Pese a un entorno económico global marcado por la inflación, la incertidumbre y la tensión geopolítica, las bolsas globales han estado de fiesta. Con mejores y peores resultados, según geografía y sector, los benchmarks accionarios globales han subido con fuerza, impulsados principalmente por la efervescencia en torno al boom de la inteligencia artificial, que ha tenido a Wall Street, en particular, como uno de sus epicentros. Y si bien esta dinámica positiva ha levantado varias preguntas –y ansiedades– en torno a los niveles de valorización de la renta variable, los precios se ven apoyados por fundamentales. Esa es la posición de Morgan Stanley, al respecto.
Según el informe global de posicionamiento BEAT (del acrónimo, en inglés de bonos, acciones, alternativos y transición) correspondiente al tercer trimestre del año, los fundamentales económicos apoyan las valorizaciones.
“Si bien las valorizaciones principales parecen elevadas, siguen razonables en comparación con los prospectos de crecimiento de utilidades y una economía nominal más fuerte estructuralmente”, indicó el banco de inversiones en su informe reciente.
En esa línea agregaron que esperan que “el mercado se amplíe, a medida que las tenciones geopolíticas bajen, con muchos sectores transando aún en valorizaciones más bajas, ofreciendo espacio para rebotar”.
Respecto al upside reciente que han tenido los mercados accionarios, desde Morgan Stanley enfatizaron en que ha estado impulsado por resultados corporativos, más que por múltiplos más altos. Los múltiplos actuales, señalaron, “no son extremos, cuando se ven en relación a los últimos cinco a diez años”.
Viento a favor para las bolsas
Uno de los motores que en Morgan Stanley ven para la renta variable está relacionado con la dinámica económica. “Un crecimiento del PIB nominal más fuerte apoya la expansión de ingresos corporativos, el aumento de las utilidades y la generación de flujo de caja, creando un entorno favorable para las acciones”, comentaron en su informe.
A esto se suma el componente de políticas públicas, considerando que el banco de inversiones anticipa que las políticas fiscales, la desregulación y un crecimiento incentivado por la dinámica tributaria “probablemente van a reforzar esto”.
Para la firma, las ganancias corporativas se mantienen como el principal motor del auge de la renta variable. Hacia delante, anticipan que esta variable siga tendiendo al alza, apoyada por “una demanda resiliente, mejoras en productividad y ciclos de inversión en expansión”. Esta trayectoria, anticiparon, seguirá su curso siempre y cuando el ciclo de capex siga aumentando.
Actualmente, se observa un ciclo de aumento en la inversión en bienes de capital que se ve íntimamente ligado con la rápida adopción de los modelos de inteligencia artificial en todos los niveles de la economía, en lo que muchos describen como una nueva revolución industrial. Este despliegue de músculo corporativo ha ayudado a mantener vivo el optimismo de los inversionistas, en medio de las incertidumbres.
Una dinámica interesante en EE.UU.
Las bolsas en general han tenido un desempeño relativamente sólido. El índice MSCI All Country World Index, que busca reflejar las bolsas del mundo en general, se ha elevado un 18,2% en los últimos 12 meses. Estados Unidos en conjunto ha tenido un desempeño a la par con el resto de los países –con subidas en un año de 16,6% para el MSCI USA Index y de 16,7% para el MSCI World ex USA Index–, pero su sector tecnológico se ha destacado particularmente.
Como reflejo de esto, mientras que el S&P 500 se ha valorizado en un 16,7% en 12 meses y el Dow Jones industrial en 11,8%, el Nasdaq compuesto se ha empinado un 20,4%.
Haciendo eco de su visión positiva sobre los fundamentos tras las valorizaciones en renta variable, Morgan Stanley ve que Wall Street todavía tiene espacio para correr. Es más, en sus recomendaciones de posicionamiento, sólo tienen la bolsa estadounidense con sobreponderación.
Esta recomendación está apoyada en una “visión constructiva, en general, sobre el crecimiento y las ganancias en 2026”. En ese sentido, destacaron que los estímulos fiscales de la One Big Beautiful Bill impulsada por el país norteamericano, los esfuerzos de desregulación y una continua adopción de IA “siguen apoyando el crecimiento”.
En contraste, la firma tiene una visión neutral para las bolsas de Japón y el mundo emergente y la recomendación de subponderar para la renta variable europea.



Por Carlos Ruiz de Antequera