Max Martin (Lombard Odier): “No es una revolución, es una evolución de los métodos”

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Foto cedidaMax Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier

Han pasado tres años desde nuestro último encuentro con Max Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier. En aquella ocasión, Martín explicaba cómo la filantropía, el emprendimiento social y la inversión de impacto eran tres caminos que se cruzaban en la planificación financiera de los individuos, pero también de las fundaciones. Hoy reconoce que, directamente, la filantropía ha pasado a jugar un papel propio en la estructura global del capital.

Según su experiencia, en este tiempo, tanto la forma de abordar la filantropía en las Fundaciones como desde las carteras de los filántropos, principalmente con un perfil de alto o muy patrimonio, se ha sofisticado y cambiado el foco hacia el fortalecimiento del tejido del tercer sector y de la sociedad. Hemos aprovechado esta entrevista con Martin para ahondar sobre cómo ha evolucionado la filantropía y cómo se alinea con la planificación financiera en un contexto como el actual.

¿Cómo están enfocando su actividad filantrópica las fundaciones?

Si partimos del modelo tradicional de fundación, es decir, aquellas que invierten su patrimonio y después lo distribuyen, por ejemplo, a través de donativos o ayudas directas a ONGs, vemos que se ha dado una clara tendencia a alinear su estrategia de inversión con su misión fundacional. En este sentido, un cambio sustancial ha sido que las fundaciones son cada vez más ambiciosas y han pasado de diseñar e implementar una estrategia de inversión sostenible a crear satélites de inversión de impacto directamente conectados con su misión. Algunas han dado un paso más y analizan cómo pueden aprovechar la relación que tienen con sus beneficiarios para innovar, por ejemplo, en herramientas de financiación. Esta tendencia es bastante innovadora en Europa, mientras que en otros países como en Estados Unidos es algo que sucede desde finales de los 60.

¿Qué papel están adquiriendo las fundaciones?

Este tipo de tendencias generan un impacto muy atractivo y las fundaciones buscan ese impacto. Eso se traduce en que cada vez las fundaciones son más proactivas y estratégicas sobre los temas que trabajan. Sobre todo, esta tendencia muestra que las fundaciones están tomando un rol relevante de innovación en sus ámbitos, poniendo a disposición un capital que de otra forma sería muy complejo y complicado dirigir o captar. En esta innovación, la tecnología y la IA están siendo un elemento clave para el trabajo y las soluciones que lanzan las fundaciones. Además de motor de la innovación, y ante el contexto actual, muchas fundaciones se están centrando en capacitar y crear tejido para el propio tercer sector. Es decir, desarrollar herramientas y dar soporte para que las propias ONGs puedan dar respuesta a las necesidades que van surgiendo. También, vemos que cada vez más los filántropos son solicitados por las entidades para mejorar la calidad y la resiliencia de las organizaciones no lucrativas.

¿Cómo está afectando a estas fundaciones la llegada de las nuevas generaciones?

Generalizando, la primera conclusión al estudiar a estas nuevas generaciones es que ellas también quieren dejar su marca, aunque de forma diferente según la región que analicemos. Por ejemplo, en Suiza, cuando llegan a desempeñar un papel en la fundación de los padres o de las familias, muchos mantienen el mismo enfoque, pero en la orientación hacia el impacto, desarrollan nuevas formas de colaborar y de estructurarse. En EE.UU. se busca cómo articular los mismos valores de los padres y de la familia, pero en la mentalidad de la generación actual. Otro ejemplo es Reino Unido, donde predomina un enfoque de innovación, donde la alineación de intereses con frecuencia no es tan prioritaria, o Singapur, donde el foco está puesto en el uso de la tecnología, tanto para lograr impacto como para evaluar proyectos. El mensaje general es que sí vemos una mayor implicación de estas generaciones, que quieren estar más cerca de la acción, pero hay importantes diferencias generacionales y geográficas sobre cómo abordar los temas.

Para mí, la buena noticia es que el compromiso filantrópico no ha cambiado; al revés, hay más gente comprometida, y que las causas que se atienden están mudando conforme evoluciona la sociedad y el entorno. En cambio, no veo que estemos ante una revolución de la filantropía, estamos ante una evolución de métodos, integrando nuevas posibilidades también de encontrar beneficiarios, de medir el impacto de proyectos y programas.

¿Y cómo son esas nuevas generaciones filantrópicas desde la óptica de las bancas privadas?

La implicación, como decíamos, es la misma. El cambio está en que el enfoque del cliente pasa por un proceso semejante a un  ‘árbol de decisiones’. Hay un paso previo de análisis sobre qué quiero hacer, cómo y cuánto quiero implicarme, y cuál es la herramienta correcta. Y, en esta última pregunta, las respuestas son mucho más sofisticadas y variadas; por eso vemos desde filántropos que crean una fundación a estructuras como fondos asesorados por donantes. En mi opinión, lo determinante es asumir que si se quiere crear una estructura independiente, la persona necesitará un cierto capital y estar dispuesta a jugar un papel en el órgano de gobierno de la fundación. Estos aspectos no han cambiado, pero donde sí observamos cambios es en los temas que se movilizan. Generalmente, son temas que tocan al cliente de una forma personal; eso también hace que los financiadores, en general, se interesen por instituciones específicas.

Existe una diferencia considerable en cómo se aborda la filantropía en Europa y en EE.UU. ¿Qué aspectos destacaría? 

Desde luego, es muy diferente. Partimos de la base de que en EE.UU. la presencia del Estado es menor, por lo que el papel de la comunidad y los filántropos es mayor en comparación con Europa. En consecuencia, en EE.UU. el concepto de community foundation está muy implantado. También, su economía ha generado fortunas extraordinarias y ha contado con grandes emprendedores que han canalizado su aportación social a través de fundaciones. En Europa también tenemos emprendedores excelentes, pero la presencia del Estado es mayor, por lo que hay una filosofía diferente sobre la ‘división de tareas’. Su perfil de las fundaciones es más bajo y son más discretas a la hora de marcar la agenda. Otra gran diferencia entre ambas regiones es que en EE.UU. estamos viendo cómo la polarización está afectando a las fundaciones, mientras que en Europa vemos más consenso y neutralidad.Sin duda, cada región tiene sus características. Por ejemplo, en América Latina, las fundaciones están más centradas en desarrollar programas porque su sociedad civil viene de otra realidad y tiene otras necesidades.

La nueva economía de la distribución: cómo la tecnología está redefiniendo el acceso y el fundraising en los mercados privados

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La democratización de los mercados privados ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una realidad competitiva.

