Las condiciones económicas y el comportamiento del mercado en 2026 podrían mostrar una recuperación más en forma de “U” que en “K”. El punto más bajo probablemente se produjo en 2025, parcialmente oculto por una mejor rentabilidad de la renta variable, aunque con un liderazgo notablemente concentrado. Si bien 2025 representó una fase de debilidad, la política fiscal y monetaria global ha adoptado un enfoque procíclico para afrontarla. Creemos que hay margen para una recuperación más amplia tanto en el mercado como en la economía, con potencial para sorprender al alza y conformar el lado derecho de la “U” en 2026.
Renta variable estadounidense respaldada por una política coordinada procíclica
La política fiscal se ha adelantado significativamente, con beneficios potenciales que se espera se materialicen en 2026/2027. El gasto en CapEx sigue siendo sólido, aprovechando la depreciación acelerada y proporcionando un apoyo continuo al crecimiento del PIB. Al mismo tiempo, la política monetaria está girando hacia la relajación en respuesta a la debilidad del mercado laboral. Es probable que los consumidores también se beneficien de ahorros fiscales adicionales.
Mayor productividad: la desregulación en el punto de mira
A finales de 2024, describimos las políticas de la Administración Trump en tres bloques: aranceles,política fiscal/impuestos y desregulación. Con las políticas arancelarias y fiscales prácticamente completadas, el foco se desplaza hacia el impulso de un mayor crecimiento de la productividad, liderado por la oferta del sector privado, mientras se reduce la demanda del sector público, menos productiva. Este proceso ya ha comenzado y probablemente continuará hasta 2026.
Inflación y mercado laboral en proceso de estabilización
La FED analiza los tipos de interés a través del marco de la Curva de Phillips, que conecta la inflación salarial con la tasa de desempleo. El banco central considera que los mercados laborales actuales no son dinámicos y percibe riesgos inclinados hacia un mayor desempleo, lo que implica presión a la baja sobre la inflación. Por ello, recortar los tipos, a pesar de que la inflación se sitúa por encima del objetivo, está justificado.
Políticas internacionales a favor del crecimiento
Las políticas arancelarias de EE.UU. han impulsado los esfuerzos de reindustrialización en Europa, liderados por Alemania, que ahora está destinando un gasto fiscal comparable al periodo posterior a la Reunificación. La transición puede parecer irregular y lenta, pero está en marcha, con sectores como infraestructuras, defensa y financieros entre los principales beneficiados. Con la inflación ya controlada, es probable que la política del BCE se mantenga acomodaticia.
Tribuna de opinion firmada por Jim Caron, gestor de carteras globales de Morgan Stanley Investment Management
Consulte las perspectivas de Morgan Stanley Investment Management para 2026 en este enlace.
Las condiciones económicas y el comportamiento del mercado en 2026 podrían mostrar una recuperación más en forma de “U” que en “K”. El punto más bajo probablemente se produjo en 2025, parcialmente oculto por una mejor rentabilidad de la renta variable, aunque con un liderazgo notablemente concentrado. Si bien 2025 representó una fase de debilidad, la política fiscal y monetaria global ha adoptado un enfoque procíclico para afrontarla. Creemos que hay margen para una recuperación más amplia tanto en el mercado como en la economía, con potencial para sorprender al alza y conformar el lado derecho de la “U” en 2026.
Renta variable estadounidense respaldada por una política coordinada procíclica
La política fiscal se ha adelantado significativamente, con beneficios potenciales que se espera se materialicen en 2026/2027. El gasto en CapEx sigue siendo sólido, aprovechando la depreciación acelerada y proporcionando un apoyo continuo al crecimiento del PIB. Al mismo tiempo, la política monetaria está girando hacia la relajación en respuesta a la debilidad del mercado laboral. Es probable que los consumidores también se beneficien de ahorros fiscales adicionales.
Mayor productividad: la desregulación en el punto de mira
A finales de 2024, describimos las políticas de la Administración Trump en tres bloques: aranceles,política fiscal/impuestos y desregulación. Con las políticas arancelarias y fiscales prácticamente completadas, el foco se desplaza hacia el impulso de un mayor crecimiento de la productividad, liderado por la oferta del sector privado, mientras se reduce la demanda del sector público, menos productiva. Este proceso ya ha comenzado y probablemente continuará hasta 2026.
Inflación y mercado laboral en proceso de estabilización
La FED analiza los tipos de interés a través del marco de la Curva de Phillips, que conecta la inflación salarial con la tasa de desempleo. El banco central considera que los mercados laborales actuales no son dinámicos y percibe riesgos inclinados hacia un mayor desempleo, lo que implica presión a la baja sobre la inflación. Por ello, recortar los tipos, a pesar de que la inflación se sitúa por encima del objetivo, está justificado.
