Andersen Iberia ha iniciado recientemente su actividad en Miami con la puesta en marcha del Miami Hub, un punto estratégico desde el que la firma articula el asesoramiento fiscal y patrimonial de grandes patrimonios con intereses en Latinoamérica, EE.UU., España y Europa. Al frente de este proyecto está Jorge Martínez Alemán, Counsel de Andersen, especializado en asesoramiento fiscal y patrimonial familiar, fiscalidad internacional, asesoramiento inmobiliario en España, y asesoramiento a familias HNW de Latinoamérica con intereses económicos en España.
En su opinión, la evolución del perfil de las familias latinoamericanas de alto patrimonio convierte en obligatorio contar con un asesor que esté presente y conectado con los tres ejes por los que se mueve su patrimonio: Latam, Miami y España, su destino de referencia en Europa. “Las familias deben contar con un asesor americano que les asesore y gestione sus estructuras en EE.UU. y al mismo tiempo, tienen que contar con un asesor en España que les acompañe en sus inversiones en España y les asesore fiscalmente desde un punto de vista global y de la mano de sus asesores internacionales Esto permite una planificación financiera y fiscal mucho más eficiente”, destaca. Sobre cuáles son las prioridades de estos inversores y cómo han evolucionado hemos hablado en nuestra entrevista con él.
Desde su experiencia, ¿cómo interactúan estas tres jurisdicciones en la estructuración actual de los family offices y cómo se complementan en lugar de competir?
Tradicionalmente, estos inversores tenían el foco puesto en Miami por una cuestión de seguridad, estabilidad política y económica, y por diversificar sus posiciones. Sin embargo, desde 2014, ante la situación política en Venezuela, muchas familias, principalmente venezolanas, comenzaron a invertir en España, en particular en Madrid. A este flujo de inversión venezolana, concentrado principalmente en real estate, le siguió el inversor mexicano y el colombiano, y luego el resto de nacionalidades latinoamericanas. Se puede afirmar que ha habido un cambio de tendencia, y hemos pasado de un inversor latinoamericano que solo miraba a Miami a focalizarse ahora también en España.
¿A qué se debe ese vínculo con España?
Por un lado, hay una conexión cultural e idiomática, pero también sentimental, porque muchos clientes latinos tienen sus raíces en España. La elección de Madrid, de forma mayoritaria, responde a que se sienten cómodos con el estilo de vida, el idioma, la seguridad, la oferta de inversión y, curiosamente, porque muchas de estas familias tienen hijos o parientes estudiando en la capital. Estos lazos hacen que el peso de Madrid como destino de inversión para estos patrimonios latinoamericanos vaya más allá de lo oportunista. Un dato que constata esta tendencia es que el flujo de inversión hacia el real estate español, insisto, en particular en Madrid, no se ha cortado pese al alza del precio de los inmuebles. Una realidad que, por otro lado, también estamos viendo en Miami.
¿Crees que si mejora la situación política en los países de origen de estos altos patrimonios latinoamericanos, podrían desinvertir en España?
En casos como el venezolano, que estamos viviendo más de cerca, creo que una normalización de la situación política del país haría que parte del capital humano volviese. Pero otra parte no, porque ya han echado raíces en España o Miami. Además, consideran relevantes las prestaciones sociales de estos países, su calidad de vida y la seguridad para el inversor. Creo que la mejora de la situación política se mediría más bien en una mejor salida de capital; el flujo hacia otros territorios dejaría de ser tan exagerado como lo ha sido, por ejemplo, en México y Colombia, en la última década. Desde Andersen hemos observado muchas familias que están estructurando sus empresas y su patrimonio familiar hacia España por el bajo riesgo político del país. Mi experiencia me dice que la política es un factor que empuja a salir o a fijar patrimonios, pero no lo vincularía con el apetito inversor que hay por España, en especial por el real estate. Puede que inicialmente estuviera motivado por ese factor político, pero, a día de hoy, el apetito inversor no depende de ello, se ha convertido en una moda, una tendencia de inversión y de ocio.
Además de real estate, ¿qué otros vehículos de inversión demandan estos inversores?
