La IA transformará las operaciones de gestión de activos
| Por Beltrán | 0 Comentarios

Un estudio global realizado a 178 altos directivos de gestoras de fondos publicado hoy por Clearwater Analytics revela un cambio decisivo en la industria de la gestión de activos: la mayoría de los gestores prevé que la inteligencia artificial transforme sus funciones operativas de front, middle y back office en los próximos 12 meses. El estudio, titulado «GenAI and the Data Divide» (IA generativa y la brecha de datos), refleja que el 62% de los gestores prevé que la IA transforme la forma en que las firmas generan y sintetizan la información, un 58% espera un cambio radical en los sistemas de soporte a la decisión y recomendaciones de carteras, y un 57% anticipa un impacto transformador en el modelado predictivo y los análisis de estrés.
La adopción se está acelerando en paralelo: el 95% de las firmas aumentó su presupuesto asignado a la IA el año pasado, y el 85% planea incrementarlo al menos un 50% más en los próximos 12 meses. Sin embargo, el análisis también identifica el factor determinante para capturar dicha transformación: existe una brecha de 23 puntos porcentuales entre cómo las entidades valoran la exhaustividad de sus datos frente a su precisión: mientras que el 79% considera que sus datos son completos, solo el 56% cree que son precisos. Esta brecha se perfila como el principal diferenciador entre aquellas firmas que están obteniendo retornos medibles de su información y las que siguen esperando rentabilizarla.
Un año de transformación operativa
El informe refleja un consenso significativo entre los profesionales de la inversión sobre dónde ofrecerá la IA el impacto más profundo en los próximos 12 meses. En cabeza se sitúa la automatización del contenido y la síntesis de datos: el 62% de los gestores confía en que la IA facilite un cambio profundo o transformador en la creación de informes estandarizados y en la síntesis de datos complejos en resúmenes concisos.
La dependencia del sector del modelado predictivo también experimentará una renovación impulsada por la IA. El 57% de los encuestados prevé un impacto transformador en cómo sus firmas analizan datos históricos y actuales para pronosticar resultados y evaluar escenarios de prueba de estrés. Muy cerca, el 58% espera que la IA revolucione los sistemas de apoyo a la decisión, específicamente al proponer acciones potenciales o cambios de parámetros, como el reequilibrio de carteras en función de objetivos y restricciones específicos.
Souvik Das, director de Tecnología (CTO) de Clearwater Analytics, afirma: «Nuestros datos muestran que la comunidad global de inversión ya no siente solo curiosidad por la IA. La está desplegando para resolver las tareas operativas más intensivas en mano de obra en la gestión de activos. Al automatizar la carga pesada de la síntesis de datos y el modelado de escenarios, las firmas están recuperando miles de horas que ahora pueden redirigirse hacia actividades generadoras de alfa».
Éxito táctico en las operaciones del día a día
El estudio aporta también un balance sobre la eficacia de las herramientas de IA actualmente en uso. Lejos de ser un beneficio teórico, la IA ya está aportando ventajas tácticas medibles en el trabajo cotidiano.
La primera de las ventajas, la interacción mediante lenguaje natural: El 73% de los gestores encuestados califica de «eficaz» el uso de agentes de IA de lenguaje natural para consultar plataformas de inversión con gran densidad de datos, gestión de riesgos y conciliación. En segundo lugar, análisis en profundidad: El 62% de los encuestados considera eficaces los agentes de IA para profundizar en temas complejos como el cumplimiento normativo, y casi la mitad (47%) describe estas herramientas como «muy eficaces».
En tercero, la automatización de flujos de trabajo: El impulso hacia el procesamiento directo de operaciones (straight-through processing) sigue ganando fuerza: el 63% de los gestores utiliza con éxito la IA para automatizar flujos de trabajo repetitivos, como la generación diaria de informes. La última de las ventajas, la orquestación multiagente: El 62% de las firmas señala haber tenido éxito al emplear la IA para desencadenar operaciones basadas en umbrales de datos o calendarios específicos, lo que indica un avance hacia comportamientos del sistema más autónomos y sofisticados.
Resolver el dilema de los datos
La calidad de los datos ha sido históricamente uno de los mayores desafíos del sector. Este estudio demuestra que los gestores comprenden ahora por qué resulta más decisiva que nunca. El 70% de los profesionales encuestados señala que el despliegue de la IA ha intensificado su atención en la gestión de datos, y un 8% califica este cambio de atención como «drástico». Dos tercios (66%) consideran que sus herramientas de IA son efectivas para gestionar las particularidades de los datos alternativos, un ámbito históricamente complejo de escalar.
Ese avance en los datos alternativos es real. Sin embargo, no ha logrado cerrar la brecha verdaderamente determinante: solo el 56% de las firmas califica sus datos como precisos o fiables, frente al 79% que los considera completos. La IA está focalizando la atención en los datos, pero aún no ha resuelto el problema de confianza subyacente.
«Lo que resulta sorprendente es que la adopción de la IA está obligando a los gestores de fondos a enfrentarse a los fundamentos de la gestión de datos como nada lo había hecho antes», añade Souvik Das. «La confianza observada en la gestión de datos alternativos es reveladora. Sugiere que las firmas que invierten en IA son también las que más invierten en garantizar la precisión de sus datos, y que ambas prioridades deben avanzar de la mano. Supone un cambio fundamental en la percepción que tiene la industria sobre la complejidad» concluye.
Divergencia en la adopción
Aunque la mayor parte del sector muestra una postura optimista, el estudio pone de relieve una brecha creciente entre líderes y rezagados. En diversas áreas —como la entrega de software y la coordinación de flujos de trabajo—, entre el 12% y el 18% de los gestores sigue previendo un «impacto menor o escaso» de la IA. Esta divergencia sugiere que, si bien la tecnología está preparada, la infraestructura interna y la madurez cultural de las firmas varían significativamente.









