Con motivo de la celebración del cuarto de siglo de la firma y el lanzamiento de su nueva identidad corporativa, Eric Ollinger, presidente de Value Tree, repasa los orígenes de la compañía, su visión del sector financiero, las fortalezas de la firma y las claves de su filosofía de inversión value enfocada en la generación de flujo de caja libre y la búsqueda rigurosa de valor.
¿Qué balance general hace del proyecto de Value Tree tras estos 25 años de trayectoria?
Evidentemente, muy positivo. El inicio fue difícil, sobre todo cuando vienes de otro país, porque todo tu bagaje y experiencia no funcionan como tienes pensado. Cada país es diferente y tiene sus propias dinámicas, así que lo primero que necesitas es humildad para entrar en un mercado nuevo y, en segundo lugar, trabajar mucho y acertar con el momento. En nuestro caso, iniciamos la actividad en 2001 en un momento complicado, coincidiendo con un escándalo dentro de la industria (Gescartera) y la caída de las Torres Gemelas. Tuvimos que esforzarnos mucho para hacernos conocer y merecer la confianza de unos clientes, yendo realmente uno por uno. Te aseguro que al principio he dejado dos suelas de zapatos en las aceras de Madrid buscando quién me podía lanzar la primera chispa para encender el fuego. Al inicio, nuestro trabajo ha sido picar y picar, y hoy estamos contentos de aquel trabajo que hicimos porque nos ha permitido construir una compañía muy sólida, donde cada uno se siente parte del proyecto, incluidos nuestros clientes.
¿Qué lección ha aprendido estos 25 años que le puede servir para proyectar Value Tree al futuro?
La lección principal es que nada está adquirido nunca, que hay que seguir trabajando fuertemente de manera ordenada y no intentar saltar etapas. Quizás es la crítica que algunas personas podrían hacer: que tras 25 años tendríamos que haber crecido más rápido. Entiendo la crítica y que otros hubieran ido más rápido o comprado alguna firma para asegurar su crecimiento, pero mi forma de hacer las cosas es otra. Creo que ir de forma ordenada, aunque quizá es más lento, permite construir un proyecto más duradero y sólido. Prefiero ser consistente, centrarme en lo que realmente sabemos hacer bien, ser plenamente honesto y transparente y desde ahí ir creciendo.
Hemos contratado a cinco personas durante los seis últimos meses y estamos en vías de contratar a otras dos personas y tenemos proyecciones de ampliar nuestro departamento Patrimonial/Fiscal. Esta compañía va creciendo y lo seguirá haciendo, pese a que muchas compañías dicen que el uso de la IA reducirá sus plantillas. Nuestra visión es que hay que adaptarse a las nuevas tecnologías, pero la parte humana sigue siendo muy importante. Una compañía es una suma de personas, si tenemos a las mejores personas en cada puesto, seremos mejor empresa.
¿Cuáles han sido los motores de crecimiento durante estos años y cuáles serán los nuevos impulsores para la firma?
Cuando empiezas, nadie te conoce y no conoces a (casi) nadie; coges una piedra, la lanzas al agua y haces el primer círculo. Es lógico que hayamos empezado a trabajar con nuestros familiares y amigos cercanos, después los amigos y conocidos de amigos, siempre en base a recomendaciones personales de clientes satisfechos. Pero como me decía alguien en una imagen muy buena: “Una vez que has dado la vuelta a la M-30 y que estás bien preparado, tienes que pasar a la M-40”. Y es verdad.
Con lo cual, después de esto, ahora tenemos que dar otro salto a la M-40, M-50 o lo que sea; y lo haremos con ambición y trabajando mucho como siempre. Ahora somos más grandes, tenemos más medios humanos y técnicos, mejores servicios, un buen equipo de analistas y gestores con mucha experiencia, tenemos muy buenos resultados y podemos realmente pretender estar ahí en primera plana. La gestión de activos seguirá siendo siempre nuestro core business, pero hay otros servicios más personalizados, con fuerte demanda, que complementan perfectamente nuestra actividad de gestión, por los que hemos apostado seriamente.
Las grandes entidades bancarias están potenciando sus servicios para familias y altos patrimonios. ¿Cómo se posiciona Value Tree en este entorno tan competitivo?
