VanEck lista el primer ETF UCITS centrado en la industria china de semiconductores

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La gestora VanEck ha anunciado el inicio de cotización del fondo VanEck China Semiconductor UCITS ETF, el primer ETF UCITS diseñado para ofrecer a los inversores exposición pure play a la industria nacional de semiconductores de China, un segmento que queda fuera de las asignaciones convencionales en semiconductores.

El nuevo ETF amplía la oferta de semiconductores de VanEck, que incluye el VanEck Semiconductor UCITS ETF, lanzado en 2020 como el primer ETF de semiconductores de Europa, actualmente, con más de 8.000 millones de dólares estadounidenses en activos bajo gestión. Los semiconductores son la columna vertebral de la inteligencia artificial y de las tecnologías avanzadas.

“China está construyendo en este ámbito una cadena de suministro completamente independiente, desde el diseño hasta la fabricación y el empaquetado. Sin embargo, estas empresas chinas no están representadas en absoluto en una asignación convencional de semiconductores ni en una asignación amplia a China”, explica Martijn Rozemuller, CEO Europe de VanEck. “Con el VanEck China Semiconductor UCITS ETF, queremos cerrar esta brecha para los inversores», aseguró.

China es uno de los mayores consumidores de chips del mundo, pero históricamente ha producido mucho menos de lo que utiliza. Cerrar esa brecha se ha convertido en una prioridad nacional, con Pekín canalizando fondos hacia los proveedores nacionales. En 2025, China invirtió más que cualquier otro país en equipos de fabricación de semiconductores. “El resultado es una cartera de pedidos cautiva que permite a las empresas chinas crecer antes de tener que competir en costes y rendimiento a escala global”, añadió Moritz Henkel, Product Manager de VanEck.

Paralelamente, Estados Unidos ha endurecido sus controles a la exportación de semiconductores. Está surgiendo en China un nuevo mercado protegido con un fuerte respaldo político: cada proveedor extranjero al que se restringe el acceso al mercado chino abre una oportunidad para uno nacional. Los centros de datos chinos que afrontan restricciones para comprar GPU avanzadas de Nvidia pueden recurrir a Cambricon, y las fábricas de chips chinas que afrontan restricciones para obtener equipos de Applied Materials o Lam Research pueden recurrir a NAURA. La presión geopolítica que genera incertidumbre para los inversores también puede respaldar una oportunidad más duradera.

El principio pure play como base para la selección de la cartera

El nuevo ETF pretende replicar lo más fielmente posible la evolución del precio y la rentabilidad del MarketVector China Semiconductor 10% Capped Screened Index. El índice sigue un enfoque pure play: para ser incluida, una empresa debe obtener al menos el 50 % de sus ingresos de semiconductores o de equipos para semiconductores.

Con ello se pretende garantizar que cada componente sea un beneficiario directo del desarrollo de la industria nacional de chips de China y no un conglomerado diversificado con una exposición meramente incidental a los chips. Los cambios políticos y regulatorios, incluidas las restricciones comerciales, pueden afectar negativamente a la rentabilidad del Fondo. El valor de las inversiones puede fluctuar significativamente y los inversores pueden perder parte o la totalidad del capital invertido.

BlackRock amplía su gama de ETFs UCITS activos de renta fija

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BlackRock ha lanzado dos ETF UCITS de renta fija de gestión activa, ampliando así su gama de crédito corporativo europeo investment grade denominados en euros y high yield.  La inversión orientada a la generación de rentas cobra cada vez mayor relevancia en Europa, ya sea para ayudar a los inversores a generar flujo de caja, cubrir necesidades de gasto o mantener invirtiendo para el crecimiento futuro.

Los nuevos ETF aportan la experiencia de BlackRock en gestión activa de crédito a dos asignaciones clave de renta fija europea: el iShares € Investment Grade Corp Bond Active UCITS ETF (EBCA) y el iShares European High Yield Corp Bond Active UCITS ETF (EYBA).

Al buscar rentabilidad sin renunciar a la estabilidad ni a la diversificación, los inversores están apostando más por la renta fija para cubrir distintos objetivos en sus carteras. Este cambio de tendencia se refleja también en la demanda de estrategias activas de renta fija en la región EMEA, las cuales han registrado entradas netas de aproximadamente 175.000 millones de dólares desde 2025. Esta cifra convierte  a esta clase de activo en el principal motor de crecimiento de los fondos de inversión activos a lo largo de este periodo.

“El entorno actual de rentabilidades ha generado algunas de las oportunidades de rentas más atractivas en crédito europeo de los últimos años; no obstante, un contexto de mercado más incierto y las crecientes divergencias entre emisores exigen una mayor selectividad. El análisis fundamental bottom-up y la selección de valores nos permiten identificar créditos atractivos, estructurar carteras con un perfil rentabilidad-riesgo superior al de sus índices de referencia y gestionar el riesgo de forma dinámica ante las cambiantes condiciones del mercado” ha señalado José Aguilar, director de Crédito europeo y gestor principal del EYBA. 

Por otro lado, casi un tercio de las entradas netas en fondos UCITS activos transfronterizos se destinó a ETFs activos durante los primeros ocho meses de 2026, alcanzando el 32%. Los ETF activos de renta fija representan ya el 11,5% del total de flujos netos hacia ETF UCITS de renta fija en lo que va de 2026, más del triple de su cuota del 3,7% registrada en 2024, habiendo multiplicado sus activos bajo gestión por 2,7 desde finales de 2024. Este incremento evidencia el creciente uso de los ETF activos para buscar una exposición selectiva, generación de rentas y alfa en los mercados de renta fija.

El EBCA brinda acceso a uno de los segmentos más amplios y consolidados de la renta fija europea, ofreciendo una asignación core a bonos corporativos de alta calidad crediticia denominados en euros que conjuga rentas periódicas fiables, liquidez y resiliencia. La estrategia tiene por objetivo generar rentabilidades adicionales recurrentes (excess returns) mediante la selección de emisores y la rotación sectorial, poniendo especial énfasis en la diversificación y la protección frente a caídas de mercado (downside protection).

Por su parte, el EYBA busca generar rentas y favorecer la diversificación de carteras mediante la inversión en emisores y sectores de deuda europea high yield. Con rendimientos totales cercanos al 7%, esta clase de activo ofrece un atractivo diferencial de rentabilidad respecto a los bonos tradicionales con grado de inversión, respaldada por una mejora en la calidad crediticia y unos fundamentales corporativos en general sólidos. El análisis crediticio exhaustivo y la selección individual de activos permiten identificar emisores atractivos y evaluar los riesgos de refinanciación.

Según Vasiliki Pachatouridi, directora de Estrategia de Producto de Renta Fija de iShares para EMEA en BlackRock, los inversores «demandan cada vez más opciones a la hora de estructurar su exposición a la renta fija activa. El EBCA y el EYBA amplían ese abanico hacia el crédito europeo investment grade y high yield, dos de las categorías activas de renta fija con mayor demanda en Europa, permitiendo a los inversores elegir el vehículo que mejor se adapte a sus necesidades. Prevemos incorporar nuevos ETF activos de renta fija a la gama antes de que finalice 2026″.

La industria global de ETFs bate otro récord con 2,24 billones de dólares en entradas netas

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ETFGI, firma de análisis y consultoría especializada en tendencias de la industria global de fondos cotizados, desvela que el sector mundial de ETFs ha registrado entradas netas de inversión de 2,24 billones de dólares (trillion en términos estadounidenses) en lo que va de año hasta septiembre de 2026. Con este hito, la industria amplía su racha ganadora a 88 meses consecutivos de flujos positivos. 

