Neuberger Berman lanzó el 19 de agosto el NB Balanced Fund, una estrategia que combina un 60% de equity americano y un 40% de renta fija de alta calidad americana, con rebalanceo y enfocado en 100% USD.
Adaptándose a la creciente demanda por flexibilidad en tipos de clases, el fondo debutará con una serie de cuotapartes innovadoras para el modelo creciente de advisory y brokerage, tanto acumulativas como distributivas.
La estrategia combina el enfoque high conviction en renta variable americana de gran capitalización de la gestora con una cartera de renta fija multisectorial investment grade, buscando una solución equilibrada para distintos entornos de mercado.
BECON IM estará a cargo de la distribución del fondo en Latam en el segmento wealth como lo viene realizando desde lanzado su partnership con Neuberger desde 2017.
Neuberger Berman continúa ampliando su oferta de soluciones multiactivo para el mercado de wealth management internacional con el lanzamiento del NB Balanced Fund, un fondo que combina dos de sus estrategias insignia bajo un mismo vehículo: NB US Equity (60%) y NB Strategic Income (40%).
La propuesta busca dar respuesta a una demanda creciente por parte de asesores e inversores de contar con soluciones balanceadas, simples de implementar y con track record probado en sus componentes, en lugar de construir la combinación de renta variable y renta fija de manera manual con distintos vehículos.
Para su lanzamiento del 19 de agosto, la gestora ofrece una gama completa de clases de cuotaparte, adaptándose a la creciente demanda de soluciones flexibles para diferentes modelos de asesoría y, además, con opciones acumulativas o distributivas que rondaran el 5 a 6% de dividendo.
En cuanto a los componentes del fondo, el NB US Equity es una estrategia high conviction de renta variable americana de gran capitalización, con un portafolio concentrado de aproximadamente 50 posiciones. Su equivalente doméstico —calificado con 4 estrellas por Morningstar— fue lanzado en 1960 y estuvo inicialmente bajo la gestión de Roy Neuberger, uno de los fundadores de la firma. La construcción del portafolio combina un enfoque basado en la construcción del S&P500 con un sesgo growth, incorporando tanto perspectivas financieras tradicionales como factores fundamentales, con especial atención a cómo cada compañía captura la oportunidad de la inteligencia artificial de acuerdo a sus ventajas competitivas específicas.
El NB Strategic Income, por su parte, es una cartera de renta fija multisectorial con calificación crediticia media Investment Grade, que combina las mejores ideas de valor relativo dentro de la plataforma de renta fija de la gestora. Se trata de una estrategia dinámica y flexible en el manejo de duración, pensada como una solución para distintos entornos de mercado y con foco en la protección frente a pérdidas. A fines de junio, el fondo exhibía una calificación crediticia promedio de A-, una duración promedio de 5,61 años, un yield to maturity de 6,70% y un precio promedio ponderado de USD 92,24, además de contar con la calificación de 4 estrellas y medalla Gold de Morningstar.
Según destacan desde la gestora, la combinación de ambas estrategias en un único vehículo con rebalanceo apunta a simplificar la construcción de portafolios balanceados, apoyándose en el sólido track record que ambos fondos exhiben frente a sus pares. Cabe destacar que el nuevo fondo no es un fondo de fondos, sino que los equipos de gestión del US Equity Fund y Strategic Income Fund serán los encargados de la selección de los títulos para replicar las estrategias gestionadas.
Sobre Neuberger Berman
Neuberger Berman es una gestora de inversiones independiente, fundada en 1939, con presencia global y una larga trayectoria en la gestión activa. La firma administra una amplia gama de estrategias de renta variable, renta fija, alternativas y multiactivos, con un enfoque de largo plazo, análisis fundamental profundo y una fuerte cultura de gestión de riesgos. Es reconocida por su estabilidad, alineación de intereses con los clientes y compromiso con la inversión responsable.
Tribuna de Florencio Mas, CFA Managing Director; Lucas Martins, CAIA Managing Director; y José Noguerol, Managing Director – BECON.
Más de la mitad de las aseguradoras prevé aumentar su exposición al crédito privado en los próximos 12 a 24 meses, por delante de la renta fija pública de grado de inversión, citada por un 48% de los participantes. Son datos de la Encuesta Global de Activos de Seguros 2026 elaborada por Mercer (parte de Marsh) que corroboran que la demanda de las aseguradoras por el crédito privado se mantiene sólida. Así, los resultados del estudio de 2026 contrastan significativamente con los de la encuesta de 2024, cuando el 37% y el 32% de las aseguradoras planeaban incrementar sus asignaciones a renta fija y crédito privado, respectivamente.
No obstante, el estudio refleja que, si bien la demanda se mantiene, las aseguradoras cada vez son más selectivas. Así, dentro del crédito privado, las prioridades de asignación se centran en direct lending, emisiones privadas con grado de inversión, crédito estructurado de grado de inversión, financiación respaldada por activos, préstamos sobre el valor neto de los activos (NAV lending) y financiación de fondos.
“El crédito privado representa una oportunidad atractiva para las aseguradoras, especialmente en assets back space. Permite diversificar el riesgo corporativo y acceder a rentabilidades superiores respecto a bonos públicos de grado de inversión con calificaciones similares”, afirma David Morrow, Global Insurance Proposition Leader en Mercer.
El estudio detecta que el apetito por el crédito privado es especialmente fuerte en Norteamérica. En Estados Unidos, el 65 % de los encuestados planea aumentar sus asignaciones, cifra que asciende al 74 % en Canadá. Sin embargo, en Europa solo la mitad de las aseguradoras tiene planes de incrementar su exposición, porcentaje que baja al 46 % en Reino Unido.
El interés es más acusado entre las aseguradoras de mayor tamaño: el 81 % de las que gestionan más de 25.000 millones de dólares prevé incrementar su exposición, frente al 46 % de aquellas con activos inferiores a esa cifra. Por segmentos, las entidades de vida muestran mayor propensión a invertir en crédito privado que las de salud y las de no vida.
Alineados con los riesgos del crédito privado
Las aseguradoras son plenamente conscientes de los riesgos que implica el crédito privado. Según el estudio de Mercer, las principales preocupaciones señaladas son la reducción de la prima por iliquidez y el estrechamiento de los diferenciales, lo que refleja el deseo de estar adecuadamente compensadas por las restricciones de liquidez. Otros aspectos señalados son el deterioro de los criterios de concesión y covenants, así como el incremento de impagos, ampliación de diferenciales o estructuras de pago en especie (PIK), factores asociados al estrés de los prestatarios o a un posible relajamiento de los estándares de préstamo a medida que el mercado madura.
