La empresa Avenue, perteneciente a Itaú y enfocada en inversiones internacionales para brasileños, recibió la autorización del Banco Central de Brasil para operar como banco de inversión, informó la compañía este miércoles.
La licencia representa un avance en la estrategia regulatoria de la compañía y amplía su alcance en el mercado financiero.
Con esta nueva autorización, Avenue podrá expandir su oferta de servicios financieros, incluyendo operaciones de cambio con mayor autonomía y el desarrollo de productos de financiamiento cross-border (transacciones entre distintos países). Además, permitirá utilizar su propio balance para operaciones de cambio, mejorando la eficiencia y la escala.
La operación como banco de inversión será integrada a la infraestructura ya existente de la compañía, conectando las operaciones en Brasil con la plataforma internacional de Avenue. La iniciativa busca reforzar el papel de la empresa como puente entre el mercado financiero brasileño y las oportunidades internacionales.
“La autorización bancaria forma parte de nuestra estrategia a largo plazo, orientada a construir una infraestructura robusta y completa en Brasil y en el exterior, reforzando la seguridad y la gobernanza en la jornada de internacionalización de los brasileños”, afirmó Roberto Lee, fundador y CEO de Avenue.
“La vida financiera del brasileño se está conectando intensamente con el mundo y con volúmenes cada vez más relevantes. Tener licencias locales e internacionales es esencial para liderar el movimiento de la diáspora patrimonial”, agregó.
La licencia del Banco Central consolida la presencia regulatoria de Avenue en Brasil y refuerza su actuación institucional, mientras la empresa avanza en otros frentes estratégicos, incluyendo futuras operaciones en Estados Unidos, donde planea evolucionar en la obtención de licencias enfocadas en custodia y compensación de activos con mayor independencia operativa.
Los servicios serán intermediados por Avenue Securities Distribuidora de Títulos y Valores Mobiliarios Ltda., institución autorizada por el Banco Central de Brasil y por la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM). Los saldos en reales son mantenidos en Avenue Securities DTVM, y los recursos no están cubiertos por el Fondo Garantidor de Créditos (FGC).
Morgan Stanley Investment Management (MSIM) ha anunciado que ha presentado las declaraciones de registro iniciales ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) para dos nuevos productos cotizados en bolsa (ETPs).
Morgan Stanley Bitcoin Trust y Morgan Stanley Solana Trust están pendientes de la aprobación regulatoria y serían vehículos de inversión pasivos que buscan seguir el rendimiento del precio de la criptomoneda correspondiente.
Las declaraciones de registro relativas a los valores de estos ETP se han presentado ante la SEC, pero aún no han entrado en vigor. Estos valores no pueden venderse, ni pueden aceptarse ofertas de compra antes de que las respectivas declaraciones de registro entren en vigor.
A principios de la década de los ‘90 se lanzó en la bolsa de Toronto el primer fondo cotizado del mundo. Solo tres años más tarde, debutó el primer ETF estadounidense: el SPDR S&P 500 ETF Trust. Desde esos humildes comienzos, los ETFs han recorrido un largo camino. La industria muy probablemente haya cerrado 2025 con cifras récord de activos bajo gestión, tanto en Estados Unidos como en otras regiones del mundo. Un escenario que no está exento de tendencias de fondo que serán capaces de seguir transformando el sector. Los analistas de Morningstar han dado sus veredictos sobre lo positivo y lo negativo que tienen por delante estas tendencias, así como cuáles de ellas son aún incipientes.
ETFs activos
Están actualmente en el punto de mira de los inversores, con cifras de activos bajo gestión que muy probablemente alcancen récords tanto en Estados Unidos como en Europa. Aunque los ETFs activos existen desde hace casi dos décadas, han recibido un impulso reciente gracias a la regulación: por ejemplo, la SEC estadounidense introdujo en 2029 la Norma 6c-11, también conocida «la norma ETF». Este cambio normativo “agilizó el proceso de aprobación de los ETFs y permitió a todos los fondos sujetos a la norma aprovechar las cestas de creación y reembolso adaptadas con el fin de mejorar la eficiencia fiscal prospectiva de sus fondos”, según explican en Morningstar.
En este apartado, la opinión de los analistas de Morningstar apunta a que los ETFs activos “pueden ser un salvavidas para los gestores activos”. En conjunto, los fondos de gestión activa no han logrado superar en rentabilidad a sus índices de forma notable, tal y como recuerda la firma, si bien algunos gestores activos sí han conseguido buenos resultados relativos.
Los ETFs activos están más asentados en Estados Unidos y crecen en Europa. En general, el mercado es todavía joven, y muchos ETFs activos han nacido en un mercado alcista, pero los analistas de Morningstar esperan que crezcan tanto en tamaño como en número. “La disponibilidad de más opciones puede ser beneficiosa para los inversores, pero probablemente conducirá a un entorno más complejo y competitivo”, admiten en la firma.
Si bien la estructura de los ETFs puede a menudo aportar transparencia, menores costes y, en algunos países, eficiencia fiscal, en la firma puntualizan que no hay garantía de que su gestión activa vaya a procurar rentabilidades relativas positivas. “Es esencial que los inversores y los asesores lleven a cabo un riguroso proceso de due diligence para elegir al gestor adecuado”, sentencian.
