Desde su creación el año pasado, la nueva Autoridad de Lucha contra el Blanqueo de Capitales (AMLA, por sus siglas en inglés) trabaja intensamente en la elaboración de una lista exhaustiva de normas técnicas de regulación (RTS). Si bien la AMLA ha reconocido que la gestión de activos requiere un enfoque diferenciado respecto al de otras entidades financieras, la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por su siglas en inglés) ha encendido las alarmas ante la reciente consulta sobre las RTS relativas a las obligaciones de diligencia debida con los clientes.
La patronal considera imprescindible introducir mejoras en el borrador de estas normas para evitar consecuencias indeseadas en la distribución de fondos de inversión. Según advierten, el texto actual afectaría negativamente a la disponibilidad de fondos de la UE tanto para inversores comunitarios como globales, lo que pondría en riesgo el estatus del marco UCITS como el estándar de oro a nivel mundial.
Para reconducir la situación, la Efama insta a la AMLA a tener en cuenta algunos aspectos clave, entre ellos las duplicidades innecesarias. “La distribución de fondos se realiza principalmente a través de intermediarios, por lo que exigir una diligencia debida sobre los inversores finales resulta redundante y contraproducente. La normativa antiblanqueo debe considerar las particularidades de la gestión de activos, un sector que ya cuenta con mecanismos que mitigan significativamente el riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo”, argumentan desde Efama.
La patronal también advierte del riesgo de colapso operativo. Según su visión, si no se alivian estas cargas de cumplimiento innecesarias, varios modelos de distribución de fondos (tanto europeos como internacionales) corren el riesgo de colapsar bajo el peso de obligaciones duplicadas e ineficientes. “Estas exigencias incluyen, además, un acceso injustificado a la base de clientes de sus propios intermediarios”, señalan.
En opinión de Zuzanna Bogusz, asesora senior de Políticas de Regulación de la Efama, “la nueva Autoridad Antiblanqueo tiene ante sí la oportunidad de establecer unas normas de diligencia debida armonizadas que, por fin, reconozcan plenamente las características únicas de la gestión de activos. Si no se hace, los riesgos irán más allá de las propias obligaciones normativas y podrían lastrar la distribución de los fondos UCITS en todo el mundo”.



