En un entorno de elevada volatilidad macroeconómica y reconfiguración de tasas de interés globales, los asignadores de capital (asset allocators) y las oficinas de gestión patrimonial (family offices) enfrentan el desafío constante de encontrar sectores que combinen defensividad con catalizadores claros de alpha a largo plazo, según se deriva de un análisis elaborado por la Casa de Bolsa Valmex, en México, junto con otros documentos en el mismo sentido elaborados por analistas independientes.
En este escenario, la intersección entre el cambio demográfico estructural y la disrupción tecnológica en el sector salud se posiciona como una de las tesis de inversión temática más sólidas de la década.
Por ejemplo, el gasto global en atención médica ya representa, en promedio, entre el 9% y el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). No obstante, la verdadera fuerza de esta megatendencia radica en su inelasticidad: la Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para el año 2050 la población global mayor de 60 años se habrá duplicado, garantizando un flujo de demanda estructural y recurrente para los próximos años.
El catalizador tecnológico: IA y la nueva ola de I+D
Si bien la demografía otorga el piso defensivo a la tesis de inversión, la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el verdadero motor de aceleración de retornos. De acuerdo con datos del Foro Económico Mundial, la inversión global en IA aplicada al cuidado de la salud superó los 18.000 millones de dólares en 2025, transformando de manera radical la cadena de valor de la industria.
De esta manera, la aplicación de algoritmos avanzados y modelos predictivos está optimizando desde el diagnóstico temprano y el descubrimiento farmacéutico hasta la robótica quirúrgica, las herramientas analíticas y la eficiencia en la gestión de datos médicos.
Esta convergencia ha colocado a la industria de la salud como uno de los líderes globales en intensidad de Investigación y Desarrollo (I+D), permitiendo a las compañías del sector ampliar sus fosos económicos (economic moats, según Warren Buffet), y mejorar sus márgenes operacionales.
Para los gestores de portafolio, esta dinámica permite construir estrategias con una menor correlación respecto a los ciclos macroeconómicos tradicionales, ofreciendo una combinación atractiva de cobertura inflacionaria y crecimiento exógeno.
Selección de activos (Stock-Picking) y construcción de portafolios resilientes
Pese al viento a favor que experimenta el sector, los expertos en wealth management de Valmex advierten que la exposición indiscriminada a la industria no garantiza retornos superiores. La clave para maximizar el ajuste riesgo-rendimiento radica en la selección selectiva de activos (bottom-up) centrada en balances corporativos sólidos, eficiencia operativa y capacidad de monetización de la tecnología.
Dentro del mercado local, las operadoras de fondos han fortalecido sus alianzas con gestores globales para acercar estas estrategias temáticas a los inversionistas institucionales y patrimoniales en México.
Un ejemplo de este modelo de arquitectura de inversión es la estrategia VALMEX Health Care (VALMXHC), gestionada por Operadora Valmex bajo la asesoría internacional de AllianceBernstein mediante el modelo AB International Health Portfolio.
La estrategia, orientada a capturar crecimiento sostenible en subsectores como biotecnología, herramientas médicas y desarrollo farmacéutico con integración de IA, reportó un rendimiento bruto del 10,60% en el trimestre de mayo a julio de 2026. Para un portafolio de referencia con un capital de 1.000.000 de pesos (alrededor de 58.823 dólares), dicho desempeño representó un rendimiento bruto de 106.000 pesos (6.235 dólares), en el periodo acumulado de tres meses.
Perspectiva para inversionistas de largo plazo
A medida que el ecosistema de wealth management en Latinoamérica evoluciona hacia una mayor sofisticación en la asignación de activos globales, los vehículos focalizados en innovación médica e IA se perfilan como componentes nucleares (core) o satelitales estratégicos en portafolios de perfil moderado y agresivo.
La combinación de una demanda inelástica impulsada por la longevidad humana y el escalamiento comercial de la inteligencia artificial reafirma que el sector salud ha dejado de ser únicamente un refugio defensivo para convertirse en uno de los vectores de innovación y valor más dinámicos de los mercados globales.
Las señales son claras y no verlas es muy difícil, este sector está llamado a ser uno de los actores estelares de las próximas décadas en los mercados financieros del mundo.
Cuando se habla de construcción de portafolios la conversación suele concentrarse en la asignación de activos: cuánto colocar en acciones, bonos, efectivo, renta fija u otras clases de activos. Sin embargo, una investigación reciente de Vanguard pone el foco en una decisión menos visible, pero que puede tener efectos relevantes sobre el patrimonio de largo plazo: dónde mantener cada inversión.
La estrategia, conocida como asset location o colocación de activos, consiste en distribuir de manera deliberada las inversiones entre cuentas gravables y cuentas con ventajas fiscales, con el objetivo de reducir el impacto de los impuestos y mejorar el rendimiento que finalmente conserva el inversionista.
De acuerdo con Vanguard, para determinados inversionistas con portafolios diversificados, una estrategia adecuada de asset location puede aportar hasta 30 puntos base, o 0,3%, adicionales al año en rendimiento después de impuestos.
La cifra puede parecer modesta frente a las fluctuaciones normales de los mercados, pero adquiere otra dimensión cuando se considera el efecto de la capitalización durante periodos prolongados.
No es lo mismo qué comprar que dónde mantenerlo
Vanguard establece una distinción fundamental entre dos decisiones. La asignación de activos determina la combinación de inversiones que tendrá el portafolio y continúa siendo el principal factor para determinar su riesgo y rendimiento de largo plazo.
La colocación de activos, en cambio, responde a una pregunta diferente: ¿en qué cuenta conviene mantener cada una de esas inversiones?
Un inversionista puede, por ejemplo, tener acciones y bonos dentro de su portafolio objetivo. Pero si posee simultáneamente una cuenta gravable, una cuenta de jubilación con impuestos diferidos y una cuenta Roth o equivalente, no necesariamente resulta óptimo mantener la misma proporción de acciones y bonos en cada una. La razón está en que los distintos tipos de activos generan ingresos que reciben un tratamiento fiscal diferente.
Los intereses de los bonos, por ejemplo, suelen generar ingresos periódicos que pueden estar sujetos a las tasas ordinarias de impuestos. En una cuenta gravable, ese pago de impuestos puede reducir el capital que permanece invertido y, por tanto, limitar el efecto de la capitalización.
Por el contrario, colocar activos menos eficientes desde el punto de vista fiscal dentro de cuentas con ventajas tributarias puede permitir que una mayor proporción de sus rendimientos permanezca invertida.
En este contexto, uno de los principios más sencillos que plantea Vanguard es priorizar la colocación de bonos sujetos a impuestos dentro de cuentas con ventajas fiscales, como determinados planes de jubilación.
