Inverco ha publicado un papel de posición en el que detalla sus recomendaciones ante la propuesta de la Comisión Europea de crear un Sello Finance Europe y unas Cuentas de Ahorro e Inversión. La asociación defiende que los fondos de inversión y los planes de pensiones individuales deben situarse en el centro del modelo por ser instrumentos ya consolidados entre los hogares españoles, regulados, supervisados y adaptados a distintos perfiles de ahorro e inversión.
El documento articula tres recomendaciones principales. La primera es priorizar productos adecuados al inversor minorista con un enfoque funcional, situando en el centro aquellos que ya canalizan eficazmente el ahorro de los hogares hacia los mercados de capitales y que resultan transparentes y supervisados. La segunda es atender al contexto nacional: Inverco subraya la tradicional orientación de los hogares españoles hacia el ahorro bancario y la inversión inmobiliaria, y pide que las soluciones que se promuevan sean sencillas, accesibles y flexibles, adaptadas al perfil y la madurez financiera de cada inversor. La tercera recomendación apunta a incentivar fiscalmente la inversión estratégica de largo plazo, incorporando estímulos atractivos, especialmente cuando existan compromisos de inversión en activos europeos, siempre coherentes con el marco tributario español.
En este último punto, Inverco lanza una advertencia clara: los incentivos fiscales deben poder aplicarse directamente sobre los productos de inversión idóneos, sin obligar a que estos se integren en otros vehículos o estructuras que añadan costes o complejidad al inversor minorista. La asociación considera que imponer dichos requisitos encarecería y complicaría innecesariamente el acceso del ahorrador al sistema.
Para justificar la idoneidad de los fondos de inversión y los planes de pensiones, el documento identifica cuatro atributos fundamentales: diversificación, al dar acceso a carteras que optimizan la relación rentabilidad-riesgo; gestión profesionalizada, adaptada a distintos objetivos e inversores; supervisión y protección del inversor, bajo los más altos estándares de regulación con transparencia en costes y seguridad; y economías de escala y eficiencia, que minimizan costes y complejidad operativa facilitando el acceso a los mercados de capitales.