¿Son compatibles los mercados privados y los ETFs?
A medida que convergen los mercados cotizados y privados, surgen nuevas formas de acceder a estos últimos. En 2025, State Street y Apollo lanzaron el primer ETF de crédito privado del mundo, SPDR SSGA IG Public & Private Credit ETF.
El objetivo de este producto es invertir en crédito cotizado y privado a través de un ETF. La parte pública incluye valores de renta fija como bonos corporativos y préstamos bancarios sindicados, “nada fuera de lo común en el ámbito de los ETFs”. Sin embargo, la parte privada es la interesante. Tradicionalmente, el crédito privado ha estado fuera del alcance de la mayoría de los inversores, pero este ETF espera cambiar esa situación. Aunque este fondo cotizado sin precedentes podría marcar el comienzo de una nueva era en la inversión en mercados privados, existen importantes preocupaciones, sobre todo en torno a la liquidez y los reembolsos, dado que el crédito privado es difícil de negociar.
Con estas premisas, el veredicto de los analistas de Morningstar ante esta tendencia incipiente en la industria de los ETFs es que si bien la convergencia de los mercados cotizados y privados está en marcha, “al igual que la SEC, tenemos dudas acerca de la estructura, si bien es demasiado pronto para determinar si tendrá éxito o si será flor de un día”.
La creciente oferta de ETFs de rentabilidad definida
Los ETFs de rentabilidad definida utilizan opciones para limitar las pérdidas de una cartera durante un período determinado a cambio de limitar las ganancias, y forman parte de la categoría de instrumentos de gestión activa. Están diseñados para ser comprados y vendidos al principio y al final de un período determinado. Hasta ahora, han demostrado ser muy populares entre los inversores, especialmente entre los que tienen una aversión al riesgo extrema o un plazo de inversión más corto.
Para los analistas de Morningstar, los ETFs de rentabilidad definida han funcionado… hasta ahora. Su análisis demuestra que el monto medio invertido en ETFs de rentabilidad definida ha ganado alrededor de un 10,7% al año, superando la rentabilidad total agregada del 9,4% anual de los ETFs. Sin embargo, advierten a los inversores de que los ETFs de rentabilidad definida conllevan comisiones más elevadas, una estructura compleja, exposición parcial a las pérdidas bursátiles y la ausencia de dividendos por acciones.
Obtener más ingresos con los ETFs generadores de rentas
Los ETFs generadores de rentas procuran ingresos a través de instrumentos derivados y suelen utilizar estrategias como la suscripción o la venta de opciones, la participación en contratos de futuros y otras operaciones con derivados para potenciar los ingresos. Han ganado adeptos gracias a su potencial para obtener rentabilidades más altas en comparación con las inversiones tradicionales generadoras de ingresos, como los bonos o las acciones que pagan dividendos.
Pero, para Morningstar, a largo plazo, “es poco probable que estos ETFs superen en rentabilidad al mercado como estrategia de buy & hold, y para los inversores con grandes necesidades de liquidez a corto plazo, podría extraer liquidez de sus carteras”.
ETFs medioambientales, sociales y de gobierno, y ETFs temáticos
Aunque muchas de las categorías de ETFs mencionadas tienden al alza, no ocurre lo mismo con los fondos ESG o temáticos. Entre los factores clave que han impulsado este descenso se encuentran las propuestas y actitudes dominantes hacia los factores ESG y la incertidumbre normativa.
Los analistas de Morningstar apuntan a diversos factores interconectados como contribuidores de la disminución de los fondos cotizados ESG. Entre ellos, un entorno geopolítico complejo, que ha llevado a Europa a despriorizar los objetivos de sostenibilidad y, en su lugar, centrarse en el crecimiento económico, la competitividad y la defensa. Además, la incertidumbre en torno a la regulación, en particular, el Reglamento de Divulgación de Información sobre Finanzas Sostenibles (SFDR) de la Unión Europea conlleva que las empresas duden a la hora de crear productos y estrategias ESG.
Sin olvidar que, en Estados Unidos, las medidas políticas del presidente Donald Trump contrarias a la protección del clima y a tener en cuenta los factores ESG han llevado a los gestores de activos de ese país a ser más cautelosos a la hora de promocionar sus credenciales ESG.
Productos de beta estratégica: lo mejor de ambos mundos
Si bien los ETFs activos están en alza, históricamente los ETFs han sido sinónimo de estrategias de inversión pasiva. Sin embargo, hay un tercer tipo de estrategia de inversión que tener en cuenta: la beta estratégica, también conocida como beta inteligente, “que aspira a combinar las ventajas de las estrategias de inversión pasiva y activa”.
Aunque existen desde mediados de la década de 2000, ganaron popularidad en los años posteriores a la crisis financiera de 2008 y se dispararon en la década de 2010.
“Son un enfoque sofisticado para lograr alfa, ya que eligen y ponderan las posiciones en función de parámetros específicos de cada factor”, apuntan en la firma. Siguen un índice, como un fondo pasivo que replica la evolución de un índice, pero se diferencian en que se trata de un índice basado en factores en lugar de un índice ponderado por la capitalización bursátil.
