Los fondos de pensiones de Chile, a cinco años de los retiros de AFP

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Tiempos sin precedentes. Esa es una forma de describir la época de la pandemia de COVID-19, que sacudió a las economías del mundo transversalmente, sin excepción. Y en el caso chileno, una de las medidas de emergencia que se aplicaron fue la apertura de ventanas de rescates parciales en los fondos de pensiones, buscando dar liquidez a los abatidos hogares del país andino. Ya han pasado cinco años desde que se aprobó el tercer y último retiro y, si bien los vehículos previsionales ya recuperaron el AUM, desde la plaza local advierten que el impacto sigue vigente.

Dentro de todos los proyectos que ingresaron al Congreso en la época, fueron tres retiros de hasta el 10% de los recursos los que se materializaron. La primera ventana inició el 31 de julio de 2020, mientras que la segunda empezó el 10 de diciembre de ese año y la tercera partió el 28 de abril de 2021. Estas tres ventanas estuvieron abiertas por 365 días, desde esas fechas de inicio.

El resultado: una enajenación masiva de activos, con las AFPs acomodando las carteras para poder asegurar la liquidez necesaria para hacer frente al proceso. Con todo, las desinversiones acumulaban 45.809 millones de dólares al cierre de 2025, según cifras de la Superintendencia de Pensiones.

Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a alrededor de un 25% de los fondos totales acumulados a julio de 2020 y al 18% del PIB de Chile ese año.

A estas alturas, gracias a los rendimientos de las carteras de los vehículos previsionales, el AUM ya se ha recuperado de este bache. Sin embargo, esto no compensa el impacto que los retiros han tenido, según especialistas locales, ya que hay un vacío que reponer en la rentabilidad que podría haber sido, sin las desinversiones.

Evolución en los últimos cinco años

Según la economista Carolina Godoy, fundadora y Managing Director de CG Economics, “la evolución posterior a los retiros ha estado marcada por dos dinámicas simultáneas”. Por un lado, explica a Funds Society, hubo una recuperación parcial de los fondos, gracias a las rentabilidades de las carteras, “especialmente en períodos donde los mercados internacionales mostraron retornos positivos”. Por el otro, hubo una “pérdida estructural” del ahorro previsional y la profundidad del mercado de capitales local, “que no se recupera automáticamente con mejores retornos de corto plazo”.

Esta evolución se podría dividir en tres grandes etapas, según acota Christopher Clavero, director y economista jefe de MMDV Consultores, centro de estudios boutique especializado en temas previsionales. Después de la caída inicial de stock en el ahorro de pensiones, vino una etapa de alta volatilidad, “marcada por alta inflación, alzas de tasas, ajuste monetario global, deterioro de precios de bonos y mayor incertidumbre local”. Un período que impactó particularmente a los multifondos más conservadores.

A continuación, el sistema vio un período de recuperación en las valorizaciones. Todos los vehículos cerraron 2024 con retornos reales positivos, fenómeno que se repitió –pero en mayor magnitud– en 2025.

El AUM del sistema, gestionado por las siete AFPs que operan en Chile, alcanzaba los 217.010 millones de dólares al cierre de julio de 2020, justo antes de que empezaran las solicitudes de retiro. Al cierre de abril de este año, ya se ubicaba en 251.154 millones de dólares, lo que representa un aumento de 15,7% en ese período.

Eso sí, los economistas concuerdan en que la valorización de los ahorros no ha sido pareja entre todos los aportantes, ya que es distinto el comportamiento de las carteras agregadas a las cuentas individuales de cada trabajador. “Esa recuperación ha sido heterogénea entre afiliados y multifondos, ya que muchas personas retiraron una parte importante de sus ahorros o incluso quedaron sin saldo previsional”, indica Godoy.

Además, las dinámicas de valorización y flujos han cambiado las ponderaciones de algunas clases de activos. Los activos chilenos bajo gestión disminuyeron levemente desde el primer retiro, pasando de 120.809 millones de dólares a 116.767 millones de dólares. Por el contrario, el portafolio de activos internacionales creció, de 96.201 millones de dólares a 134.386 millones en ese mismo período. En ambos casos, el posicionamiento que más aumentó fue renta variable.

¿Se puede hablar de una recuperación?

Si se trata de ver dónde estaba el volumen de recursos a mediados de 2020 y dónde está ahora, el gráfico describe una recuperación. Sin embargo, tanto Godoy como Clavero hacen énfasis en que la pérdida de la rentabilidad potencial de los recursos retirados no se ha cubierto.

Para el director de MMDV Consultores, pese al alivio de liquidez que entregaron en la pandemia, los retiros tuvieron un costo previsional y macrofinanciero relevante: “La recuperación reciente en términos de valor de los fondos de pensiones es positiva, pero no revierte por sí sola el efecto previsional de los recursos retirados: millones de personas retiraron una parte significativa de su ahorro y perdieron años de capitalización”, explica.

La fundadora de CG Economics concuerda con el diagnóstico. La recuperación de valorizaciones, recalca, “no implica necesariamente que las personas recuperen el nivel previsional que habrían alcanzado sin los retiros”. Por lo mismo, Godoy asegura que la recuperación de largo plazo va a depender también de otros factores, como la densidad de cotizaciones, el crecimiento de los salarios y la estabilidad macroeconómica, entre otros.

A estos puntos Clavero suma que la discusión en torno al tema debería centrarse en cómo se van a reconstruir los ahorros previsionales de las personas que quedaron más rezagadas y cómo se pueden blindar los fondos de posibles usos alternativos.

Además, está el efecto en el mercado de capitales. Ya que las AFPs son las grandes inversionistas de los mercados locales, los retiros trajeron un estrujón de liquidez que complicó un poco el panorama. Es más, en 2022 el entonces ministro de Hacienda, Mario Marcel, aseguraba en el seminario anual de Moneda Asset Management (actual Moneda Patria Investments) que “vamos a poder recuperar el piso perdido en el mercado de capitales entre 7 y 14 años”.

¿Cómo se pueden compensar esos retiros?

“Desde una perspectiva individual, la forma estricta de compensar plenamente los retiros sería reintegrar los recursos retirados y la rentabilidad que habrían generado de haber permanecido invertidos, lo que no se dio de manera masiva”, acota Clavero.

En el caso del tercer retiro, agrega el economista, se incorporó la alternativa de una cotización adicional para poder compensar la desinversión, pero “en la práctica, su aplicación ha sido casi nula”.

En ese sentido, en la plaza santiaguina concuerdan en que es necesario que haya una combinación de factores estructurales. “Compensar completamente esos recursos requiere una combinación de mayor ahorro previsional, más años de cotización y un entorno macro-financiero favorable por un período extenso. No se trata solo de obtener mejores rentabilidades, sino también de reconstruir capacidad de ahorro de largo plazo en una economía que quedó con un menor stock relativo de ahorro interno”, señala Godoy.

En esa línea, la economista agrega que la recuperación también depende de temas como la formalidad laboral –fuente de los recursos administrados por los fondos– y la estabilidad regulatoria e institucional.

