Foto cedidaJorge Avalos Carpinteyro, CEO de Fibra MTY
Dando lo que describen como un paso histórico en su crecimiento, la Fibra Mty –el primer fideicomiso de inversión en bienes raíces administrado y asesorado 100% internamente en México– anunció la compra exitosa de la Fibra Macquarie.
Según detallaron a través de un comunicado, se cumplieron exitosamente todas las condiciones necesarias para concluir su oferta pública de adquisición por los CBFIs del vehículo, alcanzando una aceptación superior al 80% de los certificados en circulación.
La operación, aseguraron, refleja la confianza de inversionistas y participantes del mercado en la visión, estrategia y modelo de gobierno corporativo de la compañía, además de representar un hito en la historia de la Fibra compradora y dar inicio a una nueva etapa de crecimiento para el fideicomiso, liderado por el CEO Jorge Avalos Carpinteyro.
Como resultado de esta transacción –y con base en la información pública correspondiente al primer trimestre de 2026 de ambas compañías–, los activos totales consolidados de Fibra Mty incrementarán a aproximadamente 6.500 millones de dólares, consolidando una de las plataformas inmobiliarias más grandes y relevantes del mercado mexicano.
Asimismo, considerando únicamente los CBFIs de los tenedores que aceptaron la oferta, el valor de la transacción asciende a aproximadamente a 1.700 millones de dólares, convirtiéndose en una de las operaciones más relevantes realizadas en el mercado público inmobiliario mexicano.
La integración de ambos portafolios permitirá consolidar una plataforma inmobiliaria de mayor escala, detallaron, con una presencia reforzada en el sector industrial y una base más sólida para continuar generando valor para inversionistas, clientes y demás grupos de interés.
Fibra Mty también destacó que el nivel de aceptación alcanzado permitirá llevar a cabo una transición ordenada y eficiente, trabajando de manera coordinada con el equipo de Fibra Macquarie para asegurar la continuidad operativa y capturar los beneficios estratégicos de la combinación.
“Este resultado confirma la confianza del mercado en nuestra visión de largo plazo y fortalece nuestra capacidad para seguir construyendo una de las plataformas inmobiliarias más relevantes de México”, señaló la compañía en su nota de prensa.
Con cifras al cierre de 2025, la Fibra Mty está compuesto por 118 propiedades en su portafolio, incluyendo 95 para uso industrial, 17 para uso de oficinas y seis para uso comercial.
Con el objetivo trazado de estimular la economía local y generar un clima de negocios más amigable en Chile, el gobierno liderado por José Antonio Kast está impulsando el proyecto de megarreforma económica bautizado como Plan de Reconstrucción Nacional. Y un apartado en particular ofrece una oportunidad para inversionistas de alto patrimonio: la iniciativa de eliminar el impuesto a la ganancia de capital generada por la venta de activos locales con presencia bursátil.
El texto busca reincorporar el régimen de ingreso no renta para la ganancia obtenida en la venta en bolsa –entre otros mecanismos– de acciones, fondos mutuos y de inversión con alta presencia bursátil ajustada. Esto eliminaría el impuesto vigente, de 10%, asociado al artículo 107 de la Ley sobre Impuestos a la Renta (LIR).
Esto daría pie atrás al tributo creado en 2022, que en su momento fue controversial, dado su potencial impacto en el mercado de capitales local.
Antes del 2 de septiembre de ese año, este tipo de ganancias –generadas por la enajenación de activos financieros que cumplen con ciertas características– no pagaban impuestos. Sin embargo, el gobierno, liderado entonces por el expresidente Sebastián Piñera, decidió gravar la actividad, dejando esa tasa fija en los activos con beneficio 107 LIR.
En el caso de que se elimine este fenómeno, desde la industria de gestión patrimonial auguran que tendría un efecto positivo para los altos patrimonios locales. “Los inversionistas locales de alto patrimonio se verían beneficiados de forma directa debido a la naturaleza de sus inversiones y la estructura del beneficio”, explica a Funds Society el gerente general de SP Capital MFO, Patricio Parra.
Si se cumplen las intenciones del gobierno con su megarreforma –que actualmente se está tramitando en el Senado chileno–, la eliminación de este impuesto generaría un aumento en la rentabilidad neta. “En carteras de gran volumen, ese 10% de ahorro directo se traduce en montos significativos que quedan inmediatamente disponibles para reinversión”, comenta Parra.
Buenas noticias para altos patrimonios
Para los contribuyentes en los tramos más altos del Impuesto Global Complementario, que tienen tasas marginales de hasta 40%, acota, “obtener rentas no afectas a impuesto mediante la bolsa es una de las estrategias de optimización patrimonial más eficientes y atractivas”.
