Pixabay CC0 Public DomainAutor: Lucas Wendt from Pixabay
El grupo de asset servicing CACEIS da un nuevo paso en su plan de negocio, anunciando que, a partir del 1 de octubre de 2026, adoptará una nueva identidad de marca y pasará a denominarse Crédit Agricole CACEIS. Esta evolución marca una etapa decisiva en la trayectoria estratégica del Grupo, plenamente alineada con el plan estratégico a medio plazo ACT 2028 de Crédit Agricole S.A. Con este cambio de marca, CACEIS busca reforzar su posición de liderazgo apoyándose en la reputación y el reconocimiento internacional de la marca Crédit Agricole.
Beneficios tangibles que garantizan la continuidad
La nueva identidad refleja tanto la experiencia y especialización de un líder en servicios para la industria de gestión de activos como la solidez financiera de uno de los principales grupos bancarios europeos. El cambio permitirá a Crédit Agricole CACEIS:
Beneficiarse del reconocimiento global y de la fortaleza de la marca Crédit Agricole, garantía de confianza y visibilidad en los mercados.,
Reforzar el apoyo a su crecimiento internacional y a su estrategia a largo plazo gracias a la presencia mundial de Crédit Agricole,
Acelerar su impulso innovador, especialmente en el ámbito de las nuevas tecnologías, con el objetivo de ofrecer soluciones cada vez más eficientes y adaptadas a los retos de sus clientes.
Aunque la marca evoluciona, desde el grupo han indicado que la denominación jurídica de CACEIS, sus equipos y su oferta de servicios permanecen inalterados. «La relación con clientes y partners continuará desarrollándose con total normalidad y sin cambios», han subrayado fuentes de la entidad.
El negocio offshore estadounidense enfrenta una paradoja; por un lado, las exigencias de transparencia, prevención de lavado de dinero y gestión de clientes internacionales elevan la complejidad y el costo del negocio financiero. Por otra parte, las autoridades han comenzado a revisar algunas obligaciones con el argumento de reducir cargas regulatorias y favorecer la competitividad. Así, mientras que los grandes bancos pueden repartir sus costos entre miles de clientes, las firmas pequeñas enfrentan una pregunta decisiva: ¿cuánto patrimonio necesitan administrar para que el cumplimiento sea rentable? El negocio offshore estadounidense enfrenta una paradoja.
Para los bancos privados, administradores de activos, fiduciarias y family offices que atienden a inversionistas internacionales, el resultado no es necesariamente una reducción de la complejidad. En muchos casos, el cumplimiento se ha convertido en una función permanente del negocio: requiere personal especializado, sistemas tecnológicos, controles internos y capacidad para responder a los cambios regulatorios. La pregunta es si esa estructura de costos está modificando la competencia; en un mercado donde los ingresos dependen del patrimonio administrado, una institución que maneja miles de millones de dólares puede distribuir sus gastos de cumplimiento entre una base amplia de clientes y activos. Una firma pequeña, en cambio, puede enfrentar buena parte de las mismas obligaciones con una escala mucho menor.
Lo anterior no significa que los grandes estén ganando automáticamente, ni que los pequeños estén condenados a desaparecer. Pero sí plantea una hipótesis relevante para la industria: la regulación puede convertirse en una barrera de entrada y la escala, en una ventaja competitiva cada vez más importante.
El precio de conocer al cliente
Una de las principales fuentes de costos está en la debida diligencia del cliente, conocida en la industria como KYC, por sus siglas en inglés: Know Your Customer. Para una institución financiera que atiende patrimonio internacional, abrir una cuenta puede implicar mucho más que verificar una identidad. Debe comprender quién es el cliente, quién controla una sociedad, cuál es el origen de los recursos, qué actividad económica genera el patrimonio y qué riesgos puede representar la relación; en determinados casos, también necesita revisar estructuras corporativas, fideicomisos, intermediarios y beneficiarios finales.
La complejidad aumenta cuando el cliente proviene de una jurisdicción con mayores riesgos de corrupción, sanciones, lavado de dinero o estructuras patrimoniales difíciles de verificar. El costo no termina con la apertura de la cuenta, la información debe actualizarse, las operaciones deben monitorearse y las alertas deben investigarse cuando corresponde.
La regla de debida diligencia del cliente de FinCEN busca precisamente que las instituciones financieras identifiquen y verifiquen a los beneficiarios finales de sus clientes corporativos. En febrero de 2026, FinCEN concedió alivio respecto de la obligación de identificar y verificar a los beneficiarios finales en cada nueva apertura de cuenta, pero eso no elimina la responsabilidad general de conocer al cliente y gestionar sus riesgos.
Para un banco global, estas tareas pueden integrarse a plataformas tecnológicas, centros de operaciones y equipos especializados. Para una firma pequeña, pueden significar contratar personal externo, adquirir herramientas de monitoreo o depender de proveedores especializados; la diferencia no está únicamente en cuánto cuesta cumplir, sino en cuántos clientes y activos pueden absorber ese costo.
FATCA: el costo de atender patrimonio internacional
El Foreign Account Tax Compliance Act, conocido como FATCA, es uno de los pilares del entorno estadounidense de transparencia fiscal internacional. La ley busca identificar a contribuyentes estadounidenses que mantienen cuentas y activos financieros fuera del país. Para ello, impone obligaciones de información a instituciones financieras extranjeras y establece mecanismos de reporte al IRS. La importancia de FATCA para el negocio offshore es que convierte la gestión de información fiscal en una parte estructural de la relación financiera internacional; las instituciones extranjeras que no cumplen con determinadas obligaciones pueden enfrentar una retención de 30% sobre ciertos pagos de fuente estadounidense, además de otras consecuencias operativas y fiscales.
Para un banco o administrador de fondos, esto implica procesos de clasificación fiscal de clientes, documentación, reportes y controles para evitar errores, la carga puede ser particularmente relevante para las instituciones que administran estructuras con inversionistas de diferentes países, monedas y regímenes fiscales. Sin embargo, no todos los clientes latinoamericanos están sujetos a las mismas obligaciones. Un inversionista mexicano que utiliza una estructura estadounidense no tiene necesariamente las mismas responsabilidades que un ciudadano estadounidense con activos en el extranjero. La naturaleza jurídica de la entidad, la residencia fiscal y el tipo de inversión son determinantes. Por eso, el cumplimiento no puede tratarse como un trámite uniforme, es en realidad un proceso que requiere especialistas capaces de distinguir entre perfiles y estructuras.
Los costos fijos, un auténtico problema
Por regla general, la discusión sobre el cumplimiento suele concentrarse en multas, sanciones y obligaciones regulatorias. Sin embargo, para analizar la competencia entre instituciones, el aspecto más importante puede ser otro: los costos fijos. Un banco privado internacional puede necesitar equipos dedicados a tareas como: prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, debida diligencia y revisión periódica de clientes, sanciones internacionales y controles de transacciones, reportes regulatorios y fiscales, auditoría interna y gestión de riesgos, tecnología de monitoreo y administración de expedientes, así como asesoría legal y fiscal.
Es por eso que el número de empleados, las licencias de software y la infraestructura tecnológica no necesariamente crecen en la misma proporción que los activos bajo gestión y la escala puede convertirse en factor de ventaja. Si una institución administra un patrimonio muy grande, el costo de cumplimiento representa una proporción menor de sus ingresos potenciales. En cambio, una firma pequeña puede enfrentar una carga mucho más pesada por cada dólar administrado.
¿Se está concentrando el negocio?
Si los costos regulatorios se vuelven más difíciles de absorber, las instituciones pueden reaccionar de varias maneras. Una opción es invertir en tecnología y automatización, otra es contratar servicios externos de cumplimiento, pero también pueden especializarse en un tipo de cliente o reducir su exposición a jurisdicciones de mayor riesgo. En algunos casos, la salida puede ser vender la operación, fusionarse con otra firma o convertirse en parte de una plataforma más grande, el resultado potencial es una mayor concentración del mercado.
Pero aquí conviene evitar una conclusión automática porque la regulación no es el único factor que determina la consolidación de la industria, también influyen las tasas de interés, la rentabilidad de los productos, el acceso a tecnología, la competencia por talento y la capacidad de captar clientes. Además, las firmas pequeñas pueden tener ventajas que los grandes bancos no siempre poseen: especialización, cercanía con el cliente, conocimiento de una región y capacidad para ofrecer servicios personalizados. El problema aparece cuando esa especialización ya no compensa los costos de operar.
