¿Qué son los fondos semilíquidos?

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Durante años, invertir en mercados privados implicaba aceptar un compromiso exigente: inmovilizar el capital durante ocho, diez o más años, sin posibilidad real de salida anticipada. Los fondos semilíquidos surgieron para suavizar esa restricción y acercar estas clases de activos a un público inversor más amplio.

Es un punto intermedio entre dos mundos. Un fondo semilíquido es un vehículo que invierte en activos que no cotizan en bolsa, como empresas no cotizadas, préstamos privados, infraestructuras o inmuebles, pero que ofrece al inversor cierta capacidad de entrar y salir de forma periódica. Se sitúa, así, entre los fondos tradicionales de liquidez diaria y los fondos cerrados clásicos de capital privado.

La diferencia clave está en la frecuencia. Mientras un fondo de renta variable convencional permite reembolsar participaciones cualquier día hábil, un semilíquido suele abrir ventanas de liquidez mensuales, trimestrales o incluso semestrales.

Cómo se gestiona la liquidez

Los activos subyacentes no pueden venderse de un día para otro sin sacrificar valor. Por eso, estos fondos incorporan mecanismos de protección para el conjunto de los partícipes. Los más habituales son:

  • Preaviso: el inversor debe comunicar su intención de salir con semanas o meses de antelación.
  • Límites de reembolso: muchos fondos fijan un tope por periodo, por ejemplo, un porcentaje del patrimonio total. Si las solicitudes lo superan, se atienden de forma proporcional.
  • Periodos de bloqueo inicial: es frecuente un plazo mínimo de permanencia antes de pedir la salida.
  • Reservas de liquidez: parte de la cartera se mantiene en activos más líquidos para atender reembolsos ordinarios.

Estos mecanismos no son un defecto, sino parte del diseño. Reconocen que la iliquidez del activo es inherente a la estrategia.

Qué busca el inversor

El atractivo principal es la prima de iliquidez: la rentabilidad adicional que, en teoría, se obtiene por mantener activos que no pueden venderse con rapidez. A ello se suma la diversificación, ya que los mercados privados tienen una dinámica distinta a la de los cotizados, y el acceso a oportunidades que no están disponibles en bolsa.

Además, el formato reduce barreras. Muchos vehículos semilíquidos admiten inversiones mínimas inferiores a las de los fondos cerrados tradicionales y evitan las llamadas de capital escalonadas, donde el inversor debe aportar fondos a medida que el gestor los solicita.

Riesgos y puntos de atención

La liquidez es “semi”, no total. En escenarios de tensión, cuando muchos partícipes quieren salir a la vez, los límites pueden activarse y retrasar el cobro. Es fundamental, por tanto, no considerar estas inversiones como capital de uso inmediato.

También conviene prestar atención a la valoración. Al tratarse de activos no cotizados, su precio se calcula mediante modelos y tasaciones periódicas, no mediante una cotización diaria, lo que puede suavizar artificialmente la volatilidad aparente. Y, como en toda estrategia alternativa, las comisiones suelen ser más elevadas que en la gestión tradicional.

Una herramienta, no una solución universal

Los fondos semilíquidos amplían las opciones para quienes buscan diversificar más allá de bolsa y renta fija. Su utilidad depende del horizonte temporal del inversor, de su necesidad de liquidez y de su comprensión de las condiciones de salida. Leer con detalle el folleto, entender las reglas de reembolso y asignar solo una parte prudente de la cartera son prácticas básicas antes de invertir.

El dinero no alcanza para todos: gobiernos y gigantes tecnológicos disputan el capital

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El mundo se enfrenta a una paradoja que puede convertirse en uno de los principales focos de tensión para los mercados financieros: los gobiernos necesitan cantidades crecientes de dinero para financiar sus déficits, pagar los intereses de sus deudas y atender sus compromisos sociales, mientras las mayores empresas tecnológicas de la historia moderna compiten por movilizar cientos de miles de millones de dólares para construir la infraestructura que hará posible la revolución de la inteligencia artificial (IA).

Ambos necesitan el mismo tipo de recursos: el ahorro de los inversionistas, el dinero de los fondos de pensiones y las aseguradoras, los recursos de los bancos, los mercados de bonos y, cada vez más, el financiamiento privado. No significa que exista una cantidad fija de capital disponible en el mundo, pero sí que movilizarlo tiene un precio. Cuando la demanda de financiamiento crece más rápido que el ahorro dispuesto a satisfacerla, las tasas de interés pueden subir, los emisores deben ofrecer mejores rendimientos y algunos proyectos dejan de ser rentables.

La tensión comienza a adquirir dimensiones relevantes. En octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los riesgos fiscales están aumentando, con niveles elevados de deuda, mayores costos de financiamiento y presiones persistentes sobre el gasto público. El organismo prevé que la deuda pública mundial supere el 100% del producto interno bruto global en 2030, una proporción que no se observaba desde las secuelas inmediatas de la Segunda Guerra Mundial.

El problema es que los gobiernos no compiten por recursos en condiciones particularmente favorables. El costo promedio efectivo del financiamiento público mundial podría pasar de 2,3% en 2021 a 3,7% en 2031, de acuerdo con un análisis reciente del FMI. En Estados Unidos, los pagos de intereses de la deuda pública podrían representar 5,7% del PIB en 2031, frente a alrededor de 2,8% antes de la pandemia. Es dinero que deberá destinarse al servicio de la deuda en lugar de financiar otros compromisos presupuestarios.

La situación estadounidense es especialmente importante porque los bonos del Tesoro funcionan como referencia para valorar una amplia gama de activos financieros en todo el planeta. Cuando sus rendimientos aumentan, el financiamiento tiende a encarecerse para empresas, gobiernos y consumidores de otras economías, aunque la magnitud del impacto depende de las condiciones de cada mercado.

La IA entra a competir por el ahorro mundial

Del otro lado de la ecuación está una revolución tecnológica que exige inversiones físicas extraordinarias. La inteligencia artificial no se construye solamente con algoritmos: necesita centros de datos, semiconductores, redes, sistemas de refrigeración, infraestructura eléctrica y nuevas fuentes de energía. Cada avance en capacidad de cómputo implica una nueva ronda de inversiones, y las grandes tecnológicas no quieren quedarse atrás en una carrera que podría redefinir sus negocios durante las próximas décadas.

Las cifras dimensionan la apuesta. Según estimaciones recopiladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los cinco grandes proveedores de infraestructura tecnológica —Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle— podrían acumular inversiones de capital cercanas a 4,1 billones de dólares entre 2026 y 2030. El cálculo refleja la escala de un ciclo de inversión que apenas comienza a mostrar sus consecuencias financieras.

Durante años, buena parte de estas compañías pudo financiar su expansión con el efectivo generado por sus operaciones. Ahora, las necesidades de inversión están llevando a los gigantes tecnológicos a recurrir con mayor intensidad a los mercados de deuda. De acuerdo con una estimación de Morgan Stanley publicada por Reuters en junio, la emisión mundial de deuda vinculada con la IA podría acercarse a 570.000 millones de dólares en 2026. La cifra incluye un universo más amplio que el endeudamiento de las grandes tecnológicas y debe entenderse como una previsión, no como un monto definitivo.

El cambio es significativo. Cuando las empresas más grandes y rentables del mercado comienzan a emitir deuda en volúmenes extraordinarios, no solamente amplían sus propias fuentes de financiamiento: también modifican la oferta de instrumentos disponibles para los inversionistas. Los fondos de renta fija, las aseguradoras y otros compradores institucionales deben decidir cuánto capital asignan a bonos corporativos ligados a la IA, cuánto mantienen en deuda soberana y qué rendimiento exigen por asumir cada riesgo.