Estos ETFs están diseñados para captar factores académicamente probados que contribuyen al éxito, como el valor, la volatilidad y la calidad, por los que se han decantado los gestores activos y han demostrado rentabilidades superiores a la media durante períodos más largos.
La visión de los analistas de Morningstar apunta a que “si bien fracasan muchos inventos de fondos, los de beta estratégica han evitado este destino por ser pasivos y baratos y tener un rendimiento predecible” y explican que en comparación con sus rivales de gestión activa, “los fondos de beta estratégica no se «desvían» de sus enfoques de inversión”.
La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos durante el fin de semana tiene efectos de corto plazo, como la reciente volatilidad en el precio del petróleo. Pero también tendrá consecuencias a medio y largo plazo en el ámbito de la inversión en general.
Así lo cree Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management, que cree que las consideraciones geopolíticas podrían ganar mayor peso en la inversión a medida que el orden mundial se fragmenta, y la política global prioriza cada vez más la seguridad nacional. “Sigo recomendando a los inversores situar las variables geopolíticas en un nivel más alto dentro de su evaluación de riesgos y oportunidades”, apunta, al tiempo que recuerda que los recientes acontecimientos en Venezuela “son coherentes con el mensaje recurrente de Wellington sobre los cambios de régimen: estamos al final de un largo ciclo geopolítico y macroeconómico y al inicio de uno nuevo”.
Thomas Mucha explica que esta nueva realidad incluye una mayor fragmentación y menor coherencia en la política global, así como un creciente enfoque de los responsables de la política en la seguridad nacional por encima de la eficiencia económica, “lo que apunta a la posibilidad de más conflictos en el futuro”. Hasta tal punto que, a largo plazo, “estas continuas perturbaciones políticas y militares probablemente generen resultados más diferenciados y oportunidades de alfa a nivel regional, nacional, sectorial, empresarial y de clase de activo” y cita como ejemplo posibles vientos favorables a largo plazo para una variedad de temas relacionados con la seguridad nacional, que incluyen defensa/espacio, tecnología e innovación, producción y procesamiento de minerales críticos, así como seguridad energética y climática.
Por su parte, Christian Schulz, economista jefe, y Alexander Robey, gestor de carteras de Allianz Global Investors, coinciden en que la última operación en Latinoamérica “supone un importante cambio geopolítico con implicaciones para la estabilidad regional y los debates sobre seguridad global”. Si bien son conscientes de que habrá volatilidad en el mercado petrolero a corto plazo, también apuntan a incertidumbres a largo plazo derivadas de que la recuperación de la producción venezolana “podría llevar años y requerir una inversión masiva”.
En su opinión, los inversores deberían vigilar los efectos en cadena en la deuda, las divisas y las acciones de los mercados emergentes, y considerar coberturas contra las fluctuaciones de los precios de la energía y el riesgo político.
Jack Janasiewicz, portfolio manager Natixis IM Solutions, se expresa en una línea similar. “Dado el estado deteriorado de la infraestructura petrolera dentro del país, aprovechar dichas reservas probablemente llevaría años y requeriría una inversión significativa”, recuerda y se muestra escéptico con las insinuaciones del presidente Donald Trump acerca de que las compañías petroleras estadounidenses podrían beneficiarse del esfuerzo de reconstrucción, ya que éstas “rinden cuentas a los accionistas, que requieren un retorno de la inversión y con los precios del petróleo rondando la franja media de los 50 dólares por barril para el WTI al contado, la relación coste-beneficio de ese gasto de capital sigue siendo cuestionable”. Además, Janasiewicz ve probable que persistan las preocupaciones sobre la gobernanza, “dado que las grandes petroleras ciertamente no han olvidado las incautaciones de activos tras la nacionalización de la industria petrolera en 2007.
El experto, en cuanto a la perspectiva de los mercados, ve difícil que las acciones en Venezuela tengan algún impacto significativo a largo plazo. “¿Qué tienen que ver estas acciones recientes con los beneficios del S&P 500? Realmente nada. Es ruido de fondo, que es lo que suelen ser los titulares geopolíticos. Solo otro más en una larga línea de incidentes que han entrenado a los inversores a mirar más allá del ruido geopolítico”, concluye.
Mientras, Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista mayoritario de LFDE, subraya que, aunque esta operación “debilita el orden mundial”, su impacto inmediato en los mercados “debería seguir siendo limitado”. A medio plazo, no obstante, advierte de que el episodio puede agravar las tensiones geopolíticas y trasladarse a “primas de riesgo” en algunos activos.
Benjamin Melman, director de inversiones, y Michaël Nizard, responsable de multiactivos y Overlay, Edmond de Rothschild AM, son claros con la coyuntura en Venezuela: la detención de Maduro es “un gesto contundente con múltiples implicaciones”. Creen que el verdadero desafío se sitúa en el medio plazo, ya que si llegara a producirse una estabilización política mínima, combinada con un retorno gradual de la inversión extranjera, Venezuela podría volver a convertirse en un factor estructuralmente desinflacionario para la economía mundial.
