Con el viento de cola de una economía con un sólido crecimiento y un mercado de inversionistas retail que han estado acercándose progresivamente a la industria financiera y de inversionistas institucionales cada vez más activos, el ecosistema de fondos de Paraguay ha estado creciendo a pasos agigantados. Y los actores locales ven mucho potencial de crecimiento por delante –especialmente en aspectos como los activos alternativos– y una regulación modernizada que abre campo para la docena de gestoras que opera en el país.
A 2020, el AUM de la industria de fondos mutuos alcanzaba los 292 millones de dólares. A junio de este año, los activos se ubicaban en 2.219 millones de dólares, anotando un auge de 660% en cinco años y medio. Además, al cierre del primer semestre, la industria marcaba un crecimiento de 25% respecto a los 1.776 millones de dólares con los que el sistema cerró 2025.
Por su parte, los fondos de inversión –vehículos cerrados, que incluyen productos ilíquidos, como activos alternativos– cerraron la primera mitad del año en 139 millones de dólares en activos. Esto representa un 6% de la industria total de fondos, versus el 94% de participación de los fondos mutuos.
La cantidad de gestoras también ha variado. De cinco administradoras de fondos en 2020, la industria ha crecido a las 12 gestoras que operan en el país, según el registro de la Bolsa de Valores de Asunción. Estas son Atlas Inversiones, Avalon, Basa Capital, BNB Invest, CADIEM, Familiar, Investor, Itaú Asset, Puente, STK, Sudameris Asset Management y Ueno.
Actualmente, hay un total de 58 vehículos operando en el país. De ese total, 40 corresponden a fondos mutuos, donde las estrategias más populares son instrumentos de corto plazo en guaraníes y en dólares, con diez vehículos cada uno. El grueso invierte en instrumentos de renta fija local, incluyendo certificados de depósito, bonos corporativos, bonos financieros, bonos del Tesoro y letras del Banco Central.
Por su parte, los 18 fondos de inversión cerrados se reparten entre 14 estrategias en dólares y cuatro en moneda paraguaya. Estos vehículos se concentran principalmente en inversiones en la economía real, con estrategias inmobiliarias, ganaderas, forestales y de financiamiento de proyectos.
Un sector en expansión
El primer round de la industria de fondos paraguaya incluyó algunos vehículos inaugurales a inicios de la década de los 2000, pero se vieron rápidamente extinguidos. El verdadero punto de inflexión, según revelan actores locales, fue en marzo de 2014 cuando la gestora CADIEM lanzó el primer vehículo del país, la estrategia de liquidez llamada Fondo Mutuo Disponible en Guaraníes.
El siguiente hito llegó tres años después, con el lanzamiento del primer fondo de inversión. La estrategia, llamada Opportunity Fund Renta Fija USD, fue lanzada en agosto de 2017 por la gestora Investor.
Los protagonistas de esta historia de auge hablan de un ecosistema que se ha ido afianzando en estos años. “Veo una industria joven que, en poco más de una década, pasó de ser algo incipiente a estar bastante más consolidada, acompañando el buen desempeño de una de las economías más estables y de mayor crecimiento de la región”, recalca a Funds Society el presidente de Investor Administradora de Fondos Patrimoniales de Inversión, Federico Callizo Pecci.
Y consolidación es un buen término para describir esa evolución, que ha estado marcada por una creciente sofisticación. Después de los vehículos iniciales, llegaron las gestoras bancarias, que se tiraron a la piscina entre 2019 y 2020, dando un impulso adicional al sector.
“Cuando vinieron las otras administradoras, el mercado se potenció a sí mismo, porque ya había muchos jugadores. De ser un producto exótico, se volvió un producto normal”, relata, por su parte, el presidente de CADIEM Administradora de Fondos, César Paredes.
Actualmente, tanto CADIEM como Investor juegan un rol relevante en el negocio. Mientras que la primera cuenta con un AUM de 441 millones de dólares, entre seis fondos mutuos y cuatro fondos de inversión –registrando una participación de mercado de casi 19%–, Investor gestiona 240 millones de dólares en sus nueve vehículos.
