De la cumbre a la estrategia: la nueva realidad europea de los compromisos de defensa de la OTAN

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BBVA GWA Augusto Tricotti Miami
Pixabay CC0 Public Domain

Recientemente, tuve la suerte de compartir cena y conversación con dos destacados expertos en defensa de la UE y en el panorama general de la seguridad en Europa, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes con el fin de debatir este tema tan importante para los mercados actuales.

La cumbre de la OTAN fue importante, no solo por las cuestiones estratégicas relacionadas con la defensa, sino también por los reajustes geopolíticos, los riesgos para los activos europeos y la alteración de los mercados en todos los sectores. Todo ello podría generar oportunidades para los inversores ágiles, lo que se ajusta al enfoque activo de Janus Henderson.

En los días anteriores al evento, se prestó gran atención a la cumbre de la OTAN celebrada los días 24 y 25 de junio, en un contexto marcado por los cambios en la doctrina de defensa de EE. UU. y la creciente incertidumbre sobre el compromiso de este país con la Alianza y con Europa. Los recientes discursos del secretario de Defensa estadounidense, Hegseth, y del presidente Trump reiteraron la urgencia de que Europa vuelva a enfocarse en el gasto en defensa, lo que lo convierte en un tema clave para los inversores de todo el espectro, desde la renta variable hasta la renta fija.

Perspectivas de expertos

Los principales destacados de la cena fueron el general Sir Nicholas Carter, consumado experto en estrategia con décadas de experiencia militar, que ha sido asesor militar principal del primer ministro del Reino Unido y jefe del Estado Mayor, máximo responsable del Ejército británico, y el general Sir John Carter, exjefe de la Inteligencia Militar y actual director de Inteligencia de la Defensa. El general Carter estuvo acompañado por la baronesa Catherine Ashton, distinguida diplomática británica y candidata al Premio Nobel de la Paz, quien, entre otros cargos destacados, fue la primera Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, de 2009 a 2014.

Fue una oportunidad de las que tanto nos gustan, para poner a prueba nuestras hipótesis con la opinión directa de personas que han participado en la toma de decisiones de alto nivel en ámbitos que tienen enormes repercusiones para todos nosotros. No solo en términos de perspectivas y retos de mercado, sino también por lo que respecta a los cambios en la dinámica geopolítica que subyace a nuestras vidas.

Tras el evento, resultó útil reflexionar sobre este cambio histórico en la estrategia hacia las necesidades de seguridad de Europa, dado que tiene consecuencias potencialmente importantes para los inversores, ya que los países (y las regiones) buscan dar prioridad a sus propios intereses.

La defensa es ahora una prioridad en Europa

La positiva cumbre de la OTAN parece haber resuelto buena parte de las tensiones a largo plazo entre EE. UU. y otros países de la OTAN que han quedado al descubierto en las últimas semanas. Tras el compromiso de los miembros europeos de la OTAN de destinar el 5% del PIB anual a defensa, repartido entre un 3,5% para «defensa básica» y un 1,5% para «seguridad ampliada», EE. UU. parece sentirse más cómodo dentro del marco actual de la OTAN. Esto acelera la tendencia al incremento del gasto en defensa de los miembros de la OTAN que hemos observado durante la última década (gráfico 1):

La cumbre adoptó nuevas vías para lo que se exigirá a Europa en materia de seguridad y defensa, así como su necesidad de alcanzar la autonomía estratégica. También aportó cierta claridad sobre lo que EE. UU. está dispuesto a comprometer, en consonancia con sus intereses creados, en un momento en que dicho país está apuntando a un cambio de enfoque de Europa hacia la región indopacífica.

Lo que quedó claro es que Europa sigue dependiendo en gran medida de la inteligencia, la tecnología de reconocimiento y las capacidades de defensa de EE. UU., algo que llevará años desarrollar de forma independiente. El aumento del gasto debe ir de la mano de una mayor cohesión, superando los problemas de interoperabilidad entre las capacidades militares de los miembros de la OTAN.

También se reconoce que los Estados miembros de Europa deben mejorar sus procesos de contratación pública para garantizar un uso más óptimo del dinero. La complejidad de las cadenas de suministro europeas en materia de defensa hace que la reconstrucción de la capacidad probablemente será lenta y difícil, y que deba centrarse en avances significativos a gran escala, en lugar de en pequeños volúmenes de equipos costosos.

Consecuencias para los inversores

La necesidad imperiosa de los Estados de «comprar europeo» en seguridad y defensa ha cobrado un gran impulso, gracias a una confluencia de presiones geopolíticas, la atención prestada a la resiliencia de las cadenas de suministro y los cambios políticos internos en Europa. La presión para los inversores consiste en identificar aquellas empresas que están mejor posicionadas para satisfacer esas necesidades actuales y futuras, no solo en el mercado de la seguridad, sino en todos los sectores e industrias, como el transporte, la energía y los suministros públicos, la tecnología, las comunicaciones, la vigilancia, etc.

También se reconoce que las infraestructuras físicas y digitales críticas requieren protección frente a amenazas «híbridas», que incluyen los sistemas cibernéticos y de comunicaciones, las redes energéticas, las redes de transporte y los cables y tuberías submarinos, lo que está generando una serie de oportunidades para los inversores en todas las clases de activos.

Los retos de seguridad que afronta Europa han obligado a cambiar radicalmente la actitud hacia las capacidades de defensa, pero también tienen repercusiones en la economía en general. El aumento del gasto en defensa suscita un debate sobre las normas fiscales (a nivel nacional y supranacional). Esperamos importantes concesiones políticas y fiscales, a medida que cobren relevancia los debates sobre «bienestar frente a guerra», pero también presiones positivas para que la UE lleve a cabo reformas que impulsen el crecimiento.

Hemos visto cómo la UE ha respondido a esta presión, como demuestran las reformas bancarias del Banco Central Europeo (BCE), las actualizaciones normativas sobre las titulizaciones en la UE y la relajación de las normas sobre la deuda por parte de Alemania, entre otras medidas, con una gran asignación adicional prevista para el gasto en defensa (gráfico 2). Cambios como este pueden contribuir a mejorar la competitividad, impulsando el crecimiento y atrayendo inversiones.

La desglobalización refleja las tensiones globales

En el pasado, la influencia de la globalización y el desarrollo de cadenas de suministro muy integradas facilitaron el crecimiento del comercio con países de menor coste, lo que dio lugar a importaciones más baratas. Estamos asistiendo al fin de la globalización como factor limitador de la inflación, a medida que volvemos a un mundo más multipolar.

Aunque la globalización dista mucho de ser el único factor determinante de la evolución de la inflación, es probable que las renovadas tensiones geopolíticas, desencadenadas por el proteccionismo comercial impulsado por EE. UU. (incluidos los aranceles), alteren el comercio y el suministro mundiales, con el consiguiente impacto en los precios. Las empresas y los gobiernos están reaccionando ante este cambio para intentar mitigar los riesgos, lo que se refleja en la tendencia hacia la relocalización, la internalización o el acercamiento, con un impacto potencial en las cadenas de suministro que varía entre países. Esto se aplica no solo al comercio de bienes físicos, ya que las diferentes jurisdicciones dan prioridad a sus propias necesidades económicas y políticas, sino también a los servicios.

Este entorno en rápida evolución aumenta el riesgo de shocks imprevistos y cambios repentinos, tanto en el comercio como en las divergencias normativas. Aunque esperamos que persista una mayor volatilidad, las reformas que se están llevando a cabo en Europa podrían ser positivas a largo plazo tanto para las perspectivas de crecimiento europeas como para los mercados bursátiles.

