Trump, Groenlandia y Europa: una conjunción de intereses con implicaciones para el inversor

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Para las bolsas mundiales están siendo días de luces y sombras. Los mercados financieros globales han rebotado con fuerza después de que el presidente Donald Trump anunciara desde el Foro Económico Mundial de Davos un marco de acuerdo con la OTAN sobre Groenlandia, reduciendo el riesgo inmediato de una escalada arancelaria contra Europa. Wall Street registró su mejor sesión desde noviembre, con el S&P 500 avanzando 1.2%, impulsado por un rally generalizado. Mientras que, en la jornada de ayer, registró su peor sesión desde abril -el S&P 500 cayó un 2,1% y eliminó todas las ganancias acumuladas en 2026- para acabar el día rebotando tras mejorar el tono de la discusión en torno a los aranceles. 

Un ejemplo descriptivo fue el comportamiento del VIX, que tuvo un movimiento intradía muy grande: abrió en 19,31, marcó máximo 20,81 y mínimo 16,67, para cerrar en 16,90 (-15,88% en el día). Se trata de un rango intradía enorme para un solo día.

Según los expertos, esta sacudida fue provocada por la escalada en la retórica del presidente Donald Trump sobre Groenlandia y la amenaza de imponer aranceles a aliados europeos, un conflicto que fracturó la cohesión transatlántica y aceleró una huida masiva hacia activos refugio. Para muchos, las tensiones geopolítica tienen una clara explicación: Trump sabe que Groenlandia es la llave para la independencia tecnológica frente a China y al presionar a Países Bajos y Finlandia, que son líderes en maquinaria de chips, Estados Unidos busca un acuerdo que le garantice el control total de los minerales necesarios para la inteligencia artificial y la transición energética del futuro. 

En opinión de José Manuel Marín Cebrián, economista y fundador de Fortuna SFP, la confrontación con China sigue siendo el eje central del equilibrio global: tecnología, cadenas de suministro y hegemonía monetaria. Ambos actores saben que el juego es de suma cero. “Sin embargo, el principal riesgo para Estados Unidos no está fuera, sino dentro”, matiza.

Sigue el juego del arancel

El anuncio de más aranceles estadounidenses sobre Europa por Groenlandia ha provocado una reacción de aversión al riesgo en los mercados. “Los activos europeos, incluidas las acciones, se han visto sometidos a presión. Sin embargo, echando la vista atrás, la amenaza de nuevos aranceles no es nada nuevo. Por supuesto, esta vez puede que sea diferente, pero la realidad es que ninguno de los anteriores episodios logró mermar el apetito de los inversores de forma prolongada. Incluso las pérdidas del mercado provocadas por el Día de la Liberación en abril de 2025, que supuso una crisis mucho más fuerte, se recuperaron en un mes. Por lo tanto, nuestro equipo de Análisis de Mercados considera que no hay motivo para que cunda el pánico. No obstante, una lección clave de los últimos acontecimientos en Groenlandia es la gran fragmentación del panorama geopolítico. Esto, a su vez, provoca una mayor complejidad y, por lo tanto, la necesidad de llevar a cabo una gestión de riesgos sólida y aplicar estrategias de diversificación global”, señala Benoit Anne, Senior Managing Director y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management

Y tras este movimiento, “una fugaz negociación con la OTAN ha bastado para frenar el ímpetu del presidente estadounidense, que finalmente ha descartado las opciones más contundentes y optará por la vía diplomática para defender sus intereses sobre Groenlandia”, recuerdan los expertos de Banca March. Según matizan, “el contenido del acuerdo aún está por concretarse, aunque probablemente incluya la reactivación de bases militares norteamericanas en la zona y un programa conjunto de inversión en infraestructuras—defensa aérea, controles marítimos y otros dispositivos—para garantizar la seguridad de la región”.

¿Qué supone todo esto para los inversores? En este contexto, el oro superó por primera vez los 4.800 dólares por onza, consolidándose como el principal resguardo ante la incertidumbre geopolítica, mientras los rendimientos del Tesoro estadounidense repuntaron con fuerza: el bono a 10 años subió a 4.29% y el de 30 años a 4.93%. “La presión se amplificó por una capitulación en el mercado de bonos japonés y por subastas del Tesoro por más de 216.000 millones de dólares, reflejando un entorno donde el mercado empieza a cuestionar la sostenibilidad fiscal y el equilibrio del orden económico global”, añade Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants.

Oro: en busca de refugio

Por ahora, se observa un mayor interés por los activos refugio, en particular el oro. La gestoras recuerdan que la demanda de metal refleja la búsqueda de protección ante un panorama de tensión geopolítica y posible endurecimiento comercial, especialmente cuando el mercado percibe que el riesgo no es solo un titular, sino un factor que podría extenderse. Según Oliver Taylor, gestor de fondos multiactivos, y Joven Lee, estratega multiactivos, de Schroders, más allá de su neutralidad estructural, el oro ha demostrado históricamente su resistencia durante períodos de tensión geopolítica, inestabilidad financiera sistémica y crisis de deuda soberana.

En un panorama geopolítico cada vez más fragmentado, el oro destaca como un activo con una resistencia única. A diferencia de los bonos del Estado, que están intrínsecamente vinculados a los riesgos políticos y crediticios de los soberanos que los emiten, el oro es una reserva de valor no soberana. Esta independencia lo hace especialmente atractivo para las instituciones oficiales y los inversores que buscan diversificación en un mundo multipolar”, afirman los expertos de Schroders.

Según explican, a diferencia de los bonos del Estado, como los bonos del Tesoro de EE.UU., el oro no está sujeto a la voluntad política de ninguna nación en particular y no puede ser congelado ni sancionado de la misma manera que los activos denominados en moneda fiduciaria. Para estos expertos, “esta neutralidad es cada vez más valiosa en un contexto de desdolarización, cambios en las preferencias de las monedas de reserva y la posible instrumentalización de los sistemas financieros”.

Japón: luces y sombras

Según destaca Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM, más allá del oro, también se han visto favorecidas las divisas refugio. “El yen japonés mostró fortalecimiento en el mercado, con movimientos aproximados de 0,6% a 1,0% frente al dólar en sesiones de riesgo, mientras que el franco suizotambién ganó terreno con avances alrededor de 0,4% a 0,8%. Cuando el mercado se vuelve más defensivo, estas monedas tienden a recibir flujos de compra porque se consideran puertos seguros por estabilidad y confianza”, señala. 

Sin embargo, ayer Japón también “aportó” inestabilidad a los movimientos del mercado, ya que el aumento de los bonos globales, liderado por Japón, amplificó el temor de la renta variable a las renovadas amenazas arancelarias americanas sobre Europa por Groenlandia.

A lo largo del día, se desinfló parte del shock de rentabilidades: el JGB 10 años cedió y volvió a situarse por debajo del 2,3% durante la sesión del miércoles, después de la venta masiva previa; el movimiento se atribuyó en parte a mensajes oficiales pidiendo calma. El foco siguió en el tramo largo/súper-largo (de 30–40 años), que venía de marcar máximos históricos. Según el análisis de UBS, los rendimientos de los bonos del Gobierno japonés (JGB) se han estabilizado en las últimas 36 horas, aunque es probable que la volatilidad persista a corto plazo ante las dudas sobre la sostenibilidad fiscal.