“Aprovechar los beneficios del crédito privado exige a las aseguradoras un proceso riguroso de selección de gestores, eligiendo aquellos con capacidad acreditada en originación, análisis, construcción de cartera y gestión de situaciones especiales para afrontar la próxima fase del ciclo crediticio”, apunta Amit Popat, Global Head of Financial Institutions en Mercer.
Brecha de capacidades en mercados privados
La encuesta evidencia una brecha clara entre el interés de las aseguradoras en los mercados privados y su preparación para aprovechar oportunidades. Solo el 30 % afirma disponer de “la mayoría” de las capacidades necesarias para invertir con confianza, mientras que el 29 % reconoce contar solo con “algunas” de ellas.
Esta falta de recursos limita la capacidad de las aseguradoras para asignar capital, diversificar suficientemente en mercados privados y mantener asignaciones adecuadas con la debida diligencia continua. Ante este contexto, crecen las alianzas de inversión para obtener el asesoramiento necesario en análisis de gestores, modelización de flujos de caja, tratamiento del capital, gestión de liquidez y apoyo a la ejecución.
“Incluso las aseguradoras de mayor tamaño reconocen no disponer internamente de todas las capacidades o recursos de originación, por lo que buscan gestores externos especializados en crédito privado para cubrir carencias y mejorar las rentabilidades ajustadas al riesgo”, señala Josh Zwick, socio en la práctica de Seguros y Gestión de Activos de Oliver Wyman. “Todas quieren fortalecer sus capacidades, y eso a menudo implica contar con socios para navegar la complejidad de los distintos segmentos del diversificado mercado de crédito privado”, añade.
La IA tiene un papel aún limitado en la inversión de las aseguradoras
La brecha de capacidades se refleja también en la adopción de la inteligencia artificial. Más de la mitad de las aseguradoras asegura no utilizar la IA de manera significativa. Menos de un tercio la emplea en el análisis de datos y estudios de inversión alternativa. Las aplicaciones más inmediatas de IA en los equipos de inversión son la integración de datos, la generación de escenarios, la revisión de documentos, el seguimiento de gestores y el análisis de riesgos.
Finalmente, el estudio señala que la escala es determinante: el 75 % de las entidades que gestionan más de 100.000 millones de dólares declara utilizar la IA de manera significativa, frente a apenas un 10% de las que gestionan menos de 1.000 millones.
Venezuela está dejando atrás, al menos parcialmente, uno de los mayores aislamientos financieros en la historia de América Latina. La flexibilización gradual de las sanciones de Estados Unidos ya no se limita al sector petrolero.
Washington y Caracas comenzaron a abrir espacios para servicios financieros, asesoría de deuda, operaciones bancarias y determinadas transacciones vinculadas con PDVSA, creando las condiciones para que el país intente regresar a los mercados internacionales de capital.
El movimiento es particularmente relevante para los inversionistas de renta fija. Venezuela y su petrolera estatal PDVSA acumulan alrededor de 60.000 millones de dólares en bonos en incumplimiento, mientras que el monto total de obligaciones potencialmente involucradas en la reestructuración podría situarse entre 200.000 y hasta 240.000 millones de dólares cuando se agregan intereses vencidos, préstamos bilaterales, reclamaciones de empresas y laudos arbitrales.
Cálculos de analistas consultados por agencias internacionales señalan que solamente los reclamos sobre los bonos, incluidos intereses atrasados, podrían alcanzar unos 102.000 millones de dólares.
El cambio regulatorio comenzó a adquirir una dimensión financiera concreta el 5 de mayo, cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC) emitió la Licencia General 58, que permite determinados servicios legales, financieros y de consultoría relacionados con una eventual reestructuración de la deuda venezolana y de PDVSA. La licencia, sin embargo, no autorizó todavía el pago o liquidación de la deuda ni las negociaciones directas entre Caracas y sus acreedores.
Ese matiz es fundamental para los mercados porque Washington no abrió de golpe el mercado venezolano sino que comenzó a retirar uno de los principales obstáculos regulatorios para que pudiera lograrse una salida financiera.
Mercado de bonos, el primero en reaccionar
La reacción de los bonos venezolanos muestra hasta qué punto los inversionistas estaban esperando una normalización de la situación financiera en Venezuela luego de los años de aislamiento.
Cuando Estados Unidos autorizó en marzo determinadas operaciones con PDVSA, el bono soberano venezolano con vencimiento en 2031 subió hasta 50,25 centavos de dólar, mientras que el PDVSA 2027 avanzó hasta 35,35 centavos, de acuerdo con datos de LSEG citados por Reuters.
El movimiento no fue un simple reflejo de mejores perspectivas petroleras. El mercado comenzó a descontar la posibilidad de una reestructuración ordenada y, sobre todo, de que Venezuela pudiera volver a generar ingresos suficientes para respaldar algún tipo de recuperación para los acreedores.
Para mediados de julio, el bono Venezuela 2031 llegó a negociarse alrededor de 56 centavos de dólar, aunque posteriormente retrocedió hacia la zona de 54-55 centavos. Los registros de mercado muestran que el instrumento se encontraba muy por encima de sus niveles de comienzos de año.
La señal es clara: el mercado está asignando un valor mucho mayor a una deuda que durante años fue prácticamente un activo congelado.
El paso siguiente fue la decisión de Caracas de iniciar formalmente la reestructuración de su deuda externa y la de PDVSA.
El gobierno venezolano anunció en mayo un proceso que calificó de “integral y ordenado”, con el objetivo de reducir el peso de las obligaciones acumuladas. En paralelo, contrató a Centerview Partners como asesor financiero para conducir el proceso.
La decisión fue recibida positivamente por los mercados, pero también abrió una discusión mucho más compleja: ¿cuánto vale realmente Venezuela?
La ausencia de información financiera actualizada es uno de los principales obstáculos. Reuters señaló en julio que Venezuela llevaba años sin publicar estadísticas completas de deuda y que el universo de obligaciones podría alcanzar 240.000 millones de dólares, muy por encima de las estimaciones previas de entre 150.000 y 200.000 millones.
El problema no es solamente el tamaño de la deuda sino que también está la composición de la misma.
Venezuela debe aproximadamente 25.000 millones de dólares a acreedores bilaterales; unos 8.690 millones corresponden al Club de París y entre 13.000 y 15.000 millones serían obligaciones con China, según estimaciones citadas por Reuters.
A ello se agregan cerca de 4.000 millones de dólares con bancos multilaterales como CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de más de 20.000 millones en reclamaciones arbitrales y judiciales.
La complejidad aumenta por las obligaciones corporativas: Repsol ha señalado que Venezuela le adeuda alrededor de 4.550 millones de euros, mientras que ENI reportó unos 3.300 millones de dólares de cuentas vencidas de PDVSA al cierre de 2025.