Políticas internacionales a favor del crecimiento
Las políticas arancelarias de EE.UU. han impulsado los esfuerzos de reindustrialización en Europa, liderados por Alemania, que ahora está destinando un gasto fiscal comparable al periodo posterior a la Reunificación. La transición puede parecer irregular y lenta, pero está en marcha, con sectores como infraestructuras, defensa y financieros entre los principales beneficiados. Con la inflación ya controlada, es probable que la política del BCE se mantenga acomodaticia.
Tribuna de opinion firmada por Jim Caron, gestor de carteras globales de Morgan Stanley Investment Management
Consulte las perspectivas de Morgan Stanley Investment Management para 2026 en este enlace.
El gobierno argentino de Javier Milei inició esta semana una nueva fase de su programa monetario que contempla la principal demanda de los inversores internacionales y el FMI: la acumulación de reservas internacionales y con ella, la modificación de las bandas cambiarias que mantienen el mercado intervenido. Hasta dónde llegará el cambio es la gran pregunta de los analistas.
Desde Adcap Grupo Financiero consideran que, en este nuevo plan, que empieza en enero de 2026, “la única pieza que falta es la eliminación de los controles de capital que aún permanecen”.
A partir del 1 de enero de 2026 las bandas cambiarias que ponen un tope al dólar y el peso se ajustarán mensualmente al ritmo de los datos de inflación, un anuncio que tuvo una repercusión inmediata en el mercado local, con una subida de la cotización del dólar. Además, los bonos subieron en los mercados internacionales y el riesgo país bajó, en una señal de aprobación de los inversores extranjeros.
Evitar una corrida del peso y una brusca devaluación
La proyección de los economistas locales es que para 2026 la inflación en Argentina estará entre el 20% y el 25%. El control del déficit fiscal y los ingresos por las exportaciones deberían incrementar la llegada de dólares a la economía y, de este modo, ayudar a aumentar las reservas del Banco Central y proveer de munición al gobierno para sostener el peso – cosa que lleva haciendo dos años – frente al dólar.
Provisto de amplias mayorías en el Congreso, el presidente Milei y su gobierno mantienen el rumbo: evitar una devaluación mientras, progresivamente, cumplen con sus compromisos antes los acreedores y el FMI.
En su primer análisis, los expertos de Banco Mariva se muestran optimistas sobre las posibilidades de que este nuevo plan no resulte en un aumento de la inflación, pero con condiciones: mantener un superávit presupuestario y una política monetaria restrictiva.
“Primero, mantener un superávit presupuestario. Esto se debe a que la eliminación de la monetización del déficit y la estabilización de la deuda pública permitirían satisfacer la demanda de pasivos monetarios mediante la venta de activos del sector privado al banco central, lo que facilitaría la acumulación de reservas internacionales sin presiones inflacionarias. Segundo, mantener una política monetaria restrictiva para evitar tener que esterilizar aumentos de la base monetaria si el crecimiento de la demanda de dinero es inferior a las proyecciones del banco central”.
Los primeros análisis muestran que la nueva fase del plan del gobierno Milei será un cambio pequeño pero progresivo, un gesto hacia los inversores internacionales pensando en ganar tiempo.
Proyecciones para las reservas internacionales
El primer informe de Cohen sobre el cambio analiza la evolución de las reservas y el estado actual de las mimas: “En el principal escenario, el BCRA proyecta un aumento de la base monetaria desde el 4,2% actual hasta el 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, compatible con compras de reservas por hasta 10.000 millones de dólares. No menos relevante, el monto de ejecución diaria estará alineado a una participación de hasta el 5% del volumen operado, que en la actualidad ronda los 400 millones de dólares diarios, para preservar el normal funcionamiento del mercado”.
El 9 de enero de 2026, el Tesoro deberá afrontar el pago de capital e intereses de Bonares (con Ley Argentina) y Globales (con Ley Extranjera) por valor de unos 4.200 millones de dólares. Se calcula que las reservas del gobierno rondan actualmente los 1.500 millones de dólares. Para hacer frente a esta desafío el gobierno Milei podría recurrir a un préstamo garantizado con bonos (REPO) con bancos internacionales. También tiene vigente el intercambio de monedas firmado con el Tesoro de Estados Unidos.
Si hacemos un balance de los resultados de la encuesta global a gestores que ha publicado Bank of America (BofA) a lo largo de 2025, logramos un claro retrato de lo que ha sido este año. El primer trimestre estuvo marcado por un sentimiento positivo que se tradujo en niveles de efectivo bajos y una clara inclinación por la renta variable. Sin embargo, a lo largo del segundo y tercer trimestre los temores aumentaron, al igual que el cash en las carteras, y ese sentimiento optimista comenzó a ser más neutral y más pragmático.