La disputa ya tiene señales visibles. Un análisis de Axios publicado en agosto encontró que las compras netas privadas extranjeras de bonos corporativos estadounidenses habían superado, en los doce meses terminados en junio, las correspondientes a bonos del Tesoro: 390.000 millones frente a 329.300 millones de dólares, respectivamente. El dato no demuestra por sí solo que la IA esté desplazando directamente al financiamiento gubernamental, pero sí ilustra un cambio relevante en las preferencias de los inversionistas.

La pregunta es si el mercado podrá absorber simultáneamente las necesidades de financiamiento de los gobiernos y las de una industria tecnológica que todavía debe demostrar cuánto valor económico producirá la infraestructura que está construyendo.

El precio de competir por el dinero

En los mercados financieros, esta tensión tiene una traducción concreta: el precio del capital. Si los gobiernos necesitan colocar más bonos y las empresas tecnológicas multiplican sus emisiones, los inversionistas pueden exigir rendimientos mayores para comprometer sus recursos. El encarecimiento no tiene que producirse de manera uniforme ni ser consecuencia exclusiva de la IA; también intervienen las expectativas de inflación, la política monetaria, el crecimiento económico, la oferta de deuda y la percepción de riesgo.

Sin embargo, existe una diferencia crucial entre ambos tipos de prestatarios. Los Estados con capacidad tributaria y monedas de reserva cuentan con mecanismos de financiamiento que una empresa no tiene. Por su parte, las compañías tecnológicas pueden posponer proyectos, reducir inversiones o recurrir a sus flujos de efectivo, aunque esas decisiones tengan un costo competitivo. En ambos casos, el margen de maniobra se estrecha cuando el dinero se vuelve más caro.

Tampoco hay consenso en que el endeudamiento tecnológico esté elevando directamente los rendimientos de los bonos soberanos. PIMCO señaló en septiembre que sus análisis no encontraban evidencia sólida de que las emisiones inesperadas de deuda de los grandes proveedores de infraestructura de IA estuvieran provocando, por sí mismas, aumentos estadísticamente significativos en los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años. La firma considera que el auge inversor sí puede presionar las tasas reales a través de la demanda de ahorro, trabajo, energía y capacidad productiva.

La distinción importa. El riesgo no consiste necesariamente en que cada dólar prestado a una tecnológica sea un dólar que deje de financiar al gobierno. Consiste en que una expansión simultánea del endeudamiento público y privado puede elevar el costo de equilibrio del financiamiento, especialmente si el ahorro no aumenta al mismo ritmo o si los inversionistas comienzan a exigir una compensación mayor por la incertidumbre.

En ese escenario, los proyectos con menores retornos esperados serán los primeros en sufrir. Las empresas pequeñas, las nuevas compañías tecnológicas, los negocios ajenos a la IA y los gobiernos con menor credibilidad fiscal podrían tener que pagar más por conseguir recursos o encontrar menos compradores dispuestos a financiarlos. El capital no desaparecería: se volvería más selectivo y más caro para quienes no puedan demostrar capacidad de pago o perspectivas convincentes de rentabilidad.

¿Qué pasa si la revolución no paga la factura?

El segundo riesgo es todavía más delicado. La inversión en IA puede transformar la productividad, crear nuevos negocios y generar ingresos suficientes para justificar la expansión actual. Pero también existe la posibilidad de que los beneficios económicos lleguen más lentamente de lo previsto o se concentren en menos empresas de las que hoy anticipa el mercado.

Una advertencia apareció en octubre, cuando Reuters informó que la volatilidad bursátil y el aumento de los costos de financiamiento estaban obligando a algunos participantes de la infraestructura de IA a reconsiderar sus planes de captación de recursos. Proyectos y operaciones vinculados con centros de datos fueron aplazados o suspendidos, mientras los inversionistas comenzaban a exigir pruebas más claras de que el gasto en capacidad de cómputo se traducirá en ingresos sostenibles.

Si la rentabilidad decepciona, el problema no se limitará a una caída en las acciones tecnológicas. Las empresas que hayan financiado sus inversiones con deuda seguirán obligadas a pagar intereses y devolver el principal, aun cuando sus centros de datos generen menos ingresos de los previstos. Los acreedores podrían registrar pérdidas, las condiciones crediticias endurecerse y los nuevos proyectos encontrar dificultades para obtener financiamiento.

La historia financiera ofrece suficientes advertencias sobre lo que ocurre cuando el capital se concentra en una gran promesa de crecimiento. La construcción ferroviaria del siglo XIX, la expansión de las telecomunicaciones y la burbuja puntocom demostraron que una transformación tecnológica puede ser real y, al mismo tiempo, producir inversiones excesivas, valoraciones insostenibles y pérdidas para quienes financiaron los proyectos equivocados.

La comparación no significa que la IA esté condenada a una burbuja. Las grandes tecnológicas actuales cuentan con negocios, ingresos y recursos financieros que las distinguen de muchas empresas especulativas del pasado. Pero esa fortaleza no elimina el riesgo de que la infraestructura se construya demasiado rápido, que la competencia reduzca los márgenes o que el rendimiento económico no alcance para remunerar todo el capital comprometido.

Al final, la pregunta no es si el mundo tiene dinero suficiente en términos absolutos. Es si los recursos podrán movilizarse sin generar un costo de financiamiento que comprometa la estabilidad fiscal, frene otras inversiones productivas o convierta una apuesta tecnológica prometedora en una fuente de pérdidas sistémicas.

Gobiernos y gigantes tecnológicos pueden seguir encontrando compradores para sus bonos mientras los inversionistas confíen en su capacidad de pago y en el rendimiento que recibirán. El verdadero punto de inflexión llegará si esa confianza se debilita, si el costo del dinero sube por encima de lo que pueden soportar o si la rentabilidad esperada de la IA no aparece a tiempo.

Entonces, la disputa dejará de ser una cuestión de quién consigue más capital y se convertirá en una pregunta mucho más incómoda: quién tendrá que recortar sus planes, quién pagará intereses más altos y quién asumirá las pérdidas cuando no alcance para financiar todas las promesas.

Investec: Distintos riesgos, distintas formas de protección

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Durante buena parte de las últimas décadas, las acciones y los bonos conformaron una combinación especialmente eficaz. Las acciones fueron el principal motor de crecimiento del capital, mientras que los bonos aportaron ingresos y, en muchos períodos, protección cuando se deterioraban las perspectivas económicas. Sin embargo, el éxito de esa estructura nunca dependió únicamente de cuánto se asignaba a cada activo. Dependía de que los factores que impulsaban sus rendimientos fueran diferentes y de que ambos activos no reaccionaran de la misma manera ante un mismo shock. Esa relación cambia con el tiempo, destacan desde Investec.

Expertos de la firma han analizado la correlación móvil de 36 meses entre el índice MSCI World y los bonos globales para ilustrar este punto. Durante largos períodos se mantuvo cerca de cero o en terreno negativo. Más recientemente, aumentó hasta aproximadamente 0,6, lo que demuestra que estas relaciones pueden cambiar considerablemente con el tiempo.

Esto no significa que la renta fija haya perdido su función. Los bonos siguen ofreciendo ingresos, una volatilidad generalmente menor que la de las acciones y la posibilidad de apreciarse en determinados entornos económicos. La conclusión de Investec es más específica: una cartera no debería depender exclusivamente de que una correlación histórica se mantenga en el futuro.