Las plataformas de wealth management están acelerando la incorporación de productos alternativos, impulsadas por una demanda creciente por parte de sus clientes. Al mismo tiempo, las grandes gestoras están moviéndose para asegurar el control de la distribución, adquiriendo plataformas y reforzando sus capacidades directas de acceso al inversor.

Este cambio se produce en un contexto de presión sobre márgenes y consolidación global. Lo que durante años fue una función operativa secundaria—la distribución—se ha convertido en un eje estratégico central.

De intermediación a plataformas

Históricamente, la captación de capital en mercados privados se articulaba a través de redes cerradas: placement agents, plataformas de wirehouses y relaciones institucionales poco transparentes.

Los mínimos de inversión eran elevados y las estructuras complejas.

La tecnología ha empezado a desmantelar este modelo en tres frentes clave:

1. Reducción de barreras de acceso

Cambios regulatorios, como el régimen ELTIF 2.0 en Europa, están abriendo la puerta a inversores no institucionales, reduciendo mínimos y ampliando el universo de participantes.

Este tipo de estructuras permite distribuir estrategias de mercados privados a través de canales tradicionales—custodios, broker-dealers, redes de asesores—sin necesidad de rediseñar completamente la infraestructura existente.

El resultado es un mercado potencial mucho más amplio.

2. Plataformas digitales de distribución

Las nuevas plataformas especializadas agregan oferta de productos alternativos, gestionan el onboarding, procesan suscripciones y centralizan el reporting.

A través de APIs, se integran con custodios, asesores y sistemas internos, reduciendo significativamente el tiempo y el coste de captación de capital.

Para las gestoras, esto supone un cambio estructural: acceso a miles de asesores sin replicar procesos manuales.

Además, permite atender tickets más pequeños de forma rentable, habilitando nuevos modelos de pricing—más cercanos a esquemas de suscripción que a estructuras tradicionales de comisiones iniciales.

3. Nuevas estructuras y tokenización

Más allá de vehículos como los private ETNs, la tendencia apunta hacia la creación de exposiciones más modulares y fraccionadas sobre activos ilíquidos.

La tokenización introduce eficiencias operativas relevantes:

  • Liquidación más rápida 
  • Automatización vía smart contracts 
  • Capacidad de incorporar reglas de cumplimiento directamente en la transacción 

Estos elementos no solo mejoran la eficiencia, sino que hacen los productos más compatibles con canales digitales de distribución.

Cambio en las reglas económicas del juego

A medida que la distribución se digitaliza, el modelo económico evoluciona de forma significativa.

Compresión de márgenes

La mayor transparencia en precios y estructuras incrementa la competencia.

Los inversores pueden comparar productos con mayor facilidad, lo que obliga a las gestoras a justificar sus comisiones—tanto de gestión como de carry—no por escasez, sino por desempeño y calidad de servicio.

El valor estratégico de los datos

Controlar el canal de distribución implica acceder a información clave:

  • Preferencias del inversor 
  • Comportamiento de asignación 
  • Sensibilidad al riesgo 

Las plataformas pueden utilizar estos datos para diseñar productos más ajustados, optimizar pricing y aumentar el cross-selling.

Las gestoras que dependen exclusivamente de terceros corren el riesgo de quedar relegadas a proveedores de producto sin visibilidad directa sobre el cliente final.

Alcance global vs fragmentación regulatoria

La distribución digital permite acceder a inversores en múltiples jurisdicciones.

Pero esta expansión se enfrenta a una realidad compleja: marcos regulatorios fragmentados.

Aunque iniciativas como ELTIF han demostrado que es posible desbloquear mercados, la falta de armonización sigue siendo una barrera relevante.

En este contexto, la infraestructura de cumplimiento se vuelve crítica.

Las plataformas que integran capacidades de RegTech—como validaciones automáticas de idoneidad o seguimiento continuo de KYC—tienen una ventaja clara para escalar de forma segura.

Consolidación y control estratégico

A medida que la distribución gana relevancia, es previsible una mayor consolidación del sector.

Las gestoras y los grandes proveedores de infraestructura buscarán controlar el punto de acceso al cliente.

No se trata solo de distribuir productos, sino de controlar:

  • La experiencia del usuario 
  • El acceso al producto 
  • La generación y explotación de datos 

Sin embargo, integrar plataformas no es trivial. El éxito dependerá de la alineación entre tecnología, modelo operativo y gobernanza.

Implicaciones para los participantes del mercado

Para las gestoras, este nuevo entorno abre oportunidades de escala, pero también intensifica la competencia.

El éxito dependerá de la capacidad de desarrollar estrategias de distribución híbridas, combinando canales tradicionales—banca privada, redes de asesores—con plataformas digitales.

También será clave invertir en arquitectura de datos y capacidades de cumplimiento para soportar operaciones transfronterizas.

Para los asesores y gestores de patrimonio, el acceso a productos se amplía significativamente.

Pero esto introduce nuevas responsabilidades:

  • Mayor exigencia en due diligence 
  • Necesidad de educación del cliente 
  • Integración efectiva en construcción de portafolios 

Sin estos elementos, el riesgo de una mala asignación aumenta.

Para los reguladores, el desafío es equilibrar innovación y protección al inversor.

Marcos como ELTIF 2.0 pueden servir como referencia, pero la evolución del mercado requerirá adaptaciones continuas.

Conclusión: el control de la distribución define el poder

En esta nueva fase de los mercados privados, la distribución deja de ser un canal para convertirse en una ventaja competitiva estructural.

La escala ya no depende únicamente de la capacidad de originar producto, sino de la capacidad de conectarlo eficientemente con el capital.

En este contexto, el liderazgo se concentrará en aquellos actores que logren combinar:

  • acceso 
  • experiencia de cliente 
  • y control sobre los datos 

La carrera no es por construir más productos, sino por dominar la infraestructura que los hace accesibles.

 

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets. 

¿Está preparada Latinoamérica para la ola de wealth transfer generacional?

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La mayor transferencia de riqueza de la historia ya comenzó. Y aunque el fenómeno suele analizarse desde la perspectiva de Estados Unidos o Europa, América Latina empieza a enfrentar un desafío igual de profundo: cómo administrar, profesionalizar y preservar el patrimonio que pasará de una generación a otra durante las próximas dos décadas.

De acuerdo con el más reciente informe Global Wealth Report 2025 de UBS, a nivel global se transferirán alrededor de 83 billones de dólares en patrimonio durante los próximos 20 a 25 años, principalmente entre generaciones familiares.

Aunque gran parte de ese capital estará concentrado en Estados Unidos y Europa, el fenómeno también tendrá implicaciones relevantes para América Latina, especialmente en mercados como Brasil y México, donde el crecimiento patrimonial de familias empresarias, grupos industriales y nuevos millonarios se aceleró durante las últimas décadas.

