Las mujeres como titulares de patrimonio de la próxima generación
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

Las mujeres están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la Gran Transferencia de Riqueza, tanto como beneficiarias inmediatas de la riqueza como gestoras a largo plazo para las generaciones futuras. Esta es la principal conclusión del informe “La gran transferencia de riqueza: las preferencias de inversión de la próxima generación de clientes”, elaborado por UBS. Este cambio, según el estudio refleja no solo la dinámica de las herencias, sino también cambios más amplios en la implicación financiera de las mujeres, su participación económica y su comportamiento inversor.
“Estudios recientes ponen de relieve un aumento significativo de la participación de las mujeres en el ámbito de la inversión”, recoge el informe, que cita la encuesta «Mujeres e inversión 2024» de Fidelity, que desvela que el 71% de las mujeres afirma poseer acciones, frente al 60% en 2023, “aunque su participación sigue siendo inferior a la de los hombres”. También, que las mujeres tienden más a describir su enfoque de inversión como conservador, y más del 70% expresa el deseo de haber empezado a invertir antes.
“Si bien este enfoque cauteloso refleja el deseo de proteger unos ahorros ganados con esfuerzo, también puede contribuir a las brechas de riqueza a largo plazo si se traduce en una menor exposición a activos de crecimiento”, asegura el estudio de UBS.
Una parte sustancial del patrimonio se transferirá en primer lugar de forma horizontal a los cónyuges supervivientes y dado que las mujeres suelen vivir más que los hombres y a menudo se casan con parejas de mayor edad, se prevé que, como viudas, hereden y controlen una parte significativa de los activos antes de que estos pasen a la siguiente generación. El estudio cita un informe de McKinsey que estima que, para 2030, las mujeres de Estados Unidos controlarán 34 billones de dólares (trillions en términos estadounidenses) en activos invertibles, frente a los 7,3 billones de dólares (trillions en términos estadounidenses) de una década antes. En Europa Occidental, las mujeres poseen actualmente alrededor de un tercio de los activos gestionados, una cuota que se prevé que aumente hasta aproximadamente el 45 % para 2030.
A pesar de esta creciente influencia, muchas mujeres siguen insatisfechas con el sector de los servicios financieros. “Una encuesta de Pimco reveló que el 7 % de las mujeres —y el 81% de las mujeres de la generación millennial— creen que el sistema de inversión está «diseñado para resultar confuso» y destaca que alrededor del 70% de las mujeres cambian de gestora patrimonial en el plazo de un año tras el fallecimiento de su cónyuge, lo que pone de manifiesto tanto un momento de vulnerabilidad como una oportunidad crucial para los asesores”, señala el estudio de UBS. Estos resultados apuntan a un claro desajuste entre las necesidades de las mujeres y la forma en que suele prestarse el asesoramiento financiero.
El informe de UBS establece tres diferencias en cuanto a necesidades y preferencias:
1.- Diferencias en la acumulación de patrimonio: Para muchas mujeres, los acontecimientos y las situaciones de la vida plantean obstáculos para la creación de patrimonio. Aparte de las diferencias salariales, las interrupciones en la carrera profesional y la mayor necesidad de trabajar con flexibilidad para cuidar de los hijos pueden tener un impacto negativo en el patrimonio.Las mujeres también pasan un 25% más de su vida con problemas de salud que los hombres.
La mitad de esta carga sanitaria recae en sus años de vida laboral, lo que afecta directamente a la productividad y a los ingresos. Las mujeres también son más propensas a jubilarse anticipadamente de forma inesperada, siendo la salud la razón principal y tienen mayores gastos médicos. Además, tienden a vivir más tiempo que los hombres de media, por lo que sus necesidades de planificación patrimonial a menudo deben abarcar un horizonte temporal más amplio.
En Estados Unidos, las mujeres viven de media cinco años más que los hombres, y las mujeres heterosexuales se casan, por término medio, con parejas aproximadamente dos años mayores que ellas. Estas circunstancias afectan a la situación financiera de las mujeres y generan necesidades específicas, como la de abordar las diferencias en las pensiones.
2.- Diferencias en la tolerancia al riesgo y la confianza: Las mujeres suelen mostrarse más reacias a asumir riesgos financieros que los hombres. La confianza financiera está estrechamente relacionada con la tolerancia al riesgo, que a su vez depende de la percepción del riesgo. Una mayor familiaridad con el riesgo se asocia a una menor percepción del mismo. Esto sugiere que una mayor experiencia en materia de inversión debería reducir la aversión al riesgo y que, si las mujeres no adquieren experiencia en este ámbito, seguirán percibiendo la inversión como algo más arriesgado o intimidatorio.