Miedo a perderse algo (FOMO)

El inicio de 2025 ha traído consigo un cierto reajuste en los mercados financieros, pues la incertidumbre en EE. UU. ha abierto la puerta a un período de relativa fortaleza para la renta variable europea sumamente esperado. El aumento de la asignación de capital a Europa por parte de los inversores llega en un momento en el que la UE está asumiendo importantes compromisos de gasto en respuesta a la evolución de los riesgos mundiales. Pero lo que también queda claro es que Europa sigue ofreciendo una mayor diversificación en sus mercados que EE. UU. y sigue presentando unos precios muy atractivos en comparación con el pasado (gráfico 3).

El ciclo más reciente de rentabilidad superior del mercado bursátil estadounidense se originó en el período posterior a la crisis financiera. La duración de este dominio del mercado ha generado una reticencia natural entre los inversores, que temen que un cambio estratégico significativo que les aleje del mayor mercado del mundo pueda dejarles en una situación vulnerable y les impida aprovechar las oportunidades si EE. UU. reafirma su liderazgo en el mercado.

Aunque esta vacilación parece comprensible, la posibilidad de ampliar y diversificar el foco del mercado nos parece positiva. Sin embargo, la naturaleza de la estructura actual del mercado sugiere que es más probable que las asignaciones cambien de forma lenta, en lugar de vivir una transformación radical.

Bajo nuestro punto de vista, el auge de la inversión pasiva ha hecho que las tendencias de inversión tradicionales se mantengan más «estables». Esto se refleja en la enorme importancia que se da a la inversión en «clústeres» de innovación muy específicos en la economía estadounidense, donde gigantes tecnológicos de rápido crecimiento como Alphabet, Microsoft y NVIDIA han acaparado gran parte de la atención de los inversores.

Estas ventajas pueden ser difíciles de romper e inevitablemente generan un riesgo de «sobrevaloración» (burbujas de activos). Cuando un pequeño número de empresas domina un mercado hasta tal punto, la rentabilidad general del mercado puede llegar a depender en gran medida de la suerte de unas pocas acciones. Nos animaría ver una mayor expansión del mercado, lo que abriría la puerta a un nuevo descubrimiento de precios, una mejor dispersión de los mismos y mayores oportunidades para que los inversores activos se diferencien del resto.

 

Artículo escrito por Robert Schramm-Fuchs, gestor de Carteras en Janus Henderson Investors.

De la cumbre a la estrategia: esta es la nueva realidad europea sobre los compromisos de defensa de la OTAN

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BBVA GWA Augusto Tricotti Miami
Pixabay CC0 Public Domain

Recientemente, tuve la suerte de compartir cena y conversación con dos destacados expertos en defensa de la UE y en el panorama general de la seguridad en Europa, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes con el fin de debatir este tema tan importante para los mercados actuales.

La cumbre de la OTAN fue importante, no solo por las cuestiones estratégicas relacionadas con la defensa, sino también por los reajustes geopolíticos, los riesgos para los activos europeos y la alteración de los mercados en todos los sectores. Todo ello podría generar oportunidades para los inversores ágiles, lo que se ajusta al enfoque activo de Janus Henderson.

En los días anteriores al evento, se prestó gran atención a la cumbre de la OTAN celebrada los días 24 y 25 de junio, en un contexto marcado por los cambios en la doctrina de defensa de EE. UU. y la creciente incertidumbre sobre el compromiso de este país con la Alianza y con Europa. Los recientes discursos del secretario de Defensa estadounidense, Hegseth, y del presidente Trump reiteraron la urgencia de que Europa vuelva a enfocarse en el gasto en defensa, lo que lo convierte en un tema clave para los inversores de todo el espectro, desde la renta variable hasta la renta fija.

Perspectivas de expertos

Los principales destacados de la cena fueron el general Sir Nicholas Carter, consumado experto en estrategia con décadas de experiencia militar, que ha sido asesor militar principal del primer ministro del Reino Unido y jefe del Estado Mayor, máximo responsable del Ejército británico, y el general Sir John Carter, exjefe de la Inteligencia Militar y actual director de Inteligencia de la Defensa. El general Carter estuvo acompañado por la baronesa Catherine Ashton, distinguida diplomática británica y candidata al Premio Nobel de la Paz, quien, entre otros cargos destacados, fue la primera Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, de 2009 a 2014.

Fue una oportunidad de las que tanto nos gustan, para poner a prueba nuestras hipótesis con la opinión directa de personas que han participado en la toma de decisiones de alto nivel en ámbitos que tienen enormes repercusiones para todos nosotros. No solo en términos de perspectivas y retos de mercado, sino también por lo que respecta a los cambios en la dinámica geopolítica que subyace a nuestras vidas.

Tras el evento, resultó útil reflexionar sobre este cambio histórico en la estrategia hacia las necesidades de seguridad de Europa, dado que tiene consecuencias potencialmente importantes para los inversores, ya que los países (y las regiones) buscan dar prioridad a sus propios intereses.

La defensa es ahora una prioridad en Europa

La positiva cumbre de la OTAN parece haber resuelto buena parte de las tensiones a largo plazo entre EE. UU. y otros países de la OTAN que han quedado al descubierto en las últimas semanas. Tras el compromiso de los miembros europeos de la OTAN de destinar el 5% del PIB anual a defensa, repartido entre un 3,5% para «defensa básica» y un 1,5% para «seguridad ampliada», EE. UU. parece sentirse más cómodo dentro del marco actual de la OTAN. Esto acelera la tendencia al incremento del gasto en defensa de los miembros de la OTAN que hemos observado durante la última década (gráfico 1):

La cumbre adoptó nuevas vías para lo que se exigirá a Europa en materia de seguridad y defensa, así como su necesidad de alcanzar la autonomía estratégica. También aportó cierta claridad sobre lo que EE. UU. está dispuesto a comprometer, en consonancia con sus intereses creados, en un momento en que dicho país está apuntando a un cambio de enfoque de Europa hacia la región indopacífica.

Lo que quedó claro es que Europa sigue dependiendo en gran medida de la inteligencia, la tecnología de reconocimiento y las capacidades de defensa de EE. UU., algo que llevará años desarrollar de forma independiente. El aumento del gasto debe ir de la mano de una mayor cohesión, superando los problemas de interoperabilidad entre las capacidades militares de los miembros de la OTAN.

También se reconoce que los Estados miembros de Europa deben mejorar sus procesos de contratación pública para garantizar un uso más óptimo del dinero. La complejidad de las cadenas de suministro europeas en materia de defensa hace que la reconstrucción de la capacidad probablemente será lenta y difícil, y que deba centrarse en avances significativos a gran escala, en lugar de en pequeños volúmenes de equipos costosos.

Consecuencias para los inversores

La necesidad imperiosa de los Estados de «comprar europeo» en seguridad y defensa ha cobrado un gran impulso, gracias a una confluencia de presiones geopolíticas, la atención prestada a la resiliencia de las cadenas de suministro y los cambios políticos internos en Europa. La presión para los inversores consiste en identificar aquellas empresas que están mejor posicionadas para satisfacer esas necesidades actuales y futuras, no solo en el mercado de la seguridad, sino en todos los sectores e industrias, como el transporte, la energía y los suministros públicos, la tecnología, las comunicaciones, la vigilancia, etc.

También se reconoce que las infraestructuras físicas y digitales críticas requieren protección frente a amenazas «híbridas», que incluyen los sistemas cibernéticos y de comunicaciones, las redes energéticas, las redes de transporte y los cables y tuberías submarinos, lo que está generando una serie de oportunidades para los inversores en todas las clases de activos.