El mismo reporte estima que Brasil enfrentará transferencias patrimoniales cercanas a 9 billones de dólares en las próximas décadas, mientras que México registrará aproximadamente la mitad de ese volumen.

La pregunta de fondo no es únicamente cuánto capital cambiará de manos, sino si la región cuenta con la infraestructura financiera, legal y cultural necesaria para administrarlo.

Un patrimonio todavía concentrado en activos tradicionales

Uno de los principales retos latinoamericanos es la composición misma de la riqueza. En contraste con Estados Unidos —donde los portafolios financieros tienen una participación dominante—, buena parte del patrimonio regional continúa concentrado en activos inmobiliarios, negocios familiares o estructuras corporativas poco institucionalizadas.

Según UBS, los activos no financieros representan 64% de la riqueza en México y 53,5% en Brasil.

Esto implica que una gran parte de las futuras herencias no estará compuesta por carteras líquidas fácilmente transferibles, sino por empresas familiares, propiedades, participaciones privadas y activos difíciles de valuar o dividir.

En otras palabras, Latinoamérica enfrentará un proceso sucesorio mucho más complejo que el observado en economías con mayor sofisticación patrimonial.

El gran desafío: profesionalizar la sucesión

La región además arrastra un problema histórico: muchas familias empresarias aún carecen de estructuras formales de gobierno corporativo, protocolos familiares o vehículos institucionales para administrar patrimonio multigeneracional.

En diversos mercados latinoamericanos, la conversación sobre sucesión todavía suele postergarse hasta etapas críticas, frecuentemente detonadas por fallecimientos inesperados, conflictos familiares o cambios regulatorios.

La experiencia internacional muestra que el wealth transfer no es únicamente un evento financiero, sino también un proceso de transformación cultural. Un reporte reciente de UBS sobre familias patrimoniales reveló que cerca de un tercio de las familias de alto patrimonio ya inició conversaciones formales sobre transferencia generacional y que las nuevas generaciones recurren cada vez más a asesores especializados, family offices y estructuras institucionales para gestionar herencias complejas.

Ese cambio comienza a observarse también en América Latina, donde los family offices regionales están ampliando sus capacidades en planeación patrimonial, estructuras fiduciarias, gobierno familiar y educación financiera para herederos.

Millennials y Gen Z cambiarán la forma de invertir

La transferencia generacional no solo modificará la propiedad de los activos; también transformará las preferencias de inversión.

Diversos estudios internacionales muestran que los herederos más jóvenes tienden a privilegiar activos alternativos, private equity, venture capital, inversiones ESG y estrategias globales, alejándose parcialmente de los portafolios tradicionales centrados en bienes raíces o renta fija local.

Esto podría convertirse en un catalizador importante para la industria latinoamericana de gestión patrimonial y fondos de inversión, particularmente en segmentos como alternativos, fondos internacionales, infraestructura privada y tecnología.

Además, el fenómeno podría acelerar la institucionalización de capitales familiares que históricamente permanecieron fuera del sistema financiero formal.

Una oportunidad histórica para la industria financiera

Para bancos privados, casas de bolsa, asset managers y family offices, la llamada “gran transferencia patrimonial” representa probablemente la mayor oportunidad comercial de las próximas décadas.

La región aún muestra bajos niveles de penetración de servicios sofisticados de wealth management frente a mercados desarrollados. Sin embargo, el crecimiento sostenido del número de millonarios comienza a cambiar ese panorama.

UBS estima que Brasil cuenta actualmente con alrededor de 433 mil millonarios en dólares y México con cerca de 400 mil.

El reto para la industria será doble: atraer a nuevas generaciones con perfiles de inversión distintos y, al mismo tiempo, evitar la descapitalización patrimonial que suele acompañar los procesos sucesorios mal estructurados.

Porque si algo demuestra la experiencia internacional es que transferir riqueza no garantiza preservarla.

Y en América Latina, donde buena parte de las fortunas aún dependen de estructuras familiares altamente personalistas, la verdadera prueba apenas comienza.

Otro elemento que comienza a ganar relevancia en la región es el componente fiscal y regulatorio asociado a las herencias y estructuras patrimoniales. Aunque América Latina todavía mantiene una carga impositiva relativamente menor sobre sucesiones frente a mercados europeos, diversos especialistas anticipan que los gobiernos podrían revisar gradualmente los esquemas tributarios aplicables a grandes patrimonios ante la presión fiscal creciente y el deterioro de las finanzas públicas en varios países.

Ese escenario ya está impulsando una mayor demanda de vehículos internacionales, fideicomisos, estructuras offshore reguladas y soluciones transfronterizas de planeación patrimonial, particularmente entre familias con activos distribuidos en distintas jurisdicciones.

Además, el fenómeno coincide con otro cambio estructural: la digitalización del wealth management. Las nuevas generaciones de inversionistas demandan plataformas tecnológicas, acceso global a productos financieros, reporteo en tiempo real y estrategias de inversión mucho más sofisticadas que las utilizadas por generaciones anteriores.

De acuerdo con estimaciones de McKinsey & Company, la digitalización y la personalización impulsadas por inteligencia artificial podrían redefinir por completo la industria global de gestión patrimonial durante la próxima década, especialmente en mercados emergentes donde la penetración de servicios financieros especializados sigue siendo baja.

Para América Latina, esto implica que la competencia ya no será únicamente entre bancos privados tradicionales. También entrarán en juego plataformas digitales, gestores independientes, fintechs patrimoniales y firmas globales que buscan capturar parte de la nueva generación de capital latinoamericano.

En ese contexto, la sucesión patrimonial dejará de ser únicamente un asunto familiar para convertirse en uno de los principales motores de transformación de la industria financiera regional.

Conclusiones

La transferencia generacional de riqueza representará uno de los cambios estructurales más relevantes para la industria financiera latinoamericana en las próximas décadas. Más allá del volumen de capital que cambiará de manos, el verdadero desafío estará en la capacidad de las familias y de los intermediarios financieros para institucionalizar patrimonios, profesionalizar procesos sucesorios y adaptarse a nuevas generaciones con perfiles de inversión distintos.

El fenómeno también abre una oportunidad significativa para bancos privados, gestores de activos, family offices y plataformas digitales, en un contexto donde la sofisticación patrimonial en América Latina todavía tiene amplio margen de crecimiento. Sin embargo, la región deberá avanzar en educación financiera, gobierno corporativo y planeación patrimonial si busca evitar que parte importante de esa riqueza se fragmente o pierda valor durante el proceso sucesorio.

