En un entorno de tipos de interés que vuelven a estar en territorio positivo, en el que el mercado secundario está creciendo a gran velocidad y se mantiene el apetito inversor, pero con mayor nivel de exigencia, Funds Society reunión a profesionales destacados del sector para abordar cuál es el presente y el futuro del private equity en España. En el marco de su evento Funds Society Alternative Summit, organizado en colaboración con CAIA Association, el segundo panel de la jornada abordó las problemáticas ya citadas, así como otras como el regreso a un enfoque más defensivo o el rol de la banca privada como puerta de entrada a esta clase de activo de inversores no institucionales.
La mesa, moderada por Rocío López, Head of Retail Investors en Qualitas Energy, contó con la participación de José Cloquell, CFA y Illiquid Investments Head en Diaphanum; Victoria Díez Pérez, Head of Investments & Private Equity Products en Singular Bank; Antonio Pérez-Labarta, Partner & Head of Private Assets en atl Capital; y Rafael Soldevilla, General Manager of Products & Services en A&G Private Bank.
Adaptación estratégica y cautela en el nuevo entorno
José Cloquell puso el acento en la necesidad de adaptar la asignación estratégica a un entorno más incierto, en el que, si bien el ciclo no debería condicionar en exceso las decisiones de inversión, sí introduce ruido que obliga a ser más dinámico en la construcción de carteras. En este contexto, defendió que el private equity debe ocupar un lugar relevante, aunque acotado en términos de peso: “Para nosotros el private equity es lo más importante, en torno al 70% de asignación en privados”, señaló, si bien matizó que para los clientes el límite razonable se sitúa en torno al 20%.
El experto también abordó la evolución del mercado secundario, subrayando que ha pasado de ser una herramienta para resolver problemas de liquidez a convertirse en un instrumento de gestión de carteras: “En un momento se vio al secundario como una solución para gestionar problemas de inversores y esto ha derivado más a un mercado de gestión de carteras, no de gestión de problemas”.
Asimismo, advirtió sobre el impacto de los vehículos evergreen en este segmento, especialmente en operaciones LP-led, donde la necesidad de construir cartera puede distorsionar valoraciones: “Lo que sí estamos viendo es que vehículos como los evergreen están teniendo impacto sobre los secundarios, y esto impacta sobre las valoraciones. Para nosotros, esta situación no es una sorpresa”.
En términos de posicionamiento, destacó que en su caso no están observando impactos significativos gracias a un enfoque prudente, especialmente en estrategias de consolidación. En este sentido, insistió en que la clave está en “dar con equipos que realmente tienen capacidades operativas para gestionar esas compañías”.
Cómo lidiar con el cambio de ciclo y los cambios en el perfil inversor
De parte de Singular, Victoria Díez Pérez subrayó que, aunque el private equity se asocia a descorrelación, no está exento de factores como la valoración, la prima de iliquidez o el momento de mercado. En su opinión, el sector atraviesa un nuevo ciclo que obliga a recuperar disciplina inversora: “Venimos de una época de “todo vale” y determinadas estrategias se han sobreponderado en exceso. Hay que volver a pesos relativos más conservadores y bajar las expectativas de los inversores”. Esto implica ser más selectivos en la elección de gestores y estrategias, priorizando aquellas centradas en mejoras operativas y con menor dependencia del apalancamiento.
En este sentido, defendió una vuelta a fondos ‘core’, especialmente en el segmento de primarios de buyout, gestionados por firmas con amplio track record. “Reducir riesgo y adaptar carteras. No hay mucho secreto”, resumió.
Díez también destacó la transformación del inversor privado: “El inversor privado es más impaciente, no le gusta mucho la curva J”. En este contexto, apuntó a los secundarios como herramienta para dinamizar carteras y capturar oportunidades de entrada con descuento, aunque advirtió de que estos podrían reducirse progresivamente: “Se van a ir ajustando y cada vez serán más difíciles de alcanzar”.
Por otro lado, señaló el creciente interés por estrategias de infraestructuras, especialmente en segmentos core plus y value-add, que permitan modernizar activos y adaptarlos a nuevas necesidades: “Con el cambio de orden geopolítico vemos una oportunidad en este segmento”.