En este sentido, las rentabilidades del tramo largo de los bonos del Gobierno japonés van camino de registrar los mayores movimientos mensuales de la historia, mientras que los Treasuries estadounidenses han estado relativamente aislados. “Esto pone de relieve el distinto trasfondo de política monetaria en ambas regiones: el ciclo de bajadas de la Fed aún no ha concluido, mientras que el Banco de Japón (BoJ) sigue en un ciclo gradual de subidas. Además, el mercado de JGB está mostrando una sensibilidad elevada a los acontecimientos fiscales; el movimiento de esta semana se desencadenó por la sugerencia de la primera ministra Takaichi de recortar el IVA en los alimentos”, explica Afonso Borges, analista de renta fija de Julius Baer.

Diversificación, selección, flexibilidad y gestión activa

De cara a los inversores, el mensaje que lanzan las gestoras internacionales es claro y repiten de forma insistente varias ideas: diversificación, selección, flexibilidad y gestión activa. Según su experiencia, estas palabras son parte de la “brújula” que deben seguir para navegar en mitad de la incertidumbre. 

“La revolución trumpiana en el comercio mundial y la ruptura de las alianzas geopolíticas tradicionales aceleraron la transición hacia un cambio de régimen en el contexto macroeconómico y geopolítico mundial durante 2025. Creemos que el conjunto de oportunidades que la construcción de la cartera puede beneficiarse de una amplia diversificación entre activos internacionales, manteniendo al mismo tiempo un nivel de riesgo global que no sea excesivamente bajo”, sostiene Giordano Lombardo, fundador, director ejecutivo y codirector de inversiones de Plenisfer Investments SGR (parte de Generali Investments). 

Por ejemplo, DWS coincide en que 2026 será un año prometedor para la renta variable, pero la diversificación sigue siendo importante. “En nuestra opinión, la diversificación global sigue siendo, por tanto, un elemento clave que debe tenerse en cuenta en cualquier estrategia de inversión”, afirma Vincenzo Vedda, director de Inversiones de DWS. A corto plazo, el estratega de inversiones ve otros dos posibles riesgos: los ratios de efectivo de los gestores de fondos han caído a un nivel históricamente bajo.

Por su parte, William F. Truscott, CEO de Columbia Threadneedle Investments, considera que la gestión activa será más relevante en este contexto. “En 2026, la gestión activa sigue siendo vital. A medida que crece la inversión pasiva, las ineficiencias en la renta variable y en la renta fija crean oportunidades para que los gestores cualificados identifiquen títulos con valoraciones incorrectas y generen alfa por medio de un análisis riguroso y la construcción de carteras”, defiende.

High yield americano: más demanda y calidad

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Foto cedidaJack Stephenson, investment specialist de high yield americano

La situación del mercado laboral en Estados Unidos, que podría favorecer nuevos recortes de tipos de interés este año –incluso aunque la inflación no disminuya más-, representa una oportunidad para invertir en el sector de alto rendimiento, explica Jack Stephenson, investment specialist de high yield americano.

Aunque el crédito high yield no resulte especialmente barato en estos momentos, la calidad de los emisores de deuda ha mejorado de forma notable, subraya el experto en un reciente pódcast de BNP Paribas Asset Management.

Y la demanda de los inversores ha superado a la oferta: “Una parte importante de dicha demanda se explica porque varias empresas han salido del high yield al mejorar su calidad crediticia hasta grado de inversión. Y esa ‘oferta’ que desaparece no se ha compensado con suficientes empresas que hayan hecho el camino inverso, es decir, que hayan caído desde grado de inversión a high yield tras una rebaja de rating”.

Perspectivas macro y high yield

Desde BNP Paribas Asset Management apuntan que los mercados parecen estar descontando un escenario prácticamente ideal para la economía de Estados Unidos, tras la crisis registrada en abril. “Entonces, ¿qué es lo que el mercado está pasando por alto y el entorno macroeconómico no está señalando?”, indica Stephenson.

“Pensamos que el contexto sigue siendo favorable para el high yield americano. No obstante, anticipamos una ralentización del crecimiento de la economía en los próximos dos años frente a los niveles de años anteriores. Partimos de una base muy sólida con un crecimiento del PIB del 2,9% en 2023 y del 2,8% en 2024, es normal que se produzca una normalización cíclica. Creemos que el crecimiento del PIB podría situarse entre el 1% y el 2%, lo que favorecería el high yield”.

El sector ha tenido una evolución que parece encaminarse hacia una rentabilidad básicamente asociada al cupón, en torno al 7%. Un crecimiento menor favorece al high yield en la medida en que éste no requiere unas tasas de crecimiento tan elevadas como las que suelen beneficiar a la renta variable.

“De hecho, este tipo de crecimiento tiende a provocar excesos, como un nivel excesivo de apalancamiento o de recompras de acciones, lo que no suele favorecer a los titulares de deuda. Por lo tanto, este tipo de ralentización controlada del crecimiento que anticipamos para los próximos dos años constituye realmente el punto óptimo para el high yield, ya que permite a los emisores aumentar su EBITDA y sus ingresos, sin caer en los extremos asociados a escenarios de crecimiento demasiado acelerado o demasiado débil”, explica Stephenson.

En cambio, sí observa motivos de preocupación en lo que respecta a la inflación, tanto por el lado de los aranceles como de la dinámica del mercado laboral. Pese a ello, y al gasto en inteligencia artificial que podría tener un impacto muy positivo sobre el crecimiento a corto y largo plazo y también presionaría al alza la inflación, desde la gestora creen que la Reserva Federal podrá seguir recortando los tipos de interés en 2026, lo que seguirá favoreciendo a los mercados de renta fija.

Ya no hablamos de “bonos basura”

Aunque los diferenciales no están baratos, Stephenson pide centrarse en la clara mejora del sector hacia mayor calidad. “Son muchos los inversores que siguen pensando en la deuda high yield como el mercado de los ‘bonos basura’ –dice-. No obstante, a lo largo de los últimos quince años hemos sido testigo de una mejora gradual en su calidad crediticia. Un periodo marcado por tipos de interés bajos”.

Y añade: “En la actualidad, el porcentaje de títulos con calificación doble B es del 55%, frente al 37% que se registraba antes de la crisis financiera mundial, y el de títulos triple C es solo del 10%, frente al 16% que teníamos antes de la crisis”.

Más recientemente, hemos asistido también a un aumento de la emisión de bonos garantizados, que los emisores han utilizado para minimizar los gastos por intereses. Además, la duración se sitúa en mínimos históricos. El hecho de que muchos emisores de high yield hayan alcanzado la calificación de grado de inversión ha sido uno de los factores que ha contribuido a la disminución de la duración de dichos títulos, que ya de por sí tienen vencimientos más cortos.

“A ello se suma una mejora sustancial de la liquidez. Por lo tanto, en términos estructurales, estamos hablando de un mercado que tiene capacidad para sostener unos diferenciales más reducidos y que muestra un techo de ampliación más contenido en episodios de corrección como ocurrió tras el Día de la Liberación”, señala.