La lógica es relativamente directa: una parte importante del rendimiento de los bonos proviene de los intereses, que normalmente se distribuyen de manera periódica y pueden estar sujetos a tasas ordinarias de impuesto. En cambio, buena parte del rendimiento de las acciones puede provenir de ganancias de capital, cuyo reconocimiento fiscal puede diferirse durante años dependiendo de la legislación y de las decisiones del inversionista.
Esto no significa que todos los bonos deban estar necesariamente en cuentas fiscalmente favorecidas ni que todas las acciones deban permanecer en cuentas gravables. La decisión depende de la situación fiscal del inversionista, el tipo de cuenta, el horizonte de inversión, las necesidades de liquidez y la composición general del portafolio.
De hecho, Vanguard advierte que la eficiencia fiscal no debe llevar al inversionista a sacrificar una asignación de activos adecuada. La construcción del portafolio continúa siendo la prioridad.
¿Quién puede obtener mayor beneficio?
La investigación identifica determinadas condiciones bajo las cuales la estrategia puede generar mayor valor. La primera es contar con una asignación de activos relativamente equilibrada. Si un inversionista concentra prácticamente todo su patrimonio en una sola clase de activo, existe menos margen para decidir estratégicamente dónde colocar cada inversión.
La segunda es contar con saldos significativos tanto en cuentas gravables como en cuentas con ventajas fiscales. Si todo el patrimonio está en un solo tipo de cuenta, las posibilidades de optimización mediante asset location son evidentemente menores.
La tercera es disponer de un horizonte de inversión suficientemente largo. El beneficio no necesariamente aparece de manera espectacular en un año determinado; su importancia aumenta conforme los ahorros fiscales se reinvierten y se acumulan durante periodos prolongados. Por ello, la estrategia puede adquirir especial relevancia para inversionistas de patrimonio elevado que mantienen diferentes vehículos de inversión y distintos tipos de cuentas.
El atractivo del asset location está precisamente en que no requiere necesariamente asumir más riesgo de mercado. La estrategia busca mejorar el rendimiento neto de impuestos, no obtener un rendimiento bruto superior mediante una mayor exposición a activos riesgosos.
Una diferencia de 0,3% anual puede parecer pequeña frente a una cartera que registra variaciones de varios puntos porcentuales en un año. Pero cuando esa diferencia se mantiene durante décadas y se reinvierte, el efecto acumulado puede ser considerable.
Por ejemplo, sobre un patrimonio hipotético de un millón de dólares, una mejora de 0,3% equivale inicialmente a unos 3.000 dólares adicionales de rendimiento anual, antes de considerar el efecto compuesto. No se trata de una ganancia garantizada ni de una tasa que pueda extrapolarse automáticamente a todos los inversionistas, sino de una forma de dimensionar el impacto potencial señalado por Vanguard.
El desafío para la gestión patrimonial
La relevancia de esta estrategia aumenta a medida que los inversionistas acumulan patrimonio en diferentes vehículos.
Para un asesor financiero o gestor patrimonial, la pregunta deja de ser únicamente qué activos debe tener el cliente y pasa a incluir otra: ¿en qué cuenta debería mantener cada activo? Esto puede implicar considerar simultáneamente cuentas gravables, cuentas con impuestos diferidos y cuentas con crecimiento libre de impuestos, además de las necesidades de liquidez y las reglas fiscales aplicables.
Vanguard también recomienda concentrar la estrategia inicialmente en las grandes clases de activos —particularmente acciones y bonos— antes de intentar optimizar diferencias más pequeñas entre estilos de inversión.
Para inversionistas con ingresos elevados que mantienen bonos en cuentas gravables, la investigación también señala que los bonos municipales pueden desempeñar un papel estratégico debido a su tratamiento fiscal, aunque su conveniencia depende de las circunstancias particulares de cada inversionista.
El concepto de asset location refleja una evolución importante en la gestión de portafolios: el rendimiento que importa para construir patrimonio no es necesariamente el rendimiento antes de impuestos, sino el que finalmente permanece en manos del inversionista.
En un entorno en el que las expectativas de rendimiento futuro pueden ser más moderadas y los inversionistas buscan todas las fuentes posibles de eficiencia, reducir el llamado tax drag —el rendimiento que se pierde por efecto de los impuestos— puede convertirse en una herramienta complementaria.
La propia investigación de Vanguard subraya, sin embargo, que la colocación de activos no sustituye una adecuada asignación de activos. Su valor está en hacer más eficiente una cartera que ya está correctamente construida. Así, la próxima vez que un inversionista pregunte si debe comprar acciones o bonos, la respuesta podría requerir una segunda pregunta: ¿y en qué cuenta piensa mantenerlos?
En esa diferencia aparentemente pequeña entre qué comprar y dónde colocarlo puede existir una fuente adicional de rendimiento después de impuestos de hasta 0,3% anual, según Vanguard.
Los inversores anticipan un escenario macro de color de rosa – al menos en la apariencia- para los próximos doce meses: según los últimos resultados de la encuesta que realiza mensualmente Bank of America a inversores europeos para pulsar el sentimiento del mercado. En concreto, la encuesta muestra que un 79 % de los inversores globales descartan que la economía global caiga en una recesión en los próximos doce meses, un 1 % menos que en el mes anterior; en el caso de los inversores europeos, hasta el 97 % descarta este escenario a doce meses vista para Europa (desde el 86 % anterior), un dato que no se veía en esta encuesta desde abril de 2007.
Otra muestra del optimismo de los inversores europeos frente al dato global está en la previsión de crecimiento: mientras que el 14 % de los inversores globales esperan que el crecimiento global se acelerará a 12 meses vista – frente al 21 % anterior-, en el caso de los europeos hasta el 50 % se han pronunciado en esta dirección, si bien supone una reducción del 4 % respecto a la lectura anterior de la encuesta.
Si acortamos ese horizonte temporal a lo que puedan hacer las economías en los próximos meses, las cifras son otras: un 35 % de inversores creen que el crecimiento económico europeo se acelerará, frente a tan solo un 6 % que espera lo mismo de Estados Unidos. Es más, un 6 % de los inversores anticipan que el crecimiento económico de China se desacelerará.
Tipos altos aún para más tiempo
En conjunto, desde Bank of America describen un escenario de tipos más altos por más tiempo,pero sin contracción económica, en el que los principales estímulos alcistas para el crecimiento global serían la caída de los precios de la energía y la moderación de la inflación (53 % de respuestas); otro 12 % citó el incremento de las ganancias en la productividad impulsadas por la IA.
