La Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama) ha publicado un nuevo informe de perspectivas de mercado que examina el papel de los bonos catástrofe en la diversificación de carteras y la transferencia de riesgos por desastres naturales. Este informe ha tenido en cuenta el trabajo de evaluación que está haciendo la Comisión Europea sobre la revisión de la Directiva sobre Activos Elegibles para UCITS (EAD), apuntando a una clara conclusión: hasta 21.000 millones de dólares en fondos UCITS centrados en bonos catástrofe podrían verse afectados por cambios en las reglas de elegibilidad.
Según el estudio, titulado “Los bonos catástrofe en carteras UCITS: el valor de las clases de activos no tradicionales”, la demanda de bonos catástrofe ha crecido de forma constante, y los UCITS desempeñan un papel importante. El mercado alcanzó los 65.600 millones de dólares en 2026, con 21 UCITS centrados en bonos de catástrofe que gestionan alrededor de 21.000 millones, casi un tercio del mercado. Para Efama, los bonos catástrofe tienen un mercado secundario consolidado: “Se pueden negociar diariamente, aunque la estrategia de comprar y mantener es común. La rotación anual estimada en el mercado secundario es del 23%,frente al 33% de los bonos corporativos europeos con grado de inversión y el 19% de los de alta rentabilidad. Los vencimientos medios se sitúan en torno a los tres años”.
Además, los vehículos UCITS de bonos catástrofe se utilizan principalmente a través de canales profesionales e intermediados. Según estimaciones del sector, los inversores minoristas directos representan solo alrededor del 1% de la base de inversores. El acceso a través de UCITS puede ser importante para aquellos inversores cuyos mandatos restringen otras estructuras de fondos y estos instrumentos de renta fija pueden ayudar a abordar la brecha de protección de seguros, al transferir los riesgos de catástrofe a los inversores del mercado de capitales, añaden capacidad de aseguramiento.
En este contexto, la Comisión Europea ha señalado que solo alrededor del 25% de las pérdidas por catástrofes en Europa están aseguradas privadamente. Con respecto a los posibles cambios en la EAD, la Efama considera que cualquier reforma debe mantener la credibilidad y el reconocimiento de la marca UCITS a nivel mundial. “Los UCITS deben conservar cierto grado de flexibilidad para acceder, de manera controlada, a los beneficios de una exposición limitada a activos no correlacionados con los mercados financieros”, indican. Y añaden que los los inversores deben tener acceso a una cartera de inversión que refleje las mejores prácticas contemporáneas en términos de asignación y diversificación, lo que permita a los gestores de activos acceder al universo de inversión más amplio posible al tiempo que permite a la marca UCITS desempeñar su papel en los esfuerzos de transición y adaptación al cambio climático.
“Los bonos de catástrofe ofrecen a los inversores relevantes beneficios de diversificación y cuentan con un mercado secundario bien consolidado. En lugar de revisar su elegibilidad, los responsables de las políticas regulatorias deberían centrarse en preservar las condiciones que han permitido a dichos instrumentos contribuir eficazmente a la construcción de carteras UCITS. El marco actual de la EAD de los UCITS es eficaz y debería mantenerse”, ha señalado Federico Cupelli, subdirector de Política Regulatoria de la EFAMA.
Por su parte, Dan Irwin-Brown, director de Market Insights, Datos y Analítica de la EFAMA, ha comentado: “Los bonos de catástrofe ofrecen valiosos beneficios de diversificación porque están expuestos a riesgos relacionados con los seguros cuyos factores determinantes difieren de los que influyen en los activos financieros tradicionales. Son un buen ejemplo de por qué los inversores deberían mantener el acceso a clases de activos alternativas dentro del marco bien regulado de los UCITS”.