Por su parte, para el gremio de gestoras previsionales, agrupadas en la Asociación de AFP (AAFP) de Chile, dentro de las alternativas resaltan dos medidas para que los afiliados vuelvan a la situación previsional previa a los retiros: aumentar la tasa de cotización y postergar la jubilación. Esas fueron las propuestas que delinearon en un documento publicado en 2024, dedicado al asunto.

El mercado secundario: una atractiva puerta de entrada al private equity para wealth managers

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Durante años, el private equity o capital privado fue percibido como un universo reservado para grandes inversores institucionales dispuestos a inmovilizar capital durante más de una década. Pero esa realidad está cambiando. Concretamente, el rápido crecimiento del mercado secundario está redefiniendo cómo wealth managers y family offices acceden a los mercados privados: con mayor visibilidad sobre los activos, potenciales distribuciones más tempranas y, en muchos casos, oportunidades de entrada con descuentos atractivos.

El mercado secundario permite comprar participaciones existentes en fondos de private equity que ya se encuentran avanzados en su ciclo de inversión. A diferencia de una estrategia primaria tradicional —donde el inversor compromete capital a un fondo aún no desplegado— aquí las compañías ya existen, tienen métricas operativas observables y, en muchos casos, valoraciones más tangibles.

Para inversores latinoamericanos, históricamente más sensibles a la liquidez, la volatilidad y la preservación de capital, esta diferencia no es algo menor. La posibilidad de evaluar carteras más maduras donde los activos ya están identificados, parcialmente valorizados y con métricas operativas observables, reduce parte de la incertidumbre inherente al capital privado y acerca esta clase de activo a un segmento mucho más amplio de inversores del segmento wealth. 

Además, al tratarse de fondos más maduros las distribuciones tienden a producirse antes que en las estrategias primarias. Esto contribuye a reducir el denominado J-curve effect, es decir, el período inicial en el que el inversor suele experimentar salidas netas de capital antes de comenzar a recibir retornos.

Precisamente, una de las principales ventajas de las estrategias secundarias es que permiten acceder a fondos que ya están en fases más avanzadas de monetización de activos, lo que potencialmente acelera los flujos de caja hacia el inversor.

Un mercado con cifras récord de expansión 

Según estimaciones de Lexington Partners, el equipo especializado en secundarios y coinversiones de Franklin Templeton, el mercado secundario de private equity alcanzó un nuevo récord en 2025, con un volumen de transacciones superior a los 240.000 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 48 % y la primera vez que este mercado supera la barrera de los 200.000 millones de dólares.  

Detrás de este crecimiento hay una combinación de factores estructurales y coyunturales. Por un lado, las ventanas de salida para el private equity siguieron limitadas: menos IPOs, menor actividad de M&A y procesos de desinversión más lentos. Por otro, muchos inversores institucionales necesitaron generar liquidez y recurrieron al mercado secundario como herramienta de gestión de cartera.

En este contexto, también ganaron protagonismo las denominadas operaciones GP-led, donde los propios gestores de fondos impulsan transacciones secundarias para ofrecer liquidez a sus inversores. Dentro de este segmento, los continuation vehicles se han convertido en una de las estructuras más dinámicas del mercado. Estos vehículos permiten transferir uno o varios activos de alta calidad desde un fondo antiguo hacia uno nuevo, extendiendo el período de creación de valor y ofreciendo al inversor original la posibilidad de vender su participación o reinvertir en la nueva estructura.

Este tipo de operaciones refleja cómo el mercado secundario evolucionó desde una simple herramienta de liquidez hacia un mecanismo sofisticado de gestión activa de carteras privadas.

Todo esto se dio en un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica y geopolítica. Mientras los mercados públicos reaccionaron con fuertes episodios de volatilidad, los mercados privados mostraron una adaptación más gradual. Esa diferencia refuerza una tendencia de fondo: las compañías permanecen privadas durante más tiempo y necesitan fuentes de capital estables y de largo plazo.

Descuentos y oportunidades selectivas

Otro de los grandes atractivos del mercado secundario sigue siendo la posibilidad de acceder a descuentos sobre el valor neto de los activos. Tras la volatilidad registrada en 2022 y 2023, muchos compradores exigieron mayores descuentos ante el riesgo de ajustes en las valoraciones privadas. Al mismo tiempo, la caída en las distribuciones generó necesidades adicionales de liquidez entre inversores institucionales.

Un descuento, por supuesto, no convierte automáticamente una inversión en una buena oportunidad. Pero sí puede ofrecer un margen de protección adicional y mejorar el punto de entrada en determinadas operaciones. Factores como la calidad de los activos subyacentes, el momento del ciclo del fondo o las condiciones generales de mercado influyen directamente en el nivel de descuento observado.

En un mercado donde la selección de activos y la capacidad de análisis son cada vez más relevantes, el secondary private equity se ha vuelto mucho más sofisticado que una simple estrategia oportunista.

Protagonismo creciente entre inversores wealth

El perfil del inversor también está cambiando o mejor dicho ampliándose. Lo que antes era un nicho dominado por grandes instituciones hoy empieza a consolidarse como una alternativa cada vez más relevante para el segmento wealth. La combinación de diversificación, mayor visibilidad sobre los activos y potenciales retornos ajustados al riesgo está captando la atención de family offices y asesores patrimoniales en todo el mundo y, más específicamente, en América Latina.

El mercado secundario probablemente ya no deba verse como una estrategia complementaria dentro del private equity, sino como una categoría con dinámica propia. En un entorno donde la liquidez vale más, la volatilidad sigue presente y los inversores exigen mayor transparencia, los secundarios ofrecen algo especialmente valioso: acceso al mundo de los mercados privados, pero con más información, más flexibilidad y menos puntos ciegos.

De cara al futuro, se prevé que esta tendencia no haga más que consolidarse. La búsqueda de liquidez, la maduración del ecosistema de mercados privados y el creciente interés del segmento wealth continúan transformando el acceso al private equity a escala internacional. En ese contexto, el mercado secundario se posiciona como una de las áreas más dinámicas dentro de los mercados privados. Para un análisis más detallado sobre las tendencias que marcarán el próximo ciclo, recomendamos consultar nuestro Private Markets Outlook 2026.

 

 

Tribuna de opinión de Sergio M. Guerrien, Head of South America de Franklin Templeton. 

JP Morgan Private Bank suma un nuevo miembro a su equipo de Miami para cubrir Brasil

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LinkedInKarl Justa, banquero y Associate en JP Morgan Private Bank

Un movimiento interno ha llevado a Karl Justa al equipo de JP Morgan Private Bank dedicado a atender clientes brasileños de alto patrimonio. El profesional asumió las funciones de Associate y banquero, según anunciaron en la compañía a través de LinkedIn.

En su publicación, la VP de reclutamiento del banco de inversiones estadounidense, Alezandra Hernández, detalló que Justa se suma al equipo dedicado a Brasil, dentro de la oficina de Miami. Desde este nuevo puesto, acotó, el banquero se concentrará en atender las necesidades de los clientes de alto patrimonio de la compañía.

