Los mercados de materias primas llevan tiempo en el foco de los inversiones. Recientemente, la atención se ha centrado en los metales, concretamente en el cobre. En la raíz se encuentra la reciente escalada de su cotización como consecuencia de la prohibición, por parte de la República Democrática del Congo (RDC), de las exportaciones de concentrado de cobre, “lo que agravó la situación de un mercado ya de por sí ajustado”, según explican desde UBS.
La firma apunta a otro factor desestabilizador más: la producción de cobre en Chile y Perú ha seguido siendo “decepcionante”, con una producción acumulada en lo que va de año un 4% inferior a la del mismo periodo del año anterior, a pesar de un aumento del 2% interanual en junio. “Las interrupciones provocadas por las condiciones meteorológicas en Chile y la lentitud en la puesta en marcha de proyectos han lastrado la oferta”, aseguran en la firma.
Hasta aquí, los problemas en la oferta de cobre, a los que se suman tensiones en la demanda del metal. En este sentido, en UBS apuntan como factor adicional de tensión a un incremento de los envíos a Estados Unidos ante una posible decisión sobre las importaciones de cobre refinado, “lo que ha atraído el metal hacia el país, ha reconfigurado los flujos comerciales mundiales y ha reducido los stocks en otras áreas”, justifican.
Carsten Menke, Head Next Generation Research en Julius Baer, apunta que la Casa Blanca “se ha mantenido muy callada sobre el tema de los aranceles a la importación de cobre, y la aparente estrategia del presidente Trump de no hacer nada se está haciendo cada vez más evidente en el mercado”. En este contexto, Estados Unidos “sigue importando metal refinado, está agotando las existencias en otras regiones y, por tanto, ha impulsado los precios a máximos históricos”. En este punto, Menke señala que teniendo en cuenta que no hay un plazo límite para que el presidente Donald Trump tome una decisión, “se prevé que la tendencia continúe a corto plazo”.
¿Es sostenible la situación?
Menke argumenta que la actual escasez del mercado “es artificial, no real”, lo que sugiere que “los precios deberían volver a niveles más justificados desde el punto de vista fundamental a medio plazo”. En este punto, explica que la revisión del mercado estadounidense del cobre relacionada con los aranceles “debería haberse realizado hace casi dos meses”. Hasta ahora -prosigue Merke-, “la Casa Blanca ha guardado silencio al respecto, lo que sugiere que el presidente Donald Trump aún no se ha decidido sobre la imposición de aranceles a la importación de metal refinado”. Estados Unidos es un importante importador neto de cobre refinado, principalmente procedente de Canadá, Chile y Perú. Al mismo tiempo, es un exportador neto de minerales y concentrados debido a la falta de capacidad nacional de fundición y refinado.
“Trump tiene las siguientes opciones: aranceles a la importación del 15% a partir de enero de 2027 y/o del 30% desde de enero de 2028; no imponer ningún arancel y no hacer nada. No hacer nada significa dejar el mercado del cobre en el limbo, lo que parece ser la estrategia del presidente en este momento. El resultado es que Estados Unidos sigue importando metal refinado, que se va acumulando en forma de stock”, argumenta Menke.
Una situación que provoca alzas de precios, que, a su vez, se ve acelerada por un posicionamiento muy alcista de los operadores a corto plazo y especulativos en los mercados de futuros de Estados Unidos. “Por una vez, los operadores chinos parecen estar al margen de la especulación”, asegura Menke, que asegura que teniendo en cuenta que Donald Trump no tiene un plazo límite para tomar una decisión, “se prevé que los precios del cobre se mantengan elevados, al menos a corto plazo”, aunque deberían volver a niveles más justificados desde el punto de vista fundamental a medio plazo.
En UBS opinan que la demanda mundial de cobre sigue respaldada por una actividad económica resistente, el crecimiento constante de China y la inversión relacionada con la inteligencia artificial en toda Asia -el cobre, entre otras materias primas, se utiliza en cables y la alimentación de vehículos y redes eléctricas, como recuerda Aneeka Gupta, Director, Macroeconomic Research, WisdomTree-. Por lo tanto, “dado que es probable que el mercado se mantenga en déficit hasta finales de año, la debilidad de los precios debería ser limitada”, por lo que la firma mantiene una visión constructiva sobre el cobre, de tal forma, que espera que los precios alcancen su objetivo de 15.500 USD/mt en los próximos trimestres, por lo que recomienda una exposición larga.
Sin embargo, otras firmas que observan riesgos en este escenario. En Bank of America señalan que si bien se acelerarán las inversiones en resiliencia energética y que se prevé que las restricciones de oferta mantengan el déficit de oferta en 2026 y en 2027, también recuerdan que la demanda de metales en China se ha ralentizado y podría crecer tan solo un 0,5% interanual en 2026, el crecimiento más débil desde 1988. Además, la demanda en Europa y Estados Unidos se está ralentizando debido a la guerra con Irán.
Como riesgos a la baja para el precio del cobre, la firma apunta al impacto de las guerras comerciales en la confianza; posibles re exportaciones por parte de China y una “drástica ralentización” de la demanda mundial el año que viene.