Tenemos un top tres muy claro: inversiones en real estate, creación de estructuras ETVE (Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros) y Régimen de Impatriados (Ley Beckham) TED. Como decíamos, el interés por el real estate va más allá de la oportunidad de inversión y tiene un componente de apego cultural y familiar, que explica también su fuerte demanda. Por su parte, la ETVE es un régimen muy interesante para ellos porque les permite estructurar el grupo familiar o empresarial a través de un holding en España. Esta estructura les permite ser muy eficientes a nivel fiscal, por ejemplo, en el momento de distribuir dividendos, y también protegerse del riesgo político al ubicarse en jurisdicciones con una fuerte protección al inversor. Es decir, se cumplen dos de sus prioridades: eficiencia fiscal y protección jurídica de sus inversiones. La última sería la llamada Ley Beckham, que es el régimen fiscal especial para impatriados en España que permite a trabajadores, directivos, nómadas digitales y emprendedores extranjeros tributar como no residentes con unas condiciones muy favorables.
¿Cómo gestionáis el equilibrio entre oportunidad de inversión y eficiencia fiscal?
Lo que intentamos es, dependiendo de la situación concreta de cada cliente y atendiendo al apetito y preferencias de inversión que tenga, asesorarle para que su inversión sea lo más eficiente fiscalmente. Volviendo al ejemplo del real estate, en función del uso que se le vaya a dar al inmueble comprado en España, recomendamos montar una estructura o comprarlo a título personal. Al final, las inversiones son las que el cliente quiere; nuestra labor es intentar que las realice con la mayor eficiencia fiscal.
¿Qué ocurre cuando el cliente quiere utilizar jurisdicciones que tienen cierta controversia?
En estos casos, lo relevante es analizar cada situación de forma individual, atendiendo a la finalidad de la estructura, el perfil del inversor y las implicaciones jurídicas y fiscales en todas las jurisdicciones implicadas. Nuestro trabajo consiste en asegurar que cualquier planteamiento se articule conforme a la normativa aplicable, con criterios de transparencia y adecuada planificación patrimonial. En muchos casos, este tipo de decisiones responde a objetivos legítimos de protección de activos y organización de inversiones internacionales.
¿Qué otras jurisdicciones compiten con Miami y Madrid?
Estados Unidos, en concreto Miami y el estado de Florida en general, siempre han sido los más relevantes, pero yo creo que España le está quitando cierto liderazgo. Con esto no quiero decir que Miami vaya a dejar de ser relevante. Tradicionalmente, el latinoamericano ha tenido su patrimonio financiero e inmobiliario y su portfolio de inversiones en Miami, o Estados Unidos en general. Dicho esto, otras jurisdicciones que han ganado protagonismo son República Dominicana, dónde estamos viendo mucho interés por invertir en real estate. Dentro de Latinoamérica y EE.UU., ahora hay mucha expectación por ver qué ocurre con Venezuela. Se están armando muchos fondos para invertir en energía y petróleo, y también mucho interés por su mercado inmobiliario. Si se normaliza la situación política en Venezuela, podríamos ver cómo se canaliza hacia el país muchos fondos con interés en el mercado venezolano. Por último, destacaría Dubái, que ha perdido cierta tracción ante el contexto geopolítico y, ahora, con la guerra en Irán.
Teniendo en cuenta todo lo hablado, ¿qué cambia la llegada de las nuevas generaciones de estas familias a la gestión patrimonial que hacen?
Sí, lo estamos notando cada vez de forma más clara. Se ve en la preferencia que tienen por la inteligencia artificial, tanto en términos de inversión como en su uso para gestionar y relacionarse. Por ejemplo, estamos viendo como tendencia operaciones de real estate en criptomonedas o el uso de aplicaciones totalmente digitales para gestionar su patrimonio y acceder a servicios financieros. Sin embargo, en lo básico, es decir, las estructuras y las jurisdicciones que usan, así como la importancia que tiene para ellos la fiscalidad, no ha habido cambios. Lo que sí ha cambiado es el lugar de residencia de las nuevas generaciones. Se ha normalizado que residan en EE.UU. o España, lugares distintos a los que está la empresa familiar. Por eso, las estructuras familiares se vuelven más complejas, y necesitan de un asesoramiento tributario más global y especializado.