Los retos de seguridad que afronta Europa han obligado a cambiar radicalmente la actitud hacia las capacidades de defensa, pero también tienen repercusiones en la economía en general. El aumento del gasto en defensa suscita un debate sobre las normas fiscales (a nivel nacional y supranacional). Esperamos importantes concesiones políticas y fiscales, a medida que cobren relevancia los debates sobre «bienestar frente a guerra», pero también presiones positivas para que la UE lleve a cabo reformas que impulsen el crecimiento.

Hemos visto cómo la UE ha respondido a esta presión, como demuestran las reformas bancarias del Banco Central Europeo (BCE), las actualizaciones normativas sobre las titulizaciones en la UE y la relajación de las normas sobre la deuda por parte de Alemania, entre otras medidas, con una gran asignación adicional prevista para el gasto en defensa (gráfico 2). Cambios como este pueden contribuir a mejorar la competitividad, impulsando el crecimiento y atrayendo inversiones.

La desglobalización refleja las tensiones globales

En el pasado, la influencia de la globalización y el desarrollo de cadenas de suministro muy integradas facilitaron el crecimiento del comercio con países de menor coste, lo que dio lugar a importaciones más baratas. Estamos asistiendo al fin de la globalización como factor limitador de la inflación, a medida que volvemos a un mundo más multipolar.

Aunque la globalización dista mucho de ser el único factor determinante de la evolución de la inflación, es probable que las renovadas tensiones geopolíticas, desencadenadas por el proteccionismo comercial impulsado por EE. UU. (incluidos los aranceles), alteren el comercio y el suministro mundiales, con el consiguiente impacto en los precios. Las empresas y los gobiernos están reaccionando ante este cambio para intentar mitigar los riesgos, lo que se refleja en la tendencia hacia la relocalización, la internalización o el acercamiento, con un impacto potencial en las cadenas de suministro que varía entre países. Esto se aplica no solo al comercio de bienes físicos, ya que las diferentes jurisdicciones dan prioridad a sus propias necesidades económicas y políticas, sino también a los servicios.

Este entorno en rápida evolución aumenta el riesgo de shocks imprevistos y cambios repentinos, tanto en el comercio como en las divergencias normativas. Aunque esperamos que persista una mayor volatilidad, las reformas que se están llevando a cabo en Europa podrían ser positivas a largo plazo tanto para las perspectivas de crecimiento europeas como para los mercados bursátiles.

Miedo a perderse algo (FOMO)

El inicio de 2025 ha traído consigo un cierto reajuste en los mercados financieros, pues la incertidumbre en EE. UU. ha abierto la puerta a un período de relativa fortaleza para la renta variable europea sumamente esperado. El aumento de la asignación de capital a Europa por parte de los inversores llega en un momento en el que la UE está asumiendo importantes compromisos de gasto en respuesta a la evolución de los riesgos mundiales. Pero lo que también queda claro es que Europa sigue ofreciendo una mayor diversificación en sus mercados que EE. UU. y sigue presentando unos precios muy atractivos en comparación con el pasado (gráfico 3).

El ciclo más reciente de rentabilidad superior del mercado bursátil estadounidense se originó en el período posterior a la crisis financiera. La duración de este dominio del mercado ha generado una reticencia natural entre los inversores, que temen que un cambio estratégico significativo que les aleje del mayor mercado del mundo pueda dejarles en una situación vulnerable y les impida aprovechar las oportunidades si EE. UU. reafirma su liderazgo en el mercado.

Aunque esta vacilación parece comprensible, la posibilidad de ampliar y diversificar el foco del mercado nos parece positiva. Sin embargo, la naturaleza de la estructura actual del mercado sugiere que es más probable que las asignaciones cambien de forma lenta, en lugar de vivir una transformación radical.

Bajo nuestro punto de vista, el auge de la inversión pasiva ha hecho que las tendencias de inversión tradicionales se mantengan más «estables». Esto se refleja en la enorme importancia que se da a la inversión en «clústeres» de innovación muy específicos en la economía estadounidense, donde gigantes tecnológicos de rápido crecimiento como Alphabet, Microsoft y NVIDIA han acaparado gran parte de la atención de los inversores.

Estas ventajas pueden ser difíciles de romper e inevitablemente generan un riesgo de «sobrevaloración» (burbujas de activos). Cuando un pequeño número de empresas domina un mercado hasta tal punto, la rentabilidad general del mercado puede llegar a depender en gran medida de la suerte de unas pocas acciones. Nos animaría ver una mayor expansión del mercado, lo que abriría la puerta a un nuevo descubrimiento de precios, una mejor dispersión de los mismos y mayores oportunidades para que los inversores activos se diferencien del resto.

 

Artículo escrito por Robert Schramm-Fuchs, gestor de Carteras en Janus Henderson Investors.

De la cumbre a la estrategia: la nueva realidad de los compromisos de defensa en la OTAN

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BBVA GWA Augusto Tricotti Miami
Pixabay CC0 Public Domain

Recientemente, tuve la suerte de compartir cena y conversación con dos destacados expertos en defensa de la UE y en el panorama general de la seguridad en Europa, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes con el fin de debatir este tema tan importante para los mercados actuales.

La cumbre de la OTAN fue importante, no solo por las cuestiones estratégicas relacionadas con la defensa, sino también por los reajustes geopolíticos, los riesgos para los activos europeos y la alteración de los mercados en todos los sectores. Todo ello podría generar oportunidades para los inversores ágiles, lo que se ajusta al enfoque activo de Janus Henderson.

En los días anteriores al evento, se prestó gran atención a la cumbre de la OTAN celebrada los días 24 y 25 de junio, en un contexto marcado por los cambios en la doctrina de defensa de EE. UU. y la creciente incertidumbre sobre el compromiso de este país con la Alianza y con Europa. Los recientes discursos del secretario de Defensa estadounidense, Hegseth, y del presidente Trump reiteraron la urgencia de que Europa vuelva a enfocarse en el gasto en defensa, lo que lo convierte en un tema clave para los inversores de todo el espectro, desde la renta variable hasta la renta fija.

Perspectivas de expertos

Los principales destacados de la cena fueron el general Sir Nicholas Carter, consumado experto en estrategia con décadas de experiencia militar, que ha sido asesor militar principal del primer ministro del Reino Unido y jefe del Estado Mayor, máximo responsable del Ejército británico, y el general Sir John Carter, exjefe de la Inteligencia Militar y actual director de Inteligencia de la Defensa. El general Carter estuvo acompañado por la baronesa Catherine Ashton, distinguida diplomática británica y candidata al Premio Nobel de la Paz, quien, entre otros cargos destacados, fue la primera Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, de 2009 a 2014.

Fue una oportunidad de las que tanto nos gustan, para poner a prueba nuestras hipótesis con la opinión directa de personas que han participado en la toma de decisiones de alto nivel en ámbitos que tienen enormes repercusiones para todos nosotros. No solo en términos de perspectivas y retos de mercado, sino también por lo que respecta a los cambios en la dinámica geopolítica que subyace a nuestras vidas.

Tras el evento, resultó útil reflexionar sobre este cambio histórico en la estrategia hacia las necesidades de seguridad de Europa, dado que tiene consecuencias potencialmente importantes para los inversores, ya que los países (y las regiones) buscan dar prioridad a sus propios intereses.

