Los inversores globales están reestructurando sus carteras, ya que la incertidumbre geopolítica y la concentración del mercado están impulsando una reevaluación de la asignación tradicional de activos y reforzando los argumentos a favor de la gestión activa, según revela el emblemático Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders (GIIS).
Los resultados de este estudio—en el que se encuestó a más de 1.000 inversores institucionales, gestores de patrimonios y otros intermediarios de todo el mundo, con activos gestionados con un valor total de 72 billones de dólares estadounidenses— revelan que el 85% de los inversores espera una mayor volatilidad en los mercados durante el próximo año. En la actualidad, están dotando a sus carteras de activos que aporten mayor resiliencia y diversificación.
La encuesta, realizada tras el estallido de la guerra en Irán a principios de 2026, reveló que el conflicto en Oriente Medio (69%) y la incertidumbre en torno a la política exterior de EE.UU. y su liderazgo global (67%) eran las principales preocupaciones geopolíticas de los inversores. Las crisis de precios de las materias primas y la energía (53%), una mayor escalada de conflictos geopolíticos (52%) y la desaceleración económica o la recesión (50%) también se consideraron los acontecimientos con mayor probabilidad de afectar a las carteras en el próximo año. Por ello, la diversificación (84%) y la protección frente a las caídas/preservación del capital (83%) se perfilaron como las prioridades más importantes de las carteras, mientras que casi la mitad de los inversores (47%) afirmaron que están aumentando la diversificación geográfica fuera de EE.UU.
En este contexto de inversión cada vez más incierto, los inversores se mostraron firmemente convencidos del papel de la gestión activa. El 85% de ellos confía en que esta pueda ayudar a alcanzar los objetivos de inversión en los próximos 12 a 18 meses, tales como aprovechar oportunidades para obtener una rentabilidad superior, aportar agilidad para hacer frente a la incertidumbre y gestionar el riesgo de concentración en los mercados de renta variable. Además, es revelador que más de un tercio de los inversores (38%) afirmara que está aumentando la exposición a productos de inversión de gestión activa precisamente para reducir el riesgo de concentración en los índices.
Por su parte, Johanna Kyrklund, directora de Inversiones del grupo en Schroders, considera que, en un mundo cada vez más volátil, los inversores están reestructurando sus carteras para dar prioridad a la diversificación y la resiliencia, al tiempo que deben hacer frente al riesgo geopolítico. «Es revelador que, en estas circunstancias, un llamativo 85% de los inversores se muestre convencido de que los gestores activos pueden ayudar a alcanzar esos objetivos en los próximos 12 a 18 meses. En los últimos años hemos pasado de un mundo globalizado propenso a las crisis deflacionistas a un mundo geopolíticamente fragmentado, en el que la reconfiguración de la cadena de suministro puede contribuir a generar crisis inflacionistas. La capacidad de ser selectivos, gestionar el riesgo y responder de forma dinámica a unas condiciones de mercado que cambian rápidamente es nuestra ventaja competitiva para navegar por estas aguas más turbulentas”, afirma.
Los ETF activos cobran impulso
Los ETFs activos también están adquiriendo mayor protagonismo en las carteras, ya que los inversores los consideran un motor de diversificación (49%), posicionamiento satélite o táctico (42%) y gestión del riesgo (33%). La gran mayoría de los inversores encuestados a nivel global (70%) señaló que los costes más bajos en comparación con los fondos de inversión activos constituyen el principal atractivo de los ETF activos. También destacaron la liquidez intradía y la flexibilidad de negociación (51%), la mejora de la liquidez en el mercado secundario (43%) y una mayor transparencia de la cartera (41%) como ventajas importantes. Al considerar dónde resulta más valiosa la experiencia activa dentro de la estructura de un ETF, los inversores identificaron las acciones de pequeña y mediana capitalización (37%), las acciones de mercados emergentes (35%) y las estrategias temáticas o sectoriales (34%) como las áreas de mayor oportunidad.