El conocimiento también contribuye a aumentar la tolerancia al riesgo, probablemente porque influye en la percepción del mismo. Una mayor cautela también puede deberse, en parte, a una mayor incertidumbre sobre los flujos de caja, especialmente en el caso de aquellas que han interrumpido su carrera profesional para dedicarse al cuidado de otras personas. Como resultado, las mujeres pueden centrarse en horizontes de inversión a más corto plazo, lo que puede afectar a su percepción del riesgo. Nuestra opinión es que las mujeres no son intrínsecamente reacias al riesgo; más bien, tienden a asumir riesgos de forma calculada. Esto sugiere que, para las mujeres, el aumento de la tolerancia al riesgo depende de que comprendan cómo una inversión puede ayudarles a alcanzar sus objetivos y de si han llevado a cabo la debida diligencia y la investigación necesarias para comprender sus características.
3.- Preferencias, rendimiento y finalidad de las inversiones: Las mujeres son más propensas que los hombres a alinear sus inversiones con sus valores personales, mostrando un gran interés por las empresas con equipos directivos diversos y sólidas prácticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). La Encuesta de Sentimiento de los Inversores de UBS reveló que el 71% de las mujeres tiene en cuenta consideraciones de sostenibilidad a la hora de invertir, frente al 58% de los hombres. Casi nueve de cada diez mujeres desearían poder hacer más para generar un cambio social positivo a través de la inversión, y siete de cada diez han aumentado su apoyo filantrópico en los últimos años.
Para muchas mujeres, el patrimonio se considera principalmente una fuente de seguridad y un medio para mantener a sus seres queridos, pero también es una herramienta para crear un legado positivo y tener un impacto en la sociedad. Cuando las mujeres invierten, tienden a obtener mejores resultados que los hombres. Un estudio reciente de la Warwick Business School concluyó que las mujeres superaban a los hombres en inversiones en un 1,8% anual. Esto se debe en gran medida a que las mujeres operan con menos frecuencia, por lo que incurren en menos costes de negociación, que restan rendimiento al mercado.
También son menos propensas a vender durante episodios de fuertes caídas. En cambio, las mujeres tienden a invertir según un plan, centrándose en objetivos a largo plazo en lugar de en ganancias a corto plazo. Por ejemplo, en junio de 2021, Gallup reveló que el 11% de los inversores varones poseía bitcoins, frente a solo el 3% de las inversoras. Aunque el interés por las criptomonedas ha crecido, sigue siendo menos popular entre las mujeres: según un informe de Fidelity de 2024, el 43% de las mujeres que invierten fuera de los planes de jubilación compran criptomonedas, frente al 55% de los hombres.
Mujeres más jóvenes: similitudes y diferencias
Las mujeres más jóvenes comparten muchas de las características observadas entre las inversoras de más edad, entre ellas el énfasis en la gestión del riesgo, la diversificación y los objetivos a largo plazo, según cita el estudio de UBS, que se apoya en una encuesta de BCG realizada en 2020 que reveló que el 70% de las mujeres de la generación millennial toman la iniciativa a la hora de tomar decisiones financieras, frente a solo el 40% de las mujeres de la generación del baby boom.
También, en otra de Fidelity de 2024, que muestra que las mujeres de la Generación Z son casi dos veces más propensas que las de la generación X a invertir fuera del marco de la jubilación. Las mujeres de la generación millennial y de la generación Z también están empezando a invertir antes, lo que cambia su percepción del riesgo y aumenta su confianza. Por ejemplo, las mujeres de la generación millennial comenzaron a invertir a una edad media de 27 años, frente a los 31 de la generación X y los 36 de las baby boomers. Iniciarse antes en la inversión cambia la percepción del riesgo y fomenta una mayor confianza con el paso del tiempo. Además, las mujeres más jóvenes, en general, se sienten más cómodas hablando de finanzas con sus iguales, utilizando las redes sociales para informarse y considerando las conversaciones sobre finanzas como una forma de fortalecer las relaciones.
Sin embargo, persisten las desigualdades en la participación en algunas regiones, lo que pone de relieve la importancia que siguen teniendo el acceso, la educación y el asesoramiento personalizado. Existen diferencias generacionales en cuanto a cómo definen las mujeres cuál quieren que sea su legado. En una encuesta reciente realizada por RBC, las mujeres más jóvenes expresaron, en mayor medida que el grupo de mayor edad, la convicción de que tienen la obligación de transferir su patrimonio a la siguiente generación (65% frente a 55%). También mostraron un mayor deseo de tener un impacto más amplio en la sociedad (65% frente a 52%) y de abordar problemas sociales a través de la inversión (76% frente a 59%).
“Aunque existen diferencias entre las mujeres que heredan en calidad de cónyuges y aquellas que lo hacen como beneficiarias de la siguiente generación, también comparten importantes puntos en común”, apunta el estudio de UBS, que asegura que ambos grupos tienden a valorar la claridad, la determinación y la confianza a la hora de tomar decisiones financieras. “Dado que las mujeres representan una parte sustancial tanto de las transferencias de patrimonio horizontales como de las verticales, creemos que los gestores patrimoniales que comprendan y respondan a estas necesidades serán los que más se beneficien durante la Gran Transferencia de Patrimonio”, sentencia la firma.










