Última actualización: 12:11 / Viernes, 5 Noviembre 2021
Análisis de BNP Paribas AM

Rumores de estanflación

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  • El surgimiento de un tratamiento antiviral para el COVID-19 podría acabar con la pandemia
  • El temor a un periodo de aumento de la inflación y ralentización del crecimiento (estanflación) se ve alimentado por un incremento de los precios de la energía, sobre todo del gas y el petróleo, de cara al invierno europeo
  • El factor que contribuyó en mayor medida a la inflación subyacente de Estados Unidos fue el alquiler de viviendas

La escasez de suministro energético en los países europeos y la dependencia de unos mercados internacionales volátiles están contribuyendo a los precios del gas sin precedentes que se están registrando en todo el continente. En Estados Unidos, los últimos datos de inflación están poniendo a prueba la tesis de la Reserva Federal sobre la naturaleza transitoria de las presiones inflacionistas. Desde BNP Paribas AM analizan los factores que contribuyen a esta situación y su influencia en los próximos meses de invierno en el hemisferio norte.

COVID-19: ¿ha mejorado la situación?

Los nuevos casos diarios de COVID-19 en todo el mundo han seguido disminuyendo y actualmente se sitúan en torno a los 410.000.

Sin embargo, las elevadas tasas de infección, aunque ya no se traducen en el mismo número de muertes, continúan teniendo un impacto económico.

Prueba de ello lo encontramos en el informe de empleo estadounidense del mes de septiembre, basado en datos de mediados de mes, cuando la ola de la variante delta estaba próxima a su pico. El crecimiento del empleo en el sector del ocio y la hostelería fue especialmente débil.

El tratamiento antiviral podría cambiar las reglas de juego

Una importante farmacéutica estadounidense ha desarrollado un medicamento antiviral, que se encuentra ya en la última fase de los ensayos clínicos, que podría reducir a la mitad el riesgo de hospitalización y muerte. La empresa ha solicitado la autorización de uso de emergencia por parte del organismo estadounidense para el control de alimentos y medicamentos (US Food and Drug Administration, FDA). El tratamiento consiste en tomar dos pastillas al día, prescritas durante cinco días a los pacientes diagnosticados de COVID-19.

Los tratamientos antivirales tienen ciertas ventajas sobre otros. Son sencillos, fáciles de administrar, más baratos y su producción es menos complicada. Unido a las vacunas, un tratamiento antiviral podría convertir el COVID-19 en una enfermedad manejable, lo que nos permitiría pasar de la fase "pandémica" a la "endémica". También podría favorecer a las economías emergentes, cuyas tasas de vacunación son reducidas.

Se acerca el invierno

Comienza a haber indicios de una nueva ola de infecciones en Europa Oriental, donde empiezan a aumentar los casos en aquellos países con bajas tasas de vacunación. Podría producirse un nuevo brote del virus. La próxima llegada del invierno en el hemisferio norte coincide con un aumento del riesgo de infecciones, ya que la eficacia de las vacunas en la población va disminuyendo con el tiempo.

En aquellos países con tasas de vacunación elevadas, el hecho de que las vacunas continúen mostrando gran eficacia a la hora de evitar la hospitalización de los pacientes, unido a la administración de dosis de refuerzo a las personas vulnerables, debería contribuir a contener la presión sobre los sistemas de salud. Por lo tanto, parece poco probable que vuelvan a imponerse restricciones estrictas por el momento.

Rumores de estanflación

El término "estanflación" es poco preciso y tiene significados diferentes para cada persona. No obstante, una definición amplia podría ser un periodo de aumento de la inflación y ralentización del crecimiento a causa de un incremento de los precios de la energía.

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Los rumores de estanflación son cada vez más evidentes (véase gráfico 1), ya que los precios del gas natural se han triplicado en los últimos tres meses. El precio del gas natural licuado (GNL) se ha disparado desde los 5 dólares por millón de unidades térmicas británicas hace un año a más de 30 dólares en la actualidad, tras haber llegado a los 50 dólares a mediados de octubre.

El gas en el punto de mira

En el pasado, el precio del petróleo era la fuerza dominante en los mercados de la energía. Sin embargo, el gas natural, que hasta hace poco se cotizaba principalmente en función de los contratos de petróleo, ha acaparado un especial protagonismo. La escasez mundial de suministro ha provocado un aumento de los precios (véanse gráficos 2 y 3). Europa depende especialmente del mercado internacional para obtener gas.

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Los precios del petróleo también han aumentado: en octubre el precio del crudo Brent alcanzó su nivel más alto de los últimos tres años, 83 dólares el barril. Por el momento, los países miembros de la OPEP+ no se han mostrado dispuestos a acelerar la producción. En estas circunstancias, con una fuerte recuperación de la demanda de petróleo a medida que las economías van reabriendo tras la pandemia, lo más probable es que los precios se mantengan en niveles elevados. Los precios del crudo también podrían verse afectados por la escasez de gas, ya que algunos sectores se plantean reemplazar el gas por petróleo cuando sea posible.