Una oportunidad para los fondos de deuda distressed
Para la industria de asset management, el caso venezolano puede convertirse en una de las operaciones más interesantes de deuda distressed (o deuda en dificultades), de la década.
La razón es sencilla: existe un volumen enorme de deuda cotizando con descuentos profundos, un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y un cambio geopolítico que está reduciendo progresivamente las barreras de acceso al sistema financiero.
Pero también existe un conjunto excepcional de riesgos: la magnitud real de la deuda, la calidad de la información financiera, la incertidumbre jurídica, las reclamaciones de acreedores, la situación de Citgo, la capacidad de producción de PDVSA y la posibilidad de que el proceso de reestructuración se prolongue. En otras palabras, Venezuela vuelve a ser invertible antes de volver a ser normal.
Ese matiz puede convertirse en la clave para los gestores especializados. La oportunidad no está necesariamente en comprar deuda venezolana como si se tratara de un bono emergente tradicional, sino en valorar escenarios de recuperación, jerarquía de acreedores, garantías, activos subyacentes y probabilidad de normalización.
La banca privada también mira con interés el regreso y la reapertura financiera empieza, además, a modificar la posición de la banca venezolana.
Entidades privadas como Banesco y Banco Nacional de Crédito continúan operando en el mercado local de divisas y publicando información financiera durante 2026, mientras el sistema bancario se adapta a un entorno de mayor utilización de divisas y a una eventual normalización de las relaciones financieras internacionales.
En este sentido, existe evidencia de que la banca internacional está preparando el terreno: JPMorgan y Jefferies evaluaron visitas a Caracas ante el creciente interés de inversionistas por la recuperación económica y la reestructuración de deuda, aunque ambos bancos declinaron comentar públicamente sus planes.
Pero, la historia parece que todavía tiene varios capítulos por contar, al menos eso es también lo que dicen algunos actores relevantes globales.
El verdadero regreso será cuando vuelva el mercado primario
El mayor cambio para Venezuela no será que sus bonos existentes suban de precio. Será que el país pueda volver a emitir deuda nueva en condiciones normales, y parece que dicho momento todavía está lejos.
La eliminación de las sanciones secundarias o la autorización de operaciones sobre deuda existente puede mejorar la liquidez y el precio de los instrumentos antiguos, pero el regreso pleno al mercado primario exige mucho más con factores como: estadísticas confiables, auditorías, un marco macroeconómico creíble, una reestructuración aceptada por los acreedores, reconocimiento legal de las obligaciones y capacidad demostrable para pagar.
La reanudación de las relaciones con el FMI y el Banco Mundial constituye otro componente relevante. Ambas instituciones retomaron relaciones con Caracas en abril después de varios años de interrupción, abriendo la puerta para la asistencia técnica y eventualmente al uso de aproximadamente 5.000 millones de dólares en derechos especiales de giro (DEG) que Venezuela mantiene sin utilizar.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió, sin embargo, que Venezuela todavía tiene “un camino muy difícil” para recuperar la estabilidad macroeconómica y financiera.
La evolución regulatoria estadounidense muestra precisamente esa gradualidad.
OFAC mantiene numerosas restricciones sobre Venezuela y sus entidades estatales. Incluso después de las nuevas licencias, no todas las operaciones de deuda, acciones, activos de PDVSA o entidades sancionadas están autorizadas.
Un ejemplo particularmente importante es el bono PDVSA 2020 con cupón de 8,5 %, respaldado por una participación accionaria en Citgo. OFAC ha emitido licencias específicas para determinadas operaciones relacionadas con este instrumento, lo que demuestra que Washington está avanzando mediante excepciones y permisos específicos, más que mediante una desaparición general e inmediata del régimen de sanciones.
Ese mecanismo tiene una consecuencia directa para los inversionistas: el riesgo regulatorio sigue siendo parte del precio.
Por eso, aunque los bonos venezolanos hayan dejado atrás sus mínimos, todavía no pueden tratarse como deuda emergente convencional.
El petróleo es la llave del mercado de capitales
La recuperación de Venezuela depende en buena medida de su capacidad para convertir sus enormes reservas petroleras en flujo de caja.
Reuters reportó en julio que las compañías petroleras y refinadoras están retomando acuerdos directos con PDVSA a medida que se flexibilizan las sanciones. Phillips 66, Valero, Reliance Industries y Tipco Asphalt se encuentran entre las empresas que han retomado o preparado compras directas de crudo venezolano, mientras Chevron, Repsol y Eni amplían operaciones vinculadas con Venezuela.
Actualmente, la producción petrolera venezolana se ubica alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, según Reuters, con expectativas de alcanzar 1,37 millones hacia finales de 2026.
Para los mercados de deuda, esa evolución es crucial. Una mayor producción significa más ingresos externos, mayor capacidad fiscal y, potencialmente, una fuente de recursos para sostener una reestructuración.
Pero también existe un riesgo: que los mercados descuenten demasiado rápido una recuperación petrolera que requiere inversiones, infraestructura, tecnología y estabilidad jurídica.
Salir de las «sombras» del sistema financiero
La propia autoridad monetaria de Venezuela ha descrito el cambio como una oportunidad para regresar al sistema financiero internacional.-
Luis Pérez, presidente interino del Banco Central de Venezuela, dijo a Reuters en mayo que la reestructuración de la deuda de la República y PDVSA permitiría sacar al país “de las sombras” del sistema financiero global.
Pérez también sostuvo que Estados Unidos tiene un papel central en el levantamiento de las restricciones y destacó el acercamiento entre el banco central venezolano y el Tesoro estadounidense. Washington había autorizado previamente al Banco Central de Venezuela a realizar determinadas operaciones con entidades extranjeras.
La declaración es significativa porque refleja el cambio de percepción dentro de Caracas: el levantamiento de sanciones ya no se observa solamente como una cuestión diplomática o petrolera, sino como la condición necesaria para reconstruir los canales financieros que permitan refinanciar deuda, atraer inversión y eventualmente regresar al mercado internacional de capitales.
Quizás, el cambio más importante consiste en que Venezuela está dejando de ser exclusivamente un problema geopolítico para convertirse nuevamente en una tesis de inversión.
El levantamiento gradual de las sanciones ha reactivado el precio de los bonos, ha puesto a PDVSA nuevamente en el radar de los inversionistas internacionales y ha abierto una carrera entre bancos, fondos distressed, asesores financieros y acreedores para determinar cuánto puede recuperarse de una deuda que podría superar los 200.000 millones de dólares.
Pero el mercado también está enviando un mensaje: la primera etapa de la normalización puede producir grandes ganancias para quienes compraron deuda a precios de crisis, pero la segunda —la reconstrucción de un mercado de capitales venezolano funcional— requerirá algo mucho más difícil que una licencia de OFAC. Requerirá confianza y el precio de esta ni siquiera se mide en términos monetarios, o no por completo.