Diversificar implica diversificar los factores de rendimiento

La misma lógica se extiende más allá de las acciones y los bonos. Tener más activos no significa necesariamente acceder a más fuentes independientes de rendimiento. Por ejemplo, el sector inmobiliario global sigue mostrando una correlación relativamente elevada con las acciones globales. Por lo tanto, su valor dentro de una cartera puede radicar más en la generación de ingresos y la exposición a activos reales que en la diversificación respecto de las acciones. El oro ha mostrado una correlación considerablemente menor en distintos horizontes temporales. Los bonos del Tesoro estadounidense y el yen presentan comportamientos diferentes, aunque sus relaciones con las acciones tampoco son permanentes.

La pregunta más importante no es qué activos posee una cartera, sino qué riesgos económicos comparten. La diversificación debe evaluarse a partir de los factores que impulsan cada inversión: crecimiento, tasas de interés, inflación, monedas, precios de los activos reales y resultados específicos de cada instrumento.

Distintos shocks requieren distintas formas de protección

La distinción se vuelve más evidente durante los períodos de tensión en los mercados. La crisis financiera mundial, la pandemia y el shock inflacionario de 2022 provocaron fuertes dislocaciones, pero tuvieron causas diferentes. Los activos que brindaron protección también fueron distintos.

En 2008, el índice MSCI World perdió aproximadamente un 41 % en el año. Los bonos del Tesoro estadounidense registraron rendimientos claramente positivos, el yen se apreció y el oro cerró en terreno positivo. La caída de las expectativas de crecimiento e inflación, junto con la búsqueda de activos defensivos, favoreció esas exposiciones.

En marzo de 2020, un shock repentino sobre el crecimiento y la liquidez volvió a favorecer a los bonos soberanos. Otras inversiones que pueden parecer diversificadoras en condiciones normales no ofrecieron protección: el sector inmobiliario global cayó alrededor de un 25 % durante el mes, reflejando su sensibilidad a la actividad económica, las condiciones de financiamiento y el ciclo general de riesgo.

La experiencia de 2022 fue diferente. La inflación y uno de los ciclos de endurecimiento monetario más rápidos en décadas afectaron simultáneamente a las acciones y los bonos. El índice MSCI World cayó alrededor de un 18 %, los bonos del índice Global Aggregate perdieron cerca de un 16 % y los bonos del Tesoro estadounidense a diez años también registraron pérdidas de dos dígitos. En cambio, el oro terminó el año prácticamente sin variaciones.

Ningún activo brindó protección en todos los episodios. Los bonos soberanos pueden resultar especialmente eficaces cuando el shock proviene de un menor crecimiento y las tasas de interés tienen margen para bajar, pero pueden ofrecer mucha menos protección cuando el problema es la inflación y el nivel de las tasas. El oro responde a otras fuerzas, entre ellas la pérdida de valor de la moneda, la incertidumbre geopolítica y la demanda de reservas; aun así, no debe esperarse que suba cada vez que caen las acciones. El sector inmobiliario aporta ingresos y exposición a activos reales, aunque sigue siendo sensible al crecimiento y a las condiciones financieras.

Cómo aplica Investec la diversificación en la práctica

Estas observaciones influyen directamente en la construcción de carteras de Investec. La firma aplica esta filosofía mediante tres niveles complementarios: diversificación entre activos, asignación activa de activos y selección de gestores especializados. Se espera que cada exposición cumpla una función específica dentro de la cartera.

Las acciones siguen siendo un motor fundamental del crecimiento del capital a largo plazo. La renta fija genera ingresos y puede desempeñar un papel defensivo, pero no constituye una exposición homogénea: los bonos soberanos, el crédito, la deuda de mercados emergentes y los distintos perfiles de duración pueden responder de manera muy diferente a un mismo entorno.

El oro y el sector inmobiliario cumplen funciones distintas. El oro puede ayudar a diversificar los riesgos monetarios y geopolíticos; el sector inmobiliario puede aportar ingresos y exposición a activos reales. Las posiciones en monedas y otras estrategias pueden sumar fuentes adicionales de rendimiento cuando las oportunidades resultan atractivas. El objetivo no es que todas las posiciones funcionen al mismo tiempo, sino que la cartera no necesite que todas funcionen simultáneamente.

La asignación no es estática. Las valuaciones cambian, surgen nuevos riesgos y la compensación por asumir una determinada exposición aumenta o disminuye. Por eso, Investec combina la diversificación estructural con una asignación activa. Entre los ejemplos recientes se encuentran la reducción del riesgo cuando las valuaciones y la concentración del mercado generaron preocupación en marzo de 2024; la adopción de una postura más defensiva ante la incertidumbre arancelaria en abril de 2025; y la posterior recomposición gradual de la exposición, a medida que las correcciones y el contexto macroeconómico generaron oportunidades durante 2026.

La selección de gestores agrega otra dimensión. El modelo multigestor de Investec combina gestores globales especializados y permite acceder a clases de participaciones institucionales y superinstitucionales. Así, la diversificación opera entre clases de activos, dentro de cada clase, entre regiones y estilos, y entre gestores.

Diversificación por diseño

El objetivo no es reemplazar las acciones y los bonos: ambos siguen siendo componentes esenciales. Se trata de reducir la dependencia de una sola clase de activo, un gestor, una fuente de rendimiento o un supuesto sobre las correlaciones. La construcción de carteras no puede eliminar el riesgo, y ninguna de estas exposiciones es confiable en todos los escenarios. Su valor reside en reducir la necesidad de acertar con un único pronóstico macroeconómico.

Blackstone anuncia el cierre definitivo de Blackstone Energy Transition Partners V

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Blackstone ha anunciado el cierre definitivo de Blackstone Energy Transition Partners V con 8.700 millones de dólares, un volumen más de un 50 % superior al de su vehículo predecesor. El fondo, cuya demanda superó con creces la oferta, ha alcanzado su límite máximo de captación (hard cap) y da continuidad a la sólida rentabilidad obtenida por las añadas anteriores de la estrategia.

Según explican, Blackstone Energy Transition Partners busca construir empresas energéticas de gran escala que suministren una energía más limpia, fiable y asequible para atender unas  necesidades mundiales cada vez mayores. A 30 de junio, las inversiones de BETP en  transición energética habían generado una TIR neta del 34 % desde 1997, lo que refleja la  solidez de su estrategia diferenciada. En 2025, IJ Investor reconoció a BETP como «Fund  Manager of the Year – Equity» en Norteamérica, un galardón que pone en valor su liderazgo  a la hora de obtener rentabilidad a gran escala. 

“Creemos que existe una oportunidad generacional para que los inversores con  experiencia en la transición energética aporten soluciones a los retos que plantea la  creciente demanda de electricidad. Al respaldar a equipos directivos excepcionales con  capital de inversión flexible y paciente para ampliar la capacidad de fabricación, captar y  formar mano de obra cualificada y construir nuevos activos de infraestructura energética  crítica, BETP está aportando esas soluciones y, al mismo tiempo, dando escala a estas  compañías, creando empleo y generando valor duradero para nuestros inversores.  Agradecemos profundamente la confianza que han depositado en nosotros nuestros  inversores y esperamos con interés destinar BETP V a inversiones que impulsen la  transición hacia un futuro energético más asequible, fiable y limpio”, ha destacado David Foley, responsable global de Blackstone Energy Transition Partners.

El vehículo inició su periodo de inversión en junio y ya ha financiado tres compañías  plataforma independientes (Kindle, Fisterra y Viridon), que respaldan a equipos directivos  de trayectoria probada en el desarrollo y la operación de nueva capacidad de generación  eléctrica y nuevas líneas de transporte de electricidad. Además, ha realizado también tres  adquisiciones centradas en la eficiencia energética y la resiliencia.