Desde Grey Capital, el socio fundador y gerente general, Nicolás Bacarreza, recalca que el beneficio central es operativo, ya que “elimina el costo de fricción tributaria que hoy mantiene congelado al ahorro local”. Para el profesional, este impuesto de 10% actuó estos años como un “desincentivo artificial, obligando a los portafolios que se gestionan bajo estructuras de largo plazo —como el APV— a quedarse estáticos para evitar el devengo impositivo en cada rebalanceo”.
Con un retorno al régimen de ingreso no renta en estas operaciones, explica, los asesores financieros pueden volver a reportfoliar, rotar activos y tomar utilidades bajo criterios puramente técnicos y de mercado, “sin un freno impositivo que castigue el interés compuesto del ahorro patrimonial y previsional dentro del país”.
En esa línea, también se espera que la medida aumente el atractivo de invertir en activos locales, en un momento en que los mercados domésticos han visto una reducción relevante de liquidez en los últimos años, por una variedad de factores. “En la práctica, reduce el costo tributario de invertir localmente, mejora el retorno después de impuestos y puede hacer más atractivo mantener parte del patrimonio en instrumentos domiciliados en Chile”, acota Fernando Suárez, senior portfolio manager de la plataforma de inversiones Fintual.
La firma ya había apostado por esta arista de la ley tributaria para impulsar una seguidilla de fondos que se acogen al beneficio del actual artículo 107 LIR, que permiten a los aportantes con ingresos por sobre los 3,5 millones de pesos (en torno a 3.900 dólares) mensuales aprovechar esa tasa de 10% como punto de eficiencia tributaria.
Atractivo de inversiones locales
Han pasado varias cosas que han afectado la liquidez de los mercados locales, incluyendo una sequía de IPOs que se ha extendido desde 2019 –cuando fue el debut bursátil de Cencosud Shopping, el brazo de centros comerciales del grupo Cencosud– en la bolsa chilena y los retiros parciales de fondos de pensiones, que extrajeron cerca de 46.000 millones de dólares del sistema. Sin embargo, desde la industria de gestión patrimonial aseguran que el impuesto asociado al artículo 107 LIR jugó un rol clave en la pérdida de liquidez de los mercados locales.
“Tras la aplicación del impuesto del 10% en 2022, el mercado bursátil chileno experimentó una fuerte caída en los montos transados diarios. El eliminar este impuesto busca reactivar el volumen de transacciones, haciendo que las acciones chilenas vuelvan a ser competitivas frente a otros mercados de la región”, recalca Parra, de SP Capital MFO.
Además, agrega, esto se convertiría en un incentivo a la apertura de nuevas compañías, ya que un mercado más líquido y dinámico genera un entorno más propicio para el fondeo corporativo.
El diagnóstico general es que el cambio de 2022 fue un error, haciendo eco de las críticas que levantó la medida en su momento. Desde la industria acusan que el impuesto ni siquiera recaudó lo que se pensaba. “Los datos demostraron que este impuesto fue un error de diseño técnico”, señala Bacarreza, de Grey, considerando que el Fisco recaudó cerca de 8 millones de dólares, frente a los 90 millones de dólares anuales que se anticipaban. “El costo en liquidez superó con creces el beneficio fiscal”, subraya.
En esa línea, el ejecutivo enfatiza en que un aumento en la liquidez del mercado diversifica las opciones de financiamiento de la economía en general, disminuyendo la dependencia de las compañías nacionales del crédito bancario tradicional. “Reactivar esta llave del financiamiento interno impulsa directamente la inversión en proyectos reales, empujando el crecimiento y el empleo desde nuestra propia arquitectura financiera”, comenta.
La Copa del Mundo de 2026 no sólo será la edición más grande en la historia del futbol. También podría convertirse en uno de los mayores eventos de monetización deportiva jamás registrados.
Con 48 selecciones participantes, 104 partidos y una organización compartida entre México, Estados Unidos y Canadá, el torneo representa una expansión sin precedentes del producto futbolístico global. Pero detrás del espectáculo deportivo se encuentra una historia igualmente relevante para inversionistas, plataformas tecnológicas, operadores de apuestas y empresas de medios: la creación de un ecosistema con más audiencias, más datos y más oportunidades de monetización.
La FIFA estima ingresos por 8.911 millones de dólares durante 2026, una cifra récord impulsada principalmente por los derechos de transmisión, hospitalidad, venta de boletos y acuerdos comerciales. Solamente los derechos televisivos aportarán cerca de 3.925 millones de dólares, equivalentes al 44% de los ingresos previstos, mientras que la hospitalidad y las entradas representarán otro 34%.
La magnitud económica supera ampliamente los aproximadamente 7.500 millones de dólares generados por Qatar 2022 y refleja cómo el futbol se ha convertido en una plataforma global de entretenimiento y consumo digital.
Más partidos, más apuestas
La expansión del torneo implica un incremento sustancial en las oportunidades de negocio para la industria de las apuestas deportivas.
