El papel de América Latina en las cadenas mundiales de suministro de minerales críticos está creciendo a medida que se acelera la inversión en infraestructura de IA, energía y defensa. Los crecientes esfuerzos de las economías occidentales para diversificar las cadenas de suministro más allá de China, combinados con un contexto político más favorable, están reforzando las perspectivas a largo plazo de la región. Aun así, aunque los vientos a favor estructurales de la región son fuertes, las diferencias en los regímenes políticos y las posiciones fiscales hacen que una exposición generalizada sea una estrategia arriesgada, lo que subraya la necesidad de selectividad, incluso frente a un contexto estructural favorable. Ese es el diagnóstico de Principal Asset Management, según un comentario de mercados reciente.
Múltiplos de mercado a futuro (precio actual entre ganancias por acción proyectadas)
Fuente: Bloomberg, Gestión de activos financieros, datos del 31 agosto, 2026
La expansión global de la IA se está cruzando con un incremento en la inversión general en infraestructura. A medida que los cambios geopolíticos refuerzan la preparación económica, energética y militar, la creciente demanda global de materias primas está intensificando la atención en las regiones ricas en recursos. América Latina, que posee una proporción significativa de las reservas minerales mundiales, está posicionada para beneficiarse de este cambio.
Aunque históricamente América Latina ha tenido dificultades para desarrollar plenamente su base de recursos debido a limitaciones regulatorias, políticas y de infraestructura, décadas de inversión, en particular de China, han ampliado la capacidad de transporte, energía y minería en toda la región. Como resultado, América Latina está entrando en este nuevo ciclo de inversión como un eslabón cada vez más importante en las cadenas de suministro globales, en lugar de ser simplemente una reserva de recursos sin explotar.
A medida que Estados Unidos y otras economías occidentales buscan diversificar sus cadenas de suministro más allá de China, América Latina está bien posicionada para ampliar su papel más allá de la extracción y, al tiempo que amplía sus fuentes de demanda, aseguran desde Principal. Simultáneamente, los gobiernos recién elegidos en toda la región están adoptando una postura más favorable hacia el sector minero, al tiempo que enfatizan la inversión de capital y el desarrollo económico.
Para los inversores, el creciente papel de América Latina en el suministro de minerales críticos ofrece una exposición diferenciada a la expansión de la IA y de la infraestructura en general. Aunque los desafíos estructurales siguen siendo consideraciones importantes, estos riesgos parecen reflejarse en el descuento de valoración histórico en comparación con otras regiones. Sin embargo, la selectividad sigue estando justificada, recalcaron desde la casa de inversiones. Los inversores deben identificar los países, sectores y empresas mejor posicionados para beneficiarse de la creciente demanda de recursos, un entorno de políticas públicas favorable y una perspectiva fiscal estable.
California lidera Estados Unidos en inversores que utilizan la inteligencia artificial para fundamentar sus decisiones, según Investing.com. La clasificación nacional va seguida de Ohio y Colorado, que empatan en el segundo puesto; mientras que Florida y Texas completan los cinco primeros puestos. Por su parte, Nueva York no logra entrar en el top 10, situándose en el decimotercer lugar.
El lanzamiento del Índice de Inversión en IA de Investing.com analizó 12 meses de actividad de los usuarios en EE. UU. Para realizarlo, se evaluó tanto el uso de la IA para la investigación de inversiones como la interacción de los inversores con acciones centradas en la IA, ajustado al tamaño de la audiencia en cada estado. Los hallazgos clave de este estudio fueron que California se sitúa en el puesto número uno gracias a Silicon Valley como centro de la inversión en IA. Nueva York se coloca en el lugar número 13, a pesar de albergar Wall Street y ser el centro de la industria financiera estadounidense. En cuanto al IA para la investigación entre estados, Florida registra el mayor uso de esta tecnología; mientras que Pensilvania encabeza el país en interacción con acciones centradas en IA.
California lidera, pero Wall Street no
En California se sitúa el auge de la IA en Estados Unidos, siendo la tecnología adoptada por los inversores. El primer puesto en el ranking es evidente, pero los siguientes puestos son más reveladores. Ohio y Colorado empatan en el segundo lugar, y les siguen Florida y Texas. El resto de estados en el top 10 son Utah, Hawaii, Michigan y Minnesota. Este ranking de inversión en IA genera un mapa marcadamente diferente de los centros tradicionales de las finanzas estadounidenses.
“Lo que muestran estos datos es que la gente está investigando más, no menos. La IA ha abierto información que antes estaba fuera del alcance de los inversores minoristas, y eso está nivelando el terreno de juego respecto al lado profesional del mercado. El resultado es el cambio más significativo que estamos rastreando en este momento: un inversor minorista cuantitativamente más sofisticado y, como muestran las clasificaciones, eso está sucediendo en todas partes”, ha señalado Thomas Monteiro, analista sénior de Investing.com.
La IA está cambiando las inversiones
Esta clasificación llega como respuesta a un momento en el que IA se está integrando en los hábitos diarios de inversión de los estadounidenses. Una encuesta independiente de marzo de 2026 reveló que el 62% de los inversores minoristas de EE. UU. ya había utilizado la IA para orientar una decisión de inversión, mientras que más de la mitad afirmó que esperaba que su uso de esta tecnología aumentara. Según el estudio, los inversores también acuden a la IA para mucho más que simplemente preguntar si deben comprar o vender una acción. La actividad analizada muestra el uso de la IA para explorar desde estadísticas bursátiles y análisis técnico hasta noticias de empresas, eventos económicos, dividendos y estados financieros.
Monteiro ha añadido: “La proximidad a Wall Street solía importar muchísimo en términos de investigación. Estos datos sugieren que ahora cuenta menos que antes. Los estados en la cima del índice de IA no suelen ser los que tienen la infraestructura financiera. Lo que podríamos estar observando es un proceso de puesta al día, donde los inversores que iban un paso por detrás en el acceso están cerrando esa brecha y, en algunos estados, cerrándola por completo”.
La investigación de la actividad inversora relacionada con la IA en Estados Unidos forma parte de un proyecto a nivel mundial. Estados Unidos ocupa el puesto número 19 entre los 66 países que califican, mientras que Italia, Polonia, Israel, Chile y Argentina integran los cinco primeros puestos globalmente.
Foto cedidaWilliam Huffman, CEO de Nuveen, y Richard Oldfield, CEO del grupo Schroders.