En los meses centrales del año, los gestores manifestaron un mayor temor por la economía, por lo que se redujo la exposición a la renta variable estadounidense en favor de la europea y de los bonos. Aproximadamente desde mayo, el sentimiento de los gestores fue mejorando y volviéndose más optimista. Según iba explicando la entidad en sus sucesivas encuestas, este optimismo ha radicado en una bolsa americana en máximos, en la política monetaria del Fed y en las promesas de reformas del Viejo Continente.
Ahora bien, el aumento de apetito por el riesgo que se ha visto desde finales del tercer trimestre ha contrastado con un cuarto trimestres donde los gestores han comenzado a ver sobrevalorados los mercados bursátiles globales. En especial, los encuestados empiezan a debatir y contemplar una posible burbuja en la IA. Llama la atención que pese a reconocer que la IA es un claro riesgo de cola, el optimismo de los gestores se mantuvo intacto en noviembre.
“Se ha producido una mejora en las expectativas de crecimiento global, ya que una mayoría cree en un aterrizaje suave. Cabe destacar que un récord del 63% de los participantes del FMS cree que los mercados globales de renta variable están actualmente sobrevalorados, frente al 60% del mes pasado. La buena noticia es que el 53% de los inversores del FMS piensa que la IA ya está aumentando la productividad, y 15% afirma que el impulso de productividad por la IA llegará en 2026, y un 27% dice que llegará más adelante”, explicaban desde la entidad.
¿Qué nos dice diciembre?
Tras este recorrido, que ha ido de la euforia a la moderación, de la moderación a la neutralidad para acabar de nuevo en el optimismo, llegamos a diciembre con los gestores reafirmando ese optimismo que, además, se extiende a nivel mundial.
Según la encuesta global de diciembre, el sentimiento de los gestores de fondos, basada en el nivel de efectivo, la asignación de renta variable y las expectativas de crecimiento global, subió de 6,4 a 7,4, el nivel más alto desde julio de 2021.
“El nivel de optimismo actual se observó en los siguientes periodos desde 2001: agosto de 2003-abril de 2004, diciembre de 2005-enero de 2006 (burbuja subprime), agosto de 2009-abril de 2010 (expansión cuantitativa de la Fed), noviembre de 2010-febrero de 2011 (recuperación de la crisis financiera global), enero-diciembre de 2013 (BRICS), febrero-mayo de 2015 (expansión cuantitativa del BCE), enero de 2018 (recortes fiscales) y noviembre de 2020-julio de 2021 (auge posterior a la COVID)”, explican desde la entidad.
Es más, según explican, este optimismo de diciembre impulsó la asignación de activos de riesgo cíclicos (acciones y materias primas) al nivel más alto desde febrero de 2022. En concreto, la asignación de acciones aumentó hasta un 42% -el nivel más alto desde diciembre de 2024- y la asignación de materias primas aumentó hasta un 18 % neto por encima del peso, en este caso el nivel más alto desde septiembre de 2022. Además, “el aumento de la exposición a los activos de riesgo cíclicos se aleja de los datos blandos y apunta a una fuerte aceleración de los sectores cíclicos de la economía que se han quedado rezagados en este ciclo, en particular, el manufacturero”, añaden desde BofA.
Las dudas que aún quedan
Siguiendo la tendencia que veíamos desde septiembre, el año acaba con los gestores creyendo que las empresas están invirtiendo en exceso, ya que persisten las preocupaciones sobre el auge de la inversión en IA. No obstante, según muestra la encuesta, las preocupaciones se han moderado ligeramente pasando de un 20% neto récord a un 14% neto que afirma que las empresas están invirtiendo en exceso.
“En diciembre, las preocupaciones de los encuestados en torno a una burbuja de IA retrocedieron ligeramente (del 45% al 38%), aunque siguió siendo el mayor riesgo extremo. Cabe destacar la incorporación este mes del crédito privado, que el 14 % de los inversores de FMS consideran el mayor riesgo extremo para el próximo año”, aclara BofA en sus conclusiones.
En este sentido, cuando se les preguntó por la fuente más probable de un evento de crédito, el 40% respondió que el capital privado/crédito privado, en línea con lo registrado el mes pasado; mientras que “la inversión en hiperescaladores de IA” fue la segunda respuesta más frecuente, con un 29%.
Banca March, a través de su gestora de capital riesgo March Private Equity, ha lanzado March PE Secundarios I FCR, un nuevo vehículo de inversión con un tamaño objetivo de 60 millones de euros, centrado en la adquisición de posiciones directas en compañías privadas mediante estrategias de secundarios “GP-led” y coinversiones directas minoritarias.