Los 104 encuentros representan un aumento de más de 60% respecto de los 64 partidos que se disputaron en el formato tradicional. Cada encuentro genera cientos de mercados posibles, desde el resultado final hasta estadísticas específicas y apuestas en vivo.
La tendencia coincide con un proceso de fuerte crecimiento del betting online (del inglés bet, apostar; se refiere a la acción de arriesgar dinero o bienes en el pronóstico de un evento incierto con la intención de obtener una ganancia económica), a nivel mundial y con una creciente sofisticación tecnológica basada en inteligencia artificial, análisis de datos y personalización de contenidos.
No obstante, la mayor transformación podría estar ocurriendo fuera de las casas de apuestas tradicionales.
Del betting a las finanzas del pronóstico
Plataformas como Polymarket y Kalshi están impulsando una nueva categoría: los mercados predictivos.
Aunque conceptualmente se asemejan a las apuestas deportivas, operan bajo una lógica más cercana a los mercados financieros. Los usuarios compran y venden contratos vinculados a probabilidades de ocurrencia, con precios que fluctúan en tiempo real de acuerdo con la información disponible y la percepción colectiva.
La frontera entre especulación financiera y entretenimiento deportivo comienza así a difuminarse.
Durante 2026, el volumen agregado de negociación de los principales mercados predictivos ha alcanzado niveles récord, superando los 24.000 millones de dólares mensuales en algunos períodos. En paralelo, Kalshi y Polymarket han incrementado significativamente su participación dentro de este segmento, beneficiándose de la creciente aceptación de este tipo de instrumentos entre inversionistas minoristas y usuarios provenientes del ecosistema cripto.
La Copa del Mundo aparece como el siguiente gran catalizador para esta industria.
Streaming y monetización digital
La otra gran batalla financiera se libra en el terreno de los contenidos. La fragmentación de las audiencias y el auge del consumo móvil han transformado el modelo tradicional de transmisión deportiva. El Mundial de 2026 será, previsiblemente, el más digital de la historia.
La combinación de televisión tradicional, plataformas de streaming, redes sociales y contenidos personalizados permitirá multiplicar las fuentes de ingresos más allá de la publicidad convencional.
La monetización basada en suscripciones, publicidad segmentada, comercio electrónico y experiencias digitales podría adquirir un peso creciente dentro de la economía del deporte.
Una industria cada vez más parecida a Wall Street
La evolución del ecosistema deportivo apunta hacia una convergencia cada vez mayor entre entretenimiento, tecnología y finanzas.
La información en tiempo real, la utilización de inteligencia artificial, la tokenización, las plataformas de trading de probabilidades y la creciente participación de inversionistas institucionales sugieren que el negocio deportivo se está moviendo hacia modelos que recuerdan cada vez más a los mercados financieros.
En ese contexto, el Mundial de 2026 podría pasar a la historia no sólo por ser el más grande en términos deportivos, sino por representar un punto de inflexión en la forma en que se monetiza la atención global.
Más partidos significan más audiencia; más audiencia implica más datos; y más datos generan nuevas oportunidades de negocio. La Copa del Mundo ya no es únicamente un torneo de futbol. Es, cada vez más, un gigantesco activo financiero global.
Durante décadas, la construcción de portafolios ha descansado sobre un principio casi incuestionable: la diversificación entre acciones y bonos permite suavizar los ciclos, amortiguar caídas y mejorar el perfil riesgo-retorno. Sin embargo, la experiencia reciente ha llevado a cuestionar este supuesto. La correlación positiva entre ambos activos —particularmente evidente en episodios como 2022— ha obligado a inversionistas y gestores a replantear uno de los pilares más básicos de la asignación estratégica.
El problema no es solo táctico; es estructural. La tradicional correlación negativa entre acciones y bonos se sustenta en un régimen de baja inflación y alta credibilidad de los bancos centrales. En ese contexto, los shocks de crecimiento afectan negativamente a la renta variable, pero impulsan a la renta fija vía recortes de tasas de referencia. Hoy, en cambio, los shocks inflacionarios dominan la dinámica macro. Cuando la inflación sorprende al alza, tanto acciones como bonos sufren: las tasas de interés suben y los múltiplos se comprimen simultáneamente. El principal mecanismo de diversificación dejó de funcionar cuando más se necesitaba.
No es un episodio aislado, sino una secuencia. Estamos transitando el cuarto shock inflacionario de la década: primero, el repunte de precios durante la reapertura post-COVID; luego, la invasión de Rusia a Ucrania, que amplificó las presiones inflacionarias; posteriormente, el aumento de aranceles y medidas comerciales que elevaron los costos; y ahora, un nuevo shock energético asociado a tensiones en Medio Oriente. En este contexto, la pregunta ya no es si la inflación es transitoria, sino cómo construir portafolios diversificados en un entorno donde los shocks de precios son recurrentes.