En el caso particular de Europa, se ha duplicado el número de inversores europeos que anticipan una desescalada en los riesgos geopolíticos como principal catalizador para el crecimiento europeo (del 17 % al 38 %), incluyendo el final de la guerra de Ucrania. En cambio, la percepción de una mayor expansión fiscal europea se ha reducido drásticamente, del 57 % del mes anterior al 29 % de la última lectura.
Se mantienen como principales riesgos a la baja un shock de los precios de la energía y presiones inflacionarias renovadas, con un 41 % de respuestas frente al 34 % del mes anterior. También ha aumentado el número de inversores que citan como riesgo una mayor debilidad del consumo en EE.UU., que pasan del 14 % al 21 %.
Desde la entidad indican que el porcentaje de inversores que anticipan un régimen “higher for longer” ha repuntado notablemente en tan solo un mes, del 23 % al 65 %. El número de inversores que anticipa un escenario de estanflación se mantiene en un señalable 21 %, un punto porcentual más que en la lectura anterior de la encuesta.
Se mantiene la cautela en el asset allocation
En consecuencia, aunque los inversores se muestren optimistas con la trayectoria del crecimiento, han optado por mantener la cautela en sus asignaciones: según la encuesta, hasta el 42 % de los inversores está sobreponderado en cash, el nivel más elevado desde febrero de 2023.
Un 56 % cree que la tasa de depósito del BCE será más elevada a un año vista, mientras que el 38 % también anticipa un repunte en las tires de los bonos de gobiernos de la zona euro y otro 41 % identifica que el mayor catalizador para una corrección de la renta variable sería una reacción ‘hawkish’ de los bancos centrales para atajar sorpresas inflacionarias.
A pesar de estas percepciones, la encuesta de BofA revela que el 53 % de los inversores anticipan que las acciones europeas irán al alza en los próximos 1 a 3 meses, y esperan un rendimiento del 5,7 % para el año que viene, frente al 6,3 % de la lectura de julio.
Este crecimiento estará sostenido por la solidez de los fundamentales más que por una expansión de múltiplos, según el 76 % de encuestados. Yendo más al detalle, los encuestados anticipan un crecimiento del BPA del 7,4 % en los próximos doce meses, muy cercano al máximo visto en febrero de 2026; el 41 % de los inversores europeos creen que el crecimiento será el principal impulsor de los beneficios, mientras que un 29 % cree que se verán impulsados por la disciplina de costes. Además, el 38 % considera el impacto más probable de la IA sobre la renta variable en los próximos doce meses será vía la expansión de márgenes gracias a los ahorros en costes.
En resumen, el 47 % de participantes en la encuesta cree que la renta variable europea tendrá un rendimiento superior a la estadounidense a 12 meses vista, frente al 26 % que sigue confiando en el predominio de la bolsa estadounidense. Dicho esto, desde BofA puntualizan que, “aunque los inversores europeos se están poniendo más positivos con Europa, las asignaciones globales siguen favoreciendo a EE.UU.”.
Los bancos siguen siendo los favoritos
En línea con esa posición cautelosa descrita en párrafos anteriores, desde BofA constatan un posicionamiento favorable al riesgo, pero de forma selectiva, donde la banca sigue siendo la mayor sobreponderación del consenso. El sector industrial registra la mayor mejoría en términos de posicionamiento, aunque el sentimiento en torno a las small caps también ha mejorado “materialmente”.
En el otro lado de la balanza, el sector automovilístico se mantiene como el más infraponderado en las carteras. El sentimiento hacia el sector de turismo y ocio se ha deteriorado, convirtiéndos en una infraponderación.
Por países, Francia registra un máximo como mercado menos preferido por los inversores, “incluso aunque se haya incrementado la preferencia por mercados de la zona euro”, apuntan desde BofA.
Finalmente, a pesar del rol clave de la energía para determinar el escenario macro a corto plazo, los inversores se mantienen infraponderados en un 18 %, y ninguno anticipa que sea el de mejor comportamiento en Europa en los próximos doce meses, lectura que se repite por tercer mes consecutivo.
Foto cedidaStephen Yiu, CIO y fundador de Blue Whale Capital LLP.
El próximo jueves 3 de septiembre a las 11:00 (hora peninsular española), Stephen Yiu, CIO y co-gestor de Blue Whale Growth Fund, compartirá en inglés las conclusiones del equipo, explicará el posicionamiento actual del fondo y detallará los últimos cambios realizados en la cartera. La intervención durará aproximadamente 45 minutos.
La recuperación del fondo en las últimas semanas empieza a reflejar lo que el equipo ha defendido: que los fundamentales de las compañías en cartera permanecen por lo general intactos. El análisis de los resultados trimestrales es una parte crucial del proceso de inversión de Blue Whale Growth Fund, una estrategia de renta variable global quality growth.
Si está interesado en escuchar la intervención puede registrarse a través de este enlace.
Neuberger Berman lanzó el 19 de agosto el NB Balanced Fund, una estrategia que combina un 60% de equity americano y un 40% de renta fija de alta calidad americana, con rebalanceo y enfocado en 100% USD.
Adaptándose a la creciente demanda por flexibilidad en tipos de clases, el fondo debutará con una serie de cuotapartes innovadoras para el modelo creciente de advisory y brokerage, tanto acumulativas como distributivas.
La estrategia combina el enfoque high conviction en renta variable americana de gran capitalización de la gestora con una cartera de renta fija multisectorial investment grade, buscando una solución equilibrada para distintos entornos de mercado.
BECON IM estará a cargo de la distribución del fondo en Latam en el segmento wealth como lo viene realizando desde lanzado su partnership con Neuberger desde 2017.
Neuberger Berman continúa ampliando su oferta de soluciones multiactivo para el mercado de wealth management internacional con el lanzamiento del NB Balanced Fund, un fondo que combina dos de sus estrategias insignia bajo un mismo vehículo: NB US Equity (60%) y NB Strategic Income (40%).
La propuesta busca dar respuesta a una demanda creciente por parte de asesores e inversores de contar con soluciones balanceadas, simples de implementar y con track record probado en sus componentes, en lugar de construir la combinación de renta variable y renta fija de manera manual con distintos vehículos.
Para su lanzamiento del 19 de agosto, la gestora ofrece una gama completa de clases de cuotaparte, adaptándose a la creciente demanda de soluciones flexibles para diferentes modelos de asesoría y, además, con opciones acumulativas o distributivas que rondaran el 5 a 6% de dividendo.
En cuanto a los componentes del fondo, el NB US Equity es una estrategia high conviction de renta variable americana de gran capitalización, con un portafolio concentrado de aproximadamente 50 posiciones. Su equivalente doméstico —calificado con 4 estrellas por Morningstar— fue lanzado en 1960 y estuvo inicialmente bajo la gestión de Roy Neuberger, uno de los fundadores de la firma. La construcción del portafolio combina un enfoque basado en la construcción del S&P500 con un sesgo growth, incorporando tanto perspectivas financieras tradicionales como factores fundamentales, con especial atención a cómo cada compañía captura la oportunidad de la inteligencia artificial de acuerdo a sus ventajas competitivas específicas.