Durante septiembre, la industria mundial de ETFs captó 276.060 millones de dólares, una cifra que eleva el total acumulado del año a un máximo histórico de 2,24 billones, pulverizando los récords anuales previos de 1,54 billones en 2025 y 1,24 billones en 2024. A nivel global, los activos de los ETFs experimentaron un incremento del 20,7% en el año, al pasar de 19,81 billones de dólares a finales de 2025 a 23,91 billones al cierre de septiembre de 2026. Esta cifra se sitúa ligeramente por debajo del máximo histórico de 24,03 billones alcanzado en agosto.

 

 

A cierre del tercer trimestre, el mercado mundial estaba compuesto por un total de 17.989 ETFs con 34.573 cotizaciones, que atesoraban 23,90 billones de dólares en activos. Estos productos proceden de 1.076 proveedores y cotizan en 83 bolsas distribuidas en 65 países.

Los tres mayores emisores mundiales (iShares, Vanguard y State Street) mantienen un claro dominio de la industria: gestionan conjuntamente 13,93 billones de dólares (el 58,3% de todos los activos mundiales) y han acaparado 1,11 billones en nuevos activos este año, lo que supone el 49,6% del total de las entradas mundiales en 2026.

El desglose de los flujos netos pone de manifiesto una fuerte demanda generalizada. Los ETFs de renta variable atrajeron 100.070 millones de dólares en septiembre, elevando su acumulado anual a 976.170 millones, una cifra muy superior a los 677.010 millones captados en el mismo periodo de 2025.

Por su parte, los ETFs de renta fija registraron 72.160 millones de entradas en el mes y suman 437.780 millones en el año (frente a los 314.160 millones de 2025). Los ETFs activos captaron 75.840 millones en septiembre, alcanzando un total anual de 733.950 millones (muy por encima de los 446.750 millones de 2025). En contraste, los ETFs de materias primas sumaron 22.220 millones en septiembre y acumulan 56.590 millones en el año, quedando por debajo de las cifras del año anterior.

A pesar de la volatilidad del mercado, los flujos continuaron concentrándose en los fondos líderes. Una parte sustancial de las entradas netas se atribuye a los 20 principales ETFs por captación de activos, que conjuntamente reunieron 82.520 millones de dólares en septiembre. De ellos, el State Street SPDR S&P 500 ETF Trust (SPY US) captó por sí solo 10.700 millones de dólares.

En la categoría más amplia de productos cotizados (ETPs), los flujos también estuvieron muy concentrados. Los 10 principales ETPs por nuevos activos netos acumularon colectivamente 20.250 millones de dólares en septiembre. De esta cantidad, el Perth Mint Gold (PMGOLD AU) destacó al captar 11.680 millones de dólares en solitario.

 

Desarrollar, adquirir o externalizar: las decisiones a tomar por las firmas para crecer en el segmento HNW

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Ascender hacia el segmento alto del mercado exige que las firmas de gestión de patrimonios adopten una oferta de servicios más amplia, pero las capacidades más determinantes, como la planificación fiscal, de fideicomisos y patrimonial, son también las más costosas de escalar y las más susceptibles de ser externalizadas. Según la última edición de Cerulli Edge—U.S. Advisor Edition, la firma prevé que las entidades capaces de evaluar adecuadamente las decisiones entre desarrollar internamente, comprar o externalizar se diferenciarán cada vez más a medida que se intensifique la presión sobre los márgenes. 

La rápida concentración de la riqueza en Estados Unidos durante la última década ha elevado la demanda de servicios más sofisticados de gestión patrimonial y de inversiones. Se estima que los hogares high-net-worth (HNW, por sus siglas en inglés) —aquellos con más de 5 millones de dólares en activos financieros— concentran el 57% del total de la riqueza financiera de los hogares estadounidenses a cierre de 2025, frente al 43% registrado en 2019.

Para capturar esta creciente oportunidad, las firmas que buscan superar a sus competidores han reorientado sus modelos de negocio hacia clientes de mayor patrimonio, un paso que exige rediseñar su modelo tradicional de servicios.

«Los servicios con mayor capacidad de marcar la diferencia son también los más gravosos de prestar a nivel operativo y, en consecuencia, los más costosos de lanzar al mercado», señala Chayce Horton, director asociado. «Como resultado, casi todos los servicios críticos considerados indispensables para ascender al segmento alto son también los más proclives a ser externalizados por las prácticas enfocadas en grandes patrimonios».

De media, los gestores especializados en grandes patrimonios afirman externalizar entre tres y cuatro servicios. La planificación fiscal lidera el ranking (55%), seguida por los fideicomisos (40%), la gestión de riesgos y seguros (39%) y la planificación sucesoria y patrimonial (37%).

Cerulli recomienda a las firmas que se orienten al segmento alto evitar la asunción de que un catálogo de servicios más amplio deba construirse y gestionarse internamente.

«La escala determina en gran medida dónde se sitúa esa frontera: las grandes entidades pueden sostener una estructura de recursos internos más profunda, las firmas medianas tienden a formalizar integraciones o adquirir capacidades directamente, y a las que están por debajo les conviene mantener su especialización básica y asociarse o buscar valor en el mercado», afirma Horton. «A medida que la industria de gestión patrimonial continúa su avance hacia las rentas altas y el ecosistema de especialistas independientes se amplía, las firmas deberán evaluar minuciosamente qué capacidades conviene desarrollar internamente, adquirir o contratar mediante alianzas estratégicas», concluye.

Cuando las tasas suben, las apuestas de los fondos cambian

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El dinero vuelve a tener un precio más alto y los administradores de fondos están ajustando sus apuestas. Después de años en los que las expectativas de recortes monetarios favorecieron determinadas posiciones en renta fija y renta variable, el repunte de los rendimientos de los bonos soberanos obliga a reconsiderar el costo de oportunidad de mantener acciones, la conveniencia de extender la duración de las carteras y el atractivo de conservar liquidez.

La señal más visible está en Estados Unidos. Al 26 de octubre, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años rondaba 4,99%, después de haber alcanzado 5,31% a principios del mes, de acuerdo con información de mercado publicada por MarketWatch. La tasa de referencia de la Reserva Federal se situaba en un rango de 3,75 a 4,00%, mientras los inversionistas aguardaban la decisión de política monetaria prevista para el 28 de octubre. Los futuros apuntaban a una elevada probabilidad de que el banco central mantuviera sin cambios su tasa, aunque el mercado seguía contemplando la posibilidad de un nuevo incremento antes de finalizar el año.

La relevancia de estos movimientos va más allá de la expectativa sobre el anuncio de la Fed en diciembre. Cuando los rendimientos de la deuda aumentan, los inversionistas disponen de una alternativa potencialmente más remuneradora frente a los activos de riesgo, pero también enfrentan pérdidas de valuación en los bonos que ya poseen. Al mismo tiempo, las tasas más elevadas incrementan la tasa de descuento aplicada a los beneficios empresariales futuros y pueden encarecer el financiamiento de las compañías. Por eso, un entorno de tasas ascendentes no produce un simple traslado de recursos desde las acciones hacia los bonos. Cambia la manera en que los gestores calculan el rendimiento esperado, ponderan los riesgos y deciden qué activos merecen ocupar un lugar en sus portafolios.

La renta fija recupera terreno, pero no todos los bonos por igual

Los flujos internacionales ofrecen una primera evidencia de esta recomposición. De acuerdo con el Investment Company Institute (ICI), los fondos de inversión abiertos regulados de todo el mundo registraron entradas netas por 550.000 millones de dólares en instrumentos de deuda durante el segundo trimestre de 2026, frente a 380.000 millones en el primero. Los fondos accionarios, en contraste, captaron 139.000 millones, por debajo de los 196.000 millones del trimestre previo. Los fondos del mercado de dinero recibieron otros 208.000 millones de dólares, frente a 193.000 millones en el primer trimestre.