March PE Secundarios I FCR será un fondo de capital riesgo con la vocación de construir, en un plazo aproximado de dos años, una cartera diversificada compuesta por entre 15 y 20 compañías del segmento middle-market. El foco geográfico será mayoritariamente Europa, con una exposición parcial a Estados Unidos. Para el desarrollo de esta estrategia, March Private Equity contará con el apoyo de una firma internacional de primer nivel como asesora de inversiones.
March Private Equity, constituida en 2020, gestiona más de 1.000 millones de euros a través de tres Fondos de Fondos: March PE Global I, March PE Global II y March PE Global III, además de un vehículo de inversión especial en Luxemburgo.
La entidad, que cuenta con una red de conexiones con gestoras de reconocido prestigio en el sector, analiza un elevado número de oportunidades de inversión en fondos cada año. El éxito de sus programas radica en cuatro atributos diferenciales: apoyo accionarial (el inversor mayoritario es siempre el Grupo), exclusividad (comercializado únicamente por Banca March), máxima alineación de intereses (cobro de comisiones por capital desembolsado, no por capital comprometido) y confianza en la estrategia (Banca March facilita línea de crédito hasta el 50% de las aportaciones).
Coinversión, una seña diferencial de Banca March
La coinversión constituye desde hace más de 20 años uno de los pilares más distintivos de Banca March, que ha sido pionera y ha liderado la inversión en activos alternativos mediante estrategias compartidas con los clientes, de tal forma que estos últimos invierten en los mismos productos que el banco. La coinversión representa una alineación directa de intereses entre el banco y el cliente y permite construir relaciones duraderas basadas en la confianza. En su conjunto, la coinversión de Banca March constituye un modelo único en el mercado español, resultado de la filosofía del banco de compartir con sus clientes todo su conocimiento y su saber hacer con un único objetivo: crecer juntos.
En el ámbito de la coinversión no líquida, la entidad selecciona activos ilíquidos —venture capital, private equity, deuda privada, inmobiliario o infraestructuras— con el objetivo de ofrecer alternativas que esquivan la volatilidad y capturan oportunidades de crecimiento. De esta manera, Banca March pone al alcance de sus clientes la oportunidad de invertir en estrategias que, de otra forma, sólo estarían al alcance de los grandes inversores.
Desde 2008, el Grupo ha comprometido más de 4.000 millones de euros en activos ilíquidos junto a más de 3.900 coinversores (y un dato muy revelador: uno de cada tres ha repetido), con proyectos que de media han devuelto más de dos veces el ahorro aportado en el caso de los proyectos en economía real.
Con el objetivo de fortalecer su plataforma de energías renovables, llamada T-Power, la gestora chilena especializada en alternativos Toesca Asset Management sumó un nuevo proyecto de almacenamiento para su parque fotovoltaico en el desierto de Atacama.
El punto de origen de este proyecto, informaron a través de un comunicado, es el cierre de un financiamiento –en el que participaron los bancos SMBC, Natixis y Bci y el gestor de fondos NinetyOne– por 325 millones de dólares, para toda la plataforma T-Power.
Este capital les permitirá avanzar en el desarrollo de un sistema de almacenamiento de baterías o BESS (Energy Storage Systems) de 141 MW, con cinco horas de duración. Así, se prospecta como uno de los proyectos de mayor escala actualmente en ejecución en Chile, recalcan desde la gestora.
La iniciativa está asociada a la planta fotovoltaica Luz del Norte, ubicado a 62 kilómetros de Copiapó, y significará una inversión de 81 millones de dólares. El sistema estará conformado por 144 contenedores de baterías y más de 1,5 millones de paneles, en una superficie total de 455 hectáreas. Actualmente se encuentra completamente financiado y en fase de construcción.
La integración del BESS permitirá almacenar energía durante el día y despacharla en horario nocturno una vez que entre en servicio. Además, recalcaron desde la administradora de fondos, convertirá a T-Power en una de las plataformas más relevantes del país en soluciones que combinan generación solar y flexibilidad operativa, considerando sus activos solares de gran escala, generación distribuida PMGD y ahora, infraestructura avanzada de almacenamiento.
El gerente general y director de Infraestructura de Toesca AM, Carlos Saieh, destacó el hito que representa el desarrollo de este sistema de almacenamiento. “Chile necesita infraestructura que permita aprovechar mejor su capacidad solar, y esta iniciativa contribuye justamente a eso”, dijo a través de la nota de prensa.
Robusteciendo la plataforma
El contexto de esta inversión es el refinanciamiento de la plataforma T-Power completa, que incluye un préstamo a plazo por 239,5 millones de dólares, una línea de liquidez de 35 millones de dólares y una línea de crédito de hasta 50 millones de dólares.