El cambio regulatorio estadounidense: menos reportes no significa menos controles
La coyuntura de 2026 introdujo un matiz importante. FinCEN publicó una regla final en agosto que mantiene exentas a las empresas estadounidenses de reportar información de beneficiarios finales bajo el Corporate Transparency Act. La obligación se mantiene para determinadas empresas extranjeras registradas para operar en Estados Unidos. El cambio reduce ciertas obligaciones formales para empresas estadounidenses, pero no elimina las responsabilidades de debida diligencia de las instituciones financieras. En otras palabras, una empresa puede estar exenta de presentar un reporte específico ante FinCEN y, aun así, tener que proporcionar información a su banco o administrador de inversiones para que este cumpla con sus obligaciones de conocimiento del cliente.
La distinción es fundamental para el mercado offshore; la transparencia corporativa y el cumplimiento financiero están relacionados, pero no son exactamente lo mismo. El primero se refiere a la información que debe reportarse a las autoridades bajo un régimen determinado, el segundo abarca la gestión de riesgos que deben realizar las instituciones financieras como parte de sus operaciones. La reducción de una obligación no elimina automáticamente la otra y para los administradores de patrimonio, la incertidumbre regulatoria también tiene un costo. Una firma que invierte en sistemas, personal y procesos necesita saber si las reglas que justificaron esa inversión continuarán vigentes. La volatilidad normativa puede dificultar la planeación y favorecer a las instituciones que cuentan con equipos legales y regulatorios capaces de adaptarse rápidamente.
Pero el impacto no se limita a bancos y administradores de activos, los family offices, particularmente los que gestionan patrimonio internacional, también deben enfrentar decisiones relacionadas con estructuras corporativas, inversiones privadas, vehículos de inversión, sucesión patrimonial y gobierno familiar. No todos los family offices tienen la misma estructura. Algunos son oficinas unifamiliares con pocos empleados; otros operan como plataformas que atienden a varias familias y ofrecen servicios de inversión, administración patrimonial y coordinación fiscal.
La diferencia de escala también puede determinar cómo absorben el cumplimiento; una oficina que administra el patrimonio de una sola familia puede necesitar contratar proveedores externos para funciones especializadas, mientras que una plataforma multifamiliar puede distribuir algunos costos entre varios clientes. Pero existe un límite porque la externalización no elimina la responsabilidad del administrador. Contratar a un proveedor de compliance no significa transferir automáticamente todas las obligaciones legales y regulatorias. Por eso, el crecimiento del mercado de family offices puede abrir oportunidades para empresas que ofrecen servicios especializados de cumplimiento, tecnología regulatoria y gestión de riesgos, el cumplimiento deja de ser únicamente un gasto y se convierte en una industria de servicios alrededor del patrimonio internacional. La transformación del mercado offshore también puede crear ganadores distintos de los bancos; las empresas de tecnología regulatoria, los proveedores de verificación de identidad, las plataformas de monitoreo de transacciones y los despachos especializados pueden beneficiarse de una demanda estructural.
La industria financiera necesita herramientas para reducir errores, acelerar procesos y mantener actualizada la información de sus clientes; además la inteligencia artificial puede contribuir a automatizar algunas tareas de revisión, clasificación y detección de anomalías, pero su utilización no elimina la necesidad de controles humanos, validación y responsabilidad institucional. Para las firmas pequeñas, la tecnología puede representar una forma de competir con instituciones grandes sin replicar toda su infraestructura interna; el desafío es que la tecnología también requiere inversión, integración y mantenimiento. Además, los sistemas automatizados pueden generar falsos positivos, errores de clasificación y problemas de calidad de datos. La pregunta ya no es solamente cuánto cuesta cumplir, sino cuánto cuesta cumplir de manera eficiente.
¿Un mercado offshore para los grandes?
Con base en los anterior, todo indica que sí existen razones económicas para pensar que la escala puede favorecer a las instituciones grandes porque los costos fijos, la capacidad de inversión tecnológica y la disponibilidad de especialistas pueden generar ventajas competitivas. Pero, no es suficiente para afirmar que el offshore estadounidense se está convirtiendo en un negocio exclusivo de los grandes; la competencia también depende de la capacidad de las firmas pequeñas para especializarse, externalizar funciones, automatizar procesos y seleccionar cuidadosamente a sus clientes.
El escenario más probable no es necesariamente la desaparición de los pequeños, sino una diferenciación más marcada entre modelos de negocio; por un lado, los grandes bancos y plataformas pueden ofrecer servicios integrales, infraestructura global y capacidad para atender patrimonios complejos. Por otro, las firmas boutique pueden competir mediante especialización regional, atención personalizada y conocimiento de segmentos específicos del mercado latinoamericano. El problema es que la regulación puede elevar el umbral mínimo de operación. Una institución que antes podía atender a un número reducido de clientes internacionales con una estructura relativamente sencilla puede necesitar ahora procesos más sofisticados para seguir siendo competitiva.
El mercado offshore estadounidense nació y se desarrolló alrededor de la capacidad de atraer capital internacional, ofrecer servicios financieros sofisticados y conectar a inversionistas con los mercados globales. Hoy, una parte creciente de la competencia puede depender de algo menos visible: la capacidad de cumplir. El banco que identifica mejor los riesgos, el administrador que mantiene expedientes más sólidos y la plataforma que automatiza sus procesos pueden tener una ventaja frente a sus competidores, pero esa ventaja tiene un costo.
Para los inversionistas, el cumplimiento puede significar mayor seguridad, transparencia y confianza, para las instituciones representa en cambio una inversión necesaria para operar. Y para las firmas pequeñas, puede convertirse en la diferencia entre crecer, especializarse o abandonar determinados segmentos del mercado. La cuestión no es si el offshore debe cumplir sino quién puede pagar el precio de hacerlo y qué efectos tendrá ese costo sobre la competencia. Porque en el nuevo mapa del dinero internacional, la capacidad de administrar patrimonio puede seguir siendo importante, pero la capacidad de demostrar que se administra correctamente puede ser la que determine quién permanece en el negocio.
Foto cedidaZineddine Alla, Head of Digital Asset, y Wayne Hughes, Digital Assets Market & Client Engagement Lead.
El negocio de Securities Services de BNP Paribas, con 17,5 billones de dólares en activos bajo custodia, ha anunciado la reorganización de su unidad de Activos Digitales para “acelerar la implementación de soluciones de este ámbito dentro de su oferta integrada”. El departamento de Activos Digitales de Securities Services, lanzado en 2021, ha estado desarrollando soluciones para proporcionar a los clientes acceso a instrumentos financieros regulados tokenizados y diferentes formas de efectivo digital, con un enfoque sólido en la protección y seguridad de los activos.
Y añaden que la nueva estructura reorganizada permite al departamento “centrar sus esfuerzos en escalar sus capacidades en activos digitales y desarrollar futuras propuestas de valor para clientes”. Según la entidad, al combinar innovación, excelencia operativa y un marco de gestión de riesgos sólido, el equipo de Activos Digitales respalda al negocio de Securities Services en su objetivo de ofrecer un acceso fluido a activos tradicionales y digitales, a través de su modelo de operación unificado.
Incorporaciones y nombramientos
Según explica la firma, el departamento opera bajo la responsabilidad de Philippe Benoit, Head of Strategic Business Development and Transformation y ahora se incorpora a Securities Services Zineddine Alla como Head of Digital Asset, con base en París y bajo la dirección de Benoit. En su nuevo cargo, Alla lidera la estrategia de activos digitales de Securities Services, con especial énfasis en su modelo de negocio ampliado y en las hojas de ruta de inversión. Asimismo, impulsa el desarrollo continuo del departamento en todos los segmentos de clientes, ámbitos de producto y geografías. Antes de incorporarse a BNP Paribas en 2018, Alla ocupó cargos en el sector público y el ámbito académico. Recientemente, ocupó el puesto de Deputy Head of Financial Institutions Coverage para la región de EMEA en el banco.
Por otra parte, Wayne Hughes ha sido nombrado Digital Assets Market & Client Engagement Lead. En este cargo, impulsa y apoya el desarrollo de productos de activos digitales y la propuesta de valor de Securities Services, área en la que ha desempeñado un papel clave desde la creación del departamento.