Las cifras muestran que la renta fija y la liquidez mantuvieron una capacidad importante para atraer recursos, aunque no permiten atribuir todos esos movimientos exclusivamente al aumento de las tasas. Las expectativas de crecimiento, los riesgos geopolíticos, las necesidades de liquidez y los cambios en los precios también intervienen en las decisiones de asignación.

La tendencia tampoco es uniforme entre regiones ni entre instrumentos. Un análisis de State Street Investment Management publicado el 23 de octubre encontró que, durante el tercer trimestre, los flujos de gestores hacia bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos de tres a siete años se situaron en el cuartil superior de su rango histórico de cinco años. La demanda por los vencimientos más largos también superó su promedio histórico por primera vez desde septiembre de 2024.

El comportamiento sugiere que algunos inversionistas comienzan a considerar atractivos los rendimientos disponibles, incluso en un entorno de volatilidad y preocupación por la situación fiscal estadounidense. La posibilidad de asegurar tasas elevadas durante varios años puede resultar interesante para los gestores que anticipan una estabilización posterior de los rendimientos o una eventual moderación de la inflación.

Sin embargo, comprar bonos de largo plazo no equivale a asumir un riesgo bajo en cualquier circunstancia. Cuanto mayor es la duración de un instrumento, más sensible suele ser su precio a los movimientos de las tasas. Si los rendimientos continúan subiendo, las pérdidas de valuación pueden ser considerables, incluso cuando el emisor tiene una alta calidad crediticia.

De ahí que la discusión entre los administradores de fondos no se limite a decidir si conviene aumentar la exposición a renta fija. También deben definir en qué tramo de la curva posicionarse, cuánto riesgo de duración aceptar y qué compensación exigir por los riesgos de inflación y de endeudamiento público.

La selectividad también se observa al comparar mercados. State Street reportó que la demanda por deuda soberana europea cayó del percentil 39 de su rango histórico de cinco años al cierre de junio al percentil 2 al finalizar septiembre. En contraste, la demanda por bonos corporativos europeos mejoró durante el tercer trimestre y superó el percentil 70 de su rango histórico, desde niveles situados previamente en el decil inferior.

La diferencia importa: el aumento de los rendimientos no beneficia automáticamente a todos los emisores. La percepción de solvencia, las perspectivas económicas, la oferta de deuda y las condiciones fiscales de cada país pueden pesar tanto como el nivel de las tasas.

El costo del dinero vuelve a poner a prueba las acciones

La renta variable enfrenta otra clase de presión. Cuando los rendimientos de los bonos aumentan, los inversionistas comparan el potencial de ganancias de las empresas con una alternativa de renta fija que ofrece mayores retornos nominales. Si el precio de las acciones no se ajusta o las expectativas de beneficios no mejoran, las valuaciones pueden perder atractivo. El efecto es particularmente importante en las compañías cuyo valor depende de beneficios esperados para muchos años en el futuro. Las empresas de crecimiento, incluidas varias de las grandes tecnológicas vinculadas con la inteligencia artificial, suelen ser más sensibles a las variaciones de las tasas de descuento debido al peso que tienen sus flujos de efectivo futuros en la valuación presente.

J.P. Morgan Asset Management advirtió en agosto que el rendimiento del bono estadounidense a 10 años había aumentado 53 puntos base respecto al inicio de 2026, incluso cuando las bolsas estadounidenses alcanzaron nuevos máximos durante agosto. La gestora subrayó que la reacción de las acciones depende tanto de la magnitud del aumento de las tasas como de su velocidad y de las razones que lo provocan.

No es lo mismo que los rendimientos suban porque la economía crece y las utilidades empresariales mejoran, a que lo hagan por un repunte inflacionario, un deterioro fiscal o una mayor prima exigida por mantener deuda de largo plazo. En el primer escenario, las ganancias corporativas pueden compensar parte de la presión sobre las valuaciones; en el segundo, las tasas más altas pueden coincidir con costos crecientes y expectativas menos favorables para los beneficios.

La inteligencia artificial agrega una dimensión adicional. La construcción de centros de datos, la adquisición de equipos y la expansión de infraestructura requieren grandes cantidades de capital. Esa demanda coincide con las necesidades de financiamiento de los gobiernos y con una mayor emisión de deuda corporativa, lo que intensifica la competencia por los recursos disponibles.

Vanguard identificó precisamente la combinación de inflación persistente, mayores precios de la energía, una postura más restrictiva de los bancos centrales y la competencia por capital como factores que han impulsado los rendimientos globales en 2026. La gestora advirtió que un rendimiento del Treasury a 10 años sostenido significativamente por encima de 5% elevaría la tasa de descuento aplicada a los flujos futuros y podría presionar las valuaciones bursátiles.

El desafío para los gestores consiste en determinar si el crecimiento esperado de las ganancias justifica mantener posiciones con valuaciones elevadas o si conviene diversificar hacia empresas con flujos de efectivo más inmediatos, balances sólidos y menor dependencia del financiamiento externo.

La liquidez vuelve a competir con los activos de riesgo

Los fondos del mercado de dinero también forman parte de esta recomposición. En un entorno de rendimientos elevados y volatilidad, estos vehículos pueden ofrecer una alternativa para mantener recursos disponibles mientras los gestores esperan mejores oportunidades de entrada. Los datos estadounidenses del ICI muestran una diferencia relevante entre las decisiones de los inversionistas en fondos accionarios y las tomadas en fondos de deuda. Entre enero y agosto de 2026, los fondos de inversión de largo plazo registraron salidas netas de 573.280 millones de dólares. Dentro de ese grupo, los fondos accionarios perdieron 690.590 millones, mientras que los fondos de bonos captaron 174.376 millones. Los fondos del mercado de dinero recibieron entradas netas acumuladas por 42.361 millones en el mismo periodo.

Estas cifras corresponden a fondos de inversión estadounidenses y no incluyen los ETF en esa serie estadística; por tanto, no representan el comportamiento de todos los activos administrados en el país. Aun con esa salvedad, ilustran cómo la asignación de recursos puede cambiar de manera significativa entre categorías.

La liquidez tiene un costo de oportunidad: si las tasas comienzan a bajar, los rendimientos que ofrecen estos instrumentos tienden a reducirse y los inversionistas pueden buscar activos con mayor potencial de apreciación. Pero conservar efectivo o instrumentos de corto plazo también permite evitar la exposición inmediata a pérdidas de valuación y disponer de recursos para aprovechar movimientos abruptos de los mercados.

En otras palabras, mantener liquidez no siempre es una señal de pesimismo. Puede ser una decisión táctica mientras se define si los rendimientos de la deuda ya compensan los riesgos asumidos o si las valuaciones de otros activos ofrecen un margen de seguridad suficiente.

Los mercados emergentes enfrentan una competencia más exigente

El cambio de condiciones en Estados Unidos también tiene implicaciones para los mercados emergentes. Cuando los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos elevados, los inversionistas internacionales pueden exigir una compensación mayor para asumir riesgos cambiarios, políticos y crediticios en otras economías. Este mecanismo puede presionar las monedas emergentes, encarecer el financiamiento externo y reducir el atractivo relativo de algunos instrumentos locales, aunque el resultado depende también de los diferenciales de tasas, la inflación, la posición fiscal y las perspectivas de cada país.

Esécialistas señalaron en octubre que la demanda de gestores por deuda soberana de mercados emergentes denominada en moneda local había regresado hacia su mediana histórica, pero advirtió que la combinación de mayores precios del petróleo, una Reserva Federal más restrictiva, un dólar fortalecido y rendimientos más altos de los Treasuries seguía pesando sobre el apetito por esos activos.