El NB Strategic Income, por su parte, es una cartera de renta fija multisectorial con calificación crediticia media Investment Grade, que combina las mejores ideas de valor relativo dentro de la plataforma de renta fija de la gestora. Se trata de una estrategia dinámica y flexible en el manejo de duración, pensada como una solución para distintos entornos de mercado y con foco en la protección frente a pérdidas. A fines de junio, el fondo exhibía una calificación crediticia promedio de A-, una duración promedio de 5,61 años, un yield to maturity de 6,70% y un precio promedio ponderado de USD 92,24, además de contar con la calificación de 4 estrellas y medalla Gold de Morningstar.
Según destacan desde la gestora, la combinación de ambas estrategias en un único vehículo con rebalanceo apunta a simplificar la construcción de portafolios balanceados, apoyándose en el sólido track record que ambos fondos exhiben frente a sus pares. Cabe destacar que el nuevo fondo no es un fondo de fondos, sino que los equipos de gestión del US Equity Fund y Strategic Income Fund serán los encargados de la selección de los títulos para replicar las estrategias gestionadas.
Sobre Neuberger Berman
Neuberger Berman es una gestora de inversiones independiente, fundada en 1939, con presencia global y una larga trayectoria en la gestión activa. La firma administra una amplia gama de estrategias de renta variable, renta fija, alternativas y multiactivos, con un enfoque de largo plazo, análisis fundamental profundo y una fuerte cultura de gestión de riesgos. Es reconocida por su estabilidad, alineación de intereses con los clientes y compromiso con la inversión responsable.
Tribuna de Florencio Mas, CFA Managing Director; Lucas Martins, CAIA Managing Director; y José Noguerol, Managing Director – BECON.
Más de la mitad de las aseguradoras prevé aumentar su exposición al crédito privado en los próximos 12 a 24 meses, por delante de la renta fija pública de grado de inversión, citada por un 48% de los participantes. Son datos de la Encuesta Global de Activos de Seguros 2026 elaborada por Mercer (parte de Marsh) que corroboran que la demanda de las aseguradoras por el crédito privado se mantiene sólida. Así, los resultados del estudio de 2026 contrastan significativamente con los de la encuesta de 2024, cuando el 37% y el 32% de las aseguradoras planeaban incrementar sus asignaciones a renta fija y crédito privado, respectivamente.
No obstante, el estudio refleja que, si bien la demanda se mantiene, las aseguradoras cada vez son más selectivas. Así, dentro del crédito privado, las prioridades de asignación se centran en direct lending, emisiones privadas con grado de inversión, crédito estructurado de grado de inversión, financiación respaldada por activos, préstamos sobre el valor neto de los activos (NAV lending) y financiación de fondos.
“El crédito privado representa una oportunidad atractiva para las aseguradoras, especialmente en assets back space. Permite diversificar el riesgo corporativo y acceder a rentabilidades superiores respecto a bonos públicos de grado de inversión con calificaciones similares”, afirma David Morrow, Global Insurance Proposition Leader en Mercer.
El estudio detecta que el apetito por el crédito privado es especialmente fuerte en Norteamérica. En Estados Unidos, el 65 % de los encuestados planea aumentar sus asignaciones, cifra que asciende al 74 % en Canadá. Sin embargo, en Europa solo la mitad de las aseguradoras tiene planes de incrementar su exposición, porcentaje que baja al 46 % en Reino Unido.
El interés es más acusado entre las aseguradoras de mayor tamaño: el 81 % de las que gestionan más de 25.000 millones de dólares prevé incrementar su exposición, frente al 46 % de aquellas con activos inferiores a esa cifra. Por segmentos, las entidades de vida muestran mayor propensión a invertir en crédito privado que las de salud y las de no vida.
Alineados con los riesgos del crédito privado
Las aseguradoras son plenamente conscientes de los riesgos que implica el crédito privado. Según el estudio de Mercer, las principales preocupaciones señaladas son la reducción de la prima por iliquidez y el estrechamiento de los diferenciales, lo que refleja el deseo de estar adecuadamente compensadas por las restricciones de liquidez. Otros aspectos señalados son el deterioro de los criterios de concesión y covenants, así como el incremento de impagos, ampliación de diferenciales o estructuras de pago en especie (PIK), factores asociados al estrés de los prestatarios o a un posible relajamiento de los estándares de préstamo a medida que el mercado madura.
“Aprovechar los beneficios del crédito privado exige a las aseguradoras un proceso riguroso de selección de gestores, eligiendo aquellos con capacidad acreditada en originación, análisis, construcción de cartera y gestión de situaciones especiales para afrontar la próxima fase del ciclo crediticio”, apunta Amit Popat, Global Head of Financial Institutions en Mercer.
Brecha de capacidades en mercados privados
La encuesta evidencia una brecha clara entre el interés de las aseguradoras en los mercados privados y su preparación para aprovechar oportunidades. Solo el 30 % afirma disponer de “la mayoría” de las capacidades necesarias para invertir con confianza, mientras que el 29 % reconoce contar solo con “algunas” de ellas.
Esta falta de recursos limita la capacidad de las aseguradoras para asignar capital, diversificar suficientemente en mercados privados y mantener asignaciones adecuadas con la debida diligencia continua. Ante este contexto, crecen las alianzas de inversión para obtener el asesoramiento necesario en análisis de gestores, modelización de flujos de caja, tratamiento del capital, gestión de liquidez y apoyo a la ejecución.
“Incluso las aseguradoras de mayor tamaño reconocen no disponer internamente de todas las capacidades o recursos de originación, por lo que buscan gestores externos especializados en crédito privado para cubrir carencias y mejorar las rentabilidades ajustadas al riesgo”, señala Josh Zwick, socio en la práctica de Seguros y Gestión de Activos de Oliver Wyman. “Todas quieren fortalecer sus capacidades, y eso a menudo implica contar con socios para navegar la complejidad de los distintos segmentos del diversificado mercado de crédito privado”, añade.
La IA tiene un papel aún limitado en la inversión de las aseguradoras
La brecha de capacidades se refleja también en la adopción de la inteligencia artificial. Más de la mitad de las aseguradoras asegura no utilizar la IA de manera significativa. Menos de un tercio la emplea en el análisis de datos y estudios de inversión alternativa. Las aplicaciones más inmediatas de IA en los equipos de inversión son la integración de datos, la generación de escenarios, la revisión de documentos, el seguimiento de gestores y el análisis de riesgos.