Desde enero de 2025, el fondo ha comprometido más de 11.000 millones de dólares en nuevas inversiones de capital en todo el ecosistema de la transición energética. Entre ellas  figuran operaciones con fabricantes de equipos energéticos críticos (Maclean Power  Systems, Delta Star, Power Grid Components, Arlington Industries, Advanced Cooling  Technologies), servicios esenciales (Alliance Technical Group, Shermco), análisis de datos  energéticos (Enverus) e infraestructuras de generación eléctrica con gas natural de alta  eficiencia (Hill Top Energy Center, Wolf Summit Energy y Potomac Energy Center). 

El asesoramiento y la educación financiera cobran relevancia en paralelo a la planificación de la jubilación

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Amundi, la mayor gestora de activos de Europa, ha publicado los resultados de la tercera edición de su estudio “Decoding Investors”, centrado en inversores particulares y ahorradores. Realizado en 26 países entre 18.000 personas, el estudio analiza sus objetivos, temores, comportamientos y fuentes de información sobre inversión. La edición de 2026 muestra que la jubilación ocupa un lugar central entre las preocupaciones de los inversores, pero que muchos carecen de la confianza y los conocimientos necesarios  para transformar sus ahorros en planes de inversión a largo plazo. 

Financiar la jubilación: brecha entre la intención y la confianza 

Los ahorros y las inversiones personales son actualmente la principal fuente de ingresos  prevista para la jubilación y los inversores esperan que financien el 42% de sus recursos para esta etapa, por delante de las prestaciones públicas y los planes de pensiones de empresa. Esta cifra es mayor en Asia, donde los inversores de la región esperan financiar más del 50% de su jubilación mediante ahorros e inversiones personales.

A pesar de ello, solo el 36% de los inversores señala la jubilación (34% en Europa frente al 40% en Asia) como una motivación clave para invertir y, entre ellos, apenas el 23% se siente muy seguro de poder alcanzar una seguridad financiera a largo plazo. Esto pone de manifiesto una clara brecha entre la importancia que los inversores conceden a la jubilación y su  capacidad y confianza para poder financiarla.

El asesoramiento profesional marca una diferencia significativa en el grado de  confianza de los inversores respecto a su jubilación: la mitad de los inversores que reciben  asesoramiento afirman sentirse muy seguros de poder financiarla, frente a solo el 14% de  quienes nunca han recurrido a asesoramiento. 

La brecha de confianza mantiene a los ahorradores en efectivo 

El estudio muestra que casi la mitad (43%) de los ahorradores espera empezar a invertir en los próximos 12 meses -una cifra que aumenta hasta el 62% entre las personas de 21 a 30  años-, pero el 39% sigue frenado por el miedo a perder dinero. La intención de invertir varía considerablemente según el país: los ahorradores daneses se sitúan a la cabeza (79%), seguidos de los ciudadanos de Singapur (73%), mientras que belgas y alemanes son los menos proclives a dar el paso (24%).

En la práctica, esto suele traducirse en mantener el dinero en efectivo durante más tiempo en lugar de participar en los mercados de capitales: para la mayoría (52%) de los ahorradores, un fondo de emergencia equivalente a menos de seis meses de ingresos es suficiente para hacer frente a gastos imprevistos; sin embargo, la mayoría mantiene cantidades de efectivo muy superiores. 

Educación financiera: percepción frente a realidad 

Más allá de la confianza, la educación financiera también desempeña un papel fundamental. El estudio pone de manifiesto un marcado contraste entre la confianza de los inversores y su  nivel real de conocimientos financieros: el 70% de quienes se describen como «expertos» no  logró responder correctamente a tres preguntas básicas de educación financiera. Este patrón es especialmente pronunciado entre los inversores con mayor patrimonio.

Los  inversores de alto patrimonio, pese a ser los que muestran una mayor confianza, registraron  los niveles más bajos de educación financiera, ya que solo el 36% respondió correctamente a  las tres preguntas. Sin embargo, también son los más propensos a recurrir al asesoramiento de profesionales (87%), frente al 58% de los inversores minoristas. 

Aumenta el uso de la IA y las redes sociales 

En tan solo un año, el uso habitual de asistentes de IA como fuente de ideas o información de inversión se multiplicó por cuatro en 2026, hasta alcanzar el 19%. Resulta especialmente significativo que siete de cada diez inversores hayan utilizado alguna vez la IA como apoyo para tomar decisiones de inversión. Más de la mitad de ellos (59%) ha  seguido sus recomendaciones y casi todos (90%) afirman estar satisfechos con el resultado.

Pero los inversores también recurren a las redes sociales: casi uno de cada dos (46%) busca  información sobre inversiones a través de influencers. Esto ocurre especialmente en India (68%) y Brasil (65%), mientras que países europeos como Francia (28%), España (37%) y Alemania (40%) se sitúan por detrás.

Estas nuevas fuentes de información no sustituyen al asesoramiento profesional, sino que lo  complementan ayudando a los inversores a confirmar ideas o validar recomendaciones. Más  del 60% de los inversores afirma tener acceso, al menos, a algún tipo de asesoramiento financiero profesional, que se presta cada vez más a través de canales digitales: el 59%  de los encuestados recibe actualmente todo o parte de su asesoramiento online. 

Fannie Wurtz, subdirectora general y directora del área de Clientes de Amundi, afirmó: “A medida que financiar la jubilación se convierte en una preocupación central para los  hogares de todo el mundo, la tercera edición de nuestro estudio Decoding Investors pone de relieve un reto urgente: ayudar a que más ahorradores se conviertan en inversores y accedan a los mercados de capitales. Para nuestro sector, esto significa reforzar la confianza, mejorar el acceso a la educación financiera, especialmente a través de canales digitales, y ofrecer soluciones sencillas, transparentes e híbridas. Gracias a su experiencia, Amundi ayuda a sus clientes a afrontar este reto mediante soluciones de inversión, herramientas tecnológicas y un acompañamiento adaptado a las necesidades de ahorro a largo plazo”. 

Objetivos y perfil del inversor particular español 

Para el inversor español, el crecimiento patrimonial es el principal objetivo de la inversión,  con un 45% frente al 51% a nivel europeo, seguido de protegerse frente a la inflación, con  un 42% frente al 37% europeo y financiar la jubilación, con un 35% en línea con el 34%  europeo.  

El inversor español también muestra menos confianza sobre sus conocimientos  financieros que el europeo: mientras que un tercio se considera “principiante”; otro 31% se considera “experto”, frente al 37% de Europa. Aunque un 34% asegura tener diversificadas sus inversiones, el 26% siente que la mayor parte de su dinero está concentrada en una o dos  inversiones; por encima de la media europea del 15%. En este sentido, un 40% de los inversores españoles considera que el asesoramiento profesional les ayudaría a diversificar mejor sus carteras (frente al 34% medio en Europa). Dos de cada tres inversores declara tener acceso a asesoramiento financiero profesional de algún tipo en  España, valorando especialmente la tranquilidad de contar con una personal de confianza a quien acudir.  

En cuanto a la IA, el principal uso que los inversores particulares españoles declaran hacer  de ella es generar ideas o estrategias de inversión (34%, por encima de la media europea del 26%). Otros usos de la IA serían resumir e interpretar noticias de mercado y analizar informes financieros. Sin embargo, los inversores españoles son menos propensos a actuar en función  de ella (solo el 44% declara haber actuado basándose en información de inversión basada en  la IA, por debajo de la media europea del 53%).  

Particularidades del ahorrador minorista en España  

Respecto al perfil del ahorrador español, el porcentaje que se considera “principiante” subiría al 65% frente al 54% europeo; y un 35% se declara dispuesto a empezar a invertir  parte de sus ahorros en los próximos 12 meses. Y es que el 43% reconoce mantener sus  ahorros en efectivo para necesidades a corto plazo (fondo de emergencia).