Para los administradores internacionales, la decisión no se reduce a comparar tasas nominales. Una rentabilidad elevada puede perder atractivo si la depreciación cambiaria absorbe el diferencial o si aumenta la percepción de riesgo soberano. Por el contrario, una economía con inflación bajo control, finanzas públicas creíbles y un diferencial de tasas suficiente puede conservar el interés de los inversionistas. En México, esta dinámica vuelve relevante el seguimiento de la política monetaria de Estados Unidos, el comportamiento del peso y las decisiones del Banco de México. El rendimiento de los instrumentos locales debe analizarse junto con el riesgo cambiario y las expectativas de inflación, no como una cifra aislada.

No es una rotación automática, sino una selección más estricta

El panorama más reciente también muestra que las apuestas de los fondos pueden cambiar rápidamente cuando se modifican las expectativas sobre las tasas. Según datos de LSEG Lipper reportados por Reuters, los fondos globales de renta variable captaron 28.160 millones de dólares en la semana que terminó el 21 de octubre, mientras que los fondos globales de bonos recibieron 9.440 millones. Ambos grupos registraron entradas por quinta semana consecutiva, en un contexto de moderación de los rendimientos del Tesoro y resultados empresariales mejores de lo esperado.

El dato es un recordatorio de que el movimiento de capitales no sigue una regla mecánica. Los fondos pueden aumentar su exposición a acciones y bonos al mismo tiempo si mejoran las perspectivas de crecimiento, disminuye la volatilidad o los rendimientos dejan de subir. También pueden reducir riesgo en ambas clases de activos si la inflación, el endeudamiento o las condiciones financieras deterioran las expectativas.

La clave para los gestores es identificar qué parte del rendimiento esperado procede de los ingresos que genera un activo, cuál depende de una posible apreciación de su precio y cuánto riesgo adicional debe asumirse para obtenerlo. En la renta fija, esto implica evaluar duración, calidad crediticia y primas por plazo; en las acciones, valorar beneficios, generación de caja y sensibilidad a las tasas; en la liquidez, comparar el rendimiento disponible con el costo de esperar.

Cuando el dinero se encarece, los fondos no necesariamente dejan de asumir riesgos: se vuelven más selectivos respecto de los riesgos que están dispuestos a financiar. La renta fija puede recuperar atractivo, la liquidez puede ganar valor estratégico y la renta variable puede seguir avanzando si las utilidades justifican sus valuaciones. Pero el margen para ignorar el costo del capital se reduce.

En ese entorno, la ventaja no consiste en adivinar el siguiente movimiento de la Reserva Federal, sino en construir portafolios capaces de resistir distintos escenarios de inflación, crecimiento y tasas. Porque, cuando cambia el precio del dinero, también cambia la rentabilidad que los inversionistas exigen y el lugar que cada activo ocupa en la competencia por el capital.

Janus Henderson y Centrifuge lanzan un fondo nativo en blockchain que replicará el Nasdaq 100

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Janus Henderson y Centrifuge, firma de tecnología financiera especializada en la tokenización de activos del mundo real, han anunciado el lanzamiento de JQQQ, el primer fondo nativo en blockchain que ofrece exposición al índice Nasdaq-100 a través de una estrategia de inversión patrocinada por el emisor. El fondo está diseñado para su emisión y operación en una infraestructura de blockchain pública, combinando los estándares de inversión de una gestora líder con nuevos canales de distribución y componibilidad onchain, al tiempo que ofrece comisiones competitivas.

Gestionado por Janus Henderson, el fondo está impulsado por la infraestructura integral de Centrifuge para fondos onchain. El fondo busca replicar el índice Nasdaq-100 y representa una evolución importante en la tokenización: en lugar de limitarse a reflejar los valores existentes en las redes blockchain, las grandes instituciones financieras están construyendo productos de inversión de forma nativa onchain. Este enfoque preserva los estándares de gestión de inversiones establecidos al tiempo que habilita nuevas capacidades, incluyendo carteras programables, integración con aplicaciones financieras digitales y la posibilidad de utilizar las participaciones del fondo como garantía en los mercados onchain.

«Nos complace asociarnos con Nasdaq Global Indexes y Centrifuge para lanzar JQQQ, combinando la experiencia de inversión de Janus Henderson con una infraestructura digital innovadora para satisfacer las necesidades cambiantes de nuestros clientes», afirmó Nick Cherney, director de Innovación de Janus Henderson. «Como uno de los cinco principales proveedores mundiales de fondos tokenizados, Janus Henderson se ha comprometido a convertirse en la gestora de activos tecnológicamente más sofisticada del mundo. Este lanzamiento amplía la plataforma onchain de Janus Henderson, que ahora incluye más de 1.000 millones de dólares en estrategias institucionales a través de bonos del Tesoro de Estados Unidos, crédito estructurado y renta variable cotizada, para abarcar uno de los índices de renta variable más reconocidos del mundo», agregó.

«A medida que los inversores exploran nuevas formas de acceder a los mercados a través de la infraestructura digital, sigue creciendo la demanda de exposición a índices de referencia establecidos y transparentes», señaló Sean Wasserman, director de Gestión de Productos de Índices en Nasdaq, que explicó que «el índice Nasdaq-100 ha servido durante mucho tiempo como base para una amplia gama de productos de inversión, y estamos entusiasmados de apoyar a Janus Henderson en la continua evolución de la inversión basada en índices a medida que se extiende por una gama cada vez mayor de estructuras de inversión».

La emisión nativa onchain cambia lo que puede llegar a ser un fondo de inversión. Más allá de proporcionar acceso digital a una estrategia de inversión consolidada, un fondo onchain puede conectarse directamente a nuevos canales de distribución y aplicaciones financieras, creando el potencial para bóvedas programables, carteras onchain, garantías, préstamos y productos estructurados.

«La tokenización se vuelve mucho más poderosa cuando los activos que los inversores quieren poseer también pueden convertirse en los bloques de construcción de un sistema financiero onchain«, aseguró Anil Sood, director de Estrategia y Crecimiento de Centrifuge. Sood desveló que con Janus Henderson y Nasdaq Global Indexes, «estamos llevando el índice Nasdaq-100 al ecosistema onchain como un producto de inversión institucional con licencia y patrocinado por el emisor».

El fondo se lanza exclusivamente en la red Stellar, donde los activos del mundo real superaron los 4.000 millones de dólares en 2026. La red ha desarrollado un mercado de activos institucionales cada vez más diverso que abarca bonos del Tesoro de Estados Unidos tokenizados, deuda soberana, fondos del mercado monetario, crédito y otros instrumentos financieros.

«Llevar el Nasdaq-100 al blockchain con Janus Henderson y Centrifuge demuestra lo lejos que ha llegado la tokenización, desde los activos equivalentes al efectivo hasta los índices de referencia que definen los mercados mundiales de renta variable», declaró Denelle Dixon, CEO y directora Ejecutiva de la Stellar Development Foundation. «Stellar fue creada específicamente para las finanzas reguladas, y esperamos que sigan muchos más productos como este», concluyó.

La selección de ETFs por los gestores se vuelve más exigente ante su mayor relevancia en las carteras

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El mercado mundial de fondos cotizados (ETFs) se expande rápidamente, pero su próxima fase vendrá determinada no tanto por el acceso como por la selección. A medida que se amplía la gama de productos, los inversores se están volviendo más selectivos en cuanto al papel que desempeña cada ETF en una cartera, el resultado para el que está diseñado y las ventajas e inconvenientes que conlleva, según desvela un informe de Trackinsight, parte de ETF One -plataforma de ETFs de Kepler Cheuvreux-, en colaboración con Calamos y S&P Dow Jones Indices. 

El estudio desvela que más de la mitad de los encuestados destina al menos una cuarta parte de los activos de su cartera a ETFs, mientras que los activos a nivel mundial se han más que duplicado desde finales de 2021.

