Amundi ha celebrado recientemente su World Investment Forum 2026 en el que, bajo el título de “Age of Empires?”, varias personalidades del mundo de la economía y las finanzas han desgranado las grandes macrotendencias que dominan en la actualidad el mundo, así como las oportunidades de inversión que suponen.
Las jornadas arrancaron con Valérie Baudson, CEO de Amundi, que en su discurso de apertura de las jornadas compartió sus perspectivas para el próximo año y abordó el plan estratégico de Amundi. Baudson resaltó la aceleración de la fragmentación del orden multilateral y la “evidente” competencia en los recursos críticos, la supremacía tecnológica y la carrera por desarrollar capacidades de IA.
En economía, recordó la solidez de la economía mundial, cada vez más diversificada; reafirmó la resistencia de Europa y la ralentización del crecimiento en Estados Unidos, así como la división en la economía China. En este contexto, según Baudson, “la política fiscal y monetaria, tanto en los mercados desarrollados como en los emergentes, ha cobrado mayor relevancia”, mientras que los mercados “siguen ofreciendo oportunidades, siempre que se sepa dónde buscar”.
De tal manera que, “en la era de los imperios, la geopolítica ha recuperado la primacía sobre la economía”. Así, la relación entre Estados Unidos y China continuará su trayectoria de coexistencia conflictiva, pero Europa “puede actuar como elemento de reequilibrio” y a medida que nos adaptamos a la crisis energética, “entramos en un nuevo régimen geoeconómico”.
En definitiva, Baudson cree probable que la economía estadounidense se mantenga sólida, pero las presiones inflacionarias persistan, “poniendo a prueba la política monetaria del nuevo presidente de la Reserva Federal”. En Europa, prevé que el crecimiento se mantenga moderado este año, pero a largo plazo, la agenda girará en torno a “un mayor gasto en defensa e infraestructura, cadenas de suministro más resilientes y avances en la transición energética”. Asia, por su parte, seguirá mostrando “múltiples pilares de crecimiento”, entre los que la CEO de amundi destacó China e India, con especial atención a los países que dependen de las importaciones de petróleo y gas. “Los mercados se adaptarán a esta nueva realidad, sin dejar de ofrecer oportunidades a los inversores.
La inteligencia artificial, que antes era principalmente un fenómeno tecnológico, ahora es un fenómeno energético que está transformando el panorama competitivo”, aseguró y añadió que la ciberseguridad “seguirá siendo un riesgo que debemos tener muy presente, al igual que el costo de uso”.
Baudson también enfatizó el “cuestionamiento silencioso pero persistente” sobre los activos soberanos estadounidenses como pilar de la estabilidad global, en tanto que “la dinámica regional importa cada vez más”, por lo que la diversificación “también debe considerar la moneda, la región y el sector, así como la exposición de la cadena de suministro y la seguridad energética”.En este escenario, Baudson afirmó que la misión de Amundi “es clara: brindar al cliente carteras sólidas que aprovechen las oportunidades transformadoras que se avecinan”.
En lo que a negocio se refiere, la CEO de Amundi detalló que los dos motores de crecimiento prioritarios de la firma son la jubilación y la digitalización del ahorro. Respecto a este punto, se ha fijado dos objetivos: apoyar a los nuevos actores digitales y ayudar a los bancos a acelerar su transición digital, con lo que pretende duplicar el número de socios digitales para 2028. Por geografías, la firma ha puesto la mirada en Asia, donde espera alcanzar 150.000 millones de euros en flujos de inversión para 2028. Además, tienen previsto “aumentar significativamente la cuota de mercado en el norte de Europa, desde el Reino Unido hasta Alemania”, sin olvidar que el plan estratégico “contempla una mayor presencia en regiones con alto potencial, como Latinoamérica”.