En otras palabras, la gran transferencia patrimonial no será únicamente un relevo generacional: podría redefinir la forma en que América Latina invierte, preserva y administra su riqueza.

El boom silencioso del mercado de deuda en México

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México lista Swaps de TIIE en su Bolsa
. México lista Swaps de TIIE en su Bolsa

Mientras la volatilidad bursátil sigue captando la atención de los inversionistas, el verdadero motor del financiamiento corporativo en México está ocurriendo lejos de los reflectores: el mercado de deuda atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia reciente.

Durante el primer trimestre de 2026, el financiamiento empresarial canalizado a través de la Bolsa Mexicana de Valores alcanzó 230.364 millones de pesos (12.798 millones de dólares al tipo de cambio promedio del periodo) , lo que representó un crecimiento anual de 84%, impulsado principalmente por emisiones de deuda corporativa de corto y largo plazo.

Las cifras reflejan no sólo una mayor profundidad del mercado mexicano de capitales, sino también una señal de confianza empresarial en medio de un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, altas tasas de interés y desaceleración económica global.

Los datos más relevantes del periodo muestran la magnitud del fenómeno (De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Asesores en Inversiones):

Se realizaron 33 emisiones de largo plazo por un total de 146,000 millones de pesos (8.111 millones de dólares).
En el segmento de corto plazo se concretaron 327 emisiones por aproximadamente 75,000 millones de pesos (4.166 millones de dólares).
El saldo total vigente de deuda corporativa de largo plazo alcanzó 1.8 billones de pesos (100.000 millones de dólares), distribuidos en 580 instrumentos, el nivel más alto del que se tiene registro en el mercado mexicano.

El crecimiento ha sido impulsado por empresas de sectores como infraestructura, energía, servicios financieros, consumo y materiales, lo que ha permitido ampliar la diversificación del mercado y reducir riesgos de concentración sectorial.

A diferencia del mercado accionario, donde los rendimientos dependen directamente de la valuación de las empresas y de la volatilidad diaria, los instrumentos de deuda ofrecen estructuras más predecibles: pagos periódicos de intereses, plazos definidos y mayor claridad contractual.

En términos prácticos, cuando una empresa emite deuda en la bolsa, obtiene financiamiento sin diluir su capital accionario. A cambio, los inversionistas se convierten en acreedores y reciben pagos periódicos de intereses, además de la devolución del capital al vencimiento.

Entre los instrumentos más utilizados destacan los Certificados Bursátiles (CB), el Papel Comercial y los vehículos inmobiliarios como las FIBRAs, que continúan consolidándose como una fuente relevante de financiamiento para proyectos industriales, logísticos y comerciales.

El contexto monetario también ha favorecido el auge de la renta fija. Aunque el Banco de México inició recientemente un ciclo gradual de recortes en la tasa de referencia —actualmente ubicada en 6.75%—, los rendimientos reales continúan siendo atractivos frente a alternativas bancarias tradicionales.

Esto ha permitido que empresas con buenas calificaciones crediticias coloquen deuda ofreciendo tasas competitivas, mientras inversionistas buscan aprovechar rendimientos elevados antes de una eventual reducción adicional de tasas.

El fenómeno también refleja un cambio importante en el comportamiento del inversionista mexicano. Históricamente, el mercado de deuda había sido dominado por fondos de pensiones, aseguradoras y grandes instituciones financieras. Sin embargo, en los últimos años han aumentado las alternativas de acceso para inversionistas individuales.

Actualmente existen múltiples vías para participar en renta fija corporativa:

Fondos de inversión especializados en deuda.
ETFs de renta fija listados en bolsa.
Compra directa de Certificados Bursátiles mediante casas de bolsa.
Estrategias estructuradas a través de asesores financieros independientes.

La sofisticación del mercado también ha incrementado la relevancia de la asesoría patrimonial especializada. Analizar duración, calidad crediticia, sensibilidad a tasas, liquidez y tratamiento fiscal se ha vuelto indispensable en un entorno donde pequeñas variaciones monetarias pueden alterar significativamente los rendimientos reales.

Especialistas del sector consideran que el actual ciclo podría representar una oportunidad relevante para inversionistas que busquen equilibrar rendimiento y control de riesgo dentro de sus portafolios.

Además, el inicio de recortes de tasa por parte de Banxico abre una discusión estratégica importante: extender duración en instrumentos de renta fija podría permitir asegurar tasas todavía elevadas antes de que el ciclo monetario reduzca gradualmente los rendimientos del mercado.

El dinamismo observado en 2026 confirma que el mercado de deuda mexicano dejó de ser un segmento secundario dentro del sistema financiero nacional. Hoy representa uno de los principales canales de financiamiento corporativo y, al mismo tiempo, una alternativa cada vez más relevante para inversionistas que buscan rendimiento con mayor previsibilidad.

En un entorno global donde la incertidumbre sigue dominando las decisiones financieras, la renta fija mexicana vive un momento histórico impulsado por volumen récord, diversificación sectorial y una creciente participación de inversionistas sofisticados e individuales.

Del petróleo al pasaporte: la guerra en Medio Oriente acelera la migración global del capital

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Vinci Compass en Argentina
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La creciente tensión geopolítica derivada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán está provocando uno de los cambios más abruptos en la percepción global de riesgo de los últimos años. Así lo revela la edición más reciente del Global Investment Risk and Resilience Index, elaborado por Henley & Partners y la firma de análisis geoeconómico AlphaGeo, el cual advierte que inversionistas institucionales y grandes fortunas ya están trasladando capitales y ajustando estrategias patrimoniales ante el deterioro del escenario internacional.

El reporte sostiene que el mundo atraviesa una fase de “reprecio acelerado del riesgo”, impulsada por el aumento de las tensiones militares, la volatilidad energética y la creciente fragmentación económica global. Según el análisis, los inversionistas no sólo están reevaluando mercados y activos financieros, sino también la seguridad jurídica, estabilidad política y capacidad de resiliencia de los países donde viven o mantienen su patrimonio.

La publicación toma especial relevancia luego de que el Fondo Monetario Internacional advirtiera que una escalada prolongada del conflicto en Medio Oriente podría llevar a la economía mundial hacia una recesión, además de generar efectos persistentes sobre inflación, cadenas de suministro y mercados energéticos.

Para esta edición especial, el índice incorporó datos de Country Risk Premium (CRP) actualizados al 1 de abril de 2026, así como tendencias reales observadas entre clientes de Henley & Partners. El objetivo fue medir no sólo la fortaleza estructural de cada país, sino también la reacción inmediata de los inversionistas frente a eventos geopolíticos recientes.