Finalmente, el estudio señala que la escala es determinante: el 75 % de las entidades que gestionan más de 100.000 millones de dólares declara utilizar la IA de manera significativa, frente a apenas un 10% de las que gestionan menos de 1.000 millones.
Venezuela está dejando atrás, al menos parcialmente, uno de los mayores aislamientos financieros en la historia de América Latina. La flexibilización gradual de las sanciones de Estados Unidos ya no se limita al sector petrolero.
Washington y Caracas comenzaron a abrir espacios para servicios financieros, asesoría de deuda, operaciones bancarias y determinadas transacciones vinculadas con PDVSA, creando las condiciones para que el país intente regresar a los mercados internacionales de capital.
El movimiento es particularmente relevante para los inversionistas de renta fija. Venezuela y su petrolera estatal PDVSA acumulan alrededor de 60.000 millones de dólares en bonos en incumplimiento, mientras que el monto total de obligaciones potencialmente involucradas en la reestructuración podría situarse entre 200.000 y hasta 240.000 millones de dólares cuando se agregan intereses vencidos, préstamos bilaterales, reclamaciones de empresas y laudos arbitrales.
Cálculos de analistas consultados por agencias internacionales señalan que solamente los reclamos sobre los bonos, incluidos intereses atrasados, podrían alcanzar unos 102.000 millones de dólares.
El cambio regulatorio comenzó a adquirir una dimensión financiera concreta el 5 de mayo, cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC) emitió la Licencia General 58, que permite determinados servicios legales, financieros y de consultoría relacionados con una eventual reestructuración de la deuda venezolana y de PDVSA. La licencia, sin embargo, no autorizó todavía el pago o liquidación de la deuda ni las negociaciones directas entre Caracas y sus acreedores.
Ese matiz es fundamental para los mercados porque Washington no abrió de golpe el mercado venezolano sino que comenzó a retirar uno de los principales obstáculos regulatorios para que pudiera lograrse una salida financiera.
Mercado de bonos, el primero en reaccionar
La reacción de los bonos venezolanos muestra hasta qué punto los inversionistas estaban esperando una normalización de la situación financiera en Venezuela luego de los años de aislamiento.
Cuando Estados Unidos autorizó en marzo determinadas operaciones con PDVSA, el bono soberano venezolano con vencimiento en 2031 subió hasta 50,25 centavos de dólar, mientras que el PDVSA 2027 avanzó hasta 35,35 centavos, de acuerdo con datos de LSEG citados por Reuters.
El movimiento no fue un simple reflejo de mejores perspectivas petroleras. El mercado comenzó a descontar la posibilidad de una reestructuración ordenada y, sobre todo, de que Venezuela pudiera volver a generar ingresos suficientes para respaldar algún tipo de recuperación para los acreedores.
Para mediados de julio, el bono Venezuela 2031 llegó a negociarse alrededor de 56 centavos de dólar, aunque posteriormente retrocedió hacia la zona de 54-55 centavos. Los registros de mercado muestran que el instrumento se encontraba muy por encima de sus niveles de comienzos de año.
La señal es clara: el mercado está asignando un valor mucho mayor a una deuda que durante años fue prácticamente un activo congelado.
El paso siguiente fue la decisión de Caracas de iniciar formalmente la reestructuración de su deuda externa y la de PDVSA.
El gobierno venezolano anunció en mayo un proceso que calificó de “integral y ordenado”, con el objetivo de reducir el peso de las obligaciones acumuladas. En paralelo, contrató a Centerview Partners como asesor financiero para conducir el proceso.
La decisión fue recibida positivamente por los mercados, pero también abrió una discusión mucho más compleja: ¿cuánto vale realmente Venezuela?
La ausencia de información financiera actualizada es uno de los principales obstáculos. Reuters señaló en julio que Venezuela llevaba años sin publicar estadísticas completas de deuda y que el universo de obligaciones podría alcanzar 240.000 millones de dólares, muy por encima de las estimaciones previas de entre 150.000 y 200.000 millones.
El problema no es solamente el tamaño de la deuda sino que también está la composición de la misma.
Venezuela debe aproximadamente 25.000 millones de dólares a acreedores bilaterales; unos 8.690 millones corresponden al Club de París y entre 13.000 y 15.000 millones serían obligaciones con China, según estimaciones citadas por Reuters.
A ello se agregan cerca de 4.000 millones de dólares con bancos multilaterales como CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de más de 20.000 millones en reclamaciones arbitrales y judiciales.
La complejidad aumenta por las obligaciones corporativas: Repsol ha señalado que Venezuela le adeuda alrededor de 4.550 millones de euros, mientras que ENI reportó unos 3.300 millones de dólares de cuentas vencidas de PDVSA al cierre de 2025.
Una oportunidad para los fondos de deuda distressed
Para la industria de asset management, el caso venezolano puede convertirse en una de las operaciones más interesantes de deuda distressed (o deuda en dificultades), de la década.
La razón es sencilla: existe un volumen enorme de deuda cotizando con descuentos profundos, un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y un cambio geopolítico que está reduciendo progresivamente las barreras de acceso al sistema financiero.
Pero también existe un conjunto excepcional de riesgos: la magnitud real de la deuda, la calidad de la información financiera, la incertidumbre jurídica, las reclamaciones de acreedores, la situación de Citgo, la capacidad de producción de PDVSA y la posibilidad de que el proceso de reestructuración se prolongue. En otras palabras, Venezuela vuelve a ser invertible antes de volver a ser normal.
Ese matiz puede convertirse en la clave para los gestores especializados. La oportunidad no está necesariamente en comprar deuda venezolana como si se tratara de un bono emergente tradicional, sino en valorar escenarios de recuperación, jerarquía de acreedores, garantías, activos subyacentes y probabilidad de normalización.
La banca privada también mira con interés el regreso y la reapertura financiera empieza, además, a modificar la posición de la banca venezolana.
Entidades privadas como Banesco y Banco Nacional de Crédito continúan operando en el mercado local de divisas y publicando información financiera durante 2026, mientras el sistema bancario se adapta a un entorno de mayor utilización de divisas y a una eventual normalización de las relaciones financieras internacionales.
En este sentido, existe evidencia de que la banca internacional está preparando el terreno: JPMorgan y Jefferies evaluaron visitas a Caracas ante el creciente interés de inversionistas por la recuperación económica y la reestructuración de deuda, aunque ambos bancos declinaron comentar públicamente sus planes.
Pero, la historia parece que todavía tiene varios capítulos por contar, al menos eso es también lo que dicen algunos actores relevantes globales.