Así, Justa sigue profundizando una carrera de más de una década en la industria de gestión patrimonial. Esa trayectoria reside en JP Morgan & Co desde 2023, cuando ingresó con el cargo de Vice President, según consigna su perfil profesional.

Anteriormente, el banquero se ha desempeñado en las bancas privadas de distintas firmas. Entre 2013 y 2017 trabajó en Itaú Unibanco en Sao Paulo, donde alcanzó el cargo de General Manager. Años después, entre 2021 y 2022, Justa tuvo otro paso por la firma, esta vez como AVP y Personal Wealth Manager en Itaú USA.

Además, trabajó en XP en Miami, desempeñándose en el área de Private Wealth Management, y en HW Corp, como C Manager.

JP Morgan Private Bank cubre el mercado brasileño desde sus oficinas en EE.UU. –ocho de las cuales están ubicadas en distintas ciudades del estado de Florida– y Suiza. En Miami, las figuras claves de la firma son Alexandre Zanuto, Managing Director y Market Manager para Brasil; Thiago Caiuby, Managing Director y Head de Investments and Advice; y Carolina Cintra, Executive Director de Wealth Advisory.

La Ciudad de México registra una creciente demanda de oficinas premium

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Con una variedad de factores como viento a favor, el mercado de oficinas de México se ha estado consolidando como uno de los mercados corporativos más atractivos de América Latina para proyectos de oficinas premium y real estate de alta especificación (la categoría Triple A). Esa es una de las conclusiones del estudio Global Office Fit-out Cost Guide 2026, publicado por la consultora especializada Turner & Townsend, según destacaron en un comunicado.

En el reporte, la firma recalcó que la capital mexicana atraviesa un período de transformación del mercado de oficinas impulsado por el nearshoring, la llegada de corporaciones internacionales y la creciente demanda de espacios de trabajo de alta calidad, resilientes y alineados con estrategias ASG (relacionadas con criterios ambientales, sociales y de gobernanza) y modelos híbridos de operación.

En este contexto, las organizaciones están evolucionando su estrategia inmobiliaria para equilibrar la optimización de espacios con la experiencia del usuario, respondiendo a las necesidades actuales y futuras de los colaboradores, al tiempo que maximizan el desempeño de los activos y extienden su vida útil.

La Ciudad de México se ubicó en la posición número 40 del ranking global –que analiza 58 ciudades en el mundo–, con costos promedio de 2.237 dólares por metro cuadrado, manteniéndose como una alternativa altamente competitiva, según Turner & Townsend.

En comparación, el mercado más caro en costos de construcción interior de oficinas de alta especificación es Nueva York, registrando 5.885 dólares por metro cuadrado.

Para Teresita Cordero, Occupier & Portfolio Director de la consultora en México, la capital del país latinoamericano “no sólo se está consolidando como un receptor estratégico de inversión corporativa por su ubicación geográfica, sino también como un referente regional en el diseño de espacios de trabajo resilientes, flexibles y preparados para el futuro”.

En este contexto, el crecimiento del mercado ha estado impulsado por un ciclo activo de renovaciones, expansiones y relocalizaciones, según la profesional. Esto, agregó, “refleja tanto la confianza corporativa como la evolución de las necesidades operativas. A medida que los proyectos se vuelven más complejos y estratégicos, la gestión de proyectos desempeña un papel clave para garantizar una ejecución eficiente y una toma de decisiones estructurada en un entorno de costos cada vez más desafiante».

Eso sí, el informe advierte que el mercado mexicano comienza a registrar una presión sostenida sobre los costos, derivada del aumento en la demanda de oficinas AAA, especificaciones técnicas más sofisticadas y mayores requerimientos tecnológicos y de sostenibilidad.

Respecto a la competitividad de la ciudad frente a hubs corporativos como Chicago o Los Ángeles, la consultora aseguró que se está fortaleciendo la atractividad del país como destino estratégico para operaciones regionales y sedes corporativas vinculadas al nearshoring.

Asimismo, el reporte subrayó cómo la inteligencia artificial está redefiniendo las necesidades de infraestructura en los espacios corporativos. En México, esta tendencia comienza a emerger en el mercado, con señales iniciales de creciente interés, y se espera que cobre mayor impulso en los próximos años.

Inversores e IA: una historia de optimismo a largo plazo y escepticismo a corto

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Según Janus Henderson Investors, el 61% de los inversores espera que la IA tenga un impacto positivo a largo plazo en los mercados. Un dato que contrasta con que 9 de cada 10 está preocupado por la inversión en IA. Este muestra que el binomio inversor-IA es el relato de una relación de optimismo y escepticismo al mismo tiempo.

El informe de la gestora señala que la preocupación más habitual es que la IA pueda no cumplir las expectativas (28%), seguida de los sesgos, el uso indebido o la falta de medidas de protección (24%), y el riesgo de que las inversiones en IA puedan estar sobrevaloradas (19%).

Dos tercios de los inversores (67%) están preocupados por una posible burbuja de la IA o una corrección del mercado impulsada por la IA a corto plazo. En un horizonte más amplio, la confianza se vuelve más constructiva: el 46% de los inversores espera que la IA tenga un impacto positivo moderado en la rentabilidad de los mercados durante los próximos cinco años, mientras que un segmento más reducido pero más optimista (15%) prevé un impacto positivo importante. Cabe destacar que esta convicción más firme se da sobre todo entre los más jóvenes: el 31% de los millennials espera rendimientos desmesurados, en comparación con el 14% de la generación X y solo el 8% de los baby boomers y mayores.

«En Janus Henderson, consideramos que la inteligencia artificial es un potente motor de cambio, que hay que abordar con una perspectiva disciplinada y centrada en el cliente. Estamos realizando importantes inversiones para acelerar nuestra transformación hacia la IA en todos nuestros equipos, con el fin de mejorar nuestra forma de trabajar y de ofrecer resultados», afirma Ali Dibadj, CEO de Janus Henderson Investors.

Según Denny Fish, gestor de carteras del equipo de Tecnología e Innovación Global de Janus Henderson Investors, «el escepticismo hacia la IA es comprensible, pero los inversores corren el riesgo de no distinguir entre el ruido de las valoraciones y el cambio estructural a largo plazo. No habrá una tendencia estructural más importante que la IA en toda nuestra vida. Pero los inversores necesitan paciencia y disciplina, porque, aunque la IA generará grandes ganadores con el tempo, también dejará al descubierto a perdedores significativos por el camino. Creemos que esta divergencia creará oportunidades para los gestores activos».

La IA en las prácticas de asesoramiento

Aunque la adopción de la IA está creciendo, existen barreras que limitan su papel a la hora de influir en las decisiones de inversión. Las cinco principales barreras de los inversores para utilizar la IA con fines de inversión son:

  • La preocupación de que las recomendaciones de la IA puedan estar sesgadas o ser conflictivas (75%)
  • Preocupaciones sobre la privacidad o la seguridad de los datos (74%)
  • Preferencia por los métodos tradicionales (por ejemplo, asesores o investigación personal) (73%)
  • La falta de confianza en las recomendaciones basadas en la IA (72%)
  • No me siento cómodo juzgando si el asesoramiento de la IA es fiable (70%)

La gran mayoría de los inversores (87%) afirmó que se sentiría «bien» o «neutral» respecto a que su asesor financiero utilizara la IA para crear material educativo que compartir con ellos. Sin embargo, los inversores se sienten menos cómodos con que los asesores utilicen la IA para actividades más personales, ya que el 40% afirma que se molestaría si su asesor utilizara la IA para responder automáticamente a mensajes de texto y correos electrónicos, y un tercio de los encuestados (33%) afirma que se molestaría si su asesor utilizara la IA para recomendaciones de inversión.