Tierra de inversionistas minoristas
Uno de los motores de esta evolución en la industria es el creciente interés por parte de inversionistas individuales, que han estado liderando la adopción de estos vehículos. “La base se amplió fuertemente hacia el segmento minorista. Los montos de entrada accesibles y la liquidez diaria convirtieron a los fondos en la alternativa natural a la cuenta de ahorro para mucha gente”, explica Callizo.
Este auge, acota Paredes, tiene como telón de fondo el buen desempeño de la economía paraguaya. “Esto fue creciendo, también, empujado por el crecimiento del país. Paraguay viene de 20 años de crecer en promedio un 4% al año”, explica el profesional, lo que ha llevado el PIB per cápita de 1.500 dólares a rondar los 8.000 dólares en ese período.
Esto, agrega, se ha visto potenciado por el mayor interés por parte de los inversionistas extranjeros. “Sin el crecimiento económico y la inversión extranjera, que está fluyendo con cada vez más volumen, definitivamente no tendríamos estos volúmenes en la industria”, indica.
Si bien el lado institucional no cuenta con la presencia de grandes fondos de pensiones privados, como en otros países de América Latina –ya que el país cuenta con un grupo acotado de cajas de jubilación, administradas por el gobierno–, los institucionales han aportado lo suyo. Esto incluye corporativos, bancos y cooperativas (este último concentra un 30% del sistema paraguayo).
“Los inversores institucionales se fueron sumando en busca de gestión profesional y mayor diversificación. Es un mercado que combina masificación minorista con una creciente sofisticación institucional”, en palabras de Callizo.
Mirando hacia el futuro, los profesionales del sector todavía ven potencial para seguir fortaleciendo el negocio. En la industria prevén cielos azules por delante e identifican una variedad de factores que prometen aún más crecimiento para el AUM.
Potencial por delante
Por el lado económico, la dinámica del país debería seguir sosteniendo los buenos prospectos de inversión. Esto incluye el grado de inversión que la deuda paraguaya –una de las principales clases de activos en el país– consiguió recientemente, con el visado de Moody’s en 2024 y de S&P Global Ratings en 2025. “El grado de inversión debería seguir atrayendo capital, tanto local como extranjero, y comprimiendo las tasas, lo que empuja a los ahorristas hacia los fondos en busca de mejor rendimiento”, comenta el presidente de la gestora Investor.
Los prospectos para los activos reales se ven especialmente auspiciosos, lo que vaticina una dinámica interesante para los fondos alternativos. “En los fondos mutuos tenemos espacio todavía para crecer y posiblemente va a ser más rápido, en volúmenes, pero la gran oportunidad está en los fondos de inversión”, comenta Paredes. “Ahí está la gran oportunidad, porque falta mucho de desarrollo acá”, explica, en áreas como infraestructura y los sectores como el forestal y el inmobiliario necesitan financiamiento.
En términos de los actores de la industria, una conquista pendiente es que se abran las posibilidades de inversión de los fondos de pensiones. “Ahora, la gran esperanza nuestra es que la Superintendencia de Pensiones, que fue creada por ley hace dos años, empiece a regularlos y que estos fondos de pensiones puedan empezar a invertir en nuestros fondos de inversión”, señala el presidente de CADIEM, además de la posibilidad de crear nuevas administradoras privadas.
Aumentar la cobertura de cotizaciones previsionales podría estimular los AUM de la industria de fondos y el mercado de capitales local. Para comparar: mientras que países como Chile y Uruguay tienen sobre el 70% de personas cotizando a sus fondos de pensiones, recalca, en Paraguay esa cifra llega sólo a 20%.
La regulación también ha ayudado a la dinámica, según destacan los profesionales de la industria. Para Callizo, el “gran catalizador estructural” es la ley 7572/25, aprobada el año pasado. Esta iniciativa unificó y refrescó todo el marco normativo, modernizando los fondos, incorporando activos digitales y tecnología blockchain al mercado y facilitando la emisión de valores para extranjeros, entre otros. “Todo esto tiene el potencial de posicionar a Paraguay como un hub financiero regional”, señala el ejecutivo.



Por Antonio Sandoval