“A medida que la adopción de activos digitales se acelera en toda la industria financiera, estamos presenciando un cambio en el mercado desde la experimentación hacia la comercialización y la industrialización de los casos de uso más consolidados. Esta reorganización nos permite aprovechar ese impulso a medida que seguimos desarrollando una cobertura integral de la cadena de valor. Desde la emisión y distribución de valores tokenizados hasta los servicios de activos digitales, nuestra amplia oferta integral para clientes será un motor clave de nuestras ambiciones de crecimiento para 2030 y más allá, en línea con la estrategia de innovación y tecnológica del Grupo BNP Paribas”, ha destacado Philippe Benoit, Head of Strategic Business Development and Transformation de Securities Services de BNP Paribas.
Knighthead International busca profundizar su presencia en América Latina y en el mercado de clientes no residentes (NRC, por sus siglas en inglés) con la incorporación de Shane Cunningham, un ejecutivo con más de dos décadas de experiencia en gestión de activos y distribución internacional. Cunningham se integrará a la firma para encabezar iniciativas relacionadas con la gestión de relaciones y el desarrollo de negocios en ambos mercados, en un momento en el que Knighthead está ampliando sus alianzas con socios de distribución en la región.
Su llegada aporta a la compañía una trayectoria particularmente vinculada con el negocio offshore. Antes de incorporarse a Knighthead, Cunningham fue director ejecutivo y responsable de US Offshore y América Latina en Axxes Capital. Previamente desarrolló buena parte de su carrera en Franklin Templeton, donde permaneció alrededor de 20 años y ocupó, entre otras posiciones, la de Gerente Nacional de Ventas Offshore. Desde ese puesto estuvo involucrado durante 15 años en la operación internacional de distribución, con responsabilidad sobre el mercado de clientes no residentes, Canadá y las Islas del Caribe. También fue Presidente y CEO de Templeton Franklin Investment Services (TFIS), la entidad de intermediación bursátil de Franklin Templeton.
Para Knighthead, precisamente ese conocimiento de los canales de distribución y de la comunidad internacional de gestión patrimonial constituye uno de los principales activos que aporta la incorporación. “Shane aporta a nuestro equipo una combinación de experiencia en distribución internacional y un profundo conocimiento del mercado”, señaló Tyler Bent, Codirector y Director de Operaciones de Knighthead. El ejecutivo destacó que la incorporación permitirá fortalecer la colaboración de la firma con socios de distribución tanto en América Latina como en el segmento de clientes no residentes, además de sumar experiencia y conocimiento especializado a su plataforma internacional.
América Latina, una pieza de la estrategia offshore
El movimiento también revela dónde identifica Knighthead parte de sus oportunidades de crecimiento. Ed Massaro, CEO y CIO de Knighthead Insurance Group, señaló que América Latina y el mercado NRC constituyen áreas prioritarias para la compañía. La estrategia se apoyará no solamente en la oferta de la firma, sino también en las relaciones que Cunningham ha construido durante su trayectoria dentro de la industria internacional de gestión patrimonial.
Massaro destacó la combinación entre esa red de contactos, el equipo directivo de Knighthead y las capacidades operativas de la organización como una base para ampliar la interacción con socios comerciales en diferentes mercados. El interés resulta relevante para un segmento en el que las instituciones financieras y gestores de patrimonio buscan atender a clientes latinoamericanos con estructuras y productos diseñados para inversionistas que mantienen parte de su patrimonio fuera de sus países de residencia. En este contexto, las anualidades offshore constituyen una de las áreas en las que Knighthead ha concentrado su actividad, al ofrecer productos dirigidos a residentes no estadounidenses.
Cunningham trabajará de manera coordinada con los equipos directivos y de distribución internacional de la firma para desarrollar estas iniciativas y respaldar la expansión comercial global. Más que un cambio de personal, la incorporación representa así un movimiento dirigido a fortalecer los canales de distribución y las relaciones con intermediarios en dos mercados que Knighthead considera estratégicos: América Latina y los clientes no residentes.
Foto cedidaCésar Arias, director general de Crédito Público y del Tesoro Nacional de Colombia (fuente: web institucional del Ministerio de Hacienda)
Haciendo eco de la buena experiencia que tuvieron en su experimento inicial de tener un ETF de deuda soberana, el gobierno de Colombia se está preparando para profundizar ese camino, lanzando una segunda estrategia de renta fija local. Además, según adelantó el director general de Crédito Público y del Tesoro Nacional de Colombia, César Arias, también están mirando el mercado de activos tokenizados como una fuente de financiamiento.
En el marco de su presentación en el Congreso Regional del Mercado de Capitales –realizado recientemente en Cartagena de Indias–, la autoridad celebró los resultados del primer fondo bursátil que sacó el gobierno, lanzado en 2024. El ETF Global X TES Colombia Local GBI-EM ID (GXTESCOL) es gestionado por Global X e invierte en papeles locales de deuda gubernamental, llamados TES, siguiendo el índice GBI-EM Colombia Government Local Currency Bond de JPMorgan.
“Fue un dinamizador del mercado de capitales colombianos”, recalcó Arias, agregando que se trata de un instrumento bastante escaso en la región. El ETF de Colombia siguió los pasos de un vehículos similar lanzado en Brasil y fue acompañado por un fondo listado posterior, creado por Perú.
El plan, adelantó el director general, es lanzar un ETF de deuda pública local enfocado en la parte corta de la curva, el próximo año. Según Arias, “ya existe la suficiente masa crítica, profundidad y diversificación de inversionistas para lanzar un ETF de deuda pública basado en TES de corto plazo”, llamados TCOs. “Va a ser un camino, ojalá no muy largo, pero es una prioridad”, enfatizó.
Un experimento exitoso
El primer ETF de deuda pública colombiana, subrayó la autoridad gubernamental, se constituyó como “una apuesta de Estado, no una apuesta de una administración en particular” y obtuvo beneficios reales, según el representante de Hacienda, entregando rentabilidad y estabilidad para los inversionistas retail que invirtieron en el ETF en Colombia.
Cuando el fondo se lanzó, en febrero de 2024, el precio de la cuota rondaba los 48.000 pesos colombianos (alrededor de 15 dólares). Dos años y medio después, GXTESCOL cotiza cerca de los 60.300 pesos (sobre 19 dólares). “Una apreciación de un 25%”, subrayó el funcionario de Hacienda, que ha beneficiado a 20 institucionales y más de 1.500 inversionistas retail, junto con una estabilidad de capital que supera a la de la deuda subyacente.
Esa es una clave especialmente para la rama de Crédito Público y del Tesoro Nacional, considerando los esfuerzos de inclusión financiera que se consideraron en el diseño del ETF. El monto mínimo para invertir en el ETF de TES colombianos es de 58.800 pesos (poco menos de 19 dólares), lo que se ubica muy por debajo de los 500 millones de pesos que necesita un inversionista para comprar títulos de deuda pública en una subasta.
“No hay una barrera de entrada”, recalcó. “Cuando estructuramos el ETF de deuda pública, fuimos muy conscientes de tratar de minimizar los costos”, agregó, destacando que consiguieron un costo por administración de 0,3% efectivo anual.
El primer bono tokenizado
Más allá de la deuda listada, otro formato que el Ministerio de Hacienda de Colombia está mirando de cerca son los activos tokenizados. En el equipo liderado por Arias están sondeando la emisión del primer bono tokenizado del país latinoamericano.
“Todavía somos flexibles en si vamos a empezar en el mercado interno o si lo haremos en el mercado internacional, pero es una prioridad”, recalcó.
En ese sentido, están mirando la experiencia de Hong Kong, el único emisor soberano global que ha colocado bonos tokenizados. “Ya estamos en conversaciones a través de nuestros aliados multilaterales, para tener un intercambio de información, conocimiento y, posiblemente, de asistencia técnica para que nosotros en Colombia podamos lanzar un bono soberano tokenizado”, señaló Arias, ya sea como un proyecto piloto o de manera más estructural.
Para el director general de Crédito Público y del Tesoro Nacional, “el futuro de los activos es definitivamente la tokenización”, calificándola como “la tendencia más importante” y como un asunto que va más allá de la digitalización y la desmaterialización de los activos financieros.
Respecto a las ventajas que ofrece la tokenización para emisiones como la deuda pública colombiana, Arias hizo énfasis es la operación integrada de la emisión, la negociación, la liquidación, el pago y la custodia, dados los alcances de la tecnología blockchain. Además, agregó, ofrece una alta velocidad –con negociación permanente, sin sesiones de transacción–, transparencia, la accesibilidad, gracias al fraccionamiento de activos tokenizados, y la eficiencia operacional.