Toda una paradoja: un gran shock geopolítico no es necesariamente inflacionario a largo plazo. Una relajación diferida de las tensiones energéticas modificaría la trayectoria de la inflación en Estados Unidos y, en consecuencia, la de los tipos de interés, que deberían retomar su senda descendente. Las repercusiones de los acontecimientos de este fin de semana aún no se conocen, pero presentan los rasgos característicos de los desplazamientos tectónicos que están en curso en la geopolítica y en la política.
Ponen de relieve el contraste entre la inestabilidad dominante —que hoy es más institucional que económica— y la extrema concentración de los mercados, la persistente fortaleza del momentum y ciertas valoraciones excesivas. Este contraste refuerza nuestra convicción de que los inversores con horizontes de medio y largo plazo deben diversificar sus asignaciones y temáticas más que nunca, especialmente aquellas que siguen estando de moda.
Por su parte, Joeri de Wilde, analista de macroeconomía y estrategia de Inversiones en Triodos Investment Management, espera que la detención de Maduro provoque una mayor inestabilidad en Venezuela y «posiblemente en toda la región». Desde el punto de vista macroeconómico, no prevé grandes alteraciones a corto plazo debido a esta situación.
El riesgo asociado a ser un profesional del ámbito de las criptomonedas ha disminuyendo desde la elección del presidente Trump, aunque la regulación y la liquidez se consideran factores clave para mitigar cualquier riesgo profesional asociado a invertir en este sector, según un informe global realizado por Nickel Digital Asset Management (Nickel).
El estudio, realizado con organizaciones que han invertido en el sector, reveló que el 53% de los encuestados cree que el riesgo profesional para los ejecutivos en el ámbito cripto ha disminuido bajo la presidencia de Trump, y un 17% afirma que se ha reducido significativamente. El 33% de los encuestados considera que el riesgo ha aumentado, aunque solo un 1% opina que ha aumentado de forma significativa. Este estudio, realizado con inversores institucionales y gestores de patrimonio en EE.UU., Reino Unido, Alemania, Suiza, Singapur, Brasil y Emiratos Árabes Unidos, con organizaciones que gestionan en conjunto aproximadamente 1,1 billones de dólares en activos, demuestra que existe un fuerte enfoque en la regulación como forma de mitigar el riesgo profesional.
Entre las conclusiones del documento destaca que el 83% considera que la regulación es muy importante para reducir el riesgo profesional al invertir en activos digitales, y un 30% afirma que es extremadamente importante. Sin embargo, el factor más significativo para mitigar el riesgo profesional asociado a la inversión en activos digitales identificado por el estudio es la mejora de la liquidez del mercado. Alrededor del 38% eligió esta opción por encima del 32% que optó por una mayor participación institucional, y del 17% que señaló mejoras en la infraestructura del mercado. Alrededor del 13% seleccionó la claridad regulatoria.
El 48% de los encuestados afirma que espera la aparición de más plataformas de negociación en el sector durante los próximos 12 meses, lo que, según ellos, impulsará una mayor participación institucional. Un 24% espera una mayor claridad regulatoria y un 19% prevé más soluciones de custodia. En torno al 10% señala que los avances en la escalabilidad de la tecnología blockchain contribuirán a una mayor adopción institucional en el próximo año.
“Ha existido claramente en el pasado una percepción de riesgo profesional para los ejecutivos que se involucraban en el sector cripto. La adopción gradual del cripto por parte del mercado general, incluyendo firmas como BlackRock y Fidelity, ha sido acelerada por la presidencia de Trump, y el temor al riesgo profesional está disminuyendo, aunque muchos inversores en este espacio aún creen que persiste cierto estigma”, explica Anatoly Crachilov, CEO y socio fundador de Nickel Digital.
En su opinión, «la regulación sólida es fundamental para el crecimiento del sector, pero también existen cuestiones prácticas que deben abordarse, como una mayor liquidez y mejoras en la infraestructura del mercado que contribuyan a mitigar los actuales riesgos de contraparte”.
El entorno es positivo para los activos de riesgo de cara a 2026, de acuerdo con las perspectivas de inversión para el próximo año de Fidelity International. Esta visión hace que la gestora tenga varias convicciones muy claras: invertir en renta variable emergente con un enfoque selectivo y en bonos emergentes en moneda nacional, que el oro, las estrategias de rentabilidad absoluta y los activos no cotizados deberían proporcionar una resistencia diversificada a las carteras durante el próximo año.
“Entramos en 2026 en un entorno macroeconómico favorable. El crecimiento debería ser resistente y la política (tanto monetaria como fiscal) es expansiva. Algunas de las inquietudes que golpearon durante los últimos 12 meses se han disipado: la inflación subyacente sigue siendo alta, pero se está moderando, y la posibilidad de una contracción brusca provocada por los aranceles se ha desvanecido. Sigue habiendo riesgos, como un mayor deterioro del mercado laboral, un repunte de la inflación, la independencia del banco central estadounidense y la fortaleza de los ciclos de inversión empresarial en IA y beneficios, que exigen vigilancia, pero por ahora parecen manejables”, afirma Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity International.