«El sector se enfrenta a retos a la hora de utilizar la IA para el asesoramiento, la comunicación con los clientes y las inversiones. Aunque tiene el potencial de ser una herramienta valiosa para las prácticas de asesoramiento, los asesores deberán implementar la IA de forma estratégica y meditada», afirmó Matt Sommer, director del Grupo de Consultoría Especializada de Janus Henderson.

Según su visión, «la conclusión es que la demanda de una toma de decisiones dirigida por personas y de una conexión personal no será desplazada por la inteligencia artificial; de hecho, la IA podría incluso aumentar el valor que los inversores otorgan a esas cualidades».

Los inversores exigen transparencia y responsabilidad si su asesor utiliza la IA: el 85% afirmó que considera que su asesor es el responsable último de los consejos o materiales generados por la IA, y el 79% señaló que se sentiría molesto si su asesor utilizara la IA sin revelarlo. Cabe destacar que solo el 33% de los inversores afirmó que su asesor les había explicado cómo utiliza la IA en su práctica profesional.

El sector asegurador español refuerza su perfil conservador y apuesta por deuda pública en 2026

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Según la nueva edición del estudio ‘Inversiones en el sector asegurador. Tendencias 2026’, que ha publicado ICEA en colaboración con Amundi, en 2025 el sector asegurador español invirtió 343.398 millones de euros, lo que equivale aproximadamente al 20,4% del Producto Interior Buruto. El 85,9% de este volumen (294.810 millones) correspondió al negocio tradicional, mientras que el 14,1% restante estuvo vinculado a productos en los que el riesgo de inversión es asumido por el tomador.

Entre las principales conclusiones del estudio, más del 53% de los activos se invierten en títulos españoles, lo que pone de manifiesto el papel del sector asegurador como inversor institucional y su contribución a la financiación de la economía nacional. El resto de la inversión se dirige mayoritariamente a países del entorno europeo, especialmente a la zona euro. De hecho, cerca del 90% del total invertido por las entidades españolas se concentra en activos emitidos en países de la Unión Económica y Monetaria, lo que limita la exposición a riesgos cambiarios y favorece la coherencia con la denominación en euros de la mayor parte de los pasivos.

Por asignación de activos, el 66,2% de la cartera del sector asegurador español se concentró en renta fija directa, en concreto se invirtieron 227.182 millones de euros, mostrando así la orientación prudente del sector, alineada con sus compromisos a largo plazo y los requisitos regulatorios en materia de solvencia. En concreto, el efectivo y los depósitos representaron el 3,6% del total, mientras que la deuda pública constituyó la principal categoría con un 46,3%, seguida de la deuda corporativa, que alcanzó el 19,9%.

Por su parte, los activos considerados de mayor riesgo presentaron un peso más limitado, aunque significativo, reflejando una estrategia de diversificación que busca mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo sin comprometer la estabilidad global del balance. Así, la inversión en renta variable directa supuso el 7,7% del total, con un volumen total invertido que ascendió a 26.501 millones de euros, que se dirigió mayoritariamente hacia el sector financiero y asegurador.

Las instituciones de inversión colectiva (IICs) alcanzaron el 13% del conjunto de la cartera de inversiones del sector con un volumen de 44.754 millones de euros invertidos, configurándose como vía eficiente de gestión y optimización del binomio rentabilidad-riesgo.

Asimismo, la inversión directa en activos inmobiliarios alcanzó los 10.933 millones de euros, lo que representa el 3,2% del total de las inversiones. Este peso limitado responde, en gran medida, a las características propias de este tipo de activo, si bien continúa desempeñando un papel relevante como instrumento de diversificación y generación de rentas estables a largo plazo.

El sector asegurador español, uno de los más conservadores de Europa

Si comparamos esta radiografía del sector asegurador por geografías, el peso de las inversiones aseguradoras en España, en relación con el PIB, se situó por debajo del promedio europeo, evidenciando un menor grado de desarrollo del sector frente a la UE-27. Además, el español se muestra como uno de los más conservadores, con un 74,4% de sus inversiones concentradas en renta fija dentro del negocio tradicional.

Por otra parte, los resultados del estudio muestran que la inflación persistente y los rebrotes inflacionarios como consecuencia de las tensiones geopolíticas se consolidan como las principales preocupaciones del sector, pues considera que podrían erosionar el valor de las carteras. Por todo ello, afronta 2026 con cautela y sigue apostando por mantener estable el riesgo en sus inversiones ante un entorno todavía incierto, con una estrategia predominantemente continuista, combinada con una reasignación selectiva hacia aquellos segmentos que ofrecen un mejor binomio rentabilidad-riesgo en el contexto actual. De este modo, asegura que basará sus decisiones de inversión en el entorno macrofinanciero, con los tipos de interés y la rentabilidad de activos como factores clave.

Riesgos que más preocupan

La encuesta resalta los riesgos macroeconómicos geopolíticos como la mayor preocupación para las entidades aseguradoras; destacando entre ellos la inflación con un 63% de las respuestas, las tensiones geopolíticas (60,9%) e incertidumbre de la política monetaria (43,5%). Se observa también una preocupación significativa por los riesgos de crédito (39,1%); y el deterioro macroeconómico en Europa (32,%) y -en menor medida- Estados Unidos (17,4%).

Asignación de Activos para 2026

Así, respecto a sus previsiones de asignación durante 2026, se observa un claro protagonismo de la deuda pública europea (neto +24,4%) y, en menor medida, la española (neto +13,3%). En crédito, el comportamiento es más heterogéneo. Se aprecia una cierta inclinación hacia el crédito investment grade, especialmente en Europa, mientras que el segmento high yield presenta saldos netos negativos, reflejando una mayor cautela ante el riesgo crediticio. En renta variable, destaca una mayor predisposición a incrementar la exposición a Europa (neto +17,8%), frente a un posicionamiento más moderado en Estados Unidos y mercados emergentes. Además, se observa un cierto interés por estrategias de estilo value frente a growth.

Un elemento especialmente relevante es el fuerte impulso de los activos sostenibles. Los green bonds presentan el mayor saldo neto de toda la muestra (+31,1%). Este resultado es coherente con la importancia creciente de los factores ESG y refleja su progresiva integración en las carteras del sector asegurador. Hasta ahora, integra ampliamente los criterios ESG en su estrategia de inversión, pero estos actúan como factor complementario y no determinante. Solo una de cada cuatro entidades está aplicando principios de inversión vinculados a Net Zero para alcanzar la neutralidad de emisiones en 2050 y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

Por otro lado, los activos alternativos muestran un desarrollo desigual. Infraestructuras destaca con un saldo positivo significativo (+17,8%), consolidándose como una clase de activo atractiva por su perfil de rentabilidad estable y a largo plazo. En cambio, otras estrategias alternativas más complejas (como estrategias M&A, event driven, L/S crédito y L/S RV) tienen una penetración muy limitada, lo que evidencia que siguen siendo nichos poco desarrollados dentro del sector.

