El Consejo de la Unión Europea ha ratificado el texto definitivo de la Estrategia de Inversión Minorista o Retail Investment Strategy (RIS), una de las iniciativas regulatorias más relevantes para el sector financiero de la Unión Europea en los últimos años. Aunque el Parlamento aún ha de aprobar el texto y publicarse en el Diario Oficial de la Unión Europea, el alcance de la reforma aconseja que las entidades comiencen ya sus trabajos de adaptación.
Según destacan desde finReg360, esta ratificación se produce tras el acuerdo con el Parlamento Europeo en diciembre de 2025 sobre el borrador de texto de la RIS. “El texto aprobado ahora no presenta cambios sustanciales respecto al borrador y confirma una reforma que tendrá un alcance significativo en los modelos de negocio de las entidades financieras, sobre todo en: incentivos, asesoramiento y relación entre costes y valor (o «value for money» como se conoce habitualmente)”, explican.
A corto plazo, las entidades deberían revisar aspecto como sus modelos de percepción y justificación de incentivos; las políticas de gestión de conflictos de intereses; los procedimientos de asesoramiento (y evaluación de idoneidad); y los procesos de gobierno de producto y value for money. A estas tareas, los expertos de finReg360 añaden algunas más como la revisión de las estructura de costes y comisiones de los productos; la documentación precontractual y comercial; los controles internos, métricas y órganos de gobernanza asociados.
“La RIS marcará un antes y un después en la comercialización de productos y servicios de inversión en la Unión Europea al desplazar el foco desde la transparencia formal hacia una justificación sustantiva del valor ofrecido al cliente minorista”, aseguran.
Una valoración crítica
Desde el punto de vista de la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus sigla en inglés), a pesar del compromiso sostenido y constructivo de la industria, el objetivo vital de alentar a más europeos a invertir y lograr mejores resultados financieros a largo plazo no ha sido abordado. Según su visión, el texto final no logra lidiar con las barreras existentes para la participación minorista ni simplificar el viaje del cliente existente. En su lugar, consideran que introduce requisitos regulatorios aún más complejos y ambiguos que corren el riesgo de elevar los costos operativos para la industria financiera, con poco o ningún valor agregado para el inversor final.
Efama también sigue estando particularmente preocupada de que elementos cruciales del marco regulatorio solo se definirán en extensas y próximas normas técnicas (medidas de Nivel 2). Según explican, estas discusiones altamente técnicas serán decisivas para determinar si la legislación puede ser implementada de una manera viable.
Desde la organización hacen una llamada a la Comisión Europea y a las Autoridades Europeas de Supervisión (ESAs) para asegurar que este próximo proceso priorice la simplicidad, la proporcionalidad y la implementación práctica. Destacan que esta fase necesitará evitar empeorar las cosas al agregar requisitos excesivamente complejos y prescriptivos.
“La Estrategia de Inversión Minorista comenzó con la ambición correcta pero ha derivado en un resultado que no aborda el problema central: cómo atraer a más inversores minoristas europeos a los mercados de capitales. Desafortunadamente, corre el riesgo de hacer que los procesos de fabricación y distribución de fondos sean aún más complejos, sin evidencia de que esto vaya a ofrecer mejoras significativas para los inversores minoristas. Cuando hagamos la transición al Nivel 2, será crítico evitar agregar requisitos indebidamente complejos y prescriptivos a un proceso que ya es complejo”, apunta Tanguy van de Werve, director general de Efama.
Implicaciones de la norma
Dejando a un lado las tareas más apremiantes para las entidades de la industria y las valoraciones que se hacen de esta norma, cabe recordar que la RIS supondrá un importante cambio en términos de incentivos y retrocesiones, en la forma de prestar el asesoramiento y en la introducción del “value for money”.
Sobre el primero de estos ámbitos, los incentivos y las retrocesiones, el texto acordado endurece el régimen aplicable a los incentivos o retrocesiones en los servicios en los que se podrá seguir percibiendo. “La nueva regulación no recoge una prohibición general de estos pagos, pero refuerza las condiciones para poder percibirlos en los casos en los que están permitidos. En particular, las entidades deberán poder acreditar que los incentivos:
aportan un beneficio tangible al cliente; son proporcionales al valor del producto y al nivel de servicio prestado; se basan en una metodología clara, comprensible y transparente; no incorporan mecanismos de remuneración ligados a objetivos de volumen o ventas; pueden identificarse separadamente de otros pagos o comisiones; no generan conflictos de intereses que perjudiquen el interés del cliente”, señalan desde finReg360.
Estos nuevos criterios obligarán a las entidades a revisar sus modelos de distribución, de remuneración y de gestión de conflictos de intereses, así como la trazabilidad de los incentivos percibidos, y reconsiderar la continuidad de determinadas prácticas cuando no pueda justificarse la aportación de valor al cliente.
En el caso del asesoramiento, la RIS también refuerza las exigencias aplicables al servicio de asesoramiento y a la obligación de actuar en el mejor interés del cliente. En particular, las recomendaciones o propuestas de inversión deberán estar más claramente ajustadas a las necesidades, objetivos, situación financiera, perfil de riesgo y, en su caso, preferencias de sostenibilidad del cliente. Según los expertos, este enfoque obligará a las entidades a reforzar sus procedimientos de asesoramiento, la trazabilidad de las recomendaciones y los criterios utilizados para seleccionar unos productos frente a otros.
Por último, incorpora también una modalidad de asesoramiento simplificado para determinados productos sencillos, diversificados y eficientes en costes, y para facilitar el acceso de los inversores minoristas al asesoramiento.
Por último, uno de los aspectos que ha generado mayor debate durante la tramitación de la RIS es la introducción de nuevas obligaciones de “value for money” para fabricantes y distribuidores de productos de inversión. Según explican desde finReg360, la nueva norma exige que los productos y servicios ofrecidos a clientes minoristas aporten un valor real y proporcional a sus costes.
“A estos efectos, las entidades tendrán que reforzar sus procedimientos de gobierno de producto y justificar, entre otros aspectos: que los costes y gastos soportados por el cliente están justificados por las características, calidad y beneficios esperados del producto o servicio; que la rentabilidad esperada o potencial resulta razonable en relación con los costes aplicados; que el producto responde adecuadamente a las necesidades, objetivos y características del mercado al que se destina; que están alineados con productos comparables disponibles en el mercado; que los incentivos o retrocesiones, cuando existan, no deterioran el valor ofrecido al cliente; que se toman medidas correctoras cuando un producto no ofrece una adecuada
Otras cuestiones relevantes
Por último, desde finReg360 añaden a los tres aspectos anteriores que la RIS incorpora otros ajustes relevantes, entre los que destacan: el refuerzo de la educación financiera y la actuación de los finfluencers’; la flexibilización del régimen de clientes profesionales por solicitud; el refuerzo de los requisitos de formación y competencia del personal que informa o asesora a clientes minoristas; la revisión de determinadas obligaciones de información al cliente; la supresión de determinadas alertas de depreciación del 10 %, o el desarrollo de normativa técnica adicional por las autoridades europeas de supervisión.