Las soluciones para lograr estos objetivos pasan, según adelantó Baudson, por innovar en titulización; resaltó el lanzamiento del primer fondo de mercado monetario tokenizado y refrendó su intención de seguir siendo líderes en inversión responsable. También mencionó la innovación en ETFs, tanto pasivos como activos, y la potenciación de la tecnología y los servicios digitales con Amundi Technology.
Janet Yellen
Tras su bienvenida al Forum, Baudson mantuvo una conversación con Janet Yellen, ex presidenta de la Reserva Federal y ex Secretaria del Tesoro estadounidense, que admitió que la situación más desafiante que ha tenido que afrontar fue la fase de inestabilidad financiera, en la que se sintió como una auténtica “bombera” a la hora solucionar los problemas causados por una “banca en la sombra que no estaba regulada”.
Yellen reconoció que el discurso del shock energético “es dominante”, pero que la Fed está vigilando correctamente la inflación y no espera una subida de tipos en los primeros meses, mientras que la posibilidad de una bajada de los tipos “prácticamente ha desaparecido”.
También admitió que “nunca antes había visto amenazas a la independencia del banco central que se acerquen a las que hemos presenciado durante el último año” y recordó que los bancos centrales se independizaron para poder centrarse en la estabilidad de precios y resistir las presiones de los líderes políticos electos para cobrar tasas de interés que ayuden a gestionar la deuda pública, que en Estados Unidos, en la actualidad, presenta una carga de intereses “realmente problemática”.
Sobre el mercado laboral, Yellen considera que quienes mejor entienden la IA “son muy optimistas respecto a las ganancias de productividad”, pero también que a menudo se tarda en ver los beneficios y mejorar la productividad. “A veces pueden pasar décadas. Quizás la IA sea más rápida, pero podría haber un desfase”, señaló.
Bullard y Trichet
James Bullard, ex presidente de la Reserva Federal de Saint Louis, y Jean-Claude Trichet, expresidente del BCE, completaron el elenco de personalidades que intervinieron el el Forum. En su caso, analizaron el nuevo orden monetario. Bullard destacó que los gobiernos no parecen muy interesados en subir los impuestos ni en controlar el gasto, lo que derivará, a su juicio, en “problemas en algún momento del futuro”, lo que, por extensión, afecta a la independencia de los bancos centrales. “Nos estamos acercando a una combinación de políticas desfavorables, similar a la que vimos en los años 70, en la que gobiernos y bancos centrales indisciplinados, sin un plan coherente y sin objetivos de inflación, y mucha manipulación del tipo de cambio, generó mucha volatilidad y, con el tiempo, numerosas recesiones en muchos países”, a la vez que alentó a “hacer todo lo posible” por fomentar el progreso tecnológico y la mejora del nivel de vida, y evitar que una deriva política “nos lleve de vuelta a una situación del pasado que no funcionó”.
Bullard también hizo referencia a las proyecciones de los bancos centrales. Si bien aseguró que los escenarios son “útiles” y ayudan a “visualizar mejor algunas de las posibles trayectorias, cómo fijar los precios del mercado y calcular los rendimientos en esas situaciones”, matizó que tienen sus limitaciones y considera que debe existir una colaboración entre los bancos centrales y sus perspectivas, y el sector privado y sus perspectivas a la hora de evaluar el riesgo futuro.
Trichet, por su parte, calificó de “muy importante” el papel de Europa en el actual escenario de fragmentación geopolítica. “Quizás soy demasiado optimista, así que debo ser prudente”, matizó para asegurar que las cuatro monedas emitidas por los principales bancos centrales de las economías avanzadas más importantes —el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina— comparten la misma definición de estabilidad de precios. “En mi opinión, esto es sumamente importante” ya que desde la explosión del comercio minorista, “se trata del cambio más drástico en el sistema monetario internacional desde el fin de la era moderna. Esto me hace ser un poco más optimista sobre nuestra capacidad, a pesar de todos los desafíos, para mantener la estabilidad, tanto de precios como financiera”, apuntó.



Por Alicia Miguel Serrano