Esa confianza deberá construirse con transparencia financiera, reglas jurídicas previsibles, producción petrolera sostenible y una reestructuración de deuda que los acreedores consideren creíble.
Por ahora, Washington ha abierto la puerta y los inversionistas ya están entrando al vestíbulo; pero, el verdadero regreso de Venezuela a Wall Street todavía depende de que Caracas consiga demostrar que puede volver a ser un emisor y no solamente un activo distressed.
Durante su presentación trimestral ante inversionistas, Credicorp, grupo financiero peruano con presencia en Colombia, Chile, Bolivia, Panamá y Estados Unidos, dio cuenta de sus resultados del segundo trimestre del 2026. El holding –conformado por BCP, BCP Bolivia, Mibanco, Mibanco Colombia, Grupo Pacífico, Prima AFP, Credicorp Capital y Krealo– reportó que la utilidad neta atribuible a Credicorp se incrementó en 8,8% respecto del año anterior, alcanzando los 1.981,9 millones de soles (cerca de 589 millones de dólares), nivel que impulsó el ROE hasta 20,3%.
Alejandro Pérez-Reyes, CFO de Credicorp, destaca que estos resultados reflejan la fortaleza del negocio y la capacidad del grupo para mantener un crecimiento rentable. La firma, dijo a través de un comunicado, “registró otro trimestre con resultados sólidos, respaldados por un crecimiento acelerado de las colocaciones, mayores ingresos ajustados por riesgo y un sólido desempeño operativo en nuestro ecosistema de negocios diversificado».
Los márgenes, agregó, «se mantuvieron resilientes, apoyados por una favorable composición de fondeo y una mezcla de cartera con mayor rendimiento, mientras que la calidad de cartera continuó mejorando y la eficiencia se mantuvo dentro de la guía”.
Perspectivas económicas y gestión del riesgo
En el segundo trimestre de 2026, la economía peruana registró un crecimiento del PBI cercano al 3% interanual, ligeramente por debajo del crecimiento del primer trimestre, de 3,5%.
Los sectores primarios habrían caído en torno a 5%, su peor caída desde 2014 excluyendo la pandemia, afectados por disrupciones asociadas al Fenómeno El Niño. Por su parte, la inflación cerró el trimestre en alrededor de 4% interanual, por encima del límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (entre 1% y 3%). Credicorp proyecta que el PBI crecerá cerca de 3,2% en lo que resta del 2026.
Ante la posible intensificación del Fenómeno El Niño, Credicorp señaló que el país enfrenta este escenario con fundamentos económicos más sólidos y mayores niveles de liquidez en comparación con episodios anteriores.
“Si bien El Niño sigue representando una fuente de incertidumbre en el corto plazo, estamos preparados para apoyar a nuestros clientes y comunidades, apoyándonos en la gestión prudente de riesgos y la resiliencia que hemos desarrollado a lo largo de nuestra organización”, señaló Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp, en la nota de prensa.
El grupo financiero registró aproximadamente 106 millones de soles (31,5 millones de dólares) en provisiones adicionales asociadas al riesgo de El Niño, considerando la información actualmente disponible. Asimismo, reafirmó su guía de ROE para 2026 de alrededor de 19,5%, con un sesgo al alza sujeto a la evolución de este fenómeno climático.
Innovación y transformación digital
Credicorp continúa consolidando su estrategia de crecimiento a través de la innovación y la transformación digital. Al cierre del segundo trimestre, el portafolio de innovación representó el 9,9% de los ingresos ajustados por riesgo del grupo, liderado por Yape, que alcanzó una base de 19,8 millones de usuarios.
Cabe mencionar que, en abril se creó la nueva unidad de negocio de Neobanca, que agrupa a Yape, Yape Bolivia, Tenpo e iO. Asimismo, Credicorp reportó haber incluido financieramente a 7 millones de personas desde 2020.
“La innovación se está consolidando como un motor cada vez más relevante de creación de valor, profundizando las relaciones con nuestros clientes, ampliando la inclusión financiera y contribuyendo a la diversificación de nuestras utilidades”, indica Ferrari.
Dentro de este ecosistema, Yape continuó fortaleciendo su liderazgo como la principal plataforma digital del país al alcanzar 16,7 millones de usuarios activos mensuales y una frecuencia de uso de 69 transacciones por usuario activo al mes.
En un contexto en que Chile está implementando la reforma al sistema de pensiones que aprobaron el año pasado, que apunta –entre otras iniciativas– a aumentar la competencia en la industria de AFPs,un nuevo actor se asoma en el horizonte. Se trata de Multiplica, un proyecto nacido de la unión entre profesionales con experiencia en la industria de gestión patrimonial y un conjunto de inversionistas provenientes del mundo de las startups. Con el objetivo de apalancar herramientas tecnológicas para ofrecer un servicio diseñado desde lo digital.
“Nuestra visión es construir una AFP nativamente digital”, señala a Funds Society el CEO de la compañía, Nicolás Glisser. Esto significa, explica, “diseñar todos los procesos desde cero utilizando automatización, inteligencia artificial y tecnología moderna, con el objetivo de ofrecer una mejor experiencia para los afiliados y una operación mucho más eficiente”.
La apuesta del modelo de Multiplica es que una combinación de eficiencia operacional, innovación tecnológica y un enfoque en el cliente sea una de sus principales fortalezas. “Nuestro propósito es contribuir a que los afiliados obtengan una mejor experiencia y, en el largo plazo, mejores pensiones, apoyándonos en tecnología, automatización e inteligencia artificial”, resume el ejecutivo.
En ese sentido, aunque apuntan a “construir una AFP para todos los trabajadores”, Glisser augura que probablemente su modelo generará un mayor interés entre los cotizantes más jóvenes. “Las nuevas generaciones valoran especialmente la simplicidad, la experiencia digital, la rapidez y la transparencia, por lo que naturalmente esperamos conectar muy bien con ese segmento”, señala.
El proyecto de AFP Multiplica empezó hace poco más de un año. Después de una etapa de análisis y diseño, que sentó las bases del modelo de negocios, conformaron a su equipo fundador, incorporaron inversionistas y empezaron el proceso regulatorio para empezar a operar.
Actualmente, describe, están avanzando en los distintos trámites necesarios para constituir una nueva AFP. “Nuestro objetivo continúa siendo participar en la próxima licitación de nuevos afiliados”, indica Glisser.