Foto cedidaHelen Jewell, responsable de Renta Variable para EMEA y Asia-Pacífico, y Shilpee Raina, gestora principal del fondo Janus Henderson Forty y del ETF Transformational Growth.
Janus Henderson Investors ha anunciado dos nombramientos senior para ampliar sus capacidades en renta variable. En concreto, la gestora ha incorporado a Helen Jewell como responsable de Renta Variable para EMEA y Asia-Pacífico y nombrado a Shilpee Raina gestor principal de su fondo Janus Henderson Forty y del ETF Transformational Growth. Según destacan desde la gestora, Jewell se unirá el próximo diciembre y estará ubicada en Londres, por su parte, Raina asumirá la gestión del fondo en enero de 207 y trabajará desde las oficinas de Nueva York, junto al actual gestor Brian Recht.
Helen sucede a Lucas Klein, quien se retira de la industria de la gestión de activos tras casi tres décadas de trayectoria profesional. Shilpee sucede al gestor Nick Schommer, que dejará Janus Henderson tras 13 años en la firma. Tanto Lucas como Nick han realizado contribuciones significativas a la organización y a los clientes, por lo que la firma agradece su liderazgo y compromiso durante este tiempo. En su nuevo cargo, Helen Jewell dirigirá los equipos de análisis y gestión de carteras de renta variable en las regiones de EMEA y Asia-Pacífico, además de sumarse al Comité Ejecutivo de Janus Henderson. Jewell procede de BlackRock, donde ocupaba el cargo de Directora de Inversiones (CIO) Internacional de Renta Variable Fundamental. Anteriormente, trabajó durante una década en Goldman Sachs como subdirectora de análisis para EMEA y comenzó su carrera en banca de inversión en Deutsche Bank. Cuenta con un máster en Matemáticas por la Universidad de Oxford y posee la titulación CFA.
Por su parte, Shilpee Raina asumirá la gestión principal de los fondos Janus Henderson Forty y Transformational Growth junto a Brian Recht. La combinación une los más de 20 años de experiencia de Raina en renta variable de gran capitalización con el profundo conocimiento de Recht sobre las estrategias de la firma. El equipo mantendrá la filosofía de inversión asentada, el enfoque de alta convicción y la identificación de empresas de alta calidad con ventajas competitivas duraderas y potencial de crecimiento a largo plazo. Según matiza la firma, Ed Su se mantendrá como gestor del fondo Janus Henderson Contrarian tras la salida de Nick Schommer. Raina se incorpora a la firma procedente de JP Morgan Asset Management, donde ejercía como cogestora de la estrategia Large Cap Core Equity. Se unió a dicha entidad en 2005, es graduada en Comercio por la Universidad de Virginia y cuenta con la acreditación CFA.
«Estamos muy satisfechos de la incorporación de Helen y Shilpee a nuestro equipo. Son talentos reconocidos en la industria que aportan una capacidad de inversión excepcional y un compromiso firme con los clientes. Helen cuenta con una amplia trayectoria fortaleciendo capacidades de investigación y creando equipos de alto rendimiento. Shilpee combina una sólida experiencia en grandes compañías con una filosofía alineada con nuestro análisis fundamental desde abajo hacia arriba. Lucas ha sido fundamental para el éxito de nuestro negocio de renta variable a lo largo de los años y un líder excepcional. Nick ha sido un miembro muy valioso de nuestro equipo en Denver. Agradecemos profundamente sus aportaciones y les deseamos lo mejor en sus nuevas etapas», señala Ali Dibadj, consejero delegado de Janus Henderson Investors. Tanto Helen como Shilpee trabajarán estrechamente con Lucas y Nick durante los próximos meses para garantizar una transición fluida.
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El entusiasmo por el real estate no cesa en el Viejo Continente, tanto en los mercados públicos (vía inmobiliarias cotizadas) como en los privados, con inversión directa en inmuebles. Según datos de INREV (la Asociación Europa para Inversores en Vehículos de Real Estate No Cotizados, por sus siglas en inglés), el sector encadena nueve trimestres consecutivos de crecimiento, aunque se haya ralentizado hasta el 0,1 % en el segundo trimestre de 2025. Además, según las últimas previsiones de CBRE, el retorno total medio estimado para Europa podría alcanzar el 8,8 % anual para el quinquenio 2026-2030.
Persiste el potencial alcista
Hans Vrensen, Head of Research & Strategy Europe de AEW (parte de Natixis IM), indica que se prevé que oficinas y centros comerciales superen esta media, con unas previsiones del 9,8 % y el 9,1 %, respectivamente. Vrensen destaca como mercado más atractivo el de Reino Unido, con unos retornos esperados del 13,3 % anual.
Cabe recordar que el inmobiliario europeo aún sigue acusando la fuerte corrección vivida tras el covid. Según datos de INREV, los valores de capital aún son del -0,85 % anual en los últimos cinco años, siendo el segmento de oficinas precisamente el más rezagado, con caídas anuales del 5,1 % y del 3,5 % a tres y cinco años, respectivamente. En cambio, el sector residencial ha crecido en términos de valor del capital un 2,5 % por año a tres años, y un 2,2 % a cinco años.
“Teniendo en cuenta las mayores tasas de desocupación de las oficinas, especialmente en ubicaciones secundarias, y la escasez de vivienda que se viene registrando desde hace tiempo en la mayoría de los mercados europeos, estas diferencias parecen reflejar los fundamentos del mercado de ocupantes”, reflexiona Vrensen.
Celso Gómez, director de Inversión y Gestión del Suelo de Culmia, corrobora que “las valoraciones inmobiliarias europeas se encuentran en una fase de mayor estabilización y progresiva normalización”. El experto también coincide en que “el mercado sigue siendo muy selectivo y existen diferencias significativas entre segmentos”: pone por un lado a los activos respaldados por tendencias estructurales de demanda (vivienda, residencias de estudiantes, centros de datos), que han mostrado “una elevada resiliencia, apoyados en la escasez de oferta y en el crecimiento de las rentas” y, en el otro lado, el experto también sitúa a las oficinas, pero no a todas. “Determinados activos de oficinas secundarias, retail no prime o inmuebles con riesgo de obsolescencia siguen cotizando con descuentos relevantes respecto a los niveles previos al ajuste, al requerir mayores inversiones y ofrecer una menor visibilidad sobre el crecimiento futuro de sus ingresos”, resume.
Por estos motivos, concluye Gómez, “los descuentos actuales responden cada vez más a factores específicos de cada segmento y de cada activo, y menos a una visión negativa del sector inmobiliario en su conjunto”.
Susana Cabrera, Regional Manager and Head of Investment Management Iberia de Patrizia, también insiste en que el entorno actual es distinto al shock vivido en 2022, ya que se espera que el impacto de la inflación y los tipos de interés “sea más moderado”. La experta considera que, junto con la “limitada oferta existente en numerosos segmentos”, esto debería permitir que “el crecimiento de las rentas siga actuando como elemento de apoyo y proporcionar un entorno más favorable para el inmobiliario que durante el anterior ciclo de reajuste de valoraciones”.
Crisis de oferta
Los expertos consultados aluden a la confluencia de grandes tendencias de largo plazo como explicación para entender la situación actual del real estate europeo. Desde Patrizia, Susana Cabrero habla de presión demográfica y escasez de vivienda como drivers del sector residencial, mientras que el rápido desarrollo de la IA está estimulando la demanda de centros de datos. “La digitalización y la transición energética están abriendo nuevas oportunidades en distintos segmentos del mercado inmobiliario”, constata.
“Los factores favorables para el sector inmobiliario europeo provienen del mercado de ocupación, donde observamos una recuperación en la absorción de superficie”, explica por su parte el experto de AEW. Destaca particularmente el sector de oficinas, donde han comenzado a reducirse las tasas de desocupación desde los máximos cíclicos recientes.
A estos factores macro hay que añadir el evidente déficit de oferta. Cabrera afirma que “los elevados costes de construcción y las dificultades de viabilidad de los nuevos desarrollos han reducido la actividad promotora en numerosos segmentos, creando un entorno más favorable para los niveles de ocupación y el crecimiento de las rentas”.
