Foto cedidaJonathan Schuman, Head of International en Thornburg.
Thornburg Investment Management ha anunciado la ampliación de su acuerdo de colaboración con Capital Strategies Partners para incluir la distribución de sus estrategias de inversión en España, Portugal y Andorra. Según explican, esta extensión de esta alianza se produce tras la positiva evolución de la relación entre ambas entidades en Italia y Oriente Medio, y responde al creciente interés de los inversores profesionales por estrategias de gestión activa capaces de generar resultados consistentes a largo plazo en un entorno de mercado cada vez más complejo.
En virtud del acuerdo, Capital Strategies será responsable de apoyar la distribución de la gama de fondos UCITS de Thornburg entre inversores institucionales, firmas de banca privada, gestores patrimoniales e intermediarios financieros de la región ibérica. “Estamos encantados de ampliar nuestra colaboración con Capital Strategies. Su profundo conocimiento de los mercados locales y la solidez de sus relaciones con los clientes complementan nuestras capacidades de inversión diferenciadas y nuestro enfoque a largo plazo, permitiéndonos atender mejor las necesidades de los inversores profesionales de la región”, afirmó Jonathan Schuman, responsable de Negocio Internacional de Thornburg.
La firma considera que España, Portugal y Andorra se han consolidado como mercados estratégicos para las gestoras internacionales, impulsados por la creciente demanda de diversificación, la evolución de las necesidades de los clientes y la búsqueda de soluciones capaces de adaptarse a distintos entornos económicos y financieros. Según destaca Cristina Rubio, representante de Capital Strategies Partners, “la ampliación de nuestra relación con Thornburg nos permitirá acercar sus estrategias de inversión de alta convicción a un grupo más amplio de clientes. Consideramos que su filosofía, basada en el análisis fundamental y una visión de largo plazo, encaja plenamente con las necesidades actuales de los inversores de la región”.
La plataforma UCITS de Thornburg ofrece una gama especializada de estrategias de renta variable global y renta fija internacional diseñadas para proporcionar diversificación y resiliencia a lo largo de los diferentes ciclos de mercado. Su proceso de inversión combina una profunda investigación fundamental bottom up con una visión generalista de los mercados, poniendo el foco en la disciplina de valoración, la gestión del riesgo y la creación de valor a largo plazo. La expansión en Iberia se enmarca dentro de la estrategia de crecimiento internacional de Thornburg, que en los últimos años ha reforzado su presencia fuera de Estados Unidos mediante la apertura de una oficina en Londres y el desarrollo de nuevas alianzas de distribución en Europa y Oriente Medio.
VanEck ha anunciado el lanzamiento de VanEck Electrification and Power Infrastructure UCITS ETF, un fondo centrado en la expansión global de las redes eléctricas, el almacenamiento de energía y la infraestructura energética. Según explica la gestora, el ETF invierte globalmente en empresas de toda la cadena de valor de la electrificación: baterías y almacenamiento de energía, electrificación industrial y gestión energética, infraestructura y conectividad de redes, así como empresas de servicios públicos y productores independientes de energía.
“La electrificación está destinada a convertirse en uno de los temas de infraestructura e inversión más importantes de los próximos años. La demanda mundial de electricidad está aumentando impulsada por los centros de datos, la inteligencia artificial, la movilidad eléctrica y la electrificación de los procesos industriales. Por ello, una infraestructura energética moderna constituye una ventaja competitiva clave y un factor fundamental para la prosperidad a largo plazo”, explica Martijn Rozemuller, CEO de VanEck Europe.Sin embargo, puntualiza que el crecimiento de la demanda eléctrica se enfrenta a redes obsoletas y una importante necesidad de modernización, lo que puede derivar en elevados costes energéticos para consumidores y empresas.
Frente a este escenario, la gestora considera que las inversiones en infraestructura energética podrían multiplicarse en los próximos años. En palabras de Alessandro Valentino, Product Manager de VanEck, se espera que la inversión mundial en redes eléctricas supere los 1,5 billones de dólares anuales hasta la década de 2050, muy por encima de los 533.000 millones de dólares que se invierten actualmente cada año.
“Esto podría convertir al sector en una de las mayores oportunidades de inversión de las próximas décadas, porque sin redes eléctricas, almacenamiento, gestión energética, tecnología de control industrial y estructuras de suministro resilientes, no será posible satisfacer el aumento de la demanda de electricidad. Nuestro ETF se centra específicamente en las empresas que proporcionan esta infraestructura”, añade Valentino.