El verdadero regreso será cuando vuelva el mercado primario
El mayor cambio para Venezuela no será que sus bonos existentes suban de precio. Será que el país pueda volver a emitir deuda nueva en condiciones normales, y parece que dicho momento todavía está lejos.
La eliminación de las sanciones secundarias o la autorización de operaciones sobre deuda existente puede mejorar la liquidez y el precio de los instrumentos antiguos, pero el regreso pleno al mercado primario exige mucho más con factores como: estadísticas confiables, auditorías, un marco macroeconómico creíble, una reestructuración aceptada por los acreedores, reconocimiento legal de las obligaciones y capacidad demostrable para pagar.
La reanudación de las relaciones con el FMI y el Banco Mundial constituye otro componente relevante. Ambas instituciones retomaron relaciones con Caracas en abril después de varios años de interrupción, abriendo la puerta para la asistencia técnica y eventualmente al uso de aproximadamente 5.000 millones de dólares en derechos especiales de giro (DEG) que Venezuela mantiene sin utilizar.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió, sin embargo, que Venezuela todavía tiene “un camino muy difícil” para recuperar la estabilidad macroeconómica y financiera.
La evolución regulatoria estadounidense muestra precisamente esa gradualidad.
OFAC mantiene numerosas restricciones sobre Venezuela y sus entidades estatales. Incluso después de las nuevas licencias, no todas las operaciones de deuda, acciones, activos de PDVSA o entidades sancionadas están autorizadas.
Un ejemplo particularmente importante es el bono PDVSA 2020 con cupón de 8,5 %, respaldado por una participación accionaria en Citgo. OFAC ha emitido licencias específicas para determinadas operaciones relacionadas con este instrumento, lo que demuestra que Washington está avanzando mediante excepciones y permisos específicos, más que mediante una desaparición general e inmediata del régimen de sanciones.
Ese mecanismo tiene una consecuencia directa para los inversionistas: el riesgo regulatorio sigue siendo parte del precio.
Por eso, aunque los bonos venezolanos hayan dejado atrás sus mínimos, todavía no pueden tratarse como deuda emergente convencional.
El petróleo es la llave del mercado de capitales
La recuperación de Venezuela depende en buena medida de su capacidad para convertir sus enormes reservas petroleras en flujo de caja.
Reuters reportó en julio que las compañías petroleras y refinadoras están retomando acuerdos directos con PDVSA a medida que se flexibilizan las sanciones. Phillips 66, Valero, Reliance Industries y Tipco Asphalt se encuentran entre las empresas que han retomado o preparado compras directas de crudo venezolano, mientras Chevron, Repsol y Eni amplían operaciones vinculadas con Venezuela.
Actualmente, la producción petrolera venezolana se ubica alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, según Reuters, con expectativas de alcanzar 1,37 millones hacia finales de 2026.
Para los mercados de deuda, esa evolución es crucial. Una mayor producción significa más ingresos externos, mayor capacidad fiscal y, potencialmente, una fuente de recursos para sostener una reestructuración.
Pero también existe un riesgo: que los mercados descuenten demasiado rápido una recuperación petrolera que requiere inversiones, infraestructura, tecnología y estabilidad jurídica.
Salir de las «sombras» del sistema financiero
La propia autoridad monetaria de Venezuela ha descrito el cambio como una oportunidad para regresar al sistema financiero internacional.-
Luis Pérez, presidente interino del Banco Central de Venezuela, dijo a Reuters en mayo que la reestructuración de la deuda de la República y PDVSA permitiría sacar al país “de las sombras” del sistema financiero global.
Pérez también sostuvo que Estados Unidos tiene un papel central en el levantamiento de las restricciones y destacó el acercamiento entre el banco central venezolano y el Tesoro estadounidense. Washington había autorizado previamente al Banco Central de Venezuela a realizar determinadas operaciones con entidades extranjeras.
La declaración es significativa porque refleja el cambio de percepción dentro de Caracas: el levantamiento de sanciones ya no se observa solamente como una cuestión diplomática o petrolera, sino como la condición necesaria para reconstruir los canales financieros que permitan refinanciar deuda, atraer inversión y eventualmente regresar al mercado internacional de capitales.
Quizás, el cambio más importante consiste en que Venezuela está dejando de ser exclusivamente un problema geopolítico para convertirse nuevamente en una tesis de inversión.
El levantamiento gradual de las sanciones ha reactivado el precio de los bonos, ha puesto a PDVSA nuevamente en el radar de los inversionistas internacionales y ha abierto una carrera entre bancos, fondos distressed, asesores financieros y acreedores para determinar cuánto puede recuperarse de una deuda que podría superar los 200.000 millones de dólares.
Pero el mercado también está enviando un mensaje: la primera etapa de la normalización puede producir grandes ganancias para quienes compraron deuda a precios de crisis, pero la segunda —la reconstrucción de un mercado de capitales venezolano funcional— requerirá algo mucho más difícil que una licencia de OFAC. Requerirá confianza y el precio de esta ni siquiera se mide en términos monetarios, o no por completo.
Esa confianza deberá construirse con transparencia financiera, reglas jurídicas previsibles, producción petrolera sostenible y una reestructuración de deuda que los acreedores consideren creíble.
Por ahora, Washington ha abierto la puerta y los inversionistas ya están entrando al vestíbulo; pero, el verdadero regreso de Venezuela a Wall Street todavía depende de que Caracas consiga demostrar que puede volver a ser un emisor y no solamente un activo distressed.
Durante su presentación trimestral ante inversionistas, Credicorp, grupo financiero peruano con presencia en Colombia, Chile, Bolivia, Panamá y Estados Unidos, dio cuenta de sus resultados del segundo trimestre del 2026. El holding –conformado por BCP, BCP Bolivia, Mibanco, Mibanco Colombia, Grupo Pacífico, Prima AFP, Credicorp Capital y Krealo– reportó que la utilidad neta atribuible a Credicorp se incrementó en 8,8% respecto del año anterior, alcanzando los 1.981,9 millones de soles (cerca de 589 millones de dólares), nivel que impulsó el ROE hasta 20,3%.
Alejandro Pérez-Reyes, CFO de Credicorp, destaca que estos resultados reflejan la fortaleza del negocio y la capacidad del grupo para mantener un crecimiento rentable. La firma, dijo a través de un comunicado, “registró otro trimestre con resultados sólidos, respaldados por un crecimiento acelerado de las colocaciones, mayores ingresos ajustados por riesgo y un sólido desempeño operativo en nuestro ecosistema de negocios diversificado».
Los márgenes, agregó, «se mantuvieron resilientes, apoyados por una favorable composición de fondeo y una mezcla de cartera con mayor rendimiento, mientras que la calidad de cartera continuó mejorando y la eficiencia se mantuvo dentro de la guía”.