Un punto clave es, asimismo, que aunque recientemente se haya producido un repunte de la emisión, la oferta neta sigue siendo reducida y la emisión que se ha producido ha sido mayoritariamente con fines de refinanciación.

Y otro, destaca, es que en torno al 75% de los beneficios de los emisores de high yield americano se generan en territorio nacional y no se ven afectados por tanto por las cuestiones arancelarias o geoeconómicas.

Oportunidades en el sector

Respecto de las oportunidades de inversión, Stephenson destaca que si bien los diferenciales de crédito están bajos y se espera que se mantengan en un rango estrecho, la elevada incertidumbre macroeconómica puede generar oportunidades puntuales.

Además, el high yield americano ofrece rendimientos atractivos (alrededor del 7%), especialmente frente al efectivo, lo que lo convierte en una alternativa interesante para inversores con mucha liquidez.

El experto también recuerda que no se trata de una clase de activo homogénea ni de “todo o nada”: puede usarse de múltiples formas según la visión de mercado, el nivel de riesgo y como complemento a otras clases de activo.

Por ello, puede servir como un gran diversificador de la cartera: puede ofrecer rentabilidades similares a la renta variable con menor volatilidad y vencimientos más cortos que la deuda investment grade.

Stephenson añade que en el índice existen grandes emisores en situaciones de estrés financiero (medios, telecomunicaciones y salud) que aportan una parte relevante de la rentabilidad, lo que supone tanto riesgos como oportunidades. Por ello, la gestión activa y el análisis bottom-up son clave para seleccionar posiciones, priorizando tramos con mejor relación riesgo-rentabilidad o evitando ciertos emisores cuando es necesario.

El carrusel presidencial de Perú

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Imagen creada con IA

Ningún presidente peruano ha completado un mandato completo desde 2016. El último en hacerlo fue Ollanta Humala, quien posteriormente fue condenado a 15 años de prisión por lavado de dinero agravado. Lo que siguió fue una década de siete presidencias fallidas, caracterizadas por un liderazgo ineficaz, corrupción, sobornos, destituciones, dimisiones y un intento de golpe de Estado.

Un total de 34 candidatos presidenciales

Esa misma inestabilidad domina ahora el panorama electoral. Las próximas elecciones generales de Perú, que se celebrarán el 12 de abril de 2026, cuentan con un número récord de candidatos presidenciales, con 34 inscritos oficialmente, frente a los 18 de las elecciones de 2021.

Los candidatos representan todo el espectro político, desde la extrema izquierda, la izquierda, el centro, la derecha y la extrema derecha, incluyendo populistas y tradicionalistas, así como figuras del establishment y outsiders de alto perfil, como un comediante y un exfutbolista que también es exalcalde.

Entre los candidatos de izquierda se encuentran figuras vinculadas a Perú Libre y a plataformas marxistas. Vladimir Cerrón sigue siendo una figura destacada de la extrema izquierda, aunque sus problemas legales limitan su candidatura, y Ronald Atencio se perfila como una alternativa notable.

Los candidatos centristas abarcan desde reformistas moderados hasta figuras políticas consolidadas. Mario Vizcarra, hermano del expresidente Martín Vizcarra, se posiciona como un reformista moderado. Figuras como Yonhy Lescano y César Acuña también ocupan posiciones centristas, al igual que el exalcalde y exfutbolista George Forsyth.

En la derecha, el campo es amplio, pero carece de un candidato dominante. Rafael López Aliaga, un conservador exalcalde de Lima, ha obtenido un apoyo significativo gracias a sus posturas duras contra la delincuencia y su retórica favorable a los negocios. Keiko Fujimori, más conocida tras tres candidaturas presidenciales anteriores, sigue siendo una figura clave, pero también polariza, lo que limita el techo de votos que puede alcanzar. Otras figuras de derecha son el periodista y presentador de televisión Philip Butters, así como candidatos conservadores centrados en el ejército o la seguridad, como Roberto Chiabra, junto con personalidades de los medios de comunicación como Carlos Álvarez, que se presentan como outsiders.

Sin embargo, en todas las encuestas, todos los candidatos se enfrentan a un electorado caracterizado por unos niveles inusualmente altos de indecisión. En múltiples sondeos, los votantes indecisos constituían una cifra elevada. Las encuestas realizadas a finales de 2025 y principios de 2026 también indican una amplia dispersión de las intenciones de voto. Rafael López Aliaga y Vizcarra han liderado varias encuestas con un apoyo moderado de un solo dígito, mientras que la posición de Fujimori fluctúa por debajo de sus resultados electorales anteriores.

Seguridad frente a corrupción

Aunque la corrupción sigue siendo endémica, como lo demuestran las condenas de antiguos funcionarios y las continuas acusaciones en todas las administraciones, ya no domina el discurso público en el ciclo actual en la misma medida que las preocupaciones económicas y de seguridad.

Los analistas observan un cambio en las prioridades hacia el orden y la seguridad pública, especialmente en las zonas urbanas y periurbanas, donde han aumentado los índices de delincuencia, incluida la violencia relacionada con la minería ilegal y las actividades de las bandas. En algunas regiones, los enfrentamientos entre delincuentes han provocado disturbios en la comunidad y han puesto de manifiesto las deficiencias en la aplicación de la ley.

Se espera que las influencias externas en las elecciones sean moderadas en comparación con otras contiendas regionales. Los gobiernos de izquierda del hemisferio muestran una intervención directa limitada, mientras que los partidos alineados con plataformas promercado pueden recibir atención o compromiso tácito por parte de los Estados Unidos y las partes interesadas internacionales, principalmente en torno a la inversión y la cooperación en materia de seguridad.

Un nuevo Senado

Para abordar la fragmentación política del Perú y fortalecer los controles y equilibrios, una importante propuesta de cambio institucional es la transición del antiguo sistema legislativo unicameral del Perú a un sistema bicameral que introduciría un Senado junto a la actual Cámara de Diputados.

El nuevo Senado estaría compuesto por 60 miembros, la mitad elegidos por circunscripciones territoriales y la otra mitad a nivel nacional, lo que exigiría a los candidatos tener atractivo tanto a nivel local como nacional. Si bien el Senado no iniciaría la legislación, tendría un poder decisivo en la aprobación de leyes y en la resolución de los resultados de los procesos de destitución tras la remisión de la cámara baja. Esta estructura bicameral también tiene por objeto equilibrar los poderes que actualmente se concentran en los titulares de cargos públicos y los ministerios.

Los defensores de la reforma argumentan que podría frenar la dispersión política al aumentar las barreras de entrada mediante umbrales electorales y una representación regional equilibrada, reduciendo así la proliferación de micropartidos. Al exigir un apoyo nacional más amplio y reforzar el control legislativo, el sistema bicameral se presenta como una salvaguarda contra los gobiernos de coalición débiles y las redes de clientelismo informales. Sin embargo, los críticos advierten que la introducción de una segunda cámara podría provocar un bloqueo entre ambas cámaras, especialmente si la alineación política diverge.