Nuveen ha completado la adquisición de Schroders, lo que supone la unión de dos instituciones de renombre con negocios altamente complementarios. Según indican, la entidad resultante de la fusión es la única gestora que figura entre las diez primeras a nivel mundial en gestión activa de renta variable, renta fija y mercados privados, y gestiona 2,6 billones de dólares en activos a través de canales institucionales y de gestión patrimonial. Con negocio en más de 40 mercados, la empresa cuenta con una importante presencia en EE.UU., el Reino Unido, Europa y Asia-Pacífico.
“Nuestra histórica fusión nos brinda una oportunidad única para redefinir nuestro sector y ofrecer a los clientes una propuesta que hasta ahora no existía. Juntos, crearemos una plataforma con un desempeño de la inversión líder en los principales mercados de capitales, con la flexibilidad necesaria para adaptar las soluciones a los objetivos específicos de los clientes. Ofreceremos excelencia en materia de inversión y alcance mundial, respaldados por la credibilidad que nos otorgan décadas de presencia sobre el terreno en todo el mundo”, señala William Huffman, CEO de Nuveen.
Según indican, la empresa resultante de la fusión seguirá creciendo e innovando mediante una mayor inversión en capacidades, personal y propuestas para los clientes, y con el apoyo continuo de TIAA (Asociación de Seguros y Rentas Vitalicias para Profesores, por sus siglas en inglés), accionista de largo plazo que invierte junto a los clientes y que ha respaldado las prioridades estratégicas de Nuveen a lo largo de los distintos ciclos de mercado.
Durante los próximos 12 a 18 meses, Schroders seguirá operando de forma independiente dentro de Nuveen, bajo la dirección de Richard Oldfield, CEO del grupo Schroders, que reportará al Sr. Huffman.
Principales valoraciones
“Nuveen es fundamental para que podamos ofrecer ingresos vitalicios y seguridad financiera a millones de personas. La finalización de esta adquisición da lugar a una de las mayores firmas de gestión activa de activos a nivel mundial, con el alcance, el talento y las capacidades necesarias para competir y triunfar en todos los mercados considerados relevantes. Esta unión acelera nuestra estrategia y refuerza las capacidades de inversión que impulsan nuestros productos de jubilación y rentas vitalicias, lo que consolida nuestra capacidad para cumplir nuestra misión de proporcionar ingresos vitalicios a las generaciones venideras”, añade Thasunda Brown Duckett, CEO de TIAA.
Por su parte, Richard Oldfield, CEO del grupo Schroders, ha comentado: “El hito de hoy es un momento extraordinario para nuestros clientes y nuestro negocio. El mundo está cambiando rápidamente en estos momentos, por lo que creemos que la gestión activa es más relevante que nunca: ayuda a los clientes a capear la incertidumbre y a alcanzar los resultados que necesitan. Al aunar nuestras fortalezas complementarias en materia de inversión activa, ofreceremos más a nuestros clientes y tendremos más oportunidades de crecimiento, respaldadas por una cultura compartida centrada en la inversión, una perspectiva a largo plazo y una sólida tradición”.
El futuro de la plataforma de inversión
Como reflejo de la cultura centrada en la inversión de la entidad fusionada, la firma explica que su intención es establecer, con el tiempo, una plataforma de inversión unificada que abarque toda la gama de capacidades en los mercados públicos y privados, dirigida por Saira Malik, que ocupará el cargo de directora de Inversiones y reportará al Sr. Huffman. Además, Johanna Kyrklund pasará a ser la directora de Inversiones de Mercados Públicos y Soluciones de la empresa fusionada, con responsabilidad sobre renta variable, renta fija, multiactivos y soluciones, y reportará en última instancia a la Sra. Malik.
En este sentido, la compañía tiene la intención de organizar su plataforma combinada de mercados privados, valorada en 400.000 millones de dólares, por clases de activos, lo que refleja su compromiso de ampliar su oferta a los clientes. La plataforma de inversión combinada, que abarca desde los mercados públicos hasta los privados, ofrecerá nuevos enfoques para la gestión de los ingresos de jubilación, una mayor eficiencia del capital en las carteras de aseguradoras y una mayor personalización en la gestión patrimonial.
Continuidad para los clientes
Por otro lado, explican que tienen la intención de mantener sus equipos de inversión actuales, tanto en la gestión de activos como en la patrimonial, durante al menos 12 a 18 meses tras la finalización de la operación, mientras se lleva a cabo la planificación de la integración. Según indican, aprovecharán la sólida presencia y el posicionamiento en el mercado de la gestión patrimonial de Schroders, incluida Cazenove Capital, que constituyen elementos estratégicos clave de la estrategia de la entidad resultante de la fusión.
Bajo la dirección del Sr. Huffman, Matt Oomen liderará la atención global a los clientes y se encargará de ayudarles a acceder a toda nuestra gama de servicios. El servicio al cliente sigue siendo una prioridad absoluta, y cualquier cambio que realice la empresa fusionada se realizará pensando en aportar el mayor beneficio a los clientes.
En último lugar, anuncian que, partiendo de la herencia de Schroders, Londres será la sede fuera de EE.UU. de la entidad fusionada. También será su oficina más grande, con puestos de liderazgo clave ubicados en el Reino Unido, lo que reforzará el papel de Londres en la gestión global de activos y patrimonios.
Foto cedidaWilson Barcellos, CEO de Azimut Brasil Wealth Management
Azimut prepara una nueva etapa de expansión en Brasil. La meta, según Wilson Barcellos, CEO de la operación en el país, es alcanzar los 50.000 millones de reales (unos 9.650 millones de dólares) en un “futuro muy próximo”, combinando crecimiento orgánico, nuevas adquisiciones y la ampliación de los servicios ofrecidos a los clientes.
Hoy con 25.000 millones de reales (4.830 millones de dólares), el holding que integra el grupo italiano prepara una transformación más amplia de la operación brasileña. Según el ejecutivo, la intención es hacer de Azimut un «one-stop shop», reuniendo dentro del mismo ecosistema diferentes soluciones para la gestión del patrimonio.
“Dentro de este ecosistema, vas a tener todo lo que quieras”, afirma. La estrategia, resaltó, no significa transformar la compañía en una plataforma masiva. El objetivo es mantener un enfoque personalizado para clientes de rentas altas y familias con patrimonios más complejos.
Parte de esta construcción deberá realizarse mediante nuevas adquisiciones, como la compañía ha hecho en los últimos años. Barcellos afirma que Azimut analiza actualmente cuatro operaciones, después de haber descartado una quinta oportunidad que estaba en el radar. El foco está en firmas independientes y estructuras de family office.
