Colombia está entrando en un nuevo ciclo político, después de una aguerrida elección, que devolvió la aguja de la brújula política a la derecha. Con una diferencia de poco más de 250.000 votos, Abelardo de la Espriella se convirtió en el próximo presidente del país, dando luces de una dinámica más favorable a mercados e inversionistas. Eso sí, desde las bancas privadas recalcan que todavía quedan desafíos pendientes.
Con el respaldo de un 49,7% de los votantes –versus el 48,7% que obtuvo su contrincante, Iván Cepeda–, el candidato considerado como pro-crecimiento ganó la preferencia de los colombianos. La cúpula política la completa José Manuel Restrepo, respetado economista y político –cuya trayectoria incluye un paso por el Ministerio de Hacienda y Comercio–, como vicepresidente.
El resultado de la votación fue bien recibido por la esfera financiera. “Desde una perspectiva económica y de mercados, lo que hemos observado es una reacción favorable de los inversionistas frente a las expectativas que genera el programa económico anunciado por el nuevo gobierno”, explica a Funds Society el Head de Estrategia de Inversión de SURA Investments, Mauricio Guzmán. Así, se están incorporando señales de mayor disciplina fiscal, promoción de la inversión privada y el crecimiento.
Además, los inversionistas lo ven como un quiebre respecto al gobierno anterior, liderado por el presidente Gustavo Petro. “Lo vemos como un viraje muy positivo frente al ciclo anterior. Durante los últimos cuatro años, el mercado vivió con una incertidumbre constante sobre las reglas de juego”, explica Juan Pablo Galán, Managing Partner y CEO de Ikalon Family Office, con reformas tributarias recurrentes, un discurso “anti-empresarial” y un deterior en inversión privada y crecimiento.
“La llegada de un gobierno que entiende el capital como motor de desarrollo —y no como algo que hay que satanizar o redistribuir a cualquier costo— cambia sustancialmente el tono de la conversación con inversionistas locales y extranjeros”, acota el profesional.
A esto se suma, agrega, el rol de Restrepo, que “añade un componente técnico relevante”. En el rubro lo ven como un conocedor de los cuellos de botella regulatorios y fiscales que han impactado la inversión.
Prospectos para la gestión patrimonial
Desde la perspectiva del negocio de planeación patrimonial, concuerdan los profesionales del sector, la consistencia y predictibilidad de marcos regulatorios y tributarios es clave para la gestión de activos. “Para los inversionistas eso es clave, independientemente de cuál sea su tamaño”, recalca Sebastián Rendón, vicepresidente de Estructuración de Mercado de Capitales de Cibest Capital.
Como las familias con patrimonios estructurados suelen tener horizontes de largo plazo, requieren normas claras, estables y confiables, especialmente en materias como impuestos.
Para Guzmán, la dinámica que rodea al cambio de ciclo político. La reducción del 36% en el riesgo país desde mediados de mayo, junto con la valorización del peso de cerca del 10% y la disminución en las tasas de la deuda pública, comenta, “muestran una mejora en la percepción de Colombia como destino de inversión”.
Desde Ikalon, Galán concuerda con el diagnóstico. “No esperamos un cambio de la noche a la mañana, pero sí un cambio de ánimo que, con el tiempo, se reflejará en los flujos y en la composición de los portafolios”, dice, con un renovado interés en los activos locales, tanto de capitales locales como extranjeros.
Respecto a los flujos, los profesionales de wealth management coinciden en que una estampida de capitales corriendo por volver a Colombia –tras cuatro años en que los inversionistas habían adoptado una postura que describen como “defensiva”– no es un dado. Esta dinámica más favorable es sólo un ingrediente más en la ecuación.
“Esto no significa necesariamente una repatriación masiva e inmediata de capital offshore”, comenta el ejecutivo, recalcando que estas decisiones toman tiempo y una confianza que se construye a punta de consistencia. “Pero sí podríamos empezar a ver, hacia finales de este año y entrando a 2027, una recomposición gradual de carteras”, agrega, con “algo más de apetito por activos colombianos dentro de estructuras que, hasta ahora, estaban casi exclusivamente orientadas al exterior”.
El desafío de levantar la inversión
“El verdadero reto comienza ahora. Colombia enfrenta desafíos estructurales importantes”, enfatiza Guzmán, de SURA, recordando que el déficit fiscal se ubica en 6,4% del PIB, la deuda pública se acerca a 60% del PIB y la inversión se ha reducido en la última década, de 25% a cerca de 17% del PIB.
“Más allá de las propuestas, será determinante la capacidad de implementación, la construcción de consensos, la gobernabilidad y la generación de confianza en torno a las reglas de juego”, indica el ejecutivo. “Seguimos considerando que el entorno exigirá prudencia”, agrega.
En ese sentido, desde Cibest Capital hacen hincapié en la importancia de un entorno que soporte estos elementos. “Es fundamental que haya estabilidad macroeconómica, dado que variables como la inflación, las tasas de interés y la disciplina fiscal inciden directamente en la preservación del valor del patrimonio”, explica Rendón.
Además, acota, el desarrollo del mercado de capitales se vuelve especialmente relevante, considerando su rol en generar oportunidades de inversión locales y conectar el ahorro privado con la economía nacional.
Otro ingrediente crucial es la dinámica fiscal, un dilema de larga data para la economía colombiana. Guzmán subraya los objetivos planteados por la administración entrante, de reducir el déficit gradualmente hacia 2030, llevándolo de 6,4% a 3,5% en ese período. También apuntan a estabilizar la deuda pública alrededor de 55% del PIB. “Si estos objetivos logran materializarse, contribuirían a fortalecer la confianza de inversionistas nacionales e internacionales”, comenta.
La mirada en los impuestos
Naturalmente, el régimen tributario siempre es un tema relevante para el negocio de gestión patrimonial. Por lo mismo, las bancas privadas celebran que las perspectivas mejoraron con la victoria de De la Espriella, en esa arista.
“Creemos que el entorno será considerablemente más favorable. Hay algo que distingue a este gobierno entrante: parece entender la paradoja fiscal de que bajar la carga impositiva –simplificándola y haciéndola más predecible– puede terminar aumentando el recaudo, en lugar de erosionarlo”, señala Galán. En ese sentido, acota, si logran ejecutar bien esa lógica, “es exactamente lo que el sector de wealth management necesita para operar con tranquilidad”.
En esa línea, el máximo ejecutivo de Ikalon califica a la simplificación del régimen tributario como “el tema más valioso a trabajar”, desde la perspectiva de los patrimonios privados. El gobierno ha enfatizado en que no buscarán aumentar la carga impositiva, pero hay espacio para “simplificar el régimen actual y racionalizar tarifas”, según el profesional.
Después de un gobierno orientado a la izquierda, donde había más presión por parte del Ejecutivo por subir los impuestos a los altos patrimonios, los capitales demandan estabilidad para poder asentarse en este nuevo ciclo político.
“Hablamos de estabilidad tributaria, ya que contar con reglas fiscales claras y sostenibles en el tiempo permite hacer una mejor planeación y tomar decisiones con mayor seguridad”, indica Rendón. A esto se suma “la importancia de la seguridad jurídica, entendida como la confianza en que las leyes no cambiarán de manera abrupta, algo clave para cualquier decisión de inversión y estrategia patrimonial”, según el profesional de Cibest.