Desde la gestora defienden que con el nuevo VanEck Electrification and Power Infrastructure UCITS ETF, VanEck ofrece a los inversores una exposición diversificada a empresas que impulsan la expansión y transformación de la infraestructura energética mundial. El ETF replica el índice MarketVector Electrification Index. Según explican, en principio, para ser incluidas en el índice, las empresas deben generar al menos el 50% de sus ingresos en uno o varios de estos sectores. Actualmente, el índice incluye 25 empresas, con una ponderación máxima del 8% por compañía. El índice no ha sido diseñado deliberadamente como un índice de energía limpia y quedan excluidas las empresas que obtengan el 50% o más de sus ingresos de a generación, transmisión o distribución de electricidad procedente de fuentes renovables.
La tarea a la que se enfrentarán los bancos centrales en los próximos meses no será fácil. A una semana de una nueva ronda de reuniones, los expertos señalan que, por un lado, los riesgos de inflación están aumentando y, por otro, las previsiones de crecimiento siguen revisándose a la baja. El mercado espera subidas de tipos de interés en Europa y EE.UU.; sin embargo, las dudas sobre la temporalidad de la reapertura del Estrecho de Ormuz añaden escepticismo sobre estas subidas.
Lo que está claro es que los mercados se están viendo impulsados por los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y los acontecimientos geopolíticos, con las tensiones entre EE.UU. e Irán añadiendo volatilidad. “La renta fija repuntó, ya que la moderación de la inflación y las señales del banco central reforzaron unas perspectivas de política monetaria más cautelosas. La renta variable se mantuvo resistente, respaldada por unos sólidos resultados empresariales, especialmente en el sector tecnológico. El dólar estadounidense se mantuvo firme gracias a una postura relativamente restrictiva de la Reserva Federal (Fed), mientras que los datos europeos más débiles lastraron al euro. En general, las expectativas sobre los tipos de interés siguen dominando el rendimiento de los distintos activos”, explican desde Union Bancaire Privée (UBP).
El peso de Ormuz e Irán
En opinión de Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en J. Safra Sarasin Sustainable AM, los tipos de interés han mostrado una correlación muy estrecha con los precios del petróleo. “Cuanto más tiempo permanezcan elevados los precios del crudo, mayor será la probabilidad de que aparezcan efectos de segunda ronda. Este es precisamente el escenario que los bancos centrales quieren evitar, y su mensaje ha sido claramente restrictivo (hawkish) desde el inicio del conflicto. De hecho, han tenido éxito: las expectativas de inflación implícitas en el mercado se mantienen bien afianzadas, especialmente en los tramos largos”, explica.
Este escenario implica que gran parte del repunte de las rentabilidades de la deuda refleja un aumento de los tipos reales. Según el análisis de Olszyna-Marzys, si el resto de factores permanecen constantes, este incremento supone un endurecimiento de las condiciones financieras. En consecuencia, pesará sobre el crecimiento y el mercado laboral, además del impacto directo de unos precios energéticos más altos. “Los bancos centrales se enfrentan a un delicado ejercicio de equilibrio: si no actúan con suficiente contundencia, las expectativas de inflación podrían repuntar, pero, si toman medidas excesivas, la economía podría desacelerarse más de lo necesario”, advierte el experto de J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Para Olszyna-Marzys, las expectativas implícitas de subidas de tipos son excesivas, especialmente teniendo en cuenta que el mercado descuenta tres subidas por parte del BCE antes de que termine el año. “En consecuencia, esperamos cierta bajada de los rendimientos una vez que los precios energéticos retrocedan. Esta caída probablemente llegará tras algún tipo de acuerdo entre EE.UU. e Irán”, reconoce.
Visión de conjunto
Ante este contexto, ¿qué podemos esperar que hagan los principales bancos centrales? Para François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management, desde un punto de vista objetivo, podría decirse que los datos actuales de EE.UU. respaldan la necesidad de subir los tipos de interés a corto plazo. “En nuestra opinión, los riesgos parecen mayores, hoy en día, en los tipos de interés estadounidenses que en los de la zona euro, lo que, en última instancia, podría respaldar una mayor apreciación del dólar estadounidense frente al euro. Naturalmente, mucho dependerá de la evolución del conflicto con Irán y de los precios de las materias primas. Pero, sin una mejora significativa en los próximos meses, la tarea del Sr. Warsh parece especialmente difícil”, apunta Rimeu.
David Rees, director de Economía Global de Schroders, coincide en que una resolución rápida y duradera del conflicto en Oriente Medio eliminaría importantes riesgos extremos, pero el daño ya causado por el encarecimiento de las materias primas y las disrupciones en las cadenas de suministro parece haber desplazado a la economía mundial hacia una dirección estanflacionaria que, al parecer, los mercados no han descontado por completo.