La estrategia da continuidad a una trayectoria reciente de consolidación. Entre las últimas firmas incorporadas por Azimut en Brasil destacan Mox Capital, formada por profesionales con paso por el área de banca privada de Itaú, y Unifinance. Según Barcellos, Mox gestionaba aproximadamente 6.000 millones de reales (cerca de 1.160 millones de dólares) cuando se cerró la operación y posteriormente alcanzó cerca de 7.000 millones de reales (1.350 millones de dólares), mientras que Unifinance administraba unos 4.000 millones de reales (770 millones de dólares).
Cinco frentes en Brasil
La operación brasileña está dividida hoy en cinco grandes verticales: gestión discrecional de patrimonio, consultoría, asesoría y distribución, Investment Solutions y seguros. «Tenemos cinco verticales de negocio hoy. Cada una con su responsable», afirma Barcellos.
La mayor de ellas es la gestión discrecional de patrimonio. En este modelo, el cliente delega en Azimut la administración de la cartera dentro de unos parámetros previamente definidos. En la consultoría, por otro lado, las decisiones se construyen conjuntamente con el inversor. “La gestión de patrimonio es discrecional: tú me das el dinero y yo te presento los resultados. En la consultoría, construimos el portafolio a cuatro manos”, explica. Las dos estructuras están segregadas y reportan a la CVM.
Como referencia, la gestión discrecional tiende a atender patrimonios a partir de aproximadamente 30 millones de reales (5,8 millones de dólares), mientras que la consultoría trabaja habitualmente con clientes por encima de los 10 millones de reales (1,9 millones de dólares) —aunque existen excepciones, especialmente cuando se considera el patrimonio agregado de una familia o grupo económico—. “¿Estás por encima o por debajo de los 30 millones de reales? Es otra variable”, dice Barcellos al explicar la segmentación. Para la consultoría, añade, la referencia es de “10 millones de reales”, con posibilidad de considerar el grupo familiar.
Para patrimonios menores, la compañía también ofrece acceso a soluciones a través de su DTVM y del área de distribución, utilizando la curaduría de inversiones de la propia Azimut.
En total, la estructura brasileña reúne a cerca de 100 banqueros y cuenta con presencia física en Río de Janeiro, São Paulo, Curitiba, Santa Catarina, Brasilia y el interior del estado de São Paulo. “El grupo tiene 100 bankers”, afirma Barcellos. Según él, estos profesionales utilizan las distintas verticales de la firma para atender las necesidades de los clientes.
Ajuste cultural como base de las adquisiciones
El tamaño del patrimonio administrado, sin embargo, no es suficiente para determinar una adquisición. Según Barcellos, uno de los criterios principales es la compatibilidad entre los equipos.
“Si no hay encaje con nuestra cultura, no se hace”, afirma. Al ser preguntado sobre el principal elemento analizado por Azimut, responde: “La calidad del capital humano”.
Esta evaluación ayuda a explicar por qué la compañía busca principalmente estructuras independientes. La intención es incorporar equipos y negocios que puedan operar dentro del modelo de Azimut sin perder la capacidad de ofrecer soluciones de diferentes instituciones.
En opinión de Barcellos, la propia complejidad del negocio de gestión de patrimonio tiende a favorecer la consolidación del sector. “Los actores tienden a ser cada vez más grandes”, afirmó. Según él, mantener una firma de wealth management exige una estructura cada vez más sofisticada, tanto desde el punto de vista operacional como de personal.
Al mismo tiempo, el ejecutivo defiende que la independencia siga siendo un elemento central del modelo. Azimut trabaja con diferentes plataformas e instituciones y, según señala, procura ejecutar las soluciones donde considere más adecuado para el cliente.
Investment Solutions y el “CIO as a service”
Otra pieza clave de la expansión es el área de Investment Solutions, liderada por Bruno Maueler, quien también actúa como co-CIO de la compañía.
Maueler define la actividad como una especie de “CIO as a service”. Azimut puede asumir desde una parte específica de la cartera —como renta fija, caja, private equity o commodities— hasta un análisis más amplio de la estructura patrimonial del cliente.
El trabajo comienza con el diagnóstico del patrimonio, la definición del perfil y la construcción de la asignación estratégica. La implementación puede incluir activos directos, derivados y fondos, tanto en Brasil como en el exterior.
La estructura cobra relevancia principalmente entre familias de alto patrimonio, cuyos activos a menudo van más allá de una cartera tradicional de inversión e incluyen inmuebles, participaciones empresariales y activos mantenidos en diferentes jurisdicciones.
Para soluciones internacionales, el área utiliza también la estructura del grupo en el extranjero, incluyendo la mesa de operaciones de Luxemburgo. Según Maueler, esto permite desarrollar soluciones específicas de acuerdo con las necesidades de cada cliente.
Brasil gana peso dentro del grupo
La expansión se produce mientras Brasil aumenta su relevancia dentro de la estructura global de Azimut. Según Barcellos, la operación brasileña ya es la tercera más importante del grupo, solo por detrás de Italia y Estados Unidos.
A nivel global, Azimut opera en asset Management, wealth management, investment banking y fintech, y mantiene operaciones en 20 países, atendiendo a más de 1,8 millones de clientes.
Esta estructura internacional también es aprovechada por el equipo brasileño. El grupo cuenta con equipos y gestores en diferentes mercados y centros neurálgicos (hubs) en Europa, América Latina, Estados Unidos, Oriente Medio y Asia.
Para Barcellos, esta capilaridad es precisamente una de las bases del modelo que la compañía pretende profundizar en Brasil: ofrecer dentro de una misma estructura soluciones locales e internacionales para diferentes partes del patrimonio.
“Lo que tengo en Brasil, puedo tenerlo en cualquier parte del mundo”, concluyó.
Foto cedidaGuy Henriques, presidente del grupo de clientes para Europa y Asia-Pacífico de Capital Group, y Jamie Sinclair, responsable de Producto y Ventas de ETF para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group.
Capital Group ha obtenido la aprobación regulatoria del Banco Central de Irlanda para sus primeros ETFs activos UCITS. Según indica, está previsto que las cuatro estrategias se lancen en Europa y Asia-Pacífico durante el primer trimestre de 2027, “acercando las capacidades de inversión activa a largo plazo de Capital Group a los inversores a través de una estructura de ETF UCITS”, afirman.
Desde que lanzó sus primeros ETF activos en Norteamérica en 2022, Capital Group ha desarrollado un negocio de ETF activos por valor de 160.000 millones de dólares estadounidenses, compuesto por 25 estrategias y ocho carteras modelo de ETF en EE.UU., así como siete fondos en Canadá. Con este paso, la compañía, que actualmente es el tercer mayor emisor de ETFs activos de EE.UU., está ampliando su plataforma de ETFs activos a nivel mundial.
