Pablo Bernal, Country Head de Vanguard para España, está al frente de la oficina de Madrid desde hace apenas ocho meses. Su discurso enfatiza una y otra vez el carácter de largo plazo y de bajos costes de la firma, pero también la diversificación, una propuesta para el cliente que se materializa en una amplia gama de fondos y ETFs. Bernal también resalta la vocación de gestión activa de Vanguard y las tendencias en gestión de carteras y costes.
El liderazgo de Pablo Bernal, Country Head de Vanguard para España, arrancó en noviembre de 2025. Un periodo breve, pero intenso, en el que la implantación de la firma en España con un equipo completo ha sido positiva. “Nos permite escuchar y atender al cliente de forma más directa”, asegura. En su discurso, Bernal enfatiza una y otra vez el carácter de largo plazo y de bajos costes de la firma, pero también la diversificación, una propuesta para el cliente que se materializa en una gama de fondos y ETFs cuidadosamente desarrollada. Bernal también resalta la vocación de gestión activa de Vanguard. La firma es famosa por sus productos indexados, aunque la gestión activa supone cerca de dos de los 12 billones de dólares que la compañía contabiliza en activos bajo gestión. En España, ve potencial de crecimiento para los ETFs, un vehículo que cada vez está más extendido entre los inversores de cualquier perfil, desde el institucional al retail.
“Nuestros principios de inversión están muy alineados con el mercado Español, es decir, inversión de bajo coste, diversificada y con disciplina de largo plazo”
Asimismo, detalla la relación con las bancas privadas, a las que sirve en el marco de dos tendencias globales: la gestión discrecional de carteras y las plataformas digitales. Aunque aún hay margen para nuevas bajadas de costes en la industria, el foco debe ampliarse a aumentar los servicios de valor añadido que complementan el producto de inversión.
Arrancasteis en España hace apenas ocho meses. ¿Qué balance podéis hacer de estos primeros meses de actividad?
Empezamos con la oficina formalmente establecida hace ocho meses, pero ya cubríamos el mercado español desde hace casi una década desde Europa, aunque de manera menos profunda. Hoy estamos posicionados con un equipo transversal que nos permite
escuchar y atender a los clientes de una forma más directa, ya que buscamos ser un proveedor de soluciones de inversión más que un proveedor de producto, teniendo en cuenta que la columna vertebral de nuestra filosofía de inversión busca beneficiar al inversor final trabajando con intermediarios financieros de todo tipo. Estos primeros meses hemos tenido una acogida muy buena por parte de los clientes, que valoran nuestro enfoque de largo plazo y bajos costes.
¿Qué os transmiten los clientes?
Nuestros principios de inversión están muy alineados con el mercado español, es decir, inversión de bajo coste, diversificada y con disciplina de largo plazo. También nos transmiten que la indexación tiene mucho potencial en España, porque si bien ya es parte de las carteras de inversión y conocida por el cliente profesional, institucional e incluso el retail, aún queda mucho por hacer y eso nos motiva.
¿Qué oportunidades de negocio veis en España?
Observo dos tendencias clave para nuestro negocio. Una, el auge de la gestión discrecional de carteras, la GDC, sobre todo por parte de la banca. El asesoramiento con un cobro explícito entraría en este grupo. Es una tendencia que se ha dado en Reino Unido por regulación y en Estados Unidos, por estructura del mercado y España no será una excepción. En segundo lugar, existe un auge de plataformas digitales de inversión, en un contexto en el que el ciudadano español está transicionando de ahorrador a inversor en los mercados de capitales globales. Nuestros productos juegan un rol importante en este contexto porque la construcción de carteras de estos dos servicios es muy fácil de hacer con este tipo de productos por su bajo coste, alta diversificación y acceso a mercados completos de manera muy eficiente. Entonces, si se quiere agregar valor a un cliente mediante una GDC, se puede llevar a cabo con productos indexados, en lugar de combinar muchos fondos activos con un mayor tracking error. Por el lado de las plataformas digitales de inversión, un ETF o un fondo índice dan acceso a un mercado total de manera muy eficiente, barata y sencilla; es una herramienta con la que un inversor individual se puede sentir cómodo a la hora de acercarse a los mercados.
“La estrategia de costes de Vanguard es el resultado de su estrategia mutualista”
¿Qué relación tenéis con las bancas privadas?
Las bancas privadas tienden cada vez más a ofrecer los servicios de gestión discrecional de carteras a los clientes. Trabajamos con ellas para ser parte de sus carteras o de sus recomendaciones en asesoramiento. Pero también tratamos de ser una voz más para ayudar a promover estos servicios dentro de sus redes. Es decir, contarle a los banqueros privados las ventajas de la GDC en el sentido de una relación estrecha entre el cliente y la entidad. En definitiva, proveemos productos o bloques de construcción de carteras eficientes y ayudamos a vender estos servicios que son prioritarios para ellos.

Pablo Bernal, Country Head de Vanguard para España en un despacho.
¿Cómo veis la industria de ETFs en España?
En España los ETFs ya son un instrumento muy popular. Tradicionalmente, la fiscalidad ha premiado a los fondos tradicionales por la posibilidad de los traspasos, pero hoy en día se ha desmitificado un poco la eficiencia fiscal de los fondos. Muchas veces los inversores compran un ETF para el largo plazo y cuando lo vendan, no lo harán para comprar otro ETF distinto, sino que utilizarán esa liquidez para otros fines, por ejemplo, gasto o inversión inmobiliaria. Por lo tanto, el efecto fiscal se diluye. Tenemos que dejar de pensar como traders y que, pese a esta diferencia fiscal que hay entre fondos de inversión y ETFs, los méritos de inversión del vehículo ETF son muy potentes por su eficiencia en costes y operativa.
