La última tanda de investigación sobre mercados privados no es una lectura sencilla. El Private Equity Midyear Report 2026 de Bain & Company y el primer State of Private Markets de MSCI coinciden en el mismo diagnóstico incómodo: el dealmaking se desaceleró, los exits siguen atascados detrás de la misma brecha entre precio de compra y de venta que arrastramos desde hace años, y el fundraising va a la zaga de un ciclo de capital que hoy implica períodos de tenencia de alrededor de siete años. La niebla es real, y ninguno de los dos informes pretende disimularlo.
Pero la niebla no es pareja. Ahí vale la pena detenerse.
Lo que los datos muestran en realidad es un mercado en dispersión. Algunos sectores están bajo presión genuina. Otros no. Los inversores que distinguen esa diferencia con claridad no se limitan a gestionar la incertidumbre: encuentran oportunidad dentro de ella. Esa es otra postura, y lleva a decisiones distintas.
La desaceleración es sectorial, no estructural
Los números agregados de volumen de deals y cantidad de exits cuentan solo una parte de la historia. El marco más útil es el que distingue dónde el capital está genuinamente atascado de dónde se está moviendo activamente: zonas verdes y zonas rojas.
La tecnología está claramente en terreno difícil. La disrupción impulsada por la IA que golpeó las valuaciones de software en febrero de 2026 hizo que el valor de los deals tecnológicos cayera 70% entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, y los marks de software en buyouts bajaron alrededor de 8% hasta marzo.¹ Esa incertidumbre no es irracional. Los inversores todavía están procesando qué significa la disrupción de la IA para el valor de largo plazo de las empresas de software, y esa es una pregunta difícil de suscribir.
Esa reacción, vale notarlo, fue focalizada y no generalizada. Cuando Anthropic lanzó herramientas de IA de código abierto en enero de 2026, los vehículos de crédito privado que cotizan en bolsa cayeron 11% entre el 30 de enero y el 11 de marzo, pero aquellos con mayor exposición a prestatarios del sector software cayeron mucho más que el resto.⁴ Los datos explican por qué: los prestatarios del sector IT operan con ratios de apalancamiento alrededor de 1,1x más altos que sus pares industriales, lo que los vuelve desproporcionadamente sensibles a cualquier shock en las expectativas de crecimiento.⁴ Los inversores no estaban saliendo del crédito privado; estaban repreciando exposiciones específicas dentro de esa clase de activo.
Al mismo tiempo, los compradores muestran convicción real en negocios con componentes físicos, ingresos orientados al mercado doméstico, y activos menos expuestos a la disrupción de la IA en el corto plazo. Infraestructura, logística, energía, capacidad industrial: estos segmentos atraen capital porque la tesis detrás de ellos no depende de responder preguntas que todavía nadie puede resolver. La desaceleración está concentrada, y ambos informes son explícitos en este punto: leerla como un veredicto sobre los mercados privados en su conjunto es la conclusión equivocada.¹,⁴
Las fuerzas estructurales no cambiaron
Las disrupciones de corto plazo y la demanda estructural de largo plazo corren en calendarios distintos. Esa distinción importa más que cualquier dato trimestral de deal flow, y Bain se encarga de subrayarla.¹
Las fuerzas que hacen atractivos a los activos reales y a la infraestructura —digitalización, descarbonización, desglobalización— no fueron tocadas por la turbulencia arancelaria, los picos en el precio del petróleo ni el estrés en crédito privado. Los números detrás de esto no son abstracciones. iCapital estima que satisfacer la demanda global de infraestructura hasta 2040 requerirá USD 3,2 billones de inversión anual.² Los fondos de infraestructura recaudaron más de USD 115.000 millones solo en el primer semestre de 2025, superando ya el total de todo 2024. La relocalización de cadenas de suministro, la transición energética, la construcción física que exige la IA: el capital está fluyendo hacia activos con flujos de caja de larga duración, contratos indexados a la inflación, y servicios que sostienen su demanda incluso cuando los mercados se ponen ruidosos.
Los números de performance refuerzan esto. La infraestructura rindió 12,8% en 2025, cerrando una década de resultados consistentemente positivos, mientras que los activos vinculados a la IA representan hoy alrededor del 16% del private equity global, cerca de USD 739.000 millones.⁴ Las inversiones en centros de datos han entregado retornos anualizados cercanos al 24% desde 2011, muy por delante de los mercados privados en general y de las acciones públicas.⁴ Vale la pena aclarar, sin embargo, que ya no son simples jugadas inmobiliarias. Son activos intensivos en capital con infraestructura técnica que se deprecia más rápido que la estructura edilicia, y su perfil de riesgo atraviesa múltiples categorías de fondos. La etiqueta del fondo no siempre es una guía confiable de lo que uno realmente tiene en cartera.