Resiliencia macroeconómica con fragilidades estructurales

Las perspectivas económicas de Perú presentan un panorama mixto. Por un lado, se ven obstaculizadas por debilidades estructurales de larga data que los sucesivos gobiernos han tenido dificultades para abordar. La más persistente es la informalidad. Aproximadamente el 70 % del empleo sigue estando fuera de la economía formal, lo que limita considerablemente la recaudación de impuestos, restringe las ganancias de productividad y deja a amplios segmentos de la población sin acceso a pensiones, seguro médico o protección por desempleo. Esta estructura informal también debilita la transmisión de las políticas públicas, lo que dificulta la implementación y el mantenimiento de las reformas fiscales y sociales.

El sistema de pensiones refleja estas distorsiones. La cobertura sigue estando fragmentada entre los planes públicos y privados, y las cotizaciones son bajas debido al empleo informal generalizado. Las repetidas retiradas de fondos de pensiones privados en los últimos años han erosionado aún más el ahorro a largo plazo, reduciendo la capacidad del sistema para proporcionar unos ingresos adecuados para la jubilación y debilitando los mercados de capitales nacionales. Aunque periódicamente surgen propuestas de reforma, la inestabilidad política ha frenado en repetidas ocasiones su aplicación significativa, dejando intactas en gran medida las vulnerabilidades estructurales.

Persisten las limitaciones internas y la fragilidad política, pero los resultados económicos de Perú han sido relativamente sólidos. A pesar de los frecuentes cambios en el liderazgo, el país ha mantenido la disciplina macroeconómica durante casi dos décadas. La política fiscal se ha mantenido conservadora y la continuidad institucional en el banco central ha aislado la política monetaria de las presiones políticas a corto plazo.

La deuda pública de Perú se sitúa en torno al 32 % del PIB, muy por debajo de los niveles de las principales economías de la OCDE. En comparación, la deuda de Estados Unidos supera el 120 % del PIB, mientras que la de Alemania, a menudo considerada un modelo de disciplina fiscal, se mantiene por encima del 60 %. Tras ampliarse durante la pandemia y alcanzar un máximo superior al 3,5 % del PIB en 2024, el déficit fiscal de Perú se ha ido reduciendo y se espera que se acerque a los objetivos oficiales en 2025 y 2026, con un ajuste más rápido que en muchas economías avanzadas en las que se han afianzado déficits elevados.

La gestión de la inflación es otra área en la que Perú sale favorecido. Las presiones sobre los precios se han mantenido en gran medida dentro del rango objetivo del banco central, gracias a una política monetaria creíble y a un marco monetario estable. Esto contrasta con los prolongados episodios inflacionistas observados recientemente tanto en Estados Unidos como en algunas partes de Europa, donde los bancos centrales se han visto obligados a aplicar ciclos de endurecimiento agresivos con resultados desiguales en materia de crecimiento.

Las perspectivas de crecimiento, aunque modestas, también son relativamente estables. Se prevé que el PIB crezca entre un 3 % y un 3,5 %, impulsado por la inversión minera, los proyectos de infraestructura y la demanda constante de exportaciones. Este ritmo supera el crecimiento previsto en Alemania y es comparable, o ligeramente superior, a las proyecciones a medio plazo para Estados Unidos, incluso con la incertidumbre política mucho mayor que existe en Perú. Los altos precios de las materias primas y una sólida cartera de inversiones en minería siguen proporcionando un ancla externa para el crecimiento, mientras que la inversión privada sigue siendo sensible a los resultados electorales.

Perú se acerca a las elecciones de 2026 con un número récord de candidatos presidenciales y un sistema de partidos fragmentado que refleja un profundo cansancio institucional, junto con un creciente reconocimiento de que el statu quo es insostenible. La volatilidad política ha debilitado la gobernanza y la confianza pública, lo que ha llevado a los votantes a preocuparse por la seguridad, la estabilidad y la rendición de cuentas. La propuesta de reintroducir un Senado ofrece una posible vía para una corrección gradual, al elevar el nivel de representación, reducir la fragmentación y reforzar la supervisión legislativa. Desafíos persistentes como la informalidad y las deficiencias del sistema de pensiones siguen sin resolverse, pero la capacidad del país para preservar la estabilidad macroeconómica a pesar de las repetidas crisis políticas sugiere una base más sólida de lo que el ciclo político por sí solo podría indicar.

Columna de Michaël Vander Elst, director de Mercados Emergentes de DPAM

Aprovechar la ola de la IA: ¿cómo pueden los inversores tecnológicos aprovechar el cambio y la volatilidad?

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Durante los dos últimos años, en nuestras perspectivas hemos hablado de la importancia de la inteligencia artificial para la economía y los mercados. A finales de 2023, señalamos que, si bien el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) podía ser el piloto de la economía, era la IA, el «copiloto» emergente, la que realmente iba a impulsar la economía. A finales de 2024, esperábamos que la tecnología consolidara su reputación como sector vampiro, que absorbe el crecimiento de otros sectores de la economía. Y en 2025 todo esto se hizo evidente, con la Fed pasando a un segundo plano frente a la IA en los mercados. Aunque el gasto en IA sigue representando una pequeña parte del PIB, fue responsable de la mayor parte del crecimiento económico de EE. UU. en los primeros seis meses de 2025.

¿Qué vientos favorables vemos para las acciones tecnológicas en 2026?

Al entrar en 2026, vemos un panorama constructivo para la renta variable, con un nuevo presidente de la Reserva Federal en mayo que probablemente proporcionará apoyo. Si los vientos en contra de los recortes del gasto público y los aranceles en 2025 se invierten, se convertirán en vientos a favor de la economía, impulsando una demanda incremental en sectores más amplios, más allá de la IA. Con la administración Trump y los cambios en marcha, nunca se puede garantizar un camino sin obstáculos, pero la demanda de tecnología por parte de los sectores industrial, automovilístico y de la vivienda ha mostrado signos de tocar fondo. La delimitación de la demanda de IA como algo separado del resto de la economía se desvanecerá a medida que la atención se centre en su potencial para mejorar la productividad general. Esperamos que esto impulse nuevas ganancias tecnológicas en la economía.

La IA es transformadora, y la transformación lleva tiempo

La IA es una ola a largo plazo, no solo un tema. Una ola tecnológica (la IA es la cuarta ola después de los mainframes, los ordenadores personales conectados a Internet y la nube móvil) se define por el hecho de que afecta a todos los aspectos de la economía. Requiere inversión en todas las capas de la pila tecnológica, desde el silicio hasta las plataformas, los dispositivos y los modelos, y todas las empresas se convierten de alguna manera en usuarias de la IA. Estas olas tardan varios años en evolucionar y, en el caso de la IA, el ritmo de desarrollo de la capacidad se ve limitado por la desglobalización, los permisos, la disponibilidad de energía, las restricciones de construcción y la disponibilidad dentro de la cadena de suministro informático.

Existe un problema circular, ya que el factor limitante de la demanda de potencia informática ha sido la capacidad disponible para entrenar y desarrollar nuevos modelos. A medida que pasamos de la IA generativa a la IA agencial, se necesita más capacidad de razonamiento y memoria para proporcionar un mayor contexto. Esto requiere una potencia informática significativamente mayor para aumentar la generación de tokens (unidades de datos procesadas por los modelos). Vemos que áreas como la IA física se están desarrollando rápidamente con la ampliación de las pruebas de conducción autónoma y robótica en todo el mundo. En resumen, de cara a 2026 y 2027, creemos que la demanda de potencia de cálculo seguirá superando a la oferta.