Este cambio de régimen tiene tres implicancias. Primero, reduce la efectividad de la diversificación tradicional justo cuando más se necesita: en escenarios de estrés. Segundo, eleva la volatilidad de los portafolios. Y tercero, obliga a reconsiderar el rol de la renta fija como activo defensivo.
Frente a este escenario, la pregunta clave es cómo construir resiliencia en carteras de largo plazo. No existe una solución única, pero sí algunas consideraciones.
En primer lugar, la diversificación debe ampliarse más allá de los activos tradicionales, incorporando también los alternativos —como hedge funds, private equity o private debt— que pueden ofrecer fuentes de retorno menos dependientes de la dirección de mercado. Asimismo, activos reales como infraestructura, commodities o real estate pueden ofrecer protección en entornos inflacionarios.
En este contexto, el oro merece una mención especial. Históricamente ha funcionado como un diversificador táctico, particularmente en episodios de estrés financiero o pérdida de credibilidad en políticas macroeconómicas. Durante la crisis financiera global de 2008, por ejemplo, el oro rentó positivo mientras los mercados accionarios colapsaban. Su baja correlación con activos tradicionales lo convierte en una herramienta útil de diversificación. Sin embargo, es importante matizar su rol: el oro no es, en general, un activo que reduzca la volatilidad total de la cartera de manera consistente. Por ello, su uso es más efectivo como complemento táctico que como pilar estructural.
En segundo lugar, la gestión activa de la duración y la exposición a inflación se vuelve central. La renta fija no desaparece, pero su rol evoluciona desde ancla pasiva hacia herramienta táctica.
En tercer lugar, la diversificación geográfica cobra nueva relevancia. Los ciclos económicos y las respuestas de política monetaria no están perfectamente sincronizados, especialmente en un mundo más fragmentado. Aprovechar estas divergencias puede ayudar a mitigar la concentración de riesgos macro.
Finalmente, es necesario revisar los marcos conceptuales con los que se construyen portafolios. Modelos basados en promedios históricos pueden ser insuficientes en un contexto de cambios de régimen. Incorporar análisis de escenarios, stress testing y supuestos dinámicos se convierte en una necesidad.
La conclusión es incómoda pero inevitable: la diversificación sigue siendo esencial, pero ya no es sencilla. En un entorno de shocks inflacionarios recurrentes y correlaciones inestables, construir portafolios robustos exige mayor sofisticación, flexibilidad y, sobre todo, una comprensión más profunda del régimen macro en el que se invierte. El desafío de largo plazo no es abandonar la diversificación, sino reinventarla.
Durante décadas, las estructuras offshore fueron asociadas en América Latina con privacidad financiera, diversificación patrimonial y acceso a jurisdicciones con marcos legales más sofisticados.
Sin embargo, el entorno regulatorio internacional ha cambiado de manera radical y está dando paso a una nueva etapa caracterizada por una supervisión más intensa, mayores obligaciones de transparencia y una cooperación sin precedentes entre autoridades tributarias y organismos de supervisión.
Más que el fin del negocio offshore, lo que se observa es una transformación profunda de sus reglas de funcionamiento.
Uno de los pilares de este cambio es el Common Reporting Standard (CRS), desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El estándar permite el intercambio automático de información financiera entre jurisdicciones y se ha convertido en uno de los principales instrumentos para combatir la evasión fiscal internacional.
Actualmente, más de 120 jurisdicciones participan en el esquema, que obliga a instituciones financieras, bancos, custodios y determinados vehículos de inversión a reportar información sobre cuentas mantenidas por residentes fiscales de otros países. La OCDE ha ampliado recientemente el alcance del sistema para incorporar activos digitales, dinero electrónico y determinadas estructuras de inversión indirecta.
En paralelo, el marco internacional de prevención de lavado de dinero continúa endureciéndose. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), cuya red global comprende 205 jurisdicciones, ha intensificado las evaluaciones mutuas sobre la efectividad de los sistemas nacionales de combate al lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.
La tendencia tiene implicaciones directas para América Latina. Los países de la región, agrupados en GAFILAT (Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica; organización intergubernamental regional que agrupa a 18 países y cuyo objetivo principal es prevenir y combatir el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva), se encuentran sometidos a revisiones periódicas que evalúan no solamente la existencia de regulación, sino la capacidad efectiva de las autoridades para supervisar, identificar beneficiarios finales y sancionar incumplimientos.
Para las entidades financieras y las firmas dedicadas a la gestión patrimonial internacional, el cambio representa un incremento significativo en las exigencias de cumplimiento. Los procesos de conocimiento del cliente (KYC), monitoreo transaccional y documentación fiscal han adquirido una importancia estratégica.
Asimismo, la creciente adopción de estructuras familiares internacionales, trusts y vehículos de planificación sucesoria está obligando a bancos privados, administradores de activos y multifamily offices a reforzar sus capacidades de compliance y asesoría fiscal internacional.
