Un CLO es un instrumento financiero que se construye a partir de un conjunto amplio de préstamos concedidos a empresas. En lugar de que un único acreedor asuma el riesgo de cada crédito, los préstamos se reúnen en una cartera que se financia mediante la emisión de bonos colocados entre inversores. Ese proceso de empaquetar activos y convertirlos en valores negociables se llama securitización. Por eso los CLOs se enmarcan en el crédito estructurado: el segmento del mercado que transforma flujos de pago en títulos con distintos perfiles de riesgo.
Los CLOs están respaldados predominantemente por “leveraged loans”, es decir, préstamos a empresas con endeudamiento relevante y calificación inferior al grado de inversión. Otras titulizaciones, como los ABS, suelen apoyarse en deudas de tarjetas de crédito o de automóviles. Los préstamos de un CLO normalmente son de tasa variable, por lo que sus intereses se ajustan a las tasas de referencia. Al canalizar crédito hacia empresas de distintos sectores, los CLOs cumplen un rol de financiación de la economía real.
Cómo se organiza: el sistema de tramos
Los títulos se dividen en tramos con distinta prioridad de cobro. Los flujos de los préstamos, intereses y devoluciones de capital, se reparten en orden jerárquico, la llamada “cascada de pagos”. Los tramos superiores, AAA o AA, cobran primero y ofrecen menor rendimiento. Los intermedios, A, BBB o BB, asumen más riesgo a cambio de más retorno. En la base, el capital o equity cobra al final: absorbe las primeras pérdidas, pero también se queda con el excedente cuando la cartera funciona bien.
La mayoría de los CLOs se gestionan de forma activa: un gestor especializado selecciona los préstamos y puede comprar y vender activos durante el período de reinversión, normalmente de cuatro a cinco años.
En tanto, la tasa anual de impago de los CLOs nunca superó el 0,5% y, en 25 años, sus tramos han incumplido menos que las empresas emisoras. Ello no implica ausencia de riesgo. First Brands, fabricante estadounidense de autopartes, quebró a fines de septiembre de 2025 con casi 5.000 millones de dólares en préstamos de primer gravamen. Sin embargo, según Fitch Ratings, la exposición mediana de 330 CLOs estadounidenses de préstamos sindicados que la agencia califica fue del 0,4% de su cartera, y el impacto, limitado.
Protecciones y riesgos
Los límites de exposición por deudor, la diversificación sectorial, las reglas de calidad del colateral y la gestión activa son protecciones clave; además, la estructura desvía el exceso de intereses hacia los tramos senior cuando hay más impagos. Aun así persisten el riesgo de crédito, el de liquidez, sobre todo en los tramos bajos, y el de complejidad: evaluar un CLO exige analizar los activos, la estructura y la experiencia del gestor.
Los CLOs son una pieza habitual de las carteras institucionales. Las aseguradoras de vida de EE.UU., por ejemplo, tenían a fines de 2024 unos 190.000 millones de dólares en CLOs, alrededor del 4% de sus activos invertidos, y solo cerca del 3% de esa exposición correspondía a tramos por debajo del grado de inversión. Esto refleja el atractivo de los tramos mejor calificados para inversores que buscan rendimiento con riesgo de crédito acotado.
A modo de conclusión, un CLO no es un producto inaccesible, pero exige comprender su mecánica. Entender los tramos, el papel del gestor y los riesgos de cada nivel es el primer paso para evaluar si encaja en una cartera diversificada.