Sin embargo, advierte de que el panorama a largo plazo es más complejo. “Más allá de la estabilidad a medio plazo emerge una creciente fragmentación mundial tras años de globalización progresiva y acumulación de deuda. El Día de la Liberación del presidente estadounidense Donald Trump fue en sí mismo una manifestación de estos cambios estructurales y, desde entonces, ha acelerado la división del mundo en bloques regionales.
Esa fragmentación irá acompañada de un mayor debilitamiento intencionado del dólar estadounidense. El valor del dólar es ahora una herramienta de política estratégica y, en consecuencia, esperamos que caiga en los próximos años, especialmente a medida que se intensifiquen los debates en torno a la independencia de la Fed”, añade.
Crear carteras resistentes
Según su visión, estos cambios macroeconómicos obligarán a los inversores a ver de otro modo el riesgo del dólar estadounidense. “Sin duda habrá más volatilidad geopolítica en 2026 y el oro debería proporcionar cierta protección en este entorno. El euro también parece más atractivo, sobre todo a medida que la Reserva Federal se vea presionada para recortar los tipos de interés más de lo que podría estar justificado. La relajación presupuestaria y el aumento del gasto en defensa en Alemania deberían apoyar al euro”, apunta Ahmed.
En su opinión, esta dinámica cambiante se prolongará más allá de 2026: “A largo plazo, dado el peso de la renta variable estadounidense en los índices de referencia mundiales, los inversores no estadounidenses querrán tener en cuenta si sus actuales ratios de cobertura les servirán en un mundo en el que el dólar está sometido a una presión cada vez mayor, sobre todo por la política estadounidense”.
También espera que la inflación se mantenga estructuralmente alta, lo que implica correlaciones más elevadas entre la renta variable y la renta fija. “Esto respalda los argumentos a favor de fuentes alternativas de diversificación, como los activos reales, las divisas y las estrategias de rentabilidad absoluta”, matiza.
Dónde asumir riesgo: mercados emergentes
A la hora de hablar de oportunidades, argumenta que las posibles depreciaciones del dólar deberían ser un acicate para los mercados emergentes. En su opinión, los activos emergentes son una de nuestras grandes convicciones para 2026.
“La renta variable de países como Corea del Sur y Sudáfrica está volviendo a subir y, en este sentido, los fundamentales están mejorando y las valoraciones son atractivas frente al resto del mundo. China también parece atractiva de cara a 2026, ya que sus medidas de estímulo están creando oportunidades específicas. Asimismo, la deuda emergente en moneda nacional, especialmente en Latinoamérica, ofrece rendimientos reales atractivos y curvas pronunciadas”, señala el experto de Fidelity.
Otra área donde no faltarán las oportunidades es en la IA, donde la gestora considera que esta temática será un catalizador de las subidas en bolsa. “La historia detrás de la IA es clara: la tecnología promete mejorar la productividad y aumentar los márgenes de las empresas. Sobre esta base, el mercado está dispuesto a sostener valoraciones más altas en toda la cadena de la IA”, afirma.
Sin embargo, matiza que esta cadena llegará lejos y habrá diferentes maneras de tocar la temática de la IA a lo largo de 2026. “Intentamos sacar provecho de todas las partes de la cadena de valor de la IA, manteniendo las inversiones en los hyperscalers y los fabricantes de chips, pero también encontrando valor entre los beneficiarios subyacentes y más baratos que están empezando a reducir distancias”, sostiene Ahmed.
Posicionarse para el futuro
“Este entorno, que en líneas generales es favorable al riesgo, surge en medio de una perturbación estructural que probablemente afectará a la asignación de activos mucho más allá de los próximos 12 meses. Muchas cosas se han trastocado en 2025 y los inversores deberán poner más atención en dónde asumen riesgo en 2026”, comenta el experto.
No obstante, la gestora señala que esto no significa hacer concesiones en materia de rentabilidades. “El panorama ha cambiado. Lo enfocamos desde la tolerancia al riesgo, con la vista puesta en los desequilibrios bursátiles, macroeconómicos y geopolíticos y su impacto en el diseño de las carteras”, concluye.
Con el objetivo de impulsar la internacionalización del mercado de capitales local, la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (Acafi) presentó su nueva “Guía de Buenas Prácticas para Inversionistas No Residentes”. Este documento, destacaron desde el gremio a través de un comunicado, busca difundir el conocimiento que actualmente está en manos de gestoras locales, para aumentar la participación de inversionistas extranjeros en la industria.
La industria chilena de fondos de inversión superó ya los 40.000 millones de dólares en AUM, pero la participación de capitales internacionales sigue siendo relativamente baja. Según cifras de las gestoras sólo representa un 6% de los activos administrados.
A pesar de este predominio doméstico, el interés de los capitales globales muestra una trayectoria ascendente, pasando de montos incipientes en 2013 a más de 2.170 millones de dólares al cierre del segundo trimestre de 2025. Esto, recalcaron desde la Acafi, evidencia un potencial de crecimiento significativo que esta guía busca capturar de manera concreta.
Dentro de la oferta local, los activos alternativos lideran con fuerza la atracción de capital, destacando sectores como activos forestales y agrícolas, con un AUM de 704 millones de capital, y capital privado, con 554 millones de dólares. En el ámbito mobiliario, la deuda también juega un rol relevante, con casi 600 millones de dólares invertidos por parte de inversionistas no residentes.