Sin embargo, los ahorradores españoles son considerablemente más propensos a plantearse seriamente invertir si reciben asesoramiento de un asesor financiero cualificado que les explique las finanzas en un lenguaje sencillo: un 34% frente al 23% en el resto de Europa. 

Según Marta Marín, consejera delegada de Amundi Iberia, “en España, el principal reto es ayudar a que más ahorradores den el paso desde la liquidez hacia la inversión con mayor  confianza. Este estudio confirma que la educación financiera, el asesoramiento profesional y  en lenguaje sencillo, con soluciones claras, siguen siendo fundamentales para acompañar la  planificación financiera y de cara a la jubilación.”

Cibest Capital afina su propuesta para el segmento de wealth management latinoamericano

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Foto cedidaLuis Ignacio Gómez, vicepresidente de Mercado de Capitales de Cibest Capital

A casi un año y medio de la transformación de marca que convirtió al grupo Bancolombia –con todas sus firmas aledañas en los mercados de Colombia, Guatemala y El Salvador– en Grupo Cibest, la compañía tiene al segmento de clientes de banca privada entre sus principales prioridades. Por lo mismo, la firma está dedicada a afinar su propuesta de valor para el público inversionista latinoamericano, impulsando el acceso a estrategias de inversión, asesoría profesional y un balance entre activos on-shore y offshore, apalancando sus enclaves en Miami y Panamá.

En el corazón de esta estrategia está Cibest Capital, la unidad del grupo dedicada a inversionistas. Con miras a desarrollar el mercado de capitales, esta filial juega un rol fundamental, describe en entrevista con Funds Society el vicepresidente de Mercado de Capitales de la compañía, Luis Ignacio Gómez, con el objetivo de “convertir al ahorrante en inversionista”.

Para Cibest Capital, la misión es amplia. “Estamos convencidos de que, con ese propósito de ayudar a desarrollar el mercado de capitales, tenemos que hacerlo de manera transversal a todos los segmentos”, explica el ejecutivo. En ese sentido, el ejecutivo comenta que están trabajando en ampliar la oferta para institucionales y utilizando tecnología para abordar al segmento de inversionistas masivos.

En ese sentido, un grupo al que están poniendo especial atención es el público wealth. Para Gómez, la firma tiene el desafío de entregar una propuesta de valor más homogénea en los mercados en que operan, combinando cercanía con alcance internacional. Para esto, el profesional describe el RIA de Cibest en Miami como “la cúspide” de la estrategia.

Así, el negocio de gestión patrimonial está entre los principales focos de atención. “Estamos trabajando en que los pilares de oferta de valor sean desde la inversión, pero también desde el punto de vista de financiación basada en las inversiones y asesoría en gestión patrimonial”, explica. Esto incluye no sólo las inversiones y su retorno sino la construcción de estructuras de protección patrimonial y de mayor eficiencia en la transmisión generacional de los recursos.

“Todo este esfuerzo responde no sólo a un racional de negocio, que claramente lo tiene, sino un racional de propósito de hacer nuestra parte para poder impulsar el desarrollo de los mercados de capitales”, acota.

Empuje a las bancas privadas

Recientemente, Cibest ha estado haciendo un esfuerzo por “armonizar” mejor su operación en Centroamérica con la mecánica que tienen en su conexión entre Colombia y Miami. “Estamos tratando de hacer una traducción a su escala a los otros dos mercados”, indica, refiriéndose a los mercados de Guatemala y El Salvador, “y con una posición en Panamá que tiene esa vocación, de ser mucho más regional-centroamericano”.

Más que una restructuración interna, se trata de un ejercicio de coordinación de marcas y propuestas de valor. Esto incluye cambios de marca para algunas de las filiales del grupo. La casa de bolsa que tienen en Guatemala, por ejemplo, pasó a llamarse Cibest Capital Guatemala; y están proceso de hacer lo mismo en El Salvador.

En general, la estrategia apunta a “mover el centro de gravedad de la conversación, desde lo bancario al mundo de las inversiones”, mirando con interés el segmento de renta alta, explica. Ahí, relata, ven un interés “renaciente y creciente” en el mundo de las inversiones-

“Todas las familias tienen mucha más consciencia de todas las oportunidades de inversión que están abiertas”, señala Gómez, sumado a un mayor interés por parte de grandes bancos de inversión internacionales en América Latina. “Es una respuesta al entorno competitivo y a cómo vemos evolucionando la realidad de los grupos familiares de nuestros clientes”, señala.

A esto se suma el telón de fondo del proceso de cambio generacional en las riquezas latinoamericanas, fenómeno que están monitoreando; y las inversiones de impacto y filantropía, una variable que aspiran a convertir en una ventaja competitiva.

Plataformas de inversión internacional

“Parte de lo que viene, con este cambio generacional, en la discusión de wealth management, definitivamente ha sido una apertura de opciones”, describe el vicepresidente de Mercado de Capitales de Cibest Capital. Esto no sólo está relacionado con la tecnología, sino con la mayor disponibilidad de plataformas de inversión, lo que los ha llevado a a reforzar la oferta, para hacerse cargo de esa demanda.

“Los portafolios de los clientes han ido migrando a una nueva realidad, con una combinación mucho más visible entre lo que es on-shore y off-shore”, relata el profesional. Si bien los clientes de la región –especialmente los colombianos– siempre han tenido una porción de dólares en sus carteras, tradicionalmente cumplía un rol de cobertura de tasas y monedas. Hoy, recalca, hay muchas más opciones de inversión, con una variedad de monedas y estrategias que van más allá de la cobertura.

“Afortunadamente, hemos podido acompañar ese movimiento en los clientes”, comenta Gómez, gracias a su nutrida plataforma internacional. Esto incluye tanto su broker dealer en Panamá, donde operan desde hace 25 años, y su RIA en Miami, con sus cuatro años de historia.

La filial estadounidense, en particular, les ha traído “tenido muy buenos resultados”, según el ejecutivo. El RIA bordea actualmente los 2.300 millones de dólares en activos, acota, “superando el caso de negocio y con una muy buena velocidad de adopción”.

Actualmente, alrededor de un 25% de las carteras de los clientes de Cibest Capital están offshore, entre el RIA y Panamá, en promedio.

Activos alternativos y digitales

Otra tendencia que la firma de inversiones está mirando con detención es el auge de los mercados privados en la región. La adopción de alternativos es una discusión que está tomando cada vez más fuerza en la región, narra Gómez. Esto agrega, ha empezado a formar parte de “la discusión permanente con los clientes”.

Eso sí, el ejecutivo enfatiza en la importancia de la educación financiera cuando se trata de esta clase de activos. Estas son inversiones con condiciones de liquidez y de formación de precios diferentes a los mercados públicos. Por lo mismo, relata el ejecutivo, estos involucran procesos más “consultivos” con los clientes.

Los activos digitales también forman parte de esta nueva forma de posicionar las carteras. Si bien todavía no lo consideran como un bloque más de construcción de carteras, en Cibest Capital sí identifican a los activos digitales como “una de las tendencias de futuro para acompañar el crecimiento y la resiliencia de los portafolios de inversión”.

En el caso del grupo latinoamericano, en este frente cuentan con la ventaja de su experiencia en El Salvador, un mercado donde se ha desarrollado más la regulación en torno a los activos digitales. Así, ya están trabajando con plataformas que ofrecen criptoactivos, stablecoins y activos tokenizados.

¿Queda espacio para el alfa en el private equity norteamericano?

