Ni uno *ni dos, sino tres: tres han sido los shocks que llevan experimentando los mercados este año. Un shock producido por la IA, el shock de los precios de la energía a cuenta del conflicto entre Irán y Estados Unidos y, más recientemente, la fuerte corrección vista en la deuda soberana. Josefina Rodríguez, economista del equipo Investment Strategy Group de Vanguard, compartió recientemente en un desayuno con periodistas en Madrid cómo se articular la visión macro de su firma en torno a estos tres shocks. Una pista: el escenario central con el que trabajan sus expertos es más optimista que el consenso, particularmente en lo que respecta a la IA.
Shock de inteligencia artificial
El consenso calcula un gasto en capex por parte de grandes hiperescaladores en torno a los 1,3 billones de euros para 2026, cifra que se eleva hasta los 1,7 billones de cara a 2027… seis veces más que las cifras que manejaban estas compañías un año antes de la pandemia, en 2019. Rodríguez constató que las expectativas de los mercados son altas, pero añadió que, si realmente
consiguen estas compañías capitalizar sus inversiones, tendrán impacto directo sobre la economía real y, a su vez, impulsará la inversión privada, particularmente en EE.UU.
La experta añadió que la visión de Vanguard es que “el ciclo de inversión será más elevado y más largo que la media histórica, y con mayor demanda”. Según cálculos de la firma, la inversión privada en EE.UU. podría alcanzar el 10%. Considerando que la inversión supone un 20% de todo el PIB estadounidense, anticipa que el país crecerá el año que viene a un ritmo del 3%, frente al 2% que anticipa el consenso.
Esta visión optimista sobre la IA quedará obviamente reflejada sobre la renta variable. La economista recordó que el entorno actual es de altas valoraciones apuntaladas sobre unos sólidos beneficios, “que dan un respiro para afrontar las tasas altas actuales”, e indicó que la previsión del consenso para el año que viene es que los beneficios corporativos crezcan otra vez a tasa de doble dígito.
No obstante, la experta aclaró que la trayectoria del ciclo de inversión de la IA no será lineal. El escenario con el que trabajan en Vanguard prevé que se mantengan las subidas a un ritmo similar al actual en los próximos 12 a 18 meses, y que después seguramente se produzca una corrección en el mercado, explicada por alguno de estos catalizadores, o una combinación de varios:
- Falta de monetización
- Comoditización de la competencia, con alto nivel de incertidumbre por el
lanzamiento de nuevos modelos - Cuellos de botella físicos
- Regulación potencialmente más estricta
Shock energético
La experta describió la reciente escalada de los precios del gas y del barril de Brent otra vez por encima de los 100 dólares como “una segunda ola”, en referencia al primer pico registrado tras la rotura de hostilidades entre Estados Unidos e Irán. La diferencia es que esta vez ha venido acompañada de un desacople entre los precios del refino y el precio del petróleo que también está teniendo impacto sobre los precios finales al consumo. Además, destacó que el repunte del precio del gas natural ha puesto en una situación de vulnerabilidad a Europa, que se ha presentado en este otoño con los inventarios en niveles muy bajos.
¿Cómo está impactando esta escalada de los precios de la energía sobre la inflación? Rodríguez pidió poner los datos en el contexto de que los principales bancos centrales no han conseguido mantener la inflación en su objetivo del 2% de una forma sostenida en los últimos cinco años. La cuestión para ella es que ahora el efecto de base de la subida de los precios también se está canalizando vía la inflación ligada a los bienes (por ejemplo, el transporte), que tiene un componente de mayor tamaño en el cálculo del IPC. Así, la previsión de Vanguard es que tanto el BCE como el Banco de Inglaterra (BoE) suban los tipos de interés dos veces respectivamente* en los próximos seis meses.
La experta también detalló otra consideración importante a la hora de abordar la inflación bajo estas condiciones macro: la posibilidad de que la tasa neutral de tipos sea más elevada que en el pasado. Dos factores principales estarían presionando las condiciones financieras y justificarían una tasa neutral más elevada: los elevados déficits gubernamentales y un incremento en la demanda del capital, tanto por parte de gobiernos como de empresas.
Concretamente, la tesis con la que está trabajando Vanguard es que dicha tasa debería situarse por encima del 4% en EE.UU., frente a la estimación de la Reserva Federal de que debería situarse entre el 3 y el 3,5%. “Esto podría explicar por que la Fed no consigue que la inflación esté de vuelta en su objetivo”, comentó Rodríguez.
Shock de los bonos
El tercer componente de la ecuación es la reciente corrección de los bonos, con la curva especialmente presionada en su parte larga. Aquí, la economista detalló que Vanguard está trabajando con tres escenarios base, siendo su escenario central el más optimista de los tres: un contexto macro similar al vivido en la década de los 90, cuando se vivió el desarrollo de las telecomunicaciones, con los tipos de interés cerca del 4% y una inflación en el 2%. Este entorno estaría marcado por la capacidad de la IA para impulsar de forma real la productividad, impulsando el crecimiento y reduciendo los déficits gubernamentales. Además, la firma considera que parte del poder transformador de la IA también puede incidir sobre la longevidad y los buenos hábitos, lo que se traduciría en un recorte en los gastos sanitarios.
El segundo escenario al que la firma asigna más probabilidad es uno similar al de la década de los 80: la IA no es lo suficiente transformadora como para impulsar la demanda de productividad con un impacto positivo, por lo que los tipos se situarían en el 5 % y la inflación entre el 2% y el 3%. Sería un escenario también marcado por mayores presiones fiscales.
El último escenario, al que asignan menores probabilidades, sería uno similar al vivido en los 70: una etapa de dominancia fiscal, donde el margen de maniobra de la Fed sería escaso, ya que no podría elevar los tipos de interés lo suficiente por riesgos fiscales. En este escenario, los tipos se situarían en el 4%, con la inflación por encima del 3%, situando los tipos nominales por encima del 7%.
¿Qué activos lo pueden hacer mejor?
La última parte de la presentación giró en torno a las estimaciones de Vanguard sobre el comportamiento de las diferentes clases de activo en la próxima década. La firma mostró su preferencia por los activos de renta fija, al calcular en base a su escenario central que los rendimientos tanto de la renta variable como de la renta fija se situarían en el 5 % anual en los próximos diez años, por lo que ven a la renta fija como la alternativa con mejor rentabilidad/riesgo.


Por Beatriz Zúñiga