Mayor uso de Fondos y ETF en 2026, con un enfoque prudente

Asimismo, el análisis de las intenciones de inversión en fondos y ETF para este año refuerza la visión de que el sector asegurador mantiene un enfoque prudente, con la utilización de vehículos de inversión colectiva como herramientas de diversificación y acceso eficiente a varios mercados.

Destaca el mayor dinamismo de fondos de inversión de renta variable, que presentan el saldo neto positivo más elevado (+20,5%), lo que sugiere que las entidades incrementarán su exposición a este activo. Por su parte, los fondos de infraestructuras (+17,8%) y, en menor medida, los de private debt (+8,9%) y private equity (+4,5%), muestran una tendencia positiva, en línea con el interés por los activos alternativos con perfiles de rentabilidad estables y a largo plazo. El uso de fondos en estos segmentos facilita el acceso a mercados menos líquidos o de mayor complejidad operativa. En renta fija, los fondos presentan un comportamiento más moderado (neto +4,4%), reflejando que, aunque siguen siendo un componente importante, el grueso de la exposición a este activo continúa realizándose de forma directa.

En cuanto a los ETF, su utilización sigue siendo moderada dentro del sector asegurador español, si bien los ETFs de renta variable presentan un saldo positivo (6,7%), el elevado porcentaje de entidades que no invierte en estos instrumentos pone de manifiesto que su adopción aún es incipiente.

Activos alternativos

En términos generales, la exposición del sector asegurador todavía es reducida. En 2025, el 37,8% de las entidades se sitúan por debajo del 3% de inversión en alternativos, aunque se aprecian señales de avance progresivo, ya que aumenta el peso de las entidades que prevén situarse en el rango del 5 al 10% (se pasa del 13,3% al 15,6%).

Los principales obstáculos señalados serían la limitada liquidez (58,7%), su elevado consumo de capital (45,7%), así como las exigencias de gobernanza y control de riesgos (32,6%).

Titulizaciones y Solvencia II

En el estudio, preguntadas por titulizaciones, la mayoría de las entidades (58,7%) respondió que no prevé modificar su política de inversión en titulizaciones, sugiriendo que la reducción de los requisitos de capital tras la modificación de Solvencia II, no resulta suficiente para provocar una reorientación significativa de las carteras. Sin embargo, un 15,2% de entidades lo están evaluando, y un 10,9% prevé aumentos moderados.

Externalización

El 58,7% de entidades mantiene un modelo de gestión interno, dominando así la gestión in house asociada a consideraciones de control, gobernanza y alineación con estratégicas propias; mientras que un 41,3% externalizan total o parcialmente la gestión de su cartera. Esta externalización viene motivada principalmente por la búsqueda de capacidades técnicas y conocimiento especializado, más que por ahorro de costes.

Dicha externalización es por tanto selectiva, y se concentra en activos complejos, donde aporta mayor valor añadido; especialmente en renta variable internacional, crédito y activos alternativos.

Inteligencia Artificial

Los resultados sobre la Inteligencia Artificial muestran que su adopción en gestión y análisis de inversiones se encuentra todavía en una fase incipiente, aunque con claro potencial de expansión. Solo un 23,9% utiliza la IA en este ámbito. Pero existe un interés significativo para un 45,7% que considera su incorporación, lo que podría traducirse en una expansión relevante en los próximos años a medida que maduren las capacidades tecnológicas. En cambio, la adopción de la IA se centra a día de hoy en el análisis y extracción de datos, y en la automatización del reporting.

Entre las principales barreras al uso de la IA destacan los riesgos de privacidad y seguridad (44,4%); el riesgo reputacional (42,2%) y la calidad y disponibilidad de los datos (40%).

BHHS Spain consolida su división de Capital Markets para capturar la ola de inversión internacional en España

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Foto cedidaBruno Rabassa, CEO de BHHS Spain

Berkshire Hathaway HomeServices Spain (BHHS Spain) está  impulsando su división de Capital Markets para capturar la ola de inversión internacional en España más importante de los últimos diez años. Según explica, la firma inmobiliaria referente en el segmento residencial de lujo, con el respaldo de la red internacional de Berkshire Hathaway, está desplegando a nivel nacional su capacidad de intermediación en suelos y edificaciones para usos de Hospitality y  residencial, ante el creciente flujo de capital institucional extranjero hacia el mercado español

En concreto, el interés inversor internacional por España se mantiene sólido pese a la incertidumbre geopolítica global, con una demanda sostenida hacia activos prime en los principales mercados urbanos. Madrid atrae de forma creciente capital procedente de  Latinoamérica y Estados Unidos, un flujo en el que BHHS Spain, por su vinculación directa a la red Berkshire Hathaway, actúa como interlocutor natural.

Barcelona, por su parte, concentra una actividad inversora significativa en el segmento hotelero y de oficinas ESG, con protagonismo de operaciones europeas. Y Málaga emerge como tercer mercado de referencia para el capital foráneo, impulsado por la demanda internacional de residencial prime y por un perfil de comprador extranjero que consolidan a la provincia como la más demandada entre los HNWI (Individuos de Alto Patrimonio Neto). 

En este contexto, David Rosel Escoda, Director de BHHS Hathaway Barcelona, y Jordi Sastre Bofill, adjunto de dirección, están liderando el plan de desarrollo de esta línea de negocio a nivel nacional, con el objetivo de alcanzar un crecimiento del 20% este año, potenciando las sinergias entre las oficinas locales y la matriz internacional.

“España vive un ciclo inversor excepcional y el capital internacional necesita un partner local con capacidad de operar en todo el territorio y con el respaldo de una red global de primer nivel. Nuestra posición dentro de la red Berkshire Hathaway, creada por Warren Buffett, nos permite acceder a flujos de inversión que otras firmas locales no alcanzan, y trasladar esas oportunidades a activos concretos en España. Vemos como los fondos de inversión extranjeros valoran de forma decisiva contar un partner local estratégico, con una sólida trayectoria”, señala Bruno Rabassa, CEO de BHHS Spain.

Asimismo, tal como explica David Rosel Escoda, Director de BHHS Hathaway Barcelona: “Nuestro objetivo es seguir creciendo y consolidar la división de Capital Markets como una referencia del sector, aportando valor a las compañías, inversores y profesionales. España se ha afianzado como un destino muy seguro de inversión, especialmente para el capital estadounidense e hispanoamericano, con precios más competitivos que otros países de nuestro entorno, lo cual nos brinda importantes posibilidades gracias a nuestras sinergias con nuestra red de oficinas”.