“Dudamos que el crecimiento vaya a ser lo suficientemente resistente como para obligar a los bancos centrales de Europa y del Reino Unido, que han adoptado un tono duro, a subir los tipos de interés. Por la misma razón, también parece poco probable que se materialicen las bajadas de tipos que el mercado esperaba este año en Estados Unidos”, argumenta Rees.
Respecto a Asia, Rees señala que Japón debería verse respaldado por el estímulo fiscal y el sólido crecimiento de los salarios. “Esto, junto con unos mayores costes energéticos y una moneda más débil, mantendrá la inflación por encima del objetivo. Como resultado, es probable que el Banco de Japón siga avanzando con una normalización gradual de la política”, apunta. Y destaca que el optimismo sobre el crecimiento y las presiones emergentes sobre los precios han alimentado la esperanza de que la economía china salga por fin de tres años de deflación. “China podría exportar presiones de precios por el lado de la oferta y añadir recorrido al alza a la inflación mundial de bienes, pero el persistente desplome del sector inmobiliario hace pensar que las esperanzas de una reflación interna sostenida acabarán frustrándose. El contexto macro ya ha empezado a pesar de nuevo sobre las bolsas y, con el tiempo, podría frenar también la apreciación del renminbi”, añade.
El creciente nivel de sofisticación en las inversiones está contribuyendo a un aumento del apetito por el riesgo en las family offices, así como a un mayor interés por los activos alternativos, según una nueva investigación global de Ocorian, proveedor especializado de servicios para personas de alto patrimonio, family offices, instituciones financieras, gestores de activos y empresas. En concreto, el 76% considera que la mayor sofisticación de las family offices está llevando a que más empleados participen en operaciones más complejas y a que se refuerce la infraestructura operativa.
Esto está contribuyendo a un aumento del apetito por el riesgo: alrededor del 66% de los encuestados afirman que el apetito por el riesgo de su organización aumentará en los próximos 12 meses, según el estudio de Ocorian realizado entre miembros de familias, altos empleados de family offices e intermediarios que gestionan un patrimonio total de 68.260 millones de dólares. Solo el 7% cree que su apetito por el riesgo disminuirá, mientras que el 27% considera que se mantendrá igual.
Las acciones europeas, las acciones de mercados emergentes y el capital privado son las clases de activos en las que los gestores de fondos de family offices prevén aumentar sus asignaciones en los próximos 12 meses.
También crece el interés por incrementar la exposición de las family offices a los activos alternativos —una tendencia a largo plazo con la que todos los encuestados estuvieron de acuerdo—. El 65% afirma que el Reino Unido lidera esta tendencia, según la ubicación de los activos o de las propias family offices. Más de la mitad (54%) señalan Oriente Medio, mientras que el 48% destacan la Unión Europea. Aproximadamente un tercio (31%) menciona África y solo el 24% las Américas.
El estudio, realizado en 13 países o territorios —entre ellos Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Suiza, Hong Kong, Sudáfrica, Arabia Saudí, Mauricio y Bahréin—, revela que el aumento de la regulación en torno a los activos más arriesgados y especializados es la principal causa del mayor apetito por el riesgo, incluso por encima de las propias perspectivas de inversión.
Aproximadamente tres cuartas partes (73%) mencionan la mejora de la regulación como un factor clave, mientras que el 60% destaca el aumento de la transparencia. Solo la mitad (53%) considera que los mercados están listos para recuperarse, y el 39% cree que las family offices han mantenido demasiada liquidez durante demasiado tiempo.
No obstante, existe una clara necesidad de apoyo regulatorio: solo uno de cada seis encuestados (16%) cree que su organización está en una posición sólida para cumplir con las crecientes exigencias regulatorias en un contexto de mayor complejidad, mientras que el 56% se considera “bastante preparado”. Más de una cuarta parte (27%) cree que su capacidad para cumplir con los requisitos regulatorios es simplemente promedio.
Esa transformación es especialmente visible en mercados como Singapur, donde los programas de incentivos fiscales para single family offices bajo las Secciones 13O y 13U de la Ley del Impuesto sobre la Renta exigen la contratación de al menos dos o tres profesionales de inversión para poder acogerse a dichos beneficios. Estas condiciones fomentan la expansión de los equipos, el fortalecimiento de la experiencia en inversión y la mejora de la infraestructura operativa en línea con estrategias cada vez más sofisticadas.
“Las family offices han reforzado significativamente sus operaciones en los últimos años, contratando más personal y mejorando sus infraestructuras a medida que se convierten en organizaciones más sofisticadas que realizan operaciones cada vez más complejas. En Singapur, esta tendencia se ve impulsada por los incentivos fiscales del gobierno para las single family offices, que exigen la contratación de varios profesionales de inversión como requisito para beneficiarse de los incentivos. Estas políticas no solo fomentan una mayor profesionalización, sino que también garantizan que las family offices dispongan del conocimiento interno necesario para gestionar inversiones cada vez más sofisticadas”, comentó Andrew Ho, Director Regional de Clientes Privados en Asia-Pacífico de Ocorian.