Para Celso Gómez, la clave sigue estando en el déficit estructural de oferta que atraviesa el continente y al que España no es ajena, “tanto en vivienda como en otros segmentos vinculados al alojamiento (“living”), como las residencias de estudiantes”, segmentos donde ven las más oportunidades dentro del real estate en Culmia debido a su “capacidad para responder a necesidades reales de la sociedad” y a su potencial para “generar crecimiento sostenible a largo plazo”.
El experto habla de una demanda más que sólida, sustentada en “la creación de hogares, los movimientos demográficos y la creciente movilidad internacional”, a la que el mercado no está dando respuesta a suficiente velocidad debido a una combinación de plazos urbanísticos, disponibilidad de suelo, costes de construcción y complejidad regulatoria.
Gómez constata el creciente apetito de inversores que cuentan con un volumen relevante de capital, aunque afirma que también va a primar la selectividad: “El capital institucional ya no busca únicamente una rentabilidad atractiva. También demanda seguridad en la ejecución, transparencia, buena gobernanza y capacidad de gestión”. Por ello, reflexiona, en mercados cada vez más complejos, “disponer de un partner local con un conocimiento profundo del suelo, capacidad de gestión urbanística, experiencia promotora y estándares profesionales contrastados puede ser determinante para el éxito de un proyecto”.
“La profesionalización del sector, la transparencia y la alineación con los inversores son factores tan relevantes como el propio activo”, concluye.
¿Y los riesgos?
El principal riesgo que aqueja al sector es de carácter macro, con el incremento de los tipos de interés y de los costes de los materiales, la mano de obra y la energía. “La inflación tras la guerra de Ucrania y el aumento de los tipos de interés han elevado las rentabilidades iniciales y han reducido los valores de capital a los que los promotores pueden entregar los proyectos a los inversores finales”, añade Hans Vrensen desde AEW. “Un nivel elevado de incertidumbre podría retrasar la recuperación de los mercados de inversión y volver a ejercer presión sobre las valoraciones si los tipos de interés aumentasen de forma significativa”, añade la experta de Patrizia.
El segundo riesgo citado es geopolítico: “Una prolongación de los conflictos tanto en Ucrania como en Oriente Medio podría impulsar aún más la inflación y los tipos de interés, lo que tendría un impacto negativo en los valores de capital y, al mismo tiempo, supondría el riesgo de una desaceleración del crecimiento macroeconómico”, continúan desde la gestora de Natixis IM.
El mercado español presenta un tercer riesgo adicional. Tanto desde Culmia como desde Patrizia denuncian la complejidad regulatoria, “particularmente en el ámbito residencial, donde la colaboración público-privada y la seguridad jurídica son elementos clave para movilizar la inversión necesaria y contribuir a incrementar la oferta”, afirma Celso Gómez. “Los inversores también siguen de cerca la incertidumbre regulatoria en determinados segmentos y las crecientes tensiones en torno a la accesibilidad de la vivienda”, añade Cabrera.
La visión del lado cotizado
Para aquellos inversores que prefieren optar por una asignación a activos inmobiliarios a través de mercados públicos, Víctor Asensi, country head de DPAM para España y Latam, destaca hasta cuatro factores de apoyo: la resiliencia de los fundamentales operativos – “los resultados del primer semestre han mostrado crecimiento de las rentas, niveles de ocupación generalmente elevados y una demanda sostenida de espacios en retail, logística y determinados mercados de oficinas”-; la mejora de los balances y de las condiciones de financiación; la actividad corporativa (tanto recompras de acciones como operaciones de fusiones y adquisiciones); y la reorganización en curso de las cadenas de suministro, la digitalización de Europa y el crecimiento de la inteligencia artificial.
A estos factores, el experto añade que “una mayor visibilidad sobre la política monetaria y unos niveles de inflación que permanezcan bajo control podrían favorecer una recuperación antes de que esta sea plenamente visible en los mercados inmobiliarios directos”, resume Asensi.
Desde DPAM suman a estos factores que las valoraciones del inmobiliario cotizado se mantienen atractivas “tanto desde una perspectiva histórica como en relación con el valor de los activos subyacentes” explica Asensi: “En términos generales, el sector cotiza con un descuento estimado de aproximadamente entre el 25 % y el 30 % sobre el valor liquidativo (NAV), aunque la dispersión entre compañías y subsectores sigue siendo considerable”, indica Asensi, que puntualiza que “no todos los descuentos deben interpretarse de la misma manera”.
Por ejemplo, explica que para el caso de centros comerciales líderes y con buena ubicación “la amenaza estructural del comercio electrónico ya está más que descontada en las valoraciones”, al tiempo que los fundamentales operativos “han mejorado significativamente”.
En cambio, constata que las valoraciones del segmento logístico están menos deprimidas “ya que el mercado reconoce mejor su potencial de crecimiento estructural”. DPAM también está encontrando oportunidades en compañías con carteras de desarrollo de alta calidad, crecimiento visible y exposición a centros de datos.
Otro segmento donde es necesaria una diferenciación “significativa” en palabras de Asensi es el de oficinas: desde la gestora destacan entre los activos prime “en Londres y algunas otras ubicaciones céntricas”, por observar que están mostrando “una demanda razonablemente sólida y una evolución favorable de las rentas”, mientras que, por el contrario, “los edificios secundarios con peores credenciales medioambientales o que requieren importantes inversiones de capital afrontan un riesgo real de obsolescencia”.
En resumen, desde DPAM consideran que las valoraciones en el sector retail – que se mantiene como una de sus mayores convicciones- “siguen reflejando una percepción excesivamente negativa”. En cambio, el experto destaca que este segmento “combina unas valoraciones atractivas con un sólido comportamiento operativo: crecimiento de las rentas, ventas saludables de los inquilinos, elevados niveles de ocupación y una mayor disciplina en el desarrollo de nueva superficie”.
¿Cómo será el futuro del real estate?
Tendencias como el auge del residencial prometen seguir teniendo una proyección multi anual, aunque evolucionada. Según la encuesta “Real Estate 2040: Beyond the Core”, efectuada por Deutsche Bank, las mayores oportunidades de inversión para 2040 se esperan en “la intersección entre vivienda, salud, datos y energía”, en aquellos sectores vinculados a “presiones demográficas estructurales, capacidad digital y transición energética”.
Por sectores, el estudio detectó que la construcción de viviendas modulares se alza como la mayor oportunidad para los encuestados: “Los participantes no la encuadraron como una técnica de construcción de nicho, sino como una respuesta estructural a una de los obstáculos más persistentes para el real estate: la incapacidad para entregar vivienda a escala, con ritmo y predictibilidad”, en un contexto de escasez persistente de la vivienda en las grandes ciudades que está obligando a inversores y políticos a considerar modelos alternativos de construcción.
Otra de las ideas que lanza el estudio es el almacenamiento de baterías, como beneficiario de la transición energética: “A medida que los sistemas eléctricos se vuelvan más descentralizados y cada vez más dependientes de la intermitencia de las renovables, los encuestados destacaron la demanda creciente de activos que sostienen la resiliencia, flexibilidad y equilibrio de la red”, establece el estudio.
De manera interesante, el estudio detectó dos resultados distintos en función de la experiencia laboral de los encuestados: mientras que aquellos con menos de 15 años de experiencia mostraron una mayor apuesta por segmentos más vinculados a la tecnología – particularmente instalaciones para dar servicio a vehículos autónomos y parques de IA y robótica-, los participantes de más edad destacaron el atractivo de sectores vinculados al envejecimiento de la población, como Intergenerational Livingo Integrated Wellness & Longevity Hubs, una elección que el estudio interpreta como que “el envejecimiento de la población en Europa y las agudas presiones sobre la vivienda requieren de innovación residencial”.
Foto cedidaGiselle Lai, Director, Digital Assets Strategist, Asia Pacific en Fidelity International.
El bitcoin ha madurado hasta convertirse en una clase de activo diferenciada y ha sido una de las inversiones con mejor comportamiento durante buena parte de los últimos 15 años, según el último análisis de Fidelity. Por ello, los inversores deben preguntarse ahora si una asignación cero al bitcoin y a otros activos digitales sigue representando una decisión de cartera deliberada y bien fundamentada. A la vista de la creciente madurez del bitcoin, su perfil de liquidez y sus efectos históricos en las carteras, es posible que los inversores tengan que articular una justificación más clara para mantener la falta de exposición, aunque una asignación nula siga siendo adecuada para algunos mandatos.
