Los mercados ya descuentan que los demócratas podrían hacerse con el control de la Cámara de Representantes, mientras que el Senado sigue siendo territorio más complejo. Así lo señala AllianzGI en su análisis sobre las elecciones legislativas del próximas 3 de noviembre, que cita datos de Polymarket y Bloomberg: 64% de probabilidad para una victoria demócrata completa, 28% para un gobierno dividido y 8% para un triunfo republicano. UBS Global Wealth Management es más prudente: 50% para un Congreso demócrata, 40% para uno dividido y 10% para uno republicano.
Más allá del resultado, ambas casas coinciden en dónde se concentran los interrogantes que plantea los comicios: la deuda y el presupuesto, con impacto potencial en los tipos y el dólar, y no en un cambio de rumbo fiscal. “No estamos haciendo ningún cambio en nuestras asignaciones de cartera en torno a las elecciones de mitad de mandato”, afirmó Kurt Reiman, responsable de Renta Fija de las Américas y líder de Election Watch en UBS Global Wealth Management, en un conversatorio del que participó Funds Society.
Lo que descuentan los mercados
Según AllianzGI, los republicanos cuentan hoy con una mayoría de tres escaños en el Senado y de uno en la Cámara, y los demócratas necesitarían sumar cuatro en la cámara alta. La gestora subraya que el partido del presidente ha perdido estos comicios en 18 de las últimas 20 convocatorias y que la valoración neta de Donald Trump ronda los -25 puntos. Reiman sostuvo que no hay una gran diferencia entre un gobierno dividido, con los demócratas controlando solo la Cámara, y uno con los demócratas en ambas cámaras. Donde sí importa, dijo, es en nombramientos presidenciales, designaciones judiciales y reconciliación presupuestaria. Como la posibilidad de una mayoría demócrata a prueba de veto es muy baja, UBS espera una etapa de bloqueo legislativo. Según su análisis, las acciones se comportan razonablemente bien durante esos periodos, pero Reiman rechazó que sea una regla: “Nos oponemos a la idea de que el bloqueo sea necesariamente bueno”.
Si los demócratas ganan el Senado por más de uno o dos escaños y la Cámara por una ventaja de una docena o un par de docenas, Reiman admitió que podría haber una debilidad de corta duración en bolsa por la posibilidad de mayor regulación. Con todo, consideró que la volatilidad se disiparía rápido y que los mercados volverían a los fundamentales: economía, política monetaria, política fiscal, inflación y, sobre todo, beneficios.
Deuda y presupuesto: el calendario que preocupa
AllianzGI identifica como riesgos inmediatos la fecha límite de financiación del 11 de diciembre y el “precipicio” del techo de deuda en la primavera de 2027. En un Congreso dividido, explica, la capacidad de aprobar medidas más allá de la financiación básica se limitaría, y la volatilidad tendería a aumentar a medida que se acerquen esas fechas.
Jonathan Pingle, economista jefe para EEUU de UBS Investment Bank, apuntó en la misma dirección: “los demócratas tendrán cierto poder de negociación, ya sea en torno a elevar el techo de deuda o a aprobar presupuestos, o simplemente en torno a las medidas generales de gasto, como intentar mantener las luces encendidas en el Gobierno federal”. Su expectativa es que a cambio se produzcan concesiones sobre los recortes que ya están entrando en vigor: el traspaso de parte de los costes de Medicaid a los estados, los requisitos laborales para el SNAP y los subsidios de la ACA que expiraron el año pasado.
Consultado sobre la probabilidad de que los demócratas recurran a esta palanca, algo históricamente asociado a los republicanos, Pingle respondió que espera que la “usen o intenten usar”. Añadió que los republicanos han hablado de elevar el límite durante la sesión de transición (lame duck) mediante reconciliación, aunque todavía no han coincidido en un plan. Reiman describió un posible intercambio: más gasto en defensa para los republicanos y, a cambio, el aplazamiento de parte de los recortes en Medicaid y programas sociales.