Perspectivas económicas y gestión del riesgo
En el segundo trimestre de 2026, la economía peruana registró un crecimiento del PBI cercano al 3% interanual, ligeramente por debajo del crecimiento del primer trimestre, de 3,5%.
Los sectores primarios habrían caído en torno a 5%, su peor caída desde 2014 excluyendo la pandemia, afectados por disrupciones asociadas al Fenómeno El Niño. Por su parte, la inflación cerró el trimestre en alrededor de 4% interanual, por encima del límite superior del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (entre 1% y 3%). Credicorp proyecta que el PBI crecerá cerca de 3,2% en lo que resta del 2026.
Ante la posible intensificación del Fenómeno El Niño, Credicorp señaló que el país enfrenta este escenario con fundamentos económicos más sólidos y mayores niveles de liquidez en comparación con episodios anteriores.
“Si bien El Niño sigue representando una fuente de incertidumbre en el corto plazo, estamos preparados para apoyar a nuestros clientes y comunidades, apoyándonos en la gestión prudente de riesgos y la resiliencia que hemos desarrollado a lo largo de nuestra organización”, señaló Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp, en la nota de prensa.
El grupo financiero registró aproximadamente 106 millones de soles (31,5 millones de dólares) en provisiones adicionales asociadas al riesgo de El Niño, considerando la información actualmente disponible. Asimismo, reafirmó su guía de ROE para 2026 de alrededor de 19,5%, con un sesgo al alza sujeto a la evolución de este fenómeno climático.
Innovación y transformación digital
Credicorp continúa consolidando su estrategia de crecimiento a través de la innovación y la transformación digital. Al cierre del segundo trimestre, el portafolio de innovación representó el 9,9% de los ingresos ajustados por riesgo del grupo, liderado por Yape, que alcanzó una base de 19,8 millones de usuarios.
Cabe mencionar que, en abril se creó la nueva unidad de negocio de Neobanca, que agrupa a Yape, Yape Bolivia, Tenpo e iO. Asimismo, Credicorp reportó haber incluido financieramente a 7 millones de personas desde 2020.
“La innovación se está consolidando como un motor cada vez más relevante de creación de valor, profundizando las relaciones con nuestros clientes, ampliando la inclusión financiera y contribuyendo a la diversificación de nuestras utilidades”, indica Ferrari.
Dentro de este ecosistema, Yape continuó fortaleciendo su liderazgo como la principal plataforma digital del país al alcanzar 16,7 millones de usuarios activos mensuales y una frecuencia de uso de 69 transacciones por usuario activo al mes.
En un contexto en que Chile está implementando la reforma al sistema de pensiones que aprobaron el año pasado, que apunta –entre otras iniciativas– a aumentar la competencia en la industria de AFPs,un nuevo actor se asoma en el horizonte. Se trata de Multiplica, un proyecto nacido de la unión entre profesionales con experiencia en la industria de gestión patrimonial y un conjunto de inversionistas provenientes del mundo de las startups. Con el objetivo de apalancar herramientas tecnológicas para ofrecer un servicio diseñado desde lo digital.
“Nuestra visión es construir una AFP nativamente digital”, señala a Funds Society el CEO de la compañía, Nicolás Glisser. Esto significa, explica, “diseñar todos los procesos desde cero utilizando automatización, inteligencia artificial y tecnología moderna, con el objetivo de ofrecer una mejor experiencia para los afiliados y una operación mucho más eficiente”.
La apuesta del modelo de Multiplica es que una combinación de eficiencia operacional, innovación tecnológica y un enfoque en el cliente sea una de sus principales fortalezas. “Nuestro propósito es contribuir a que los afiliados obtengan una mejor experiencia y, en el largo plazo, mejores pensiones, apoyándonos en tecnología, automatización e inteligencia artificial”, resume el ejecutivo.
En ese sentido, aunque apuntan a “construir una AFP para todos los trabajadores”, Glisser augura que probablemente su modelo generará un mayor interés entre los cotizantes más jóvenes. “Las nuevas generaciones valoran especialmente la simplicidad, la experiencia digital, la rapidez y la transparencia, por lo que naturalmente esperamos conectar muy bien con ese segmento”, señala.
El proyecto de AFP Multiplica empezó hace poco más de un año. Después de una etapa de análisis y diseño, que sentó las bases del modelo de negocios, conformaron a su equipo fundador, incorporaron inversionistas y empezaron el proceso regulatorio para empezar a operar.
Actualmente, describe, están avanzando en los distintos trámites necesarios para constituir una nueva AFP. “Nuestro objetivo continúa siendo participar en la próxima licitación de nuevos afiliados”, indica Glisser.
La última licitación de nuevos afiliados se llevó a cabo en 2025, dejando a AFP UNO como el destino de todas las personas que ingresan al sistema de pensiones de Chile, entre el 1 de octubre del año pasado y el 30 de septiembre de 2027,
Conocimiento de la industria y respaldo
Según narra Glisser, Multiplica nació con la convicción de que la industria de fondos de pensiones tiene “un enorme espacio para innovar y mejorar la experiencia de los afiliados”. Y la base de esta observación está en una relevante experiencia en la esfera de las AFPs. “Después de más de veinte años trabajando en el sector financiero y previsional, vimos que hoy existen tecnologías y capacidades que permiten construir una administradora mucho más eficiente, simple y centrada en las personas”, comenta.
El mismo Glisser es un nombre familiar en las filas de los fondos previsionales. Una parte relevante de su carrera de dos décadas en la industria financiera local las pasó en el frente de la gestión de fondos de pensiones. Durante más de ocho años, se desempeñó como Head of Equities en AFP Capital. Además, ha trabajado en CorpBanca Asset Management, MBI Corredores de Bolsa y Santander Asset Management en el pasado, según consigna su perfil de LinkedIn.
“Esa experiencia me permitió conocer muy de cerca tanto las fortalezas del sistema como las oportunidades de mejora. Multiplica nace precisamente de esa experiencia y de la convicción de que hoy es posible construir una AFP distinta desde cero, utilizando herramientas tecnológicas que antes simplemente no existían”, comenta el CEO.
Junto con Glisser, la compañía cuenta con un grupo de socios que combina experiencia en emprendimiento –incluyendo varios nombres conocidos en el ecosistema de startups y venture capital chileno–, tecnología, innovación e industria financiera.
Este grupo, detalla el profesional, incluye a Matías Muchnick, fundador y CEO de NotCo; Tomás Berocivich, fundador y CEO de Global66; Daniel Silberman, fundador de Mediclic; Boris Krizel, fundador de Buscalibre; Mauricio Navarrete, fundador de Addclean; además de Allan Turski y Rodolfo Borzutzky, fundadores de Tiendapet. ”Todos ellos con una destacada trayectoria en el ecosistema emprendedor y vinculados a Endeavor (una red de emprendimiento local)”, indica Glisser.