Justificar la falta de exposición a bitcoin
«En términos generales, los activos digitales se encuentran todavía en una fase temprana de su desarrollo: la tokenización sigue siendo una tecnología incipiente, mientras que los casos de uso en el mundo real para otras blockchains, como ethereum o solana, aún se están desarrollando. El bitcoin, por el contrario, ha salido de los márgenes de los mercados financieros, llegando en ocasiones a superar a la plata por capitalización bursátil y acercándose a las 10 acciones cotizadas de mayor tamaño. Además, ha sido el activo con mejor comportamiento en 11 de los últimos 15 años. Eso no elimina la necesidad de que los inversores actúen con cautela, sobre todo a tenor de la volatilidad del bitcoin, pero sí cambia el marco», explica Giselle Lai, Director, Digital Assets Strategist, Asia Pacific en Fidelity International.
Los estudios han revelado que, históricamente, incluso las asignaciones pequeñas han influido de manera significativa en los resultados de las carteras, mientras que las decisiones de financiación y los enfoques de rebalanceo suelen tener un impacto reducido frente a la decisión inicial de asignación.
El bitcoin ha generado las mayores rentabilidades entre todas las clases de activos en diferentes horizontes temporales durante los últimos 15 años. Sin embargo, también ha mostrado la mayor volatilidad. Desde una perspectiva histórica, esta volatilidad se ha visto compensada en términos ajustados al riesgo, ya que el bitcoin ha registrado ratios de sharpe y de sortino comparativamente elevados. «Por ello, su inclusión en las asignaciones de activos en determinados momentos de los últimos 15 años podría haberse considerado comparable a otros enfoques de riesgo para conseguir rentabilidades diversificadas», asegura Li, que matiza que dada la breve trayectoria del bitcoin, «sus ganancias desmesuradas iniciales y su comportamiento cíclico hacen que el análisis sea difícil de realizar, y las decisiones deberían tomarse caso por caso, en lugar de adoptarse desde una perspectiva general».
Activos digitales y carteras 60/40: nuevo enfoque de la diversificación
El bitcoin es, en esencia, un activo escaso puesto que su límite máximo de 21 millones de monedas y su calendario de oferta predeterminado respaldan la idea de evaluarlo como si funcionara de manera similar a un activo monetario escaso, como el oro, explica Li, que añade que tanto el bitcoin como el oro comparten ciertas características como depósito de valor (la escasez y un papel percibido en la preservación del poder adquisitivo) y, de hecho, han reaccionado de manera similar durante algunas crisis de mercado en los últimos años. Sin embargo, no son intercambiables. Sus diferentes bases de inversores y su correlación a largo plazo relativamente baja sugieren que el bitcoin aún puede aportar algo distinto a las carteras que ya tienen oro. En este contexto, el bitcoin podría considerarse menos como un sustituto de los depósitos de valor tradicionales y más como una exposición complementaria con diferentes motores de rentabilidad y características de liquidez.
Eso tiene implicaciones más amplias para el futuro de la configuración de las carteras 60/40, tal y como explica Li. «Tras un largo periodo en el que la combinación de acciones y bonos constituía la base de las carteras diversificadas, los inversores se enfrentan ahora a la duda de si esa estructura es suficiente en un entorno caracterizado por una dinámica inflacionista cambiante, correlaciones variables y unos efectos de diversificación de los bonos potencialmente menores», apunta. La experta añade que aunque el bitcoin no es una solución universalmente adecuada para todos los inversores, «constituye una posible asignación alternativa que puede merecer ser tenida en cuenta dentro de un enfoque más flexible de la diversificación, el dimensionamiento de las posiciones y los presupuestos de riesgo».
Las fuentes de financiación mostraron pequeñas diferencias
Al analizar estas posibles asignaciones al bitcoin, los inversores han echado mano históricamente de cualquiera de las dos partes de la cartera, aunque la financiación suele proceder con mayor frecuencia de la parte de renta variable. Muchos gestores de inversiones califican la elevada volatilidad del bitcoin como «arriesgada» y, por lo tanto, lo financian con dinero procedente de la categoría de activos «de riesgo».
Sin embargo, los estudios sugieren que las diferentes fuentes de financiación no tienen un impacto significativo en el potencial de rentabilidad: los resultados son similares en las tres opciones de financiación del ejemplo hipotético que se muestra a continuación. Por lo tanto, «la decisión puede girar menos en torno a la procedencia de la financiación y más en torno a la decisión inicial de dejar atrás una asignación cero», argumenta Li.
El bitcoin puede tener un gran impacto, pero con cautela
En general, dada la posición del bitcoin como el activo digital líder, es probable que ya no sea viable adoptar un enfoque pasivo de “no tomar decisiones” respecto a las asignaciones a bitcoin. El elevado potencial de impacto de esta clase de activo, a juicio de Li, implica que los inversores deben realizar un cierto grado de análisis y tomar decisiones activas en torno a las asignaciones. Aunque históricamente ha mostrado un alto techo de rentabilidad, también ha registrado caídas significativas y, por ello, debe evaluarse con el mismo rigor que otras clases de activos.
Su volatilidad, el contexto normativo y la adecuación al mandato siguen siendo limitaciones importantes. Sin embargo, dado su perfil histórico de rentabilidad, su baja correlación a largo plazo con los activos tradicionales y su papel potencial a la hora de replantearse el diseño de carteras, la carga del análisis podría estar cambiando. En el entorno actual, tener una exposición “cero” ya no puede ser sinónimo de que simplemente no se ha tomado una decisión. Es una posición que requiere su propia lógica de inversión.
Bitcoin cae un 15 % en una semana y es noticia. Lo recupera un mes después y vuelve a ser noticia. Ese ciclo se ha repetido tantas veces que ya pasa por ser toda la historia del cripto, pero está lejos de serlo.
Debajo de los vaivenes de precio, quiero destacar cuatro desarrollos distintos que vienen cambiando cómo funciona realmente la industria. Esto va más allá de Bitcoin o Ethereum: hablamos de cómo la trifecta web3, cripto y blockchain se está convirtiendo en parte del sistema financiero.
Los reguladores ya tienen sus reglas por escrito
Durante años, un banco que quisiera acercarse a las stablecoins no tenía una respuesta clara a una pregunta básica: ¿qué pasa si el emisor no tiene en verdad los dólares que promete? TerraUSD le dio la respuesta a todos en 2022, cuando un token atado al dólar colapsó a unos pocos centavos casi de la noche a la mañana. La GENIUS Act, aprobada en Estados Unidos en 2025, cerró ese vacío.¹
Ahora los emisores deben respaldar sus stablecoins uno a uno con dólares reales y bonos del Tesoro de corto plazo, y reportar esas reservas de forma periódica. La Unión Europea construyó un marco comparable por la misma época. Los departamentos de compliance que antes escribían «estatus regulatorio incierto» cada vez que mencionaban la palabra cripto, ahora pueden escribir otra cosa.
Wall Street se puso al día
En 2017, Larry Fink calificó a Bitcoin como «an index for money laundering». En 2024, lo llamó «digital gold», un giro que refleja cuánto avanzaron la infraestructura y los casos de uso reales: la custodia se resolvió, los fondos regulados se volvieron un vehículo concreto, y la línea entre el activo y la especulación en torno a él se hizo más nítida.² BlackRock, la firma que dirige Fink, gestiona hoy un ETF de Bitcoin con decenas de miles de millones de dólares.
JPMorgan, cuyo CEO alguna vez juró despedir a cualquier trader que operara Bitcoin, hoy evalúa dejar que sus clientes lo hagan.³ Desde que se lanzaron los primeros ETFs de Bitcoin en enero de 2024, atrajeron cerca de 87.000 millones de dólares en flujos netos, con compradores tempranos como el fondo de la Universidad de Harvard y el fondo soberano de Abu Dabi.⁴ Aun así, menos de medio punto porcentual del patrimonio asesorado en EE.UU. está hoy en cripto.⁴ La mayor parte del dinero todavía no llegó.
Las stablecoins mueven dinero sin que nadie lo note
Una stablecoin es un token diseñado para valer siempre un dólar, un euro u otra moneda tradicional, respaldado por efectivo y bonos del gobierno guardados en reserva en algún lugar. Esa es toda la idea. Suena poco llamativo hasta que uno mira qué reemplaza: una empresa en San Pablo que le paga a un proveedor en Singapur a través del sistema bancario tradicional espera entre tres y cinco días a que la transferencia se acredite, y paga una comisión por el privilegio. El mismo pago en una stablecoin respaldada por dólares se liquida en minutos, por centavos.