Especialistas del sector consideran que el paradigma tradicional de la banca offshore basada en el secreto bancario ha quedado atrás. La nueva propuesta de valor gira en torno a la sofisticación de los servicios, la planificación patrimonial, la diversificación geográfica y el acceso a mercados internacionales, pero bajo estándares mucho más estrictos de transparencia.
Este proceso también coincide con la expansión de los marcos de reporte para criptoactivos. La OCDE impulsa el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), que extenderá los mecanismos de intercambio de información hacia el universo de los activos digitales, reduciendo aún más las áreas tradicionalmente consideradas opacas.
En consecuencia, la industria de wealth management latinoamericana enfrenta un punto de inflexión. La supervisión internacional ya no distingue entre centros financieros tradicionales y jurisdicciones emergentes. La capacidad de adaptación regulatoria y el fortalecimiento de las funciones de cumplimiento se perfilan como elementos diferenciadores para los participantes del mercado.
Lejos de desaparecer, el negocio offshore parece estar evolucionando hacia un modelo más institucional, más transparente y estrechamente conectado con las prioridades regulatorias globales.
Las emisiones de carbono, las energías renovables y la gestión del agua resultaron determinantes tanto para los países con mejor desempeño como para los de menor rendimiento. Los estudios de caso nacionales revelan, además, que una gobernanza débil —la ‘G’ del ESG— tiende a amplificar las carencias en los pilares social (‘S’) y medioambiental (‘E’). A ello se suman los ciberataques, cuya capacidad para generar daños económicos y sociales prolongados los convierte en un riesgo grave para la estabilidad soberana.
Una mirada a la tabla de clasificación
Dinamarca mantiene su liderazgo en materia ESG y encabeza el «Country ESG Ranking» de Robeco por cuarta vez consecutiva en dos años. Como en ediciones anteriores, los países escandinavos sobresalen de forma destacada, ocupando junto con Suiza los cinco primeros puestos del ranking.
Sin embargo, el desempeño ESG de estos líderes dista de ser extraordinario: la mayoría registró caídas en sus puntuaciones medioambientales. Dinamarca y Suecia acusaron una desaceleración en la adopción de energías renovables como proporción de su combinación energética total, mientras que Noruega perdió posiciones en gestión del estrés hídrico y riesgos climáticos. Finlandia, segunda en el ranking, fue la única excepción, con una ligera mejora en su puntuación ambiental gracias a un mayor avance en renovables y un uso más eficiente del agua.
Figura 1 – Líderes en puntuación ESG por país
Grandes emisores gubernamentales muestran resultados mixtos
Las puntuaciones de los mayores emisores de deuda soberana del mundo siguen divergiendo. La puntuación ESG de Japón (7,46 de 9,0) tuvo una ligera disminución, mientras que la puntuación de Estados Unidos (6,61 de 9,0) se mantuvo en gran medida estable. En el caso de Japón, las reducciones en los criterios de clima y energía fueron las responsables.
Irónicamente, en Estados Unidos, las puntuaciones más bajas en gobernanza (debido a mayor corrupción e instituciones más débiles) fueron compensadas por mayores cifras ambientales derivadas de los aranceles del «Liberation Day», que redujeron las emisiones de CO2 asociadas a la producción de bienes importados.
La puntuación ESG de China mejoró ligeramente gracias a los esfuerzos para mejorar las especies extintas, un indicador de la salud de la biodiversidad.
Puntuaciones alrededor del mundo
Varios mercados emergentes registraron ganancias notables en el ranking. Singapur presentó el mayor aumento absoluto de puntuación debido a mejores prácticas en la gestión del agua (ver Figura 2). Por el contrario, las puntuaciones ambientales más débiles afectaron a los países con las mayores disminuciones de puntuación, incluidos Botsuana, Catar, Malí, Turquía y Hong Kong.
Figura 2 – Cinco países con mayores ganancias y pérdidas
Obstruyendo la órbita de Orbán
Durante casi dos décadas, Viktor Orbán y su partido Fidesz dominaron la escena política de Hungría. En un principio visto como un luchador por la libertad y defensor de las ideas occidentales, su estilo se volvió cada vez más autoritario, antidemocrático y corrupto con el paso de los años. Su control del poder terminó abruptamente a principios de 2026, cuando fue derrotado de manera espectacular por la coalición Tisza de Peter Magyar.
Sin embargo, las reformas deseadas pueden no llegar tan rápido como su caída, ya que los allegados de Orbán aún ocupan cargos clave en el sistema judicial, los medios de comunicación y la banca, a menudo con nombramientos de larga duración. El pueblo ha hablado y se ha entregado un mandato claro. Con Orbán fuera de la órbita, el progreso puede ser lento, pero al menos las cosas ahora siguen una trayectoria positiva.