¿Está sobredimensionado el valor de la traspasabilidad de los fondos?
Para ciertos perfiles la traspasabilidad es muy positiva, pero para otros, no tanto. En particular para aquellos de largo plazo. Te voy a poner un ejemplo. Tenemos cuatro ETFs multiactivo que son en sí mismos carteras diversificadas de renta fija y renta variable. Estos ETFs se pueden comprar conforme tengas ahorros adicionales y los puedes mantener por que el ETF rebalancea la cartera por sí mismo. En este caso, la traspasabilidad tiene menos relevancia porque, como mencionamos antes, el día que vendas el ETF, muy probablemente, sea porque quieras gastar ese dinero e igualmente vas a generar el efecto fiscal.
La gestión activa está en auge. ¿Va a continuar esta tendencia?
Vanguard no es solamente una gestora indexada, creemos también en la gestión activa, siempre y cuando venga acompañada de bajos costes y de principios como la disciplina y el enfoque en el largo plazo. Es difícil encontrar un gestor que cada año supere al benchmark, pero ser paciente con ese gestor puede ayudar a generar alfa a largo plazo. Eso sí, hay que ser realistas: hay mercados con mayor posibilidad de generación de alfa que otros. Por ejemplo, en el mercado americano de alta capitalización, el alfa es escasa o nula, sobre todo después de costes. Otros, como algunos segmentos de la renta fija, sí ofrecen más oportunidades, y por este motivo, la gestión indexada está teniendo un auge en renta fija. De hecho, hemos invertido mucho en nuestra franquicia de renta fija activa, con un equipo global muy potente de gestores y analistas. Y cada vez estamos lanzando más productos: en Europa ya tenemos cuatro fondos de este tipo. Vanguard gestiona 12 billones de dólares, de los cuales 1,9 están posicionados en gestión activa. Somos uno de los gestores activos más grandes del mundo, a pesar de que somos conocidos por mucho por ser indexados.
También hay un boom de ETFs activos. ¿Cuál es vuestro posicionamiento aquí?
Partiendo de la base de que la gestión activa tiene sus méritos y vamos a impulsarla, el ETF activo es simplemente un vehículo más para este fin. Hay cabida y pienso que vamos a ver un crecimiento importante, similar a lo que ya está ocurriendo en Estados Unidos. Pero su éxito futuro va a depender de si la gestión activa de los ETFs es disciplinada, con enfoque de largo plazo y diseñada por equipos de inversión bien constituidos y con costes bajos. Además, la tendencia impulsada por MiFID de clases limpias, gestión discrecional de carteras y asesoramiento con cobro explícito hace que el ETF de gestión activa sea el vehículo idóneo para encajar con todas estas prerrogativas.
“Tenemos un equipo muy transversal y
robusto para dar servicio al cliente en España. Creceremos de manera gradual y selectiva”
¿Eso significa que vamos hacia una polarización de las carteras?
Estamos viendo una tendencia barbell en el diseño de las carteras, que tiende a incluir fundamentalmente ETFs y alternativos. O sea, producto súper líquido y súper ilíquido. La polarización de carteras es una tendencia. Mediante bloques de construcción diversificados de bajo coste indexados se construye el núcleo de una cartera y con activos privados, más descorrelacionados y de nicho, se incorporan posiciones satélite a esta para buscar una rentabilidad y una diversificación adicionales. En medio quedan estos fondos activos más tradicionales. Algunos tienen un tracking error bajo o medio, pero al tener costes más altos de manera inherente, se están quedando fuera de la jugada. Lo vemos también en los flujos. No estoy diciendo que sea la manera correcta de construir una cartera, pero sí es una tendencia clara que estamos viendo.
La industria también sigue muy marcada por la bajada de comisiones. ¿Hay potencial para seguir en esta línea?
Nuestra estrategia de costes no es resultado de una estrategia comercial con el fin último de ser un proveedor de bajos costes, sino el resultado de esta estructura mutualista. Nuestro dueño son los inversores, los fondos y ETFs que gestionamos, por lo que no estamos obligados a generar un beneficio para un tercero. Hay una correlación inversa entre nuestra escala, nuestro nivel de activos y nuestros costes: a medida que aumentamos en tamaño, vamos a seguir bajando costes. Ya lo hemos hecho en 80 ocasiones. Dicho esto, creo que la industria está en un punto donde los costes se han vuelto muy bajos y el efecto de seguir reduciendo un punto base más cada vez es menor. Por lo tanto, también tratamos de dar al cliente más valor añadido a la inversión, por ejemplo, revisando soluciones como carteras modelo o productos de mayor valor agregado, como los ETFs multiactivos que hemos mencionado. Tratamos de ver el costo, pero también el beneficio que podemos dar al cliente.
Habéis iniciado esta nueva andadura con ocho profesionales. ¿Hay planes de reforzar algún área?
Hemos constituido ya un equipo muy transversal que cubre bastantes de las necesidades de nuestros clientes. Contamos con profesionales para ventas, marketing, client services, apoyo operativo de back- office. También en comunicación para potenciar el mensaje de la indexación, de los beneficios de la inversión de largo plazo, etc. Incluso, con un especialista de producto, con un perfil más técnico y cercano a inversiones, que es capaz de tratar con el cliente sobre sus necesidades específicas. Por tanto, conforme crezcamos, buscaremos de manera muy selectiva incrementar alguna posición.

Foto de Equipo de Vanguard España.



