciente a escala mundial debido al rápido envejecimiento de la población, los niveles récord de deuda pública y la persistencia de la inflación, según el Global Retirement Index (GRI) 2026 de Natixis Investment Managers que analiza la seguridad de la jubilación en 44 países a partir de 18 indicadores relacionados con las finanzas, el bienestar material, la salud y la calidad de vida.
En este sentido, el índice muestra que Noruega e Irlanda siguen siendo los países donde la percepción de l seguridad de la jubilación es mayor, mientras que, entre los países desarrollados de mayor tamaño, Alemania sigue siendo el país con mejores resultados. En cambio, el Reino Unido mantiene el segundo puesto entre los países desarrollados de mayor tamaño, con un 72 %, pero cae un puesto en el GRI general hasta el 15.º.
Este ranking es un reflejo de una tendencia subyacente, cómo se preparan los inversores para jubilarse. En opinión de Sophie del Campo, directora de Natixis Investment Managers para el sur de Europa, Latinoamérica y US Offshore, estos resultados refuerzan la necesidad de adaptar los sistemas de jubilación a una realidad en la que vivimos más años. “Asumimos una responsabilidad cada vez mayor sobre nuestro futuro financiero. En este contexto, no basta con ahorrar: es fundamental planificar con tiempo y poner ese ahorro a trabajar a través de soluciones de inversión de largo plazo que permitan construir carteras diversificadas y adaptadas a las necesidades de cada inversor. Para ello, es necesario también un marco regulatorio que incentive el ahorro y la inversión a largo plazo y facilite el acceso a vehículos de inversión adecuados para canalizar ese ahorro de forma eficiente. Cuanto antes empecemos a planificar e invertir para la jubilación, mayores serán nuestras posibilidades de afrontarla con seguridad”.
«Para muchos, el desafío consiste en saber cuánto necesitan y en garantizar la resiliencia a largo plazo de sus ahorros, que puede verse afectada por perturbaciones sanitarias, económicas o medioambientales. La intervención divina no es una estrategia práctica para resolver los problemas actuales de financiación de la jubilación, pero la intervención de las políticas públicas ofrece esperanzas de lograr avances reales”, añade David Goodsell, Executive Director, Centre for Investor Insight.
El papel de las gestoras
Tal y como indica Del Campo, asumir una mayor responsabilidad sobre el futuro financiero individual es el primer paso. «El principal catalizador sería ayudar a los inversores a comprender qué ingresos pueden esperar durante su jubilación y si serán suficientes para mantener su nivel de vida. Según nuestra encuesta GRI, el 78% considera que la responsabilidad de financiar su jubilación recae cada vez más sobre sus propios hombros, frente al 67% de hace una década. El reto es transformar esa concienciación en una planificación financiera efectiva. Para ello, necesitamos más educación financiera, mayor transparencia sobre las pensiones futuras y herramientas que faciliten las decisiones de ahorro e inversión a largo plazo. No se trata de sustituir los sistemas públicos de pensiones, sino de complementarlos para reforzar la seguridad financiera durante la jubilación», indica sobre cuál considera que sería una forma de catalizar esta situación.
Un proceso de mayor concienciación dado que uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos es la longevidad. Según su visión, vivir más años también significa que los ahorros deben proporcionar ingresos durante 20 o 30 años. «A ello se suma la inflación, que puede erosionar considerablemente el poder adquisitivo durante ese periodo. Además, muchos inversores se centran en acumular patrimonio sin planificar suficientemente cómo lo utilizarán durante la jubilación», matiza.
Tradicionalmente, los planes de pensiones, las cuentas de ahorro y los depósitos han sido instrumentos habituales para preparar la jubilación. Sin embargo, las gestoras y sus propuestas de fondos de inversión pueden desarrollar un papel importante, especialmente por las posibilidades de diversificación que ofrecen a largo plazo. Del Campo reconoce que están cobrando relevancia soluciones específicamente diseñadas para la jubilación, como los fondos con fecha objetivo (target-date funds), que adaptan progresivamente su exposición al riesgo conforme se aproxima el momento de retirarse. «En cualquier caso, más que elegir un producto concreto, lo importante es construir una estrategia adaptada al horizonte temporal, la tolerancia al riesgo y las necesidades de cada inversor. El objetivo no es simplemente acumular patrimonio, sino conseguir que pueda proporcionar ingresos sostenibles durante la jubilación», defiende.
Y de los fondos de inversión
En este sentido, considera que los fondos de inversión permiten acceder a carteras diversificadas y a equipos de gestión especializados. «Por su parte, la gestión activa puede aportar valor mediante la identificación de oportunidades, la evaluación de riesgos y la adaptación de las carteras a distintos entornos de mercado», añade.
