La industria mira con interés el boom de inversión en infraestructura en el horizonte
| Por Javiera Donoso | 0 Comentarios

Dentro del mundo de los activos reales, la infraestructura ha estado presentando prospectos cada vez más atractivos para los inversionistas. Y la industria de activos alternativos está tomando nota, aprovechando el viento a favor del ciclo de inversión para categorías como infraestructura digital y energía, entre otros.
De la mano de una variedad de tendencias globales en curso –incluyendo la digitalización y la electrificación–, se espera que los próximos años traigan consigo un auge en la inversión en infraestructura. La consultora PwC augura que el gasto en este tipo de proyectos se elevaría a 6,9 billones (millones de millones) de dólares en 2050, desde los 4,4 billones de dólares registrados en 2024.
“A lo largo de ese período, se proyecta que la inversión global acumulada llegue a 151 billones de dólares, a medida que los países modernizan sistemas de transporte, energía e industriales para cumplir las demandas de la IA, la electrificación y la urbanización”, indicó la firma en un reporte reciente.
Y son precisamente estas tendencias las que están dictando el ritmo del mercado, según destacan desde Macquarie, una de las principales gestoras en la clase de activos. “Las oportunidades de infraestructura están cada vez más definidas por cambios estructurales de largo plazo que por ciclos económicos de corto plazo”, indicaron.
En línea con estas expectativas, el año pasado trajo un rebote en el fundraising en la clase de activos, alcanzando los 250.000 millones de dólares y más que duplicando los 99.000 millones de dólares levantados por la industria en 2024 –la cifra más baja en seis años–, según datos de With Intelligence, una unidad de S&P Global Ratings.
Para la firma, estos datos sugieren que la confianza de los inversionistas sigue fuerte. “Los gestores de fondos han visto una demanda particularmente alta por estrategias como la transición energética y los data centers”, acotaron en su reporte.
Además, acotan que esta clase de activos está siguiendo los pasos de otros segmentos de alternativos al ampliar su base de inversionistas. Los gestores de infraestructura, indican, están buscando capital de bancas privadas “con la misma urgencia que sus pares de private equity y crédito privado”. Esta carrera por desarrollar productos que calcen con los variopintos perfiles.
La promesa dorada de la IA
Más allá del competitivo mundo del capital privado, la fiebre de la inteligencia artificial ha tenido su propio efecto en el mundo de los activos de infraestructura: el boom de los data centers.
La efervescencia que ha generado esta tecnología –descrita por muchos como una verdadera revolución industrial que afectaría a todos los aspectos de la economía moderna– ha generado una alta demanda por parte de los inversionistas por infraestructura digital, en busca de captar este auge.
“La revolución de la IA, un nivel extraordinario de inversión en data centers, equipos, chips, infraestructura energética y otras áreas relacionadas sigue impulsando el crecimiento económico, y no vemos señales de que el motor se esté frenando”, dijo Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone, en la llamada con inversionistas sobre los resultados del primer trimestre.
En la firma –la mayor gestora de alternativos del mundo– está apostando con fuerza por esta tendencia, realizando inversiones estratégicas en inteligencia artificial. “Creemos que Blackstone se ha convertido en el inversionista más grande del mundo en infraestructura relacionada con la IA”, indicó el ejecutivo, acotando que esto les da “un asiento de primera fila” para los avances del futuro.
Desde Macquarie acotan que, además de data centers, la digitalización está empujando la demanda por redes de fibra óptica e infraestructura de comunicaciones. Y que el desarrollo se está expandiendo por distintos mercados: “Las limitaciones de oferta en mercados establecidos están apoyando el poder de fijación de precios y promoviendo el desarrollo en nuevas regiones”.
Con todo, el camino está trazado. Las estimaciones de PwC apuntan a que la inversión anual en edificios de data centers aumentó de 113.800 millones de dólares en 2024 a 251.800 millones para 2027. Esto es un aumento de 2,2 veces en unos cuantos años. Hacia delante, en la consultora esperan que este monto alcance los 1,5 billones (millones de millones) de dólares a 2032, con una “notable escalada de corto plazo” seguida de un período de mejora de stock.
Una economía más eléctrica
De la mano de la demanda de IA y sus data centers, la energía también es un espacio que está sobre la mesa, apoyada también por la gran tendencia global de la transición energética.
“La demanda de electricidad está subiendo a un paso que no habíamos visto en décadas, impulsada por la electrificación, la reindustrialización y la infraestructura digital”, indicó Bruce Flatt, CEO de Brookfield Corporation –otro de los grande fondos de infraestructura–, en su propio call con inversionistas. Y cumplir esta demanda va a requerir “enormes cantidades de nueva capacidad de generación”, agregó, lo que crea un espacio para energía solar, eólica, nuclear y baterías.
“Si bien la digitalización, la descarbonización y la desglobalización van a seguir evolucionando, cada una está empujando una demanda de nueva infraestructura de largo plazo significativa”, acotó el ejecutivo.
En Macquarie concuerdan con el diagnóstico, asegurando que se espera que la demanda energética siga subiendo, subrayando la necesidades de soluciones energéticas confiables y de bajo costo. Para la firma, los activos de energía solar, eólica y las baterías de almacenamiento siguen tomando tracción –y ganando participación de mercado– a raíz de una caída en los costos y la demanda.
En el caso de este segmento, PwC augura que el auge de la inversión en infraestructura energética la llevará a 1,1 billones (millones de millones) de dólares en 2050. Esta es una marcada subida respecto a los 631.000 millones de dólares que la industria anotó en 2024, totalizando 25 billones de dólares en el intertanto.
“Reflejando el paso de la electrificación, para 2025, la inversión anual en almacenamiento de energía rondarán los 91.000 millones de dólares”, indicó la consultora en su informe, lo que equivale a 3,7 veces los niveles de 2024. El capital destinado a transmisión y distribución, por su parte, crecería en 2,6 veces hasta los 472.000 millones de dólares.


















