El comportamiento de la deuda emergente durante el primer semestre de 2026 ha estado marcado por una dinámica de resiliencia frente a la volatilidad geopolítica y macroeconómica. Tras un arranque de año que parecía prometedor, el mercado atravesó episodios de turbulencia, pero logró digerirlos gracias a los sólidos fundamentos que venían construyendo estas economías. En esta entrevista, Carlos de Sousa, estratega y gestor de carteras en Vontobel, analiza las perspectivas de esta clase de activo de cara a la segunda mitad de año.
¿Por qué la deuda de mercados emergentes se encuentra ahora en un momento de fortaleza?
Desde abril del año pasado venimos viendo flujos positivos en la clase de activo, con la única pausa de este año. Desde abril de este año y en mayo volvimos a ver flujos positivos. Hay varias razones para ello. La más importante es que ha habido mejoras en las calificaciones crediticias de la deuda emergente desde 2023. En los países emergentes es difícil ver una tendencia positiva de upgdrades. Por ejemplo, durante la última década fue neutral e incluso negativa, sobre todo en la pandemia. En los dos últimos años y medio en cambio ha habido más upgrades.
Otro aspecto importante es que en este momento hay pocos países emergentes en riesgo de impago, mientras que, en 2022, hasta 20 países habían perdido acceso al mercado. Y la otra tendencia importante es la mejora externa: las balanzas de pago de los países emergentes viven una dinámica más favorable que hace cuatro años, habiendo acumulado reservas internacionales en los últimos años y se endeudan más en deuda externa (esto es positivo ante un shock negativo que les impida refinanciar la deuda externa por un período).
¿Cuál es el universo de inversión emergente para un inversor?
Existen más de 70 países invertibles de la renta fija emergente. En nuestras carteras consideramos tres subíndices. El de renta renta fija soberana en moneda dura es el que tiene mayor diversidad, con todos esos países, no así otros que en los mercados bursátiles sí se consideran emergentes (Corea del Sur, Taiwán), pero desarrollados para mercado de deuda. Hay más de 50 países representados en la parte de renta fija corporativa y 20 países en renta fija en moneda local.
¿Cuál es la proporción de deuda de grado de inversión y de alto rendimiento en el mundo de la renta fija emergente?
Para la deuda soberana emergente, alrededor del 50% es investment grade. Esa proporción sube en la parte corporativa, donde más del 50% es investment grade, mientras que en deuda en moneda local lo es la gran mayoría. Por ello, tenemos un aumento de spread con respecto al high yield, que no necesariamente se traduce en una peor calidad crediticia. Toda la renta fija emergente ofrece diversificación, a diferencia de unos mercados desarrollados que están más concentrados. El porcentaje y peso de cada continente en el mundo de la deuda emergente varía mucho en cada una de las tres subclases que comentamos antes. También está más diversificado respecto a la bolsa emergente, donde Asia supone casi el 80% del valor de mercado.
¿Qué retornos esperan para la clase de activo y qué geografías podrían impulsar más el buen rendimiento de la deuda emergente?
Los retornos han sido atractivos en los dos últimos años, incluso superiores por momentos a la renta variable emergente y además con menor volatilidad. Los retornos esperados para este año son positivos, aunque no en dobles dígitos como el año anterior. Actualmente estamos sobreponderados en general África, donde somos positivos desde hace tiempo. Nos gusta en especial Camerún por la forma en que están abordando su deuda soberana, o Nigeria, que al ser un país exportador de petróleo se está viendo beneficiada por este entorno de mercado. Asimismo, aunque estamos ligeramente infraponderados en Latinoamérica, si miramos al detalle por países, algunos países de la región se encuentran entre nuestras convicciones y posiciones con mayor peso. Por ejemplo, Colombia, Brasil o México, aunque este último con ligera infraponderación.
Respecto a la deuda emergente corporativa, ¿en qué punto estamos y cómo está Vontobel invirtiendo en este segmento?
La deuda emergente corporativa tiene menor presencia en nuestras carteras, ya que el segmento corporativo tiene un mayor nivel de riesgo que la deuda soberana, por regla general. Además, existe un número mucho más elevado de emisores, con más de 3.000 empresas invertibles en deuda corporativa emergente. Aunque nuestro equipo analiza una parte amplia del mercado, es muy difícil predecir un default de una empresa, mientras que en la deuda soberana sí es más predecible. Además, este es un segmento que ofrece menos liquidez que la deuda soberana, y por lo tanto más arriesgado. Dentro de nuestras carteras, ahora estamos sobreponderados en el sector petrolero y gasístico por el contexto internacional, e infraponderados en aerolíneas.
¿Cuáles son los mayores retos para las carteras de deuda emergente en este contexto de mercado?
El principal es la duración, por la venta reciente de bonos del Tesoro estadounidense. La mayoría de nuestras carteras tenían una duración neutral, por lo que ese sell off the Treasuries nos afectó algo en términos absolutos de rentabilidad. Por otra parte, los precios de la energía y la perspectiva de cierre prolongado del estrecho de Ormuz. Ante esto, nos anticipamos sobreponderando en productores petroleros, a modo de cobertura para la cartera. Finalmente, existen otros factores de riesgo como las tasas de default, sobre todo en Senegal, que podría entrar en situación de impago de su deuda este mismo año. El ciclo electoral en Latinoamérica es otro riesgo potencial para los mercados de deuda, con la incertidumbre del resultado electoral en países como Colombia, lo que nos ha llevado a aumentar aquí nuestra posición en bonos en moneda local.