“Nuestro objetivo es poner los resultados de inversión a largo plazo de Capital Group al alcance de nuestros clientes a través del vehículo de inversión que mejor se adapte a sus necesidades. Los inversores buscan cada vez más combinar la flexibilidad y eficiencia de los ETFs con las ventajas de la gestión activa. Esta aprobación marca un hito relevante en la expansión global de nuestros ETFs activos. Nuestros ETFs activos figuran entre los de mayor crecimiento en Estados Unidos, y llevar esta oferta a Europa y Asia-Pacífico refuerza nuestra posición como socio de inversión de referencia para clientes intermediarios e institucionales en todo el mundo”, señala Guy Henriques, presidente del grupo de clientes para Europa y Asia-Pacífico de Capital Group.
Según indica, su gama inicial de ETF activos domiciliados en Irlanda está diseñada para ocupar una posición core en las carteras de los inversores, ofreciendo exposición tanto a renta variable como a renta fija. “Estas estrategias se benefician del análisis fundamental de Capital Group, de su enfoque de inversión a largo plazo y de su sistema de inversión multigestor”, destacan.
“La demanda de ETFs activos por parte de los inversores continúa creciendo, y nuestro objetivo es ampliar el acceso a las capacidades de gestión activa de Capital Group en todo el mundo. A medida que los mercados de renta variable presentan una concentración cada vez mayor, los inversores otorgan más valor al análisis fundamental, la gestión activa y la diversificación. En un entorno de mercado incierto, nuestras soluciones de ETFs activos UCITS están diseñadas para ofrecer a los inversores de Europa y Asia-Pacífico oportunidades diferenciadas en renta variable y renta fija, además de servir como componentes clave en la construcción de carteras a largo plazo”, añade Jamie Sinclair, responsable de Producto y Ventas de ETF para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group.
La expansión internacional de InvestSmart, una de las principales firmas de asesoría de inversiones de Brasil, comienza en México. La compañía prepara el inicio formal de operaciones para octubre, inicialmente con seis asesores de inversión, en alianza con GBM, y bajo el nombre en este país norteamericano de I. Smart, pero con una ambición mucho mayor: desarrollar una red de asesores y oficinas que replique, con las particularidades del mercado mexicano, el modelo que le permitió convertirse en uno de los principales jugadores brasileños del segmento.
La apuesta tiene un significado particular para la firma. «México no es una escala más dentro de un plan de expansión internacional previamente trazado, se trata del primer mercado fuera de Brasil al que llega InvestSmart en sus 13 años de historia», comentó a Funds Society Daniel Pillar, Director de nuevos negocios en InvestSmart.
“México es nuestra primera expansión fuera de Brasil”, explica Daniel Pillar, el responsable de encabezar el desembarco de la compañía en el país. La decisión, asegura, surgió de una oportunidad concreta y de la percepción de que el mercado mexicano atraviesa una etapa de desarrollo que guarda similitudes con la transformación que experimentó Brasil en los últimos años.
“Cuando nosotros miramos algunos números del mercado de México, hasta bromeamos y decimos que hay un déjà vu que miramos en Brasil”, señala el directivo.
De Brasil a México
Para dimensionar lo que representa la llegada de InvestSmart es necesario entender qué compañía está entrando al mercado mexicano.
Fundada hace 13 años, InvestSmart opera en Brasil como una oficina de agentes autónomos de inversión vinculada a XP Investimentos, una de las principales plataformas de inversión del país. Su modelo se basa en una red de asesores que atienden a clientes y cuentan con infraestructura, tecnología y equipos de soporte para desarrollar su actividad.
La escala alcanzada en Brasil es significativa: 1,700 asesores de inversión, más de 300 personas dedicadas a funciones de soporte y más de 105 oficinas distribuidas por prácticamente todo el territorio brasileño. La firma reporta además más de 31.000 millones de reales bajo custodia (alrededor de 5.983 millones de dólares).
Ese tamaño permite entender que la llegada a México no parte de cero. La compañía pretende trasladar una experiencia construida durante más de una década en un mercado donde la figura del asesor independiente ha adquirido una presencia mucho mayor.
El origen de InvestSmart también está ligado a una transformación en la manera de distribuir productos financieros en Brasil. De acuerdo con Daniel Pillar, el fundador de InvestSmart, Samyr Castro, dejó la banca porque consideraba que el modelo tradicional podía privilegiar la colocación de productos por encima de las necesidades específicas de cada cliente.
“Siempre un solo producto, y no importaba si fuera un joven, o un viejo, o una persona casada. Eso le molestaba mucho y salió para emprender y tener la opción de hacer lo mejor para el cliente”, relata Daniel sobre el origen de la compañía. Fue a partir de esa visión y de la asociación con XP que nació InvestSmart en 2013.
México, el mercado que recuerda a Brasil
La tesis mexicana de InvestSmart no se limita al tamaño potencial del país. La compañía considera que existe una oportunidad derivada del proceso de profesionalización y expansión de la asesoría financiera independiente. Daniel reconoce que la firma no tenía previsto México en su planeación estratégica de hace dos años, pero la oportunidad surgió a partir del contacto con ejecutivos de GBM que conocían de cerca la transformación que había experimentado el mercado brasileño.
A partir de ahí, la firma comenzó a estudiar el mercado mexicano y encontró suficientes similitudes para decidirse por la expansión. “La gente quiere hacer en México lo que se hizo en Brasil hace 15 años, es ahí donde vimos una gran oportunidad”, afirma.
La comparación es relevante porque Brasil representa precisamente uno de los mercados latinoamericanos donde la figura del asesor financiero independiente ha alcanzado mayor desarrollo. Para InvestSmart, México se encuentra en una etapa en la que todavía existe un amplio espacio para incrementar el número de profesionales dedicados a la asesoría y ampliar el acceso de los inversionistas a este tipo de servicio.
De ahí que su estrategia no consista únicamente en incorporar asesores que ya existen en el mercado. La firma quiere contribuir a desarrollar la propia profesión.
Crear asesores para crecer
La primera generación mexicana de InvestSmart estará integrada por seis asesores, pero la compañía ya está trabajando en mecanismos para multiplicar esa cifra. Uno de ellos consiste en realizar eventos destinados a explicar qué hace un asesor de inversiones, cuáles son las posibilidades profesionales de esta actividad y qué beneficios puede generar para los clientes.
La estrategia reproduce una práctica que la firma ya utiliza en Brasil bajo el concepto de “La mejor profesión del mundo”. “Si queremos crecer, tenemos que difundir la profesión, los beneficios que la profesión trae para la población”, explica Pillar.