La defensa es ahora una prioridad en Europa

La positiva cumbre de la OTAN parece haber resuelto buena parte de las tensiones a largo plazo entre EE. UU. y otros países de la OTAN que han quedado al descubierto en las últimas semanas. Tras el compromiso de los miembros europeos de la OTAN de destinar el 5% del PIB anual a defensa, repartido entre un 3,5% para «defensa básica» y un 1,5% para «seguridad ampliada», EE. UU. parece sentirse más cómodo dentro del marco actual de la OTAN. Esto acelera la tendencia al incremento del gasto en defensa de los miembros de la OTAN que hemos observado durante la última década (gráfico 1):

La cumbre adoptó nuevas vías para lo que se exigirá a Europa en materia de seguridad y defensa, así como su necesidad de alcanzar la autonomía estratégica. También aportó cierta claridad sobre lo que EE. UU. está dispuesto a comprometer, en consonancia con sus intereses creados, en un momento en que dicho país está apuntando a un cambio de enfoque de Europa hacia la región indopacífica.

Lo que quedó claro es que Europa sigue dependiendo en gran medida de la inteligencia, la tecnología de reconocimiento y las capacidades de defensa de EE. UU., algo que llevará años desarrollar de forma independiente. El aumento del gasto debe ir de la mano de una mayor cohesión, superando los problemas de interoperabilidad entre las capacidades militares de los miembros de la OTAN.

También se reconoce que los Estados miembros de Europa deben mejorar sus procesos de contratación pública para garantizar un uso más óptimo del dinero. La complejidad de las cadenas de suministro europeas en materia de defensa hace que la reconstrucción de la capacidad probablemente será lenta y difícil, y que deba centrarse en avances significativos a gran escala, en lugar de en pequeños volúmenes de equipos costosos.

Consecuencias para los inversores

La necesidad imperiosa de los Estados de «comprar europeo» en seguridad y defensa ha cobrado un gran impulso, gracias a una confluencia de presiones geopolíticas, la atención prestada a la resiliencia de las cadenas de suministro y los cambios políticos internos en Europa. La presión para los inversores consiste en identificar aquellas empresas que están mejor posicionadas para satisfacer esas necesidades actuales y futuras, no solo en el mercado de la seguridad, sino en todos los sectores e industrias, como el transporte, la energía y los suministros públicos, la tecnología, las comunicaciones, la vigilancia, etc.

También se reconoce que las infraestructuras físicas y digitales críticas requieren protección frente a amenazas «híbridas», que incluyen los sistemas cibernéticos y de comunicaciones, las redes energéticas, las redes de transporte y los cables y tuberías submarinos, lo que está generando una serie de oportunidades para los inversores en todas las clases de activos.

Los retos de seguridad que afronta Europa han obligado a cambiar radicalmente la actitud hacia las capacidades de defensa, pero también tienen repercusiones en la economía en general. El aumento del gasto en defensa suscita un debate sobre las normas fiscales (a nivel nacional y supranacional). Esperamos importantes concesiones políticas y fiscales, a medida que cobren relevancia los debates sobre «bienestar frente a guerra», pero también presiones positivas para que la UE lleve a cabo reformas que impulsen el crecimiento.

Hemos visto cómo la UE ha respondido a esta presión, como demuestran las reformas bancarias del Banco Central Europeo (BCE), las actualizaciones normativas sobre las titulizaciones en la UE y la relajación de las normas sobre la deuda por parte de Alemania, entre otras medidas, con una gran asignación adicional prevista para el gasto en defensa (gráfico 2). Cambios como este pueden contribuir a mejorar la competitividad, impulsando el crecimiento y atrayendo inversiones.

La desglobalización refleja las tensiones globales

En el pasado, la influencia de la globalización y el desarrollo de cadenas de suministro muy integradas facilitaron el crecimiento del comercio con países de menor coste, lo que dio lugar a importaciones más baratas. Estamos asistiendo al fin de la globalización como factor limitador de la inflación, a medida que volvemos a un mundo más multipolar.

Aunque la globalización dista mucho de ser el único factor determinante de la evolución de la inflación, es probable que las renovadas tensiones geopolíticas, desencadenadas por el proteccionismo comercial impulsado por EE. UU. (incluidos los aranceles), alteren el comercio y el suministro mundiales, con el consiguiente impacto en los precios. Las empresas y los gobiernos están reaccionando ante este cambio para intentar mitigar los riesgos, lo que se refleja en la tendencia hacia la relocalización, la internalización o el acercamiento, con un impacto potencial en las cadenas de suministro que varía entre países. Esto se aplica no solo al comercio de bienes físicos, ya que las diferentes jurisdicciones dan prioridad a sus propias necesidades económicas y políticas, sino también a los servicios.

Este entorno en rápida evolución aumenta el riesgo de shocks imprevistos y cambios repentinos, tanto en el comercio como en las divergencias normativas. Aunque esperamos que persista una mayor volatilidad, las reformas que se están llevando a cabo en Europa podrían ser positivas a largo plazo tanto para las perspectivas de crecimiento europeas como para los mercados bursátiles.

Miedo a perderse algo (FOMO)

El inicio de 2025 ha traído consigo un cierto reajuste en los mercados financieros, pues la incertidumbre en EE. UU. ha abierto la puerta a un período de relativa fortaleza para la renta variable europea sumamente esperado. El aumento de la asignación de capital a Europa por parte de los inversores llega en un momento en el que la UE está asumiendo importantes compromisos de gasto en respuesta a la evolución de los riesgos mundiales. Pero lo que también queda claro es que Europa sigue ofreciendo una mayor diversificación en sus mercados que EE. UU. y sigue presentando unos precios muy atractivos en comparación con el pasado (gráfico 3).

El ciclo más reciente de rentabilidad superior del mercado bursátil estadounidense se originó en el período posterior a la crisis financiera. La duración de este dominio del mercado ha generado una reticencia natural entre los inversores, que temen que un cambio estratégico significativo que les aleje del mayor mercado del mundo pueda dejarles en una situación vulnerable y les impida aprovechar las oportunidades si EE. UU. reafirma su liderazgo en el mercado.

Aunque esta vacilación parece comprensible, la posibilidad de ampliar y diversificar el foco del mercado nos parece positiva. Sin embargo, la naturaleza de la estructura actual del mercado sugiere que es más probable que las asignaciones cambien de forma lenta, en lugar de vivir una transformación radical.

Bajo nuestro punto de vista, el auge de la inversión pasiva ha hecho que las tendencias de inversión tradicionales se mantengan más «estables». Esto se refleja en la enorme importancia que se da a la inversión en «clústeres» de innovación muy específicos en la economía estadounidense, donde gigantes tecnológicos de rápido crecimiento como Alphabet, Microsoft y NVIDIA han acaparado gran parte de la atención de los inversores.

Estas ventajas pueden ser difíciles de romper e inevitablemente generan un riesgo de «sobrevaloración» (burbujas de activos). Cuando un pequeño número de empresas domina un mercado hasta tal punto, la rentabilidad general del mercado puede llegar a depender en gran medida de la suerte de unas pocas acciones. Nos animaría ver una mayor expansión del mercado, lo que abriría la puerta a un nuevo descubrimiento de precios, una mejor dispersión de los mismos y mayores oportunidades para que los inversores activos se diferencien del resto.

 

Artículo escrito por Robert Schramm-Fuchs, gestor de Carteras en Janus Henderson Investors.

Ninety One incorpora a Virginia Gabilondo como Sales Associate en Miami

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Foto cedida

Ninety One ha incorporado a Virginia Gabilondo como Sales Associate, con sede en Miami, según confirmó la gestora a Funds Society. Gabilondo reportará a Mayra Cruz, directora de ventas de fondos mutuos Américas, agregó la firma.

Desde su puesto, la nueva integrante de Ninety One prestará apoyo al equipo de clientes de fondos de inversión de América, y será responsable de promocionar fondos offshore y SMA entre los asesores financieros offshore de Miami.