Efectivamente, lo han hecho Caixa, BBVA, Bankinter… La gestión será siempre nuestro core business, pero pensamos constantemente en las necesidades de nuestros clientes y en como podemos aportarles un gran valor añadido En nuestro ADN está marcado que nosotros estamos para ayudar, solucionar, servir y aportar valor al cliente. Hemos creado esta compañía un poco en rebeldía a una historia antigua de clientes que tenían que adaptarse al banco, donde el banco era un centro de productos hechos. Eso ya ha pasado, pero es verdad que hemos optado siempre por la vía del servicio, huyendo de la venta masiva de productos financieros. Es otro modelo de negocio. Ahora hay que entender muy bien que estamos al servicio de nuestros clientes y que tenemos que aportarles mucho valor de manera diferencial y con una tarifa competitiva.
¿Qué objetivos y patrimonio te has marcado para los próximos años?
No nos hemos marcado ninguna cifra precisa ni objetivo cerrado. Creo que lo lógico es que al principio el crecimiento sea lento, pero en algún momento hay un punto de inflexión y estamos en este momento ahora mismo. Value Tree gestiona actualmente cerca de 1.000 millones de Euros y me gustaría que dentro de dos o tres años estemos cerca de duplicar las cifras de hoy. Con toda modestia, creo que la visión que se tiene de Value Tree en el sector es buena y que la compañía es más conocida que hace unos años. Ahora tenemos un equipo de 22 excelentes profesionales y varios servicios complementarios a la gestión que efectivamente piden los clientes con mayor patrimonio.
¿Cuál es la horquilla o perfil de cliente objetivo de Value Tree?
En realidad, no ponemos ningún otro límite que el sentido común. Los clientes son bienvenidos si entienden bien nuestra actividad de gestión alejada de la especulación cortoplacista. Esa es la regla básica. Te diría que nuestro cliente más habitual es de entre 1 y 10 millones de euros, pero gestionamos también carteras más pequeñas (generalmente por ser familiares de clientes) a quien damos toda nuestra atención, como es debido. Últimamente, hemos crecido mucho también en la parte de los clientes más grandes (individuales o grupos familiares de más de 10M€) y creo que esa es la recompensa de 25 años de esfuerzos y de crecimiento ordenado.
¿Dónde va a centrar la firma sus mayores esfuerzos a medio plazo?
En los próximos meses, vamos a completar nuestro equipo de analistas financieros y en 2027 reforzaremos los servicios complementarios, en concreto el área fiscal y patrimonial probablemente. Queremos ser muy, muy buenos a la hora de analizar una compañía porque todo lo que hacemos en el departamento de gestión tiene que ver con “valor”. Compramos y vendemos activos en base a una valoración precisa. Analizar una compañía no es solo mirar el beneficio contable, sino ir al negocio y a su generación de flujo de caja libre, que el dinero que está en el cajón de la compañía al final del año esté utilizado de manera óptima para hacer crecer la compañía. Es fundamental entender la diferencia entre valor y precio. El precio es único y está en la pantalla. Determinar el valor de una compañía requiere mucho conocimiento y rigor. Buscamos naturalmente activos de calidad muy infravalorados que se suelen encontrar cuando nos alejamos un poco de las modas y tras un gran trabajo de valoración. De todas maneras, pagar un precio razonable será siempre la primera buena decisión para cualquier inversión.
Respecto a la reconfiguración de la industria financiera con tantas operaciones corporativas, ¿hacia dónde evoluciona el sector?
AUM son las tres letras que resumen la evolución del sector. Por eso, no es de extrañar que durante los últimos años vimos tantas operaciones societarias: los grandes han comido a los medianos, los medianos a los pequeños y los más pequeños han intentado fusionarse entre ellos para poder sobrevivir.
Vamos hacia un sector cada vez más más regulado, con más costes normativos y márgenes bajo presión constantemente. Tenemos que estar bien preparados para vivir en un entorno con comisiones más bajas y la única manera será con un negocio sólido, transparente, con un alto valor añadido para nuestros clientes. Las mejores compañías saldrán reforzadas y haremos todo lo necesario para que Value Tree sea una de ellas.
En este contexto de consolidación, Value Tree aboga por la independencia. ¿Cómo se vive este escenario cuando llaman a la puerta?
Mantener nuestra independencia es muy importante para nosotros, aunque reconozco que en los últimos años sí han llamado varias veces a nuestra puerta para ver “qué tal estábamos”. Cumplo 60 años y, aunque es una edad alta para la media del sector, me encuentro en plena forma y orgulloso de formar parte de este gran equipo. Tengo mucha suerte. Durante los últimos años, hemos incorporado en la compañía gente joven con mucho talento, formación y experiencia para poder tomar el testigo cuando lo consideremos oportuno. Ahora bien, si mañana alguien viene con una gran idea y nos propone algo que es muy bueno para nuestros clientes y que nos hace mejores juntos, le escucharemos atentamente. Es nuestro deber.



