Los mercados emergentes ofrecen hoy acceso a distintos motores de crecimiento, compañías innovadoras y economías con una demanda interna en expansión, lo que refuerza su papel fundamental dentro de una cartera global de renta variable. Sin embargo, aprovechar sus oportunidades exige prestar atención tanto a la decisión de invertir como a la forma de construir esa exposición. El universo emergente ha cambiado profundamente en las últimas dos décadas. La tecnología, el consumo y los servicios de comunicación han ganado protagonismo frente a los sectores tradicionalmente vinculados a las materias primas. Esta transformación ha ampliado las oportunidades de inversión, pero también ha modificado las fuentes de riesgo y la concentración de los índices en determinados países, sectores y compañías. Por ello, contar con una exposición amplia a mercados emergentes requiere comprender qué negocios la componen, qué expectativas recogen sus valoraciones y qué riesgos estamos asumiendo.
Gráfico 1 | Ponderaciones del índice MSCI Emerging Markets: 2008 frente a 2025

Fuente: MSCI, diciembre de 2025.
El valor de distinguir entre compañías
El universo emergente reúne compañías con modelos de negocio, perspectivas de crecimiento y perfiles de riesgo muy distintos. Incluso dentro de un mismo sector, las diferencias en valoración, crecimiento de beneficios, calidad del negocio o posición competitiva pueden ser significativas y ofrecer oportunidades que pueden resultar relevantes para la selección activa de compañías. El ecosistema tecnológico asiático ilustra bien esta idea: los fabricantes de semiconductores, los proveedores de infraestructura para inteligencia artificial y las plataformas digitales participan en tendencias de crecimiento relacionadas, pero presentan modelos de negocio, perspectivas y riesgos diferentes. Además, resulta esencial analizar hasta qué punto las valoraciones ya descuentan esas expectativas de crecimiento.
Frente a la réplica de un índice ponderado por capitalización, la gestión activa permite ajustar el peso de cada compañía en función de la valoración realizada por el gestor sobre sus perspectivas y riesgos relativos. De este modo, es posible buscar oportunidades dentro de un mismo país o sector, manteniendo acotadas las desviaciones respecto al índice de referencia. Este enfoque resulta especialmente relevante para una asignación core: una cartera que constituye el núcleo de la exposición a renta variable emergente y en la que se busca combinar diversificación, selección de compañías y disciplina en la gestión del riesgo.
Gráfico 2 | Una amplia dispersión puede crear margen para la selección de compañías

La rentabilidad obtenida en el pasado no garantiza resultados futuros. El valor de las inversiones puede fluctuar. Todas las compañías mencionadas se incluyen únicamente con fines ilustrativos. No debe realizarse ninguna inferencia sobre su evolución futura. Esta información no constituye una recomendación de compra, venta o mantenimiento. Fuente: Bloomberg y Robeco, a 3 de septiembre de 2026. Rentabilidad total en moneda local de las acciones tecnológicas de Taiwán y Corea incluidas en el universo EM Active de Robeco.
Una exposición core con un enfoque activo
Los ETF activos permiten aplicar esta forma de invertir en un vehículo que combina transparencia y negociación durante la sesión bursátil con una gestión activa de la cartera. En Robeco, trasladamos este planteamiento al Robeco 3D EM Equity UCITS ETF. La estrategia combina una exposición diversificada a los mercados emergentes con un proceso sistemático de selección de compañías. Mediante sobreponderaciones e infraponderaciones de pequeña magnitud respecto al índice de referencia, buscamos diversificar las fuentes potenciales de rentabilidad entre un amplio conjunto de posiciones, manteniendo acotadas las desviaciones por países y sectores.
Nuestro proceso integra tres dimensiones en la construcción de la cartera: potencial de rentabilidad, riesgo relativo y sostenibilidad. La estrategia busca generar una rentabilidad ajustada al riesgo atractiva en relación con el índice de referencia, manteniendo una gestión disciplinada del riesgo e incorporando criterios de sostenibilidad. En un universo con diferencias relevantes en gobernanza corporativa, huella ambiental y exposición a riesgos a largo plazo, evaluar conjuntamente estas dimensiones permite incorporarlas a las decisiones de inversión.
La selección activa no elimina los riesgos propios de los mercados emergentes, como la volatilidad, las fluctuaciones de divisas, las limitaciones de liquidez o la incertidumbre política y regulatoria. Su aportación consiste en integrar su evaluación en la selección de valores y en la construcción de la cartera. Para quienes buscan una exposición diversificada a esta clase de activo, este planteamiento ofrece una alternativa a la réplica del índice. Permite conservar el carácter core de la inversión e incorporar decisiones activas orientadas a identificar oportunidades y gestionar riesgos a largo plazo.
Puede obtener más información sobre el Robeco 3D EM Equity ETF y la gama de ETF activos de Robeco en robeco.com.
Tribuna de Mario Palao, Client Relationship Manager de Robeco Iberia
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