“Ninety One sigue ampliando su negocio offshore en Miami, y el nombramiento de Virginia refleja nuestro compromiso de seguir reforzando nuestra presencia y profundizando nuestras relaciones en este importante mercado”, señaló Richard Garland, Managing Director & Head of Global Advisor de la gestora.

Antes de incorporarse a Ninety One, Gabilondo fue Business Manager de AMCS Group entre 2018 y 2025; y previamente, fue International Relationship Manager de SupraInvest, después de ser durante dos años Sales Relationship Manager de S&S Advisors. A nivel académico, es Licenciada en Administración de Empresas por Tecnológico de Monterrey, y cuenta con las licencias FINRA Series 63 y 7.

Atravesando los rápidos: perspectivas de inversión de mitad de año

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Mercados privados oportunidad estructural
Foto de Steven Cordes en Unsplash

Los mercados se han enfrentado a numerosos retos durante el último trimestre, entre los que destacan la amenaza de los aranceles estadounidenses sobre las importaciones tras el «Día de la Liberación», pero también la perspectiva de una subida de los precios del petróleo derivada del conflicto en Oriente Medio y la venta masiva de bonos del Tesoro estadounidense tras la aprobación de una ley presupuestaria expansionista en Estados Unidos.

Hasta ahora, al menos, los mercados parecen haber superado los rápidos sin demasiados daños. Los principales índices bursátiles han subido entre un 17 % y un 35 % desde los mínimos de abril (véase el gráfico 1).

Las tres amenazas a las que se han enfrentado los mercados hasta ahora parecen suponer un menor riesgo para el resto del año. Aunque aún no se ha cerrado el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, la prórroga de 90 días deja tiempo para que eso ocurra. La perspectiva de una guerra comercial mundial parece ahora lejana, y los mercados ya han descontado en gran medida el impacto de los aranceles más estrictos en los beneficios de las empresas.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense son ligeramente superiores a los que registraban antes del «Día de la Liberación» en abril, pero muy por debajo de los máximos alcanzados a principios de año. También son inferiores a los que registraban cuando la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó por primera vez la ley One Big Beautiful Bill Act (OBBBA) a finales de mayo. Los «vigilantes de los bonos» parecen estar descansando por ahora.

Aunque Oriente Medio siempre ha sido impredecible, los precios del petróleo son 10 dólares por barril más bajos que la media de 2024, lo que supone un impulso para el crecimiento económico y un freno para la inflación.

Perspectivas: riesgos en Europa y Estados Unidos

Los riesgos futuros parecen mayores para las perspectivas de crecimiento, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Los aranceles básicos más altos de lo esperado sobre las importaciones a Estados Unidos procedentes de Europa no harán más que agravar la debilidad del sector manufacturero de la región, exacerbada por la fortaleza del euro. Afortunadamente, el sector servicios está en expansión y la confianza empresarial se ha visto impulsada por las perspectivas de aumento del gasto en defensa e infraestructuras.

Los recortes anteriores de los tipos de interés oficiales por parte del Banco Central Europeo deberían seguir apoyando el crecimiento.

A pesar de todos los beneficios que los acuerdos arancelarios reportan a Estados Unidos (aumento de la inversión interna, ingresos aduaneros, mayor acceso a los mercados extranjeros), hay un precio que pagar. Hasta ahora, las empresas han pagado la mayor parte de los aranceles, lo que ha reducido sus márgenes y beneficios.

Aunque este efecto ya se ha descontado, es probable que las empresas intenten ahora repercutir el aumento de los costes a los consumidores, lo que aumenta las perspectivas de una mayor inflación y una menor demanda.

El consumo ya era menos fuerte en comparación con el año pasado debido al inevitable agotamiento del exceso de ahorro que los hogares acumularon durante los confinamientos por la pandemia de COVID.

Antes de la elección del presidente Trump, se esperaba que la desaceleración del consumo fuera acompañada de una caída de la inflación y de una bajada de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Ahora, es probable que ninguna de estas dos cosas ocurra pronto.

El mercado laboral también se ha debilitado. El crecimiento del empleo parece depender de forma poco saludable del sector público y del sector sanitario. Aunque estos puestos de trabajo proporcionan ingresos a los trabajadores, esta concentración sectorial no es indicativa de una economía dinámica.

Sin embargo, estas preocupaciones económicas podrían verse compensadas por factores positivos:

  • La OBBBA debería proporcionar un estímulo fiscal a corto plazo.
  • Las fusiones y adquisiciones están repuntando.
  • Aunque es poco probable que se materialicen más inversiones debido a los aranceles en un futuro próximo, las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial ya están creciendo con fuerza.
  • Los mercados esperan que la Reserva Federal comience a recortar los tipos de interés en septiembre.

China se encuentra en una situación similar a la de Europa en lo que respecta al impacto de los aranceles en el crecimiento económico. Es probable que Pekín intente compensar este lastre con más estímulos para apoyar el consumo interno, pero queda por ver si esto simplemente adelantará el consumo en lugar de aumentarlo realmente.

La cuestión clave sigue siendo la debilidad del mercado inmobiliario y su efecto perjudicial sobre la confianza de los consumidores.

Renta variable

No es casualidad que los índices con gran peso tecnológico y las acciones de pequeña capitalización hayan liderado el repunte de los mercados de renta variable desde principios de abril. Los beneficios del sector tecnológico siguen respaldados por la inversión en inteligencia artificial tanto en Estados Unidos como en los mercados emergentes. Además, se ven menos afectados por los aranceles, ya que las empresas tecnológicas tienden a vender servicios en lugar de bienes.

Las empresas de pequeña capitalización también han supuesto un refugio frente a los aranceles, ya que estas empresas se centran más en la demanda interna no comercializada. En Estados Unidos, se benefician del consumo inducido por los aranceles, mientras que en Europa, la previsión de un aumento del gasto en infraestructuras proporciona un apoyo adicional (véase el gráfico 2).

 

Las ganancias de la renta variable europea han estado lideradas por el sector financiero gracias a los recortes de tipos del BCE. El sector industrial ha obtenido buenos resultados, ya que los inversores esperan grandes aumentos en el gasto público en infraestructuras y defensa, lo que ayudará a compensar parte del impacto de los aranceles estadounidenses. Ambos factores deberían seguir respaldando los beneficios y el mercado bursátil en los próximos trimestres.

Los exportadores estadounidenses se están beneficiando de la debilidad del dólar y deberían obtener ganancias gracias a la mejora del acceso a los mercados y a la reducción de los aranceles como resultado de los acuerdos alcanzados con los socios comerciales de Estados Unidos.

Sin embargo, la caída del dólar estadounidense no ha sido tan considerable. En términos reales y ponderados por el comercio, la moneda ha caído un 5 % este año hasta finales de junio, frente a una caída del 9 % durante la primera administración Trump.

En cualquier caso, dada la magnitud del déficit por cuenta corriente de Estados Unidos, no sería sorprendente que se produjera una depreciación de la moneda para restablecer el equilibrio.

Renta fija

Las perspectivas para los rendimientos de los bonos son más difíciles. Se pueden imaginar dos escenarios, con probabilidades no muy diferentes, que darían lugar a movimientos opuestos en los rendimientos estadounidenses.

  • Por un lado, el aumento de las primas por plazo, debido al continuo endurecimiento cuantitativo o a las preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo de la situación fiscal de Estados Unidos, podría dar lugar a un aumento de los rendimientos. Un mejor crecimiento también podría hacer que los rendimientos volvieran a subir.
  • Por otro lado, una fuerte desaceleración del crecimiento debido a los aranceles probablemente llevaría a la Fed a recortar rápidamente los tipos, con la consiguiente caída de los rendimientos a más largo plazo.

