Según el último informe Chief Economists’ Outlook del Foro Económico Mundial, la economía mundial se está estabilizando, pero es improbable que el apoyo fiscal que amortiguó los sucesivos shocks vividos desde 2020 siga teniendo esa misma función el próximo año. La mayoría de los economistas principales encuestados (56%) prevé que la perspectiva mundial siga siendo estable o más favorable, lo que supone una mejora considerable con respecto a la encuesta de mayo, en la que un 89% pronosticaba un empeoramiento de las condiciones. No obstante, a pesar la mejora, hay poca confianza en que la estabilización de la economía se mantenga. Para casi todos los encuestados (97%), los conflictos geopolíticos constituyen una fuente probable de incertidumbre para el próximo año, el 58% prevé correcciones en los precios de los activos y solo una cuarta parte considera que la economía mundial será más resiliente.
Tal y como señala Attilio Di Battista, director de Crecimiento y Transformación Económicos del Foro Económico Mundial, “los economistas principales prevén que la economía mundial se estabilice, pero sigue habiendo gran incertidumbre por la volatilidad de la situación geopolítica, las posibles correcciones en los precios de los activos, el mayor examen de las inversiones en IA y las constantes presiones sobre el coste de vida”. Di Battista añade que “el apoyo de los gobiernos ha sido crucial para afrontar las sucesivas crisis, pero es probable que la capacidad presupuestaria esté más restringida a partir de ahora. En estos momentos, la prioridad es consolidar los cimientos de la resiliencia antes de que se produzca el siguiente shock.”
Hasta ahora, la resiliencia de la economía ha dependido de un apoyo fiscal que probablemente no continúe Para el 69% de los economistas encuestados, el apoyo fiscal ha sido el principal instrumento para la resiliencia para la economía mundial desde 2020. Sin embargo, solo el 28% prevé que tendrá esa misma función en los próximos 12 meses. Ahora se espera que la resiliencia futura dependa cada vez más de unas cadenas de suministro flexibles, de la innovación tecnológica y de la adaptación de los mercados energéticos, siendo Estados Unidos y China los países con las mejores condiciones para soportar los shocks.
IA, fragmentación y divergencia
El 97% de los encuestados prevé que la adopción de la inteligencia artificial (IA) aumente en los próximos 12 meses, y un 69% considera que la tecnología conducirá a un fuerte incremento de la productividad. Cerca de 8 de cada 10 (78%) encuestados prevén que la inversión en centros de datos generará una parte significativa del crecimiento mundial, pero un 79% considera que la expansión de estas infraestructuras producirá un fuerte rechazo entre las comunidades locales.
A su vez, el 61% no prevé que la inversión en centros de datos vaya a representar una parte significativa de la creación de empleo a escala mundial, y la mayoría de considera que la expansión de estas instalaciones supondrá un incremento de la electricidad (78%) y el agua (58%). Se espera que la carrera entre China y Estados Unidos por la IA se acorte: el 69% de los encuestados prevé que los grandes modelos de lenguaje chinos igualarán a los estadounidenses en los próximos 12 meses.
Según el informe, el 77% de los economistas encuestados prevé un aumento de la fragmentación geoeconómica durante el próximo año. Un 55% anticipa un incremento de los aranceles en Estados Unidos y un 43% en Europa. El comercio y la inversión seguirán adaptándose: dos tercios de los encuestados esperan un incremento del volumen del comercio y un 83% pronostica un aumento de las exportaciones chinas a mercados no estadounidenses.
Se prevé que Estados Unidos siga ofreciendo el entorno empresarial más favorable para las multinacionales, seguido del Sureste Asiático y Europa, que en ambos casos escalan una posición. India cae hasta el cuarto puesto y China se mantiene en el quinto. Aunque las perspectivas de crecimiento han mejorado para la mayoría de regiones, estas siguen siendo desiguales. India, el Sudeste Asiático, Asia Central y Estados Unidos presentan las mejores estimaciones. Las perspectivas de China han empeorado, y uno de cada tres economistas prevé un crecimiento débil. Europa ha mejorado ligeramente, pero sigue siendo la región con peores perspectivas: un 61% prevé un crecimiento débil o muy débil. Alrededor de uno de cada tres economistas prevé un aumento del desempleo en Estados Unidos, China y Europa, y se esperan políticas monetarias divergentes. Se esperan políticas más restrictivas en Japón (70% de los economistas entrevistados), la zona euro (53%) y Estados Unidos (42%), al contrario de China, donde un 49% prevé una política monetaria más expansiva.
Por último, los encuestados prevén un aumento del coste de vida, siendo los alimentos (88% de los encuestados), la electricidad (83%) y el transporte (77%) los que más se encarecerán. La mayoría de los economistas encuestados pronostican una reducción o estancamiento de los ingresos reales en la mayoría de regiones, salvo en el Sudeste Asiático e India, donde más del 60% prevé un aumento. Se espera que los gobiernos apuesten por reformas amplias y visibles. Los encuestados consideran que las más probables serán una reducción de impuestos en bienes esenciales (60%), ayudas al consumo (54%) y limitaciones de precios (50%). Solo el 36% considera que habrá reducciones fiscales para los hogares con rentas bajas y un 26% prevé transferencias específicas de efectivo.