De acuerdo con la firma, este enfoque permite observar en tiempo casi real cómo se están modificando los flujos de capital y las decisiones patrimoniales a nivel global.

El estudio evalúa a cerca de 150 jurisdicciones utilizando alrededor de 3,000 indicadores relacionados con estabilidad institucional, inflación, deuda pública, resiliencia climática, gobernanza, sofisticación económica, innovación y fortaleza regulatoria.

Uno de los hallazgos centrales es que la resiliencia se ha convertido en el nuevo atributo clave para atraer capital internacional. Países tradicionalmente considerados seguros —como Suiza, Singapur, Noruega y Dinamarca— continúan destacando por su estabilidad macroeconómica y capacidad institucional para absorber choques externos.

Sin embargo, el reporte advierte que incluso las economías desarrolladas enfrentan crecientes presiones derivadas del nuevo orden geopolítico. El aumento en costos energéticos, las tensiones comerciales y el debilitamiento de la cooperación internacional están obligando a inversionistas y gobiernos a replantear sus estrategias.

En este contexto, la llamada “diversificación jurisdiccional” está ganando terreno entre familias de alto patrimonio y family offices. Esta tendencia implica no sólo diversificar portafolios financieros, sino también obtener residencias o ciudadanías alternativas para reducir exposición política, regulatoria y fiscal.

Henley & Partners, firma especializada en programas de residencia y ciudadanía por inversión, señaló que la demanda de soluciones de movilidad internacional se ha incrementado conforme aumenta la incertidumbre global. En particular, inversionistas provenientes de regiones expuestas a conflictos o volatilidad cambiaria buscan jurisdicciones con estabilidad política, seguridad jurídica y acceso internacional.

El documento también subraya que la percepción de riesgo ya no depende únicamente de variables económicas tradicionales. Factores como resiliencia energética, capacidad de respuesta institucional, polarización política y adaptación climática están adquiriendo un peso creciente en la toma de decisiones de inversión.

Para analistas internacionales, esta nueva etapa podría redefinir la competencia global por el capital durante los próximos años. Las jurisdicciones capaces de combinar estabilidad, apertura económica y resiliencia institucional serán las principales beneficiadas en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica.

El dato tras la narrativa de éxito del mercado global de ETFs

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El patrimonio en vehículos ETFs registra un nuevo hito tras alcanzar los 21,91 billones de dólares (US$21.91 Trillion) a nivel mundial, en abril. Esta cifra supera el máximo anterior de 21,24 billones de dólares, que se registró en febrero de 2026. Esto significa que los activos han aumentado un 10,5% en lo que va de año, frente a los 19,84 billones de dólares registrados a finales de 2025.

Según los datos publicados por ETFGI, en abril, la industria de ETFs captó flujos de entrada netos globales por valor de 218.970 millones de dólares, lo que eleva las entradas netas en lo que va de año a una cifra récord de 856.380 millones de dólares. “Las entradas récord en lo que va de año , que ascienden a 856.380 millones de dólares, superan significativamente los máximos anteriores de 620.540 millones de dólares (2025) y 467.690 millones de dólares (2024). En consecuencia, la industria encadena ya 83 meses consecutivos de entradas netas”, explican desde ETFGI.

Los flujos

Los ETFs de renta variable lideraron los flujos, atrayendo 124.750 millones de dólares, lo que eleva las entradas en lo que va de año (YTD) a 362.370 millones de dólares, muy por encima de los 297.480 millones de dólares registrados hasta abril de 2025. Mientras que los ETFs de renta fija registraron entradas netas de 37.020 millones de dólares en abril, elevando los flujos del año a 156.190 millones de dólares, superando también los 98.190 millones de dólares reportados en el mismo período del año pasado.

En el caso de los ETFs de materias primas (commodities), estos vehículos registraron entradas netas de 4.210 millones de dólares durante el mes, situando las entradas en lo que va de año en 20.840 millones de dólares, por debajo de los 32.410 millones de dólares registrados hasta abril de 2025. Mientras tanto, los ETFs activos continuaron registrando una fuerte demanda, captando 67.020 millones de dólares en abril y alcanzando los 311.660 millones de dólares en flujos en lo que va de año, una cifra significativamente superior a los 176.440 millones de dólares registrados en abril de 2025.

Una parte sustancial de las entradas puede atribuirse a los 20 principales ETFs por nuevos activos netos, que colectivamente captaron 107.940 millones de dólares en abril. En concreto destaca que el Vanguard S&P 500 ETF (VOO US) captó 25.310 millones de dólares por sí solo. “Las entradas sustanciales también pueden atribuirse a los 10 principales ETPs por nuevos activos netos, que colectivamente captaron 7.940 millones de dólares en abril; el iShares Bitcoin Trust (IBIT US) captó 2.010 millones de dólares por sí solo”, destacan desde ETFGI.

Proveedores de ETFs

A finales de abril de 2026, la industria global de ETFs sigue estando muy concentrada en un pequeño número de proveedores dominantes, con iShares (de BlackRock) a la cabeza con 6,06 billones de dólares en activos (27,7% de cuota de mercado), seguido por Vanguard con 4,69 billones de dólares (21,4%) y State Street Investment Management SPDR ETFs con 2,16 billones de dólares (9,9%). “Juntas, estas tres firmas representan un significativo 59% del total de los activos globales en ETFs, lo que subraya la ventaja de escala y el liderazgo consolidado en la cima del mercado, a pesar de la presencia de 1.004 proveedores en todo el mundo”m, señalan.

Según la visión que dan desde ETFGI, los datos recientes de flujos subrayan la intensificación de la dinámica competitiva entre los principales proveedores de ETFs: “Vanguard, con 229 ETFs, lideró las entradas netas de abril con 60.400 millones de dólares y 209.100 millones de dólares en lo que va de año, superando por estrecho margen a iShares, que —con 1.299 ETFs— captó 50.400 millones de dólares en abril y 194.600 millones en lo que va de año. State Street, con 329 ETFs, atrajo 32.100 millones de dólares en abril y 57.300 millones de dólares en lo que va del año”.

Ahora bien, desde ETFGI sostiene que si bien iShares sigue liderando en activos totales, “el impulso sostenido de los flujos de Vanguard hacia un número mucho menor de ETFs resalta un cambio más amplio en la industria, a medida que los inversores favorecen cada vez más soluciones de ETF de bajo coste y escalables”.

 

La SEC y la NFA anuncian un memorando de entendimiento para armonizar la coordinación regulatoria

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La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Asociación Nacional de Futuros (NFA) han anunciado la firma de un memorando de entendimiento (MOU) para mejorar su cooperación, coordinación e intercambio de información en áreas de interés regulatorio común.