La gestión activa tiene múltiples funciones clave en la inversión tecnológica

Seguimos observando un crecimiento infravalorado y disparidades en las valoraciones de las acciones de las 7 Magníficas; las Mag 7 no son, desde luego, un bloque monolítico. Cuando la innovación y la disrupción se aceleran a tal ritmo, el liderazgo del mercado puede cambiar. Esto aumenta la importancia de identificar a los líderes del mañana en lugar de quedarse pasivamente ligado a los ganadores de una era anterior.

Por eso la gestión activa es crucial en la inversión tecnológica: para garantizar la diversificación de la cartera y equilibrar la exposición a las mejores megacapitalizaciones, al tiempo que se amplía a nombres en los que vemos un liderazgo emergente y un crecimiento de los beneficios infravalorado. Ya sea vinculado a las capas de infraestructura de IA de próxima generación o en áreas como la tecnología financiera, la automatización, el comercio electrónico agentivo (Internet 3.0) o la electrificación de la economía.

La selectividad de las acciones es clave mientras la tecnología sigue ganando cuota de mercado

Creemos que la magnitud y la duración de la IA siguen estando infravaloradas. Nuestra experiencia invirtiendo en anteriores oleadas tecnológicas nos ha enseñado que el desarrollo de la capacidad y la aparición de nuevas aplicaciones no serán lineales, por lo que los inversores deben estar preparados para la volatilidad que se producirá. Ya no estamos en los inicios de la transformación de la IA, pero aún queda un largo camino por recorrer. La selectividad de las acciones, la gestión activa y la disciplina en la valoración serán fundamentales para navegar entre el entusiasmo y la realidad de esta ola tecnológica transformadora en 2026 y más allá.

 

Tribuna de opinión de Alison Porter, Graeme Clark y Richard Clode, gestores de cartera de Janus Henderson

Deutsche Börse Group anuncia la adquisición de Allfunds

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Deutsche Börse Group y Allfunds Group han firmado un acuerdo vinculante para la adquisición recomendada de Allfunds por valor de 5.300 millones de euros, según consta en una nota publicada por las dos empresas. “La operación, sujeta a la obtención de las autorizaciones correspondientes, presenta una lógica industrial sólida y el potencial de generar valor a corto plazo para todos los grupos de interés de ambas compañías”, señala el comunicado.

“Supone la oportunidad de crear un líder global de primer nivel en servicios de fondos, combinando la fortaleza de Allfunds en distribución con las capacidades de custodia y liquidación de Deutsche Börse Group. Allfunds y Deutsche Börse Group son dos negocios altamente complementarios en términos de presencia geográfica, carteras de productos y base de socios y clientes”, añade.

En virtud de la operación, los accionistas de Allfunds recibirán 8,80 euros por acción, distribuidos en 6,00 euros en efectivo, 2,60 euros en acciones de Deutsche Börse Group y un dividendo en efectivo de hasta 0,20 euros por acción correspondiente al ejercicio 2025.

La oferta representa una prima del 32,5 % sobre el precio al cierre de la sesión del 26 de noviembre de 2025 y del 40,5 % sobre el precio medio ponderado por volumen correspondiente al período de tres meses finalizado el 26 de noviembre de 2025.

El Consejo de Administración de Allfunds apoya unánimemente la operación y tiene la intención de recomendar que los accionistas voten a favor de la transacción. Se prevé que el cierre de la adquisición tenga lugar en el primer semestre de 2027.

“En sus 25 años de historia, Allfunds ha democratizado el acceso a fondos de inversión a nivel global, transformando profundamente la industria de la gestión patrimonial. Hoy somos una plataforma líder en distribución e intermediación que conecta a distribuidores y gestoras en 66 países. Nuestra capacidad de innovación —desde fondos alternativos hasta blockchain—, combinada con un profundo conocimiento técnico y un servicio excepcional al cliente, han hecho de Allfunds lo que somos a día de hoy”, dijo al respecto Annabel Spring, CEO de Allfunds.

Por su lado, el director general de DBAG, Stephan Leithner, declaró: «Nos complace anunciar la adquisición de Allfunds, que cuenta con la recomendación unánime de sus directores y el apoyo de sus dos principales accionistas. Creemos que la combinación de la experiencia técnica y el impulso emprendedor de Allfunds Group con las capacidades de Deutsche Börse Group en Clearstream Fund Services creará una empresa líder en el sector, que atenderá mejor las necesidades de los clientes y apoyará el desarrollo continuo del sector de fondos en Europa y en todo el mundo. Esta adquisición representa el siguiente paso en el desarrollo de Deutsche Börse Group como líder europeo en el suministro de infraestructura crítica para los mercados financieros”.

La nota publicada por las dos firmas ofrece algunas pistas sobre cómo se integrarán las dos operativas: “La integración de DBAG y Allfunds se centrará en consolidar las fortalezas de cada negocio, incluyendo soluciones de distribución y custodia, unificando la oferta de ambas entidades para ofrecer servicios optimizados y eficientes a los clientes. La revisión inicial detallada de DBAG sobre Allfunds ha identificado áreas prioritarias para la integración, sujetas a las consultas y la planificación adecuadas, con el objetivo de eliminar la duplicación de actividades y fomentar una mayor colaboración en todo el Grupo Combinado. Al evaluar los sistemas y las configuraciones operativas, DBAG pretende conservar las soluciones más eficaces de ambas organizaciones”.

 DBAG es una sociedad anónima alemana (Aktiengesellschaft) constituida bajo la legislación alemana y es la empresa matriz del Grupo DBAG. Es uno de los mayores proveedores de infraestructura para la negociación de instrumentos financieros a nivel mundial. El Grupo DBAG ofrece a sus clientes una amplia gama de productos y servicios que abarca toda la cadena de valor de las transacciones en los mercados financieros: desde el negocio ESG, índices y soluciones de software, pasando por servicios posteriores de negociación, compensación de transacciones y liquidación de órdenes, hasta la custodia de valores, los servicios de gestión de liquidez y garantías, y el suministro de información de mercado.

Con más de 16.000 empleados, el Grupo DBAG tiene su sede en el centro financiero de Frankfurt/Rhein-Main, así como una fuerte presencia global en lugares como Luxemburgo, Praga, Cork, Londres, Copenhague, Nueva York, Chicago, Hong Kong, Singapur, Pekín, Tokio y Sídney.

Allfunds es una plataforma global de negociación y distribución en el sector de la gestión patrimonial. Cuenta con una larga trayectoria de crecimiento, con un patrimonio neto bajo que alcanzó un máximo histórico de 1,7 billones de euros (al 30 de septiembre de 2025).

Allfunds conecta a más de 1.400 socios de fondos y más de 900 distribuidores en 66 países. La firma cuenta con 17 oficinas en importantes centros financieros de cuatro continentes, como Bogotá, Dubái, Hong Kong, Londres, Luxemburgo, Madrid, Miami, Milán, París, Santiago, Sao Paulo, Shanghái, Singapur, Estocolmo, Valencia, Varsovia y Zúrich.