Además, añadió: “Las mejoras en la regulación de los activos más arriesgados son un factor clave en esta transformación, pero, al mismo tiempo, las family offices reconocen que necesitan un mayor apoyo regulatorio para aprovechar plenamente las oportunidades disponibles».
Foto cedidaMercedes Garay, Business Development Support Executive de Jupiter AM para Iberia.
Jupiter AM refuerza su oficina de Iberia con la incorporación de Mercedes Garay como Business Development Support Executive. Garay es una profesional de la inversión con una sólida trayectoria en asesoramiento a clientes institucionales, servicios analíticos personalizados y diagnósticos de carteras, así como en supervisión de productos.
Inició su carrera en Allfunds en 2007, asumiendo progresivamente puestos de mayor responsabilidad dentro de la división de Investment Solutions y de Digital Solutions, así como gestionando relaciones con clientes globales. Mercedes es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF y cuenta con la certificación European Financial Advisor (EFA) desde 2008. Asimismo, completó en 2010 un programa especializado en renta fija —deuda soberana y corporativa— en el IEB.
Mercedes se incorpora como Business Development Support Executive para Jupiter AM en Iberia, y trabajará en estrecha colaboración con el equipo de la gestora en este mercado, liderado por Susana García, Head of Business Development de la gestora en Iberia, quién reporta directamente a William López como responsable de Europa y Latam. El equipo de Iberia está también formado por Adela Cervera, Business Development Manager, y Jacobo Marín Mato como Business Development Director. Asimismo, el equipo en la región cuenta con el apoyo desde Londres de Julián Dipp, Marketing Manager para Iberia y Latinoamérica, así como con la colaboración de Santiago Mata, Business Development Director para Latinoamérica, quién está basado en Madrid.
Décimo aniversario de Jupiter AM en Iberia
Jupiter Asset Management celebra en 2026 el décimo aniversario de la apertura de su oficina en Iberia. Desde su llegada a este mercado, en 2014, Iberia se ha consolidado como una región clave en la estrategia global de la gestora. Durante esta trayectoria de crecimiento, el equipo de Jupiter AM Iberia ha difundido la filosofía high conviction de la gestora y construido una sólida reputación entre los inversores españoles y portugueses como gestora de gestión activa con enfoque de alta convicción.
En estos diez años, el interés de los inversores en Iberia ha evolucionado de forma significativa. En este contexto de transformación estructural de los mercados, Jupiter Asset Management ha mantenido un compromiso firme y constante con Iberia, acompañando a sus clientes a lo largo de los distintos ciclos con una propuesta basada en la cercanía al inversor y en la capacidad de trasladar al mercado ibérico las capacidades globales de la gestora con coherencia y continuidad. Todo ello sustentado en una gestión activa real, de alta convicción y en el pensamiento independiente.
Foto cedidaJorge Avalos Carpinteyro, CEO de Fibra MTY
Dando lo que describen como un paso histórico en su crecimiento, la Fibra Mty –el primer fideicomiso de inversión en bienes raíces administrado y asesorado 100% internamente en México– anunció la compra exitosa de la Fibra Macquarie.
Según detallaron a través de un comunicado, se cumplieron exitosamente todas las condiciones necesarias para concluir su oferta pública de adquisición por los CBFIs del vehículo, alcanzando una aceptación superior al 80% de los certificados en circulación.
La operación, aseguraron, refleja la confianza de inversionistas y participantes del mercado en la visión, estrategia y modelo de gobierno corporativo de la compañía, además de representar un hito en la historia de la Fibra compradora y dar inicio a una nueva etapa de crecimiento para el fideicomiso, liderado por el CEO Jorge Avalos Carpinteyro.
Como resultado de esta transacción –y con base en la información pública correspondiente al primer trimestre de 2026 de ambas compañías–, los activos totales consolidados de Fibra Mty incrementarán a aproximadamente 6.500 millones de dólares, consolidando una de las plataformas inmobiliarias más grandes y relevantes del mercado mexicano.
Asimismo, considerando únicamente los CBFIs de los tenedores que aceptaron la oferta, el valor de la transacción asciende a aproximadamente a 1.700 millones de dólares, convirtiéndose en una de las operaciones más relevantes realizadas en el mercado público inmobiliario mexicano.
La integración de ambos portafolios permitirá consolidar una plataforma inmobiliaria de mayor escala, detallaron, con una presencia reforzada en el sector industrial y una base más sólida para continuar generando valor para inversionistas, clientes y demás grupos de interés.
