Con los inversionistas cada vez más sofisticados y cada vez más ávidos de acceso directo a los activos alternativos, no sorprende que las co-inversiones sean una de las grandes tendencias en evolución en el espacio del private equity. Y con ese telón de fondo, el boom de inteligencia artificial y las megatransacciones que los gigantes del sector han estado llevando a cabo han estado echando combustible al furor, levantando el volumen de co-inversiones a nivel global.
El creciente interés de los inversionistas globales ha ido levantando la demanda de inversiones más directas y ha impulsado a las gestoras a ofrecer más alternativas de este tipo. Esto ha dejado una huella en las cifras de la industria, con el valor de los negocios conjuntos entre las firmas de capital privado y los institucionales saltando durante la primera mitad del año.
Cifras de S&P Global Market Intelligence reflejan que las co-inversiones sumaron 198.190 millones de dólares entre el inicio del año y el 30 de junio. Para poner esa cifra en contexto, desde la firma subrayan que ese dato semestral supera el monto anual de cinco de los últimos seis años.
Es más, ese acumulado para los primeros seis meses del año deja a 2026 firmemente encaminado a superar los 253.010 millones de dólares que sumaron el año pasado.
Para la firma, en el centro de esta tendencia están las megatrransacciones que han llevado a cabo los gigantes de la IA. Rondas de financiamiento gigantescas, como la operación de 65.000 millones de dólares que anunció Anthropic en abril, “han sido centrales a esta tendencia”.
Más allá de la coyuntura de las compañías de IA, desde S&P recalcan que estos resultados reflejan un entorno en que las gestoras de private equity y los inversionistas institucionales están cada vez más alineados. Los LPs, señalaron en su reporte, “valoran las co-inversiones por una carga de comisiones más liviana, frente a los compromisos completos con fondos, mientras que los managers las usan para expandir los volúmenes de los negocios, más allá de las limitaciones de los fondos”.
Una pieza fundamental de la oferta
Hace algunos años, la co-inversión en private equity era un lujo al que pocos inversionistas tenían acceso. Hoy, si bien tienden a estar reservados para las grandes carteras institucionales, la disponibilidad de este tipo de negocios se ve cada vez más como una necesidad para las gestoras de alternativos.
Un análisis realizado por McKinsey & Company mostró que “la disponibilidad de oportunidades de co-inversión también se ha convertido en una expectativa base para los LPs”.
En un sondeo que hicieron a un universo de 300 inversionistas globales, un 52% indicó que este tipo de acceso es un requisito para comprometerse con un fondo. Es más, alrededor de la mitad de esos LPs requieren que las co-inversiones representen al menos el 20% del capital comprometido.
Incluso entre los inversionistas que no tienen el requisito formal, de todos modos un 39% señaló que prefiere que los gestores con los que trabajan al menos ofrezcan oportunidades de este tipo.
Este creciente interés también se nota en los grandes patrimonios privados, como es el caso de los family offices, augurando una mayor dinámica en el futuro.
En la última versión de su reporte de Single Family Offices, BNY Mellon señaló que un 64% de las fortunas familias que sondearon espera hacer seis o más inversiones directas en el próximo año. Esto representa una subida de 10% respecto a quienes reportaban haber hecho esas transacciones en los últimos 12 meses.
En esa línea, desde la firma recalcaron que las restricciones de recursos están encendiendo el interés por consultores externos y co-inversiones. La demanda por estas últimas va a crecer, razonaron desde la firma: “Hay una fuerte demanda por exposición a inversiones directas, pero también importantes barreras que están restringiendo la expansión en el sector”.
El potencial del mercado secundario
Si bien el mundo de las co-inversiones de private equity está gozando de una efervescencia que no se ve en todas las clases de activos alternativos, de todos modos no está fuera de la conversación sobre la liquidez.
Para Chris Bonfield y Scott Beckelman, de Jefferies, este capital ahora está enfrentando la misma estrechez que ha estado afectando al grueso de la industria de capital privado. “Las salidas han estado lentas y los periodos de inversión se están alargando. Como los sponsors de private equity directos, los managers de fondos de co-inversión necesitan devolver el capital y levantar fondos sucesores”, indicaron en un comentario de mercado.
Por lo mismo, en la firma ven potencial para que se desarrolle un “genuino” mercado secundario para este tipo de negocios, considerando que las co-inversiones ahora se consideran como una apuesta core.
Este fenómeno, explicaron, se ha visto apoyado por distintas tendencias dentro del negocio. En primer lugar, los fondos de secundarios se han vuelto lo suficientemente grandes para absorber portafolios de co-inversiones.
Además, agregaron el buy side está un poco más cómodo con la concentración. “El boom de los vehículos de continuación –con sólo una o dos compañías– entrenó al mercado a suscribir posiciones enfocadas, en vez de insistir en una diversificación amplia. Ese mismo apetito ahora se extiende a los portafolios de co-inversiones”, indicaron.
En tercer lugar, los inversionistas ya conocen los activos. Varios ya invierten en fondos que tienen las compañías involucradas en las operaciones en cuestión dentro de sus portafolios, así que les son familiares.



