La diversificación es el pilar de toda cartera que se precie. Pero, en un momento en el que la bolsa estadounidense ha superado una ponderación del 70% en el MSCI World y siete valores tecnológicos siguen dictando la mayor parte del comportamiento del S&P 500, diversificar se ha vuelto más importante que nunca. En un contexto de riesgos de concentración, riesgos geopolíticos y con el potencial de la IA como temática dominante del mercado, Vanguard reunió a principales actores de la industria durante el desayuno informativo Diversificar es clave y gratuito: oportunidades fuera de EE.UU., organizado por Funds Society. En él expresaron sus puntos de vista Domingo Barroso, Senior Executive Sales en Vanguard; Santiago Royuela, del equipo de Selección de Fondos de A&G Banca Privada; Fernando Gómez Mora, responsable de Soluciones de Impacto y fondos de banca privada de CaixaBank AM; José Cerón, director de Multiactivos en Fonditel; y Álvaro Lleras, selector de fondos y analista de Tressis.
“En Vanguard tenemos tres pilares básicos de inversión: invertir con un enfoque de largo plazo, los bajos costes y la diversificación, y este año hay que poner más foco en la diversificación”, enfatizó Barroso. El experto detalló que en Vanguard han visto a lo largo de los últimos meses cómo algunos de sus clientes institucionales ya han empezado a rotar sus carteras, identificando varias tendencias clave: hacia renta variable emergente; hacia compañías de sesgo value, aunque con modelos de calidad, que pagan dividendos y, en general, buscando oportunidades complementarias a EE.UU., pero sin renunciar a temáticas candentes como la IA.
Renta variable emergente: un poco de “picante” para la cartera
Los participantes del panel coincidieron en destacar el potencial estructural de la renta variable emergente, aunque insistieron en la necesidad de combinar convicción de largo plazo con prudencia táctica ante el contexto geopolítico y monetario.
Álvaro Lleras, selector de fondos y analista de Tressis, explicó que la firma mantiene un sesgo favorable hacia Europa, Asia y Japón para reducir la concentración en EE.UU. y reforzar la diversificación. “La optimización cuantitativa que hemos hecho en esta cartera nos lleva a tener ese peso estructural en mercados emergentes”, señaló. A su juicio, el atractivo de los emergentes se apoya en factores como la demografía, la disciplina fiscal y monetaria y unas valoraciones más atractivas. Lleras comparó la construcción de cartera con “crear un plato”, combinando calidad europea, Japón y un poquito más de emergentes, que aportaría “un poco de picante” a la cartera.
Santiago Royuela, del equipo de Selección de Fondos de A&G Banca Privada, recordó que, tras el entusiasmo por China en 2021, la decepción posterior provocó que muchos clientes sufrieran en 2022 y 2023, reduciendo exposición. El experto admitió cierta vuelta del interés gracias a unas valoraciones que estaban “demasiado baratas” y al comportamiento reciente del mercado chino. Royuela explicó que en parte los mayores flujos hacia emergentes han obedecido a un cambio de benchmark, ya que A&G tomó la decisión de moverse del MSCI World al MSCI ACWI para rebajar peso estructural a EE.UU.
Desde CaixaBank AM, Fernando Gómez Mora, director asociado de Soluciones de Impacto y fondos de banca privada de la gestora, explicó que la entidad ha mantenido una cartera diversificada entre emergentes, value, dividendos y compañías vinculadas a CAPEX tradicional y también beneficiarias del CAPEX ligado a IA. Aunque, recientemente ha rebajado tácticamente a neutral Emergentes por Asia ante el impacto potencial del conflicto en Irán sobre la energía y otras materias primas. “Todos los inversores han identificado que el primer afectado es Asia”, afirmó.
José Cerón, director de Multiactivos en Fonditel, defendió que la renta variable emergente “ha evolucionado mucho” en gobernanza y calidad empresarial. “Por valoración y diversificación” sigue teniendo sentido mantener exposición, aunque advirtió de que un aumento de la percepción de riesgo o un repunte de los tipos largos estadounidenses podría provocar salidas hacia activos más defensivos.
Como principal riesgo para la tesis emergente, los panelistas señalaron el comportamiento del dólar y el aumento de la incertidumbre geopolítica. Lleras vinculó la salida de flujos a “la inestabilidad del dólar y la inestabilidad política”, mientras que Cerón advirtió de que una apreciación del billete verde o un repunte de los tipos del Tesoro estadounidense pondrían presión adicional sobre los mercados emergentes.
Por su parte, Domingo Barroso defendió el uso de índices y ETFs como instrumento de acceso a esta clase de activo por su diversificación y bajos costes. Explicó que uno de los ETFs más vendidos de la firma en Europa el año pasado fue el Vanguard FTSE Emerging Markets UCITS ETF, destacando que excluye Corea del Sur ya que el índice no incluye dicha economía. Además, insistió en el atractivo relativo de la valoración de la región: “Es muy importante que podamos capturar ese descuento”, y subrayó que “es el crecimiento y revisión de beneficios, otro de los fundamentos positivos de la región”.
Income más allá de etiquetas
La segunda tendencia abordada en el desayuno fue la rotación de growth a value e income. Si bien los participantes admitieron que las estrategias de dividendo están recuperando protagonismo en las carteras, insistieron en que el análisis debe ir más allá de la rentabilidad por dividendo.