Figura 3 – El legado ESG de Orbán
La peligrosa caída de Perú
Antes un desempeño ESG estable en la región de América Latina, la posición de Perú ha disminuido últimamente. La puntuación social del país se ha visto afectada debido a protestas generalizadas tras una crisis crónica de liderazgo. El país ha pasado por varios presidentes, múltiples cambios de gabinete y fricciones interminables entre los poderes del Estado. Escándalos de corrupción de la élite política y judicial han incrementado aún más la desconfianza.
El caos pone de manifiesto profundas tensiones sociales relacionadas con desigualdades, exclusiones y acceso a servicios básicos. El avance en la reducción de la pobreza se ha estancado, abundan los trabajos informales, y los servicios públicos débiles, especialmente en salud y educación, obstaculizan el desarrollo del capital humano.
El medio ambiente natural también atraviesa dificultades. Perú está expuesto a riesgos físicos climáticos, incluyendo inundaciones, sequías y choques relacionados con El Niño, que amenazan la producción agrícola y la infraestructura. La débil gobernanza ha significado una menor aplicación de la protección ambiental, especialmente en relación con la minería ilegal, la deforestación y la contaminación del agua. Es un claro caso de cómo una gobernanza débil en la cima puede intensificar los problemas sociales y ambientales en el terreno (ver Figura 4). Desafortunadamente, sin una especie de salvavidas inmediato, es probable que el desempeño ESG de Perú siga hundiéndose.
Figura 4 – Un país que necesita mayor fuerza en la ‘G’
Enfoque temático – Ciberseguridad
La ciberseguridad se ha convertido en un componente cada vez más material del riesgo ESG soberano, reflejando la creciente dependencia de los gobiernos y las economías en la infraestructura digital. Los ciberataques a gran escala han provocado pérdidas globales de miles de millones de dólares, siendo los gobiernos quienes a menudo asumen costos fiscales indirectos a través del gasto en respuesta de emergencia, reconstrucción de sistemas, litigios y pérdida de productividad.
El ciberataque ‘NotPetya’ de 2017 a los sistemas del sector público y privado de Ucrania es ampliamente citado como uno de los más destructivos, con daños globales que superaron los 10.000 millones de dólares estadounidenses. Además, el ataque de ransomware ‘WannaCry’ en el Reino Unido demostró que los ataques también pueden ser destructivos para la salud pública a gran escala. Infectó los sistemas informáticos del Servicio Nacional de Salud (NHS), lo que llevó a la cancelación de procedimientos médicos y a interrupciones en los servicios de emergencia.
El marco ESG para países ahora integra la ciberseguridad como un factor en el desempeño ESG utilizando datos del Índice Global de Ciberseguridad (GCI) desarrollado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), una agencia de la ONU que supervisa los estándares globales de redes digitales.
Figura 5 – Mapa mundial del Índice Global de Ciberseguridad
Las puntuaciones más bajas (degradados en rosa) indican que los países son más vulnerables y menos preparados para los riesgos cibernéticos. Fuente: Índice Global de Ciberseguridad, Unión Internacional de Telecomunicaciones, abril de 2026.
Cabe destacar que la ciberseguridad no está directamente correlacionada con un PIB alto. Países avanzados y emergentes tienen buenos resultados, desde Finlandia e Italia hasta Egipto e Indonesia. Aunque diversos en economía y cultura, una característica común a todos ellos es que tienden a adoptar un enfoque integral de gobierno, que incluye agencias cibernéticas dedicadas, marcos legales sólidos, reporte obligatorio de incidentes y una fuerte cooperación internacional.
Preocupantemente, muchos países con bajo desempeño han ampliado rápidamente sus servicios digitales sin una inversión proporcional en gobernanza de ciberseguridad, dejándolos peligrosamente expuestos.
Nordea Asset Management (NAM) anuncia el lanzamiento de su primera estrategia sistemática de renta fija, el fondo Nordea 2 – BetaPlus Enhanced US Corporate Bond (BI-USD: LU2155668200), una solución con más de 1.400 millones de dólares en activos bajo gestión.
Este lanzamiento representa un hito fundamental en la expansión estratégica de NAM hacia la inversión sistemática en renta fija, tras el nombramiento de Lucette Yvernault y Marton Huebler en octubre de 2025, como parte de su compromiso continuo de desarrollar capacidades de inversión cuantitativa excepcionales.
Durante más de dos décadas, NAM y su equipo de Multi Activos han desarrollado estrategias cuantitativas en carteras equilibradas, de retorno absoluto y de renta variable, generando rendimientos a largo plazo superiores mediante métodos cuantitativos sofisticados*, que abarcan desde la inversión por factores hasta el aprendizaje automático. En los últimos años, las estrategias BetaPlus Enhanced de Nordea AM han ganado una tracción significativa entre los inversores que buscan soluciones con menor riesgo activo y rendimientos superiores constantes y repetibles a largo plazo*. Actualmente, el equipo gestiona más de 150.000 millones de euros en activos, de los cuales más de 80.000 millones están invertidos en soluciones BetaPlus Enhanced.