La compañía considera que el crecimiento de la asesoría financiera no depende exclusivamente de captar clientes, sino también de aumentar la oferta de profesionales capaces de acompañarlos en sus decisiones de inversión. En ese sentido, el proyecto mexicano tiene una doble dimensión: es una expansión comercial de InvestSmart, pero también una apuesta por el desarrollo de un mercado de asesoría que la compañía considera todavía poco desarrollado.
La otra pieza central de la estrategia será la construcción de una red de oficinas; en Brasil, InvestSmart ha desarrollado un esquema en el que los asesores pueden evolucionar profesionalmente hasta convertirse en responsables de sus propias oficinas, con el respaldo de la organización.
“Cuando el asesor se va desarrollando hayb un gran beneficio, por ejemplo en Brasil, nosotros vamos y le damos una oficina para él, para que él pueda emprender con nosotros”, explica Daniel.
Ese es precisamente el modelo que la firma pretende implementar en México. Pero la meta no está limitada a la Ciudad de México, la compañía quiere avanzar gradualmente hacia otros estados y ciudades, siguiendo la lógica de expansión territorial que ya utiliza en Brasil.
“Queremos tener muchas oficinas en México como tenemos en Brasil, muchos asesores y todo más”, resume el directivo.
Daniel Pillar no oculta la dimensión que InvestSmart atribuye al proyecto mexicano. Brasil, explica, se encuentra actualmente en una etapa más madura de desarrollo de la industria de asesoría, después de varios años de fuerte expansión.
“Hoy en Brasil el mercado ya se desarrolló de manera muy importante, mucho, y es normal en toda industria. Ahora está en una fase más estabilizada. No se crece en los mismos múltiplos que crecíamos hace cinco años”, señala.
Por lo tanto, México representa una oportunidad para trasladar parte de la experiencia acumulada durante la etapa de expansión brasileña hacia un mercado que todavía tiene espacio para desarrollar la asesoría independiente. “Creo que en México nosotros tenemos esta oportunidad, es muy estratégico para nosotros y por eso iniciamos esta operación acá en México”.
La importancia que la firma concede al país queda todavía más clara cuando se observa que la expansión mexicana no formaba originalmente parte de su estrategia internacional. Fue una oportunidad surgida a partir de la relación con GBM la que terminó convirtiéndose en el primer proyecto fuera de Brasil.
“No tenemos hasta ahora el plan de ir para otros países, mas sí, no estamos restringidos, aunque por ahora nos queremos enfocar mucho en la operación de México”, explica.
El encargado de liderar la llegada de la empresa a México pasará aproximadamente la mitad de cada mes en México durante la primera etapa del proyecto. Su función será implementar procesos, trasladar la cultura de InvestSmart y acompañar la construcción de la operación.
La firma ya contrató personal y cuenta con líderes y asesores mexicanos. El objetivo, explica, es que con el tiempo la operación pueda funcionar de manera autónoma.
“En este inicio yo estoy acá mucho más para implementar los procesos, la cultura. Mas ya contratamos las personas, tenemos líderes mexicanos, asesores mexicanos. Entonces creo que en este inicio estoy mucho más cerca, mas creo que a mediano plazo la operación mexicana va a caminar sola”, afirma.
El punto de partida serán seis asesores. La referencia, sin embargo, son los 1,700 asesores y 105 oficinas que InvestSmart ha conseguido reunir en Brasil. La distancia entre ambas cifras revela tanto el tamaño del reto como la magnitud de la oportunidad que la compañía cree encontrar en México.
La llegada de InvestSmart ocurre, por tanto, en un momento en que el mercado mexicano de inversión busca ampliar el acceso a productos financieros y desarrollar nuevos canales de asesoría. Para la firma brasileña, la apuesta consiste en aprovechar esa etapa de crecimiento para construir en México una segunda plataforma de expansión. Brasil fue el laboratorio y México será la primera prueba internacional.
La apuesta de InvestSmart es que la historia de desarrollo de la asesoría financiera independiente que vivió Brasil hace 15 años pueda encontrar ahora, con las diferencias propias de cada mercado, en la frontera de Latinoamérica con la mayor potencia global.
La disputa por el dinero del mundo ya no se libra únicamente entre países, monedas o mercados financieros; también comienza a definirse por el tipo de energía que sostiene a las economías. La cifra que explica la batalla que se libra no es poca cosa: en juego están alrededor de 3,4 billones de dólares de inversión mundial en energía, según cifras de la AEI. Mientras los grandes productores de petróleo y gas buscan preservar el poder de los hidrocarburos, una nueva generación de potencias apuesta por electricidad, redes, almacenamiento, chips, baterías y tecnologías limpias. En medio de esa transformación, billones de dólares están buscando dónde colocarse.
Lo anterior, no significa que el petróleo haya dejado de ser relevante ni que el mundo esté a punto de abandonar los hidrocarburos. De hecho, petróleo y gas continúan siendo indispensables para la economía mundial; lo que está cambiando es algo más profundo: la fuente de poder económico asociada a la energía se está diversificando y, con ella, también los destinos del capital global. Sean bienvenidos a la competencia por los capitales globales entre petroestados y electroestados. El concepto no debe entenderse como una división rígida del planeta en dos bloques perfectamente definidos. La realidad es bastante más compleja; hay países productores de petróleo que están invirtiendo agresivamente en electricidad, renovables y nuevas tecnologías. Y, por otra parte, economías consideradas electroestados que todavía dependen ampliamente de los combustibles fósiles. Pero la distinción sirve para observar una transformación fundamental: el poder económico está pasando de una economía basada primordialmente en moléculas, como el petróleo y el gas, hacia otra en la que los electrones, las redes y las tecnologías capaces de producir, almacenar y utilizar electricidad adquieren un peso estratégico cada vez mayor en los mercados y la estructuración de carteras.
Del petróleo al electrón
En un análisis reciente del Instituto de Inversión de Franklin Templeton, el estratega Kim Catechis planteó que la crisis alrededor del estrecho de Ormuz puede acelerar una reconfiguración de las cadenas de suministro y una reasignación de capital. Su tesis apunta en dos direcciones simultáneas: acelerar la generación eléctrica no fósil en los llamados electroestados y revisar las carteras de petróleo y gas de los petroestados. La conclusión es especialmente relevante para los mercados: el resultado sería una importante reasignación de capital.