La última licitación de nuevos afiliados se llevó a cabo en 2025, dejando a AFP UNO como el destino de todas las personas que ingresan al sistema de pensiones de Chile, entre el 1 de octubre del año pasado y el 30 de septiembre de 2027,
Conocimiento de la industria y respaldo
Según narra Glisser, Multiplica nació con la convicción de que la industria de fondos de pensiones tiene “un enorme espacio para innovar y mejorar la experiencia de los afiliados”. Y la base de esta observación está en una relevante experiencia en la esfera de las AFPs. “Después de más de veinte años trabajando en el sector financiero y previsional, vimos que hoy existen tecnologías y capacidades que permiten construir una administradora mucho más eficiente, simple y centrada en las personas”, comenta.
El mismo Glisser es un nombre familiar en las filas de los fondos previsionales. Una parte relevante de su carrera de dos décadas en la industria financiera local las pasó en el frente de la gestión de fondos de pensiones. Durante más de ocho años, se desempeñó como Head of Equities en AFP Capital. Además, ha trabajado en CorpBanca Asset Management, MBI Corredores de Bolsa y Santander Asset Management en el pasado, según consigna su perfil de LinkedIn.
“Esa experiencia me permitió conocer muy de cerca tanto las fortalezas del sistema como las oportunidades de mejora. Multiplica nace precisamente de esa experiencia y de la convicción de que hoy es posible construir una AFP distinta desde cero, utilizando herramientas tecnológicas que antes simplemente no existían”, comenta el CEO.
Junto con Glisser, la compañía cuenta con un grupo de socios que combina experiencia en emprendimiento –incluyendo varios nombres conocidos en el ecosistema de startups y venture capital chileno–, tecnología, innovación e industria financiera.
Este grupo, detalla el profesional, incluye a Matías Muchnick, fundador y CEO de NotCo; Tomás Berocivich, fundador y CEO de Global66; Daniel Silberman, fundador de Mediclic; Boris Krizel, fundador de Buscalibre; Mauricio Navarrete, fundador de Addclean; además de Allan Turski y Rodolfo Borzutzky, fundadores de Tiendapet. ”Todos ellos con una destacada trayectoria en el ecosistema emprendedor y vinculados a Endeavor (una red de emprendimiento local)”, indica Glisser.
La nueva AFP también cuenta con personas con “amplia experiencia en la industria financiera y previsional, tanto en materias de inversiones como de regulación, riesgos, operaciones y gestión” en su equipo. Esto, acota, les permite “combinar innovación con un profundo conocimiento del funcionamiento del sistema previsional chileno”.
Espacio para nuevos actores
Lo que antaño era un diverso ecosistema de administradoras de fondos de pensiones ha evolucionado en una industria consolidada y con un número estable de actores. De las siete firmas que operan en este negocio, la que fue creada más recientemente es AFP UNO, que obtuvo la autorización para funcionar en septiembre de 2019.
De conseguir el visto bueno regulatorio, Multiplica se convertiría en el primer nuevo actor desde entonces. Y así, se sumaría a una de las piezas más relevantes del sistema financiero chileno, con fondos de pensiones que cerraron julio con un AUM colectivo de cerca de 246.066 millones de dólares.
Además, este proceso tiene el telón de fondo de la reforma previsional en Chile. Esta legislación, aprobada a inicios del año pasado –y tras una década de intentos de modificar el sistema de pensiones–, incluye cambios en el marco de requisitos para la creación de nuevas AFPs. Entre ellos, la Superintendencia de Pensiones emitió una norma que permite constituir nuevas gestoras a las AGFs no bancarias, las cooperativas de ahorro y crédito y las cajas de compensación.
Para Glisser, la reforma previsional genera un escenario que incentiva la mayor competencia en la industria, abriendo oportunidades para que entren nuevos actores y aporten innovación al sistema. “Siempre pensamos que una mayor competencia beneficia a los afiliados, ya sea mediante mejores servicios, menores costos o nuevas formas de gestionar la relación con los clientes”, resalta.
Según el ejecutivo, es el componente de impacto social lo que les parece interesante del negocio previsional. “Las decisiones que toma una AFP acompañan a las personas durante décadas y tienen efectos directos sobre su calidad de vida en la jubilación”, comenta.
De todos modos, en Multiplica tienen en la mira también los desafíos que enfrenta la industria, que su CEO califica como “muy importantes”. “Por una parte, deberá adaptarse a un nuevo marco regulatorio y a un entorno tecnológico que está cambiando muy rápido. Por otra, existe una creciente expectativa de los afiliados respecto de la calidad del servicio, la transparencia y la experiencia digital”, delinea.
Por lo mismo, en la firma anticipan que los actores que logren “incorporar tecnología de manera inteligente tendrán una ventaja importante durante los próximos años”.
ETFGI informa de que la industria de los ETFs en Estados Unidos ha captado un récord de 1,23 billones de dólares en flujos netos acumulados en el año hasta finales de julio. Durante el séptimo mes del año, el sector registró unas entradas netas de 193.420 millones de dólares, lo que eleva los flujos netos acumulados a 1,23 billones de dólares, según el informe mensual de perspectivas de la industria de ETF y ETP de EE.UU. de julio de 2026.
El patrimonio total invertido en el sector de los ETFs en el país norteamericano se situó en 15,74 billones de dólares a finales de julio, manteniéndose apenas por debajo del máximo histórico de 15,78 billones marcado en junio de 2026. A pesar de este levísimo descanso mensual, los activos de la industria muestran un vigoroso crecimiento del 17,3 % en lo que va de año, repuntando con fuerza desde los 13,43 billones contabilizados a finales de 2025.
Este crecimiento sostenido viene respaldado por 193.420 millones de dólares en entradas netas conseguidas solo en el mes de julio. Así, el acumulado de entradas netas en 2026 marca un nuevo techo histórico al situarse en los 1,23 billones de dólares, superando con enorme margen los mejores registros anteriores (los 678.120 millones de 2025 y los 577.190 millones de 2024). De esta forma, el mercado suma y sigue, encadenando su 51 quincuagésimo primer mes consecutivo de flujos netos positivos.
Analizando minuciosamente los movimientos de capital y las tendencias de la industria, los ETFs y ETPs cotizados en EE.UU. confirmaron el excelente momento del mercado al agrupar los ya mencionados 193.420 millones de dólares en julio de 2026. La balanza se ha inclinado visiblemente hacia la renta variable: sus ETFs y ETPs atrajeron 89.090 millones de dólares durante el mes, disparando los flujos del año hasta la impresionante cifra de 567.250 millones de dólares, más del doble de los 249.690 millones que registraba este segmento en las mismas fechas de 2025. Los productos de renta fija también mostraron un rendimiento sólido, anotando unas entradas netas de 30.880 millones de dólares en julio, lo que aumenta el acumulado anual a 218.050 millones, muy por encima de los 120.130 millones del año anterior.