Fibra Mty también destacó que el nivel de aceptación alcanzado permitirá llevar a cabo una transición ordenada y eficiente, trabajando de manera coordinada con el equipo de Fibra Macquarie para asegurar la continuidad operativa y capturar los beneficios estratégicos de la combinación.
“Este resultado confirma la confianza del mercado en nuestra visión de largo plazo y fortalece nuestra capacidad para seguir construyendo una de las plataformas inmobiliarias más relevantes de México”, señaló la compañía en su nota de prensa.
Con cifras al cierre de 2025, la Fibra Mty está compuesto por 118 propiedades en su portafolio, incluyendo 95 para uso industrial, 17 para uso de oficinas y seis para uso comercial.
Con el objetivo trazado de estimular la economía local y generar un clima de negocios más amigable en Chile, el gobierno liderado por José Antonio Kast está impulsando el proyecto de megarreforma económica bautizado como Plan de Reconstrucción Nacional. Y un apartado en particular ofrece una oportunidad para inversionistas de alto patrimonio: la iniciativa de eliminar el impuesto a la ganancia de capital generada por la venta de activos locales con presencia bursátil.
El texto busca reincorporar el régimen de ingreso no renta para la ganancia obtenida en la venta en bolsa –entre otros mecanismos– de acciones, fondos mutuos y de inversión con alta presencia bursátil ajustada. Esto eliminaría el impuesto vigente, de 10%, asociado al artículo 107 de la Ley sobre Impuestos a la Renta (LIR).
Esto daría pie atrás al tributo creado en 2022, que en su momento fue controversial, dado su potencial impacto en el mercado de capitales local.
Antes del 2 de septiembre de ese año, este tipo de ganancias –generadas por la enajenación de activos financieros que cumplen con ciertas características– no pagaban impuestos. Sin embargo, el gobierno, liderado entonces por el expresidente Sebastián Piñera, decidió gravar la actividad, dejando esa tasa fija en los activos con beneficio 107 LIR.
En el caso de que se elimine este fenómeno, desde la industria de gestión patrimonial auguran que tendría un efecto positivo para los altos patrimonios locales. “Los inversionistas locales de alto patrimonio se verían beneficiados de forma directa debido a la naturaleza de sus inversiones y la estructura del beneficio”, explica a Funds Society el gerente general de SP Capital MFO, Patricio Parra.
Si se cumplen las intenciones del gobierno con su megarreforma –que actualmente se está tramitando en el Senado chileno–, la eliminación de este impuesto generaría un aumento en la rentabilidad neta. “En carteras de gran volumen, ese 10% de ahorro directo se traduce en montos significativos que quedan inmediatamente disponibles para reinversión”, comenta Parra.
Buenas noticias para altos patrimonios
Para los contribuyentes en los tramos más altos del Impuesto Global Complementario, que tienen tasas marginales de hasta 40%, acota, “obtener rentas no afectas a impuesto mediante la bolsa es una de las estrategias de optimización patrimonial más eficientes y atractivas”.
Desde Grey Capital, el socio fundador y gerente general, Nicolás Bacarreza, recalca que el beneficio central es operativo, ya que “elimina el costo de fricción tributaria que hoy mantiene congelado al ahorro local”. Para el profesional, este impuesto de 10% actuó estos años como un “desincentivo artificial, obligando a los portafolios que se gestionan bajo estructuras de largo plazo —como el APV— a quedarse estáticos para evitar el devengo impositivo en cada rebalanceo”.
Con un retorno al régimen de ingreso no renta en estas operaciones, explica, los asesores financieros pueden volver a reportfoliar, rotar activos y tomar utilidades bajo criterios puramente técnicos y de mercado, “sin un freno impositivo que castigue el interés compuesto del ahorro patrimonial y previsional dentro del país”.
En esa línea, también se espera que la medida aumente el atractivo de invertir en activos locales, en un momento en que los mercados domésticos han visto una reducción relevante de liquidez en los últimos años, por una variedad de factores. “En la práctica, reduce el costo tributario de invertir localmente, mejora el retorno después de impuestos y puede hacer más atractivo mantener parte del patrimonio en instrumentos domiciliados en Chile”, acota Fernando Suárez, senior portfolio manager de la plataforma de inversiones Fintual.
La firma ya había apostado por esta arista de la ley tributaria para impulsar una seguidilla de fondos que se acogen al beneficio del actual artículo 107 LIR, que permiten a los aportantes con ingresos por sobre los 3,5 millones de pesos (en torno a 3.900 dólares) mensuales aprovechar esa tasa de 10% como punto de eficiencia tributaria.