Según explican ambos organismos, el MOU mejorará la capacidad del personal de la SEC y de la NFA para compartir información sobre asuntos de interés regulatorio mutuo, tales como riesgos emergentes, planificación de inspecciones y las condiciones de los mercados financieros. También se contempla reuniones periódicas entre el personal de ambas entidades. Esta mayor coordinación potenciará, a su vez, la capacidad de la SEC y de la NFA para promover el cumplimiento de las leyes de valores y derivados, mantener el más alto nivel de calidad en la supervisión y minimizar la duplicidad de esfuerzos.

“El hecho de que los organismos reguladores trabajen juntos no debería ser un concepto novedoso; debería ser la norma. La coordinación entre las organizaciones reguladoras ofrece a las empresas un camino predecible y sencillo hacia el cumplimiento, así como protecciones integrales para los inversores que generan confianza en nuestros mercados. Este memorando es un paso más en el avance de los esfuerzos de la SEC para agilizar la cooperación con otras organizaciones reguladoras y mitigar la posibilidad de una supervisión duplicada o contradictoria», ha indicado Paul S. Atkins, presidente de la SEC.

Por su parte, Thomas W, presidente y director ejecutivo (CEO) de la NFA, ha añadido: “Esperamos continuar con nuestros esfuerzos de coordinación con la SEC bajo este marco formal. Creemos que este memorando representa un hito importante para la NFA y nos permitirá seguir impulsando nuestra misión de proteger a los clientes y garantizar la integridad del mercado”.

El nuevo “oro” de los asset managers: datos, distribución y asesoría, no productos

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Durante décadas, la industria global de gestión de activos compitió bajo una lógica relativamente sencilla: lanzar productos, acumular activos bajo gestión (AUM) y escalar economías de tamaño. El fondo estrella era el centro del negocio. Hoy, sin embargo, ese paradigma está cambiando aceleradamente.

En 2026, el verdadero campo de batalla ya no son los productos financieros en sí mismos —cada vez más replicables, baratos y estandarizados— sino la capacidad de las gestoras para controlar la distribución, explotar datos, personalizar portafolios, desarrollar capacidades de inteligencia artificial y construir relaciones de largo plazo con clientes e intermediarios. La consecuencia es profunda: los fondos comienzan a comportarse como commodities. Lo que genera valor diferencial ya no es necesariamente el alfa, sino la experiencia completa alrededor del inversionista.

La “comoditización” del producto financiero

La presión sobre márgenes en la industria es global. La expansión de ETFs, estrategias indexadas y plataformas digitales ha comprimido las comisiones de administración y reducido el poder de diferenciación de muchos fondos tradicionales.

De acuerdo con un reporte de McKinsey & Company, los activos globales administrados alcanzaron aproximadamente 147 billones de dólares en 2025, pero la rentabilidad del sector no avanzó al mismo ritmo debido al aumento de costos operativos y a la erosión de ingresos por comisiones.

La firma advierte que los gestores con mejores perspectivas de crecimiento no son necesariamente quienes poseen más productos, sino aquellos que controlan “acceso propietario a distribución”, plataformas multiactivo y capacidades avanzadas de personalización.

La expansión de los ETFs ilustra claramente este fenómeno. Según PwC, los activos globales en ETFs alcanzaron 19,5 billones de dólares al cierre de 2025 y podrían superar los 35 billones hacia 2030.

El problema para muchas gestoras es que, conforme crece la oferta de vehículos de inversión, disminuye la diferenciación real entre ellos. El inversionista ya no compra únicamente un fondo; compra experiencia digital, acceso, asesoría, personalización y capacidad de acompañamiento.

La distribución se convierte en el activo más valioso

El cambio de poder dentro de la industria se observa con claridad en la distribución. Las grandes plataformas de wealth management, bancos privados, asesores independientes, “model portfolios” y marketplaces digitales se están convirtiendo en los verdaderos “gatekeepers” del capital global. Quien controla la relación con el cliente controla los flujos. Por ello, los asset managers están invirtiendo agresivamente en canales digitales, alianzas con fintechs, integración tecnológica y plataformas propias de asesoría.

Un informe de PwC señala que más de dos tercios de los inversionistas institucionales prefieren asignar capital a gestoras consideradas tecnológicamente avanzadas. La lógica es clara: en un mercado donde cientos de fondos ofrecen exposiciones similares, la ventaja competitiva radica en quién logra estar más cerca del cliente final y entender mejor su comportamiento. Por ello, firmas globales como BlackRock, Vanguard, Fidelity Investments o State Street Global Advisors están transformándose en plataformas integrales de soluciones y no únicamente en fabricantes de fondos.

La tendencia es particularmente visible en Estados Unidos y Europa, donde el crecimiento de “model portfolios” y soluciones empaquetadas está desplazando gradualmente la selección individual de fondos. Reuters reportó que los activos en portafolios modelo personalizables crecieron alrededor de 50% hasta alcanzar 125 mil millones de dólares hacia finales de 2024.

Datos: el nuevo petróleo financiero

El otro gran diferenciador estratégico es la información. La industria de asset management está entrando en una fase donde la capacidad para capturar, organizar y explotar datos del cliente se vuelve tan importante como la capacidad de gestionar inversiones. Las gestoras ahora buscan construir ecosistemas de datos capaces de responder preguntas críticas:

  • ¿Qué tipo de productos demanda cada segmento?
  • ¿Cuándo un cliente está próximo a retirar activos?
  • ¿Qué patrones de comportamiento anticipan cambios de portafolio?
  • ¿Cómo personalizar recomendaciones en tiempo real?
  • ¿Qué combinación de productos maximiza retención y rentabilidad?

En este contexto, la inteligencia artificial se vuelve central. Una encuesta global elaborada por Grant Thornton y ThoughtLab entre 500 ejecutivos del sector encontró que 73% considera que la IA es crítica para el futuro de sus organizaciones. El estudio también señala que la IA ya está siendo utilizada para: automatizar cumplimiento regulatorio; generar comunicaciones personalizadas; mejorar la experiencia de asesores; identificar patrones de comportamiento de inversionistas; y optimizar operaciones y costos.

Más aún, McKinsey & Company sostiene que las tecnologías de IA generativa y “agentic AI” podrían redefinir completamente la economía de la industria al transformar procesos de investigación, distribución, personalización y análisis de datos no estructurados.

Del fondo al ecosistema

La consecuencia natural de esta transformación es que las gestoras están evolucionando desde modelos centrados en productos hacia modelos centrados en ecosistemas. Esto implica plataformas digitales integradas; asesoría híbrida humano-IA; soluciones de portafolio completas; experiencias omnicanal; integración con fintechs; tokenización y distribución digital.