Bonos y tipos
Según AllianzGI, el riesgo de un Congreso dividido tendería a concentrarse en los bonos del Tesoro de corto vencimiento y en el tramo corto de la curva. Cada episodio de tensión podría impulsar temporalmente tanto al dólar como al oro, aunque es poco probable que provoque cambios duraderos.
Reiman consideró que el mercado de bonos “está bastante bien posicionado en este momento”. Atribuyó el repunte de rendimientos del verano más a un crecimiento mejor y una inflación más alta de lo esperado que a la preocupación fiscal, y recordó que el mercado ya descuenta “tres o cuatro subas de tasas adicionales” de la Fed. Explicó que es posible armar una cartera de vencimiento medio y con algo de riesgo crediticio que rinda alrededor del 6% “con bastante facilidad”. UBS favorece el crédito (corporativos investment grade y high yield) y los productos titulizados, y alargó algo la duración con preferentes.
Pingle describió el panorama fiscal como “sombrío” y estimó que el desplazamiento de los rendimientos desde comienzos de año, frente a las últimas proyecciones de la CBO, implica más de 2,5 billones de dólares adicionales de gasto neto en intereses en diez años. Se declaró escéptico de que este Congreso aborde el problema con legislación.
Dólar y Reserva Federal
AllianzGI plantea tres escenarios para el dólar. En uno dividido, los episodios de tensión podrían impulsarlo de forma temporal. En uno de victoria republicana en ambas cámaras, que considera el más expansivo para el déficit, vería más emisión de deuda del Tesoro, una prima por plazo al alza, una curva más inclinada y un dólar más fuerte a corto plazo. Y en uno de control demócrata total, una reacción de aversión al riesgo provocaría un ligero aumento de la pendiente de la curva.
En el plano institucional, Pingle recordó que desde la administración Reagan suele producirse al menos una renuncia a nivel de gabinete poco después de las legislativas. Con un Senado demócrata, la oposición controlaría los reemplazos. Para la Reserva Federal, dijo, eso “reducirá las preocupaciones sobre la independencia de la Fed”. Anticipó además que hasta cuatro miembros de la Junta de Gobernadores y del FOMC podrían marcharse antes de principios de 2028.
Para AllianzGI, la reacción de la renta variable ante un Congreso demócrata dependería del protagonismo del ala progresista. Los mercados podrían reaccionar mal si ganan fuerza la regulación de la inteligencia artificial y los centros de datos, los impuestos sobre el patrimonio o Medicare for All. Prioridades más moderadas, como revertir los recortes en SNAP o Medicaid, podrían favorecer a los sectores sanitario y de consumo básico. En el escenario republicano, defensa, servicios financieros y energía serían los principales beneficiados.
Reiman apuntó que un aumento inesperado del gasto en defensa podría ayudar a los industriales, un sector que UBS favorece, y mencionó a hospitales y dispositivos médicos si se aplazan los recortes. Aclaró que no recomiendan comprar estos sectores por el resultado electoral.
Lo que no cambia
AllianzGI sostiene que, en cualquiera de los tres resultados, la consolidación fiscal prácticamente queda descartada, y que a más largo plazo la mayor amenaza sigue siendo el gasto obligatorio. Añade que el Ejecutivo seguirá recurriendo ampliamente a la acción directa, algo en lo que coincidió Reiman: el uso que hace la Casa Blanca de la política exterior y comercial “es improbable que cambie mucho”. Señaló que los ingresos arancelarios que se daban por descontados se están devolviendo tras un fallo de febrero sobre la IEEPA, y que desafíos judiciales a sus reemplazos podrían empeorar el cuadro fiscal.
En cuanto a la inteligencia artificial, Reiman dijo que los centros de datos son “la manifestación física y tangible” de las preocupaciones de los votantes y no ve probable una moratoria general, aunque sí la desaparición de incentivos fiscales. UBS espera que el CapEx crezca el próximo año. AllianzGI coincide en que el resultado electoral no debería ralentizar de forma significativa el avance de la capacidad computacional.


Por Beatriz Zúñiga
