Lantia Capital realizó en la Ciudad de Buenos Aires su encuentro anual en Argentina con más de 150 invitados entre clientes y referentes del sector empresarial y financiero. Bajo el título «De sostener a crecer», la jornada giró en torno a las condiciones necesarias para atraer inversión de largo plazo y al acceso al financiamiento como herramienta de crecimiento para empresas y pymes. Laura Fernícola, fundadora y partner de la firma, abrió el evento con un balance del año: «buscamos poder acompañar a las familias a dejar de estar sosteniendo situaciones y empezar a planificar. Y planificar en Argentina es un desafío muy grande».
El panel reunió a Facundo Gómez Minujín, CEO de JP Morgan para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay; Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina; y Federico Sandler, Strategic Advisor y ex director de relaciones con inversores de Mercado Libre y Nubank. Gómez Minujín recordó que JP Morgan eligió el país para concentrar su centro de servicios regional tras una evaluación comparativa del talento entre países, que incluyó nivel educativo, inglés y disposición de los jóvenes a cuestionar a los más experimentados. Hoy emplea a 4.200 personas. Contó que el costo salarial por empleado pasó de unos 25.000 dólares a 55.000, un nivel comparable al de ciudades inglesas como Bournemouth, y que aun así el centro sigue creciendo gracias al talento local: la mitad de sus empleados proviene de universidades públicas y la otra mitad, de privadas.
Sobre el acceso al capital, señaló que hoy se da un fenómeno particular: el Estado no está acudiendo al mercado, lo que evita que desplace el financiamiento de las empresas. Por eso, dijo, las compañías más grandes emitieron este año entre 20 y 25 colocaciones de deuda a tasas atractivas. Sin embargo, advirtió que no existe un mercado de capitales local profundo desde la expropiación de las AFJP y propuso usar los fondos de la ANSES para facilitar el crédito bancario de largo plazo.
En una reciente gira por Londres, contó, percibió escepticismo: los fondos de largo plazo «ya se quemaron muchas veces» y esperan estabilidad, y creen que 2027 no será un año estable, mientras que los hedge funds buscan el momento de entrada. Con un riesgo país de unos 700 puntos, consideró que los bonos están «muy baratos» frente a Brasil, que cotiza entre 200 y 250. La diferencia, explicó, radica en la «willingness to pay», es decir, en el temor a que el próximo gobierno opte por una reestructuración forzosa.
De cara al largo plazo, estimó que Argentina puede llegar al grado de inversión en cinco años si se mantiene el rumbo, y destacó que el actual Gobierno de Javier Milei no rompió contratos. En esta línea, mencionó financiamientos de infraestructura energética por unos USD 30.000 millones y aseguró: «Argentina está cambiando de verdad». «Si pasamos este puente, Argentina es un país que va a cambiar realmente para siempre», amplió..
Toyota: mirar diez años hacia adelante
Salinas repasó los casi 30 años de Toyota en el país, en los que la compañía operó bajo doce presidentes. Recordó que el 80% de la producción se destina a Latinoamérica y que la casa matriz mantiene una visión de muy largo plazo. Contó que en su primer viaje a Japón, en 1996, le explicaron que la inversión en Argentina se debía al talento local y al orden macroeconómico. Y observó, con humor, que cabía preguntarse qué pasó con esas dos cosas en estas tres décadas.
La empresa suele anunciar sus grandes inversiones en momentos complejos, dijo, como en 2001 y 2002 con la generación de pick-ups, lo que le permitió diferenciarse de la competencia. A su vez, señaló que presentó al comité evaluador del RIGI (Régimen de grandes inversiones, una normativa con beneficios fiscales) un proyecto de más de USD 1.300 millones para una nueva línea de vehículos electrificados, la mayor inversión de la historia automotriz argentina. Admitió que, sin ese régimen, habría sido muy difícil obtener la aprobación de la casa matriz, ya que a fines de 2023 la filial había acumulado la mayor deuda privada externa del país, que aún está saldando.
Sobre cómo planifican, explicó que miran diez años hacia adelante sin saber qué pasará, pero preparándose para distintos escenarios: «Si nos enfocamos solamente en el riesgo y en el problema, no avanzamos nunca». Consideró que el RIGI «no debería existir», porque las condiciones que ofrece deberían ser la regla para cualquier gran inversión. También valoró la posibilidad de que se discutan «matices» y no cambios de dirección de 180 grados en temas como la responsabilidad fiscal y el respeto a los contratos.
Para las empresas, planteó que la competitividad funciona como un vehículo con dos ruedas, la de la empresa y la del entorno, que hoy «giran a tiempos distintos».
Sandler: quedarse o irse es «costo oportunidad»
Sandler contrapuso los casos de Mercado Libre y Nubank. Para él, quedarse o irse «no es coraje ni patriotismo», sino «una cuestión de costo oportunidad»: la primera nació en el país y tiene aquí su ventaja, mientras que la segunda, sin clientes locales, podía reasignar su capital. Sostuvo que Argentina no perdió talento sino el lugar donde las empresas eligen radicarse, y pidió reglas claras para los fondos, un mercado de capitales donde las startups puedan cotizar y un esquema impositivo que haga conveniente tener sede en el país.
Sobre la inteligencia artificial, recomendó a las empresas familiares ordenar los datos, elegir una tarea repetitiva con métricas antes y después, y designar un responsable, preferentemente de la próxima generación. «Comprometerse a diez años con el qué, pero a doce meses con el cómo», resumió.

El economista argentino Ricardo Arriazu
Arriazu: oportunidades y una trampa monetaria
El economista Ricardo Arriazu, fundador de Arriazu Macroanalistas, abrió el encuentro con un panorama global marcado por la suba de tasas y una deuda que crece por el envejecimiento, el gasto militar y el pago de intereses. Aun así, dijo que el contexto ofrece a la Argentina oportunidades extraordinarias: cosecha récord, el complejo petrolero Vaca Muerta y minería. Además, calculó un superávit comercial superior a los USD 28.000 millones este año, pero sostuvo que la actividad debería crecer a un 5,5% y lo hace a menos del 2%.
Su explicación apunta a la política monetaria. Aclaró que está «absolutamente a favor» de que el Banco Central compre reservas, pero no «a costa de destruir crédito interno», y advirtió que ese camino puede llevar a «recesión, desconfianza y la corrida del año que viene». «Un cambio en la política monetaria permitiría recuperar rápidamente la economía, pero para eso hay que entenderla», afirmó. Y añadió que «la base de toda economía es la confianza».
Lantia: cuatro áreas y desembarco en Madrid
La firma, que nació como Multi Family Office y cuenta con más de 15 profesionales, integra hoy cuatro áreas: Multi Family Office, M&A, Corporate Finance y Strategic Advisory. Sumó a Silvestre Benedit (Strategic Advisory), Matías Fernícola (Corporate Finance), Jacinta Mayorga (M&A) y Santiago Vassolo (Wealth Planning Manager).
Además, abrió su primera oficina internacional en Madrid, que opera como Lantia Iberia bajo la dirección de Tomás Pérez Bacchi, Country Manager. Según la firma, la presencia en España amplía su capacidad para acompañar a clientes con intereses patrimoniales y corporativos en Europa y América Latina.