Por qué algunos fondos europeos van a financiarse más barato que sus competidores

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Dos decisiones del Banco Central Europeo, operativas entre marzo y septiembre de 2026, ponen dinero soberano en la liquidación de activos tokenizados. El efecto alcanza la financiación, la liquidez y la demanda institucional de cualquier fondo que opere en euros.

La pieza que faltaba

Durante años, la tokenización de fondos resolvía correctamente la capa de activos. Fondos monetarios, crédito privado y bonos se emitían y transferían sobre infraestructuras DLT con ventajas documentadas: registro programable, automatización de eventos corporativos, transferibilidad continua. Un avance real que dejaba sin resolver la parte más importante.

Cerrar una operación tokenizada en stablecoins privadas o depósitos bancarios digitales introduce riesgo de crédito en la liquidación. Esa diferencia, que parece técnica, tiene consecuencias directas sobre tres variables que condicionan la economía de un fondo: la elegibilidad del activo como colateral, su capacidad de financiación en operaciones de repo y su acceso a mandatos institucionales con restricciones regulatorias de liquidez.

Sin dinero soberano cerrando la operación, el activo tokenizado y el no tokenizado compartían la misma categoría financiera: misma elegibilidad como colateral, mismo coste de financiación, mismo acceso a mandatos institucionales. Hasta septiembre de 2026.

Dos fechas, un mecanismo

  • 30 marzo 2026: El BCE acepta activos tokenizados emitidos por Depositarios Centrales de Valores (DCVs) regulados (Euroclear, Clearstream, Iberclear) como colateral en operaciones de crédito del Eurosistema.

  • Septiembre 2026: Pontes entra en producción. Las plataformas DLT quedan conectadas con TARGET y habilitan liquidación en euros de banco central para operaciones tokenizadas en el perímetro europeo.

Las dos medidas son interdependientes. La elegibilidad como colateral BCE sin liquidación soberana deja el riesgo de crédito intacto en la pata de liquidación. La liquidación soberana sin colateral elegible no accede al crédito del Eurosistema. El mecanismo solo produce su efecto cuando ambas capas están activas: el fondo emite participaciones tokenizadas a través de un DCV regulado; esas participaciones son colateral elegible BCE desde marzo; cuando el banco custodio del inversor necesita liquidez intradía, las utiliza en una operación Pontes y obtiene euros de banco central el mismo día. 

La distinción que importa no es simplemente entre fondos tokenizados y no tokenizados. A partir de septiembre, dentro de los fondos tokenizados habrá dos categorías: los que emitan participaciones a través de DCVs regulados y liquiden en dinero soberano vía Pontes, elegibles como colateral BCE, y los que sigan liquidando en stablecoins privadas, que no lo serán. La liquidación soberana será lo que determine el coste de financiación y el universo de inversores que puede acceder al fondo.

Cuatro líneas que mueven el margen

El efecto es medible y se concentra en cuatro líneas concretas que afectan a resultados.

La primera es el coste de financiación: un fondo de 500 millones de euros con colateral elegible puede financiarse 50–150 pb más barato en el mercado repo, lo que equivale a entre 500.000€ y 1.500.000€ anuales directos a resultados con una movilización del 20% de la cartera. La segunda son los ingresos por préstamo de valores: las participaciones tokenizadas son colateralizables mediante contratos inteligentes, y BCG cuantifica 12.000 millones de euros anuales desbloqueados globalmente por esta vía, inaccesibles para fondos no tokenizados.

La tercera es la reducción de costes operativos: la tokenización reduce el 23% de los costes administrativos —registro, agente de transferencias, distribución e informes—, lo que en un fondo de 1.000 millones de euros con un ratio sobre gastos totales de 50 pb equivale a 1.150.000€ anuales de ahorro. La cuarta afecta a la base inversora: fondos de pensiones y aseguradoras con límites de iliquidez en sus mandatos quedan hoy estructuralmente fuera de amplias categorías de activos alternativos. La liquidación soberana hace ese capital accesible.

El capital que la iliquidez frena

Los fondos de pensiones y aseguradoras europeas gestionan aproximadamente 12,2 billones de euros en activos y ya destinan parte de ellos a activos alternativos. El freno no es el acceso sino el umbral: sus mandatos establecen límites de iliquidez que encarecen regulatoriamente la exposición a private equity, crédito privado y real estate más allá de cierto punto, incluso cuando el activo es atractivo.

Un fondo tokenizado con liquidación Pontes no es un activo plenamente líquido. Pero el banco custodio puede proveer liquidez intradía en euros de banco central contra el token, lo que lo separa estructuralmente de un fondo cerrado con ventanas de reembolso trimestrales. Si el tratamiento regulatorio bajo Solvencia II evoluciona en consecuencia, una demanda institucional, que hoy opera por debajo de su potencial, puede desplegarse.

Una cadena más corta

La liquidación atómica DvP (Delivery vs Payment) garantiza el intercambio simultáneo de activos y pago: si una parte falla, la operación se revierte. Al eliminar la ventana de 48 horas entre ejecución y liquidación, desaparece el riesgo de contraparte que justificaba la existencia de la cámara de compensación. La reconciliación post-trade desaparece también, ya que un registro único compartido no necesita conciliarse con libros separados. El depositario central de valores pierde su función como árbitro de la propiedad y pasa a ser un nodo más en la red. El custodio tradicional pierde parte de sus funciones, absorbidas por la infraestructura on-chain. Las gestoras de fondos, que operan directamente sobre el registro compartido, capturan el ahorro generado por la eliminación de intermediarios y lo pueden trasladar a una estructura de costes más competitiva para el inversor.

En qué fondos impacta primero

Los fondos monetarios son el caso de uso más inmediato. BlackRock BUIDL ha alcanzado unos 2.500 millones de dólares en AUM (mayo 2026) y opera como colateral en múltiples protocolos. Franklin Templeton FOBXX fue el primer fondo registrado en EE.UU. sobre blockchain. Ambos funcionan fuera del modo piloto, pero sin liquidación en euros de banco central. Pontes añade esa capa para el perímetro europeo.

El crédito privado concentra el mayor potencial de transformación estructural. Con liquidación soberana y colateral BCE elegible, compite en accesibilidad institucional con los bonos investment grade. Apollo tokenizó participaciones en seis redes blockchain; el paso siguiente, para el mercado europeo, es que esas participaciones sean colateral BCE.

En real estate, Deloitte proyectó en abril de 2025 que el mercado tokenizado alcanzará 4 billones de dólares para 2035 (CAGR del 27%), de los cuales 1 billón de dólares corresponderá a fondos inmobiliarios privados. Una proyección que fue construida antes del efecto colateral del BCE. Para UCITS, unos 17 billones de euros bajo gestión en Europa, una migración del 5% supone 850.000 millones en activos tokenizados.

Las stablecoins después de Pontes

Un gestor de fondos con estrategia global va a necesitar Pontes para liquidar en Europa y stablecoins en dólares para operar fuera de ella. Son instrumentos distintos para mercados distintos. En mercados mayoristas europeos, las stablecoins privadas actuaban como proxy del dinero soberano porque no existía alternativa para liquidar la pata de efectivo de operaciones tokenizadas. Una vez que Pontes provea esa alternativa, usarlas pasa a ser subóptimo en riesgo y en elegibilidad regulatoria. MiCA refuerza esa lógica con un límite operativo de 200 millones de euros al día para stablecoins no denominadas en euros, una barrera efectiva para su uso institucional a escala.