Esa brecha explica por qué las stablecoins ya suman más de 300.000 millones de dólares en circulación, y por qué incluso JPMorgan tiene su propia versión, JPM Coin, que procesa miles de millones de dólares en transacciones todos los días.¹ Los bancos no están adoptando stablecoins porque estén convencidos ideológicamente, sino porque la alternativa es más lenta y más cara.
Edificios, acciones y fondos, cortados en piezas más chicas
La tokenización toma algo que ya existe, como un edificio de oficinas, un fondo de crédito privado, una acción que cotiza en bolsa, una barra de oro, y representa su propiedad como un token digital que puede dividirse, negociarse y rastrearse con más facilidad que una escritura en papel o un documento de suscripción a un fondo.
Un fondo privado que antes exigía un ticket mínimo de 250.000 dólares puede, tokenizado, venderse en piezas de 500 dólares. Pensemos en un edificio de departamentos de 40 millones de dólares: tokenizado, ya no necesita un solo comprador con 40 millones, sino suficientes compradores dispuestos a quedarse cada uno con un token.
Ya hay versiones tokenizadas de acciones que cotizan en bolsa operando en varias plataformas, y se liquidan en segundos en vez de esperar el día hábil estándar. BlackRock y Franklin Templeton tokenizaron fondos del mercado monetario. La cantidad de inversores que tienen activos del mundo real tokenizados creció casi un 8 % en un solo mes este año.⁵
El tamaño del ticket es solo una parte de lo que está cambiando. La otra mitad son las propias plataformas: las mejores ahora se conectan a la misma cuenta de bróker o transferencia bancaria que el inversor ya usa, en lugar de exigirle una wallet y un login aparte, además de un conocimiento práctico de blockchain. Es un problema en el que pensamos constantemente en LYNK: la tecnología sólo amplía el acceso cuando elimina fricción, no cuando agrega una nueva. Naturalmente, esto no elimina el riesgo subyacente del activo, sino la fricción de comprarlo, venderlo y mantenerlo.
Dónde nos deja esto
Hace cuatro años, un fondo tokenizado con un mínimo de 500 dólares, o un pago transfronterizo que se liquida en minutos en vez de días, era algo teórico. Hoy, ambas cosas son rutina. Ninguna de las dos ocurrió porque el cripto ganó un debate sobre su futuro, sino porque reglas más claras quitaron la excusa para esperar, y porque la vía tradicional se fue encareciendo.
Considero que esta tendencia seguirá avanzando de dos formas: una más visible, con inversores adquiriendo criptomonedas de forma directa, o a través de un fondo o un ETF, tal como generaciones anteriores compraban oro u otros metales..
El otro avance, en cambio, estará basado en la tecnología detrás del hype: los mismos rieles que hoy mueven el pago de una stablecoin en minutos, o dividen un edificio de 40 millones de dólares en acciones digitales, se convertirán en el backbone utilizado detrás de una hipoteca que se liquida el mismo día, o de un pago de seguro que nadie tiene que reclamar. Nadie involucrado necesitará saber que hubo blockchain de por medio.
Ese tipo de adopción es más difícil de ver, y probablemente sea más grande: no como una elección que los inversores toman individualmente, sino como infraestructura que toma terreno en silencio, y que se consolida cada vez más.
Tribuna de Fernando Tobías, Marketing Director de LYNK Markets
No hace mucho tiempo, los mercados de commodities se consideraban adecuados únicamente para inversionistas con la mayor tolerancia al riesgo. Ahora que los commodities se han convertido en una parte significativa de muchos portafolios, los inversionistas podrían encontrarse entre la espada y la pared: las estrategias activas van abiertamente en contra de sus motivaciones estratégicas para invertir en commodities, mientras que las soluciones pasivas pueden crear portafolios mal estructurados que pueden ser vulnerables al adelantamiento de operaciones (front-running).
¿Por qué invertir en commodities?
Las inversiones en commodities han pasado de ser exóticas a ser más habituales en los portafolios de los inversionistas durante las últimas dos décadas. Las conversaciones con clientes indican que típicamente implementan asignaciones a commodities por dos razones:
Protección contra la inflación: Los portafolios de futuros de commodities tienden a registrar una valorización significativa durante períodos de inflación.
Diversificación: Las correlaciones de los rendimientos de los commodities con los rendimientos de renta variable y renta fija tienden a ser bajas.
Ya sea para protección contra la inflación o para diversificación, esta clase de activo está hoy firmemente establecida en la mayoría de los portafolios modelo y ha captado grandes flujos de capital en los últimos años.
Apuestas problemáticas en estrategias activas
Parte de estos flujos se ha dirigido a gestores activos, cuyas estrategias suelen tomar posiciones activas en commodities basándose en análisis fundamental o técnicas cuantitativas. En muchos casos, estas estrategias también invierten agresivamente el colateral subyacente.
Ambas apuestas activas pueden resultar problemáticas tras un análisis más detallado, ya que parecen debilitar las motivaciones de muchos inversionistas. ¿Ofrece un portafolio protección contra la inflación si un gestor decide subponderar o incluso vender en corto un commodity? ¿La introducción de estrategias de renta fija en el fondo de colateral disminuye la diversificación esperada frente a las inversiones de renta fija existentes del inversionista? Por su naturaleza, las estrategias activas en commodities pueden estar en contradicción con los principales objetivos estratégicos para invertir en esta clase de activos.
Peligros potenciales de las soluciones pasivas
Las soluciones pasivas basadas en índices amplios de commodities, como el S&P Goldman Sachs Commodity Index (S&P GSCI®) y el Bloomberg Commodity Index (BCOM), también han recibido grandes flujos. Si bien las comisiones de gestión y los costos de implementación tienden a ser más bajos en este enfoque, estas soluciones pueden conllevar sus propios riesgos.
Dado que no existe un equivalente a la capitalización de mercado en los mercados de futuros, los gestores emplean otras métricas para ponderar los commodities que integran estos índices. La elección de la métrica puede dar lugar a portafolios dramáticamente diferentes detrás de los diversos índices de mercado amplio, confundiendo a los inversionistas que creen estar invirtiendo en un segmento del mercado no sesgado o de menor riesgo.
Un riesgo aún más preocupante es que los portafolios generados con estas métricas a menudo presentan concentraciones materiales: el GSCI mantiene casi el 40 % de su portafolio en dos contratos de petróleo, mientras que el BCOM tiene una cantidad similar de su portafolio en petróleo, gas natural y oro. Las reglas de construcción del índice son lo suficientemente explícitas como para que otros participantes del mercado puedan explotar los patrones predecibles de compra y venta de los mandatos pasivos en perjuicio de otros inversionistas. Debido a estos problemas, muchos inversionistas consideran que las soluciones pasivas en commodities son subóptimas.
El enfoque de Parametric para la inversión en commodities
El enfoque basado en reglas de Parametric para la inversión en commodities incorpora ideas como ponderaciones objetivo, rebalanceo sistemático y exposición diversificada tanto a nivel de commodities individuales como de sectores.
A diferencia de muchas estrategias activas, este enfoque busca proporcionar los beneficios estratégicos de mantener una exposición constante, amplia y exclusivamente compradora (long-only) a numerosos commodities, evitando apuestas en renta fija.
A diferencia de muchas estrategias pasivas, este enfoque evita las consecuencias de la concentración y utiliza reglas de negociación que son transparentes para nuestros inversionistas, pero lo suficientemente ambiguas como para evitar que otros se adelanten a sus operaciones (front-running).
Características de la clase de activos de commodities
Alta volatilidad
Las inversiones en commodities tienen una reputación bien merecida de experimentar altos niveles de volatilidad, incluso en períodos muy cortos. Los precios de los commodities están intrínsecamente ligados a riesgos como la agitación política, las condiciones climáticas y otros factores derivados de una demanda generalmente fija combinada con una oferta incierta. Estos aspectos se combinan para elevar la volatilidad de los precios de commodities individuales por encima de la volatilidad de los precios de las acciones de mercados desarrollados o emergentes en la mayoría de los casos.