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Foto cedidaPanel de private equity en Norteamérica en el Picton Latam Summit 2026

En un contexto en que el private equity no ha logrado alcanzar los desempeños de la renta variable, rentando por debajo del S&P 500 y el MSCI ACWI a uno, tres y cinco años, la pregunta sobre el valor del premio por liquidez vuelve a ponerse sobre la mesa. Y es que hay una pregunta circulando por el aire: ¿queda espacio para generar alfa en la clase de activos? Especialmente en Norteamérica, donde Estados Unidos se mantiene como el mercado más grande y más profundo para el capital privado.

Esta es la pregunta que convocó a un panel de especialistas de grandes gestoras especializadas, reunidas por la firma latinoamericana de distribución Picton, en la última edición de su Latam Summit. Ante una audiencia de GPs y LPs de distintos rincones de la región, los profesionales de las inversiones describieron un panorama en que todos están compitiendo por los activos más atractivos y la dispersión está obligando a los inversionistas a ser más selectivos.

“Hay performance, pero hay que ver dónde estar”, aseguró Nigel Beslee, Managing Director de Goldman Sachs. Existe un gran desafío de posicionamiento para los inversionistas, con el reto de alocar a consciencia entre las distintas clases de activos, en un contexto de alta incertidumbre, grandes movimientos de mercado y una narrativa en torno a la tecnología que está dictando el ritmo de las mesas de dinero a nivel mundial.

“Nadie está apuntando a los retornos medianos en PE”, recalcó el ejecutivo, ya que todos están cazando los retornos más altos.

“Más que temas como el sector o la estrategia, son los temas propios de la compañía los que empujan el alfa”, recordó Luca Salvato, Partner en Ares. Además, está el factor de ciertos “riesgos existenciales”, como la revolución de la IA, que son difíciles de cuantificar en un contexto histórico, dado su carácter de tecnología sin precedentes.

Con este telón de fondo, el profesional puso el énfasis en los tiempos de mercados. “El timing en que un gestor decide vender el activo puede generar mucho alfa”, aseguró.

La revolución tecnológica

Si bien el capital privado y el equity público tienen dinámicas y características distintas, los profesionales del panel advirtieron que el private equity tiene el desafío de ganarle a una renta variable que ha estado encontrando nuevas alturas periódicamente en los últimos años. Principalmente gracias al efecto de las acciones conocidas como las Siete Magníficas –Alphabet, Amazon, Apple, Meta Platforms, Microsoft, Nvidia y Tesla–, que agrupan a las firmas consideradas como capitanas del auge de la IA.

Entre eso y un ecosistema donde los ciclos de inversión son cada vez más largos, los inversionistas deben buscar formas de acceder a los vectores de crecimiento con precios razonables. “Hay una enorme tendencia de private for longer, especialmente en tecnológicas de alto crecimiento”, dijo Michael Zappert, Partner en TPG, por lo que los LPs deben evaluar bien por dónde acceder a esta categoría.

En ese sentido, en la industria de PE ven una fuente interesante en la aplicación de esta tecnología en las empresas de sus portafolios. Esto, señaló Zappert, puede generar mucho valor, ya que “la IA va a cambiar cada aspecto del trabajo”.

Como es difícil acceder actualmente a las grandes firmas tecnológicas que lideran en este frente, el profesional sí ve más oportunidades en esta oleada de aplicación.

Beslee concordó con la lectura, destacando que es “difícil” no ver la IA como uno de los mayores factores del mercado; mientras que Salvato agregó que, si bien esta tecnología no va a ser necesariamente un gran generador de alfa en la clase de activos, sin duda va a potenciar a las empresas en las que invierten.

Cada vez más diversidad de estructuras

Además de creatividad en captar los vientos a favor de la IA, el contexto actual obliga a los GPs a ser más creativos con la estructuración de los vehículos de inversión, también. “Se trata de ser reflexivo sobre los espacios en los que puedes hacer algo distinto”, en palabras de Zappert; mientras que Salvato hizo énfasis en que no se puede negar la importancia de los managers en la gestión de los activos, dada la mayor sofisticación del entorno en Norteamérica.

Todos los panelistas comentaron sus experiencias aplicando esta mayor flexibilidad, como es el caso de Leonard Green. David Kass, Partner de la gestora, relató que en la compañía han tenido que mantenerse flexibles con la estructuración de los vehículos, cuando los activos son buenos y calzan con la filosofía de inversión de la gestora.

Incluso se pueden buscar avenidas distintas para invertir de forma diversificada en la clase de activos. En el caso de Goldman Sachs, destacaron la estrategia GP Stakes, que invierte en participaciones de gestoras especializadas.

La importancia de la liquidez

En todo caso, los profesionales concuerdan en que la liquidez seguirá siendo una de las variables clave a futuro en el mundo del capital privado. “Hay una enorme presión para la liquidez”, dijo Zappert, especialmente con la fuerte entrada de recursos que registró la clase de activos en 2021. La tendencia, recalcó, que reina en las carteras es hacia tener un mayor nivel de liquidez, no menos.

Por lo mismo, un espacio que se ha abierto con fuerza es el de los fondos secundarios y de los vehículos de continuación, que han generado nuevos espacios de liquidez para las gestoras de PE. La industria está poniendo el foco en el DPI (Distribuited to Paid-In Capital, ratio de distribuciones sobre el capital invertido), comentó Kass, por lo que las distribuciones generan su propia presión sobre la gestión de la cartera. “En algún momento tienes que generar liquidez”, dijo.

Hacia delante, acotó Salvato, los vehículos de continuación “están aquí para quedarse” y “se están volviendo una parte importante del ecosistema”. Eso sí, advirtió, este espacio también tiene un alto nivel de dispersión en resultados.

Las gestoras aumentan el gasto en pruebas de estrés para identificar la exposición a riesgos ocultos

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Casi nueve de cada diez (88%) de los 250 altos ejecutivos de gestoras de fondos de EE.UU., Europa y la región de Asia-Pacífico han aumentado el gasto en pruebas de estrés  en el último año para responder a las condiciones complejas del mercado, según revela el estudio global «The Crowded Trade», realizado por Clearwater Analytics. Como explica la firma, la combinación de tipos de interés al alza, liquidez de mercado restringida e inestabilidad geopolítica está aumentando el riesgo de anomalías de mercado repentinas y desorbitadas, especialmente durante periodos de elevada volatilidad.

Con respecto a reducir el riesgo de pérdidas severas de «cola izquierda» (left-tail) en sus carteras durante los próximos 12 meses, poco menos de la mitad (49%) de los gestores de activos encuestados afirma que empleará modelos cuantitativos de riesgo avanzados o pruebas de esfuerzo para identificar dónde están expuestos al riesgo de mercado. Los gestores de activos también se enfrentan a una creciente preocupación de que las estrategias de diversificación tradicionales puedan ofrecer menos protección durante shocks de mercado, ya que las correlaciones entre clases de activos aumentan en condiciones de tensión.

En respuesta, más de la mitad (54%) de los gestores de activos señala que aumentará su foco en acciones defensivas con menor sensibilidad a los movimientos del mercado y balances sólidos, las cuales históricamente sufren caídas (drawdowns) menos duras. Además, el 56% de los gestores de activos afirma que contratará opciones de venta protectoras (protective puts). Esto implica comprar opciones sobre los principales índices, como el S&P 500, que garantizan una cobertura en caso de que el mercado caiga por debajo de un determinado precio de ejercicio (strike).

Por su parte, más de un tercio (34%) de los encuestados indica que utilizarán productos volátiles como la adquisición de opciones de compra en el índice volátil CBOE, los cuales ganan valor a medidas que las acciones caen, para mitigar pérdidas severas. Poco menos de una cuarta parte (22%) de los participantes en la investigación asignará capital a fondos de riesgo de cola (tail risk funds) en los próximos 12 meses, y un 16% invertirá en activos reales, considerados como activos refugio.