La plataforma contempla activos que forman parte del portafolio del fondo Toesca Infraestructura II. Luz del Norte –de 148 MW– es una central solar fotovoltaica, con capacidad de generación de cerca de 390 GWh de electricidad al año. Fue construida por First Solar y lleva en funcionamiento desde 2015.
Otro activo relevante es Cóndor del Sol –de 121 MW–, un portafolio de 17 plantas solares fotovoltaicas de capacidad nominal entre 3 y 9 MW, ubicados cerca de los centros de consumo entre las regiones de Valparaíso y Biobío. Todos los activos cumplen con la regulación PMGD, recalcaron, pudiendo auto despachar y vender energía renovable a una tarifa estabilizada, fijada cada seis meses por la Comisión Nacional de Energía (CNE). Los 17 proyectos que lo integran tienen una capacidad de generación estimada de 250 GWh.
La operación de financiamiento sustituye la deuda existente de Luz del Norte y del portafolio PMGD Cóndor del Sol, simplificando la estructura financiera y habilitando la expansión futura, de lo cual el proyecto BESS es parte fundamental, recalcaron.
“El cierre de este refinanciamiento fortalece a T-Power y confirma la madurez de un activo con capacidad real de aportar flexibilidad al sistema eléctrico. En un contexto de mayor exigencia para la infraestructura de energías renovables, consolidar estructuras financieras de largo plazo no solo mejora la resiliencia del proyecto, sino que también habilita su crecimiento futuro y la captura de nuevas eficiencias operacionales”, agregó Saieh.
SURA Investments proyecta que el desempeño positivo en Latinoamérica durante este año se mantendrá en 2026, aunque con una moderación de expectativas y la necesidad de una estrategia de inversión más diversificada.
Latinoamérica fue la región con el mejor desempeño bursátil a nivel global, cerrando con retornos de un 50%, impulsada por el buen entorno macroeconómico y a pesar de la debilidad del dólar, el cual tuvo una desvalorización superior al 10% durante el primer semestre de 2025, siendo la mayor en un semestre en los últimos 50 años.
En la región, Colombia lideró con retornos superiores al 60% y Chile en torno al 50%. En el caso de Estados Unidos, los mercados accionarios se aprestan a cerrar cerca del 20%, después de 2 años consecutivos con retornos de aproximadamente 25%.
En renta fija, también se experimentaron rentabilidades positivas, con retornos en la renta fija local que alcanzaron 15, 20 y 25% hasta casi 30% en algunas jurisdicciones, un desempeño que, según Joaquín Barrera, Director de Renta Fija de SURA Investments, “se debió a las políticas monetarias y al descenso de las tasas de interés, entre otros factores”.
México y una renovación desafiante del T-MEC
En el caso de México, un mercado muy importante para Latinoamérica, inicia 2026 en un momento clave con la revisión del T-MEC, proceso que definirá su relación comercial con América del Norte y su crecimiento económico.
En el frente financiero, México conserva una posición atractiva para los inversionistas gracias a tasas reales entre las más elevadas del mundo emergente, lo que favorece la entrada de capital hacia deuda local.
“Vemos un diferencial de tasas que sigue siendo atractivo y que favorece la entrada de capital hacia deuda mexicana,” explicó Barrera. Con fundamentos sólidos, oportunidades en manufactura e infraestructura y la continuidad del T-MEC, el país encara 2026 con retos relevantes, pero con condiciones para seguir liderando entre los mercados emergentes.
Joaquín Barrera señala: “Más del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos. Lo que ocurra en la mesa de negociación del T-MEC tendrá un impacto directo en el crecimiento del país.”
Se anticipan discusiones sobre acuerdos bilaterales, Barrera enfatizó: “Nuestra tesis es que el T-MEC se mantendrá como un acuerdo trilateral. La integración productiva entre los tres países está profundamente consolidada y deshacerla implicaría costos elevados para las empresas.”
Además, destacó que el nearshoring sigue activo: “El nearshoring no está muerto; sigue avanzando, aunque con menor exposición mediática. La inversión real continúa llegando al país.”
Entorno global
Para 2026, SURA Investments proyecta que el crecimiento económico global —que cerrará 2025 al 3%— mantendrá el impulso gracias a la extensión de varios factores clave.
Entre ellos se destacan la continuación de la política monetaria acomodaticia y las condiciones financieras favorables, con la expectativa de un par de recortes adicionales de tasas en Estados Unidos y el acceso al crédito y la liquidez para consumidores y compañías.