Atractivo de inversiones locales
Han pasado varias cosas que han afectado la liquidez de los mercados locales, incluyendo una sequía de IPOs que se ha extendido desde 2019 –cuando fue el debut bursátil de Cencosud Shopping, el brazo de centros comerciales del grupo Cencosud– en la bolsa chilena y los retiros parciales de fondos de pensiones, que extrajeron cerca de 46.000 millones de dólares del sistema. Sin embargo, desde la industria de gestión patrimonial aseguran que el impuesto asociado al artículo 107 LIR jugó un rol clave en la pérdida de liquidez de los mercados locales.
“Tras la aplicación del impuesto del 10% en 2022, el mercado bursátil chileno experimentó una fuerte caída en los montos transados diarios. El eliminar este impuesto busca reactivar el volumen de transacciones, haciendo que las acciones chilenas vuelvan a ser competitivas frente a otros mercados de la región”, recalca Parra, de SP Capital MFO.
Además, agrega, esto se convertiría en un incentivo a la apertura de nuevas compañías, ya que un mercado más líquido y dinámico genera un entorno más propicio para el fondeo corporativo.
El diagnóstico general es que el cambio de 2022 fue un error, haciendo eco de las críticas que levantó la medida en su momento. Desde la industria acusan que el impuesto ni siquiera recaudó lo que se pensaba. “Los datos demostraron que este impuesto fue un error de diseño técnico”, señala Bacarreza, de Grey, considerando que el Fisco recaudó cerca de 8 millones de dólares, frente a los 90 millones de dólares anuales que se anticipaban. “El costo en liquidez superó con creces el beneficio fiscal”, subraya.
En esa línea, el ejecutivo enfatiza en que un aumento en la liquidez del mercado diversifica las opciones de financiamiento de la economía en general, disminuyendo la dependencia de las compañías nacionales del crédito bancario tradicional. “Reactivar esta llave del financiamiento interno impulsa directamente la inversión en proyectos reales, empujando el crecimiento y el empleo desde nuestra propia arquitectura financiera”, comenta.
La Copa del Mundo de 2026 no sólo será la edición más grande en la historia del futbol. También podría convertirse en uno de los mayores eventos de monetización deportiva jamás registrados.
Con 48 selecciones participantes, 104 partidos y una organización compartida entre México, Estados Unidos y Canadá, el torneo representa una expansión sin precedentes del producto futbolístico global. Pero detrás del espectáculo deportivo se encuentra una historia igualmente relevante para inversionistas, plataformas tecnológicas, operadores de apuestas y empresas de medios: la creación de un ecosistema con más audiencias, más datos y más oportunidades de monetización.
La FIFA estima ingresos por 8.911 millones de dólares durante 2026, una cifra récord impulsada principalmente por los derechos de transmisión, hospitalidad, venta de boletos y acuerdos comerciales. Solamente los derechos televisivos aportarán cerca de 3.925 millones de dólares, equivalentes al 44% de los ingresos previstos, mientras que la hospitalidad y las entradas representarán otro 34%.
La magnitud económica supera ampliamente los aproximadamente 7.500 millones de dólares generados por Qatar 2022 y refleja cómo el futbol se ha convertido en una plataforma global de entretenimiento y consumo digital.
Más partidos, más apuestas
La expansión del torneo implica un incremento sustancial en las oportunidades de negocio para la industria de las apuestas deportivas.
Los 104 encuentros representan un aumento de más de 60% respecto de los 64 partidos que se disputaron en el formato tradicional. Cada encuentro genera cientos de mercados posibles, desde el resultado final hasta estadísticas específicas y apuestas en vivo.
La tendencia coincide con un proceso de fuerte crecimiento del betting online (del inglés bet, apostar; se refiere a la acción de arriesgar dinero o bienes en el pronóstico de un evento incierto con la intención de obtener una ganancia económica), a nivel mundial y con una creciente sofisticación tecnológica basada en inteligencia artificial, análisis de datos y personalización de contenidos.
No obstante, la mayor transformación podría estar ocurriendo fuera de las casas de apuestas tradicionales.
Del betting a las finanzas del pronóstico
Plataformas como Polymarket y Kalshi están impulsando una nueva categoría: los mercados predictivos.
Aunque conceptualmente se asemejan a las apuestas deportivas, operan bajo una lógica más cercana a los mercados financieros. Los usuarios compran y venden contratos vinculados a probabilidades de ocurrencia, con precios que fluctúan en tiempo real de acuerdo con la información disponible y la percepción colectiva.
La frontera entre especulación financiera y entretenimiento deportivo comienza así a difuminarse.
Durante 2026, el volumen agregado de negociación de los principales mercados predictivos ha alcanzado niveles récord, superando los 24.000 millones de dólares mensuales en algunos períodos. En paralelo, Kalshi y Polymarket han incrementado significativamente su participación dentro de este segmento, beneficiándose de la creciente aceptación de este tipo de instrumentos entre inversionistas minoristas y usuarios provenientes del ecosistema cripto.
