Los modelos cuantitativos que siguen la evolución del mercado global de fondos cotizados (ETFs) están confirmando uno de los cambios más relevantes en la asignación de activos durante 2026: la fortaleza del impulso de los precios continúa imponiéndose sobre los criterios tradicionales de valuación, al tiempo que el sector energético se consolida como el principal destino de las nuevas apuestas de inversión.
Esa es una de las principales conclusiones del reporte mensual Monthly Aztlan Quant Model Factors & Allocation, elaborado por Aztlan Equity Management, cuyo análisis refleja que la narrativa dominante entre los inversionistas sigue privilegiando aquellas compañías y sectores con mayor capacidad para mantener el dinamismo de sus cotizaciones, incluso cuando ello implica dejar en segundo plano indicadores clásicos como múltiplos de valuación o rendimiento esperado de utilidades.
La evidencia más clara aparece en el desempeño de los factores cuantitativos. En el universo de empresas de pequeña y mediana capitalización (SMID Cap), el factor Momentum acumula un rendimiento de 25,6% en lo que va del año, mientras que indicadores asociados con estrategias de valor, como el Forward Earnings Yield, presentan una caída de 14,6%, una divergencia que confirma que el mercado continúa premiando la tendencia de los precios por encima de las valuaciones fundamentales.
El fenómeno es todavía más evidente entre las compañías de gran capitalización. En este segmento, el Momentum registra un avance de 57,4%, aunque, a diferencia de las empresas medianas y pequeñas, el comportamiento de las grandes emisoras sí encuentra respaldo en una mejora de sus resultados corporativos, con un crecimiento anual de 7,3% en las utilidades por acción (EPS).
Energía sustituye a los sectores defensivos
El análisis también confirma una rotación sectorial que se ha venido consolidando durante los últimos meses. De acuerdo con el modelo cuantitativo de la firma, Energía representa actualmente la mayor asignación dentro de los portafolios tanto de empresas medianas y pequeñas como de grandes emisoras, con ponderaciones superiores al 16%, impulsada por la expectativa de que las compañías del sector continúen generando flujos de efectivo sólidos en un entorno donde los inversionistas buscan negocios resilientes.
En contraste, sectores considerados tradicionalmente defensivos, como Real Estate y Utilities, pierden atractivo dentro del modelo debido al efecto que las tasas de interés aún elevadas mantienen sobre sus perspectivas de rentabilidad.
La lectura coincide con una tendencia que también han identificado diversas gestoras internacionales durante esta temporada de reportes: la preferencia por compañías con mayor generación de flujo de efectivo y menor sensibilidad a un entorno financiero todavía restrictivo.
La diversificación vuelve al mapa
Otro elemento que sobresale en el reporte es el cambio en la asignación geográfica. Aunque Norteamérica continúa representando aproximadamente una quinta parte de la cartera analizada en el segmento SMID, el modelo mantiene una posición inferior a la del índice MSCI World SMID, favoreciendo una mayor exposición hacia Europa y Asia, regiones donde identifica mejores oportunidades para generar alfa mediante una selección activa de empresas.
La decisión refleja un cambio relevante en un momento en que numerosos administradores de activos comienzan a cuestionar las elevadas valuaciones alcanzadas por algunos segmentos del mercado estadounidense después de varios años de liderazgo bursátil.
Una señal para los inversionistas
Más allá de las cifras del reporte, el mensaje resulta significativo para quienes utilizan ETFs como herramienta de asignación estratégica.
La fotografía que ofrecen los modelos cuantitativos sugiere que el mercado continúa privilegiando la fortaleza de las tendencias sobre los criterios tradicionales de valoración, una dinámica que ha caracterizado buena parte del ciclo alcista reciente impulsado por la inteligencia artificial, la resiliencia de las utilidades corporativas y la búsqueda de sectores con capacidad para sostener el crecimiento de sus flujos.
No obstante, el creciente interés por Europa y Asia también podría interpretarse como una señal de que la siguiente etapa de generación de rendimientos comenzará a depender menos de la concentración en Estados Unidos y más de una diversificación internacional capaz de capturar oportunidades fuera de los mercados que hoy presentan las valuaciones más exigentes.


Por Antonio Sandoval
