Jorge González Gómez, director de análisis de fondos de Tressis, considera que la selección de fondos ha entrado en una nueva etapa gracias a las oportunidades que brindan la tecnología y la IA, pero también insiste en que este es un trabajo que no se puede hacer sin contar con el “toque humano” y, sobre todo, sin “instinto, experiencia y trabajo en equipo”.
Haciendo balance de su más de una década en la firma, reconoce que la rutina de su trabajo ha cambiado de forma considerable. “Recuerdo cuando manejabas conceptos innovadores, como lo era en aquel momento la ESG, que ahora son comunes, o cómo entre búsqueda y búsqueda en la terminal, daba tiempo a ir a comer”, apunta.
Dejando a un lado las anécdotas, González considera que la mayor transformación se ha dado en la parte cuantitativa. “Todas las herramientas que usamos para el análisis, evaluación y selección de fondos han evolucionado muchísimo. Es decir, el track record o la ESG siguen siendo igualmente relevantes, pero la forma de acceder a la información ha mejorado. Antes se usaba una herramienta que filtraba listados históricos y ahora los proveedores, con la IA, han sofisticado las herramientas. Esto te permite hacer análisis cuantitativos con mayor recurrencia, diaria si quieres”, comenta.
Respecto a la parte cualitativa de su trabajo, afirma que el gran salto llegó con el COVID: “Una parte relevante de nuestro día a día sigue siendo conocer a los equipos de gestión. Gracias a una mayor eficiencia en la parte cualitativa, somos más precisos a la hora de identificar a los gestores y las gestoras y organizar calls para hablar con ellos. Lo que antes tardaba, entre unas cosas y otras, tres meses, ahora lo puedes solucionar en diez días. Por parte de las gestoras, también se ha producido un salto en términos de información y transparencia sobre las carteras”.
Metodología y toque humano
Sin dar la espalda a estos cambios, para González, el factor humano es y seguirá siendo imprescindible en su disciplina de trabajo. Este profesional defiende que la IA no puede sustituir las reuniones directas con los gestores. Según su experiencia, “en la comunicación en directo se analizan factores psicológicos y sesgos cognitivos: ver cómo dudan, detectar silencios o reacciones ante preguntas incómodas es algo que la IA aún no puede replicar en una due diligence”.
Para él, por ejemplo, es clave sacar al gestor del “discurso preestablecido”. Su estrategia en las reuniones consiste en evitar las presentaciones formales típicas y abordar directamente qué rentabilidad esperan alcanzar. “Está claro que nadie puede asegurar ni predecir el rendimiento de una inversión, no se trata de eso. Se trata de escuchar y dejar que el gestor desarrolle su razonamiento sobre cómo cree que la cartera puede alcanzar las cifras y en esa explicación, uno es donde descubre realmente los riesgos que está asumiendo el fondo y qué piensa el gestor más allá de las pautas de compliance”, comparte sobre su enfoque de trabajo.
Ese “toque humano” que defiende no es solo el suyo, sino el que logra con su equipo que, actualmente, está compuesto por cuatro personas: Juan Hernando, director de asesoramiento; Samuel Pérez, analista senior; Gabriel Justiniano, analista senior; y Jorge González, director de análisis
En este sentido, reconoce que formar parte del Grupo MoraBanc -aunque no existe una integración 100% con Tressis y mantienen su independencia- “permite ser más eficientes al compartir información con las delegaciones de Andorra, Miami y Zúrich sobre los fondos, gestoras y gestores. Colaboramos y si un equipo ya tiene hecho un informe o comentario de un fondo, se lo facilitan a los otros para no duplicar esfuerzos”.
Del enfoque al trabajo: visión de mercado
Con estas premisas de trabajo, González reconoce que el activo que más “quebradero de cabeza” le está dando es la renta fija, debido a las políticas fiscales gubernamentales y a la volatilidad. “El cliente es muy sensible a esto, lo que obliga a decidir entre refugiarse en monetarios y quedar por debajo de la inflación, o asumir volatilidad y estar rotando las carteras constantemente. De hecho, en los últimos tres años hemos visto mucha más rotación dentro de la renta fija, entre gestión de duración, emisores públicos y crédito, que en renta variable”, afirma.
También le preocupa el crédito privado y por eso señala que están teniendo mucha cautela con los fondos de esta clase de activo por su impacto a largo plazo. Según su visión, hay tensiones soterradas y peticiones de liquidez por parte de inversores institucionales que podrían acabar contagiando a los mercados públicos. Por ello, han reducido peso en crédito para moverlo a bonos gubernamentales.
En cambio, el selector se muestra optimista con la renta variable. “Lo somos debido al fuerte crecimiento de doble dígito en los beneficios empresariales y creemos que las bolsas no están caras pese a sus máximos históricos. En particular, creemos que la actual revolución tecnológica es una oportunidad clara de inversión, sobre todo manteniendo exposición al sector de los semiconductores, que ha dejado de ser cíclico para convertirse en un activo estructural en las carteras”. Esta visión hace que estén muy posicionados en la cadena de valor de la IA: centros de datos, redes, tarjetas de memoria y el incremento general de necesidades de energía (nuclear y renovable).
A nivel geográfico, González apunta que mantienen una “cartera global con un peso estructural en EE.UU. en torno al 58%-60%” y que han incrementado su apuesta por Asia y mercados emergentes. “Estamos especialmente fascinados con la revolución tecnológica que se ve en China e India. En cambio, somos más cautos con Europa, donde vigilamos las continuas revisiones de crecimiento a la baja y los desequilibrios fiscales”, añade.
Algo que llama la atención es la ausencia de España en la cartera y revela que no tienen fondos de mercado español en cartera desde mayo de 2015. “Si los equipos de renta variable compran acciones individuales como Iberdrola o Inditex, lo hacen bajo un enfoque global por ser líderes internacionales en su sector, no por el hecho de ser empresas españolas”, aclara.
Respecto a los mercados privados, el responsable del equipo explica que en Tressis la selección de multiactivos de mercados privados está delegada en Cedrus Partners en París, y que la parte de tecnología/biotecnología en un asesor externo, ya que consideran que requiere unos contactos y accesos a producto final que el equipo propio no tenía en mercados públicos.