Fuera de ese perímetro, las stablecoins son infraestructura de facto. Procesaron $33 billones en volumen en 2025, superando el anual de Visa, y cubren pagos transfronterizos, mercados emergentes y liquidez programable global, donde Pontes, una infraestructura de liquidación mayorista en euros, no opera.

El espacio sin propietario claro es la liquidez en euros on-chain para usos no estrictamente mayoristas. Las stablecoins en euros apenas superan los 350 millones de capitalización mientras el 99% del mercado global está denominado en dólares. En ese hueco, Qivalis, el consorcio de doce bancos europeos con ING, UniCredit, CaixaBank y BNP Paribas entre ellos, prevé emitir la primera stablecoin en euros bajo MiCA en la segunda mitad de 2026. Société Générale Forge ya opera en Stellar. DWS trabaja en una alternativa institucional propia. El consorcio que lo consiga habrá ganado cuota de mercado y habrá fijado el estándar sobre el que se distribuyen fondos en euros.

El sistema que emerge no es homogéneo. Las stablecoins en dólares dominan los flujos globales y los mercados cripto nativos. Las stablecoins y depósitos tokenizados en euros (Qivalis y sus competidores) aspiran a cubrir la liquidación institucional y la tesorería en el perímetro europeo. Y sobre todo ello, el BCE construye la capa soberana en dos tiempos: Pontes desde septiembre de 2026 para la liquidación mayorista inmediata, y Appia, la hoja de ruta estratégica publicada en marzo de 2026 para diseñar el ecosistema financiero mayorista tokenizado europeo completo, con horizonte en 2028.

La ventana

El mercado de activos tokenizados alcanzó $19,3B a cierre de Q1 2026, un 256,7% de crecimiento en quince meses desde los $5,4B de inicio de 2025. A principios de mayo de 2026, el total supera los $20B. Las proyecciones de BCG/Ripple sitúan el mercado entre $12,5B y $23,4B para 2033 (escenario central: $18,9B); McKinsey estima entre $2B y $4B para 2030. Ambas fueron construidas antes del efecto del colateral BCE y ninguna incorpora el impacto de Pontes.

Septiembre de 2026 pone precio a una decisión que ya está tomada. Desde entonces, dos fondos aparentemente similares pueden tener costes de financiación distintos, acceso a inversores distinto y perfil de liquidez distinto. Por un lado los tokenizados con liquidación soberana, por otro, todos los demás. La distancia se abre despacio, pero se abre.

El BCE ha diseñado los raíles mientras otros bancos centrales miran con atención. La ventaja es europea, por ahora. El ritmo lo decide la industria de fondos.

 

Tribuna de Ángela Álvarez, Fundadora & CEO de Aglaia Capital & Action Monkey.

Mercados de divisas: la disminución del riesgo relacionado con Irán debería favorecer al euro

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El euro ha recuperado gran parte de la fuerte corrección registrada al inicio de la guerra en Oriente Medio. A pesar de su reciente repunte, el potencial alcista a corto plazo parece limitado. Dado que el mercado ya descuenta dos subidas adicionales del BCE hasta finales de año y que el ciclo económico estadounidense se ha mantenido resiliente, vemos menos margen para que los diferenciales de tipos sigan apoyando al euro. Además, los vientos macroeconómicos en contra persisten, y el estímulo fiscal alemán probablemente no genere un impulso significativo.

Sin embargo, como destacamos en nuestro primer análisis, es probable que el conflicto con Irán continúe desescalando. Esto debería mejorar el apetito por riesgo y permitir que el EURUSD avance gradualmente hacia la zona de 1,20.

El euro ha atravesado un periodo bastante turbulento en los últimos cuatro meses. En enero, la moneda única se apreció en medio de temores sobre la independencia de la Reserva Federal y las amenazas del presidente Trump de tomar el control de Groenlandia por la fuerza militar, pero posteriormente retrocedió a medida que los datos macroeconómicos de la eurozona empezaron a decepcionar. Con el inicio de la guerra en Oriente Medio en marzo, el euro sufrió una corrección significativa debido al repunte del precio del petróleo (Gráfico 1). Como señalamos en marzo, este shock se tradujo en un deterioro notable de los términos de intercambio de la zona euro, dada su fuerte dependencia de las importaciones energéticas. Tras la reciente desescalada del conflicto, el euro ha recuperado terreno frente al dólar, aunque sigue mostrando debilidad frente al dólar australiano y la corona noruega (Gráfico 2).

Dado el impacto que un periodo prolongado de precios elevados de la energía tiene sobre las perspectivas de inflación global, el mercado de divisas ha vuelto a centrar su atención en los tipos de interés. Aunque las expectativas de tipos han aumentado en todas las economías del G10, existe una dispersión considerable en cuanto al grado de ajuste (Gráfico 3), lo que sitúa al dólar estadounidense en una posición relativa menos favorable frente al euro (y otras divisas del G10). Esto ha permitido que el euro se proteja en gran medida del lastre sobre el crecimiento derivado de unos precios de la energía más altos. De hecho, los movimientos relativos en los rendimientos a corto plazo de los Bunds y los Treasuries muestran que el reciente repunte del EURUSD está ampliamente en línea con la evolución del frente de tipos de interés (Gráfico 4).

Por ahora, esto sugiere que el euro tiene un margen limitado para seguir apreciándose desde los niveles actuales. Para los próximos doce meses, el mercado ya descuenta 60 pb de subidas de tipos en la eurozona, lo que coincide en gran medida con las dos subidas que esperamos para 2026. Por tanto, consideramos poco probable que las expectativas de tipos en la eurozona aumenten desde aquí.

Del mismo modo, el euro se beneficiaría de una caída en las expectativas de tipos en Estados Unidos, pero los datos macro recientes dificultan que la Reserva Federal adopte una postura más dovish. La inflación del IPC se mantiene en torno al 3%, y el mercado laboral sigue sólido, con una tasa de desempleo cercana al 4%. Y aunque la confianza del consumidor ha caído a niveles muy bajos, las ventas minoristas continúan mostrando fortaleza.

Al inicio del año, esperábamos que el desembolso del paquete de estímulo fiscal alemán destinado a proyectos de defensa e infraestructuras impulsara de forma visible el dinamismo macroeconómico de la eurozona. Sin embargo, ahora somos menos proclives a pensar que el gasto fiscal ayudará al euro a apreciarse significativamente desde los niveles actuales. Los indicadores macro de la eurozona probablemente seguirán siendo débiles en el corto plazo, reflejando los vientos en contra procedentes del encarecimiento energético. No obstante, es probable que los mercados pasen por alto estos datos, dada la naturaleza tan cambiante del entorno actual.