Deutsche Bank, por su parte, ha llegado a una conclusión semejante desde otra perspectiva. Su investigación «The New Age of Electricity», sostiene que la electrificación se está convirtiendo en una estrategia geopolítica, precisamente porque reduce la dependencia de la concentración geográfica de los hidrocarburos y de las rutas necesarias para transportarlos. La electricidad, por tanto, deja de ser solamente un servicio público para convertirse en un activo estratégico y eso cambia también el mapa de inversión.
Los petroestados tienen dinero para invertir
Como señalamos, el primer bloque no está desapareciendo. Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y otros grandes productores cuentan con una ventaja que ningún proceso de transición energética puede borrar de un día para otro: enormes flujos de efectivo provenientes de los hidrocarburos y grandes reservas financieras acumuladas durante décadas. El caso del Golfo es particularmente importante; el FMI calcula que los 13 fondos soberanos de los países del Consejo de Cooperación del Golfo administran en conjunto más de 4 billones de dólares. Originalmente fueron creados para administrar los ingresos de los hidrocarburos, estabilizar las finanzas públicas y ahorrar para futuras generaciones; ahora tienen además un papel creciente en la diversificación económica y la inversión estratégica. Eso significa que los petroestados no solamente compiten por vender petróleo, también compiten por invertir el dinero obtenido del petróleo.
Ese capital puede terminar en acciones internacionales, bonos, infraestructura, bienes raíces, private equity, tecnología, inteligencia artificial, empresas de energía y proyectos estratégicos en distintos continentes; los petroestados, paradójicamente, pueden utilizar los recursos de la vieja economía energética para comprar activos de la nueva economía. Esa es precisamente una de las grandes contradicciones, y oportunidades, de la transformación global que vemos en esos tiempos.
La otra cara de la moneda es mucho más amplia que las empresas de energía renovable, ya que el electroestado necesita producir electricidad, pero también necesita transportarla, almacenarla y utilizarla eficientemente. Por eso el universo de inversión se extiende hacia sectores que a primera vista parecerían no tener relación directa con la energía. Está el negocio de las redes eléctricas y sus proveedores; transformadores, cables, sistemas de transmisión y distribución, almacenamiento de energía, baterías, generación solar y eólica, energía nuclear, hidrógeno, vehículos eléctricos y equipos industriales. Pero también aparecen los semiconductores y la razón es sencilla: la digitalización y la inteligencia artificial están convirtiendo la electricidad en un insumo crítico para centros de datos, computación avanzada y automatización industrial. En otras palabras, el futuro energético y el futuro tecnológico comienzan a compartir la misma infraestructura física.
Franklin Templeton ha señalado precisamente esta convergencia. Su análisis más reciente sobre la llamada “adición energética” sostiene que el mundo no está simplemente sustituyendo unas fuentes de energía por otras: está aumentando la capacidad total de generación porque crecen simultáneamente las necesidades de electrificación, inteligencia artificial, industria y seguridad energética. La consecuencia para los inversionistas es importante: la oportunidad no está concentrada en una sola tecnología, puede estar en la empresa que fabrica el semiconductor, pero también en la que produce el transformador que alimenta el centro de datos, en la eléctrica que suministra la energía, en la compañía que construye la red y en el fabricante de baterías que ayuda a estabilizarla.
La cifra que explica la batalla
Los números de la Agencia Internacional de Energía ayudan a dimensionar la transformación. En concreto, la IEA estima que la inversión mundial en energía alcanzará aproximadamente 3,4 billones de dólares en 2026, todo un récord histórico. De ese total, unos 2,2 billones de dólares se dirigirán a energías renovables, nuclear, redes eléctricas, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, eficiencia y electrificación.
Además, la inversión en petróleo, gas y carbón rondaría los 1,2 billones de dólares. No significa que el dinero esté abandonando masivamente a los hidrocarburos. Significa algo más interesante: el capital destinado a construir el sistema energético del futuro ya supera ampliamente al dirigido al sistema fósil tradicional, y la brecha puede ampliarse. La IEA calcula que la demanda mundial de electricidad creció alrededor de 3% en 2025, más del doble que la demanda energética total. Para el periodo 2026-2030 prevé un crecimiento promedio de la demanda eléctrica de 3,6% anual. Eso implica que cada vez más actividad económica dependerá de una infraestructura que necesita electricidad abundante, confiable y competitiva; en este contexto hay un cuello de botella evidente: las redes.
Los análisis de especialistas señalan que más de 2.500 gigavatios de proyectos de generación renovable, almacenamiento y grandes consumidores, incluidos centros de datos, permanecen actualmente atrapados en colas de conexión a las redes eléctricas. La IEA calcula que la inversión anual en redes tendría que aumentar aproximadamente 50% hacia 2030 respecto de los alrededor de 400.000 millones de dólares actuales. Es aquí donde aparece uno de los grandes negocios de la nueva economía energética.
El petróleo tiene una característica económica fundamental: es relativamente fácil de transportar y puede almacenarse, su valor estratégico proviene, en buena medida, de quién controla las reservas, la producción y las rutas de transporte. En cambio la electricidad funciona de manera distinta, no basta con producirla sino que hay que llevarla hasta donde se necesita. Por eso el poder económico de los electroestados depende no solamente de tener sol, viento, agua o capacidad nuclear, en realidad depende de controlar tecnologías, redes, almacenamiento, minerales críticos, manufactura y sistemas digitales. Es aquí donde aparece un país que se ha convertido en actor fundamental de la economía mundial: China. Aunque sigue siendo uno de los mayores consumidores de carbón del planeta, China se ha convertido simultáneamente en una potencia de la electricidad, las baterías, los vehículos eléctricos, los paneles solares y buena parte de las cadenas industriales necesarias para la electrificación. Es decir, el concepto de electroestado no necesariamente significa una economía sin combustibles fósiles; significa, sobre todo, una economía que está construyendo capacidad estratégica alrededor de la electricidad. Deutsche Bank considera precisamente que esta electrificación está transformando la energía de una mercancía en una infraestructura estratégica.
Una nueva geografía para los fondos
Es así como se confugura y aparece el elemento que probablemente más interesa a los mercados de inversión; durante décadas los inversionistas globales organizaron buena parte de sus portafolios alrededor de sectores tradicionales: energía, bancos, consumo, industria, tecnología, bonos soberanos y corporativos. Ahora la transición energética está creando una clasificación transversal porque un fondo puede invertir en una empresa petrolera tradicional y, simultáneamente, en una compañía de redes eléctricas. También, puede tener bonos de una empresa energética, acciones de un fabricante de semiconductores, infraestructura de almacenamiento, deuda privada para proyectos eléctricos o participaciones en minerales críticos.