Marco tributario para extranjeros
La guía profundiza en las ventajas competitivas que ofrece Chile a capitales internacionales, destacando los regímenes de tributación aplicables a los fondos de inversión públicos.
Al respecto, indicaron desde el gremio, cabe señalar la exención bajo el Artículo 107 de la Ley sobre Impuesto a la Renta, que incentiva la inversión para inversionistas institucionales, eximiendo de tributación la ganancia de capital en la venta de cuotas de fondos públicos con presencia bursátil. Por su parte, en el Régimen de Fondos 80/20, diseñado para vehículos que invierten mayoritariamente en el extranjero, las ganancias distribuidas a no residentes no están afectas a impuestos en Chile si se cumplen las condiciones de inversión externa.
Este marco, sumado a la seguridad que brinda la fiscalización de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) –regulador de la banca, las aseguradoras, gestoras de fondos y otras entidades financieras, excluyendo los fondos de pensiones–, posiciona a los fondos de inversión locales como una plataforma eficiente de administración de activos para el mercado global, agregaron.
Otros factores relevantes
A esto se suma una serie de modernizaciones que se han registrado a nivel de Depósito Central de Valores (DCV) y en los procesos de los bancos custodios, que han desarrollado las condiciones para que los inversionistas extranjeros inviertan en la industria local con altos estándares, según el director y presidente de la Comisión Mobiliaria de la Acafi, Eduardo Aldunce.
“Queremos transmitir a las administradoras que existe una oportunidad real y un ecosistema sólido para atraer capitales, especialmente en un mercado que ya se acerca a los 900 fondos de inversión públicos”, acotó el ejecutivo en la nota de prensa.
Por su parte, Virginia Fernández, gerente de estudios de la organización gremial, destacó el desarrollo de la regulación. En ese frente, los principales hitos que destacó fueron la promulgación de la Ley Única de Fondos (LUF) en 2014, que simplificó y unificó la regulación de los distintos tipos de fondos, y la Norma de Carácter General (NCG) 410 de la CMF, emitida en 2016, que permitió a los inversionistas extranjeros ser considerados «inversionistas institucionales» bajo ciertas condiciones, facilitando su entrada a instrumentos que antes les eran de difícil acceso.
Las compañías globales de lujo combinan herencia, poder de fijación de precios y una gestión disciplinada de la oferta de una forma que pocos sectores pueden igualar. Para los inversores activos que buscan una exposición diversificada al crecimiento global de alta calidad y a largo plazo, las acciones del sector del lujo pueden ofrecer una oportunidad diferenciada y muy atractiva.
“Cuando se combinan la escasez, el poder de fijación de precios y el valor emocional, se obtiene un modelo de negocio que se parece muy poco al resto de los mercados de consumo”.
Dentro de un sector construido sobre la artesanía y la escasez
El lujo suele simplificarse como bolsos, relojes o coches deportivos, pero la oportunidad es mucho más amplia. Según la definición que se utilice, el mercado global del lujo representa entre 1,5 y 1,7 billones de dólares estadounidenses en ventas anuales, de los cuales aproximadamente 450.000 millones de dólares corresponden únicamente a bienes personales de lujo. Estas categorías, que van desde artículos de piel de alta gama hasta joyería y moda, han crecido a tasas compuestas de un dígito medio a alto durante más de una década.
Pero lo que hace que el lujo sea realmente interesante para los inversores activos no es su escala, sino su economía.
En un episodio reciente de nuestro podcast Thornburg Investment Insights, hablé con el gestor de carteras Sean Sun tras su último viaje de investigación a Europa. Sus conversaciones con varias de las principales casas de lujo pusieron de manifiesto hasta qué punto la investigación sobre el terreno es clave para comprender la fortaleza competitiva y el valor de marca a largo plazo.
Por qué el lujo rinde por encima de su peso en la renta variable global
Aunque el gasto en lujo representa solo una pequeña fracción del PIB mundial, el sector concentra una proporción desmesuradamente alta de los beneficios empresariales globales. Muchas de las principales casas europeas, entre ellas LVMH, Hermès, Richemont y Ferrari, generan márgenes brutos superiores al 60 % y márgenes operativos por encima del 30 %. A modo de referencia, las empresas de lujo alcanzan márgenes elevados comparables a los del sector tecnológico estadounidense, más del triple de los de la mayoría de las compañías de consumo discrecional y el doble de la media de los índices globales de renta variable.
Sean destacó tres razones por las que el lujo encaja de forma natural con un mandato internacional centrado en la calidad:
Crecimiento resiliente vinculado a la creación de riqueza. La demanda de lujo depende menos de los ciclos de ingresos y más de las tendencias de riqueza a largo plazo. El mercado potencial de consumidores acomodados, especialmente en los mercados emergentes, sigue ampliándose.
Excepcional valor de marca y poder de fijación de precios. Gracias a la escasez de la oferta y a la resiliencia de sus clientes principales a lo largo del ciclo económico, las mejores casas han incrementado los precios de forma consistente por encima de la inflación sin debilitar la demanda.