Según Citi Investor Services y CREATE-Research, 269 asset managers globales con 37,7 billones de dólares bajo administración reconocen que el futuro de la industria depende de rediseñar completamente sus modelos operativos y comerciales alrededor de tecnología y experiencia del cliente. Incluso en segmentos históricamente institucionales, como mercados privados, la experiencia de servicio se ha convertido en un factor competitivo clave. Coalition Greenwich señala que las grandes gestoras tradicionales están redefiniendo las expectativas de servicio dentro de private markets, elevando el estándar de atención, reporting y acompañamiento para inversionistas.

La amenaza silenciosa para las gestoras medianas

Este nuevo entorno también está profundizando la concentración de la industria. Las capacidades necesarias para competir —IA, analítica avanzada, ciberseguridad, experiencia digital, distribución global y arquitectura tecnológica— requieren inversiones multimillonarias. Eso favorece principalmente a los grandes jugadores globales.

En este sentido, McKinsey advierte que la brecha entre líderes y rezagados está ampliándose rápidamente, mientras PwC prevé una ola creciente de alianzas entre asset managers y fintechs para acelerar capacidades tecnológicas. El riesgo para muchas firmas medianas es convertirse únicamente en fabricantes de productos para plataformas controladas por terceros, perdiendo así la relación directa con el cliente y, eventualmente, poder de fijación de precios.

América Latina: una transformación todavía desigual

En América Latina, la transición avanza a distintas velocidades. Mercados como Brasil muestran un ecosistema mucho más sofisticado en digitalización, plataformas abiertas y asesoría financiera independiente. México, Chile y Colombia avanzan gradualmente hacia modelos más abiertos, aunque aún con fuerte dependencia de distribución bancaria tradicional.

Sin embargo, el fenómeno global terminará permeando toda la región: presión sobre comisiones; crecimiento de ETFs; digitalización del inversionista; expansión de wealthtechs; mayor personalización; y auge de asesoría automatizada. Para las gestoras latinoamericanas, el reto será particularmente complejo porque competirán simultáneamente contra gigantes globales, plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos.

La nueva definición de valor

La industria global de asset management está entrando en una etapa donde el producto financiero deja de ser el centro exclusivo del negocio. El verdadero “oro” ahora son los datos, la capacidad de distribución, la cercanía con el cliente y la inteligencia para transformar información en experiencias personalizadas. En otras palabras, todo indica que el futuro pertenece menos a quien construya el mejor fondo y más a quien construya la mejor relación con el inversionista.

Los Walton y el arte de no perder lo que se construyó

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En 1953, Sam Walton, conocido por haber fundado la mayor cadena de tiendas minoristas del mundo, hizo algo que en ese momento casi nadie notó: creó Walton Enterprises y transfirió el 20% de las acciones a un trust para cada uno de sus cinco hijos, conservando el 20% restante para él y su esposa. Todavía no era un empresario exitoso. Pero Sam ya pensaba cómo proteger lo que iba a construir. 

Eso es planificación patrimonial. No el resultado, sino la decisión temprana. La estructura antes de que el patrimonio justifique, en apariencia, el costo de armarla. Hoy, los Walton son una de las familias más ricas de los Estados Unidos, con un patrimonio que supera los US$200.000 millones. Y la pregunta relevante no es cómo llegaron ahí, sino por qué siguen ahí, cuatro generaciones después, sin que el patrimonio se haya fragmentado, diluido ni evaporado. 

La respuesta tiene nombre y apellido. O, mejor dicho, tiene varios instrumentos con nombre técnico. 

  1. El primero es el dynasty trust irrevocable. A diferencia de un trust convencional, el dynasty trust está diseñado para durar décadas sin que los activos queden sujetos al impuesto al patrimonio en cada transferencia generacional. Los Walton lo usaron y, la estructura es tan sólida que, según documentó Bloomberg, ninguno de los múltiples divorcios entre herederos Walton logró sacar ni una acción del trust.
  2. El segundo instrumento es el Charitable Lead Annuity Trust, o “CLAT” —conocido también como el «Jackie O. Trust» por su uso pionero en la planificación patrimonial de la familia Kennedy: el donante transfiere activos a un fideicomiso irrevocable que, durante un plazo definido, paga una anualidad fija a una o más organizaciones benéficas elegidas por él.  Al vencimiento del plazo, los activos remanentes —más toda la apreciación acumulada durante ese período— se transfieren a los herederos. El donante pierde el control sobre los activos desde el momento en que los aporta, pero a cambio obtiene una deducción fiscal por la contribución caritativa y logra que una porción significativa de su patrimonio llegue a la siguiente generación con una carga impositiva sustancialmente reducida.  La eficiencia del instrumento depende en buena medida de las tasas de interés de referencia: cuanto más bajas, mayor será el arbitraje. En el CLAT que los Walton constituyeron en 2003, Bloomberg estimó que más de US$2.000 millones llegarían a los herederos libres de impuesto. Dos mil millones. Libres de impuesto. Legalmente.
  3. El tercer instrumento es lo que hoy se conoce en el mundo de la planificación patrimonial como el «Walton GRAT»: a través de un Grantor Retained Annuity Trust —Fideicomiso de Anualidad Retenida por el Otorgante— el otorgante transfiere activos, típicamente acciones con alto potencial de apreciación, a un fideicomiso irrevocable. Durante un plazo definido, el fideicomiso le devuelve al otorgante una anualidad fija. Al vencimiento, si el otorgante sigue vivo, los activos remanentes —es decir, toda la apreciación por encima de la tasa de interés que fija el IRS, llamada hurdle rate— se transfieren a los beneficiarios sin costo fiscal. Es, en esencia, un congelamiento patrimonial: el dueño original cede la valorización futura del activo sin consumir

su exención del impuesto sobre donaciones de por vida. 

Si el activo se aprecia por encima del hurdle rate, los herederos reciben esa diferencia sin impuesto. Si no lo hace, los activos vuelven al otorgante. El único riesgo real es el de mortalidad: si el otorgante muere durante el plazo del GRAT, los activos se reincorporan al patrimonio imponible, neutralizando el beneficio. 

En 1998, los Walton refinaron esta estructura con GRATs de plazo muy corto —a veces de apenas dos años— diseñados para capturar la apreciación de las acciones de Walmart en ventanas específicas de crecimiento. El mecanismo resultó tan eficiente que el IRS intentó bloquearlo durante años. En 2000, el Congreso cerró parcialmente la ventana. Pero los Walton ya habían pasado por ella, y la técnica que lleva su nombre sigue siendo hoy uno de los instrumentos más imitados por familias de alto patrimonio en todo el mundo. 