Según su experiencia, en la planificación de la jubilación no se trata únicamente de buscar rentabilidad, sino de equilibrar crecimiento, generación de ingresos, riesgo y liquidez a lo largo del tiempo. «En Natixis Investment Managers, nuestro modelo multiaffiliate nos permite ofrecer acceso a gestoras con filosofías y procesos de inversión independientes, que aportan perspectivas complementarias en diferentes clases de activos y mercados. Creemos que esta diversidad de enfoques resulta especialmente valiosa para construir carteras a largo plazo, aunque la gestión activa no elimina los riesgos ni garantiza mejores resultados», explica.
Y añade: «Creemos que la industria debe evolucionar hacia soluciones que acompañen al inversor durante las distintas etapas de su vida, desde la acumulación del ahorro hasta su utilización durante la jubilación. En este contexto, como mencionábamos antes, están adquiriendo protagonismo los fondos con fecha objetivo (target-date funds), que ajustan progresivamente la composición de sus carteras y reducen su exposición al riesgo a medida que se acerca la jubilación. Son soluciones que combinan diversificación, gestión profesional y adaptación al horizonte temporal del inversor. Creemos que el futuro de la inversión para la jubilación pasa por ofrecer soluciones cada vez más adaptadas a las necesidades de cada etapa, combinando gestión especializada, diversificación y una visión verdaderamente a largo plazo».
Sistemas de jubilación con supuestos del siglo XX
La segunda reflexión que lanzan este estudio de Natixis IM es que muchas de las presiones a las que se enfrenta actualmente la jubilación tienen su origen en las incertidumbres derivadas de sistemas de jubilación construidos sobre supuestos del siglo XX. En la actualidad, las personas trabajan de forma diferente, viven más tiempo y asumen una mayor parte de la responsabilidad de financiar su jubilación. En una encuesta reciente de Natixis entre inversores particulares, el 78% de los inversores de 21 países afirmó que cada vez es más su responsabilidad financiar su propia jubilación, frente al 67 % de hace diez años.
“Los particulares han recurrido a un modelo de tres pilares para los ingresos durante la jubilación: pensiones públicas, planes de jubilación de las empresas y ahorro personal. Sin embargo, el modelo que ha servido a los particulares desde el final de la Segunda Guerra Mundial está sometido a una presión creciente. El envejecimiento de la población implica que más personas reciben prestaciones de los sistemas públicos de jubilación mientras que son menos los trabajadores que realizan aportaciones”, apuntan desde la gestora.
De hecho, señalan que el aumento de la esperanza de vida y las obligaciones de los sistemas privados de pensiones, junto con los niveles récord de deuda pública, están ejerciendo presión sobre las pensiones públicas, mientras que la inflación está dejando a los particulares con menos dinero para ahorrar. Los responsables políticos de todo el mundo están trabajando para actualizar los sistemas de jubilación para una nueva era del trabajo y el ahorro.
Donde las políticas tienen impacto
Los recientes avances en materia de políticas han ayudado a los particulares a asumir una mayor parte de la responsabilidad de financiar su jubilación. Según el análisis de Natixis IM, los responsables políticos se están centrando en tres áreas fundamentales: acceso, automatización, y aculación. Sobre el primero de ellos, el acceso, señala que es “un paso fundamental” hacia la seguridad durante la jubilación. “Los responsables políticos están ampliando el acceso a planes de ahorro que complementan los ingresos de las pensiones, permiten que un mayor número de personas tenga acceso a cobertura y favorecen la continuidad del ahorro a lo largo de toda la vida”, comentan.
Respecto a la automatización, apuntan que los responsables político son conscientes de que la inscripción automática funciona al eliminar la inercia individual a la hora de participar en los planes. “A medida que se impulsa la participación de los empleados, los responsables políticos están aplicando el concepto a los empleadores y a la administración de los planes”, destacan.
El objetivo último de las políticas de jubilación es ayudar a los particulares a acumular activos que puedan sostenerles durante toda la jubilación, entre otras vías, aumentando los flujos hacia planes públicos y privados y proporcionando a los ahorradores acceso a oportunidades de inversión productiva.
Según la gestora, este trabajo en materia de políticas aborda directamente las principales preocupaciones de los inversores respecto a la jubilación: no disponer de suficiente dinero para disfrutar de la jubilación (40 %), que la inflación erosione los planes de jubilación (38 %), posibles déficits en las prestaciones (33 %) y el temor a no ahorrar nunca lo suficiente para jubilarse (25 %). “La preocupación es tan elevada que el 43 % de los inversores particulares de todo el mundo cree que hará falta un milagro para alcanzar la seguridad durante la jubilación, y un tercio de los inversores de alto patrimonio comparte esta opinión”, concluye el informe.



