Uno de los motores que ha alimentado la tendencia global de creciente adopción de activos alternativos es la mayor apertura de estas estrategias más sofisticadas a clientes de bancas privadas y firmas de gestión patrimonial. A medida que los inversionistas demandan estructuras más propicias para el segmento de wealth y las gestoras internacionales buscan ampliar su base de aportantes, la participación de este segmento va en aumento. Y los inversionistas de América Latina no han sido la excepción.
Encantados por un perfil atractivo de inversión y cambios estructurales en la industria que han permitido ampliar el acceso, las firmas de asesoría de la región ven clientes que buscan algo más que sólo retorno absoluto, realzando el perfil de categorías como la deuda privada y activos reales y las estructuras más flexibles.
¿Qué es lo que ha atraído a los clientes latinoamericanos? Según lo que relatan a Funds Society una variedad de firmas de gestión patrimonial enfocadas en clientes de la región, el consenso es claro: estos inversionistas se ven atraídos por la combinación de retornos estables, diversificación y descorrelación con la renta fija y la renta variable que ofrecen las estrategias alternativas.
En BlackTORO Global Investment, firma de wealth management basada en Miami y especializada en la región, los clientes latinoamericanos tienen “una jerarquía bastante clara” en sus demandas, partiendo por la preservación y descorrelación con los mercados públicos. “Buscan que el alternativo se comporte distinto al portafolio líquido tradicional en escenarios de estrés, más que perseguir retorno absoluto”, comenta Gabriel Ruiz, presidente de la compañía.
Los flujos también están dentro de las demandas centrales entre los capitales de banca privada. “Hoy la preferencia está principalmente en estrategias que combinan retornos atractivos con algún grado de liquidez y, en muchos casos, distribuciones periódicas”, señala Leonardo Jadue, socio y CCO de CIO Invest, boutique chilena enfocada en activos alternativos.
Estructuras que abren puertas
Profesionales de la esfera wealth latinoamericana concuerdan en que el desarrollo de estrategias más flexibles –como fondos semilíquidos o evergreen– han permitido una mayor adopción en la región.
“El cliente sofisticado ya no acepta el lock-up como caja negra. Hoy pregunta por ventanas de rescate, calendarios de distribución y estructura de comisiones antes de avanzar”, explica Ruiz. Según el profesional, la evolución más marcada que han visto es la demanda de estructuras más líquidas y transparentes.
“Quien hace algunos años entraba directo a un fondo cerrado, hoy evalúa con más cuidado el compromiso de capital y, cuando existe la opción, muestra preferencia por vehículos con mayor flexibilidad”, señala.
A esto se suma que, a la par del desarrollo de estructuras más amigables para el cliente de banca privada, se han desarrollado la infraestructura para facilitar el acceso a estrategias que antes estaban reservadas para grandes inversionistas institucionales.
La incorporación de soluciones de inversión en alternativos a plataformas de inversión y estructuras más simples de suscripción, acota Jadue, “ha reducido significativamente las barreras de entrada” que tenían históricamente tenían. “En la medida en que invertir, valorizar y eventualmente rescatar una posición se vuelve más sencillo, los alternativos pasan a ser una parte mucho más natural del portafolio de un cliente de banca privada”, comenta.
Los activos por los que se inclinan
A nivel de clases de activos, hay una respuesta común entre los profesionales consultados por Funds Society. “La deuda privada sigue siendo, por lejos, la clase de activo alternativo con mayor demanda entre nuestros clientes”, relata Gerardo Reinike, gerente comercial de Wealth Management de Fynsa.
En los años en los que firma con oficinas en Santiago, Lima y Ciudad de México lleva trabajando con esta clase de activos, han visto una evolución impulsada por “una combinación atractiva de retorno ajustado por riesgo, generación de flujos y una menor volatilidad respecto de los mercados tradicionales”. Este camino ha llevado a la categoría de una posición puntual a un elemento estructural dentro de las carteras, acota el ejecutivo.
Eso sí, no es la única clase de activos que ha aumentado su popularidad entre los canales de wealth management. Gracias al auge de estructuras semilíquidas de las principales grandes categorías de alternativos –como private equity, infraestructura y activos inmobiliarios–, la adopción también ha aumentado en estas estrategias.
“Hemos observado un mayor interés por ampliar la exposición hacia otras estrategias, como inmobiliario, private equity e infraestructura. Es una evolución hacia portafolios más diversificados, donde los activos alternativos cumplen un rol complementario a la renta fija y la renta variable”, acota Reinike.
En ese sentido, y en línea con la creciente sofisticación del inversionista latinoamericano, desde la industria aseguran que los capitales han estado aguzando la mira. “Más que favorecer una estructura específica, creemos que la tendencia ha sido hacia estrategias cada vez más especializadas, donde el inversionista busca entender con mayor precisión de dónde proviene el retorno y qué riesgos está asumiendo”, indica Alan Levi, Senior Associate de Vizcaya Capital.
En esa línea, el ejecutivo de la firma de asesoría –con presencia en Miami, Santiago y Ciudad de México– destaca que esto realza la importancia en la selección de los managers con los que invierten. El due dilligence, recalca, no termina en la inversión, sino que lo han convertido en un monitoreo constante. “Mientras más alternativas existan, más importante será la capacidad de seleccionar correctamente”, dice.
Una tendencia sin vuelta atrás
El consenso, mirando hacia delante, es que esta tendencia siga en curso. Los profesionales del área ven esto como un fenómeno estructural, que seguirá fortaleciéndose a medida que la oferta siga evolucionando y el apetito siga creciendo.
“Creemos que el interés seguirá creciendo”, augura Reinike, de Fynsa, citando la búsqueda de retornos estables, diversificación de carteras, prima por iliquidez y generación de flujos por parte de los inversionistas de la región.
Desde CIO Invest, Jadue concuerda. “Hemos visto cómo la participación de activos alternativos en los portafolios de banca privada ha ido creciendo consistentemente y creemos que esa tendencia va a continuar, alcanzando niveles bastante más altos que los actuales”, indica. La brecha entre la adopción en América Latina y la de mercados más desarrollados, con más bagaje en alternativos, acota, sugiere que hay espacio para crecer.
De la mano de este sostenido interés, la expectativa es que la industria siga innovando con los productos de inversión, a futuro. “Esperamos que la oferta continúe creciendo y volviéndose cada vez más sofisticada y específica, dando acceso a segmentos que históricamente eran difíciles de incorporar en una cartera de wealth management”, señala Levi, de Vizcaya.
Ahora, en la otra cara de la moneda, toda esta apertura abre flancos a los que hay que ponerle atención. Para Ruiz, de BlackTORO, este crecimiento “será sano sólo si viene acompañado de mejor educación financiera y de estándares de asesoría que pongan el interés del cliente por delante del producto”. El riesgo, para el profesional, es que “la ‘democratización’ del alternativo se traduzca en distribución de complejidad”.