Un modelo de valor razonable a corto plazo —que utiliza como variables explicativas el diferencial entre los rendimientos a 2 años de los Bunds alemanes y los Treasuries estadounidenses, la renta variable estadounidense (como medida del apetito por riesgo) y el precio del Brent— sugiere que el EURUSD está, en líneas generales, correctamente valorado (Gráfico 5). Por último, los risk reversals indican que el mercado espera que el euro cotice en un rango relativamente estrecho en los próximos meses, aunque debería apreciarse frente a la mayoría de las divisas menores del G10 (Gráfico 6). Aun así, una mejora del sentimiento de riesgo derivada de la disminución de las tensiones con Irán tiende a favorecer al euro, permitiendo que el EURUSD avance gradualmente hacia la zona de 1,20.

 

Tribuna de Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM

Max Martin (Lombard Odier): “No es una revolución, es una evolución de los métodos”

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Foto cedidaMax Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier

Han pasado tres años desde nuestro último encuentro con Max Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier. En aquella ocasión, Martín explicaba cómo la filantropía, el emprendimiento social y la inversión de impacto eran tres caminos que se cruzaban en la planificación financiera de los individuos, pero también de las fundaciones. Hoy reconoce que, directamente, la filantropía ha pasado a jugar un papel propio en la estructura global del capital.

Según su experiencia, en este tiempo, tanto la forma de abordar la filantropía en las Fundaciones como desde las carteras de los filántropos, principalmente con un perfil de alto o muy patrimonio, se ha sofisticado y cambiado el foco hacia el fortalecimiento del tejido del tercer sector y de la sociedad. Hemos aprovechado esta entrevista con Martin para ahondar sobre cómo ha evolucionado la filantropía y cómo se alinea con la planificación financiera en un contexto como el actual.

¿Cómo están enfocando su actividad filantrópica las fundaciones?

Si partimos del modelo tradicional de fundación, es decir, aquellas que invierten su patrimonio y después lo distribuyen, por ejemplo, a través de donativos o ayudas directas a ONGs, vemos que se ha dado una clara tendencia a alinear su estrategia de inversión con su misión fundacional. En este sentido, un cambio sustancial ha sido que las fundaciones son cada vez más ambiciosas y han pasado de diseñar e implementar una estrategia de inversión sostenible a crear satélites de inversión de impacto directamente conectados con su misión. Algunas han dado un paso más y analizan cómo pueden aprovechar la relación que tienen con sus beneficiarios para innovar, por ejemplo, en herramientas de financiación. Esta tendencia es bastante innovadora en Europa, mientras que en otros países como en Estados Unidos es algo que sucede desde finales de los 60.

¿Qué papel están adquiriendo las fundaciones?

Este tipo de tendencias generan un impacto muy atractivo y las fundaciones buscan ese impacto. Eso se traduce en que cada vez las fundaciones son más proactivas y estratégicas sobre los temas que trabajan. Sobre todo, esta tendencia muestra que las fundaciones están tomando un rol relevante de innovación en sus ámbitos, poniendo a disposición un capital que de otra forma sería muy complejo y complicado dirigir o captar. En esta innovación, la tecnología y la IA están siendo un elemento clave para el trabajo y las soluciones que lanzan las fundaciones. Además de motor de la innovación, y ante el contexto actual, muchas fundaciones se están centrando en capacitar y crear tejido para el propio tercer sector. Es decir, desarrollar herramientas y dar soporte para que las propias ONGs puedan dar respuesta a las necesidades que van surgiendo. También, vemos que cada vez más los filántropos son solicitados por las entidades para mejorar la calidad y la resiliencia de las organizaciones no lucrativas.

¿Cómo está afectando a estas fundaciones la llegada de las nuevas generaciones?

Generalizando, la primera conclusión al estudiar a estas nuevas generaciones es que ellas también quieren dejar su marca, aunque de forma diferente según la región que analicemos. Por ejemplo, en Suiza, cuando llegan a desempeñar un papel en la fundación de los padres o de las familias, muchos mantienen el mismo enfoque, pero en la orientación hacia el impacto, desarrollan nuevas formas de colaborar y de estructurarse. En EE.UU. se busca cómo articular los mismos valores de los padres y de la familia, pero en la mentalidad de la generación actual. Otro ejemplo es Reino Unido, donde predomina un enfoque de innovación, donde la alineación de intereses con frecuencia no es tan prioritaria, o Singapur, donde el foco está puesto en el uso de la tecnología, tanto para lograr impacto como para evaluar proyectos. El mensaje general es que sí vemos una mayor implicación de estas generaciones, que quieren estar más cerca de la acción, pero hay importantes diferencias generacionales y geográficas sobre cómo abordar los temas.

Para mí, la buena noticia es que el compromiso filantrópico no ha cambiado; al revés, hay más gente comprometida, y que las causas que se atienden están mudando conforme evoluciona la sociedad y el entorno. En cambio, no veo que estemos ante una revolución de la filantropía, estamos ante una evolución de métodos, integrando nuevas posibilidades también de encontrar beneficiarios, de medir el impacto de proyectos y programas.

¿Y cómo son esas nuevas generaciones filantrópicas desde la óptica de las bancas privadas?

La implicación, como decíamos, es la misma. El cambio está en que el enfoque del cliente pasa por un proceso semejante a un  ‘árbol de decisiones’. Hay un paso previo de análisis sobre qué quiero hacer, cómo y cuánto quiero implicarme, y cuál es la herramienta correcta. Y, en esta última pregunta, las respuestas son mucho más sofisticadas y variadas; por eso vemos desde filántropos que crean una fundación a estructuras como fondos asesorados por donantes. En mi opinión, lo determinante es asumir que si se quiere crear una estructura independiente, la persona necesitará un cierto capital y estar dispuesta a jugar un papel en el órgano de gobierno de la fundación. Estos aspectos no han cambiado, pero donde sí observamos cambios es en los temas que se movilizan. Generalmente, son temas que tocan al cliente de una forma personal; eso también hace que los financiadores, en general, se interesen por instituciones específicas.

Existe una diferencia considerable en cómo se aborda la filantropía en Europa y en EE.UU. ¿Qué aspectos destacaría? 

Desde luego, es muy diferente. Partimos de la base de que en EE.UU. la presencia del Estado es menor, por lo que el papel de la comunidad y los filántropos es mayor en comparación con Europa. En consecuencia, en EE.UU. el concepto de community foundation está muy implantado. También, su economía ha generado fortunas extraordinarias y ha contado con grandes emprendedores que han canalizado su aportación social a través de fundaciones. En Europa también tenemos emprendedores excelentes, pero la presencia del Estado es mayor, por lo que hay una filosofía diferente sobre la ‘división de tareas’. Su perfil de las fundaciones es más bajo y son más discretas a la hora de marcar la agenda. Otra gran diferencia entre ambas regiones es que en EE.UU. estamos viendo cómo la polarización está afectando a las fundaciones, mientras que en Europa vemos más consenso y neutralidad.Sin duda, cada región tiene sus características. Por ejemplo, en América Latina, las fundaciones están más centradas en desarrollar programas porque su sociedad civil viene de otra realidad y tiene otras necesidades.