La nueva AFP también cuenta con personas con “amplia experiencia en la industria financiera y previsional, tanto en materias de inversiones como de regulación, riesgos, operaciones y gestión” en su equipo. Esto, acota, les permite “combinar innovación con un profundo conocimiento del funcionamiento del sistema previsional chileno”.
Espacio para nuevos actores
Lo que antaño era un diverso ecosistema de administradoras de fondos de pensiones ha evolucionado en una industria consolidada y con un número estable de actores. De las siete firmas que operan en este negocio, la que fue creada más recientemente es AFP UNO, que obtuvo la autorización para funcionar en septiembre de 2019.
De conseguir el visto bueno regulatorio, Multiplica se convertiría en el primer nuevo actor desde entonces. Y así, se sumaría a una de las piezas más relevantes del sistema financiero chileno, con fondos de pensiones que cerraron julio con un AUM colectivo de cerca de 246.066 millones de dólares.
Además, este proceso tiene el telón de fondo de la reforma previsional en Chile. Esta legislación, aprobada a inicios del año pasado –y tras una década de intentos de modificar el sistema de pensiones–, incluye cambios en el marco de requisitos para la creación de nuevas AFPs. Entre ellos, la Superintendencia de Pensiones emitió una norma que permite constituir nuevas gestoras a las AGFs no bancarias, las cooperativas de ahorro y crédito y las cajas de compensación.
Para Glisser, la reforma previsional genera un escenario que incentiva la mayor competencia en la industria, abriendo oportunidades para que entren nuevos actores y aporten innovación al sistema. “Siempre pensamos que una mayor competencia beneficia a los afiliados, ya sea mediante mejores servicios, menores costos o nuevas formas de gestionar la relación con los clientes”, resalta.
Según el ejecutivo, es el componente de impacto social lo que les parece interesante del negocio previsional. “Las decisiones que toma una AFP acompañan a las personas durante décadas y tienen efectos directos sobre su calidad de vida en la jubilación”, comenta.
De todos modos, en Multiplica tienen en la mira también los desafíos que enfrenta la industria, que su CEO califica como “muy importantes”. “Por una parte, deberá adaptarse a un nuevo marco regulatorio y a un entorno tecnológico que está cambiando muy rápido. Por otra, existe una creciente expectativa de los afiliados respecto de la calidad del servicio, la transparencia y la experiencia digital”, delinea.
Por lo mismo, en la firma anticipan que los actores que logren “incorporar tecnología de manera inteligente tendrán una ventaja importante durante los próximos años”.
ETFGI informa de que la industria de los ETFs en Estados Unidos ha captado un récord de 1,23 billones de dólares en flujos netos acumulados en el año hasta finales de julio. Durante el séptimo mes del año, el sector registró unas entradas netas de 193.420 millones de dólares, lo que eleva los flujos netos acumulados a 1,23 billones de dólares, según el informe mensual de perspectivas de la industria de ETF y ETP de EE.UU. de julio de 2026.
El patrimonio total invertido en el sector de los ETFs en el país norteamericano se situó en 15,74 billones de dólares a finales de julio, manteniéndose apenas por debajo del máximo histórico de 15,78 billones marcado en junio de 2026. A pesar de este levísimo descanso mensual, los activos de la industria muestran un vigoroso crecimiento del 17,3 % en lo que va de año, repuntando con fuerza desde los 13,43 billones contabilizados a finales de 2025.
Este crecimiento sostenido viene respaldado por 193.420 millones de dólares en entradas netas conseguidas solo en el mes de julio. Así, el acumulado de entradas netas en 2026 marca un nuevo techo histórico al situarse en los 1,23 billones de dólares, superando con enorme margen los mejores registros anteriores (los 678.120 millones de 2025 y los 577.190 millones de 2024). De esta forma, el mercado suma y sigue, encadenando su 51 quincuagésimo primer mes consecutivo de flujos netos positivos.
Analizando minuciosamente los movimientos de capital y las tendencias de la industria, los ETFs y ETPs cotizados en EE.UU. confirmaron el excelente momento del mercado al agrupar los ya mencionados 193.420 millones de dólares en julio de 2026. La balanza se ha inclinado visiblemente hacia la renta variable: sus ETFs y ETPs atrajeron 89.090 millones de dólares durante el mes, disparando los flujos del año hasta la impresionante cifra de 567.250 millones de dólares, más del doble de los 249.690 millones que registraba este segmento en las mismas fechas de 2025. Los productos de renta fija también mostraron un rendimiento sólido, anotando unas entradas netas de 30.880 millones de dólares en julio, lo que aumenta el acumulado anual a 218.050 millones, muy por encima de los 120.130 millones del año anterior.
Estos movimientos se dieron en un contexto de auge en los mercados desarrollados. “El S&P 500 retrocedió un leve 0,06 % en julio, pero mantiene una subida del 10,14 % en lo que va de 2026. Los mercados desarrollados, excluyendo a EE.UU., avanzaron un 0,30% durante el mes y acumulan un alza del 14,62% en el año, con Luxemburgo (+12,10%) y Noruega (+9,93%) anotándose las mayores ganancias de su categoría. Por su parte, los mercados emergentes cayeron un 0,33 % en julio, pero conservan un avance anual del 9,40%, un grupo donde Taiwán (-7,80%) y Turquía (-5,91%) protagonizaron los mayores descensos”, acotó Deborah Fuhr, socia directora, fundadora y propietaria de ETFGI, en una nota de prensa.
A nivel de industria, la estructura del mercado de ETFs estadounidense sigue caracterizándose por una altísima concentración, donde las tres principales gestoras aglutinan el 70,6 % del patrimonio total gestionado. En este entorno competitivo, la oferta no deja de ampliarse: 169 proveedores han introducido 889 nuevos ETFs en el mercado en lo que llevamos de ejercicio, frente a los 186 fondos que han sido liquidados.
Al cierre del mes de julio, la industria local estaba conformada por 5.590 ETFs y un volumen de activos de 15,74 billones de dólares, distribuidos entre 493 proveedores a través de tres bolsas diferentes. iShares se mantuvo a la cabeza del mercado con 4,53 billones de dólares bajo gestión y una cuota del 28,8 %, pisándole los talones Vanguard, con 4,51 billones y una penetración del 28,7 %. En un distante tercer puesto se consolida State Street SPDR ETFs, con 2,08 billones de dólares y un 13,2 % de representación. Los 490 gestores restantes se dividen la cuota restante, sin que ninguno de ellos alcance de manera individual un 7 % de los activos de la industria.