La Copa del Mundo aparece como el siguiente gran catalizador para esta industria.
Streaming y monetización digital
La otra gran batalla financiera se libra en el terreno de los contenidos. La fragmentación de las audiencias y el auge del consumo móvil han transformado el modelo tradicional de transmisión deportiva. El Mundial de 2026 será, previsiblemente, el más digital de la historia.
La combinación de televisión tradicional, plataformas de streaming, redes sociales y contenidos personalizados permitirá multiplicar las fuentes de ingresos más allá de la publicidad convencional.
La monetización basada en suscripciones, publicidad segmentada, comercio electrónico y experiencias digitales podría adquirir un peso creciente dentro de la economía del deporte.
Una industria cada vez más parecida a Wall Street
La evolución del ecosistema deportivo apunta hacia una convergencia cada vez mayor entre entretenimiento, tecnología y finanzas.
La información en tiempo real, la utilización de inteligencia artificial, la tokenización, las plataformas de trading de probabilidades y la creciente participación de inversionistas institucionales sugieren que el negocio deportivo se está moviendo hacia modelos que recuerdan cada vez más a los mercados financieros.
En ese contexto, el Mundial de 2026 podría pasar a la historia no sólo por ser el más grande en términos deportivos, sino por representar un punto de inflexión en la forma en que se monetiza la atención global.
Más partidos significan más audiencia; más audiencia implica más datos; y más datos generan nuevas oportunidades de negocio. La Copa del Mundo ya no es únicamente un torneo de futbol. Es, cada vez más, un gigantesco activo financiero global.
Durante décadas, la construcción de portafolios ha descansado sobre un principio casi incuestionable: la diversificación entre acciones y bonos permite suavizar los ciclos, amortiguar caídas y mejorar el perfil riesgo-retorno. Sin embargo, la experiencia reciente ha llevado a cuestionar este supuesto. La correlación positiva entre ambos activos —particularmente evidente en episodios como 2022— ha obligado a inversionistas y gestores a replantear uno de los pilares más básicos de la asignación estratégica.
El problema no es solo táctico; es estructural. La tradicional correlación negativa entre acciones y bonos se sustenta en un régimen de baja inflación y alta credibilidad de los bancos centrales. En ese contexto, los shocks de crecimiento afectan negativamente a la renta variable, pero impulsan a la renta fija vía recortes de tasas de referencia. Hoy, en cambio, los shocks inflacionarios dominan la dinámica macro. Cuando la inflación sorprende al alza, tanto acciones como bonos sufren: las tasas de interés suben y los múltiplos se comprimen simultáneamente. El principal mecanismo de diversificación dejó de funcionar cuando más se necesitaba.
No es un episodio aislado, sino una secuencia. Estamos transitando el cuarto shock inflacionario de la década: primero, el repunte de precios durante la reapertura post-COVID; luego, la invasión de Rusia a Ucrania, que amplificó las presiones inflacionarias; posteriormente, el aumento de aranceles y medidas comerciales que elevaron los costos; y ahora, un nuevo shock energético asociado a tensiones en Medio Oriente. En este contexto, la pregunta ya no es si la inflación es transitoria, sino cómo construir portafolios diversificados en un entorno donde los shocks de precios son recurrentes.
Este cambio de régimen tiene tres implicancias. Primero, reduce la efectividad de la diversificación tradicional justo cuando más se necesita: en escenarios de estrés. Segundo, eleva la volatilidad de los portafolios. Y tercero, obliga a reconsiderar el rol de la renta fija como activo defensivo.
Frente a este escenario, la pregunta clave es cómo construir resiliencia en carteras de largo plazo. No existe una solución única, pero sí algunas consideraciones.
En primer lugar, la diversificación debe ampliarse más allá de los activos tradicionales, incorporando también los alternativos —como hedge funds, private equity o private debt— que pueden ofrecer fuentes de retorno menos dependientes de la dirección de mercado. Asimismo, activos reales como infraestructura, commodities o real estate pueden ofrecer protección en entornos inflacionarios.
En este contexto, el oro merece una mención especial. Históricamente ha funcionado como un diversificador táctico, particularmente en episodios de estrés financiero o pérdida de credibilidad en políticas macroeconómicas. Durante la crisis financiera global de 2008, por ejemplo, el oro rentó positivo mientras los mercados accionarios colapsaban. Su baja correlación con activos tradicionales lo convierte en una herramienta útil de diversificación. Sin embargo, es importante matizar su rol: el oro no es, en general, un activo que reduzca la volatilidad total de la cartera de manera consistente. Por ello, su uso es más efectivo como complemento táctico que como pilar estructural.