Además, los estrategas de SURA esperan un impulso fiscal muy grande en Estados Unidos, China, Alemania y algunos países emergentes, que continuarán invirtiendo para estimular sus economías. Finalmente, el crecimiento de las utilidades corporativas a nivel global se proyecta en una continuación de la historia de 2025, con crecimientos de un 14% y 13% en las compañías en general.
En las últimas semanas hemos visto el lanzamiento de nuevas stablecoins “made in Europe” respaldadas en euros: desde el proyecto conjunto del banco ODDO y Bit2Me, hasta el consorcio de bancos europeos (ING, UniCredit, CaixaBank, KBC, DekaBank, Danske, SEB, RBI y Banca Sella) o la iniciativa del BBVA. Son buenas noticias. Europa empieza a dar pasos hacia una economía digital más moderna y alineada con su mercado. Pero ¿por qué justo ahora?, ¿cuál es el detonante?
Nos enfrentamos a un nuevo escenario de riesgos y oportunidades impulsado por el auge exponencial de los criptomercados, especialmente, en el ámbito de las stablecoins y la tokenización de activos.
La vulnerabilidad de la dolarización
El desarrollo global de las criptomonedas está acelerando la transformación financiera, impulsada por la adopción institucional y la innovación tecnológica. Sin embargo, esta transformación conlleva un riesgo crítico para Europa: su creciente dependencia del dólar.
Hoy, las stablecoins dominan los mecanismos de liquidación global, y, más del 99,5%, están vinculadas al dólar estadounidense. Esto plantea una seria amenaza a la soberanía monetaria europea.
Una stablecoin (o moneda estable) es un criptoactivo diseñado para mantener un valor constante, normalmente vinculado a una moneda fiduciaria como el dólar. Actúa como ancla de estabilidad y puente de liquidez para transacciones, tesorería, divisas, o colateral. Su peso actual, con una capitalización estimada en 320.000 millones de dólares, refleja la hegemonía del dólar (58%–60% de las reservas globales, frente al 20% del euro).
“La eficiencia sin soberanía no parece un buen negocio: las stablecoins en dólares ofrecen rapidez y bajo coste, pero el precio a pagar es alto, perder control sobre una infraestructura financiera estratégica”
La dependencia es evidente: más del 70% de las transacciones cripto en la UE utilizan stablecoins en dólares. Además, el 61% de la infraestructura de pagos y custodia cripto europea depende de proveedores no comunitarios. En caso de crisis, esta dependencia se convertiría en una vulnerabilidad estructural.
Aunque existen stablecoins en euros, su escala sigue siendo marginal. La principal, EURC (además emitida por la estadounidense Circle), apenas representa el 0,08% del mercado total.
Pero la eficiencia sin soberanía no parece un buen negocio. Las stablecoins en dólares ofrecen rapidez y bajo coste, pero el precio a pagar es alto: perder control sobre una infraestructura financiera estratégica. Europa se dispone a construir sus propios rieles financieros en euros o a resignarse a importar el riesgo del dólar, que es como si delegara su política de pa gos en un banco central extranjero.
Europa, en posición de liderar la nueva era de las finanzas tokenizadas
Tras el auge masivo de las stablecoins, la tokenización de activos se perfila como la próxima gran ola de transformación financiera. La convergencia entre las finanzas tradicionales (TradFi) y las des centralizadas (DeFi) permite alcanzar liquidaciones instantáneas, mayor eficiencia operativa y propiedad fracciona da de los activos.
El 60% de los bancos europeos ya explora o implementa tecnologías Distributed Ledger Technologies (DLT), que está detrás de estos nuevos rieles, para la custodia, negociación y liquidación tokenizada. Este avance impulsa la competitividad, a la vez que exige una supervisión rigurosa y marcos de gobernanza sólidos.
Los grandes gestores de activos ya experimentan con la tokenización, y las stablecoins bancarias europeas comienzan a multiplicarse. Parece que todo apunta a que el momento de actuar es ahora, para aprovechar un mercado incipiente que puede redefinir el papel de Europa en el sistema financiero global.
Una doble vía para la competitividad: rieles digitales en euros y motor de inversión
Para contrarrestar la dolarización y aprovechar las eficiencias que ofrece la nueva infraestructura digital, Europa avanza por una doble vía: el desarrollo de rieles digitales en euros, impulsados por el euro digital y las stablecoins europeas, y el impulso de iniciativas como la “Capital Markets Union” (CMU), o su evolución, la “Saving Investment Union” (SIU), como motor de liquidez, innovación y competitividad.
“El debate sobre las stablecoins y el euro digital trasciende lo tecnológico; es, en esencia, una conversación sobre soberanía económica, resiliencia y el papel de Europa en el escenario global”
Esta última vertiente busca movilizar el ahorro europeo y orientarlo hacia inversiones productivas, con el objeto de reducir la brecha de inversión en venture capital frente a economías como la estadounidense (actualmente cercana al 77%), y de acelerar las transiciones verde y digital, que marcarán la agenda económica europea de la próxima década.
