Los hedge funds reclaman de nuevo protagonismo en las carteras, y lo hacen por derecho propio. Así lo defendió Felipe Lería, Head of Sales Iberia & Latam de UBP, durante su intervención en el marco del Funds Society Alternative Summit celebrado en Madrid.
Durante su intervención, Lería repasó la evolución del mercado de hedge funds en España y el punto de inflexión que supuso la crisis financiera global de 2008. Antes de ese episodio, recordó, la distribución de estrategias alternativas —especialmente en formato no UCITS— era amplia y exitosa, con presencia destacada incluso en redes de cajas de ahorros. Sin embargo, el giro regulatorio y la creciente preferencia por vehículos más estructurados y líquidos tras la crisis provocaron una fuerte desinversión en hedge funds, dando paso a lo que definió como una “década perdida” para esta clase de vehículos entre 2010 y 2019.
Sin embargo, el experto defendió que el entorno ha cambiado de forma significativa en los últimos años. Desde 2020, las estrategias hedge han mostrado una combinación de rentabilidad y control del riesgo especialmente atractiva, aunque este comportamiento todavía no se ha traducido plenamente en una recuperación de la demanda por parte de los inversores.
A un tiempo, el experto advirtió de ciertos desequilibrios en la construcción de carteras tradicionales. Según explicó, en el entorno actual una asignación del 50% a renta variable puede llegar a concentrar hasta un 85% del riesgo total de la cartera. A ello se suma un cambio relevante en las dinámicas de diversificación: desde 2022, la correlación entre renta variable —representada por el S&P 500— y la renta fija —medida a través de los Treasuries a diez años— ha sido positiva, lo que reduce la eficacia de los enfoques clásicos de asignación de activos. En su opinión, una mayor labor pedagógica será clave para que tanto inversores institucionales como finales incorporen soluciones alternativas capaces de aportar descorrelación.
El enfoque de UBP y su plataforma U-Access
El posicionamiento de UBP en este ámbito se apoya en una larga trayectoria inversora. La firma realizó su primera inversión en hedge funds en 1972, lanzó su primer fondo de fondos hedge en 1986 y llegó a convertirse en 2008 en uno de los mayores inversores en este tipo de estrategias a nivel global. Sobre esa base, en 2014 desarrolló la plataforma U-Access, una estructura tipo SICAV paraguas diseñada para ofrecer acceso a distintas estrategias alternativas en formato UCITS.
Actualmente, U-Access cuenta con seis compartimentos que combinan gestión delegada a gestoras internacionales de reconocido prestigio —principalmente sin presencia directa en Europa— con acuerdos de distribución a largo plazo. El modelo integra selección de talento, arquitectura abierta y el marco regulatorio europeo, con el objetivo de optimizar costes y alinear intereses con el cliente final.
En este contexto, Lería presentó dos de las principales propuestas de la entidad para afrontar el entorno actual, caracterizado por la necesidad de diversificación, descorrelación y control del riesgo: U Access (IRL) Brigade Credit Long/Short UCITS y U Access (IRL) Campbell Absolute Return UCITS.
Campbell: enfoque multiestrategia para una diversificación extrema
La estrategia U Access (IRL) Campbell Absolute Return UCITS se basa en un enfoque sistemático y multiestrategia, cuyo objetivo es generar rentabilidades ajustadas al riesgo con baja correlación frente a los activos tradicionales. Para ello, invierte de forma cuantitativa en una amplia gama de mercados y activos —renta fija, divisas, crédito y renta variable, hasta 135 estrategias únicas— con la idea de capturar distintas fuentes de alfa en entornos de mercado muy diversos.
Campbell fue fundada en 1972 en Mérida, Estados Unidos. La estrategia UCITS fue lanzada en junio de 2020 y “clona” una estrategia offshore previamente existente, con track récord desde el 2002. En 2014 fue reformulada para adoptar el enfoque multiestrategia que sigue desde entonces. En esos 24 años de track record solo ha registrado 4 años negativos.
Uno de sus pilares es la diversificación extrema, tanto a nivel de estrategias como de operaciones. El fondo combina cuatro grandes bloques (macro sistemático, corto plazo, seguimiento de tendencias y cuantitativo en acciones), que presentan baja correlación entre sí y distintos horizontes temporales. A partir de ahí, construye una cartera con múltiples posiciones independientes —largas y cortas— y operaciones de valor relativo, buscando generar exposiciones diferenciadas y reducir la dependencia de un único factor de mercado.
Además, la estrategia pone un fuerte énfasis en el control multidimensional del riesgo y en la eficiencia de la cartera. El objetivo es mantener un perfil de riesgo estable y capacidad de adaptación a distintos ciclos, con resultados consistentes tanto en mercados alcistas como bajistas. “Lo interesante es que incluso en mercados bajistas la estrategia aporta valor, tanto en acciones como en bonos”, concluyó Lería.
Brigade: una alternativa menos volátil al high yield
La estrategia U ACCESS (IRL) Brigade Credit Long/Short UCITS está diseñada para ofrecer una alternativa líquida a la renta fija tradicional, con el foco puesto en el high yield global y una gestión activa de posiciones largas y cortas a través de un modelo sistemático, lo que en opinión del experto de UBP la hace apta para “un inversor más conservador”.
El fondo busca generar una rentabilidad comparable a la que podría obtenerse con una exposición pasiva a high yield —en el entorno del 7%-10% anual en el escenario actual de mercado—, pero con una volatilidad significativamente menor y una beta reducida, en torno al 0,3. La filosofía pasa por asumir principalmente riesgo crediticio, evitando en la medida de lo posible la exposición direccional a tipos de interés o al mercado en general.
A nivel de construcción de cartera, la estrategia combina selección fundamental de crédito con un enfoque táctico de cobertura. El equipo analiza oportunidades en todo el universo de bonos corporativos, especialmente por debajo del grado de inversión, y construye una cartera relativamente concentrada, con unas 40-50 posiciones largas y 20 posiciones cortas, articuladas alrededor de entre ocho y diez grandes temáticas de inversión. La flexibilidad es uno de sus rasgos diferenciales: puede abrir largos y cortos entre compañías del mismo sector, entre emisores con distinta calidad crediticia o incluso dentro de la estructura de capital de una misma empresa, por ejemplo ,comprando deuda senior garantizada y vendiendo deuda subordinada. Esto le permite monetizar ineficiencias relativas y, al mismo tiempo, proteger la cartera frente a deterioros específicos.
Otro elemento clave es el uso activo de coberturas para amortiguar episodios de estrés de mercado. Como la estrategia está concebida como un hedge fund UCITS, prioriza la preservación de capital y la suavización de la volatilidad de la cartera. “La convexidad es muy importante, y se ve de manera clara en la rentabilidad del fondo”, aseguró Lería.
En la práctica, el objetivo es ofrecer al inversor una exposición a crédito con perfil de retorno atractivo, pero con una experiencia mucho más estable que la de un fondo tradicional de high yield, lo que lo convierte en una herramienta de diversificación especialmente útil en un entorno de mercado caro o incierto.