Si bien la adopción de los ETFs es un fenómeno mundial, existen diferencias notorias. El mercado de Estados Unidos opera a una escala diferente: hasta julio, había captado 1,23 billones de dólares de los 1,65 billones de dólares de entradas netas globales, y sus activos se concentran en un número relativamente reducido de fondos de gran tamaño. Por lo tanto, cualquier nuevo fondo estadounidense tiene que competir con grandes fondos ya consolidados.

Fuera de Estados Unidos, los modelos difieren. En Europa se distribuye un número similar de productos —incluidas múltiples clases de acciones y versiones en distintas divisas de una misma estrategia— sobre una base de activos mucho más reducida, y la fragmentación va más allá de la oferta de productos. Un único ETF UCITS suele cotizar en varias bolsas y divisas, y se registra país por país, por lo que la liquidez visible se divide entre distintos mercados, incluso cuando el fondo subyacente es el mismo. La fiscalidad de los inversores y los planes de ahorro con ventajas fiscales también siguen siendo, en gran medida, de carácter nacional.

Con todo, Europa esta en vías de desarrollar un marco común de productos que se superpone a los múltiples regímenes de negociación, distribución y fiscalidad. Para los emisores, el obstáculo es la visibilidad en un mercado saturado y, en igual medida, la eficiencia en la negociación y la distribución a través de mercados locales fragmentados. Los esfuerzos por reducir esa fragmentación están avanzando, incluida la autorización por parte de ESMA, en julio de 2026, de un registro consolidado para acciones y ETFs.

Canadá muestra una mayor penetración en determinados segmentos; la región de Asia-Pacífico se ha mantenido prácticamente estable este año; y en mercados como el del Golfo, aún se está trabajando en ampliar la gama de productos, la distribución y el conocimiento por parte de los inversores.

El coste es el factor más mencionado cuando los encuestados evalúan la sustitución de un ETF existente, pero rara vez es el único factor que determina la decisión de incluirlo en las carteras. El rendimiento del ETF actual y los cambios en la asignación estratégica de activos también influyen en la elección. Además, la posición de liderazgo se refuerza con el tiempo. Una vez que un ETF ha acumulado activos, liquidez, historial de negociación y distribución, esas ventajas se refuerzan entre sí, y un competidor suele necesitar unos resultados de cartera o una experiencia de implementación claramente mejores —más allá de una comisión más baja— para justificar el cambio.

Cómo eligen los gestores de carteras

La selección de ETFs se está convirtiendo cada vez más en un problema de construcción de carteras, más que en un simple ejercicio de selección de productos. Una oferta más amplia ofrece a los gestores más fórmulas para orientar las exposiciones y los resultados, pero también aumenta el número de compensaciones que hay que evaluar en cuanto a la adecuación a la cartera, la liquidez, la implementación, la metodología, el coste y el comportamiento en situaciones de tensión. Los resultados de la encuesta muestran en qué se está centrando ese esfuerzo de due diligence.

La selección se vuelve más exigente a medida que los ETFs ocupan un lugar más importante en la cartera. La adecuación a la cartera sigue siendo el criterio principal en todos los niveles de adopción, pero los encuestados que utilizan los ETFs como principal vehículo de implementación mencionan el coste el doble de veces que los usuarios en fase inicial, y la liquidez y la escala con mucha más frecuencia. La experiencia con el «wrapper» añade pruebas de implementación a la función de la cartera sin desplazarla.

En la práctica, evaluar la adecuación a la cartera significa medir qué cambios introduce una nueva posición en la asignación existente. Los indicadores habituales incluyen la correlación con las posiciones actuales, el solapamiento en los valores subyacentes, las exposiciones a factores y sectores y la contribución marginal de la posición al riesgo de la cartera. Una estrategia que parezca atractiva por sí sola puede aportar poco si duplica exposiciones que ya se mantienen.

La selección se está llevando a cabo cada vez más también a nivel de cartera. Según Morningstar, las carteras modelo de terceros en Estados Unidos gestionaban más de 930.000 millones de dólares en marzo de 2026, y los ETFs representaban el 55% de la asignación media de las carteras modelo. A medida que se incorporan más activos a través de modelos, un ETF debe ajustarse tanto a una arquitectura de cartera repetible como a los requisitos de cada inversor individual.

Para los emisores, la inclusión en los modelos forma parte, cada vez más, de la estrategia de distribución; para los responsables de la asignación de activos, la implementación pasa a formar parte de la decisión de selección.¹¹ Para los creadores de modelos, los criterios de selección pueden extenderse a la capacidad, la disponibilidad de la plataforma, la compatibilidad operativa, las comisiones y la coherencia del vehículo de inversión en todos los canales de distribución y mercados.

La liquidez forma parte de esa prueba de implementación y, en Europa, resulta especialmente difícil de evaluar a partir de una única bolsa. A menudo, un mismo ETF cotiza en varios mercados, y gran parte de la negociación tiene lugar fuera del libro de órdenes.

La selección se está llevando a cabo cada vez más también a nivel de cartera. Según Morningstar, las carteras modelo de terceros en EE. UU. gestionaban más de 930 000 millones de dólares en marzo de 2026, y los ETFs representaban el 55% de la asignación media de las carteras modelo.

A medida que se incorporan más activos a través de modelos, un ETF debe ajustarse tanto a una arquitectura de cartera repetible como a los requisitos de cada inversor individual. Para los emisores, la inclusión en los modelos forma parte, cada vez más, de la estrategia de distribución; para los responsables de la asignación de activos, la implementación pasa a formar parte de la decisión de selección.¹¹ Para los creadores de modelos, los criterios de selección pueden extenderse a la capacidad, la disponibilidad de la plataforma, la compatibilidad operativa, las comisiones y la coherencia del vehículo de inversión en todos los canales de distribución y mercados.

La liquidez forma parte de esa prueba de implementación y, en Europa, resulta especialmente difícil de evaluar a partir de una única bolsa. A menudo, un mismo ETF cotiza en varios mercados, y gran parte de la negociación tiene lugar fuera del libro de órdenes.

De enero a julio de 2026, los libros de órdenes de las bolsas representaron el 38,1% de los 3,13 billones de euros negociados en ETPs cotizados en Europa, según datos de xyt. Las plataformas de solicitud de cotización (FQ platform (Request for Quotation platform o RFQ platform) gestionaron el 39,3% y el resto de la actividad fuera de bolsa, el 22,7%. En el segmento de renta fija, la proporción negociada al margen del libro de órdenes alcanzó el 78,2%. El volumen consolidado en todos los mercados, junto con el acceso al mercado primario a través de la creación y el reembolso, ofrece una imagen más precisa de la liquidez disponible para las órdenes de mayor volumen.

Las estrategias de riesgo definido, alternativas y de renta lideran el próximo conjunto de estrategias

El interés se está centrando en estrategias con objetivos explícitos. La gestión del riesgo a la baja, la diversificación, la renta y la eficiencia fiscal ocupan los primeros puestos, ya que cada una de ellas responde a una necesidad específica de la cartera.

Cada uno de estos objetivos conlleva sus propias compensaciones. Las estrategias de resultado definido suelen limitar el potencial alcista a cambio de un colchón frente a las pérdidas, y el resultado depende del punto de entrada en relación con el periodo de resultado y su fecha de reinicio.

Las estrategias de renta basadas en opciones renuncian a parte del potencial alcista en mercados al alza a cambio de una renta corriente, y su comportamiento varía en función del régimen de volatilidad. Para evaluar estas estrategias es necesario analizar su perfil de rentabilidad en distintos escenarios, más allá de la rentabilidad nominal o los niveles de protección.

La marca del índice sigue siendo relevante, pero rara vez por sí sola

La marca del índice sigue teniendo peso, pero rara vez determina por sí sola la asignación. Los encuestados van más allá de la etiqueta y tienen en cuenta la metodología, la adecuación a la cartera y la implementación.