Del mismo modo, en Europa, la generosidad fiscal podría tener como contrapartida un aumento de los tipos de interés, mientras que el debilitamiento del crecimiento debido a los aranceles y al aumento (redirigido) de las importaciones chinas podría tener el efecto contrario.

Asignación de activos

Por ahora, somos cautelosamente optimistas sobre las perspectivas de la renta variable, con nuestra mayor posición sobreponderada en acciones tecnológicas de EE. UU.

Las valoraciones de la mayoría de los principales índices parecen razonables, con la notable excepción de los valores estadounidenses, donde la relación precio-beneficio futura del índice Russell 1000 Value está muy por encima de la media.

En lo que respecta a la renta fija, preferimos una posición relativa a favor de Europa frente a EE. UU. Las turbulencias que han atravesado los inversores este año han creado oportunidades para aquellos dispuestos a inclinarse por el otro lado. Anticipamos más turbulencias en los próximos meses y, con ellas, nuevas oportunidades que aprovechar.

HSBC México se latinoamericaniza más: amplía su oferta de divisas

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HSBC México anunció que acaba de ampliar el abanico de divisas latinoamericanas que pone a disposición de las empresas interesadas en acceder a operaciones de compra-venta y a transferencias internacionales, a tipos de cambio competitivos y en tiempo real, según informaron a través de un comunicado.

La institución estaba considerada al cierre de 2024 como el quinto banco más grande del país, con un total de 936.410 millones de pesos en activos, equivalente al 6,16% del sistema y a 46.820.5 millones de dólares. La compañía presentó sus nuevos Non-Deliverable Forward (NDFs) en soles peruanos (PEN), pesos chilenos (CLP), pesos argentinos (ARS) y pesos colombianos (COP), los cuales podrán ser comprados desde pesos mexicanos y dólares estadounidenses.

Estas monedas se suman a la disponibilidad que ya ofrecían en reales brasileños (BRL) en la región, y se integran a la canasta de 124 monedas del mundo que pueden operarse desde México.

“En HSBC queremos ofrecer a nuestros clientes empresariales con necesidades internacionales acceso a diferentes monedas del mundo de manera más ágil, competitiva y transparente. Con ello podremos atender la creciente demanda de diferentes empresas que operan en Latinoamérica y necesitan monedas de la región para usos diversos”, dijo Luis Alvarado, director general adjunto de Mercados Globales de HSBC México.

De acuerdo con la institución, algunos de los usos que las empresas pueden dar a los NDFs en monedas de Latinoamérica son:

  • Pagar desde México pasivos contratados en otras monedas de la región, si la empresa tiene negocios allá.
  • Liquidar a proveedores locales en sus monedas locales para así acceder a mejores precios, respecto a los costos que tendrían si lo hicieran en dólares o pesos mexicanos.

En todos los casos, al utilizar NDFs, las empresas podrán tener un manejo más eficiente de riesgo, según señaló la firma. Estas operaciones pueden ser realizadas a través de la plataforma electrónica de HSBC Evolve o mediante el soporte de ejecutivos especializados.

Jorge Riquelme, director de Ventas Corporativas de Mercados Globales de HSBC México, comentó en la nota de prensa: “Al proveer a las empresas nuevas divisas con las que pueden operar también se genera una mejor dinámica de liquidez, la cual se traslada a precios más competitivos y un mercado más eficiente”.

«Con los diferentes NDFs en Latinoamérica, Europa y Asia, HSBC avanza en su estrategia de ofrecer a sus clientes en México los beneficios de su alcance internacional», concluyó el banco.

El Banco Central de Uruguay propone ampliar sus funciones de control y protección a los inversores

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El Banco Central de Uruguay (BCU) ha presentado un anteproyecto de ley que amplía sus funciones de control y protección de los inversores, una iniciativa que se produce después de una serie de fraudes y de escándalos que provocaron importantes pérdidas entre los ahorristas locales.

Así, el BCU remitió al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) el anteproyecto de ley que propone modificaciones a su Carta Orgánica «con el objetivo de fortalecer la protección del inversor y fomentar un ecosistema de financiamiento más dinámico, transparente y seguro para canalizar el ahorro hacia proyectos productivos», según anunció un comunicado de la institución.

El principal cambio propuesto es ampliar el ámbito de regulación y control del BCU para incluir a las entidades que, aún sin emitir valores, realicen operaciones financieras convocando a la inversión mediante la captación masiva de recursos financieros del público. En la propuesta, se configura una operación financiera cuando exista un desembolso de fondos a cambio de una promesa de rentabilidad futura, gestionada por un tercero.

Además, en materia de supervisión, la reforma refuerza las facultades de la Superintendencia de Servicios Financieros (SSF) para investigar y actuar frente a potenciales infractores, otorgándole potestad para:

  • Requerir información y realizar inspecciones con atribuciones similares a las de la Dirección General Impositiva, donde además no podrá ser oponible el secreto profesional.
  • Ordenar el cese inmediato de actividades irregulares y suspender campañas publicitarias o la captación de fondos.

Además de los cambios propuestos para la Carta Orgánica, el BCU ha implementado, y prevé profundizar, otras acciones que tienen por objetivo proteger al inversor y dinamizar el mercado de valores. Entre ellas se destacan las acciones de comunicación y educación financiera que están orientadas a informar oportunamente a la población y prevenir conductas fraudulentas.

En 2024 tres proyectos asociados a la ganadería (fondos ganaderos), un importante desarrollador inmobiliario, dos proyectos asociados a las criptomonedas y dos más con el mercado de seguros y corretaje de bolsa, anunciaron problemas de solvencia, provocando pérdidas de unos 800 millones de dólares a unos 7.000 ahorristas uruguayos o residentes en Uruguay. Las entidades implicadas no estaban reguladas por el Banco Central a pesar de prometer un rendimiento, lo que generó una polémica en el país sobre la protección de los inversores.

Cómo los mercados públicos y privados pueden aportar soluciones para los cambios sociales

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Longevidad financiera HNWI
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Muchos de los retos de nuestro tiempo, como el cambio climático, la seguridad energética y la desigualdad económica, están profundamente interconectados, y creemos que sus soluciones también lo están. La transición climática mundial no es solo una cuestión tecnológica o política, sino también un reto para el capital. Las decisiones de inversión que se tomen hoy, tanto en los mercados públicos como en los privados, pueden marcar la pauta de cómo configuraremos nuestros sistemas energéticos, nuestras infraestructuras y nuestras economías en las próximas décadas.

Existe una creciente politización de la política climática, y algunos países están retrocediendo o cuestionando sus objetivos en este ámbito. Este ruido político puede crear incertidumbre y volatilidad. Sin embargo, por debajo de los titulares, el latido sigue siendo fuerte: las soluciones climáticas están alcanzando puntos de inflexión económicos, pues las energías renovables suelen ser una fuente competitiva de nueva energía. En la década pasada, los costes de la energía solar y eólica terrestre cayeron más de un 80 % y casi un 70 %, respectivamente. Los vehículos eléctricos se están acercando a la paridad de costes con los motores de combustión interna. Las obras de acondicionamiento para mejorar la eficiencia energética pueden ser rentables a corto plazo en el sector inmobiliario comercial.

Estos cambios se ven cada vez más impulsados por la economía, no solo por las políticas, y aún no observamos ningún retroceso importante de esta tendencia. De hecho, creemos que la volatilidad política puede crear oportunidades de inversión. Dado que la incertidumbre asusta a algunos inversores, puede que los valores de los proveedores de soluciones climáticas de calidad se negocien temporalmente con descuento, creando puntos de entrada atractivos para aquellos que busquen crecimiento estructural para las próximas décadas.