Con más de 1.000 es una sociedad anónima constituida bajo las leyes de Inglaterra y Gales.

Lazard AM nombra a Domingo Torres Managing Director

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Foto cedidaDomingo Torres Managing Director y Country Head para España y Portugal de Lazard AM.

Lazard AM ha decidido nombrar a Domingo Torres Managing Director. Tras este ascenso, el actual Country Head para España y Portugal de la firma añade este nuevo cargo a sus responsabilidades. Según ha explicado la firma, se trata de un reconocimiento por su extraordinaria labor en el crecimiento de la sucursal de Madrid, que ha crecido un 80% en 2025, hasta alcanzar los 1.700 millones de euros.

Torres se incorporó a Lazard Frères Gestion hace 19 años en París. Desde hace 10 años es responsable del desarrollo del mercado español y portugués y abrió la oficina de Madrid en 2017, donde se distribuyen los fondos de Lazard Asset Management y de Lazard Frères Gestion. Actualmente, dirige un equipo formado por tres profesionales en Madrid y un colaborador en Portugal.

Antes de desempeñar sus funciones actuales en junio de 2017, estuvo al cargo de las relaciones comerciales con clientes institucionales europeos y del desarrollo de negocio en el mercado español y portugués de Lazard Frères Gestion desde 2007. Empezó su carrera profesional en BBVA en París como director de oficina en el año 1991, posteriormente continuó su trayectoria en el grupo Caisse d’Epargne en Francia donde ocupó funciones comerciales, de marketing e institucionales y en Amundi, en las áreas de ventas institucionales para clientes regionales y corporativos europeos. 

Domingo es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y de Sciences Po Paris. Cuenta también con un diploma en Altos Estudios Internacionales por la Sociedad de Estudios Internacionales de Madrid. Además, fue nombrado TOP 100 Leaders España por la Red Empresarial Diversidad e Inclusión (REDÍ) en 2023 y recibió el Lazard Asset Management Recognition Award 2023 en la categoría Inclusión, Diversity, Equality & Allyship.

La financiación para la preservación de la naturaleza demanda un cheque anual de 700.000 millones de dólares

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La pérdida de biodiversidad está afectando cada vez más a sectores dependientes de la naturaleza, como la agricultura y la minería, y contribuye a fenómenos climáticos extremos. Según un análisis del servicio de Research de Julius Baer, elaborado por Susan Joho, economista del banco, la urgencia por actuar y detener esta pérdida ha llevado a que empresas y gobiernos desarrollen estrategias integrales que combinen conservación, restauración y mitigación de comportamientos perjudiciales para la naturaleza.

Joho explica que la conservación y restauración de áreas degradadas requiere aumentar la financiación global en 700.000 millones de dólares al año. Un desarrollo más rápido de la financiación privada podría cerrar la brecha de inversión en biodiversidad y permitir que los proyectos naturales alcancen escala. Entre las oportunidades de inversión identificadas destacan la tecnología agrícola, la tecnología alimentaria, la economía circular y la energía limpia.

El informe señala que la actividad humana ha desplazado a muchas especies, provocando una nueva extinción masiva. La pérdida de biodiversidad se atribuye a cinco factores principales: cambio en el uso de la tierra y del mar (principalmente deforestación con fines agrícolas), sobreexplotación de recursos (pesca y caza), cambio climático, contaminación por fertilizantes, pesticidas y otros químicos, y especies invasoras. Según Joho, “un ecosistema menos intacto reduce los servicios de la naturaleza de los que dependemos, como los rendimientos agrícolas o la protección frente a tormentas”.

El Marco Global de Biodiversidad, adoptado en diciembre de 2022, proporciona un plan internacional para que gobiernos y empresas actúen, poniendo fin a prácticas dañinas y aumentando la financiación de proyectos de conservación y restauración. Joho subraya que incrementar la financiación privada es una vía prometedora para que estos proyectos alcancen escala.

Además de la filantropía, la inversión de impacto y el capital privado ofrecen formas de mayor riesgo para apoyar soluciones escalables y con impacto. Para inversores más conservadores, instrumentos como estructuras de financiación combinada, bonos verdes y fondos especializados permiten obtener rentabilidad con menor riesgo. Según el análisis, las acciones positivas sobre la naturaleza tendrán mayor impacto en los sectores agrícola, energético, minero y de la construcción.

AllianzGI anuncia el primer cierre de Allianz Credit Emerging Markets

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Allianz Global Investors (AllianzGI), una de las principales gestoras de activos del mundo con 580.000 millones de euros en activos bajo gestión, ha anunciado hoy el primer cierre de la estrategia Allianz Credit Emerging Markets (ACE), con un volumen total de 595 millones de euros aproximadamente en compromisos. Con un cierre final previsto de cerca de 860 millones de euros, la estrategia tiene como objetivo movilizar inversiones privadas a gran escala para apoyar los objetivos del Acuerdo de París en los mercados emergentes. Las inversiones previstas buscan acelerar el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

La estrategia cuenta con una estructura mixta, que permite a los inversores institucionales y profesionales adoptar una posición preferente frente al capital subordinado. Esta solución proporciona protección frente a las primeras pérdidas y tiene como objetivo limitar significativamente la volatilidad al tiempo que mejora la rentabilidad, para incentivar la participación del capital privado.

Entre los principales inversores institucionales se encuentran Allianz y Gastrosocial Pensionkasse, mientras que el capital de primera pérdida, actuando como tramo subordinado de protección para el resto de inversores, será aportado por Global Affairs Canada, el departamento federal de Canadá responsable del desarrollo internacional y la ayuda humanitaria; British International Investment, la institución financiera de desarrollo de Reino Unido; y Banco Interamericano de Desarrollo Invest. Por su parte, la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo e Impact Fund Denmark actuarán como garantías de primera pérdida.

La estrategia busca principalmente coinvertir con instituciones de financiación al desarrollo (IFD) y bancos multilaterales de desarrollo (BMD) que cuenten con experiencia local, sólidos estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), así como un historial de bajas tasas de impago y elevadas tasas de recuperación.

La estrategia ACE se ha desarrollado en consonancia con los objetivos de la Alianza Global de Inversores para el Desarrollo Sostenible (GISD). Se basa en el diálogo con los miembros de la GISD para movilizar capital privado y promover la financiación innovadora de sectores alineados con los ODS en los países en desarrollo.

ACE aspira a contribuir a reducir la brecha de inversión de 4,3 billones de dólares en los ODS, desbloqueando capital para sectores y regiones desatendidos, con especial atención a la acción climática, la igualdad de género y la reducción de la pobreza.

La estrategia tiene la intención de invertir en una cartera bien diversificada de instrumentos de deuda privada en sectores de bajas emisiones de carbono en los mercados emergentes. En línea con los objetivos generales del Acuerdo de París de 2015, ACE se centrará en inversiones en energía limpia, agricultura inteligente, infraestructuras sostenibles, instituciones financieras y determinadas actividades manufactureras. Asimismo, prevé invertir en mercados emergentes de todo el mundo, incluidos África, América Latina y el Caribe y Asia-Pacífico.