Enfoque integral
La encuesta también sugiere que los inversores están adoptando un enfoque más integral en la asignación de activos de renta variable entre los mercados públicos y privados. La mitad de los inversores (50 %) afirmó que ahora evalúa las oportunidades de renta variable pública y privada de forma conjunta, en lugar de hacerlo mediante marcos de asignación separados. Los inversores adaptan cada vez más las estrategias de renta variable a los resultados específicos de la cartera y no consideran la renta variable como un bloque único.
En concreto, la renta variable activa basada en fundamentales (71%), las estrategias de pequeña y mediana capitalización (65%), las estrategias de compra de grandes empresas (62%) y el private equity de pequeña y mediana capitalización (59%) fueron señaladas como claves para respaldar el crecimiento a largo plazo, mientras que la renta variable centrada en dividendos o ingresos (74%), los enfoques long/short o neutrales al mercado (33%) y las estrategias multiactivos (31%) se identificaron como generadoras de ingresos. En el ámbito específico del private equity, el 61% de los inversores destacó las oportunidades de crecimiento del capital a largo plazo en las estrategias de growth capital y venture capital.
Cabe destacar que el 60% de los inversores que utilizan estrategias de renta variable regionales o geográficas señalaron que la incertidumbre macroeconómica y geopolítica constituía un reto fundamental a la hora de tomar sus decisiones de asignación de activos. En todo el espectro de activos, las cinco principales clases de activos elegidas por los inversores para obtener unos ingresos ajustados al riesgo en los próximos 12 a 18 meses se situaban muy cerca unas de otras: renta variable (43%), diversificación de la exposición a bonos del Estado (38%), bonos corporativos negociados en mercados públicos (35%), high yield (32%) y crédito respaldado por activos/titulizado (32%). Esto sugiere que los inversores están adoptando cada vez más un enfoque multiactivos y holístico para la generación de ingresos, más allá de un enfoque centrado exclusivamente en la renta fija.
Las asignaciones a crédito aumentan
Las asignaciones a crédito también están evolucionando, ya que los inversores buscan una combinación más amplia de flujos de caja, diversificación, resiliencia y oportunidades de rentabilidad tanto en los mercados públicos como en los privados. Dentro de los mercados de crédito públicos, más de la mitad de los inversores (55%) consideró que los bonos corporativos con calificación de inversión eran atractivos para obtener ingresos reales y estables, mientras que el 62% de los encuestados afirmó que el crédito en situaciones de estrés o especiales se consideraba principalmente una fuente de generación de alfa, junto con el 61% de los encuestados que señalaron que los bonos de alto rendimiento y otro 61% que indicaron que la deuda de mercados emergentes eran fuentes de alfa.
El crédito privado sigue atrayendo el interés de los inversores, ya que las carteras buscan fuentes diversificadas de ingresos y potencial de rentabilidad. Entre los inversores en estas clases de activos, los préstamos directos se consideran tanto una fuente de generación de ingresos fiables (44%) como de potencial alfa (44%), mientras que el crédito privado con calificación grado de inversión se ve como una fuente de rendimiento fiable (48%). La resiliencia del capital también se identificó como un objetivo importante para las asignaciones a crédito privado, y el 39% la destacó como un factor clave para las exposiciones a deuda inmobiliaria y de infraestructuras.
“Los inversores están adaptando sus carteras a un mercado más complejo y fragmentado. La diversificación entre regiones, clases de activos, estilos y vehículos de inversión está cobrando cada vez más importancia a la hora de gestionar el riesgo y construir carteras resilientes. Un enfoque holístico de los activos públicos y privados también está redefiniendo la construcción de carteras, en la que los objetivos de inversión, considerados desde la perspectiva de un enfoque de cartera total, prevalecen sobre los índices de referencia tradicionales”, concluye Johanna Kyrklund.