Buena parte de la conversación en torno a la inversión climática tiende a centrarse en los mercados privados, y con razón. Su función para permitir que la innovación cuente con el margen necesario para desarrollarse adecuadamente y para permitir que los inversores formen parte de los consejos de administración es fundamental. Los mercados privados asumen el papel de facilitadores y socios directos para hacer posibles transformaciones, mejoras y proyectos que  requieren fuertes volúmenes de inversión en inmovilizado. Este tipo de apoyo es de especial importancia en ámbitos en que las necesidades de infraestructuras y los elevados costes iniciales podrían ralentizar el progreso.

Tomemos como ejemplo Ancala, gestora de inversiones en infraestructuras, que ha invertido más de 1 000 millones de euros en empresas y proyectos relacionados con la transición energética. Un ejemplo es la española Magnon Green Energy , el mayor generador de energía renovable a partir de biomasa del país; cuenta con un innovador proyecto de captura y reutilización de CO2 biogénico en su planta de Huelva (España). Esta iniciativa favorece la producción de e-metanol, de baja intensidad de carbono, en sustitución del metanol gris tradicional, que se produce a partir de gas natural. Este es un ejemplo de un proyecto que creemos puede ser crucial para acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias y que puede tener un impacto material positivo en el valor del negocio.

Ancala aborda la sostenibilidad con un horizonte a largo plazo y busca formas de potenciar a las empresas de infraestructuras críticas en todos los sectores que no solo ofrezcan resultados positivos, sino que además creen un valor duradero para todas las partes interesadas. Ancala adopta una postura pragmática y centrada, identificando y priorizando los ámbitos que ofrecen el potencial de brindar el mayor impacto y el mejor rendimiento del capital. Para lograrlo, aplica una perspectiva integral y examina iniciativas de sostenibilidad creadoras de valor a lo largo de todo el ciclo de inversión.

El periodo de propiedad de Ancala en Dragon LNG, terminal británica de gas natural licuado (GNL), es un gran ejemplo. Dragon es solo una de las tres terminales de GNL del Reino Unido. Es probable que el GNL siga desempeñando un papel crucial en el mix energético del Reino Unido mientras se produce la transición hacia fuentes de energía más verdes. Para respaldar este cambio, Ancala ha trabajado con el equipo directivo de Dragon LNG para identificar e impulsar una serie de iniciativas clave para la transición energética. Entre ellas se encuentran la instalación de un parque solar de 10 MW, la contratación y el desarrollo de planes para construir un parque eólico de 13 MW y la creación de nuevas asociaciones para contribuir a la descarbonización de la agrupación industrial de Milford Haven, donde operan Dragon y otras empresas energéticas líderes. El apoyo de Ancala para integrar consideraciones y proyectos de descarbonización en las operaciones de la terminal ha aumentado el valor a largo plazo de Dragon LNG.

En muchos casos, los mercados privados proporcionan las bases y la flexibilidad necesarias para llevar a cabo planes de crecimiento a largo plazo. Más allá de los mercados privados, los mercados públicos ofrecen un conjunto más amplio de inversores para sustentar planes de crecimiento futuros.

Así pues, ¿cómo van de la mano los mercados públicos y privados en la inversión de impacto? Desempeñan papeles diferentes pero complementarios en el ecosistema financiero: los primeros destacan por fomentar el crecimiento a largo plazo y la innovación, mientras que los segundos se caracterizan por proporcionar una reserva adicional y más amplia de capital para seguir creciendo.

A modo de ejemplo, pensemos en la generación de energía renovable, los materiales de construcción eficientes desde el punto de vista energético o las alternativas de transporte de bajas emisiones. Muchas de estas soluciones ya están probadas y gozan de aceptación, y a menudo son económicamente viables. Por tanto, se incorporan cada vez más en los proyectos de infraestructuras y acceden a más fondos de capital a través de los mercados públicos.

El equipo de inversión de impacto de Vontobel, por ejemplo, destaca a Saint-Gobain, uno de los principales productores franceses de materiales de construcción. La empresa fabrica materiales ligeros para la industria de la construcción y la renovación, incluidos vidrios especiales para la producción de paneles solares y tecnología de aislamiento mejorada, como ventanas de doble y triple acristalamiento y revestimientos reflectantes especiales. Estas innovaciones contribuyen a reducir la contaminación acústica y la demanda de refrigeración y calefacción en multitud de aplicaciones, como viviendas, vehículos o aviones, mejorando así tanto la eficiencia energética como la calidad de vida. Los materiales ligeros también benefician a la industria del transporte por su eficiencia energética. Alrededor del 25 % de la gama de productos de Saint Gobain tiene menos de cinco años, lo cual pone de manifiesto su compromiso con la innovación y su capacidad para captar cuota de mercado a escala mundial. Así pues, más de tres cuartas partes de los ingresos de la empresa contribuyen a lograr resultados de impacto.

El papel de los mercados públicos

A pesar del papel crucial que pueden desempeñar los mercados públicos, numerosos inversores siguen mostrándose escépticos acerca del potencial de impacto de las acciones que se negocian en mercados públicos. En los mercados privados, el vínculo entre inversión y resultados es tangible: los inversores financian, por ejemplo, una empresa de energía limpia, y esa empresa crece. En los mercados públicos, la conexión puede parecer menos obvia. Al fin y al cabo, ¿cómo se traduce la compra de una acción de una empresa cotizada en una reducción real de las emisiones? En lugar de centrarse estrictamente en las huellas de carbono de la cartera, creemos que los inversores de los mercados públicos centrados en el impacto deben abordar la cuestión desde un ángulo diferente: ¿a qué resultados reales contribuyen mis inversiones?

El impacto en los mercados públicos es un modelo en dos fases: en primer lugar, los inversores asignan capital y se implican activamente con las empresas a través del voto de los accionistas, la administración y el diálogo; en segundo lugar, las empresas ponen ese capital a trabajar, potenciando la producción y el suministro de productos y la prestación de servicios positivos para el clima. El impacto en el mundo real es el progreso, no solo los avances que se producen en los balances.

Así pues, ¿a qué tipo de empresas suelen dirigirse los gestores activos en los mercados públicos? Hay tres factores clave:

Soluciones de eficacia probada y aceptadas. Los gestores activos tienden a dar prioridad a las empresas que ofrecen un riesgo tecnológico bajo y soluciones creíbles. Es cuestión de invertir en tecnologías que ya están en el mercado, que ya funcionan y que ya están ganando adeptos. Estas son empresas que creemos que pueden marcar la diferencia hoy, no solo hipotéticamente en el futuro.

Escalabilidad. Las dimensiones importan. Para generar un impacto real, las soluciones deben ser globales. Es probable que los gestores activos busquen empresas con la capacidad operativa, la demanda del mercado y la resiliencia de la cadena de suministro necesarias para potenciar sus soluciones. Sin escalabilidad, incluso las ideas más ingeniosas solo pueden lograr un impacto limitado.

Modelos de negocio rentables. Otro aspecto importante serían las empresas capaces de monetizar sus soluciones con rentabilidad y una ventaja competitiva, pues es más probable que amplíen su impacto positivo con el tiempo. Estas empresas coordinan impacto y rendimiento. Muchas de estas empresas son testigos de tendencias de crecimiento estructural, como la electrificación, el transporte sostenible, la economía circular y la eficiencia energética , que se perfilan para ser cada vez más importantes para la economía mundial de cara a las próximas décadas. Gobiernos, empresas y consumidores por igual demandan cada vez más soluciones climáticas, lo cual probablemente se traducirá en potencial de rentabilidad. Además, observar a las empresas desde la perspectiva del impacto introduce una forma alternativa de evaluarlas, que puede incorporar diversificación a una cartera tradicional.