José Cerón defendió que una yield elevada “no es buena per se” y subrayó la importancia de buscar dividendos sostenibles y crecientes, apoyados en modelos de negocio de calidad. En este sentido, destacó que “los proveedores de índices han mejorado mucho su metodología”, señalando que ahora se prioriza la consistencia del dividendo a lo largo del tiempo y no solo su atractivo porcentual.
Cerón también contextualizó el renovado interés por el income dentro de un mercado dominado durante años por la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas. “Han sido mercados de beta más que de alfa los últimos dos años”, afirmó. Según explicó, el fuerte capex ligado a la IA está empezando a generar una mayor diferenciación entre ganadores y perdedores, obligando a reenfocar las estrategias de dividendo hacia compañías con capacidad de generar recurrencia y calidad en un entorno de mayor dispersión.
En la misma línea, Fernando Gómez Mora consideró que las estrategias de dividendo de calidad “han ganado brillo” recientemente por el cambio en el comportamiento de las grandes tecnológicas estadounidenses: si bien algunas de estas compañías antes acumulaban grandes niveles de caja, el enorme capex destinado ahora a infraestructuras y desarrollo vinculados a la IA ha alterado esa dinámica y ha devuelto atractivo relativo a las estrategias de income. Además, defendió que estas soluciones deben entenderse como herramientas polivalentes dentro de carteras multiactivo, incluso como potencial sustituto de renta fija o estrategias de inversión alternativas.
Desde Vanguard, Barroso incidió especialmente en la importancia de comprender la composición real de los índices y ETFs de dividendo. Así, explicó que uno de los ETFs globales más vendidos por Vanguard el año pasado fue el FTSE All-World High Dividend UCITS ETF que “no tiene exposición a las 7 Magníficas”, presenta un sesgo más value, menos peso en EE.UU. y una rentabilidad por dividendo del 3,1%, por lo que muchos institucionales lo utilizaron como un primer paso para diversificar su exposición a EE.UU., megacaps y tecnológicas. También explicó que la construcción del índice incorpora filtros de calidad, además de un enfoque forward looking sobre dividendos futuros. “Lo más importante es buscar el dividendo, pero con calidad y consistencia”, resumió.
Santiago Royuela recordó que el comportamiento defensivo de estas compañías puede resultar útil para determinados perfiles de cliente, aunque advirtió de que la creación de valor a largo plazo depende sobre todo del crecimiento del beneficio por acción y de la capacidad de reinversión de las empresas. Por su parte, Álvaro Lleras explicó que, aunque Tressis no trabaja estrategias income explícitas, sí incorpora ese sesgo a través de su sobreponderación en Europa y compañías de calidad, buscando reducir beta y construir carteras más resistentes a largo plazo.
Diversificar con sentido
Los participantes coincidieron en que la diversificación se ha convertido en una prioridad estratégica ante el elevado peso que han adquirido EE.UU. y las grandes compañías vinculadas a la inteligencia artificial dentro de los índices globales. Fernando Mora indicó que CaixaBank empezó a diversificar más intensamente las carteras desde finales de 2024, reduciendo exposición a EE.UU. y reforzando emergentes, Europa y Japón tanto por valoración como por control de riesgos. Además, destacó que las oportunidades ligadas al capex no se limitan a la IA estadounidense, sino que también benefician a compañías industriales europeas y japonesas vinculadas a electrificación e infraestructuras.
Gómez Mora también defendió que la sostenibilidad aporta una capa adicional de diversificación, ya que las carteras con sesgo ESG tienden a reducir peso en EE.UU. y ganar exposición a sectores y temáticas con menor peso en los índices, como utilities, renovables o envejecimiento, además de incorporar compañías de menor tamaño.
Desde A&G Banca Privada, Santiago Royuela insistió en que los inversores deben “pensar más en el mundo” y evitar pensar en donde están domiciliadas las compañías. En este sentido, destacó un dato que utiliza habitualmente con clientes: “Solo el 4 % de las empresas generan más del 90 % de los retornos de los índices a largo plazo”. A su juicio, esto demuestra que “muchas veces nos creemos muy listos, pero la realidad es que probablemente no consigamos detectar solo ese 4 % de empresas”, por lo que la diversificación no solo sirve para reducir riesgos, sino también para aumentar las probabilidades de capturar las grandes fuentes de rentabilidad a largo plazo.
José Cerón, de Fonditel, matizó que el verdadero debate no es tanto la exposición a EE.UU. como la elevada concentración en unas pocas compañías relacionadas con la IA. A su juicio, el mercado está entrando en una fase de mayor diferenciación entre ganadores y perdedores tras el fuerte ciclo de inversión en inteligencia artificial, lo que favorece la rotación hacia otras temáticas más presentes fuera de Estados Unidos, como defensa, transición energética o energía tradicional. Cerón también consideró que las estrategias ESG aportan valor precisamente porque introducen composiciones sectoriales y temáticas diferentes dentro de las carteras.
Álvaro Lleras defendió mantener exposición estructural a EE.UU. mientras los fundamentales tecnológicos sigan sosteniendo el crecimiento de beneficios: “Mientras siga la fiesta, vamos a seguir disfrutándolo”, aunque insistió en complementar esa posición con otros mercados y factores para reforzar la resiliencia de las carteras a largo plazo.
A modo de conclusión, Domingo Barroso defendió que la diversificación debe hacerse “con sentido” y no de manera automática. “Es muy importante pensar qué incorporamos en una cartera, con el objetivo siempre de mejorar correlación, rentabilidad y riesgo”, concluyó.


Por Alicia Miguel Serrano

Por Beatriz Zúñiga