Los fondos de infraestructura, private equity, crédito privado, renta variable temática, ETFs y fondos globales tienen ante sí un universo mucho más amplio. Incluso el concepto de “energía” comienza a quedarse pequeño porque la inversión puede estar en electricidad, infraestructura, inteligencia artificial, minerales, industria, transporte, defensa energética, centros de datos y tecnología; es así como, literalmente, todos empiezan a conectarse.
La gran paradoja: el dinero de los petroestados también financia la economía electro
Existe finalmente una paradoja que puede terminar siendo una de las historias financieras más importantes de los próximos años: los petroestados no necesariamente están condenados a perder la competencia porque sus enormes recursos financieros pueden permitirles convertirse también en grandes participantes de la economía eléctrica. Por ejemplo, los fondos soberanos del Golfo están diversificando sus inversiones hacia tecnología, infraestructura y otros sectores estratégicos, mientras mantienen importantes posiciones internacionales. En otras palabras, el capital generado por el petróleo puede terminar financiando parte de la transición hacia una economía menos dependiente del petróleo. Por eso quizá la expresión “petroestados contra electroestados” sea más útil como punto de partida que como descripción literal de dos bandos enfrentados; la competencia real puede ser mucho más sofisticada, es una competencia por controlar energía, tecnología, infraestructura, minerales, cadenas de suministro y, finalmente, capital.
En este nuevo escenario global, el petróleo sigue teniendo poder pero la electricidad está adquiriendo poder económico y entre ambos se está formando un nuevo mapa para los inversionistas globales. La pregunta para los mercados ya no es solamente quién tiene petróleo, tampoco quién produce más electricidad renovable. La pregunta empieza a ser otra: ¿Quién será capaz de atraer, administrar y multiplicar el capital necesario para controlar la infraestructura económica de las próximas generaciones?
Foto cedidaRob Mooney, socio director y director ejecutivo (CEO) de Snowden Lane Partners.
Snowden Lane Partners marca un nuevo hito tras alcanzar los 15.000 millones de dólares en activos de clientes. Para la firma, esta cifra de es un récord obtenido como «consecuencia de un periodo de crecimiento continuado». Muestra de ese crecimiento, cabe destacar que la compañía ha incorporado a cinco asesores y ha abierto nuevas oficinas en Houston (Texas) y Metuchen (Nueva Jersey). Además, ha integrado en la plantilla a dos nuevos asesores en su oficina de Coral Gables (Florida), lo que demuestra su compromiso constante con la atención a clientes internacionales. Según destacan, esta última oficina es ahora la segunda más grande de la empresa, solo detrás de su sede central en Nueva York.
“Este es un momento de gran orgullo para nuestra firma, fruto de años de trabajo constante y riguroso. Además, por séptimo año consecutivo hemos entrado en la lista Barron’s Top 100 Registered Investment Admiser Firms. Este reconocimiento demuestra que los asesores confían en nosotros para respaldar su negocio, mientras que nuestros clientes confían su futuro a dichos asesores. Estamos profundamente agradecidos por ambas cosas y jamás damos por sentada la confianza que depositan en nosotros”, ha señalado Rob Mooney, socio director y director ejecutivo (CEO) de Snowden Lane Partners.
La firma destaca que, desde su fundación en 2011, «se ha consolidado como marca, atrayendo a asesores financieros y profesionales de la gestión patrimonial procedentes de firmas como Morgan Stanley, Merrill Lynch, UBS, JP Morgan, Raymond James, Wells Fargo y Fieldpoint Private». Actualmente, la empresa cuenta con más de 150 profesionales, entre ellos 83 asesores financieros repartidos en 16 oficinas de Estados Unidos.
Jane Fraser, presidenta y CEO de Citi, puso el foco en los riesgos que plantea el avance de los agentes de inteligencia artificial en el sector financiero durante la sesión inaugural de Sibos 2026, celebrada este lunes en Miami. Su mensaje fue claro: antes de permitir que estos sistemas pasen de ofrecer información a ejecutar acciones de forma autónoma, será necesario garantizar su identidad, autenticación y supervisión.
Fraser ilustró el potencial de esta tecnología con un ejemplo cotidiano. “No confío en que mi marido haga las compras, así que no veo la hora de tener un agente que no solo me arme una lista, sino que realmente lo haga por mí”, bromeó.
Sin embargo, el salto entre recomendar y actuar introduce riesgos mucho mayores. La autenticación, aseguró, es una de las cuestiones que “nos mantiene despiertos a todos por la noche”. El reto consiste en poder verificar que un agente actúa realmente en nombre de una persona y que tanto el banco como el resto de participantes de una operación puedan confirmar su legitimidad. “Hasta entonces, estoy segura de que no voy a tener agentes descontrolados sin los controles correctos”, afirmó.
Una capa de control para los agentes de Citi
Fraser explicó que Citi ya ha desarrollado un mecanismo específico para controlar el despliegue de agentes de IA dentro de la entidad: una capa denominada ARC. “No se puede crear un agente sin pasar por ARC”, señaló. Esta infraestructura concentra el marco de control y la capa de observabilidad necesaria para comprobar que los agentes hacen aquello para lo que han sido diseñados y que su actividad puede ser monitorizada en todo momento.
La CEO de Citi anticipó incluso un cambio en el modelo de supervisión. Si tradicionalmente un gerente podía supervisar a nueve empleados, en un entorno dominado por agentes de IA la relación podría invertirse: un único agente podría estar sometido a nueve mecanismos diferentes de supervisión, muchos de ellos gestionados a su vez por otros agentes. “Es muy temprano en esos controles, como todos podemos ver”, reconoció Fraser.
El FMI pone el foco en el riesgo cibernético
Los riesgos asociados a la inteligencia artificial también estuvieron presentes en la intervención de Dan Katz, primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien señaló que existe un amplio debate sobre si unos sistemas de IA cada vez más potentes podrían llegar a exigir nuevas respuestas regulatorias.Entre las amenazas más inmediatas, Katz situó los riesgos cibernéticos “en el primer lugar de la lista”. La IA, explicó, está transformando este ámbito al acelerar la velocidad, la frecuencia y el alcance con los que pueden detectarse vulnerabilidades y, potencialmente, explotarse.
Para los responsables públicos, el desafío será crear un entorno que permita aprovechar la innovación sin comprometer la integridad y la estabilidad del sistema financiero. Fraser coincidió en señalar la ciberseguridad como uno de los grandes retos de esta nueva etapa tecnológica. “Tenemos un tsunami de parches que hay que aplicar en este momento y tenemos que ser muy responsables para lograrlo”, afirmó.