En segundo lugar, la gestión activa de la duración y la exposición a inflación se vuelve central. La renta fija no desaparece, pero su rol evoluciona desde ancla pasiva hacia herramienta táctica.
En tercer lugar, la diversificación geográfica cobra nueva relevancia. Los ciclos económicos y las respuestas de política monetaria no están perfectamente sincronizados, especialmente en un mundo más fragmentado. Aprovechar estas divergencias puede ayudar a mitigar la concentración de riesgos macro.
Finalmente, es necesario revisar los marcos conceptuales con los que se construyen portafolios. Modelos basados en promedios históricos pueden ser insuficientes en un contexto de cambios de régimen. Incorporar análisis de escenarios, stress testing y supuestos dinámicos se convierte en una necesidad.
La conclusión es incómoda pero inevitable: la diversificación sigue siendo esencial, pero ya no es sencilla. En un entorno de shocks inflacionarios recurrentes y correlaciones inestables, construir portafolios robustos exige mayor sofisticación, flexibilidad y, sobre todo, una comprensión más profunda del régimen macro en el que se invierte. El desafío de largo plazo no es abandonar la diversificación, sino reinventarla.
Durante décadas, las estructuras offshore fueron asociadas en América Latina con privacidad financiera, diversificación patrimonial y acceso a jurisdicciones con marcos legales más sofisticados.
Sin embargo, el entorno regulatorio internacional ha cambiado de manera radical y está dando paso a una nueva etapa caracterizada por una supervisión más intensa, mayores obligaciones de transparencia y una cooperación sin precedentes entre autoridades tributarias y organismos de supervisión.
Más que el fin del negocio offshore, lo que se observa es una transformación profunda de sus reglas de funcionamiento.
Uno de los pilares de este cambio es el Common Reporting Standard (CRS), desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El estándar permite el intercambio automático de información financiera entre jurisdicciones y se ha convertido en uno de los principales instrumentos para combatir la evasión fiscal internacional.
Actualmente, más de 120 jurisdicciones participan en el esquema, que obliga a instituciones financieras, bancos, custodios y determinados vehículos de inversión a reportar información sobre cuentas mantenidas por residentes fiscales de otros países. La OCDE ha ampliado recientemente el alcance del sistema para incorporar activos digitales, dinero electrónico y determinadas estructuras de inversión indirecta.
En paralelo, el marco internacional de prevención de lavado de dinero continúa endureciéndose. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), cuya red global comprende 205 jurisdicciones, ha intensificado las evaluaciones mutuas sobre la efectividad de los sistemas nacionales de combate al lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.
La tendencia tiene implicaciones directas para América Latina. Los países de la región, agrupados en GAFILAT (Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica; organización intergubernamental regional que agrupa a 18 países y cuyo objetivo principal es prevenir y combatir el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva), se encuentran sometidos a revisiones periódicas que evalúan no solamente la existencia de regulación, sino la capacidad efectiva de las autoridades para supervisar, identificar beneficiarios finales y sancionar incumplimientos.
Para las entidades financieras y las firmas dedicadas a la gestión patrimonial internacional, el cambio representa un incremento significativo en las exigencias de cumplimiento. Los procesos de conocimiento del cliente (KYC), monitoreo transaccional y documentación fiscal han adquirido una importancia estratégica.
Asimismo, la creciente adopción de estructuras familiares internacionales, trusts y vehículos de planificación sucesoria está obligando a bancos privados, administradores de activos y multifamily offices a reforzar sus capacidades de compliance y asesoría fiscal internacional.
Especialistas del sector consideran que el paradigma tradicional de la banca offshore basada en el secreto bancario ha quedado atrás. La nueva propuesta de valor gira en torno a la sofisticación de los servicios, la planificación patrimonial, la diversificación geográfica y el acceso a mercados internacionales, pero bajo estándares mucho más estrictos de transparencia.
Este proceso también coincide con la expansión de los marcos de reporte para criptoactivos. La OCDE impulsa el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), que extenderá los mecanismos de intercambio de información hacia el universo de los activos digitales, reduciendo aún más las áreas tradicionalmente consideradas opacas.
En consecuencia, la industria de wealth management latinoamericana enfrenta un punto de inflexión. La supervisión internacional ya no distingue entre centros financieros tradicionales y jurisdicciones emergentes. La capacidad de adaptación regulatoria y el fortalecimiento de las funciones de cumplimiento se perfilan como elementos diferenciadores para los participantes del mercado.
Lejos de desaparecer, el negocio offshore parece estar evolucionando hacia un modelo más institucional, más transparente y estrechamente conectado con las prioridades regulatorias globales.