Desde su incorporación a NAM, Lucette y Marton han ampliado y enriquecido los modelos existentes para llevar las capacidades multifactor del equipo de Multi Activos a los mercados de crédito. Este trabajo ha resultado en el lanzamiento del Nordea 2 – BetaPlus Enhanced US Corporate Bond Fund, la primera estrategia sistemática de renta fija dedicada de NAM.
La estrategia aplica el marco BetaPlus de NAM al universo de bonos corporativos de grado de inversión en Estados Unidos, utilizando el análisis de factores fundamentales, técnicos y de valoración para identificar oportunidades atractivas entre emisores. Combinando una rigurosa selección sistemática de activos con una construcción disciplinada de cartera y una sólida gestión del riesgo, la estrategia busca rendimientos superiores consistentes a lo largo del tiempo.
«Tras varios años de investigación y desarrollo, hemos lanzado nuestra primera estrategia cuantitativa de renta fija. Esto supone un paso importante en la aplicación del marco BetaPlus al crédito investment grade. El siguiente paso será ampliar este enfoque a los mercados globales de crédito y aumentar los niveles de riesgo activo.» comenta Asbjørn Trolle Hansen, director de Multi Activos en Nordea AM
La estrategia está gestionada por el equipo de Renta Fija Sistemática de NAM, dirigido por Lucette Yvernault, responsable de Renta Fija Sistemática, junto con Marton Huebler, gestor senior de carteras.
Un estudio publicado por la American Economic Review, basado en 27.000 reuniones reales entre asesores financieros y clientes de una gran entidad bancaria alemana, concluye que las mujeres reciben con mayor frecuencia recomendaciones de productos más caros y obtienen menos descuentos en comisiones que los hombres, incluso con perfiles financieros equivalentes.
La investigación apunta a que algunos asesores utilizan el género como indicador indirecto de sofisticación financiera, ofreciendo a las mujeres productos con mayores márgenes o costes más elevados.
Para Carlota Corral, directora de inversiones de Indexa Capital, el estudio pone sobre la mesa un aspecto clave del ahorro a largo plazo: el impacto de las comisiones.
“Pequeñas diferencias en costes pueden traducirse en decenas de miles de euros menos acumulados para la jubilación, por ejemplo. Por eso es tan importante que el inversor entienda cuánto paga y qué incentivos existen detrás de cada recomendación”, señala Carlota Corral.
Según la directiva de Indexa Capital, el estudio refleja además un cambio generacional en la relación de las mujeres con la inversión: “Cada vez vemos más mujeres interesadas en gestionar activamente su patrimonio y tomar decisiones financieras informadas. En Indexa Capital el 37 % de clientes de carteras de fondos de inversión son mujeres, dato que ha crecido en los últimos años.”
En España, el interés por la inversión entre mujeres ha aumentado en los últimos años, impulsado por el crecimiento de plataformas digitales, la inversión indexada y una mayor conciencia sobre planificación financiera y la jubilación.
DWS reduce la comisión global anual del ETF Xtrackers FTSE All-World UCITS, a partir del 1 de junio, hasta situarlo en el 0,07%. De este modo, este ETF se convierte, en términos de comisión total anual, en la forma más rentable de acceder a acciones de gran y mediana capitalización de mercados desarrollados y emergentes en un único índice. Como resultado, este vehículo se vuelve aún más atractivo como elemento fundamental para una asignación de renta variable global ampliamente diversificada.
El índice FTSE All-World incluye alrededor de 4.200 acciones de gran y mediana capitalización de mercados desarrollados y emergentes en más de 45 países. Como parte de la serie de índices FTSE Global Equity, representa alrededor del 90-95% de la capitalización bursátil global invertible, lo que proporciona un acceso amplio y transparente a la renta variable global en un único índice.
Los ETF globales de amplio espectro, que abarcan tanto los mercados desarrollados como los emergentes, constituyen un componente fundamental de los planes de ahorro a largo plazo y es probable que desempeñen un papel importante en los futuros planes de jubilación subvencionados por los estados. En el largo plazo, los costes de los ETF tienen un impacto significativo en el grado en que el rendimiento del mercado de valores se refleja en una cartera. Con este ajuste de comisiones, Xtrackers permite a los inversores acceder de forma atractiva y económica al rendimiento de los mercados bursátiles mundiales.
“La reducción de las comisiones pone de manifiesto nuestro compromiso de ofrecer a los inversores productos de inversión eficientes y competitivos para la acumulación de patrimonio a largo plazo”, afirma Simon Klein, director de la división Global Private Wealth Coverage de DWS. “Nuestro objetivo es generar valor añadido para la acumulación de patrimonio a largo plazo. En definitiva, los inversores deben quedarse con una mayor parte de los posibles rendimientos”, añadió.