Edouard Jozan, director de Mercados Privados de AllianzGI, afirmó: “La lucha contra el cambio climático no puede centrarse únicamente en los mercados desarrollados. El lanzamiento de ACE supone un paso adelante y decisivo para movilizar capital institucional hacia los mercados emergentes y abordar prioridades clave de desarrollo global, incluido el clima. Esta estrategia es un claro ejemplo de la colaboración público-privada y del potencial para ampliar significativamente la escala de la inversión. Además, refleja nuestro compromiso con la innovación continua y se apoya en nuestra sólida trayectoria en financiación combinada público-privada e inversión de impacto”. 

Por su parte, Ludovic Subran, director de inversiones de Allianz, añadió: “El primer cierre de ACE supone un hito al poner en valor nuestra experiencia en blended finance para canalizar capital privado hacia los principales retos de sostenibilidad a escala global. Los mercados emergentes ofrecen un elevado potencial tanto para el avance climático como para la creación de valor a largo plazo, y esta estrategia demuestra cómo una estructuración adecuada puede liberar ese potencial a gran escala”. 

ACE aplicará un riguroso análisis ASG, incluidas las normas de rendimiento de la CFI, así como una evaluación del impacto orientada a generar resultados medibles. Entre las métricas de impacto previstas se incluyen, entre otras, las emisiones de gases de efecto invernadero evitadas, los puestos de trabajo creados (desglosados por género cuando sea posible), las métricas de inclusión financiera y la capacidad de energía renovable instalada.

Con más de una década de experiencia en financiación del desarrollo y crédito de impacto, AllianzGI es pionera en estrategias de blended finance. La firma ha lanzado múltiples vehículos a gran escala, entre los que destacan la asociación de 1.100 millones de dólares entre Allianz y la CFI en el marco del programa MCPP, el Fondo de Crecimiento de África (Africa Grow, con 200 millones de euros), el Fondo de Préstamos alineados con los ODS (SDG Loan Fund, con 1.100 millones de dólares) y el Fondo de Acción Climática de Mercados Emergentes (con 450 millones de euros).

ACE se apoya en este legado y ofrece a los inversores institucionales acceso a una nueva clase de activos con el objetivo de mantener una baja correlación con los mercados cotizados, baja volatilidad, intentar generar rentabilidades atractivas y con unas sólidas credenciales de sostenibilidad.

Declaraciones de los inversores

Leslie Maasdorp, director ejecutivo de BII, comentó:  En BII somos conscientes de que nuestro capital concesionario, limitado por definición, debe emplearse de forma estratégica para movilizar el amplio volumen de capital privado necesario para afrontar la emergencia climática y promover un crecimiento sostenible y con impacto en algunos de los países menos desarrollados del mundo. El anuncio de hoy representa un nuevo hito en el avance hacia ese objetivo clave”. 

Beat Wust, director de inversiones y responsable de gestión de activos de Gastrosocial Pensionkasse, añadió:  “Estamos orgullosos de participar en esta colaboración a gran escala entre inversores públicos y privados, que tendrá un impacto real en el mundo”.

Cam Do, director general de la Oficina de Financiación del Desarrollo de Asuntos Globales de Canadá, comentó:  “Ampliar la inversión del sector privado en los países en desarrollo es esencial para hacer frente al cambio climático e impulsar un crecimiento económico inclusivo. Esta iniciativa demuestra el potencial transformador de la financiación combinada, que libera capital institucional para ofrecer rendimientos competitivos y un impacto medible. Mediante la colaboración entre los sectores público y privado, podemos acelerar las soluciones que fortalecen las economías, fomentan la resiliencia y crean un mundo más seguro y próspero para todos”. 

Lars Bo Bertram, director ejecutivo de Impact Fund Denmark, afirmó:  “Para Impact Fund Denmark es un orgullo desempeñar un papel destacado en la estrategia de Allianz Credit Emerging Markets, que demuestra cómo la financiación combinada puede ampliarse para generar un impacto real. Al proporcionar protección contra las primeras pérdidas, permitimos a los inversores privados canalizar capital hacia proyectos que aceleran la transición energética, amplían la inclusión financiera y crean puestos de trabajo en los mercados emergentes”. 

Jakob Granit, director general de Sida, comentó:  “Para hacer frente al cambio climático en línea con el Acuerdo de París, los recursos públicos por sí solos no son suficientes. Por ello, Sida colabora con el sector privado para movilizar capital hacia inversiones sostenibles en economías emergentes. En este contexto, Sida se ha asociado con Allianz Global Investors, junto con instituciones financieras de desarrollo nacionales y multilaterales, para respaldar el Allianz Credit Emerging Market Fund y promover inversiones sostenibles a nivel local”. 

La estrategia será gestionada por el equipo de financiación del desarrollo, dirigido por Leticia Ferreras Astorqui. El equipo forma parte de la plataforma más amplia de mercados privados de Allianz Global Investors, que cuenta con más de 170 profesionales de la inversión por todo el mundo. 

Goldman Sachs prevé una rentabilidad del 11% para las bolsas mundiales

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El mercado alcista global podría continuar en 2026, apoyado por el crecimiento de los beneficios empresariales y la solidez de la actividad económica, aunque las subidas de la renta variable no alcanzarían el fuerte avance registrado en 2025, según Goldman Sachs Research. La firma prevé una expansión continuada de la economía mundial en todas las regiones y nuevas bajadas moderadas de tipos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.

“Dado este contexto macroeconómico, sería inusual ver un retroceso significativo de la renta variable o un mercado bajista sin una recesión, incluso partiendo de valoraciones elevadas”, escribe Peter Oppenheimer, estratega jefe global de renta variable de Goldman Sachs Research, en el informe Global Equity Strategy 2026 Outlook: Tech Tonic—A Broadening Bull Market.

Haciendo balance, la diversificación fue un tema central para Goldman Sachs Research el año pasado. «Los inversores que diversificaron entre regiones en 2025 se vieron recompensados por primera vez en muchos años, y los analistas esperan que la diversificación continúe en 2026, ampliándose a factores de inversión como crecimiento y valor y a los distintos sectores», explican.

Perspectivas para la renta variable global en 2026

“Creemos que las rentabilidades en 2026 estarán impulsadas más por el crecimiento de los beneficios que por un aumento de las valoraciones”, señala Oppenheimer. Las previsiones globales a 12 meses indican que los precios de las acciones, ponderados por capitalización bursátil regional, podrían subir un 9% y ofrecer una rentabilidad total del 11% con dividendos, en dólares estadounidenses. “La mayor parte de estas rentabilidades está impulsada por los beneficios”, añade. Los índices de materias primas también podrían avanzar este año, con subidas en los metales preciosos que compensarían de nuevo las caídas en energía, como ocurrió en 2025, según Goldman Sachs.

Diversificación y ciclo de mercado

El equipo de Oppenheimer analiza las fases habituales de los ciclos de mercado: desesperación durante los mercados bajistas, una breve fase de esperanza tras el rebote inicial, un periodo más prolongado de crecimiento impulsado por el aumento de los beneficios y, finalmente, una fase de optimismo, cuando los inversores ganan confianza.