Modelos de negocio poco intensivos en capital. La ventaja competitiva proviene de activos intangibles como la herencia, el diseño y el compromiso con la artesanía, y existe poca necesidad de realizar grandes inversiones de capital. Esto, combinado con una gestión cuidadosa de la oferta, respalda un fuerte flujo de caja libre y una capitalización compuesta a largo plazo.
Estas características permiten a las compañías de lujo generar una cuota de beneficios globales muy superior a la que sugeriría únicamente su peso en ingresos.
La escasez como disciplina operativa
Durante su viaje, Sean observó cómo las marcas más sólidas utilizan la escasez no como una herramienta de marketing, sino como una estrategia operativa. Ferrari mantiene listas de espera que pueden prolongarse durante años. Hermès controla estrictamente la oferta de sus productos más icónicos, de modo que sus clientes, acostumbrados a obtener “todo lo que quieren”, están más que dispuestos a hacer cola. Esta tensión entre una demanda elevada y una oferta disciplinada protege los márgenes y refuerza el atractivo de la marca.
Por el contrario, las marcas más accesibles a veces tienen dificultades. La rápida expansión posterior a la pandemia diluyó la exclusividad de varios nombres de gama media. El lujo recompensa la paciencia, no la velocidad.
La pirámide del consumidor está evolucionando
Un motor clave a largo plazo del lujo es el crecimiento continuado de la riqueza global. En ningún lugar es esto más visible que en Asia, donde el aumento de la prosperidad ha incorporado a millones de nuevos consumidores al ecosistema del lujo. Solo los compradores chinos representan aproximadamente el 25 % del gasto global en lujo, y la región en su conjunto constituye una parte creciente de la demanda futura.
Las casas de lujo no dependen de una única geografía. Su capacidad para captar nuevos clientes en los mercados emergentes, al tiempo que mantienen su atractivo entre los clientes consolidados de Europa y Estados Unidos, amplía la profundidad y la resiliencia de su base global de consumidores. Esta ampliación de la pirámide respalda un crecimiento de larga duración al que los inversores activos pueden acceder mediante una selección cuidadosa de valores.
Por qué debería importar a los inversores activos
Para las carteras globales de renta variable de alta convicción, el lujo ofrece algo poco común: resiliencia más opcionalidad. Estas compañías se benefician de la creación de riqueza global, de una demanda constante y de poder de fijación de precios, al tiempo que ofrecen crecimiento a través de la expansión geográfica, nuevas categorías de producto y el desarrollo de marcas.
Igualmente importante, los negocios del lujo aportan motores fundamentalmente distintos a una cartera global. Su economía basada en la marca, la disciplina en la oferta y los modelos poco intensivos en capital hacen que las acciones se comporten de forma diferente a muchos sectores tradicionales de consumo, financieros o industriales. Esto ayuda a diversificar las fuentes de crecimiento y rentabilidad dentro de una cartera concentrada. Para los gestores activos centrados en la calidad, la selectividad y el análisis fundamental profundo, el lujo proporciona acceso a un conjunto distintivo y complementario de empresas que pueden mejorar el perfil a largo plazo de una asignación global de renta variable de alta convicción.
Para obtener más información sobre nuestra visión de los mercados, visite Thornburg.com
Por Josh Rubin, Client Portfolio Manager, Thornburg Investment Management
El año que acaba de terminar acompañé a familias que, aunque viven en países diferentes y tienen patrimonios distintos, compartían una misma sensación: el lugar donde vivimos ya no es una decisión estática. Es una variable estratégica y profundamente humana.
Permítame contarle una escena que vi repetirse a lo largo de 2025:
Una madre en Ciudad de México.
Un empresario en Sao Paulo.
Un fundador tecnológico en India.
Un family office en Colombia.
Todos, con palabras distintas, terminaban diciendo lo mismo: “No queremos irnos. Queremos tener opciones”. Y esa frase —tan simple y tan honesta— resume mejor que cualquier gráfico lo que está ocurriendo en la movilidad global de altos patrimonios.
Lo que mostraron los datos (y lo que se ve en la práctica)
El HSBC Global Entrepreneurial Wealth Report 2025, basado en 3.000 emprendedores en 15 países, confirma esta intuición:
56% ya vive entre dos o más países.
57% planean adquirir una nueva residencia en 2026.
Prioridades muy humanas
Expansión de negocio (67%), calidad de vida (63%), educación (52%), seguridad (47%) y eficiencia fiscal (33%). Y el fenómeno va más allá: 128.000 millonarios se reubicaron en 2025, el número más alto jamás registrado.
Los países que pierden patrimonios —China, Reino Unido, India, Rusia— contrastan con los que los atraen: EAU, Estados Unidos, Singapur, Italia, Portugal y Suiza.
Adquirir una segunda residencia no es una “fuga”, es una reconfiguración silenciosa.
Tres fuerzas que marcaron 2025
1.Protección del patrimonio y del marco fiscal
La residencia define el entorno en el que se toman decisiones vitales: sucesión, estructura fiscal, transmisión intergeneracional. Muchas familias se preguntaron: “¿Sigue siendo este el país adecuado para sostener nuestro futuro?”