Esta estrategia dual es un diseño deliberado orientado a fortalecer la competitividad europea. El dinamismo del mercado impulsa la innovación, mientras el euro digital, como activo público, garantiza la confianza y estabilidad.
No obstante, el éxito del euro digital dependerá de un diseño y una gobernanza responsable que integren desde el origen la privacidad avanzada de los datos, la protección de las libertades individuales y la soberanía digital, frente a modelos confiscatorios que concentren el control y la información.
Más allá de la tecnología: una afirmación de identidad
El debate sobre las stablecoins y el euro digital trasciende lo tecnológico. Es, en esencia, una conversación sobre soberanía económica, resiliencia y el papel de Europa en el escenario global.
La cuestión no es adoptar o rechazar la tecnología, sino cómo Europa elige diseñarla, gobernarla y cooperar en torno a ella para construir un futuro financiero que no solo sea eficiente, sino también refleje los valores que siempre la han de finido.
En una era de digitalización acelerada, el modelo humanista europeo puede convertirse en su mayor ventaja competitiva. Construir un euro digital que garantice la privacidad, la libertad y la gobernanza democrática no solo reforzará su identidad, sino que podría establecer un nuevo estándar global.
Europa tiene la oportunidad de demostrar que la innovación tecnológica no está reñida con los derechos fundamentales, sino que puede ponerse a su servicio. Un euro digital concebido bajo esta filosofía, junto con un ecosistema sólido de stable coins en euros, representa una estrategia económica, y también es una afirmación de identidad y principios.
Las decisiones que Europa tome en los próximos meses sobre tecnología, regulación y gobernanza financiera no serán meramente técnicas. Definirán su soberanía económica, su competitividad global y los valores que guiarán su sociedad digital durante las próximas décadas.
Tribuna de Ángela Álvarez, autora de Bancos y Ballenas, fundadora de Aglaia Capital y de Action Monkey
Balanz suma al ex presidente de la Comisión Nacional de Valores, Sebastián Negri, como nuevo director de Institucionales-Sector Público para Argentina, cargo que ocupará a partir del 1ero. de enero.
“En su nuevo rol, Negri será responsable de liderar la estrategia y el relacionamiento con organismos gubernamentales, reguladores y entidades públicas, fortaleciendo la presencia de la compañía en un área clave para el desarrollo del mercado de capitales”, anunció la firma en un comunicado.
Negri se incorpora a Balanz tras nueve años de trayectoria en la Comisión Nacional de Valores (CNV), donde ejerció funciones de liderazgo como subgerente, director, vicepresidente y presidente hasta diciembre de 2023.
“Asumir este rol en Balanz significa un desafío profesional muy estimulante. Me entusiasma la idea de armar un equipo que aporte al crecimiento de un mercado de capitales más profundo, federal y accesible. Entre mis prioridades estará trabajar con el sector público, en todas sus instancias y en todo el país, para ofrecer alternativas de financiamiento y gestión de flujos financieros. Deseo firmemente trabajar para que el mercado de capitales sea un vehículo para conectar el ahorro de los argentinos con las necesidades de inversión que necesita el país para crecer de forma sostenible en los próximos años», expresó.
Abogado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), magíster en Economía Internacional (UBA) y doctor en Ciencias Sociales (FLACSO), Negri posee además una especialización en derecho sobre crimen organizado, corrupción y terrorismo (Universidad de Salamanca, España), junto con diplomaturas en blockchain y cryptocurrencies (UCEMA) y en gestión pública (UNQUI).
A lo largo de su carrera ha desarrollado una destacada labor académica en las áreas de regulación financiera, prevención del lavado de activos y criptocompliance, y actualmente se desempeña como docente en la UNLP, UCEMA y UNQUI, además de dirigir el programa ejecutivo en criptocompliance de UCEMA.
“La incorporación de Sebastián representa un fortalecimiento estratégico para Balanz en un área central para nuestra visión de largo plazo. Su conocimiento del sector público, su experiencia regulatoria y su capacidad técnica aportan un diferencial para seguir expandiendo nuestra propuesta de valor. Confiamos plenamente en que su liderazgo contribuirá al desarrollo de iniciativas que impulsen un mercado de capitales más robusto, integrado y dinámico”, comentó Julio Merlini, CEO de Balanz Argentina.
Grupo Balanz tiene más de 20 años de trayectoria, brinda servicios de Finanzas Corporativas, Sales & Trading, Asset Management, Research y Wealth Management. La firma tiene presencia en Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Panamá y Uruguay, cuenta con más de un millón de clientes. En 2025 Balanz superó los 10.000 millones de dólares en activos bajo administración (AUM).