Reversiones frecuentes
Los commodities pueden considerarse la única clase de activos donde las reversiones de precios son la norma, debido en gran medida a esta dinámica entre precios y oferta: cuando los precios son bajos, los productores tienden a reducir su producción o disminuir sus esfuerzos para descubrir y extraer nueva oferta, lo que a su vez causa una disminución en la oferta que eventualmente se refleja en un precio más alto. El aumento de precios incentiva a los productores a dedicar recursos para capitalizar el incremento de la demanda. Dado que la oferta resultante tiende a sobrepasar la demanda real, el mercado pasa a una condición de sobreoferta, lo que nos devuelve al punto de partida del ciclo.
Baja correlación
La clase de activos de commodities abarca bienes físicos disímiles que comparten pocos impulsores comunes de retorno; por ejemplo, poco conecta el precio del maíz con el precio del aluminio. Eso diferencia a los commodities de las acciones y los bonos, donde las variables económicas crean de forma natural un beta de clase de activo. Por esta razón, las correlaciones promedio entre los miembros de un sector de commodities tienden a ser muy bajas o negativas.
Un enfoque disciplinado para invertir en commodities
Los inversionistas que esperan capturar los beneficios de diversificación o lucha contra la inflación de los commodities deben navegar por una clase de activos con alta volatilidad, impresionantes reversiones de precios y dinámicas de fijación de precios que difieren notablemente de las de los mercados de bonos o acciones. La Estrategia de Commodities de Parametric que hemos desarrollado es un enfoque diseñado que aplica heurísticas de sentido común para abordar estos problemas.
La Estrategia de Commodities de Parametric se fundamenta en los siguientes elementos clave:
Diversificación a nivel de commodity y sector
Un portafolio construido para enfatizar la diversificación puede amortiguar la volatilidad de commodities individuales a nivel de portafolio. La Estrategia de Commodities de Parametric elige ponderaciones objetivo que enfatizan la diversificación a nivel de commodity y sector, al tiempo que reflejan las condiciones de liquidez de cada commodity.
Estructura temporal de los futuros
Quizás ninguna parte de la inversión en commodities genere más confusión y controversia que las causas e impactos de la estructura temporal en un portafolio de commodities. En pocas palabras, el precio de un contrato de futuros difiere según la fecha de vencimiento, de manera similar a la curva de rendimiento que se observa en las tasas de interés. Muchos factores determinan la estructura temporal del precio de un futuro de commodity, como las dinámicas de oferta y demanda, los costos de almacenamiento e incluso las tasas de interés. Se dice que un commodity cuyos precios de futuros aumentan a medida que se incrementa el tiempo hasta el vencimiento está en contango, mientras que un commodity cuyos precios de futuros disminuyen está en backwardation.
Un inversionista debe rolar (roll) una posición —vendiendo el contrato por vencer y comprando un contrato a un plazo más lejano— antes del vencimiento para evitar recibir la entrega del commodity subyacente.
Portafolio de efectivo
Un portafolio de futuros de commodities, tal como se representa en los índices principales, representa en realidad dos portafolios: un portafolio de futuros de commodities y un portafolio de efectivo que respalda estas posiciones de futuros. Estos índices asumen que el portafolio de efectivo se invierte en T-Bills (Letras del Tesoro de EE. UU.) a tres meses.
Trabajamos hacia nuestras ponderaciones objetivo en varios pasos:
Agregamos cualquier commodity no incluido en los índices primarios, siempre que tenga un volumen de negociación adecuado y el potencial de diversificar aún más el portafolio. Aunque un portafolio con ponderaciones iguales puede ser el más diverso en teoría, debemos hacer algunas concesiones para lidiar con los problemas del mundo real.
Establecemos ponderaciones objetivo para el portafolio que reflejen la restricción de liquidez; es decir, disminuimos la ponderación de los commodities menos líquidos, lo que nos permite construir un portafolio tan diversificado como lo permitan las dinámicas del mercado.
Modificamos estas ponderaciones objetivo para reducir concentraciones no intencionadas que pudieran introducirse. Si dos commodities representan exposiciones subyacentes similares, desestimamos ambos para evitar crear concentración en el portafolio.
Asignamos exposiciones a commodities en ponderaciones iguales a cuatro niveles de liquidez. A los commodities similares y de etapas iniciales de producción (upstream) se les asigna un nivel inferior al que implicaría su volumen de negociación, como se demuestra en la membresía y ponderación de cada nivel.
Los inversionistas pueden perder los beneficios de la diversificación a nivel de commodity individual si las ponderaciones objetivo provocan concentración a nivel sectorial. Por ejemplo, los portafolios de commodities equitativamente ponderados tienden a concentrarse en contratos agrícolas debido a la gran cantidad de dichos contratos. Dado que las correlaciones pueden ser elevadas entre commodities del mismo sector, es importante mantener la diversificación a nivel sectorial. Por eso, nuestro proceso de ponderación objetivo busca equilibrar la diversificación a nivel de commodity individual con la diversificación a nivel sectorial.
Reconociendo que los futuros de commodities históricamente han sido más efectivos cuando combaten la inflación inesperada, buscamos mantener exposiciones objetivo en una amplia gama de commodities y sectores de commodities. Así es como ayudamos a garantizar que el portafolio tenga exposición a las presiones inflacionarias, independientemente de dónde surjan.
Minimización de los impactos en la estructura temporal
Existen diversas opiniones sobre cómo abordar el contango y la backwardation al construir un portafolio de commodities. En la Estrategia de Commodities de Parametric, el posicionamiento no cambia en respuesta a las señales de las curvas de futuros o a los cambios en las formas de la curva. Sin embargo, una estrategia que evita los commodities debido a los riesgos de contango pierde las presiones inflacionarias si estos commodities son la fuente de la próxima ola de inflación. La estructura temporal de los commodities también es dinámica: los commodities pueden pasar de contango a backwardation o viceversa de manera impredecible.
Los índices de commodities principales reflejan exposiciones basadas en los contratos de futuros más cercanos al vencimiento. Sin embargo, los efectos de contango y backwardation suelen ser más pronunciados en estos contratos. Estos efectos disminuyen a medida que la exposición del inversionista se traslada a contratos de más largo plazo. Al avanzar hacia contratos situados más adelante en la estructura temporal, la Estrategia de Commodities de Parametric reduce el impacto de la estructura temporal en sus posiciones de commodities.
Un beneficio adicional de trasladarse a exposiciones de más largo plazo es que hay mucho menos dinero pasivo indexado a referencias que reflejan estas posiciones. Esto limita el volumen de negociación pasiva que otros participantes del mercado podrían explotar. El front-running que afecta a la mayoría de los mandatos pasivos es generalmente mucho menos pronunciado en la Estrategia de Commodities de Parametric.
Sin apuestas de renta fija en el efectivo
Muchos inversionistas consideran agregar apuestas activas de renta fija a la porción de efectivo de su portafolio de commodities, típicamente en forma de apuestas de duración o de crédito. Sin embargo, estas apuestas van directamente en contra de las razones estratégicas para invertir en commodities. Las posiciones de duración exponen al inversionista a pérdidas cuando las tasas de interés aumentan. Dado que las alzas dramáticas en las tasas de interés suelen acompañar a los períodos inflacionarios, las apuestas de duración en el portafolio de efectivo pueden anular parcialmente las propiedades de lucha contra la inflación de la parte de futuros del portafolio de commodities.
Las apuestas activas de duración y de crédito en el portafolio de efectivo tienen el potencial de aumentar drásticamente la correlación entre las asignaciones de commodities y de renta fija en el portafolio de un inversionista, reduciendo el beneficio de diversificación de invertir en commodities.
La intención de la Estrategia de Commodities de Parametric es asegurar las propiedades de diversificación y protección contra la inflación de la clase de activos de commodities. Dado que los argumentos anteriores demuestran que inyectar apuestas de renta fija en el portafolio de efectivo contraviene estos objetivos, nuestra estrategia mantiene su portafolio de efectivo en instrumentos del Tesoro de EE. UU. con un vencimiento máximo de doce meses.
Conclusión
Creemos que nuestra estrategia permite a los inversionistas participar en los atributos positivos y el crecimiento a largo plazo de la clase de activos de commodities de manera constante y replicable, sin el riesgo de concentración de los índices de commodities principales. Nuestra experiencia confirma que la diversificación y el rebalanceo son aplicables a los commodities.
Columna de opinión de Greg Liebl, Director, Estrategia de Inversión en Parametric & Adam Swinney, CFA, Estratega Sénior de Inversión en Parametric (Morgan Stanley Invesment Management)