Tanto los mercados públicos como los privados son agentes de cambio

Los mercados públicos y privados no solo son adyacentes a la transición climática, sino que también son fundamentales para conseguirla. Juntos pueden unirse y formar un continuo de capital, ofreciendo a los inversores una amplia variedad de oportunidades de inversión. El impacto, en este contexto, no es solo teórico: puede ser mensurable, rentable y, sobre todo, escalable.

Tribuna de Pascal Dudle, director de inversiones de impacto y temáticas  y Ankur Ajmera, socio de la boutique Conviction Equities de Vontobel

Grey Capital anuncia nuevas contrataciones para fortalecer su equipo de Wealth External

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El rubro de Multifamilyha sido testigo de importantes reestructuraciones y fichajes estratégicos en Grey Capital, firma con presencia en Chile, México y Colombia que anunciar la incorporación de seis nuevos profesionales a su equipo de Wealth External.

«El Multifamily busca consolidarse como la principal plataforma y Ecosistema para asesores financieros independientes que desean construir un negocio sólido, con respaldo regulatorio, acceso a productos de primer nivel, tecnología y el soporte de proveedores especializados en Banca Privada. Con el objetivo de ofrecer soluciones objetivas y sin conflictos de interés al cliente final», dijeron desde Grey Capital en una nota publicada en Linkedin.

Entre las nuevas incorporaciones destacan figuras de reconocida trayectoria en el mundo financiero: Victoria Bazán Plaza (ex Vantrust y Banchile), Roly Prieto Ovalle (ex Sura) y Paulina Olguín Narváez (ex LarrainVial), todos con más de 20 años de experiencia en áreas de Wealth Management.

«Estamos convencidos de que las inversiones deben analizarse desde la mirada del cliente, considerando los aspectos tributarios, el riesgo del emisor, la calidad de los productos y su proyección a largo plazo. Ese enfoque solo puede construirse con asesores financieros independientes, y en Grey Capital estamos preparados para ofrecer lo mejor de ambos mundos», dijeron desde la firma.

El auge de los deepfakes en el sector bancario, ¿cómo podemos detenerlos?

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Acuerdo arancelario Japón EEUU
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La IA generativa ha puesto el mundo patas arriba y no hay señales de que su popularidad vaya a disminuir. Bien utilizada ofrece grandes beneficios, pero los delincuentes también empiezan a recurrir a ella para ejecutar ataques más inteligentes y difíciles de detectar. 

En este contexto, el sector bancario tiene un gran reto por delante. Todo este desarrollo tecnológico le obliga a replantearse sus estrategias de ciberseguridad ya que estamos viendo como los bancos son cada vez más víctimas del fraude, sobre todo a través de deepfakes, robos de identidad digital y uso de documentos de identidad falsos creados mediante IA generativa capaces de eludir los sistemas de verificación y autenticación. 

Por ejemplo, a principios de este año, un empleado en una empresa multinacional fue engañado para que pagara 25 millones de dólares a unos estafadores que utilizaron tecnología deepfake para hacerse pasar por el director financiero de la empresa durante una videoconferencia. Los delincuentes consiguieron invitar al empleado para que asistiera a la videollamada junto a quienes él creía que eran otros miembros del personal, pero que en realidad eran recreaciones deepfake.

Este alarmante suceso es cada vez más común, ya que los delincuentes están encontrando lagunas para sortear y manipular los protocolos de seguridad. Cuando una empresa sufre una estafa de gran repercusión mediática basada en la IA generativa, no solo se enfrenta a la pérdida de confianza de sus clientes y a grandes multas, sino que también afecta a todo el sector, que corre el riesgo de sufrir daños en su reputación.

¿Qué pueden hacer los bancos para mitigar estos riesgos?

Ante todo, es fundamental que impartan una formación eficaz a los empleados. Estos deben considerarse siempre la primera línea de defensa contra los ataques deepfake. Es importante proporcionarles una orientación y formación continua sobre las últimas prácticas recomendadas en materia de ciberseguridad, cómo se utilizan los deepfakes y cómo reconocerlos. También se les debe asesorar sobre cómo responder si se sospecha de un deepfake para evitar daños mayores.

Los bancos deben asegurarse de que sus empleados constituyen un cortafuegos humano eficaz y, para ello, deben adoptar un enfoque “mentalidad, conocimientos, herramientas”. Es decir, deben ser capaces de sensibilizar a los empleados sobre las crecientes amenazas cibernéticas (mentalidad), combinar la formación con simulaciones (conocimientos) y poner a su disposición las herramientas necesarias para que se comporten de forma segura (herramientas). 

Por otro lado, aunque los bancos ya cuentan con determinadas medidas de seguridad, ahora deben implementar también nuevos protocolos y procesos para garantizar que los activos más sensibles, como las contraseñas, los datos y la operativa financiera básica, estén totalmente protegidos. En este sentido, el uso de contraseñas complejas y la autenticación multifactorial (MFA) son elementos fundamentales. Y es que, aunque es habitual que los usuarios utilicen contraseñas sencillas porque son más fáciles de recordar, es importante hacerles entender que también son más fáciles de piratear. Si nos aseguramos de que todos los empleados trabajan con contraseñas complejas y con la longitud suficiente, estaremos impidiendo que los ciberdelincuentes accedan a los sistemas de la empresa. Además, se debe exigir a los trabajadores que utilicen una MFA y/o Passkeys como barrera de seguridad adicional.

Otra estrategia complementaria para prevenir los deepfakes y mejorar la seguridad es restringir los intentos de inicio de sesión. En ocasiones, los ciberdelincuentes se limitan a probar multitud de contraseñas comunes con la esperanza de adivinar la correcta. Por ese motivo, si restringimos los intentos de inicio de sesión, podremos detectar estas prácticas fácilmente, que suelen ser uno de los primeros indicadores de un ataque en curso.

También es importante supervisar los patrones de inicio de sesión y alertar a los equipos adecuados cuando se produzca una actividad sospechosa. Si los delincuentes utilizan la IA generativa y los deepfakes en su beneficio, los bancos también deben estar al tanto de las nuevas tendencias y poner en marcha procesos internos sólidos para protegerse de posibles daños.

Por último, es imprescindible restringir los permisos, ya que un enfoque no lo suficientemente estricto sobre quién puede acceder a qué puede provocar graves filtraciones. Los permisos deben gestionarse en función de las necesidades concretas de cada empleado y, a su vez, deben auditarse y actualizarse periódicamente para que todo sea lo más hermético posible.

En definitiva, siempre es mejor estar preparado para lo peor, que tener que improvisar una vez que ya se ha producido un ataque. Contar con un plan de respuesta sólido, que incluya el cumplimiento regulatorio sobre deepfakes, la recuperación de las infraestructuras críticas, el aislamiento de los sistemas o el establecimiento de una jerarquía clara para la toma de decisiones, minimiza los riesgos financieros, legales y de reputación de los bancos. 

La IA generativa no solo se está utilizando para reforzar la ciberseguridad, sino que, por el contrario, es una nueva vía para crear ataques cada vez más sofisticados. Por eso es fundamental que el sector bancario sepa aprovechar las ventajas de esta revolucionaria tecnología para hacer frente a los ciberdelincuentes que ya la están utilizando. 

Tribuna de Carlos Vieira, director general de Hornetsecurity para Iberia, Italia y Latinoamérica.