Estos movimientos se dieron en un contexto de auge en los mercados desarrollados. “El S&P 500 retrocedió un leve 0,06 % en julio, pero mantiene una subida del 10,14 % en lo que va de 2026. Los mercados desarrollados, excluyendo a EE.UU., avanzaron un 0,30% durante el mes y acumulan un alza del 14,62% en el año, con Luxemburgo (+12,10%) y Noruega (+9,93%) anotándose las mayores ganancias de su categoría. Por su parte, los mercados emergentes cayeron un 0,33 % en julio, pero conservan un avance anual del 9,40%, un grupo donde Taiwán (-7,80%) y Turquía (-5,91%) protagonizaron los mayores descensos”, acotó Deborah Fuhr, socia directora, fundadora y propietaria de ETFGI, en una nota de prensa.
A nivel de industria, la estructura del mercado de ETFs estadounidense sigue caracterizándose por una altísima concentración, donde las tres principales gestoras aglutinan el 70,6 % del patrimonio total gestionado. En este entorno competitivo, la oferta no deja de ampliarse: 169 proveedores han introducido 889 nuevos ETFs en el mercado en lo que llevamos de ejercicio, frente a los 186 fondos que han sido liquidados.
Al cierre del mes de julio, la industria local estaba conformada por 5.590 ETFs y un volumen de activos de 15,74 billones de dólares, distribuidos entre 493 proveedores a través de tres bolsas diferentes. iShares se mantuvo a la cabeza del mercado con 4,53 billones de dólares bajo gestión y una cuota del 28,8 %, pisándole los talones Vanguard, con 4,51 billones y una penetración del 28,7 %. En un distante tercer puesto se consolida State Street SPDR ETFs, con 2,08 billones de dólares y un 13,2 % de representación. Los 490 gestores restantes se dividen la cuota restante, sin que ninguno de ellos alcance de manera individual un 7 % de los activos de la industria.
La inversión con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) sigue ganando terreno entre inversionistas institucionales y corporativos en América Latina, pero la oferta disponible aún no responde plenamente a sus expectativas. Así lo revela el estudio Inversión con enfoque ESG: Análisis de la demanda de inversores institucionales y corporativos en Latinoamérica, de la Universidad EAFIT y SURA Investments: aunque el 62% de los participantes ya integra criterios ASG en sus decisiones y el 62,5% percibe un crecimiento del mercado, solo el 19% se declara satisfecho con la oferta actual.
El análisis, basado en encuestas a inversionistas institucionales y corporativos de Colombia, México, Perú y Chile evidencia una oportunidad para desarrollar soluciones más alineadas con las necesidades regionales. La principal brecha es entre interés y disponibilidad: el 81% considera que no existen productos suficientes, en un contexto donde la renta fija —especialmente bonos verdes, sociales y sostenibles— es la opción preferida.
Además, los criterios ASG ya no se valoran solo a nivel de producto, sino como un factor clave en la selección de gestores. El 73% de los encuestados los considera determinantes en la construcción de portafolios y la evaluación de fondos.
“En América Latina ya existe una demanda real por soluciones de inversión con criterios ASG, pero también una brecha evidente entre ese interés y la oferta disponible. Los hallazgos muestran que los inversionistas están buscando instrumentos de renta fija y alternativas temáticas con estándares más claros de divulgación, trazabilidad e impacto. Para SURA Investments, esto representa una oportunidad para seguir desarrollando propuestas que respondan a las necesidades del mercado regional con visión de largo plazo y estándares globales”, comenta Santiago Bernal, Head de Inversión Sostenible en SURA Investments.
Los inversionistas combinan convicciones de sostenibilidad con criterios financieros al apostar por estrategias ASG. Las principales motivaciones incluyen la convicción del cliente final al invertir, una alta convicción en sostenibilidad y una mejor relación riesgo-retorno. Sin embargo, persisten barreras como la percepción de menor rentabilidad, la limitada oferta y los costos de implementación.
En cuanto a oportunidades, el mayor interés se concentra en sectores ligados a la transición sostenible: energías renovables y eficiencia energética (65%), producción agropecuaria sostenible (46%) y transporte limpio (34%). Estos focos marcan una hoja de ruta clara para nuevos vehículos de inversión en América Latina.
El informe confirma que la región ya cuenta con una base relevante sobre la cual construir. Entre 2012 y 2024, la deuda sostenible en América Latina y el Caribe acumuló 274.200 millones de dólares. Solo en 2024 se registraron 46.700 millones de dólares, mientras que el pico se alcanzó en 2021 con 65.600 millones de dólares. En este periodo, el 57,4% correspondió a emisiones corporativas y el 42,6% a soberanas o gubernamentales.
El mercado también presenta una alta concentración: México, Chile y Brasil representan el 82% de las emisiones acumuladas. Por etiqueta temática, lidera la deuda verde (32,9%), seguida de la deuda sostenible (26,7%), la vinculada a la sostenibilidad (24,5%) y la deuda social (15,9%).
Esto es lo que menciona Maria Alejandra Gonzalez-Perez, jefe de la maestría en Sostenibilidad de EAFIT: “Desde EAFIT, este estudio aporta evidencia sobre cómo está evolucionando la demanda de inversión sostenible en América Latina y cuáles son las barreras que aún frenan su consolidación. La investigación muestra un mercado en transición, con avances importantes en adopción, pero también con desafíos en transparencia, formación y desarrollo de producto. Nuestro propósito fue entregar un análisis útil para la toma de decisiones, que contribuya a fortalecer el ecosistema de finanzas sostenibles en la región”.
Con base en estos hallazgos, el estudio propone avanzar en el desarrollo de productos diferenciados, especialmente en renta fija ASG, fortalecer programas de capacitación para clientes institucionales, impulsar estándares de divulgación más claros y promover una oferta segmentada según el nivel de madurez ASG de los distintos tipos de inversionista. “La conclusión es clara. América Latina muestra una demanda creciente por estrategias sostenibles, pero todavía tiene espacio para ampliar, sofisticar y visibilizar mejor su oferta”, concluye Santiago Bernal.
La financiación de BBVA al sector agro alcanzó los 16.000 millones de euros a cierre de marzo de 2026, un 10% más que un año antes, mientras que la movilización sostenible vinculada al sector ascendió a 2.240 millones de euros, un 92% más. Estos avances responden a una estrategia que integra especialización sectorial, nuevas capacidades de riesgo y herramientas comerciales. El banco ha desarrollado un modelo común que combina conocimiento sectorial, capacidades digitales, sostenibilidad y gestión especializada del riesgo para acompañar a las empresas de toda la cadena de valor agroalimentaria. Esta estrategia ya está implantada en siete países y contribuye al crecimiento del negocio y de la financiación sostenible en el Grupo.