A medida que las exposiciones se vuelven más especializadas, ese análisis se profundiza. El reconocimiento de la marca da paso a cuestiones sobre el diseño de la metodología, la gobernanza, las exclusiones, la ponderación y la personalización.

Una revisión típica abarca las normas y la frecuencia de reequilibrio, la rotación y la capacidad, el tratamiento de las exclusiones y los límites de ponderación, así como la gobernanza del índice, incluyendo cómo se gestionan los posibles conflictos cuando el emisor también actúa como proveedor del índice.

Los encuestados desean conocer mejor el comportamiento de las estrategias

Lo que los gestores de carteras afirman que les falta es un mejor contexto de la cartera. Entender cómo se comportan las estrategias a lo largo de los ciclos de mercado y recibir orientación sobre la construcción de la cartera encabezan la lista.

Una información más clara sobre la captación de las subidas y bajadas, las caídas y la recuperación, así como el comportamiento en distintos regímenes de volatilidad, facilitaría la evaluación de dicho comportamiento.

Estas medidas responden a diferentes preguntas. Los índices de captura al alza y a la baja muestran en qué medida una estrategia ha participado históricamente en las ganancias y pérdidas de un índice de referencia. La caída máxima y el tiempo de recuperación describen la magnitud y la duración de las pérdidas.

El comportamiento en distintos regímenes de volatilidad muestra si el perfil de una estrategia se mantiene cuando cambian las condiciones del mercado. En conjunto, ayudan al responsable de la asignación de activos a valorar si una estrategia desempeñará el papel que se le ha asignado en la cartera.

El análisis se diversifica en múltiples fuentes

Para satisfacer esa necesidad de due diligence se requieren varias fuentes. Las plataformas de análisis independientes (52,1%) y los emisores de ETFs (49,8%) son las fuentes primarias más citadas, por delante de las herramientas de IA (18,5%) y los proveedores de índices (13,4%), y los inversores combinan análisis independientes, materiales de los emisores, documentos metodológicos y herramientas digitales emergentes.

La IA se está convirtiendo en una parte de ese conjunto de herramientas de análisis. Los encuestados la utilizan principalmente para agilizar la búsqueda, la extracción de datos y la síntesis de documentos, mientras que definir el objetivo, evaluar la adecuación a la cartera y decidir si el comportamiento de una estrategia es aceptable siguen siendo decisiones que corresponden a las personas.

A medida que la inteligencia artificial se va integrando cada vez más en el análisis de los ETFs, la calidad de los datos subyacentes cobra mayor importancia. Un análisis más rápido solo resulta útil si los datos de entrada son fiables y comparables, lo que hace que la demanda de los encuestados de datos sobre los ETFs estandarizados y de mayor calidad (Figura 2.4) sea cada vez más acuciante a medida que los flujos de trabajo de investigación se automatizan.

Para los inversores sujetos a regulación, esto también plantea cuestiones de control, como la verificación de los datos extraídos contrastándolos con las fuentes primarias, el mantenimiento de un registro de las fuentes utilizadas y dejar claramente en manos del gestor de carteras la decisión de inversión.

Una vez que se mantiene una posición, el coste es la variable más directamente comparable entre sustitutos cercanos, y va mucho más allá del ratio de gastos. El coste total de propiedad incluye la diferencia de rendimiento, los diferenciales de negociación y el impacto en el mercado, los ingresos por préstamo de valores y los efectos fiscales del domicilio del fondo, como la retención a cuenta sobre los dividendos. Dos ETFs con el mismo ratio de gastos pueden ofrecer resultados netos diferentes.

Una sustitución también tiene su propio coste. Los costes de transacción de salida y entrada, así como cualquier impuesto que se devengue por el cambio, deben compararse con el ahorro anual previsto. El tiempo necesario para que ese ahorro cubra el coste del cambio es una prueba sencilla para determinar si la sustitución merece la pena.

Los planes complementarios apuntan a una nueva era para el retiro en Latinoamérica: SURA Investments

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El futuro de las pensiones en Latinoamérica difícilmente podrá descansar en una sola fuente de ingresos. La necesidad de complementar el ahorro obligatorio con planes privados, instrumentos voluntarios y soluciones que acompañen a los trabajadores durante su vida laboral comienza a perfilarse como uno de los grandes desafíos para los sistemas de retiro de la región. Ismael Díaz Gálvez, director de Corporate Solutions en SURA Investments, desglosa en entrevista el panorama actual y el que se espera en el futuro.

En México por ejemplo, donde las Afores constituyen el mecanismo central del sistema de cuentas individuales, los planes de pensiones patrocinados por las empresas, los fondos de ahorro y las cajas de ahorro representan alternativas para construir un patrimonio adicional. A ellos se suman los planes personales de retiro (PPR), que permiten desarrollar estrategias individuales de ahorro de largo plazo.

La oportunidad no se limita a acumular más recursos. También implica modificar la manera en que trabajadores, empresas e instituciones financieras entienden la responsabilidad de prepararse para la jubilación, particularmente ante una mayor esperanza de vida y la necesidad de financiar periodos de retiro más prolongados.

Para Ismael Díaz Gálvez, la clave está en entender que los distintos instrumentos de ahorro no necesariamente compiten entre sí: pueden complementarse y responder a necesidades diferentes a lo largo de la vida financiera de una persona.

«No hay una única solución que resuelva todas sus necesidades de ahorro», explica el directivo. Por el contrario, sostiene que las alternativas disponibles deben entenderse como herramientas complementarias, cuyos beneficios pueden aprovecharse de acuerdo con las circunstancias y los objetivos de cada ahorrador.

La visión cobra relevancia en un entorno en el que la responsabilidad de construir el patrimonio para el retiro requiere una participación cada vez más activa de los propios trabajadores, sin que ello signifique restar importancia a los sistemas públicos u obligatorios.

Un negocio de 5.200 millones de dólares

La dimensión que han adquirido estas soluciones en el mercado mexicano se refleja en las cifras de SURA Asset Management. Su negocio de Corporate Solutions administra alrededor de 5.200 millones de dólares en activos en México y mantiene relaciones con 507 grupos empresariales, de acuerdo con Díaz Gálvez.

Los recursos corresponden principalmente a fondos de pensiones, cajas y fondos de ahorro, así como a algunos fideicomisos de mediano y largo plazo.

El crecimiento también se refleja en los indicadores financieros del negocio. Durante los últimos tres años, los activos bajo gestión registraron una tasa de crecimiento anual compuesto de 13,5%, mientras que los ingresos avanzaron a una tasa de 15,8%.

Al momento de la entrevista, la operación había generado cerca de 21 millones de dólares en ingresos durante el año y la expectativa era cerrar en aproximadamente 26 millones de dólares.

Las perspectivas son todavía más ambiciosas: la compañía espera duplicar tanto los activos como los ingresos en un horizonte de cinco años.

«Esta es la iteración de esta empresa donde más foco se le ha puesto a este negocio», afirma Díaz Gálvez, quien trabaja en SURA desde 2001. El directivo señala que Corporate Solutions se ha convertido en una prioridad para SURA Investments, tanto en la asignación de recursos como en el desarrollo de capacidades y nuevas oportunidades comerciales.

La estrategia contempla, además, aprovechar las sinergias con otras líneas de negocio, entre ellas Wealth Management, para ampliar las soluciones disponibles y atender de manera más integral las necesidades patrimoniales de sus clientes.

Un elemento importante para dimensionar estas cifras es que Corporate Solutions opera como línea de negocio únicamente en México. Díaz Gálvez atribuye esta particularidad a las condiciones regulatorias y de mercado del país, que permiten a la organización considerar esta actividad como una prioridad de crecimiento.