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La demanda del gas difiere de la del petróleo en que es más estacional, ya que aumenta en invierno por su importancia en la calefacción doméstica.

Entre las razones que explican la actual escasez de gas en Europa destacan las siguientes:

  • Se han reducido los yacimientos de gas y las instalaciones de almacenamiento en Europa, ya que la región ha estado trabajando en la transición hacia fuentes de energías renovables.
  • En el mercado internacional del gas, Europa compite ahora con Asia, donde la demanda de GNL ha aumentado un 50% en los últimos diez años. Las bajas temperaturas en China, que es el mayor importador de GNL del mundo, están provocando el aumento de los precios en el mercado internacional.
  • Rusia suministra en torno al 30% del gas europeo. La atención se centra ahora en si Rusia puede satisfacer las necesidades de gas de Europa en el caso de un invierno frío. No obstante, es posible que los volúmenes de exportación entre Rusia y Europa no alcancen los niveles previos al COVID hasta principios de 2022. En primer lugar, las exportaciones rusas de gas se han ido desplazando cada vez más hacia Asia. Además, los inventarios rusos también son reducidos, lo que les está llevando a almacenar existencias. Por último, la certificación del gasoducto Nord Stream 2 hacia Europa se ha complicado a causa de los retrasos provocados por la formación de un nuevo gobierno en Alemania.
  • El gas es considerado un combustible puente durante la transición energética. Produce aproximadamente la mitad de CO2 que el carbón cuando se quema. Sin embargo, las emisiones de metano del gas durante su extracción y transporte han desalentado nuevas inversiones, lo que también ha restringido el suministro interno en Europa.

Seguimos con atención el desarrollo de los acontecimientos. Los problemas de suministro continúan generando incertidumbre, por lo que los mercados europeos de crédito de alto rendimiento se muestran vulnerables, dada su mayor exposición a sectores sensibles a los cambios en los precios de la energía.

Precios en Estados Unidos: aumenta la inflación del sector de la vivienda

Los datos de inflación subyacente en Estados Unidos estuvieron en línea con las expectativas del mercado en septiembre, con una subida del 0,2% en términos intermensuales, lo que sitúa la tasa anual en el 4%.

A primera vista, este dato respalda la teoría de que el aumento de la inflación que se registró a finales de la primavera y principios del verano tendría carácter "transitorio". En meses anteriores se registraron fuertes presiones sobre los precios de los coches de segunda mano, los hoteles y el transporte, todos ellos segmentos claramente relacionados con los problemas de suministro provocados por el COVID y las reaperturas de las economías tras las vacunas, pero dichas presiones casi desaparecieron en septiembre, lo que se debió en parte al repunte del COVID de finales del verano.

En cambio, el factor que contribuyó en mayor medida a la inflación subyacente de Estados Unidos fue el alquiler de viviendas. La vivienda es, con diferencia, el mayor componente del índice principal de inflación (IPC) y un segmento en el que la inflación suele persistir mes a mes: una subida (o bajada) mensual tiende a ser seguida por una nueva subida (o bajada) el mes siguiente.

El repunte que han registrado los precios de los alquileres se acusa especialmente en ciudades del medio oeste y el sur de Estados Unidos, lo que coincide con la idea de que la gente se inclina por mercados relativamente más baratos.

Si la inflación de los alquileres continúa aumentando en 2022, aumentará la dificultad a la que se enfrenta la Reserva Federal para equilibrar el empleo y la inflación.

Aunque el peso del alquiler es menor en el índice de gastos en consumo personal, que es la medida de inflación utilizada por la entidad, una inflación del alquiler de viviendas del 5% o superior no parece compatible con la ralentización del índice hasta el 2,3% para finales de 2022 que preveía la Reserva Federal hace tres semanas.

Sin embargo, también parece poco probable que el mercado laboral estadounidense vuelva a los niveles prepandémicos para finales del próximo año, ya que para ello sería necesario que se crearan en torno a 700.000 empleos al mes durante los próximos 15 meses.

La previsión de la Reserva Federal sobre el momento en el que se producirá la primera subida de tipos de interés exige el "máximo empleo" y una inflación del 2%, por lo que se generará un intenso debate sobre la definición de dicho "máximo" empleo entre los partidarios y los detractores de una subida temprana. El bando que gane determinará el momento de dicha subida.

Los rendimientos de los bonos estadounidenses se mantienen estables

El rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a 10 años retrocedió tras la publicación de los últimos datos de inflación, situándose en torno al 1,54%, después de haber registrado el nivel más alto de los últimos cuatro meses.

La subasta de títulos de deuda pública a 30 años por valor de 24.000 millones de dólares tuvo una fuerte demanda. Los licitadores indirectos, que incluyen a los compradores extranjeros de deuda pública estadounidense, se hicieron con aproximadamente el 71% del importe ofertado, lo que supone el mayor porcentaje en una reapertura de dicho vencimiento desde julio de 2020.

Esta fuerte demanda por parte de inversores extranjeros podría contrarrestar parcialmente los efectos de la reducción del programa de compra de activos de la Reserva Federal por valor de 120.000 millones de dólares a partir de noviembre.

 

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