Estas tendencias se acumulan a lo largo de años. El ciclo actual no las ha interrumpido.
Un conjunto distinto de presiones para el canal patrimonial
Buena parte de la ansiedad institucional actual describe un mundo específico: el modelo cerrado GP-LP bajo presión sostenida. Períodos de tenencia extendidos, escrutinio de los LPs sobre los markdowns, fatiga con los continuation vehicles, un fundraising que avanza a fuerza de distribuciones bajas. Son problemas reales, pero pertenecen a un ciclo que viene siendo interrumpido reiteradamente desde 2022, y no son la única historia.
El canal patrimonial parte de un lugar completamente distinto. La riqueza privada global gestiona alrededor de USD 145 billones en activos, con asignaciones promedio a mercados privados que todavía están por debajo del 5%.³ Esa no es una brecha cíclica. Es una subexposición estructural que no tiene nada que ver con las condiciones actuales de deal flow ni con las tasas de distribución. Los inversores patrimoniales que acceden a mercados privados a través de estructuras evergreen o semilíquidas también operan con una mecánica de liquidez distinta, con ciclos de rescate construidos en torno a las expectativas de los clientes, y no a los tiempos de un fondo institucional. Las presiones que enfrentan los GPs en el mundo de fondos cerrados simplemente no son las mismas presiones que enfrenta un banco privado o una plataforma patrimonial al construir exposición a alternativos para sus clientes.
Dicho esto, el crecimiento acelerado de los vehículos evergreen introdujo su propia tensión. Los activos de fondos evergreen en Estados Unidos superaron los USD 500.000 millones, creciendo más de 30% en un solo año, y los flujos de crédito privado semilíquido pasaron de USD 10.000 millones en 2020 a un estimado de USD 100.000 millones en 2025.⁴ Esa escala es señal de demanda genuina, pero inicios de 2026 también trajo un recordatorio de que semilíquido no es lo mismo que líquido. Cuando la confianza en las valuaciones reportadas se quebró en medio del estrés del crédito privado, se formaron colas de rescate en varios de los fondos más grandes.⁴ MSCI es directo sobre la implicancia: para las plataformas patrimoniales que están construyendo exposición a alternativos, ese episodio no es una nota al pie. Las estructuras son reales, la demanda es real, y los límites de liquidez también lo son.⁴
La selectividad es la habilidad que el mercado está premiando
La conclusión más clara de ambos informes es esta: las firmas mejor posicionadas hoy son las que concentran sus recursos donde tienen un derecho genuino a ganar, construyendo modelos de creación de valor repetibles en lugar de esperar a que las condiciones mejoren de manera generalizada. Es un buen consejo también para los asignadores de capital, no solo para los gestores.
Los datos de distribución afinan este punto. Las distribuciones de private equity en 2025 alcanzaron apenas el 12% del valor de cartera, muy por debajo del promedio histórico de alrededor del 20%, y los 50 gestores más grandes capturaron más de 4 puntos porcentuales de participación de mercado adicional desde 2021.⁴ El capital se está consolidando en torno a nombres establecidos, lo que vuelve la selección de gestores más determinante, no menos.
El entorno actual no premia la exposición amplia a mercados privados. Premia saber qué partes de la clase de activo se apoyan en demanda estructural duradera, qué estructuras realmente encajan con la base de clientes que se atiende, y qué gestores pueden generar valor en un mundo de tasas más altas y múltiplos más bajos. Ambos informes apuntan a la misma conclusión: la niebla es real, pero es selectiva.¹,⁴ Los inversores que están leyendo el mapa con cuidado ya se están moviendo.
Los mercados privados siempre han premiado la paciencia y la selectividad. Nada en este ciclo cambia eso.
Tribuna firmada por José Quijano, Director de Estrategias de Mercados Privados, LYNK Markets.
Referencias
- Bain & Company — https://www.bain.com/insights/private-equity-midyear-report-2026/
- iCapital — https://icapital.com/insights/real-assets/investment-essentials-infrastructure/
- iCapital — https://icapital.com/insights/investment-market-strategy/icapital-market-pulse-five-questions-facing-private-markets/
- MSCI — https://www.msci.com/research-and-insights/paper/the-state-of-private-markets-2026
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