Más allá de la expansión de una operación específica, los resultados muestran la escala que puede alcanzar la administración de los beneficios de ahorro que las empresas ofrecen a sus colaboradores.

Oportunidad para Latinoamérica

La oportunidad para México y Latinoamérica está en avanzar hacia un modelo en el que el ahorro obligatorio, los planes corporativos, los instrumentos personales y otras alternativas financieras funcionen de manera articulada.

No se trata de sustituir los sistemas existentes, sino de reconocer que las necesidades de retiro son distintas y que una sola herramienta difícilmente puede resolverlas todas.

Para SURA, las perspectivas de crecimiento de Corporate Solutions reflejan tanto una oportunidad de negocio como la posibilidad de atender una necesidad de ahorro de largo plazo. Para los trabajadores, el desafío consiste en conocer las alternativas disponibles y comenzar a utilizarlas con tiempo suficiente.

La nueva etapa de las pensiones en Latinoamérica dependerá, en buena medida, de que el ahorro complementario deje de ser una prestación reservada a determinados trabajadores y se consolide como parte de una conversación más amplia sobre el bienestar financiero, la responsabilidad individual y la preparación para una vida más larga.

De la pensión empresarial al ahorro voluntario

Corporate Solutions nació con la intención de potenciar la gestión de los vehículos de ahorro que las organizaciones ponen a disposición de sus trabajadores. Su actividad comprende principalmente planes de pensiones de beneficio definido y de contribución definida, además de otros instrumentos de ahorro corporativo.

La diferencia entre ambos modelos tiene implicaciones tanto para las empresas como para sus colaboradores.

En los planes de beneficio definido, la obligación futura se determina mediante cálculos actuariales que permiten estimar los compromisos asociados con la jubilación. En México, explica Díaz Gálvez, estos esquemas se utilizan principalmente para cubrir las obligaciones de indemnización legal de las empresas.

El modelo de contribución definida, por su parte, establece aportaciones a una cuenta o fondo cuyo patrimonio se acumula durante el tiempo. En estos esquemas, el ahorro del trabajador adquiere un papel relevante y las empresas pueden incentivar su participación mediante aportaciones complementarias, conocidas en el mercado como matching.

Este mecanismo permite que la organización contribuya al ahorro de sus colaboradores bajo las condiciones establecidas en cada plan, al tiempo que fomenta una mayor participación de los trabajadores en la construcción de su patrimonio.

Para las compañías, el atractivo va más allá de ofrecer una prestación adicional. Los planes de pensiones y los demás beneficios de ahorro pueden convertirse en instrumentos de atracción y retención de talento, además de contribuir al bienestar financiero de los empleados.

La lógica es que un trabajador con mayor claridad sobre sus finanzas y con herramientas para atender sus necesidades de ahorro puede reducir parte de la incertidumbre económica que afecta su vida cotidiana.

Sin embargo, la efectividad de estos instrumentos depende de que los beneficiarios conozcan sus características y comprendan cómo utilizarlos. Una prestación puede tener un valor importante en términos económicos, pero perder parte de su utilidad si el trabajador desconoce sus alcances o no sabe cómo aprovecharla.

Por ello, SURA articula su propuesta de servicios alrededor de tres componentes: las soluciones de inversión para administrar los recursos, las plataformas operativas que permiten individualizar y transparentar las aportaciones y rendimientos, y el acompañamiento a las empresas para identificar necesidades y mejorar sus esquemas de beneficios.

La transparencia es especialmente relevante en este proceso. Los participantes necesitan conocer cuánto han aportado, cómo evoluciona su inversión, qué rendimientos han obtenido y de qué manera están invertidos sus recursos. La disponibilidad de esta información mediante aplicaciones y plataformas digitales también puede facilitar el seguimiento y la comprensión de los beneficios.

Los PPR y la necesidad de construir varias fuentes de retiro

La complementariedad entre instrumentos adquiere especial importancia cuando se considera que no todos los trabajadores desarrollan su carrera profesional de la misma manera.

Los planes empresariales pueden beneficiar a quienes trabajan en organizaciones que ofrecen estas prestaciones, mientras que los planes personales de retiro permiten que otras personas, incluidos los trabajadores independientes, construyan una estrategia de ahorro de largo plazo.

Díaz Gálvez recuerda que los PPR surgieron, entre otros objetivos, para ofrecer una alternativa de ahorro para el retiro a profesionistas independientes que no necesariamente cuentan con un plan de pensiones patrocinado por una empresa.

Además, estos instrumentos pueden facilitar la continuidad de una estrategia de ahorro cuando un trabajador cambia de empleo.

El directivo explica que, bajo las condiciones aplicables, los recursos de un plan de pensiones empresarial pueden transferirse a un PPR sin generar impuestos por esa operación, lo que permite mantener la estrategia de ahorro de largo plazo. La viabilidad fiscal depende de que la transferencia cumpla los requisitos correspondientes.

Este tipo de mecanismos resulta pertinente en un mercado laboral donde las trayectorias profesionales son cada vez menos lineales. Mientras que anteriormente era común permanecer durante muchos años en una misma organización, hoy los trabajadores pueden cambiar de empresa o actividad con mayor frecuencia.

En ese contexto, la construcción del patrimonio para el retiro necesita considerar no solamente las prestaciones disponibles en un empleo determinado, sino también la manera de conservar y dar continuidad al ahorro acumulado a lo largo de la vida laboral.

La longevidad añade otra dimensión al desafío. Vivir más años después de la jubilación implica financiar durante más tiempo necesidades de alimentación, vivienda y otros gastos cotidianos, además de afrontar posibles incrementos en los costos de atención médica.

Por ello, la estrategia de inversión no puede plantearse únicamente desde la perspectiva de acumular recursos hasta la jubilación. También debe considerar cómo preservar y hacer rendir el patrimonio durante una etapa que puede extenderse por dos décadas o más.

Para Díaz Gálvez, la respuesta pasa por entender las características de cada instrumento, sus riesgos y sus beneficios, en lugar de buscar una solución única para todos los trabajadores.

Las empresas, frente al reto de la educación financiera

La expansión de los planes complementarios enfrenta un obstáculo importante: la limitada cultura financiera de buena parte de la población.

El reto no consiste solamente en ampliar la oferta de productos, sino en conseguir que las personas comprendan la utilidad del ahorro de largo plazo, identifiquen sus alternativas y desarrollen hábitos financieros que les permitan aprovecharlas.

En ese proceso, las empresas pueden desempeñar un papel relevante. Su relación cotidiana con los trabajadores les permite acercar información sobre las prestaciones disponibles y explicar cómo se integran con otras herramientas de ahorro.

Díaz Gálvez considera que la educación financiera debe construirse mediante una colaboración entre las organizaciones y los proveedores de servicios financieros. El objetivo es explicar de manera sencilla los conceptos básicos del ahorro, las características de los beneficios corporativos, las estrategias disponibles y las alternativas para mejorar la administración de las finanzas personales.

La comunicación, sin embargo, no puede ser uniforme. Las necesidades, las edades y las formas de relacionarse con el dinero varían entre los trabajadores, al igual que las culturas y las posibilidades presupuestales de las empresas.

Por ello, el directivo sostiene que las estrategias de educación financiera deben adaptarse a las características de cada audiencia y mantenerse a lo largo del tiempo. Una sola plática difícilmente será suficiente para generar cambios duraderos en los hábitos de ahorro.

También considera importante hablar abiertamente de los riesgos de inversión. La protección del trabajador no debe confundirse con ocultarle los riesgos que asume al invertir sus recursos. Por el contrario, necesita información comprensible sobre las posibles fluctuaciones, los horizontes de inversión y los beneficios esperados.

La educación financiera, desde esta perspectiva, debe ayudar a los trabajadores a tomar decisiones informadas y a asumir gradualmente una mayor responsabilidad sobre su patrimonio.