The Group of Boutique Asset Managers (GBAM), red global de altos ejecutivos de gestoras boutique de activos, ha identificado un cambio decidido en el apetito de los inversoresglobales, que se alejan del etiquetado ESG para orientarse hacia un marco más amplio de “inversión en resiliencia”, según se concluyó en su reunión de otoño celebrada en Málaga.
A principios de este mes, altos directivos de MAPFRE AM, Azvalor, SKAGEN Funds, Pareto Asset Management, Aubrey Capital Management, Fisch Asset Management, First Avenue Investment Management, Ranmore Fund Management y Farview Invest se reunieron para intercambiar perspectivas sobre los mercados globales, el gobierno corporativo y las tendencias de los clientes. Las conversaciones revelaron un tema común: los inversores institucionales, minoristas y de altos patrimonios están dando prioridad a la resiliencia tangible, la seguridad energética, la fortaleza de las cadenas de suministro y la calidad del gobierno corporativo, por encima del mero cumplimiento ESG basado en marcar casillas.
Los miembros de GBAM señalaron que lo que comenzó como una reacción al cansancio frente al ESG está evolucionando hacia un enfoque más pragmático de la inversión responsable. Las exclusiones que antes descartaban sectores completos —como defensa o nuclear— se están suavizando a medida que los inversores vuelven a centrarse en la seguridad real y la continuidad económica. El modelo sueco de “defensa total” se citó como un ejemplo de cómo sostenibilidad y resiliencia están convergiendo tanto en la política pública como en el diseño de carteras. El cambio, coincidieron los miembros, responde a una creciente demanda de transparencia, materialidadfinanciera y una comunicaciónclara y directa, frente al lenguaje puramente comercial.
La discusión también puso de relieve el renovado interés de los inversores por los activosreales, en particular el oro, como reserva de valor y cobertura frente a la inestabilidad financiera. Años de infrainversión en minería y energía, combinados con cambios en las políticas de reservas de los bancos centrales, están restableciendo el papel del oro dentro de las carteras diversificadas. Los miembros de GBAM describieron esto como parte de una “caja de herramientas de resiliencia” práctica, junto con negocios generadores de efectivo y activos de crédito de calidad diseñados para preservar valor y resistir la volatilidad.
Desde la perspectiva de la estructura de mercado, España ofreció un caso de estudio oportuno. Aunque el crecimiento económico sigue siendo resiliente, los miembros de GBAM observaron que persisten desafíos de productividad. Sin embargo, la rápida expansión de la distribución basada en asesoramiento, la profesionalización de las redes de asesoramiento vinculadas al seguro y un régimen fiscal de fondos que premia la inversión a largo plazo han convertido a España en uno de los mercados de inversión más dinámicos de Europa, donde las gestoras boutique pueden prosperar gracias a la claridad estratégica y la calidad del servicio, más que por la escala.
La gobernanza y la cultura corporativa también ocuparon un lugar central en la agenda. Los delegados debatieron cómo las firmas más pequeñas pueden articular narrativas auténticas sobre Liderazgo, Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) y sucesión, sin la burocracia propia de las grandes instituciones. El consenso fue que las boutiques deben centrarse en la coherencia del mensaje, en avances internos medibles —donde sea relevante, como en contratación y formación— y en la colaboración entre firmas para construir iniciativas sectoriales comunes, en lugar de reaccionar a tendencias pasajeras.
“Lo que quedó muy claro en Málaga es que los clientes nos piden ser específicos, no doctrinarios. La resiliencia es el lenguaje que los inversores reconocen: energía que funciona cuando se necesita, cadenas de suministro que resisten bajo presión y un gobierno corporativo claro y defendible. Las boutiques pueden prosperar en este entorno porque pueden centrarse en lo que mejor saben hacer y explicarlo sin adornos”, comentó Tim Warrington, presidente de GBAM.
Por su parte, Juan Bernal, director de Inversiones del Grupo MAPFRE, añadió: “Acoger la reunión en Málaga ha sido un verdadero privilegio. Lo que más me llamó la atención fue cómo la conversación ha evolucionado de centrarse en el ESG como una etiqueta a reflexionar de forma más profunda sobre la resiliencia y el impacto duradero. Y esa es la fortaleza de GBAM: un diálogo honesto entre gestores que comparten los mismos valores a largo plazo. También resultó muy enriquecedor ver un debate abierto sobre los retos estructurales a los que se enfrentan las boutiques, incluida la diversidad y la inclusión, y cómo la colaboración entre firmas puede ayudar a convertir esos retos en fortalezas colectivas”.