Según este análisis, las acciones se encuentran actualmente en la fase de optimismo de un ciclo que comenzó con el mercado bajista de 2020 durante la pandemia. Esta etapa suele venir acompañada de un aumento de las valoraciones, lo que sugiere ciertos riesgos al alza respecto a las previsiones centrales.

¿Deben los inversores diversificar en 2026?

La diversificación geográfica benefició a los inversores en 2025, algo poco habitual, ya que Estados Unidos se comportó peor que otros grandes mercados por primera vez en casi 15 años. Las rentabilidades bursátiles en Europa, China y Asia fueron casi el doble de las del S&P 500 en términos de dólares, favorecidas por la debilidad de la divisa estadounidense.

Mientras que la renta variable estadounidense estuvo impulsada por el crecimiento de los beneficios, especialmente en las grandes compañías tecnológicas, fuera de Estados Unidos se produjo un mayor equilibrio entre la mejora de los resultados empresariales y el aumento de las valoraciones. La brecha de valoraciones ajustadas por crecimiento entre Estados Unidos y el resto del mundo se redujo el año pasado.

“Esperamos que estas ratios de valoración ajustadas por crecimiento sigan convergiendo en 2026, incluso aunque las valoraciones absolutas en Estados Unidos sigan siendo más altas”, señala el equipo de Oppenheimer.

La diversificación debería seguir ofreciendo potencial para mejorar las rentabilidades ajustadas al riesgo en 2026. Los inversores podrían buscar una amplia exposición geográfica, incluyendo un mayor enfoque en los mercados emergentes, combinar valores de crecimiento y de valor y diversificar entre sectores.

Valoraciones elevadas y oportunidades sectoriales

Aunque las acciones se comportaron con fuerza en 2025, superando a las materias primas y a los bonos, las subidas no fueron lineales. El S&P 500 registró una corrección cercana al 20% entre mediados de febrero y abril, antes de recuperarse. El fuerte repunte posterior ha dejado las valoraciones en niveles históricamente elevados en todas las regiones, incluidas Japón, Europa y los mercados emergentes.

Oppenheimer señala que los sectores no tecnológicos podrían tener un buen comportamiento este año y que los inversores podrían beneficiarse de compañías que reciban un efecto positivo indirecto de la inversión en capital de las empresas tecnológicas. También se espera un mayor interés por compañías fuera del sector tecnológico a medida que se materialicen nuevas capacidades ligadas a la inteligencia artificial.

¿Existe una burbuja en la inteligencia artificial?

El interés del mercado por la inteligencia artificial sigue siendo intenso, aunque eso no implica necesariamente la existencia de una burbuja. El dominio del sector tecnológico comenzó tras la crisis financiera y ha estado respaldado por un crecimiento superior de los beneficios.

Aunque las cotizaciones de las grandes compañías tecnológicas han subido con fuerza, las valoraciones no son tan extremas como en ciclos anteriores, como el pico de la burbuja tecnológica del año 2000.

Incidencias de las ESIs en la información de costes e incentivos al comercializar IICs

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La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha realizado una actuación de supervisión dirigida a valorar la calidad y el nivel de la información sobre los costes de las operaciones que las entidades de crédito y de servicios de inversión ofrecen a sus clientes. Este aspecto es fundamental para que los inversores puedan adoptar de forma adecuada sus decisiones de inversión, ya que repercuten de forma directa en la rentabilidad.

La revisión, prevista en el Plan de Actividades de la CNMV para 2025, se ha dirigido a entidades medianas en los últimos años. El trabajo se ha centrado en los productos que comercializan estas entidades, como instituciones de inversión colectiva, renta fija, acciones, etc.

De los trabajos realizados extrae una serie de conclusiones, observaciones e incidencias antes de operar y posteriores. Entre las primeras, la CNMV dice que, aunque en términos generales los clientes cuentan con información sobre los costes aplicables antes de operar, se ha encontrado una gran diversidad de modelos usados para informar de los costes de forma previa a operaciones concretas, con formatos menos homogéneos y con un grado de cumplimiento menor de los requisitos formales de la norma que en la información ex post (informe anual).

Las incidencias más destacadas están relacionadas con la información insuficiente sobre incentivos. La más relevante es la ausencia en algunas entidades del desglose de incentivos en la información previa a la operación cuando se perciben ligados a la distribución de IICs (aunque sí se informa de la comisión de gestión, no se indica qué parte de ella se retrocede a la entidad). La incidencia se agrava en dos entidades porque tampoco informaban ex post de forma correcta de los incentivos percibidos. La información de los incentivos permite a los clientes conocer los costes del servicio de distribución de los productos.

También se ha observado la omisión de algún concepto en cierto número de entidades, como los de cambio de divisa (la incidencia más frecuente), la comisión de colocación, o ciertos costes de IICs (costes de transacción u otros costes diferentes de la comisión de gestión). Además, en la renta fija las entidades no están considerando generalmente la posible existencia de costes implícitos. Se recuerda a las entidades que, para los instrumentos poco líquidos, la diferencia entre el precio y el valor razonable de un instrumento debe considerarse como coste implícito.

En cuanto a los formatos utilizados, la CNMV observa una gran variedad de modelos con diversas incidencias. Algunas entidades no aportan información ex ante, más allá de los folletos de tarifas o el contrato, o dan información parcial. En otros casos se encuentra información dispersa en distintos documentos sin que se facilite de forma conjunta una visión de todos los costes. Algunas entidades usan tablas estandarizadas de forma incorrecta (solo tarifas máximas, múltiples ejemplos entre los que es difícil encontrar el aplicable).

Observaciones e incidencias en el informe anual de costes

Las entidades facilitan en general el informe de costes en un plazo adecuado y con un formato aceptable. No obstante, en algunas entidades se omite una cifra de costes totales que sume todos los costes o se presenta solo en euros y no en porcentaje.

La incidencia más relevante en la muestra revisada ha sido la no inclusión de los costes de fondos de inversión en una entidad. También resulta destacable la falta de información sobre incentivos en otra entidad (indicando un importe cero de incentivos cuando sí percibía) y datos erróneos de incentivos en otras dos.

Otras incidencias encontradas han sido la omisión de ciertos conceptos de costes similares a los observados en la información ex ante (divisa, comisión de colocación, costes de IIC incompletos, costes implícitos en renta fija). Además, se ha observado en una entidad la no inclusión del IVA del servicio de asesoramiento como coste.

Con relativa frecuencia se ha aplicado un criterio de caja para asignar los costes (se asignan los costes al año en que se cobran y no al año en que se presta el servicio del que se deriva, lo que dificulta la apreciación de los costes del año y la comparación con la rentabilidad del periodo), así como algunos casos de porcentajes calculados sobre una base no razonable (se considera adecuado calcularlos sobre el saldo medio).

También, como en la información ex ante, la CNMV observa en varias entidades la ausencia de una ilustración del impacto de los costes sobre la rentabilidad o problemas en la forma de cálculo.

La CNMV considera la correcta información sobre costes a los clientes como un área de especial interés supervisor, por lo que continuará revisando esta cuestión en los próximos años.