La experta también destacó la capacidad de Singular para brindar esta oportunidad a inversores wealth: “La banca privada ha dado acceso y asesoramiento. Ha jugado ese papel de impulsar la educación financiera y ha permitido conectar el acceso de grandes gestoras y grandes fondos privados con este tipo de clientes de bancas privadas a través de vehículos más amigables”. Díez aclaró que, si bien es verdad que los grandes inversores privados y family offices “ya no necesitan a la banca privada como antes”, en cambio los inversores con tickets de 15.000 euros a un millón de euros “sí necesitan que se facilite el acceso”.
Generación de alfa y educación del inversor
Antonio Pérez-Labarta, el representante de atl Capital, coincidió en la idea de un retorno a los básicos en el private equity, marcado por la pérdida de algunas palancas tradicionales de generación de valor tras el cambio en el entorno de tipos. “Tenemos que adaptarnos, adaptar carteras y buscar alfa de verdad”.
Desde su perspectiva, la asignación a private equity debe partir del análisis del perfil del inversor —tamaño de patrimonio, horizonte temporal y necesidades de liquidez—, situándose habitualmente en un rango de entre el 5% y el 20%.
El experto subrayó la importancia de identificar gestores capaces de generar valor de forma recurrente sin depender excesivamente del apalancamiento, tanto en el mercado primario como en el secundario. Para ilustrarlo, comparó la construcción de cartera con una partida de ajedrez, donde cada decisión debe contribuir a un objetivo global de diversificación y generación de rentabilidad.
En paralelo, destacó el aumento de la inquietud de los clientes, especialmente en torno al crédito, lo que refuerza la necesidad de educación financiera. En particular, alertó sobre los riesgos de una mala comprensión de los vehículos evergreen: “Es un tema de educación financiera: si estás vendiendo liquidez en un vehículo evergreen, estás educando mal. Hay que explicar muy bien cómo se estructura y construye un vehículo evergreen”.
En este sentido, insistió en que la educación debe ser un pilar central de la relación con el cliente, junto con una comunicación honesta sobre expectativas de rentabilidad: “Tenemos que ser muy realistas con rentabilidades que les transmitimos a los clientes. El private equity sigue siendo un gran complemento para construir las carteras, pero hay que ser transparentes y selectivos”.
A favor de la democratización del acceso
Rafael Soldevilla (A&G Private Bank) confrontó cómo las noticias que estamos viendo en el presente no tienen por qué tener un impacto directo hoy sobre el private equity, al tratarse de una inversión ilíquida, pero insistió en que los gestores deben hacer un ejercicio de análisis a más amplitud de miras: “El rabioso presente está poniendo de manifiesto tendencias de más largo plazo como la escasez de energía, que puede tener impacto sobre estrategias de inversión. Eso es en lo que tenemos que fijarnos. También hay que fijarse en impactos a medio plazo: subida de la inflación y del coste de financiación”.
Soldevilla recordó que el private equity es, por definición, una inversión de largo plazo, con ciclos de aproximadamente ocho años, por lo que analizar su comportamiento en horizontes de pocos meses puede llevar a conclusiones erróneas. No obstante, reconoció que en el ámbito del fundraising se está observando cierta pausa, ya que los inversores necesitan más tiempo para tomar decisiones.
En cuanto a la estructura del mercado, destacó que los fondos primarios siguen concentrando la mayor parte del capital, especialmente en grandes operaciones de buyout, a pesar del crecimiento del mercado secundario.
Asimismo, puso en valor la evolución del acceso a los activos alternativos, destacando la creciente oferta de vehículos y estrategias disponibles para el inversor privado. “Es una democratización que vemos como positiva”, afirmó, aunque advirtió de los riesgos de extenderla en exceso, especialmente mediante la reducción de tickets mínimos, lo que podría dificultar la correcta comprensión del producto.
En términos de posicionamiento, explicó que están focalizando sus inversiones en el middle market estadounidense a través de coinversiones, así como en oportunidades en España en sectores como el real estate —coliving, senior living o residencial— y en infraestructuras vinculadas a la transición energética, siempre bajo un enfoque de creación de valor propio del private equity.



Por Alicia Miguel Serrano