“Los supuestos de riesgo tradicionales están siendo desafiados por una combinación de mayor volatilidad, menor capacidad de balance de los intermediarios financieros (dealers) y una mayor incertidumbre geopolítica. No sorprende que los gestores de activos estén recurriendo a las pruebas de esfuerzo y al modelado de escenarios, ya que buscan un acceso más rápido a datos de inversión precisos y consolidados para evaluar mejor cómo pueden comportarse las carteras durante eventos de cola izquierda y tomar decisiones de gestión de riesgos más informadas”, ha señalado Kirat Singh, presidente de Riesgo y Activos Alternativos en Clearwater Analytics.

El impulso y la resiliencia de la economía respalda a los activos de riesgo

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Foto cedidaPaul Diggle, economista jefe de Aberdeen Investments; Michael Heldman, director de inversiones en renta variable de AllianzGI y Giles Worthington, subdirector de Inversión en Renta Variable, Mediolanum International Funds Limited.

Agotamos los últimos meses de 2026 preguntando a las gestoras internacionales que visión tienen sobre este último trimestre. Los expertos de las firmas coinciden en que vamos hacia un nuevo impulso de la economía, en gran medida gracias a la inteligencia artificial, y a un marco de tipos de interés más altos. En su opinión, esto respalda los activos de riesgo. 

“Tras un periodo de desaceleración a mediados de año, los indicadores económicos apuntan a un cierre de año más sólido para la economía global. Estados Unidos parece encaminarse hacia una nueva aceleración desde una base sólida, Europa continúa superando las expectativas y China podría experimentar un repunte. Al mismo tiempo, la fortaleza de los beneficios empresariales, especialmente en sectores vinculados a la inteligencia artificial, la electrificación y la inversión en infraestructuras, continúa respaldando los fundamentales de los mercados”, apuntan desde AllianzGI.

Por ejemplo, el House View de Aberdeen Investments coincide en que  la economía mundial sigue mostrando resilencia en un momento en el que el aumento de la inflación, y que la subida de los rendimientos de los bonos y los elevados riesgos geopolíticos están haciendo que las oportunidades de inversión sean más selectivas. Aunque mantiene una postura general positiva respecto a la renta variable y otros activos sensibles al crecimiento para los próximos 12 a 18 meses, Aberdeen ha rebajado su confianza en los bonos del Estado y el dólar estadounidense, si bien sigue mostrándose optimista también respecto a esas clases de activos.

Riesgos y desafíos

Los expertos de la gestora consideran que la inflación sigue siendo el principal desafío para los responsables de política monetaria. “Aunque las presiones sobre los precios se han moderado respecto a sus máximos, la inflación energética y la fortaleza de la demanda sugieren que se mantendrá por encima de los objetivos en la mayoría de los mercados desarrollados. Los mercados laborales se están enfriando gradualmente, pero continúan siendo, en términos generales, sólidos. Esto, sin duda, contribuye a sostener el consumo y la actividad económica”, añaden desde AllianzGI.

Desde Aberdeen Investments coinciden en que no hay forma de evitar los riesgos. Al analizar los riesgos extremos relacionados con la geopolítica, la inteligencia artificial y el mercado de bonos, Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen Investments, afirma: “Los riesgos extremos derivados de la geopolítica, la inteligencia artificial y el mercado de bonos son significativos. Un empeoramiento del entorno geopolítico podría empujar el precio del petróleo por encima de los 120 dólares el barril, desencadenar una gran crisis de estanflación y provocar una caída simultánea de las acciones y los bonos. Las recientes presiones en el mercado de bonos también podrían intensificarse considerablemente”. 

Según su visión, la IA supone un riesgo doble igualmente importante. “Hemos elaborado modelos de escenarios en los que la inversión se desploma y las empresas tecnológicas de gran capitalización sufren una corrección brusca, así como uno en el que los beneficios de la IA se materializan antes de lo esperado, lo que eleva el crecimiento potencial de EE.UU. por encima del 3%, reduce los costes laborales unitarios y respalda un nuevo repunte de la bolsa. En conjunto, el entorno de riesgo apunta a una mayor volatilidad estructural de la inflación y a un mayor número de periodos de correlación positiva entre la renta fija y la renta variable”, matiza Dieggle.

Oportunidades de inversión en renta variable

Ante este contexto, las gestoras internacionales consideran que los activos de riesgos cuentan con un buen respaldo. Teniendo en cuenta esa doble cara de la IA, Michael Heldman, director de inversiones en renta variable de AllianzGI, explica: “La oportunidad de inversión vinculada a la inteligencia artificial se está ampliando más allá de los semiconductores para abarcar también las infraestructuras necesarias para su despliegue. La creciente demanda de interconexiones ópticas, materiales avanzados y sistemas de energía está generando nuevas oportunidades, mientras que la electrificación sigue beneficiándose de la expansión de los centros de datos y del gasto en infraestructuras”.

Para Heldman, en Asia, los inversores pueden encontrar oportunidades entre los proveedores de hardware, en el ecosistema de inteligencia artificial de China y en la historia de crecimiento impulsada por el consumo en India, mientras que Japón continúa beneficiándose de las políticas favorables al crecimiento y de las reformas de gobierno corporativo. “Más allá de la inteligencia artificial, las compañías de estilo value ofrecen una vía atractiva para diversificar las carteras, gracias a unas valoraciones interesantes y una exposición sectorial diferenciada que puede actuar como contrapeso frente a las posiciones más concurridas en estrategias de crecimiento y momentum”, añade. 

Desde Aberdeen, Diggle mantiene una visión positiva respecto a las acciones de los mercados emergentes y reconoce una ligera preferencia por ellas frente a los mercados desarrollados. “El sólido crecimiento de los beneficios, las valoraciones atractivas y la recuperación de la demanda de los inversores siguen respaldando las perspectivas de los mercados emergentes. Aunque las recientes subidas han estado impulsadas en gran medida por las empresas tecnológicas de Corea y Taiwán, Aberdeen espera que, con el tiempo, el impulso se extienda a otros segmentos del mercado”, argumenta. 

Por último, Giles Worthington, subdirector de Inversión en Renta Variable, Mediolanum International Funds Limited, defiende que la renta variable global encara el último trimestre de 2026 tras haber escalado un muro de preocupaciones que no deja de crecer. En su opinión, los beneficios empresariales han aguantado, pero en la última parte del año la historia tendrá menos que ver con los beneficios y más con tres precios: el precio del dinero, el precio del petróleo y el precio de la paz. 

“Mantenemos una visión constructiva, pero selectiva. Preferimos compañías de calidad, con balances sólidos y poder de fijación de precios, que no dependan del crédito barato, y seguimos viendo margen para que Europa y los mercados emergentes reduzcan parte de la brecha con EE.UU., donde mantenemos una posición neutral frente al índice de referencia, dado el posicionamiento saturado y las valoraciones exigentes. En un trimestre en el que los bonos marcan la pauta, la disciplina en valoración importa más que el momentum”, explica.

Por qué Janus Henderson mantiene una visión muy positiva sobre la inversión en CLOs

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¿Puede demostrarse con datos empíricos que un esfuerzo conlleva una recompensa? En el caso de Janus Henderson, la respuesta es sí: la firma lleva varios años dedicando grandes cantidades de recursos para educar a clientes e inversores sobre las ventajas de la inversión en CLOs y ETFs de CLOs. Los resultados están a la vista, tal y como desglosa John Kerschner, Global Head of Securitised Products y gestor: actualmente Janus Henderson gestiona el mayor ETF activo de CLOs del mundo, con ticker JAAA. En solo un año el patrimonio de este vehículo se ha incrementado un 24 %, hasta los 31.000 millones de dólares en activos bajo gestión, y subiendo. En palabras de Kerschner, “es una máquina de hacer dinero, crece a un ritmo de alrededor de unos 800 millones de dólares al mes”.

