Después de años de tribulaciones, el año pasado trajo luces de esperanza para la industria de private equity, con auge en los negocios, el capital recaudado y –una pieza fundamental para las necesidades de liquidez de los LPs– las salidas de compañías. Sin embargo, el actual panorama de volatilidad en los mercados globales pone en duda el futuro inmediato de los negocios, especialmente considerando la debilidad en la actividad de IPOs y la concentración en meganegocios que se observa en el pasado reciente.
El mercado global de capital privado empezó este año con bastante optimismo, según reportan desde la consultora KPMG. “Un pozo profundo de capital disponible, un mejor entorno de desinversiones y un sentido de que las condiciones macroeconómicas se estaban estabilizando les dio a los inversionistas una cautelosa confianza. Esto siguió a inicios del 1Q de 2026; sin embargo, el repentino conflicto en el Medio Oriente trajo, comprensiblemente, una contracción inicial en el mercado”, indicó Gavin Geminder, Global Head de Private Equity de la firma, en un reporte reciente.
Dados los tiempos del conflicto bélico entre EE.UU., Israel e Irán, el impacto fue relativamente contenido en el primer trimestre. Entre enero y marzo, se anunciaron 4.168 negocios asociados al private equity, alcanzando los 436.000 millones de dólares. Midiendo como 12 meses móviles, esto marca una caída leve, de 2,2 billones (millones de millones) de dólares a 2,1 billones. Y el número de negocios cayó más: de 21.026 el año pasado a 19.682 este año.
Los exits, particularmente, están viendo un panorama complicado, según describió Geminder. Pese a un sólido valor agregado de 294.000 millones de dólares, el primer trimestre cerró con sólo 635 negocios de desinversión, incluyendo una débil actividad de listados públicos, de sólo 31 operaciones. “El volumen de salidas cayó a lo largo de todos los tipos de desinversión , destacando la continua lucha por realizar activo y devolver capital a los inversionistas”, indicó el ejecutivo.
Esta debilidad no afectó sólo a los mercados públicos, como motor de desinversión para el capital privado. Cifras de S&P Global Market Intelligence reflejan 614 operaciones de M&A en el primer trimestre de 2026, marcando una baja de 22% respecto a las 785 operaciones del año anterior. Eso sí, con un aumento del valor agregado: subió 12,6% en el primer trimestre, de 137.310 millones de dólares a 154.640 millones de dólares.
Señales del primer trimestre
En plena temporada de reporte de resultados corporativos, algunos grandes nombres del private equity dan cuenta de un panorama de preocupación, pero también de convicción en las fórmulas de cada casa de inversiones en poder realizar sus inversiones. Y es que, pese a las incertidumbres que afectan a las mesas de dinero a nivel global, los gestores tienen hojas de ruta para dar liquidez a sus LPs.
“De repente, los mercados públicos para los privados vuelven al centro de atención. Si bien podría haber, dada la incertidumbre de la guerra, algo de desaceleración en la monetización vía IPO, eso no significa que los sponsors sofisticados del mundo no están pensando, igual que algunos corporativos bien capitalizados, si pueden o no aprovechar algunas dislocaciones. Hay muchas formas de pensar en eso”, dijo Denis Coleman, CFO de Goldman Sachs, en una llamada con inversionistas.
Si bien la actividad de los sponsors de PE se ha visto lenta, señaló, en la gigante financiera estadounidense esperan que se acelere. “Ha estado más lento de lo que esperábamos, pero el negocio es lo suficientemente grande, amplio y diversificado para que, incluso con una actividad de sponsors más lenta, no tenga un gran impacto en el negocio en general”, acotó, recalcando que se están enfocando en generar una buena dinámica de exits en su cartera.
En su propia llamada de resultados trimestrales, EQT AB celebró el block trade protagonizado por un sponsor de PE más grande en la historia, que lograron con la venta de Galderma, parte de su octavo fondo de capital privado. Esta victoria, recalcó el CEO y Managing Partner, Per Franzén, se dio en un período de alta incertidumbre y volatilidad por las tarifas y las decisiones de la Casa Blanca.
Hacia delante, la firma anticipa mantener el ritmo. “Durante este período de volatilidad, seguimos enfocados en ejecutar nuestra agenda de exits”, aseguró el ejecutivo a los inversionistas, agregando que apuntan a unas 30 operaciones de desinversión este año, en línea con 2025. “Por supuesto, todo está sujeto a las condiciones de mercado, pero lo que me da confianza es que este pipeline de exits está bien repartido entre estrategias, clases de activos, infraestructura, private equity, etapas tempranas y también entre sectores”.
Blackstone también se refirió al asunto en su conference call trimestral. Michael Chae, ViceChairman y CFO de la gestora, destacó que lograron concretar cuatro IPOs en su cartera el año pasado, pero que el panorama hacia delante está marcado por la turbulencia. “La reciente y significativa volatilidad de mercado e incertidumbre generalizada han tenido el efecto de extender pipelines de salida y desacelerar la actividad de realización en el corto plazo”, comentó, agregando que “si hay una resolución duradera del conflicto en el Medio Oriente, esperamos una actividad robusta en la segunda mitad del año”.
En los próximos días, Apollo, Carlyle y New Mountain Capital tendrán sus propias conversaciones con analistas e inversionistas, dando su propia perspectiva.
Mejores números, para menos actores
Incluso antes de que el incierto contexto global complicara el panorama, la recuperación del private equity del año pasado ya tenía sus matices, especialmente considerando la concentración en meganegocios.
“La actividad de exits rebotó con fuerza en 2025, con el valor global de negocios alcanzando los 905.000 millones de dólares. Pero 78% se concentró en mega exits, dejando el inventario de mercado medio efectivamente estancado”, advirtió Allianz en un reporte durante el primer trimestre. “Hasta que la liquidez se amplíe más allá de la capa superior, la normalización de la distribución sigue incompleta estructuralmente”, indicaron desde la firma.
En ese sentido, Allianz ve a la industria en un “punto de inflexión”, donde la recuperación del año pasado se ve más selectiva que generalizada.
En cuanto a estrategias de desinversión, la firma ve que las IPOs son la pieza que falta, con una actividad de corporativos relativamente robusta –alcanzando un récord el año pasado, con negocios por 299.000 millones de dólares– y la actividad entre sponsors en recuperación. En ese sentido, la actividad de listados en bolsa se ve frágil en EE.UU. y en deterioro en Europa. “Esto sugiere que los mercados de IPOs pueden retomar en el futuro, aunque probablemente con un volumen estructuralmente inferior a ciclos pasados”, acotaron.
Desde PwC, el líder de PE global Eric Janson recalcó que, si bien hay señales de recuperación, este tipo de salida sigue siendo relativamente pequeña, en comparación con otras rutas. Por lo mismo, indicó el consultor en un reporte reciente, “se espera que las transacciones secundarias, incluyendo negocios entre sponsors y las operaciones de vehículos de continuación, se mantengan como la ruta dominante de salida para las firmas de private equity en 2026”.
En ese sentido, la expectativa es que estos desafíos tengan un efecto en la industria. En última instancia, señalaron en un reporte de McKinsey, “la habilidad de generar exits a través de secundarios u otras rutas, sigue siendo crítica para devolver capital a los LPs y, a la par, apoyar la capacidad de los managers de levantar nuevos fondos”.
Mientras que los GPs de mayor peso en la industria siguen levantando grandes fondos insignia, la “larga cola” de managers que les siguen no están pudiendo seguir el paso. “Algunos está enfrentando restricciones de capital, a medida que las desinversiones se han desacelerado y los LPs demandan retornos”, indicaron desde la consultora.