El sector agroalimentario es uno de los sectores estratégicos para la banca de empresas de BBVA y uno de los ejemplos más avanzados de su estrategia de sectorización: «El agro es un claro ejemplo de cómo la especialización sectorial genera valor para nuestros clientes y para el banco. Hemos convertido el conocimiento de nuestros equipos en capacidades compartidas con el conjunto de BBVA y que nos permiten acompañar mejor a las empresas, integrar la sostenibilidaden la actividad comercial y extender las mejores prácticas entre países. Ese es precisamente el objetivo de nuestra estrategia de sectorización: ofrecer un asesoramiento cada vez más especializado y cercano a la realidad de cada industria», señala Jaime Marín, responsable de Sostenibilidad y Sectorización de Banca de Empresas e Instituciones en BBVA, en un comunicado de prensa.
Un modelo con resultados en distintos mercados
La implantación internacional del modelo ya muestra resultados en diferentes geografías y demuestra el valor de compartir conocimiento e innovación entre los distintos países donde opera el banco de matriz española, recalcaron.
Argentina: Los resultados a cierre de marzo de 2026 consolidan a Argentina como uno de los principales referentes de esta estrategia. Las iniciativas desarrolladas en torno a Expoagro y Agroactivahan hecho posible financiar operaciones por 616 millones de dólares, mientras que la cartera agro crece un 12% interanual, reflejo del impacto del despliegue del modelo en el país. En este país, BBVA ha desarrollado Agro Advisor, una herramienta que combina inteligencia artificial y datos geoespaciales para ofrecer a los gestores una visión más completa de la actividad agrícola de sus clientes. La solución permite identificar cultivos, analizar campañas agrícolas y anticipar necesidades de financiación, lo que facilita un asesoramiento más personalizado y una mejor toma de decisiones comerciales. Este desarrollo refleja cómo las capacidades creadas en un mercado pueden convertirse en una referencia para el conjunto del Grupo y consolidar el modelo de especialización de BBVA.
México: A cierre de marzo de 2026, BBVA sigue consolidándose como uno de los bancos de referencia para el sector agroalimentario. La entidad ha incrementado un 19% su cartera agro en términos interanuales, reflejo de una estrategia de especialización que fortalece la relación con las empresas y amplía las oportunidades de crecimiento en uno de los mercados más relevantes para el Grupo.
España: el modelo de especialización se ha traducido en campañas comerciales dirigidas a sectores estratégicos como el vitivinícola. En este sector, BBVA ha identificado cerca de 3.700 empresas con potencial de negocio, ha establecido una relación comercial con el 68% de ellas y ha convertido el 15% de esas oportunidades en nuevas operaciones, impulsando un modelo de relación basado en el asesoramiento especializado y la cercanía al cliente.
Colombia: la innovación se ha materializado en la Línea Triangular Agro,una solución financiera creada para responder a las necesidades específicas del sector y facilitar el acceso al crédito a empresas y productores. Desde su lanzamiento, esta iniciativa ha generado más de 125 millones de euros de negocio incremental, ampliando el acceso a financiación y reforzando la propuesta de valor de BBVA para el ecosistema agroalimentario.
Uruguay: BBVA ha impulsado su propuesta para el sector con soluciones especializadas como el Leasing Agro, diseñado para facilitar la financiación de maquinaria y bienes de capital, contribuyendo a mejorar la capacidad de inversión y modernización de las explotaciones agropecuarias.
Perú: El banco continúa impulsando una estrategia que combina productividad, sostenibilidad e inclusión financiera para acompañar el desarrollo del sector agroalimentario e impulsar su competitividad.
Venezuela: La entidad mantiene una cuota de mercado del 22%, apoyada en una propuesta de valor especializada y un modelo de relación orientado a mejorar la experiencia de los clientes del sector.
Conocimiento sectorial especializado
El modelo parte de una visión centrada en el cliente, que reconoce que las necesidades de una explotación familiar, una cooperativa, una empresaexportadora o una gran industria agroalimentaria son diferentes. Por ello, BBVA adapta su propuesta de valor a cada geografía, actividad y tamaño de empresa, poniendo un foco especial en la mediana empresa agropecuaria, donde el asesoramiento especializado aporta un mayor valor para la toma de decisiones.
BBVA combina equipos especializados, herramientas digitales, analítica avanzada y un modelo específico de gestión del riesgo que incorpora el conocimiento de más de 250 actividades agroalimentarias, desde el vino o el aceite de oliva hasta la soja, el arándano, el cacahuete, la producción porcina o el tequila. Este conocimiento permite adaptar plazos, condiciones y criterios de análisis a los diferentes ciclos productivos e incorpora variables relacionadas con el contexto climático para ofrecer soluciones más ajustadas a la realidad de cada cliente. BBVA dispone de modelos de riesgo específicos para el 82% de las actividades y segmentos agroalimentarios identificados como prioritarios, lo que mejora la coordinación entre las áreas de negocio y riesgos, agiliza la toma de decisiones e incrementa la resiliencia de las carteras.
La sostenibilidad, integrada en la actividad comercial
La sostenibilidad constituye otro de los pilares de la estrategia agro de BBVA. La entidad ha desarrollado nuevas herramientas para ayudar a sus gestores a identificar oportunidades de financiación sostenible y acompañar a las empresas en su transición. Entre ellas destacan soluciones para evaluar aspectos como la biodiversidad, la adaptación al cambio climático o la incorporación de estándares de transición en la actividad agroalimentaria, integrando estos criterios tanto en la actividad comercial como en la gestión del riesgo. Como resultado, las operaciones sostenibles ascienden a 4.710, un 99% más, reflejo de una estrategia que sitúa la sostenibilidad como un elemento transversal de la propuesta de valor para los clientes. Esta evolución confirma el papel de la sostenibilidad como uno de los ejes del modelo de especialización con el que BBVA acompaña la transición del sector agroalimentario.
Fruit Attraction, próxima cita para el sector Agro
Fruit Attraction, la feria internacional del sector de frutas y hortalizas, celebrará una nueva edición del 6 al 8 de octubre en Madrid. Considerada uno de los principales encuentros mundiales de la industria agroalimentaria, reunirá a los principales actores del sector para analizar su evolución y perspectivas.
La feria será también un punto de encuentro para BBVA con clientes y empresas de los distintos países en los que opera, con una agenda de reuniones centrada en intercambiar perspectivas sobre los grandes retos y oportunidades del sector agroalimentario. Entre los principales desafíos figuran la fragmentación de las cadenas de suministro, la volatilidad climática y fenómenos como El Niño, el incremento de los costes de los insumos, el relevo generacional o las necesidades de inversión (CapEx) para modernizar explotaciones e infraestructuras. Las reuniones también permitirán abordar las oportunidades derivadas de la apertura de nuevos mercados, los acuerdos comerciales internacionales —como Mercosur o la modernización del acuerdo entre México y la Unión Europea— y el desarrollo de nuevas variedades más resilientes y productivas.