En el último año, la compañía también ha desarrollado con éxito el ETF JBBB, que invierte en CLOs con rating BBB y ya cuenta con un patrimonio de 1.500 millones de dólares. “Me sorprende gratamente del JBBB que sigue creciendo simplemente porque ha habido volatilidad en el mercado”, observa el experto. Este año se ha incorporado a la gama el ETF JA, que invierte en CLOs con rating A, enfocado a compañías de seguros, y que de momento lleva captados 130 millones. “Tenemos mucho margen para crecer incluso aunque nuestros productos actuales sean relativamente grandes. Todavía hay mucho dinero que podría dirigirse a CLOs, particularmente en el segmento AAA”, añade.

En conjunto, el mercado de ETFs de CLOs sigue creciendo, con 55 vehículos en oferta y subiendo. La cuota de Janus Henderson en este segmento es del 60 %, y las previsiones que maneja la firma apuntan a que la franquicia de CLOs podría alcanzar los 100.000 millones de dólares. “Soy muy alcista con esto”, corrobora Kerschner.

Janus Henderson también ha dedicado los últimos dos años a integrar en su equipo a los expertos en ETF de Tabula tras la adquisición, como parte de los esfuerzos de Janus Henderson por ampliar su presencia geográfica.

Dentro de la propuesta UCITS de Janus forman parte los ETFs JCL0 – con unos 600 millones de dólares en activos bajo gestión- y el JAAA UCITS, con unos 480 millones de dólares. La incorporación más reciente es el IGCLO, con 84 millones de dólares.

La entrevista con Kerschner tuvo lugar en el marco del primer Janus Henderson Investment Summit celebrado en Roma, que ha sido asimismo el tercer viaje del experto a Europa. Kerschner admite estar muy centrado en los mercados europeos y trabajando codo con codo con los equipos de distribución de Janus sobre el terreno para seguir impulsando la gama de CLOs de la firma. “Pensamos que el contexto (para dar a conocer la gama de ETFs de CLOs) en Europa es parecido al que teníamos en EE.UU. hace tres años. Hoy, tanto JAAA como JBBB son bien conocidos en EE.UU.”, detalla el experto.

¿Cómo están implementando los inversores institucionales estas estrategias en sus carteras?

Creo que muchos inversores institucionales están analizando el entorno actual y preguntándose dónde se encuentra el valor relativo. Muchos pensaban que 2026 sería el año para posicionarse en el extremo largo de la curva de rendimientos y aumentar la duración, pero, evidentemente, no ha sido así.

Al mismo tiempo, el entorno global se ha vuelto más complejo por factores como la situación en Medio Oriente, los aranceles, los problemas en las cadenas de suministro o la inflación. Por eso, creo que los inversores tienen ciertas dudas sobre cómo posicionarse en renta fija y se preguntan dónde pueden obtener rendimientos sin sacrificar liquidez ni asumir un riesgo elevado de pérdidas si los tipos de interés siguen subiendo. Considero que los CLOs pueden ofrecer esa combinación en las carteras institucionales.

¿Están prestando más atención a las compañías de seguros como potenciales nuevos inversores en CLOs?

El entorno regulatorio para las aseguradoras está volviéndose más favorable, con cambios que entrarán en vigor a comienzos de 2027. Creemos que muchas aseguradoras aumentarán sus inversiones en CLOs, ya que los requerimientos de capital serán menores, especialmente para los tramos con calificación A o superior.

Estamos viendo cómo las compañías de seguros están vendiendo posiciones con calificación BBB para invertir en tramos con calificaciones A, AA y AAA. Creemos que esta tendencia continuará.

¿Están considerando lanzar nuevos instrumentos con una calificación inferior al grado de inversión?

Nos gustaría poder ofrecer productos a lo largo de toda la estructura de capital. Evidentemente, todavía no contamos con un producto con calificación BB. Estamos trabajando en ello y existen distintas maneras de hacerlo: podríamos lanzar una nueva estrategia, adquirir una compañía o asociarnos con otra entidad.

¿Por qué no lanzarlo directamente?

Queremos asegurarnos de utilizar el capital de nuestra firma de la manera más eficiente posible, especialmente ahora que somos una compañía privada.

Los CLOs han ganado popularidad durante el último año y varias gestoras han lanzado ETF y fondos en este segmento. ¿Cómo está afectando este flujo de capital a la clase de activos?

El mercado de CLOs es un mercado de 1,3 billones de dólares, es tan grande que estas entradas de capital no están teniendo un efecto drástico. Se necesitaría una cantidad considerable de dinero nuevo para provocar cambios significativos en los diferenciales. Pienso que el efecto principal es que estas entradas mejoran los factores técnicos del mercado y evitan que los diferenciales se amplíen de forma considerable.

Sin embargo, la cuestión fundamental es que los CLOs no forman parte de los índices de referencia. Existe una enorme cantidad de capital invertido de forma pasiva que se destina automáticamente al crédito corporativo IG, a MBS e incluso, en cierta medida, a high yield. Muchos fondos reciben nuevas inversiones que deben colocar en esos mercados, lo que provoca un estrechamiento de los diferenciales.

Con el tiempo, sí creo que se reducirá la ventaja en términos de diferencial o rendimiento que ofrecen los CLOs frente al crédito corporativo con grado de inversión. No obstante, este proceso llevará muchos años, porque se trata de un mercado muy grande que continúa creciendo a un ritmo bastante acelerado.

¿Cuáles son las principales diferencias entre los mercados de CLOs de Estados Unidos y Europa?

Si analizamos los sectores económicos de los préstamos apalancados que sirven de respaldo a los CLOs, existen algunas diferencias, aunque se explican principalmente por la composición de las economías de ambas regiones. Estados Unidos, por ejemplo, tiene una mayor exposición al sector tecnológico, mientras que Europa presenta una mayor presencia de los sectores de salud y servicios empresariales.

¿Cuál será el principal catalizador para el crecimiento de este mercado en los próximos años?

Los inversores tienden a mirar al pasado reciente y a tomar decisiones basándose en lo que ha ocurrido. Por eso, creo que el hecho de que las decisiones de los bancos centrales, especialmente de la Fed, hayan sido muy distintas de lo que se esperaba está influyendo en el mercado. Al mismo tiempo, los inversores empiezan a cuestionarse las perspectivas de inflación y a preocuparse por la situación en Medio Oriente, los aranceles, el comercio internacional y otros factores.

¿Cuáles son los principales riesgos en este entorno?

A menudo me preguntan por qué los CLOs parecen demasiado buenos para ser verdad. Ofrecen menor volatilidad, mayores rendimientos y bastante liquidez, además de comisiones bajas en el caso de los ETF. Por eso, la pregunta es: ¿en qué circunstancias podrían dejar de funcionar bien?

El principal escenario sería una desaceleración económica global o una recesión mundial, o una situación similar a la de la pandemia de COVID-19, en la que los rendimientos de los bonos de mayor duración volvieran a caer hasta el 1%. No es el escenario central de nadie, pero, si ocurriera, los CLOs podrían registrar un desempeño aceptable. Un bono del Tesoro estadounidense a diez años podría generar una rentabilidad del 15%, frente a un rendimiento de alrededor del 4% o el 5% para un CLO.

En la mayoría de los entornos, los CLOs ofrecen un mejor desempeño, especialmente en términos de rentabilidad ajustada al riesgo. Sin embargo, si se necesita protección frente a una caída pronunciada del mercado o una dislocación financiera, los bonos del Tesoro de larga duración o, posiblemente, los MBS pueden ser una alternativa más adecuada.