Innovar sin romper la confianza
La CEO de Citi extendió esta necesidad de control al conjunto de la transformación tecnológica del sistema financiero. “Si te mueves rápido y rompes cosas, estamos fallando en nuestro mandato”, aseguró. Frente al conocido principio tecnológico de avanzar rápido aunque se produzcan errores, Fraser defendió que las entidades financieras deben innovar a gran velocidad sin poner en riesgo la confianza sobre la que descansa el sistema. “Si rompemos la confianza, es un enorme problema para lo macro, para los mercados, para todas partes”, advirtió.
A medida que aumenta la velocidad a la que circula el dinero, añadió, “la resiliencia y la confianza van de la mano”. Citi mueve unos seis billones de dólares diarios y Fraser prevé que el volumen de transacciones aumente significativamente a medida que la inteligencia artificial gane peso en la economía. Los clientes, además, demandan servicios disponibles permanentemente e instantáneos, pero también seguros y fiables. Fraser puso como ejemplo los servicios de depósitos digitales de Citi Token Services, que permiten mover dinero mediante tecnología blockchain y se integran con capacidades de compensación disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana.
El siguiente paso, apuntó, será que otras piezas de la infraestructura financiera avancen también hacia una disponibilidad continua, incluidos los bancos centrales. Fraser resumió así el equilibrio que, a su juicio, debe guiar esta transformación: “Hagámoslo de manera segura, protegida y rápida”.
Los gestores de fondos están ejecutando una reestructuración multimillonaria de sus esquemas de construcción de carteras para proteger el capital frente a la volatilidad macroeconómica y la inestabilidad geopolítica, según revela el último estudio global de Clearwater Analytics titulado «The Crowded Trade» y que ha encuestado a 250 altos ejecutivos de gestoras de fondos en EE.UU., Europa y la región de Asia-Pacífico. Las conclusiones indican que los gestores están retirando marcos de asignación de activos tradicionales y estáticos y, en su lugar, están adoptando el reequilibrio dinámico, la exposición a mercados privados y el diseño de carteras core-satellite orientado a objetivos.
Según los datos, un 76% de los gestores encuestados afirma que los sistemas avanzados de gestión de carteras han influido significativamente en la ejecución de las estrategias core-satellite. Además, el 75% señala que las herramientas integradas de analítica de datos son necesarias para la medición y atribución del rendimiento en tiempo real. Para ofrecer retornos más descorrelacionados y amortiguar la desviación típica en las carteras principales, los gestores están ejecutando cada vez más una rotación estructural hacia clases de activos alternativos.
También se muestra un consenso abrumador entre los gestores: el 90% prevé que la inclusión de alternativos —específicamente private equity, crédito privado, infraestructuras y hedge funds— dentro de las estrategias principales aumentará en los próximos tres años. Esto está modificando las necesidades de liquidez entre activos públicos y privados, obligando a los gestores a administrar mayores riesgos de reembolso y de liquidez subyacente. Además del cambio en las clases de activos, el documento muestra una rotación global deliberada para alejarse de la elevada concentración histórica en el mercado de capitales estadounidense. Impulsados por la búsqueda de crecimiento, el 69% de los gestores prevé una rotación estructural hacia la renta variable europea y la inversión temática en los próximos 24 meses.
Al mismo tiempo, el mandato de gestionar los riesgos de transición climática está alterando los flujos de capital regionales. De cara a los próximos cinco años, los gestores prevén que la «descarbonización» de las carteras institucionales se acelerará a velocidades muy diferentes a nivel global. Europa lidera claramente este impulso de sostenibilidad, con un 40% de los gestores anticipando un diseño estructural agresivo de carteras ecológicas a corto plazo. En comparación, las cifras correspondientes para Estados Unidos y Asia-Pacífico son del 18% y el 12%, respectivamente.
En opinión de Keith Viverito, director general para EMEA en Clearwater Analytics, ño que resulta llamativo de estos datos es cuántas firmas están realizando movimientos similares. «Es un fenómeno al que conviene prestar atención, ya que una estrategia adoptada conjuntamente por todo el mercado se comporta de manera muy diferente a una que solo siguen unas pocas entidades. A medida que las carteras ganan en complejidad, la gestión en tiempo real de los activos alternativos y las coberturas depende de poder confiar en los datos que los respaldan. La pregunta que debería hacerse toda firma que esté dando este paso es si esa confianza se ha ganado o simplemente se da por sentada».
El paso al reequilibrio dinámico
Una de las tendencias operativas más profundas reveladas por el estudio es el declive de los ciclos estáticos de reequilibrio de cartera anuales o trimestrales. Los gestores de fondos se están decantando por protocolos automatizados de reequilibrio dinámico intradiario. En concreto, el 77% de los encuestados califica la calidad actual y la agilidad de ejecución de los marcos de reequilibrio de su firma como «buena» o «excelente», mientas que solo el 22% considera su capacidad simplemente promedio y ninguno reporta una infraestructura deficiente, lo que subraya las fuertes inversiones tecnológicas realizadas en el sector.
Además, un 89% afirma haber aumentado sus niveles base de operativa (trading) y alterado la construcción de carteras en los últimos 12 meses para adaptarse a los cambios del mercado. Según el informe, esta operativa táctica continua se produce en el marco de un nuevo enfoque: el diseño de carteras orientado a objetivos. En este esquema, los gestores construyen carteras multiactivo en torno a metas específicas de pasivos o flujos de caja, en lugar de un índice de referencia. Las 250 firmas encuestadas califican su propia capacidad en esta área como «bastante sofisticada» (68%) o «muy sofisticada» (32%).
Sin embargo, esta necesidad constante de ajustes tácticos a corto plazo está creando una paradoja de ejecución para los gestores. A estos les resulta cada vez más difícil mantener sus asignaciones estratégicas de activos a largo plazo. Al ser preguntados si la volatilidad del mercado les impide directamente ceñirse a la estrategia a largo plazo y a los objetivos plurianuales de su fondo, más de la mitad (53%) de los encuestados admitió que era un desafío importante y continuo. Solo el 4% afirmó no enfrentar fricciones para preservar sus horizontes de inversión estratégicos a largo plazo.
«Los gestores confían en sus estrategias orientadas a objetivos, pero más de la mitad lucha por ejecutar sus visiones a largo plazo porque se ven constantemente obligados a reaccionar a la volatilidad a corto plazo. Esa brecha entre convicción y ejecución es donde reside el verdadero riesgo. Las firmas que mejor lo gestionen serán aquellas capaces de determinar, en el momento, si una operación táctica sirve a la estrategia a largo plazo o trabaja en su contra», añade Viverito a su reflexión.