Los clientes de banca privada y wealth management son optimistas ante los desarrollos e implicaciones de la IA en los próximos cinco años, pero al mismo tiempo están reorientando sus carteras hacia posiciones más prudentes ante el aumento de inestabilidad geopolítica e incertidumbre global.
Así se desprende de las conclusiones del estudio ‘Invertir para el cambio: estrategias y preocupaciones de los clientes’, que Deutsche Bank ha publicado conforme a los datos de una encuesta a sus clientes de Private Bank realizada entre marzo y mayo de 2026, complementada con otra encuesta mensual, algo más corta, a clientes y no clientes. Los encuestados esperan avances en tecnología en un contexto de continua turbulencia global y social. Precisamente, los más jóvenes (entre 25 y 40 años) son más pesimistas que los encuestados de mayor edad en cuestiones relacionadas con la geopolítica o la cohesión social y medioambiental, mientras que esta cuestión se revierte en torno al tema de la inteligencia artificial.
Precisamente, la IA, la deuda pública y las presiones fiscales, así como los cambios en los patrones de comercio impulsados por la política se perciben como los principales motores de cambio para un 69,8%, 56,9% y 50% de los encuestados, respectivamente; mientras la seguridad sanitaria y los avances farmacéuticos se situaron como las temáticas menos influyentes. De hecho, un 77% tiene claro que la IA afectará a la mayoría de los aspectos del negocio y la inversión. Asimismo, un 70,2% cree que serán necesarios mayores niveles de inversión en defensa y un 49,9% opina que el gobierno corporativo debe cambiar radicalmente para afrontar todos estos nuevos retos globales.

Gráfico de Deutsche Bank. Fuente: Encuesta para clientes de Deutsche Bank
Composición de la cartera de inversión
Ante este contexto, predomina la visión a largo plazo entre los objetivos actuales de la cartera de inversión. El 68,3% de los clientes de banca privada asegura que su objetivo es la preservación de su patrimonio a largo plazo y el 65,2% señala que son los rendimientos consistentes a largo plazo. Solo una minoría de los encuestados (17,8%) afirma que la obtención del máximo rendimiento es un objetivo actual de su cartera. Además, solo el 3,3% tiene objetivos no financieros como el impacto medioambiental o social. Se impone igualmente la cautela y la convicción selectiva en los planes de inversión. Para muchos inversores, coexistirán enfoques estratégicos y tácticos. Alrededor del 36,1% planea revisar su asignación estratégica de activos, pero el 47%, adoptará un enfoque más táctico a medida que se presenten las oportunidades. También resulta interesante que el 29,7% ampliará y buscará nuevos enfoques de gestión de riesgos.
Solo una minoría planea cambios importantes hacia temas o activos específicos. Por ejemplo, solo el 9% prevé aumentar la exposición a temas de tecnología e IA, seguido de salud/farma y medicina (7,5%), energía y energías renovables (4,1%) y defensa (3,9%). En cuestiones ESG, el 15,1% planea aumentar su inversión y el 9,5% planea reducirla. Por países, según la plataforma de encuestas dbInsights de Deutsche Bank dirigida a una audiencia más amplia en Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y EEUU, la IA se sitúa por consenso como principal temática de inversión, seguida de las energías renovables y la biotecnología. En cuanto a los riesgos, en Europa continental preocupa la inestabilidad geopolítica, mientras que en EEUU y Reino Unido son más recelosos con la política y la regulación gubernamentales.