2.Estabilidad en un mundo que ya no se mueve al mismo ritmo
Cuando el contexto se vuelve impredecible —como ocurrió con cambios fiscales en Reino Unido, medidas más estrictas en China o tensiones geopolíticas— una segunda residencia funciona como póliza institucional. Un derecho adquirido, no un escape.
3. Prioridades humanas
La movilidad no comienza con un pasaporte; comienza con una preocupación: ¿Dónde crecerán mejor nuestros hijos?; ¿qué entorno les dará más seguridad, más acceso, más libertad?
Qué implica todo esto para familias con estructuras internacionales
2025 no fue el año de tomar decisiones precipitadas; fue el año de detenerse y mirar hacia adelante:
¿Tenemos suficientes opciones si el contexto cambia?
¿El país donde vivimos sigue alineado con nuestra estrategia patrimonial de largo plazo?
¿Dónde queremos estar —real y emocionalmente— dentro de una década?
Destinos que dominaron en 2025
En ciudadanía por inversión, el Caribe (St. Kitts & Nevis, Dominica, Antigua & Barbuda, Grenada y St. Lucia) demostró por qué la estabilidad y la buena gobernanza pesan más que el marketing.
En residencia por inversión, las familias se inclinaron por Portugal, Italia, Grecia, Malta, EAU, Hong Kong, Estados Unidos y Canadá. Son destinos un poco más predecibles, abiertos y diseñados para operar globalmente.
Lo que vemos venir para 2026
Mi impresión —basada en reguladores, firmas internacionales y nuestras propias conversaciones con gobiernos— es que 2026 será el año en que la movilidad deje de ser una reacción y se convierta en una herramienta formal de diseño patrimonial.
Nuevos actores como Argentina, Mozambique, Botswana, Tonga y San Vicente están preparando programas modernos y más transparentes. Y también veremos mayor escrutinio regulatorio, lo cual es una buena noticia: el mercado se depurará y se quedarán los programas de alta calidad.
Una reflexión personal al cerrar 2025
2025 me recordó algo que llevo viviendo desde hace muchos años como migrante y como asesora: una segunda residencia no es un trámite, es una arquitectura de libertad. Es construir un espacio —legal, geográfico y emocional— donde la familia pueda prosperar, aunque el mundo alrededor cambie.
Sobre la autora: Juliana Cloutier es experta en migraciones y soluciones para residencias y pasaportes para familias.
El mercado de reventa de artículos de lujo en Estados Unidos se consolida como uno de los segmentos más dinámicos del retail y el comercio electrónico, impulsado tanto por la demanda de consumo sostenible como por avances tecnológicos que fortalecen la confianza del comprador.
Según el Luxury Resale Market Research Report 2025-2030, el mercado global está proyectado a crecer desde 32,47 mil millones de dólares en 2024 hasta más de 50.000 millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 7,48 % durante el período analizado. Hay plataformas líderes —como The RealReal, Vestiaire Collective, Farfetch, Fashionphile y Rebag— que adoptan herramientas basadas en inteligencia artificial para verificar autenticidad y reforzar la confianza del cliente.
En este contexto, Estados Unidos emerge como uno de los hubs más relevantes del mercado de reventa de lujo. El país representa una proporción significativa del consumo y la oferta digital de bienes pre-propiedad, con un ecosistema de plataformas online que integra tecnologías como IA, realidad aumentada y análisis de datos para mejorar la autenticación de productos y la experiencia de compra.
El crecimiento en EE. UU. está respaldado por hábitos de consumo cambiantes, donde generaciones como los millennials y la Generación Z priorizan la sostenibilidad, el acceso a marcas premium a precios más accesibles y la transparencia en la verificación de productos. Este enfoque tecnológico no solo mitiga riesgos de falsificación, sino que también posiciona a plataformas estadounidenses como referentes en un mercado global cada vez más competitivo.
Además, la integración de plataformas tradicionales de comercio electrónico con reventa de lujo —como alianzas estratégicas entre actores de distintos segmentos— amplía el alcance a consumidores que antes no consideraban este tipo de compras, consolidando a Estados Unidos como polo clave para la reventa premium a nivel mundial.
Plataformas de reventa y marcas de lujo: colaboraciones estratégicas
A nivel mundial, el mercado de reventa de lujo está fragmentado e incluye numerosos competidores. Grandes plataformas globales conviven junto a otros actores regionales y especializados en categorías como relojes, bolsos o ropa de alta gama. La dominancia de las plataformas online se basa en aprovechar la tecnología para abordar las principales preocupaciones de los consumidores, como la autenticidad y la confianza en los productos.
También se observan colaboraciones estratégicas entre plataformas de reventa y marcas de lujo, como Gucci y Balenciaga, que buscan mantener mayor control sobre los precios y la experiencia del cliente, mientras que tecnologías como realidad aumentada, blockchain y análisis de datos se integran para mejorar la experiencia de compra.
En términos de tendencias de consumo, los compradores están siendo cada vez más selectivos, mostrando preferencia por piezas únicas o de edición limitada que reflejen identidad personal y exclusividad.
Aunque la autenticidad de los productos sigue siendo un desafío, por los riesgos de artículos falsificados que pueden socavar la confianza del consumidor, las plataformas continúan innovando tecnológicamente para fortalecer los procesos de verificación.