Avanzando más allá de la conversación sobre el crecimiento de sus países, Centroamérica está consolidando una tendencia que cada vez se fortalece más. Y es que, según dio cuenta el VII Foro Internacional de Emisores de los Mercados de Valores de las Américas (FIMVA 2026), la región se está posicionando como un mercado con creciente potencial para el desarrollo de capitales y la atracción de inversión institucional de largo plazo.
Según informaron los organizadores a través de un comunicado, el encuentro –que reunió a más de 550 participantes de nueve países– describió un contexto en que el debate está incorporando las preguntas sobre cómo construir mercados financieros más profundos, líquidos e integrados que canalicen ahorro hacia proyectos productivos.
Los mercados centroamericanos siguen siendo relativamente pequeños y con una base limitada de emisores, detallaron, pero esto también representa una oportunidad. Esto porque diversos sectores productivos requieren importantes volúmenes de inversión de largo plazo, generando un universo potencial de nuevas emisiones de renta fija y renta variable.
La experiencia de otras regiones emergentes demuestra que la profundidad y liquidez del mercado secundario son determinantes para atraer inversión institucional. La integración financiera regional –armonización regulatoria, interoperabilidad entre bolsas, estándares internacionales de divulgación y modernización de los sistemas de compensación y custodia– puede ampliar el universo de inversionistas y reducir costos de acceso para los emisores.
Oportunidades para la gestión de activos
Esta transformación abre oportunidades que trascienden la deuda soberana tradicional: bonos corporativos, instrumentos estructurados, financiamiento de infraestructura y emisiones vinculadas a proyectos sostenibles.
Una vía con alto potencial es la ampliación de fondos cotizados (ETFs), tanto de gestión pasiva como activa, ofrecidos por gestoras internacionales.
El precedente ya existe en la región: el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) de México permite a inversionistas locales acceder, desde sus cuentas en pesos, a valores extranjeros sin abrir cuentas en el exterior, destacó la entidad. El SIC ya suma más de 2.763 valores listados, en su mayoría ETFs y acciones de empresas estadounidenses, y el total de activos bajo custodia por cuenta de clientes asciende a 70.280 millones de dólares.
Un mecanismo similar en Centroamérica, recalcaron, podría permitir a gestoras internacionales ofrecer tanto vehículos indexados como estrategias activas adaptadas a las necesidades locales.
El volumen potencial para este tipo de instrumentos va en aumento, agregaron, impulsado por el crecimiento del mercado de fondos de pensiones en la región, junto con fondos de inversión locales, family offices y compañías de seguros que buscan cada vez más diversificación internacional.
Además de su rol como inversionistas, las gestoras internacionales pueden aportar experiencia en estructuración de productos, gestión de riesgos y transferencia de mejores prácticas, contribuyendo a la maduración de los ecosistemas financieros de la región.
Un espacio para la diversificación
Así, el Foro Internacional de Emisores de los Mercados de Valores de las Américas llega en un momento en que la región comienza a representar una fuente de diversificación dentro del universo de mercados emergentes y fronterizos. Persisten desafíos de liquidez y profundidad institucional, pero las valoraciones y el potencial de crecimiento ofrecen una combinación que merece atención creciente.
El desarrollo del mercado de capitales, enfatizaron, requiere una visión de largo plazo sustentada en la colaboración entre reguladores, bolsas, emisores e inversionistas institucionales, y en generar tanto una oferta sostenible de emisores de calidad como una demanda institucional capaz de proveer liquidez permanente.
En un entorno de tasas estructuralmente más elevadas y creciente búsqueda de fuentes alternativas de rentabilidad, los mercados de capitales centroamericanos comienzan a aparecer en el radar de gestores globales que buscan nuevas geografías de crecimiento y diversificación.
Más que un foro académico, FIMVA 2026 reflejó una evolución en la conversación regional: avanzar hacia un ecosistema financiero integrado, capaz de conectar el ahorro internacional con las necesidades de inversión de una de las regiones con mayor potencial de expansión económica en las Américas, concluyeron.