Los mercados emergentes (“EM”) suelen caracterizarse como volátiles e impredecibles, y en cierta medida esto es cierto. Hay periodos en los que el rendimiento es excepcional y otros en los que es más débil. Sin embargo, a lo largo del tiempo, un enfoque consistente centrado en empresas de crecimiento de calidad ha tendido a ofrecer resultados atractivos. La cuestión de si este tipo de enfoque funciona en mercados emergentes es razonable.
Si se observa la última década aproximadamente, la respuesta parece ser afirmativa. Los retornos han sido positivos en relación con el índice más amplio MSCI Emerging Markets, aunque no sin interrupciones. Periodos como 2016, 2022 y partes de 2025 recuerdan que incluso las estrategias más consistentes pueden pasar por fases de menor favorabilidad, a menudo impulsadas por cambios en el liderazgo del mercado más que por un deterioro fundamental de los negocios subyacentes.
Definir “calidad” es menos sencillo de lo que parece. Todo inversor diría que busca buenas empresas, pero la dificultad está en concretar qué significa eso en la práctica. Una forma de abordarlo es mediante un conjunto simple de métricas: rentabilidad, generación de caja y crecimiento. Un retorno sobre el capital (ROE) de alrededor del 15% es un punto de partida razonable. En mercados emergentes, estimar con precisión el coste de capital es complicado, por lo que un umbral consistente aporta disciplina. Además, es un criterio exigente: de un universo de varios miles de compañías, solo una pequeña proporción alcanza de forma consistente ese nivel de rentabilidad.
La generación de caja es igualmente importante. El crecimiento debe financiarse, y la distinción entre caja generada internamente y financiación externa es clave a largo plazo. Las empresas que dependen del endeudamiento o de emisiones recurrentes de capital suelen diluir a los accionistas, mientras que aquellas que reinvierten sus propios flujos de caja tienden a capitalizar de forma más eficiente. El crecimiento de beneficios constituye el tercer pilar del marco, con tasas de crecimiento en dos dígitos medios en muchas economías emergentes, lo que permite una capitalización significativa del valor.
Estas métricas son simples, pero ayudan a reducir el universo de inversión a un conjunto más selectivo de compañías de calidad.
Sin embargo, también existe el exceso de lo bueno. Rentabilidades muy altas, aunque atractivas, rara vez son sostenibles. Tienden a atraer competencia, y con el tiempo esa competencia reduce la rentabilidad. Un ejemplo es Varun Beverages, donde el fuerte crecimiento y la mejora operativa atrajeron nuevos competidores como Reliance Industries, incrementando la presión competitiva y normalizando las rentabilidades. Un caso diferente es Eicher Motors, propietaria de la marca Royal Enfield. Su fortaleza reside en una marca aspiracional y dominante, con rentabilidades consistentes, aunque afectadas ocasionalmente por factores cíclicos como regulación o precios.
La importancia de la generación de caja se vuelve especialmente evidente en el riesgo de dilución accionarial. En mercados como China, aunque el crecimiento agregado ha sido fuerte, el crecimiento por acción ha sido menor debido a OPVs, ampliaciones de capital y dilución estructural. Esto reduce el beneficio real para los accionistas minoritarios. Aun así, existen empresas de alta calidad en China. CATL es un ejemplo, con una posición dominante en baterías para vehículos eléctricos y fuerte capacidad de reinversión. Este equilibrio entre crecimiento y generación de caja es clave.
Quizá el ejemplo más claro sea TSMC, que ha combinado crecimiento estable, alta generación de caja y rentabilidades sostenidas. Su disciplina de inversión y su posición dominante han reducido la percepción de ciclicidad, reforzando su ventaja competitiva a largo plazo. A pesar de ello, estas compañías pueden pasar por periodos de infravaloración o bajo rendimiento relativo, como ha ocurrido recientemente, influido por factores regionales como la desaceleración en China o India, además de valoraciones exigentes.
Estos episodios son cíclicos. En muchos casos, los fundamentales permanecen intactos: rentabilidades sólidas, balances fuertes y, en muchos casos, posiciones de caja neta. La composición de los mercados emergentes también ha evolucionado. Economías como Corea del Sur y Taiwánmuestran características más cercanas a mercados desarrollados, mientras que China e India siguen siendo motores clave del crecimiento global. Tras un periodo de menor interés, hay señales de que el sentimiento hacia los mercados emergentes podría estar mejorando. La volatilidad seguirá siendo una característica del activo, pero el foco de los inversores se mantiene en la capacidad de las empresas para complicar valor a largo plazo.
En este contexto, invertir en compañías con rentabilidades consistentes, generación de caja sólida y crecimiento estable sigue siendo un marco válido. No elimina la volatilidad, pero sí permite navegarla con mayor disciplina, y a largo plazo este enfoque ha tendido a ser recompensado.
Tribuna de opinión firmada por Rob Brewis, Director y Gestor de Inversiones, Aubrey Capital Management.