El tiempo, un aliado del ahorro

La construcción de una cultura de ahorro también requiere superar una de las justificaciones más frecuentes para postergar las decisiones financieras: esperar a ganar más dinero o a que las condiciones del mercado sean favorables. «El mejor aliado del ahorro es el tiempo», afirma Díaz Gálvez.

Su argumento es que empezar temprano, incluso con cantidades pequeñas, puede marcar una diferencia significativa cuando las aportaciones se mantienen de manera constante y los rendimientos se reinvierten a lo largo de los años.

El interés compuesto permite que los rendimientos generados se incorporen al patrimonio y contribuyan, a su vez, a producir nuevos rendimientos. Su efecto depende del monto ahorrado, la regularidad de las aportaciones, el plazo y los rendimientos obtenidos, entre otros factores.

La constancia, por tanto, puede ser tan importante como el monto inicial. El objetivo es que el ahorro deje de percibirse como una obligación lejana o una meta inalcanzable y se convierta en un hábito incorporado a la administración cotidiana del dinero.

Esta visión también modifica el papel que pueden desempeñar los planes empresariales. Además de facilitar el acceso a instrumentos de ahorro, las compañías pueden contribuir a que sus trabajadores comprendan cómo utilizarlos y cómo integrarlos en una estrategia patrimonial más amplia.

¿Qué es un fondo de continuación y en qué se diferencia de un fondo tradicional de private equity?

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Los fondos tradicionales de private equity tienen una vida limitada, que suele rondar los diez años, con posibles prórrogas. En ese tiempo, el gestor adquiere compañías, las desarrolla y las vende para devolver el capital a los inversores. Pero a veces una empresa sigue creciendo con fuerza cuando el fondo se acerca a su vencimiento. Venderla puede implicar renunciar a parte de su potencial; mantenerla obliga a buscar otra fórmula.

Un fondo de continuación es esa fórmula. Se trata de un vehículo nuevo, promovido por la misma gestora, al que se transfieren uno o varios activos del fondo original para seguir gestionándolos durante varios años más. Pertenece al segmento de las operaciones secundarias lideradas por el gestor, conocidas como GP-led secondaries.

Cómo funciona la operación

La gestora propone la transacción y contrata a un asesor financiero para organizar el proceso. Inversores especializados, como fondos de secundarios, aseguradoras o fondos de pensiones, compiten por aportar el capital que comprará los activos. Una valoración independiente, a menudo acompañada de una opinión de razonabilidad (fairness opinion), ayuda a fijar el precio.

Los inversores del fondo original, conocidos como socios limitados o LP, reciben entonces una elección. Pueden vender su participación y cobrar en efectivo al precio acordado, o reinvertir en el nuevo vehículo en condiciones similares a las existentes. Por su parte, el gestor suele reinvertir parte de sus propias ganancias en el nuevo fondo, lo que alinea intereses.

A modo de ejemplo, imaginemos que un inversor tiene una participación en un fondo de private equity que vence pronto. Ese fondo posee una empresa que, según la valoración independiente de la operación, equivale a 1 millón de dólares para este inversor. La gestora propone transferirla a un fondo de continuación y le da dos opciones: vender o reinvertir. En el primer caso, cobra 1 millón en efectivo y sale de la inversión. Obtiene liquidez inmediata y puede destinar el dinero a otra cosa, pero si la empresa sigue creciendo, no participa de esa subida. En el segundo caso, recibe una participación equivalente a 1 millón en el nuevo vehículo y sigue expuesto a la empresa varios años más. Si la compañía se revaloriza, se beneficia. Pero si no cumple las expectativas, asume ese riesgo, y su capital queda inmovilizado un tiempo adicional.

Principales diferencias con un fondo tradicional

La primera es el punto de partida. En un fondo tradicional, el inversor compromete capital sin saber con exactitud en qué compañías se invertirá, lo que se conoce como blind pool. En un fondo de continuación, los activos ya existen, tienen historial y son conocidos por el gestor.

La segunda es el horizonte. Mientras el fondo tradicional funciona durante una década, el de continuación suele plantear un plazo más corto, centrado en culminar un plan de creación de valor ya iniciado.

La tercera es el perfil de riesgo. Se reduce la incertidumbre sobre la selección y el despliegue del capital, y suele atenuarse la curva J, ese periodo inicial en que los costes pesan más que los retornos. A cambio, el precio de entrada puede ser exigente y la rentabilidad depende de que el activo siga creando valor.

La cuarta es la diversificación. Estos vehículos suelen concentrarse en uno o pocos activos, por lo que el resultado depende de menos compañías que en un fondo tradicional.

El principal reto: los conflictos de interés

La estructura plantea una tensión evidente: el gestor se sitúa a ambos lados de la mesa, ya que vende desde un fondo y compra desde otro. Por eso la transparencia resulta esencial. Entre las salvaguardas habituales figuran la aprobación del comité asesor de inversores, las valoraciones independientes, un proceso competitivo para fijar el precio y la reinversión del propio gestor.

Qué deben evaluar los inversores

Quien analice una operación de este tipo debería preguntarse por la calidad y el potencial del activo, la razonabilidad del precio, la hoja de ruta de creación de valor, las comisiones y el carry (la parte de las ganancias de un fondo que recibe la gestora como compensación por su desempeño, además de las comisiones de gestión) del nuevo vehículo, y la información disponible para decidir entre vender o reinvertir.

En un contexto en el que las salidas tradicionales, como las ventas a otras compañías o las salidas a bolsa, no siempre resultan sencillas, los fondos de continuación han ganado protagonismo como herramienta de liquidez y gestión de carteras. Entender su lógica es cada vez más necesario para evaluar el private equity en toda su amplitud.

AQR lanza el fondo AQR Market Neutral Styles UCITS

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AQR Capital Management, LLC (AQR) ha lanzado el AQR Market Neutral Styles UCITS Fund. Al proporcionar exposición a lo que la firma denomina “Alfa Académico”, este vehículo de inversión alternativa busca rentabilidades atractivas con una baja correlación respecto al comportamiento general del mercado, según destacaron a través de un comunicado.

El fondo busca capturar de forma sistemática fuentes persistentes de rentabilidad a largo plazo documentadas académicamente, conocidas como “estilos”, como los estilos de impulso (momentum), carry, defensivo y valor, a través de una cartera long-short. El vehículo está diversificado en un amplio universo de acciones, índices de renta variable, arenta fija y divisas, y apunta a un nivel moderado de volatilidad. Esto le permite posicionarse como una alternativa de inversión estratégica para un perfil de inversores más amplio, señalaron.

Según explica la firma, en este vehículo las temáticas se implementan utilizando la investigación más reciente de señales propietarias de AQR y gracias décadas de experiencia en la construcción de carteras en la implementación de estilos. Además, el fondo cuenta con un esquema de ponderación de señales para implementar mejor las características de los estilos y controlar el riesgo de la cartera. Estas mejoras tienen como objetivo mejorar las rentabilidades esperadas y la resiliencia durante los periodos desafiantes, al tiempo que diversifican los riesgos tradicionales de la mayoría de las carteras.

“Capturar las primas de estilo bien conocidas —lo que denominamos ‘Alfa Académico’— ha sido la base de muchos de los procesos de inversión de AQR desde nuestra fundación. Estas estrategias han atraído tradicionalmente a los inversores por su transparencia y por un proceso disciplinado y basado en la investigación. La mejora continua de nuestras estrategias basadas en estilos, incluida la forma en que medimos y asignamos tácticamente el riesgo a las señales subyacentes, ha dado lugar a lo que consideramos una solución alternativa central y valiosa para una amplia gama de inversores”, ha señalado Roberto Giuffrida, director y responsable de Desarrollo de Negocio Internacional en AQR, en la nota de prensa.