4) El cuarto elemento es Walton Enterprises, el single family office que gestiona todo el ecosistema. Con sede en Bentonville, Arkansas, administra más de US$200.000 millones en activos, coordina la red de trusts y holdings, y funciona como la columna vertebral de la gobernanza familiar. No es un banco. No vende productos. No tiene conflictos de interés. Existe para una sola cosa: que la riqueza de los Walton siga siendo riqueza de los Walton. 

¿Qué se puede aprender de todo esto? 

  1. La planificación patrimonial no es para cuando ya se es rico. Sam Walton armó su estructura cuando Walmart era una cadena regional de descuento. La decisión temprana es la que marca la diferencia, porque los instrumentos más poderosos —el dynasty trust, el GRAT, el CLAT— requieren tiempo para funcionar. No son soluciones de último momento.
  2. Los trusts no son para ocultar activos. Son para protegerlos. De los acreedores, sí. Del fisco, también —dentro de lo que la ley permite—. Pero sobre todo de la fragmentación inevitable que ocurre cuando una familia crece y el patrimonio no tiene estructura. Los Walton tienen decenas de herederos. Sin Walton Enterprises y sin los trusts, su empresa hoy tendría el capital disperso entre cientos de primos que no se conocen. Con la estructura, sigue siendo una compañía controlada por una familia con visión de largo plazo.
  3. La gobernanza importa tanto como los instrumentos. Los trusts son el envase. Las reglas de quién decide, cómo se distribuyen los beneficios, quién puede ser trustee y quién no, qué pasa cuando hay un conflicto —eso es el contenido. Y es lo que determina si la estructura dura o se rompe en la primera crisis familiar.
  4. Las mismas lógicas se aplican en cualquier jurisdicción. El dynasty trust tiene sus equivalentes en las Islas Vírgenes Británicas, en las Islas Caimán, en Liechtenstein, en Nueva Zelanda. El CLAT y el GRAT tienen variantes en múltiples sistemas de derecho civil. La creatividad técnica no está limitada a un solo sistema legal. Está limitada, en cambio, por la falta de planificación.

La historia de los Walton no es la historia de una familia que encontró un atajo. Es la historia de una familia que tomó decisiones estructurales cuando todavía era temprano, se rodeó de los asesores correctos y tuvo la disciplina de mantener la arquitectura a lo largo del tiempo.

Los dividendos mundiales aumentaron un 8,2 % hasta alcanzar los 419 000 millones de dólares

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Foto cedidaAlexandra Haggard, directora de Servicios de Clases de Activos para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group

Los dividendos a nivel mundial comenzaron el año 2026 con fuerza, registrando un aumento del 8,2% en términos hasta alcanzar un récord en el primer trimestre de 419.000 millones de dólares estadounidenses, impulsados por los tipos de cambio y por importantes dividendos especiales puntuales, según el último informe «Dividend Watch», que forma parte del estudio «Capital Group Global Equity Study»¹. La tasa de crecimiento subyacente del primer trimestre fue del 5,2% interanual, una medida más representativa del impulso de los dividendos que también se reflejó en el crecimiento medio del dato de los dividendos por acción.

Un cambio en el ciclo de las materias primas hizo que las empresas mineras fueran el principal motor del crecimiento del primer trimestre, tras años de recortes provocados por la escasa rentabilidad. Este sector representó una quinta parte del aumento global del primer trimestre; la minería del oro destacó especialmente. El sector financiero en general (+16,2%), los semiconductores (+10,2%), el software (+9,5%) y la maquinaria (+8,9 %) también registraron un rápido crecimiento subyacente.

Los tres sectores que más dividendos repartieron en el primer trimestre —el farmacéutico, el bancario y el energético— registraron un crecimiento de sus repartos más lento que el del mercado en general. Los dividendos del sector energético aumentaron solo un 3,1%, lo que refleja la presión sobre los beneficios previa a la crisis del petróleo, así como el impacto de las recompras de acciones, mientras que los repartos del sector bancario se vieron frenados por los recortes en China, Brasil y Suecia, en particular. Los dividendos del sector farmacéutico aumentaron un 4,3% en términos subyacentes; ninguna empresa del índice de Capital Group2 aplicó recortes, pero algunas de las que más reparten registraron solo aumentos menores.

Tendencias regionales

Entre las principales regiones, el crecimiento más rápido se registró en Australia, la India, Estados Unidos y Canadá, mientras que Reino Unido, Europa y China se quedaron rezagados. Por lo general, en Japón, la mayor parte de Asia y Europa, así como en algunos mercados emergentes, la distribución de dividendos es relativamente escasa durante el primer trimestre, lo que significa que las tasas de crecimiento locales reflejan menos fielmente lo que cabe esperar para el conjunto del año.

El mercado español de dividendos comenzó con fuerza en 2025, registrando un crecimiento subyacente del 13,7%, por encima de la media mundial, en un primer trimestre estacionalmente tranquilo. En total, el reparto de dividendos ascendió a 4.700 millones de dólares (4.100 millones de euros). La cifra de crecimiento general del 50,5% se vio impulsada por los tipos de cambio y favorecida por la incorporación de una empresa del Ibex 35 al índice.

Para el resto de 2026, Capital Group mantiene sin cambios su previsión de dividendos de 2,20 billones de dólares estadounidenses, lo que supone un crecimiento interanual del 5,1%. Sin embargo, la contribución de los dividendos extraordinarios y los tipos de cambio sigue siendo mayor de lo que se preveía, lo que implica un crecimiento subyacente del 4,7%, ligeramente inferior al porcentaje general.

Alexandra Haggard, directora de Servicios de Clases de Activos para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group, afirmó: “Lo que ponen de manifiesto estas tendencias es que las gestoras activas que cuenten con una sólida capacidad de análisis están cada vez mejor posicionadas para identificar empresas con la capacidad y el compromiso necesarios para pagar y aumentar los dividendos a lo largo del tiempo. A lo largo de la última década, la cifra de dividendos a nivel mundial se ha más que duplicado, gracias al aumento de los beneficios empresariales y a la creciente tendencia al pago de dividendos en todos los mercados. El comienzo de 2026 ha sido alentador, incluso en medio de una mayor incertidumbre geopolítica y de las continuas presiones sobre los costes y la energía. Aunque estos retos encarecen los costes para algunas empresas, las compañías que reparten dividendos pueden ayudar a aportar estabilidad a las carteras cuando los mercados sufren más inestabilidad. En este entorno, el análisis en profundidad y la capacidad de selección son fundamentales, y las gestoras activas están bien posicionadas para identificar aquellas empresas mejor situadas para mantener y aumentar los dividendos a largo plazo”.