Las sólidas ganancias del sector tecnológico implican que las valuaciones se encuentran dentro de rangos normales. El rendimiento a 10 años, del 15,4%, ya se ha observado en muchas otras ocasiones.
El crecimiento de Anthropic enfrenta varias amenazas serias.
Actualizaciones importantes sobre el déficit federal, la Fed y los mercados laborales.
Los mercados se recuperaron desde nuestras perspectivas del 2T, impulsados nuevamente por las compañías vinculadas a la IA. A medida que las acciones avanzaron, las preocupaciones de los inversores pasaron de si comprar en las caídas a si es momento de tomar ganancias. Creemos que la respuesta es «no«.
Si bien las valuaciones han subido, los factores fundamentales que sostienen nuestras temáticas de inversión de mayor convicción se mantienen intactos. El crecimiento excepcional de las ganancias sigue respaldando el liderazgo de la IA, las oportunidades de largo plazo en India, el oro y el bitcoin siguen siendo atractivos, y el contexto macroeconómico actual ofrece pocos motivos para abandonar las tendencias estructurales en favor de un market timing de corto plazo.
Dónde vemos oportunidades
Si bien las narrativas trimestrales del mercado cambian rápidamente, nuestro marco de inversión sigue centrado en las tendencias estructurales de largo plazo. No todas las inversiones deben evaluarse bajo el mismo horizonte temporal. Algunas oportunidades son tácticas y podrían desarrollarse a lo largo del próximo año. Otras son temáticas estructurales que, a nuestro juicio, moldearán los mercados durante la próxima década.
Al ingresar al tercer trimestre, esto es lo que seguimos considerando como oportunidades:
Mantener la exposición a la IA. El sólido crecimiento de las ganancias sigue respaldando al sector, aunque los inversores deberían volverse cada vez más selectivos a medida que se intensifica la competencia. Continuamos favoreciendo a las compañías con ventajas competitivas duraderas, incluyendo plataformas integradas, datos propietarios y ecosistemas de clientes sólidos.
Considerar oportunidades en BDC y gestores de activos alternativos. Si bien persisten las preocupaciones en torno al crédito privado, los fundamentos crediticios saludables, las tasas de default resilientes y los rendimientos atractivos continúan respaldando la tesis de inversión en el mediano plazo.
Mantener una postura constructiva sobre India. Continuamos considerando que la demografía favorable de India, sus reformas pro-crecimiento y su economía doméstica en expansión constituyen una oportunidad atractiva de largo plazo para los inversores en renta variable.
Mantener asignaciones estratégicas al oro. La tesis de inversión en oro va más allá de la inflación, sostenida por las crecientes presiones fiscales y la demanda continua de activos duros, particularmente en Asia.
Considerar al bitcoin como una asignación de largo plazo. Si bien debe esperarse volatilidad, seguimos creyendo que el bitcoin se beneficia de muchas de las mismas tendencias fiscales estructurales que respaldan la tesis de largo plazo del oro.
Los mercados inevitablemente atravesarán períodos de volatilidad, y el liderazgo dentro de los sectores continuará evolucionando. Pero los movimientos de mercado de corto plazo no deberían distraer a los inversores de las fuerzas de más largo plazo que impulsan los retornos de las carteras. Mientras las ganancias continúen respaldando el liderazgo actual del mercado y nuestras temáticas de inversión de largo plazo permanezcan intactas, creemos que los inversores deberían mantenerse enfocados en las oportunidades estructurales que moldearán la próxima década, en lugar de intentar anticipar el próximo trimestre.
Este contenido está destinado únicamente para fines educativos. Tenga en cuenta que la disponibilidad de los productos mencionados puede variar según el país, y se recomienda verificar con su bolsa de valores local.
Tribuna de Jan van Eck, chief Executive Officer de VanEck
Para muchos asesores de inversiones registrados (RIA), la incertidumbre en las entradas de capital, las salidas de clientes actuales y la gestión de clientes potenciales han ejercido una mayor presión sobre el crecimiento orgánico. A medida que las firmas se reestructuran para la siguiente etapa, el desarrollo de negocio y el marketing dedicados son cada vez más importantes, según The Cerulli Edge—The Americas Asset and Wealth Management Edition. Un elemento clave de este esfuerzo será la forma en que las firmas contrarresten la rotación natural de activos que experimentan a lo largo del año.
Los datos de Cerulli revelan que más de la mitad de los clientes de los RIA tienen 50 años o más, y el 25% tienen 60 años o más. Estos clientes se encuentran en la fase de desacumulación o acercándose a ella, en la cual el gasto aumenta a medida que se van agotando los activos. Las retiradas regulares de ingresos y las distribuciones puntuales supusieron el 56% de las salidas de capital de los RIA en 2025. Además, los RIA suelen experimentar una pérdida anual de activos de entre el 2% y el 5% de su total de activos bajo gestión, excluyendo la marcha de clientes.
«Sin un enfoque dedicado al desarrollo de negocio, los RIA se sitúan inmediatamente en desventaja, ya que los activos de los clientes tienden a disminuir de forma natural a lo largo del año», afirma Stephen Caruso, director. «En muchos aspectos, esto puede mermar la capacidad de expansión de una firma». Para contrarrestar esta pérdida, los RIA deben reforzar su enfoque en la captación de nuevos clientes, lo cual supone un reto principal para más de la mitad de las firmas.
Las recomendaciones siguen siendo una fuente clave de negocio para los RIA, ya que representan el 74% de la captación de nuevos clientes; sin embargo, la mayoría mantienen una actitud pasiva a la hora de conseguirlas.
Actualmente, solo el 51% de los RIA pide recomendaciones de forma proactiva a sus clientes, y un 22% planea implementarlo como parte de una estrategia de crecimiento orgánico. El marketing también ha supuesto un desafío para los RIA, con una asignación media de apenas el 5% de los gastos totales a estas actividades. Solo el 14% de los RIA cuenta con un recurso de marketing dedicado, y las firmas más pequeñas o con menor capitalización a menudo tienen soluciones limitadas.
Aunque algunos RIA pueden empezar a trabajar con un consultor de marketing externo o un director de marketing (CMO) a tiempo parcial, otros pueden apoyarse en la tecnología, que ofrece automatización y contenido personalizado para escalar sus esfuerzos. «Sin un recurso dedicado, los RIA se encontrarán con obstáculos relacionados con el tiempo del asesor y las necesidades contradictorias del negocio», señala Caruso.
«Un seguimiento sólido siempre será más efectivo que una estrategia que sea flor de un día. De cara al futuro, los RIA tendrán que hacer frente a los problemas de capacidad y reducir las responsabilidades operativas para respaldar mejor los esfuerzos de captación de clientes», concluye.